FINANCIAMIENTO

Posadas Mágica el evento que une al comercio, el Estado y la comunidad misionera

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El gobernador Hugo Passalacqua encabezó el lanzamiento de la séptima edición de Posadas Mágica, que se realizará del 4 al 7 de diciembre en la Plaza San Martín. El evento combina beneficios financieros, programación cultural y el espíritu navideño como estrategia para fortalecer el comercio local y dinamizar el consumo interno.

Una política de estímulo al consumo y cohesión social

En un contexto económico desafiante, Misiones vuelve a apostar al dinamismo del consumo interno como motor de desarrollo regional. El gobernador Hugo Passalacqua encabezó este lunes la presentación oficial de la séptima edición de Posadas Mágica, un evento que se ha consolidado como uno de los ejes estratégicos de la política económica provincial y un ejemplo de cooperación entre el sector público y privado.

La iniciativa —organizada por la Cámara de Comercio e Industria de Posadas (CCIP) y acompañada por el Gobierno provincial, el municipio capitalino y el Banco Macro— se desarrollará del 4 al 7 de diciembre en la Plaza San Martín, con una agenda que incluye ferias gastronómicas, shows artísticos y promociones comerciales en el marco de los programas “Ahora”.

“Eventos como este no resuelven todos los problemas, pero son un enorme paso hacia adelante, porque refuerzan la esperanza y la unión”, sostuvo Passalacqua durante el lanzamiento.

“La sociedad necesita que el Estado, el sector financiero y los comerciantes trabajen juntos. Cuando eso sucede, se genera movimiento, empleo y bienestar para todos”, agregó.

El mandatario valoró especialmente la articulación entre los distintos sectores y recordó el espíritu con que se gestó la primera edición:

“Recuerdo cuando lanzamos la primera Posadas Mágica en 2018. Fue una apuesta por la cooperación y el trabajo conjunto. Hoy, esa alianza se mantiene firme y demuestra que el esfuerzo compartido siempre da resultados”.

Cuatro días de beneficios y un fuerte impacto económico local

La edición 2025 de Posadas Mágica ofrecerá beneficios exclusivos de financiación para las compras realizadas en comercios adheridos a los programas provinciales Ahora Misiones, Ahora Bienes Durables, Ahora Construcción y Ahora Neumáticos.

  • Ahora Misiones: 1 y 6 cuotas sin interés, con tope de $653.400 por tarjeta y comercio.
  • Ahora Neumáticos: 1, 6 o 12 cuotas sin interés.
  • Ahora Bienes Durables / Construcción: 6, 12 y 18 cuotas, con tope financiable de $1.306.800 y $1.452.000 para neumáticos.

El programa también contempla servicios de hotelería, gastronomía y turismo, con descuentos directos en mostrador. No implica costo para los comercios, y se estima que más de 1.500 establecimientos participarán en esta nueva edición.
Los comercios interesados podrán adherirse o actualizar su participación hasta el 16 de noviembre, a través del sitio oficial ahora.misiones.gob.ar.

Posadas Mágica no es solo un evento comercial, sino también turístico y cultural. Es una verdadera fiesta de la ciudad”, destacó el ministro de Hacienda, Adolfo Safrán, quien además recordó que los programas Ahora “constituyen un instrumento clave de la política de estímulo al consumo, con un fuerte impacto en la actividad económica provincial”.

La iniciativa busca sostener el consumo en el último tramo del año, una etapa clave para la facturación del comercio minorista y el sector de servicios. Desde la creación de Posadas Mágica, la capital misionera se ha posicionado como un polo de atracción regional para el turismo de compras, con beneficios que combinan cultura, entretenimiento y accesibilidad financiera.

Un modelo de articulación público-privada que se consolida

El lanzamiento de Posadas Mágica contó con la presencia del intendente Leonardo Stelatto; el ministro de Cultura, Joselo Schuap; el presidente del IPLyC, Héctor Rojas Decut; la presidenta del Centro del Conocimiento, Claudia Gauto; el presidente de la CCIP, Manuel Amores; y el gerente divisional del Banco Macro, Diego Robollini.

“Este evento es fruto del trabajo conjunto. Sin el apoyo del Estado provincial, del municipio y del sector financiero no tendría la trascendencia que hoy alcanza”, expresó Manuel Amores (CCIP).
“Posadas está cada vez más linda, más activa y se consolida como destino turístico y comercial”, añadió.

Por su parte, Robollini destacó que para el Banco Macro “participar en Posadas Mágica es una forma concreta de estar cerca de las comunidades”.

“Ofrecemos financiación en 12 cuotas sin interés, y seguimos acompañando el crecimiento de la ciudad con herramientas que fortalecen el consumo y el desarrollo productivo”, afirmó.

A su vez, Rojas Decut (IPLyC) remarcó que este tipo de iniciativas “revitalizan el centro de la ciudad y refuerzan el sentido de comunidad”.

“Desde el Instituto acompañamos los eventos que fomentan el encuentro y la empatía social, porque entendemos que todos formamos parte del mismo proyecto colectivo”, señaló.

Impacto institucional y proyección

El evento no solo apunta a incentivar las ventas y fortalecer el comercio, sino también a reforzar el sentido de identidad urbana y cohesión social.
Con un esquema de articulación entre el sector público, financiero y empresarial, Posadas Mágica se convirtió en un modelo replicable de política de desarrollo local, capaz de sostener la actividad económica y generar confianza en el consumo interno.

El gobernador Passalacqua cerró el acto con un mensaje optimista: “Cuando un comercio abre, se genera trabajo. Y cuando hay trabajo, hay esperanza. Por eso, defender al sector comercial es defender a Misiones y a su gente. Las crisis pasan, pero la unión y la cooperación quedan”.

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EEUU renuncia a tener un negociador de alto nivel en la COP30

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Escribe Thalif Deen / Inter Press Service – «¿Ha renunciado el mundo a luchar contra el cambio climático?», fue la pregunta retórica que planteó estos días el diario The New York Times, tal vez con cierto sarcasmo. La respuesta de Estados Unidos la tuvo cuando la Casa Blanca anunció que no enviará ningún funcionario de alto nivel a la COP30, que hospeda Belém do Pará, en Brasil.

Podría parecer así, responde a la pregunta del diario neoyorquino Christiana Figueres, socia fundadora de la organización no gubernamental Global Optimism, «ya que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, alardea sobre los combustibles fósiles, Bill Gates da prioridad a la salud infantil sobre la protección del clima y las empresas petroleras y gasísticas proyectan décadas de mayor producción».

Pero eso está lejos de ser el panorama completo, dijo Figueres, al destacar que la abrumadora mayoría de la población mundial  quiere medidas climáticas más contundentes.

Ese es el resultado de sondeos de Cobertura Climática Actual, un consorco mundial de medios, que destaca que entre 80 % y 89 % de la población exige esa contundencia climática, según sus redacciones asociadas.

Las tecnologías de energía limpia están atrayendo el doble de inversión que los combustibles fósiles, y la energía solar y la agricultura regenerativa están en auge en todo el Sur global, afirmó Figueres, quien fue secretaria ejecutiva de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (Cmnucc) entre 2010 y 2016, cuando se aprobó, en 2015, el Acuerdo de París sobre el clima.

Estados Unidos resaltará su deserción de la lucha climática al no enviar negociadores representativos a la COP30, la 30 Conferencia de las Partes de la Cmnucc, que comienza el lunes 10 en la ciudad de Belém, en plena Amazonia de Brasil.

Eso sucede después que el presidente Donald Trump iniciase el proceso de abandono del Acuerdo de París, nada más retornar a la Casa Blanca en enero, después de haberlo hecho ya durante su primer mandato (2017-2021), aunque Estados Unidos sigue siendo uno de los 197 Estados Parte de la Cmnucc.

John Noel, activista de Greenpeace International, dijo a IPS que la actual administración está cediendo el liderazgo y la influencia sobre el futuro de la energía limpia a otros países.

«Es trágico, pero no sorprendente. Sin embargo, para aquellos de nosotros que nos dirigimos a Belém desde Estados Unidos, contamos con el sólido respaldo de la opinión pública, que apoya ampliamente el Acuerdo de París, y estamos más comprometidos que nunca», aseguró.

Señaló que existen vías para la ambición climática a nivel subnacional, como los mecanismos de «quien contamina paga» y los incentivos estatales para la energía limpia durante el lapso federal de apoyo.

«Los líderes mundiales de la COP30 deben avanzar para adoptar objetivos climáticos ambiciosos, poner fin a la deforestación mundial para 2030 y promover una transición energética justa, y la acción climática debe continuar», dijo Noel.

La COP30 ha sido precedida en esta ocasión por una Cumbre de Lideres, en que participan el jueves 6 y este viernes 7 los gobernantes de cerca de 60 países, para concentrarse desde el lunes las negociaciones sobre el financiamiento climático y otras prioridades de la crisis.

En su discurso ante la sesión plenaria de esa Cumbre de Líderes sobre el clima en Belém,  el secretario general de la ONU, António Guterres, dijo el jueves 6 que «la cruda realidad es que no hemos logrado garantizar que nos mantengamos por debajo de 1,5 grados».

«La ciencia nos dice ahora que es inevitable un rebasamiento temporal del límite de 1,5 grados, que comenzará a más tardar a principios de la década de 2030. Necesitamos un cambio de paradigma para limitar la magnitud y la duración de este rebasamiento y reducirlo rápidamente», reclamó.

Insistió que incluso un rebasamiento temporal tendrá consecuencias dramáticas para el planeta y quienes habitan en él. Adujo que podría empujar a los ecosistemas más allá de puntos de inflexión irreversibles, exponer a miles de millones de personas a condiciones inhabitables y amplificar las amenazas a la paz y la seguridad.

Cada fracción de grado significa más hambre, desplazamientos y pérdidas, especialmente para los menos responsables. Se trata de un fracaso moral y una negligencia mortal, advirtió.

«Las Naciones Unidas no renunciarán al objetivo de 1,5 grados», subrayó.

Aunque la tecnología de energía limpia está progresando rápidamente, se considera que la voluntad política se está debilitando y que los esfuerzos actuales son insuficientes para evitar un calentamiento significativo.

Por ejemplo, a pesar del compromiso de reducir las emisiones de metano, un nuevo informe de la ONU indica que es probable que no se cumpla el objetivo.

Anuradha Mittal, directora ejecutiva del estadounidense Instituto Oakland, dijo a IPS que la gente debe estar muy preocupada por el hecho de que los gobiernos, especialmente los de los países occidentales del Norte global, que son los principales responsables de la crisis climática, estén lejos de cumplir sus compromisos en cuanto a la reducción de los gases de efecto invernadero y de ayudar a los países con niveles adecuados de asistencia financiera para la mitigación y la adaptación.

«Debería ser igualmente preocupante que esos mismos gobiernos, y destacadas instituciones financieras como el Banco Mundial, estén promoviendo soluciones climáticas falsas, como los mercados de carbono, que han demostrado ser totalmente ineficaces para reducir las emisiones», afirmó.

Además, debe quedar claro para todos que la nueva fiebre minera «que estamos presenciando por los llamados minerales críticos no tiene nada que ver con la transición energética, sino más bien con la competencia mundial por los minerales para diversas industrias, como la militar, las tecnologías de la comunicación y los vehículos eléctricos».

Señaló que la enorme cantidad de minerales como el litio y el cobalto será imposible de suministrar sin crear otra crisis medioambiental y humana. «Es hora de que los gobiernos tomen decisiones responsables para lograr una verdadera transición energética y dejen de expandir sectores como el militar, que desvían los recursos públicos y contribuyen en gran medida a las emisiones», dijo.

Está ampliamente documentado, remarcó, que es imposible sustituir simplemente los vehículos de gasolina existentes por vehículos eléctricos. «Si se proyecta la demanda actual de vehículos eléctricos hasta 2050, solo el mercado estadounidense de vehículos eléctricos necesitaría el triple de la cantidad de litio que se produce actualmente en todo el mundo», advirtió.

«Necesitamos políticas agresivas para reducir el número y el tamaño de los vehículos personales y desplegar infraestructuras públicas eficaces y otros medios de transporte con bajas emisiones de carbono», dijo Mittal.

una reunión en Qatar, el 4 de noviembre, Guterres afirmó que los gobiernos deben acudir a la reunión de la COP30 con planes concretos para reducir drásticamente sus propias emisiones durante la próxima década, al tiempo que garantizan la justicia climática a quienes se encuentran en primera línea de una crisis que ellos no han provocado.

«Basta con mirar a Jamaica», dijo, en referencia a la catastrófica devastación causada a fines de octubre por el huracán Melissa.

La revolución de la energía limpia significa que es posible reducir las emisiones y, al mismo tiempo, hacer crecer las economías. Sin embargo, los países en desarrollo siguen careciendo de la financiación y las tecnologías necesarias para apoyar estas transiciones.

En plena Amazonia, la mayor selva del planeta, los países deben acordar un plan creíble para movilizar 1,3 billones (billones de billones) de dólares anuales en financiación climática para 2035 para los países en desarrollo, afirmó Guterres.

«Los países desarrollados deben cumplir su compromiso de duplicar la financiación para la adaptación hasta alcanzar al menos 40 000 millones de dólares este año. Y el Fondo de Pérdidas y Daños debe capitalizarse con contribuciones significativas», demandó.

Para Guterres, la COP30 en Belém debe ser el punto de inflexión, en el que el mundo presente un plan de respuesta audaz y creíble para cerrar las brechas de ambición y aplicación.

«Movilizar 1,3 billones de dólares al año para 2035 en financiación climática para los países en desarrollo; y promover la justicia climática para todos. El camino hacia los 1,5 grados es estrecho, pero está abierto», consideró.

Y exhortó: «Aceleremos para mantener vivo ese camino por las personas, por el planeta y por nuestro futuro común».

Mientras tanto, una nueva investigación de Oxfam y CARE Climate Justice Centre revela que los países en desarrollo del Sur global están pagando ahora más a las naciones ricas por los préstamos para la financiación climática de lo que reciben: por cada cinco dólares que reciben, pagan siete dólares. Ello porque 65 % de la financiación se entrega en forma de préstamos.

Esta forma de especulación con la crisis por parte de los países ricos está agravando la carga de la deuda y obstaculizando la acción climática.

Para agravar este fracaso, los profundos recortes en la ayuda exterior amenazan con reducir aún más la financiación climática, traicionando a las comunidades más pobres del mundo, que son las que más sufren los efectos de los crecientes desastres climáticos, según el informe conjunto.

Algunas conclusiones clave del informe:

• Los países ricos afirman haber movilizado 116 000 millones de dólares en financiación climática en 2022, pero el valor real es solo de entre 28 000 y 35 000 millones de dólares, menos de un tercio de la cantidad prometida.

• Casi dos tercios de la financiación climática se concedieron en forma de préstamos, a menudo a tipos de interés estándar sin concesiones. Como resultado, la financiación climática aumenta cada año la deuda de los países en desarrollo, que actualmente asciende a 3,3 billones de dólares. Países como Francia, Japón e Italia se encuentran entre los principales responsables.

• Los países menos adelantados solo recibieron 19,5 % y los pequeños Estados insulares en desarrollo 2,9 % del total de la financiación pública para el clima entre 2021 y 2022, y la mitad de esa cantidad fue en forma de préstamos que deben devolver.

• Los países desarrollados se están beneficiando de estos préstamos, ya que los reembolsos superan los desembolsos. En 2022, los países en desarrollo recibieron 62 000 millones de dólares en préstamos para el clima. Estimamos que estos préstamos darán lugar a reembolsos de hasta 88 000 millones de dólares, lo que supondrá «un beneficio» de 42 % para los acreedores.

• Solo 3 % de la financiación se destina específicamente a mejorar la igualdad de género, a pesar de que la crisis climática afecta de manera desproporcionada a las mujeres y las niñas.

«Los países ricos están tratando la crisis climática como una oportunidad de negocio, no como una obligación moral», afirmó Nafkote Dabi, responsable de políticas climáticas de Oxfam. «Están prestando dinero a las mismas personas a las que han perjudicado históricamente, atrapando a las naciones vulnerables en un ciclo de deuda. Se trata de una forma de especulación con la crisis», añadió.

Este fracaso se produce en un momento en que los países ricos están llevando a cabo los recortes más drásticos en la ayuda exterior desde la década de 1960.

Los datos de la Organización de la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) muestran una caída de 9 % en 2024, y las previsiones para 2025 apuntan a un recorte adicional de 9-17 %.

A medida que se intensifican los efectos de los desastres climáticos provocados por los combustibles fósiles —que solo en 2024 han desplazado a millones de personas en el Cuerno de África, han afectado a otros 13 millones en Filipinas y han inundado a 600 000 personas en Brasil—, las comunidades de los países de bajos ingresos disponen de menos recursos para adaptarse al rápido cambio climático, según el estudio.

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El cambio climático reducirá drásticamente las cosechas

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Inter Press Service – El cambio climático socavará drásticamente la productividad agrícola y el bienestar humano, con algunos de los mayores riesgos concentrados en los países menos capacitados para adaptarse, expuso un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud).

Los datos del Pnud muestran que los países más pobres del mundo se enfrentan a algunas de las mayores pérdidas en productividad agrícola, con una proyección de disminución de la producción media nacional de cultivos de entre 25 % y 30 % para finales de siglo, en un escenario de emisiones muy elevadas.

Controlar las emisiones de gases de efecto invernadero, que calientan la atmósfera, es un objetivo global, y la inmensa mayoría de las naciones, en el Acuerdo de París de 2015, fijó el objetivo de que para finales de siglo la temperatura media del planeta no exceda de dos grados centígrados (°C) sobre los niveles de la era preindustrial.

Ahora, el estudio de la plataforma Human Climate Horizons, del Pnud, afirma que, incluso considerando la adaptación de los agricultores al cambio climático, más de 90 % de los países evaluados (161 de 176 analizados) experimentarán disminuciones en el rendimiento de los cultivos básicos para finales de siglo.

La investigación analizó seis cultivos básicos: maíz, arroz, trigo, soja, yuca y sorgo.

El África subsahariana y partes de Asia, donde los agricultores dependen en gran medida de la lluvia en lugar del riego, son especialmente vulnerables y tienen menos recursos para adaptarse a las condiciones cambiantes.

Pero las potencias agrícolas tampoco se salvan. Las economías consideradas “graneros del mundo” -incluidas las principales productoras de trigo y soja- no están aisladas del impacto.

Bajo un calentamiento severo, esas potencias muestran las mayores pérdidas de rendimiento, con caídas que alcanzan a 40 %, lo que podría generar efectos en cadena sobre los precios de los alimentos, el comercio y la estabilidad global.

De ese modo “el cambio climático no es solo un desafío ambiental; es una profunda crisis de desarrollo”, advierte el experto Pedro Conceição, director de la oficina del Informe Sobre Desarrollo Humano del Pnud.

“Las altas cosechas no solo son importantes para la seguridad alimentaria; también sustentan los medios de vida y abren caminos para la diversificación económica y la prosperidad. Las amenazas a los rendimientos agrícolas son amenazas para el desarrollo humano hoy y en el futuro”, expuso Conceição.

Un sistema alimentario ya debilitado y vulnerable

El panorama futuro mostrado se superpone a una crisis ya instalada, y el Pnud recordó que en estos días la FAO en su informe El Estado de la Alimentación y la Agricultura 2025 alertó de que la degradación del suelo causada por el ser humano ya ha reducido la productividad agrícola global en al menos 10 %.

Ese informe de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) indicó que la sola degradación de os suelos ha afectado la alimentación y modos de vida de unos 1700 millones de personas.

El cambio climático, por lo tanto, “no actúa en el vacío, sino que golpea un sistema alimentario ya debilitado y vulnerable, creando una tormenta perfecta para la seguridad alimentaria mundial”, expone el reporte del Pnud.

Pero el estudio también ofrece un mensaje de esperanza: reducir las emisiones importa, y cuando los países cortan las emisiones a niveles moderados, las pérdidas de cultivos hacia 2100 son menos de la mitad que bajo escenarios de altas emisiones.

Hacia un futuro sostenible y equitativo

El Pnud considera que hallazgos como los de su estudio “resuenan con la Declaración de Belém sobre el hambre, la pobreza y la acción climática centrada en el ser humano, previa a la COP30 en Brasil”, enfatizando que los sistemas alimentarios y la equidad deben ser centrales en las estrategias climáticas globales.

Se prevé que esa declaración se adopte en una reunión de líderes previa a la COP30 (la 30 Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático), que se desarrollará desde el 10 de noviembre en la ciudad brasileña de Belém, en plena Amazonia.

Conceição remarcó el criterio de que “el camino hacia un futuro sostenible y equitativo reside en una acción climática centrada en las personas”.

“Garantizar que cada persona mantenga el acceso a alimentos suficientes, nutritivos y confiables no es solo una cuestión de supervivencia; es una piedra angular de la dignidad y el desarrollo humano”, abundó.

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Cumbre de líderes clama por más acción frente al cambio climático

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Inter Press Service – Nuevos reclamos en favor de la acción global por el clima, y críticas al desdén por esa causa que prevalece en Washington, marcaron este jueves 6 el primero de los dos días de la cumbre de líderes mundiales que actúa de prólogo a la 30 Conferencia de las Partes (COP30) sobre cambio climático en la ciudad de Belém, en la Amazonia brasileña.

El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, anfitrión de la cita de líderes y de la COP30, advirtió en su discurso que “es hora de tomar en serio las advertencias de la ciencia”, poque el cambio climático podría cobrar hasta 250 000 vidas cada año y contraer en un tercio el producto interno bruto mundial.

Denunció que “las fuerzas extremistas fabrican falsedades para obtener ventajas electorales y atrapar a las futuras generaciones en un modelo obsoleto que perpetúa las desigualdades sociales y económicas y la degradación ambiental”, una crítica apenas velada, sin nombrarlo, al presidente estadounidense Donald Trump.

La cumbre de líderes reúne durante dos días a 17 jefes de Estado, otros tantos vicepresidentes o jefes de gobierno de cinco continentes, y decenas de ministros y responsables de alto nivel de otros gobiernos e instituciones internacionales.

Se estrenó como modalidad para descongestionar la carga de numerosas delegaciones que convergen en Belém, cerca de la desembocadura del río Amazonas, declarada capital temporal de Brasil, a lo largo de la COP30, que se desarrollará entre los días 10 y 21.

Lula remarcó que mientras las rivalidades estratégicas y los conflictos armados “desvían la atención y agotan los recursos que deberían destinarse a combatir el calentamiento global”, ocurre que “la ventana de oportunidad que tenemos para actuar se está cerrando rápidamente”.

Sin embargo, se declaró “convencido de que, a pesar de nuestras dificultades y contradicciones, necesitamos hojas de ruta para revertir de manera justa y estratégica la deforestación. Superar la dependencia de los combustibles fósiles y movilizar los recursos necesarios para lograr esos objetivos”.

A su turno, el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, pidió “medidas urgentes” para reducir las temperaturas globales y “mantener al alcance el objetivo de 1,5 °C”, a fin de que a mediados de siglo la temperatura media del planeta no exceda de 1,5 grados Celsius sobre el promedio de la era preindustrial.

“Cada fracción de grado implica más hambre, desplazamiento y pérdidas, especialmente para los menos responsables. Podría llevar a los ecosistemas a puntos de inflexión irreversibles. Exponer a miles de millones de personas a condiciones inhabitables y agravar las amenazas a la paz y la seguridad”, dijo Guterres.

Entre los primeros europeos en intervenir estuvieron el príncipe Guillermo de Inglaterra y el primer ministro británico, Keir Starmer. El heredero del trono hizo un apasionado llamado a los líderes para aprovechar lo que denominó “el poder del optimismo urgente”.

Starmer, en un tono menos optimista, deploró que “se ha perdido el consenso” en materia climática. Pero reiteró el apoyo británico a los compromisos que se adopten para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero que calientan el planeta.

El representante de China, Ding Xuexiang, viceprimer ministro y número tres en la jerarquía de gobierno de ese páis, llamó a “traducir el compromiso climático en acciones; las acciones hablan más que las palabras”.

“Necesitamos eliminar las barreras comerciales y fortalecer la colaboración internacional para alcanzar los objetivos globales de sostenibilidad”, agregó Ding.

Del lado latinoamericano surgieron duras críticas al presidente Trump. Comenzando con el mandatario colombiano Gustavo Petro, quien advirtió de que “el colapso se acerca si Estados Unidos no se mueve hacia la descarbonización”.

Para Petro, la ausencia en Belém de una delegación estadounidense de alto nivel “es un mensaje muy claro. “El señor Trump está contra la humanidad al no venir acá. ¿Qué hacemos? Dejarlo solo. El olvido es el peor castigo. Cuando quiera hablar, hablamos, pero sobre la vida”, apuntó.

Criticó los nuevos permisos de prospección petrolera dados por Trump en su país. “No es taladrar, taladrar y taladrar, está 100 por ciento equivocado”. Y también criticó que los países de la alianza militar atlántica, la Otan, gasten más dinero en armas pues “No es Rusia el enemigo. Es el cambio climático”.

También el presidente chileno Gabriel Boric destacó en su intervención que los actuales “son tiempos en que surgen voces que deciden ignorar o negar la evidencia científica sobre la crisis climática”.

“Sin ir más lejos, el presidente de los Estados Unidos en la última Asamblea General de la ONU dijo que la crisis climática no existe. Y eso es mentira», dijo Boric.

Brasil también presentó en esta cumbre, y recibió reconocimiento y respaldo, del nuevo Fondo para los Bosques Tropicales para Siempre. Que recompensará a los países que logren detener la deforestación. Canalizando recompensas de cuatro dólares por hectárea a 74 países elegibles para la conservación de sus bosques.

El Fondo prevé movilizar unos 4000 millones de dólares anuales y Brasil hará un aporte inicial de 1000 millones, se indicó.

Los discursos de la cumbre de líderes continuarán hasta el cierre de la jornada de este viernes 7. Sin que se prevea la adopción de una declaración conjunta, pues se la planteó como una reunión con amplia libertad de temas y exposiciones. Al servir de prólogo a la conferencia climática que sí debe llegar a conclusiones y compromisos.

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COP: La hoja de ruta Bakú–Belém, entre la esperanza de financiamiento y la falta de un rumbo claro

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Escribe Alonso Martínez Sequeira / Inter Press Service – Las presidencias de las COP29 y COP30 (Azerbaiyán y Brasil) lanzaron conjuntamente el miércoles 5 la Hoja de Ruta de Bakú a Belém, que debería señalar caminos para ampliar el financiamiento climático, en la antesala de la Cumbre de Líderes sobre el clima, que acoge la ciudad amazónica de Belém desde este jueves 6.

Entre recomendaciones, un marco de acción y un impuesto a los “superricos”, la propuesta carece de obligaciones legales y no entrega la tan solicitada definición de financiamiento climático, que sería importante para garantizar transferencias directas y no generadoras de deudas.

La Cumbre de Líderes, de dos días y en la que deben participar unos 57 jefes de Estado y de gobierno, de las 196 Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (Cmnucc), antecede a la COP30 (30 Conferencia de las Partes), que acogerá la ciudad amazónica de Belém, entre el 10 y el 21 de noviembre.

La crisis del clima la expresa Costa Rica, por ejemplo, donde el aumento del nivel del mar, una de las principales consecuencias del cambio climático, afecta a ciudades costeras del Pacífico y Caribe. Para 2100 se estima que este fenómeno alcance a, por lo menos27 000 personas en el país.

En la actualidad, cerca de 1000 millones de personas a nivel mundial ven cómo el mar le va ganando terreno a la costa y provoca una serie de problemas para las comunidades. La reubicación u otros tipos de soluciones significan grandes montos de dinero para los países con menor capacidad de adaptación debido a la falta de recursos. 

Con el objetivo de que los países más vulnerables y menos contribuyentes al cambio climático puedan contrarrestar sus problemáticas, y también avanzar en la transición energética, la Cmnucc busca impulsar metas de financiamiento desde hace diez años a través del Acuerdo de París, bajo el principio de “responsabilidades comunes pero diferenciadas”.

Este concepto se refiere a que todos los países deben actuar, pero los países desarrollados del Norte global, responsables históricos de la mayor parte de las emisiones y que poseen, además, más recursos, deben liderar la acción climática y apoyar financieramente a los países del Sur en desarrollo.

En la última Conferencia de las Partes de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, la COP29, realizada en 2024 en Bakú, Azerbaiyán, se acordó un nuevo objetivo de financiamiento climático (NCQG, en inglés).

El documento fija como meta que los países desarrollados “lideren” la entrega de 300 000 millones de dólares anuales hasta 2035 para las naciones en desarrollo. Además, se llama a todos los actores a escalar el financiamiento climático hacia los países en desarrollo hasta al menos 1,3 billones (millones de millones) de dólares. 

Sin embargo, la cifra de 300 000 millones quedó muy por debajo de las expectativas iniciales. La sociedad civil organizada, los países en desarrollo y diversos actores habían solicitado que el NCQG estableciera precisamente los 1,3 billones de dólares anuales como meta vinculante. 

La brecha entre esa demanda y el monto finalmente acordado provocó varios días de estancamiento en las negociaciones. Como salida a esa discusión, se adoptó la llamada “Hoja de ruta de Bakú a Belém”. Una acción con el objetivo de señalar caminos para ampliar el financiamiento hasta alcanzar los mencionados 1,3 billones de dólares.

En la última Conferencia de las Partes de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP29) realizada en 2024 en Bakú, Azerbaiyán, se acordó un nuevo objetivo de financiamiento climático. Imagen: Cmnucc

La hoja de ruta Bakú-Belém aún con dudas

Este miércoles 5 se publicó la Hoja de Ruta presentada por Azerbaiyán y Brasil como presidencias de la COP29 y COP30, respectivamente. El informe de 75 páginas ofrece recomendaciones amplias y un marco de acción en cinco ejes: reabastecimiento, reequilibrio fiscal, redirección, reestructuración y reconfiguración.

El roadmap centra gran parte de su atención en bancos multilaterales y el FMI. Dejando en segundo plano la responsabilidad directa de los países desarrollados, establecida en el artículo 9 del Acuerdo de París. Además, sugiere vías de acción externas a la Convención, como canjes de deuda y mercados de carbono.

El plan incluye solo dos compromisos formales: promover diálogos con países y actores financieros para continuar el proceso. Y crear un grupo de expertos para refinar los datos sobre los flujos de dinero.

Una de las recomendaciones llamativas del documento es el llamado impuesto a los “superricos”. Que cifran en un rango de recaudación desde los 200 000 millones de dólares hasta los 1,364 billones. Dependiendo de la tasa aplicada a los umbrales de ingresos y la participación geográfica.

Otro texto anexo al Roadmap, que resume las recomendaciones realizadas por expertos, aborda una “tributación mínima a multimillonarios” que podría recaudar hasta USD 550 mil millones anuales y que podría asignarse al fondo de pérdidas y daños producto del cambio climático a países pobres.

La Hoja de Ruta presentada utiliza un lenguaje “voluntario”, en el sentido de que no es un mandato explícito para los países. Si bien se lanzará oficialmente durante la COP30 con un evento especial, no es un espacio formal de las negociaciones.

Críticas 

La coordinadora del Grupo de Financiamiento Climático para América Latina y el Caribe (GFLAC), Sandra Guzmán, advirtió que faltó transparencia al proceso liderado por Brasil para presentar la ruta, que además carece de respaldo político para avanzar durante la COP.

“A pocos días de la cumbre, no existía un documento público ni un borrador formal que permita a los países discutir su contenido”, explicó Guzman.

Según la especialista, la decisión de la COP no obliga a los países a aprobar o adoptar formalmente la ruta. Pero sí abre la posibilidad de que la comunidad internacional “la reciba” y establezca un mecanismo de seguimiento.

La experta explicó que, con la presentación, los países podrían decidir si aceptan el documento y abren un proceso formal para su implementación o si simplemente lo reciben sin adoptarlo.

“Si los países no logran un consenso, la ruta podría quedar varada, en letra muerta. Su avance depende completamente del acuerdo político entre las partes”, alertó Guzmán.

También la discusión podría ser incluida en el documento final integrador, pero no parece que sea un objetivo de la presidencia de la COP30.

“No hay un plan concreto. Tenemos muchos asuntos que debemos negociar y aprobar en la COP. Estamos muy satisfechos de haber cumplido con lo solicitado en la decisión (de la NCQG). Y no hay ninguna prioridad en que la COP lo apruebe, reconozca o lo que sea”, dijo André Corrêa do Lago, presidente  de la COP30 durante el lanzamiento del informe.

Por su parte, el activista y abogado costarricense Adrián Martínez, director de La Ruta del Clima, cuestiona la hoja de ruta. Según explica, el documento presenta graves deficiencias estructurales, carece de obligaciones legales y excluye las verdaderas necesidades de los países más vulnerables.

Uno de los principales errores es que sus metas, ya sean los 1,3 billones o los 300 000 millones de dólares, no son jurídicamente vinculantes.

Otro de los problemas es que aún no existe una definición de qué es financiamiento climático y este nuevo objetivo tampoco lo establece. 

“No hay una definición clara de qué es financiamiento climático, y al incluir fuentes privadas sin regulación ni objetivos claros, se corre el riesgo de que los recursos no lleguen donde más se necesitan: las comunidades afectadas por el cambio climático”, comenta.

Martínez recuerda que el nuevo esquema deja por fuera el tercer pilar de la acción climática: pérdidas y daños, un tema urgente para los países más expuestos a desastres climáticos. Solo para ese rubro se necesitarían 300 mil millones de dólares, pero el Roadmap no lo contempla, afirma.

El experto considera que la hoja de ruta responde más a intereses geopolíticos que a un esfuerzo genuino de cooperación internacional. “Este es un ejercicio de poder. No se basa en las obligaciones legales ni en las necesidades reales de adaptación o mitigación. Los países desarrollados imponen las cifras y las condiciones”, dijo.

También alerta sobre el riesgo de que el tema se desplace de la CMNUCC hacia instituciones financieras. Como el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional (FMI), donde los países en desarrollo “no tienen voz ni voto”.

“Eso sería desastroso: las comunidades que viven los impactos directos del cambio climático quedarían sin representación política. Sin poder decidir sobre los recursos que les corresponden por justicia”, advierte.

La posición de Ailac 

En las COP, los países se agrupan en bloques con los que negocian en ciertos temas. Por ejemplo, la Asociación Independiente de América Latina y el Caribe (Ailac), que conforman Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, Panamá y Perú.

Como parte del proceso, Ailac presentó en septiembre su propuesta oficial para el “Roadmap de Bakú a Belém”.

Entre sus aspiraciones a corto plazo, a 2028, el grupo plantea como prioridad inmediata diferenciar las responsabilidades entre los países desarrollados. Y otros actores como bancos multilaterales, el sector privado y fundaciones, cuyas contribuciones serían voluntarias pero rastreables. 

El bloque también propuso establecer hitos claros y cuantificables que definan cómo se alcanzará la meta anual de 1,3 billones de dólares. Incluyendo cronogramas, distribución por instrumentos financieros (donaciones, préstamos concesionales, garantías). Y el compromiso de triplicar las salidas anuales de fondos como el Fondo Verde para el Clima y el Fondo de Adaptación para 2030.

Además, Ailac urge a los países a adoptar una definición oficial de “financiamiento climático”, lo que no ocurrió. Esta definición debería excluir los préstamos a tasas de mercado, los flujos norte-norte y la cooperación tradicional. Asegurando que los fondos sean nuevos, adicionales y asequibles.

Para 2030 el grupo enfatiza la necesidad de reformar los bancos multilaterales de desarrollo para ampliar su capacidad crediticia sin generar más deuda. Propone ajustar sus criterios de riesgo, utilizar más capital exigible y establecer metas explícitas de concesionalidad, priorizando préstamos blandos, donaciones y herramientas sin deuda. 

También pide garantizar mayor participación de los países en desarrollo en las decisiones de gobernanza de estas instituciones.

Además, AILAC solicita facilitar el acceso directo a los fondos climáticos para comunidades locales, pueblos indígenas, mujeres y afrodescendientes, mediante la simplificación de requisitos y la creación de ventanillas específicas.

En el largo plazo, el bloque identifica como desafío central movilizar capital privado mediante modelos de riesgo compartido y financiamiento combinado. Propone incentivos como bonos verdes, seguros climáticos y asociaciones público-privadas equilibradas, que no generen cargas fiscales excesivas.

El grupo negociador subraya, además, la importancia de crear plataformas nacionales de financiamiento climático, lideradas por los propios países. Que vinculen los planes climáticos nacionales con fuentes de inversión. Que permitirían aprobar programas integrales, acelerar desembolsos y garantizar que el financiamiento responda a las prioridades nacionales.

Este reportaje se elaboró con el apoyo de Climate Tracker América Latina, con el respaldo especial de la Oxfam.

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