FEEDLOT

La faena cae por decimotercer mes consecutivo y se anticipa un cambio de ciclo en la ganadería

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La ganadería argentina comienza a mostrar señales cada vez más claras de un cambio de ciclo. Los datos de mayo confirmaron una tendencia que ya se extiende por más de un año: la faena bovina continúa en retroceso y la menor oferta de animales empieza a convertirse en el principal condicionante para la producción de carne vacuna.

Según los registros del SENASA basados en los Documentos de Tránsito Electrónico (DTe), durante mayo se remitieron a faena 997.774 cabezas, un volumen que representa una caída interanual del 12%, equivalente a unas 136.000 cabezas menos que en igual mes de 2025. De esta manera, se completa el decimotercer mes consecutivo de retracción en las remisiones a frigoríficos, consolidando un escenario de menor disponibilidad de hacienda que ya se percibe en toda la cadena comercial.

Los números de mayo confirman una faena cada vez más reducida. Se trata del 13er mes consecutivo con caídas interanuales en las remisiones a faena, una tendencia que se consolida y comienza a evidenciar la restricción de oferta que se percibe en el mercado

De acuerdo con las estadísticas informadas por SENASA sobre la base de los Documentos de Tránsito Electrónico (DTe), durante mayo los productores remitieron a faena un total de 997.774 vacunos. Comparado con igual mes del año pasado, este volumen representa una caída del 12%, equivalente a unas 136.000 cabezas menos.

De este modo, en los primeros cinco meses del año los envíos a faena acumulan una reducción del 11,3% respecto de igual período de 2025, con 4,9 millones de cabezas frente a los 5,5 millones registrados un año atrás.

Ahora bien, ¿cuáles son los factores que explican esta disminución sostenida de la actividad y cuál es el peso relativo de cada uno de ellos?

En primer lugar, es importante señalar que el nivel de faena siempre está condicionado por una combinación de factores asociados tanto a la oferta como a la demanda. Sin embargo, aun en un contexto en el que ni el consumo interno ni las exportaciones muestran una capacidad de tracción significativa, es la oferta la que actualmente impone la principal restricción sobre la producción de carne vacuna.

Al analizar esta menor disponibilidad de hacienda, es necesario distinguir entre factores estructurales y factores coyunturales. Entre los primeros se encuentra la propia disponibilidad de animales dentro del stock ganadero, mientras que entre los segundos sobresale una mayor retención por parte de los productores, favorecida por un contexto de precios y expectativas que incentiva la prolongación de los ciclos productivos.

En lo que respecta al stock, luego de tres años consecutivos de caída en la producción de terneros, la capacidad de extracción que puede exigirse al rodeo sin comprometer su evolución futura resulta cada vez más limitada. En definitiva, se trata de una relación básica entre ingresos y egresos dentro de un mismo sistema.

A priori, si consideramos una producción de terneros de 14,4 millones de cabezas que se incorporan este año al stock nacional y asumimos una tasa de mortandad promedio del 3% para el conjunto del rodeo —equivalente a aproximadamente 1,5 millones de cabezas—, la faena máxima sostenible para este año sería del orden de los 12,9 millones de animales. Esto implica una reducción cercana al 5% respecto de los 13,6 millones de cabezas faenadas durante el año pasado.

Sin embargo, al analizar la evolución de las faenas durante los primeros cinco meses del año, se observa una retracción aún mayor. Según las estadísticas de traslado a plantas de faena, la caída alcanza el 11% interanual.

Por lo tanto, resulta evidente que, además de la limitación estructural derivada del menor stock disponible, existe una retención de hacienda significativa por parte de los productores.

Una de las tendencias más claras observadas desde el año pasado, y que se ha profundizado durante la presente zafra, es la mayor permanencia de los animales en sistemas de recría pastoril. Este comportamiento está siendo impulsado no sólo por los valores de la hacienda, sino también por la posibilidad de reducir costos de alimentación mediante un mayor aprovechamiento de los recursos forrajeros antes de la terminación a corral.

De acuerdo con los datos surgidos de las estadísticas de movimiento de hacienda, durante los primeros cinco meses del año se trasladaron 4,57 millones de terneros y terneras desde los establecimientos de origen con destino a cría e invernada, un 13% menos que en igual período de 2025. Expresado en términos relativos al stock inicial disponible de esta categoría, dichos movimientos representan el 32% del total, frente al 36% registrado un año atrás.

En otras palabras, además de existir una menor cantidad de terneros disponibles, la proporción de esa oferta que efectivamente llega al mercado resulta actualmente más reducida.

No obstante, al desagregar la información por sexo, se observan comportamientos claramente diferenciados.

En el caso de las hembras, la retención se concentra principalmente en los establecimientos de cría. Las estadísticas muestran que una proporción importante de terneras permanece en los campos de origen y no ingresa al circuito comercial habitual. Mientras que, en años anteriores, para esta época del año, los criadores comercializaban en promedio cerca del 30% de las terneras disponibles, actualmente esa proporción se ubica en torno al 16%.

Por el contrario, en los machos la oferta relativa de terneros no muestra una reducción comparable. De hecho, los movimientos acumulados representan el 47% del stock inicial de la categoría, frente a niveles cercanos al 43% observados en años anteriores.

Sin embargo, ello no implica una menor retención. Lo que cambia es el eslabón de la cadena donde ésta se produce. En el caso de los machos, la retención parece estar ocurriendo principalmente en manos de los invernadores.

En efecto, los registros indican que del total de terneros machos que salieron de los establecimientos de cría, apenas el 14% tuvo como destino directo un feedlot, mientras que el 86% restante ingresó a otros sistemas de recría. En años anteriores, la participación de los corrales como primer destino de esta invernada liviana rondaba el 21%.

Este comportamiento confirma la creciente intensificación de los procesos de recría pastoril como etapa previa al engorde a corral. No obstante, a medida que avance el invierno, es posible que estos esquemas comiencen a enfrentar mayores limitaciones derivadas de la menor disponibilidad forrajera.

En el caso de las hembras, la retención observada a nivel de los establecimientos de cría podría constituir una señal temprana de recomposición del stock de vientres. Por el momento, este proceso aún no se refleja con claridad en los registros de faena, dado que las categorías de vacas y vaquillonas muestran caídas menos pronunciadas que las observadas en otras categorías, manteniendo una participación relativamente elevada dentro de la faena total.

Sin embargo, la menor salida de terneras registrada durante esta zafra podría comenzar a reflejarse durante el segundo semestre del año. En la medida en que una mayor proporción de hembras permanezca dentro del sistema productivo, se reducirá el ingreso de futuras vaquillonas a los circuitos de engorde, limitando posteriormente la disponibilidad de hacienda liviana para faena, lo que sentaría las bases para una eventual recomposición del stock reproductivo.

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El ciclo ganadero gira hacia la recría: Argentina ante la zafra de terneros más lenta de la década

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Durante el primer cuatrimestre de 2026, el movimiento de terneros hacia invernada cayó un 25% interanual, marcando el ritmo de comercialización más bajo en diez años. Para el productor, esta retención estratégica sustentada en la oferta forrajera redefine los márgenes de la cría y anticipa una oferta de animales más pesados para el segundo semestre.

La ganadería argentina atraviesa un cambio de paradigma productivo. Según datos de la Bolsa de Comercio de Rosario, entre enero y abril se movilizaron 2,973 millones de cabezas, casi un millón menos que en el mismo período de 2025. Esta “zafra lenta” no responde a una liquidación de stock —que se mantiene estable en 14,4 millones de terneros— sino a una decisión estratégica del criador: capitalizar la abundante disponibilidad de pasto para intensificar la recría a campo antes del ingreso al corral.

Reconfiguración del negocio: del ternero al novillito

Durante abril, la salida de terneros y terneras desde los establecimientos alcanzó las 926 mil cabezas, casi la mitad de lo registrado en igual mes del año pasado.

En lo que va del año, según datos de DTe correspondientes a los primeros cuatro meses, el movimiento de terneros y terneras con destino a cría y/o invernada asciende a 2,973 millones de cabezas, cerca de 1 millón menos que en igual período del año anterior, cuando se habían registrado 3,958 millones de animales trasladados.

Si bien en términos absolutos la caída es evidente, al contrastarla con el stock informado al 31 de diciembre, la tendencia resulta aún más concluyente.

En relación a los 14,4 millones de terneros y terneras informados como stock al 31 de diciembre, el movimiento registrado en los primeros meses del año representa el 20,6%. En comparación, en 2025 —con un stock de 14,6 millones— los traslados alcanzaban el 27%; en 2024 el 23%; y en 2023, sobre un stock récord de 15,1 millones de cabezas, el nivel de movimiento ascendía al 28%. En este marco, se trata de la zafra más lenta de los últimos 10 años.

Este comportamiento es consistente con una mayor retención en los campos, vinculada a la intensificación de los procesos de recría previos al encierre para terminación.

En línea con ello, al contrastar los traslados totales con los ingresos a corrales de engorde, se observa una disminución de la participación de los feedlots en la recepción de terneros.

Entre enero y abril de 2026, de los 2,97 millones de terneros y terneras que salieron de los campos, 570 mil ingresaron a feedlots, lo que representa el 19,2% del total. En igual período del año anterior, esa participación era del 22,9%, mientras que en 2023 y 2024 se ubicaba en torno al 23,6%.

Sin embargo, esta menor participación del feedlot como destino directo de los terneros y terneras que salen de los campos no implica un menor nivel de actividad en los corrales. Por el contrario, el stock actual de animales en feedlots se ubica en niveles históricamente altos.

De acuerdo con lo informado por SENASA, al 1° de mayo los feedlots reportaban un total de 2,04 millones de vacunos en sus corrales, lo que representa un incremento de casi 6% respecto de igual fecha del año pasado y el segundo registro más alto de la serie, detrás de julio de 2025, cuando en pleno pico de llenado se alcanzaron 2,05 millones de cabezas.

Lo que estaría cambiando para el feedlot no es tanto el nivel de ingresos, sino el perfil de los animales encerrados. Mientras que en los últimos años aproximadamente el 45% de los ingresos del primer cuatrimestre correspondía a terneros y terneras, en 2026 esa participación descendió al 39%.

En contrapartida, el ingreso de novillitos y vaquillonas livianas aumentó su participación, pasando del 40% en años anteriores al 44% actual, con un 15% correspondiente a hembras y un 29% a machos.

Es por ello que actualmente, de los 2,04 millones de animales alojados en feedlots, el 48% corresponde a novillitos y vaquillonas, mientras que solo el 32% pertenece a las categorías de terneros y terneras. Este último porcentaje se ubicaba en torno al 40% en los últimos años, con picos cercanos al 50% durante la sequía de 2023.

En definitiva, se observa una zafra más lenta, orientada a prolongar los procesos de recría a campo, pero articulada con una importante participación de los corrales en la etapa final de terminación. En la medida en que estos sistemas logren sostenerse, podrían derivar en una oferta de animales cada vez más pesados.

En este sentido, un dato destacado del último stock informado por los feedlots es el crecimiento en el número de novillitos. Según datos del SENASA, al 1° de mayo los establecimientos registran cerca de 254 mil novillos en stock, lo que representa un 20% más que un año atrás y el nivel más alto de los últimos cinco años.

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Con feedlots ecológicos y destete precoz mejoran los rendimientos

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Aquellos sistemas ganaderos que cuentan con libre disponibilidad de alimento y agua fresca, lugares secos y confortables para el descanso generan tal bienestar animal que repercute en los rendimientos y calidad del producto final. De esto están convencidos los especialistas del INTA Concepción del Uruguay, Entre Ríos.

Así, ponderan las ventajas de implementar las buenas prácticas ganaderas tales como los feedlots ecológicos y el destete precoz. Infraestructura, alimentación y sanidad, entre los ejes del módulo demostrativo de acción ganadera de AgroActiva Virtual 2020, la muestra que se desarrollará de manera online del 27 al 30 de octubre.

“Más de una década de investigación, análisis y observación nos permite asegurar que consolidar dos modelos productivos como el feedlot ecológico y el destete precoz tienen amplias ventajas en el rendimiento y calidad del producto final”, especificó Juan Sebastián Vittone –veterinario del INTA Concepción del Uruguay, Entre Ríos–.

Es que, para el investigador, “cada vez que se le ofrece una mejora en la condición del ambiente, como la libre disponibilidad de lugares secos y limpios para descansar, así como comida y agua fresca mejora mucho el rendimiento carnicero”. En esta línea, no dudó en subrayar la necesidad de incorporar niveles de confort superior a todo el conjunto del sistema para que los animales expresen su potencial productivo al máximo.

“Con respecto al destete de terneros chicos, el efecto del bienestar animal es absolutamente directo”, sentenció Vittone quien, a su vez, indicó que es “clave” evitar el maltrato mediante perros, caballos o golpes. Es que, de acuerdo con el veterinario, “cuanto más miedo sientan esos animales en su primera semana de confinamiento, más tiempo van a tardar en aprender a comer, lo que demora y afecta su ganancia de peso y potencial de crecimiento”.

Y recordó que “se trata de una edad en la que la tasa de crecimiento es muy alta y esta debe ser cubierta con adecuados niveles de consumo de alimentos formulados específicamente para la categoría”.  

Asimismo, Vittone recodó que, al evaluar modelos de engorde tipo feedlot ecológico, con más espacio y libre acceso a la comida se mejoró el rendimiento gancho que pasó de 58 a 60 por ciento respecto de un sistema convencional de feedlot con suministros dos veces al día. De todos modos, el especialista reconoció que “una terminación en esa condición requiere entre 20 y 30 días más que una terminación con suministro diario controlado”. Y agregó: “Si bien redunda en una mejora de bienestar animal y rendimiento carnicero, prolonga un poco el período de terminación”.

Para Vittone, mejorar las condiciones del ambiente del ganado, potencia el rendimiento carnicero.

Por mejoras verificadas

“Trabajamos en lograr bioindicadores que reflejen el bienestar animal o detecten las malas prácticas a fin de poder corregirlas a tiempo”, puntualizó Vittone quien, además, detalló que esto es posible mediante la observación del comportamiento de los animales, su evolución productiva e indicadores verificables, como los perfiles sanguíneos, proteínas plasmáticas u hormonas como el cortisol.

Para Vittone, “la ausencia de bienestar animal se detecta con claridad”. Es realmente “muy importante” que profesionales, operadores y empresas entiendan los riesgos que implica un mal manejo y cómo es posible modificarlo en beneficio de los animales y del sistema ganadero.

Los feedlots tradicionales sin previsiones de infraestructura, con mucho barro y precarias condiciones sanitarias tienen consecuencias directas. Entre ellas, afecta la calidad del producto final, en el rendimiento, la sostenibilidad, sustentabilidad y rendimientos de la producción. A su vez, hay impacto en el ambiente y en la percepción de los consumidores de carne.

Todo el conocimiento, disponible online

Del 27 al 30 de octubre se realizará AgroActiva Virtual 2020, la muestra que se desarrollará de manera online. Del encuentro participará el INTA con un módulo demostrativo de acción ganadera en el que se compartirán desarrollos e innovaciones relacionadas con la infraestructura, alimentación y sanidad.

El equipo de investigación del INTA Concepción del Uruguay, Entre Ríos, expondrá las ventajas de mejorar las prácticas ganaderas que potencian el bienestar animal y la productividad, tales como el feedlot ecológico y el destete precoz.

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