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Vacacionar este verano es 30% más caro: en Mar del Plata se gastan $5.121.156; en Río, $8,4 millones

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Las decisiones asociadas a este periodo vacacional vienen enmarcadas en aumentos moderados en la canasta de gastos, pero a la vez se abrieron diferencias cada vez más marcadas entre destinos nacionales e internacionales. 

El informe, realizado por la consultora Focus Market, dirigida por Damián Di Pace, analiza los costos de vacacionar para un grupo compuesto por dos adultos y dos menores, durante un periodo de 15 días, contemplando vuelo y hotelería (3 estrellas) con desayuno incluido

Para eso se tomaron los destinos más elegidos, encabezados por Mar del Plata, con un costo total estimado en $5.121.156 y una suba del 4% con respecto a 2024; le siguen Bariloche, con un total de $7.693.084 y un alza del 28%; y Mendoza, que se incorpora al estudio este año, con un costo total en torno a los $3.610.467.

En cuanto a los destinos internacionales, las diferencias son más pronunciadas. 

En el caso de Río de Janeiro se observa un incremento del 6%, donde el mayor aumento se vincula con los costos en pasajes aéreos, que para cuatro personas suman —en promedio— $5.652.727.

Al considerar también el alojamiento en hotel 3 estrellas, el total a invertir asciende a $8.412.283.

En cambio, la suba en Punta del Este es del 32% interanual, impulsada principalmente por aumentos en los precios de estadía, que rondan los $8.073.412.

En suma, el traslado y el descanso familiar en la ciudad balnearia llega a los $10.978.158.

A su vez, pasar la quincena en Santiago de Chile costará cerca de $7.362.873, contando vuelo y hotelería.

Monedas regionales

Este escenario responde a la evolución del tipo de cambio y de las monedas regionales. 

Durante 2025, el peso argentino acumuló una depreciación del 36,97%, mientras el real brasileño, el peso chileno y el peso mexicano registraron apreciaciones de entre el 7% y 13%, encareciendo en términos relativos los consumos en el exterior para los turistas argentinos.

Este verano también existe disparidad cambiaria: mientras el Peso Argentino acumuló una depreciación del 36,97% durante 2025, las monedas regionales como el Real Brasileño, el Peso Chileno y el Peso Mexicano se apreciaron entre un 7% y un 13%. 

Este fenómeno impacta directamente en el consumo turístico: los precios en pesos argentinos de productos típicos en Brasil aumentaron un 63% entre enero y diciembre, mientras que en Chile el incremento para el bolsillo argentino escala al 52% en los productos relevados, superando incluso el alza del 44% registrada en las playas mexicanas.

Escapadas cortas

“De cara al verano 2026, estamos observando un crecimiento sostenido del interés por escapadas cortas y viajes de fin de semana. Frente a un contexto de mayor cautela en el gasto, los hogares priorizan experiencias más frecuentes pero de menor duración, lo que favorece destinos cercanos y propuestas flexibles. Esta tendencia consolida a las escapadas de fin de semana como una de las principales dinámicas del turismo interno para la próxima temporada”, señaló Damián Di Pace, director de la consultora Focus Market.

En ese contexto, el turismo de proximidad gana protagonismo como alternativa más económica. 

Por ejemplo, una estadía de 4 días y 3 noches en Pilar (a 60 km del centro porteño), que incluye transporte en micro y alojamiento en hotel con piscina al aire libre, terraza o solarium, cuesta en promedio $612.091. 

Una propuesta con similares características en Luján (a 75 km de CABA), ronda los $757.764; y a San Andrés de Giles (a 108 km de Capital Federal), $1.018.649.

Otra observación: “La depreciación del peso argentino frente al dólar, junto con la apreciación de monedas clave para el turismo regional, encareció los viajes al exterior en la segunda mitad del año y redujo la competitividad de esos destinos para el público argentino”. 

Productos para el verano

El estudio también analiza un conjunto de 33 productos necesarios para una familia tipo, por un valor total de $984.319, lo que representa un incremento interanual del 12% frente al año anterior.

Se trata de una suba contenida con comportamientos dispares, en la que algunos artículos muestran aumentos significativos mientras otros registran caídas de precios o se mantienen estables.

Entre los artículos que más aumentaron se destacan el traje de baño para mujer (+48%), las gorras infantiles (+43%) y las cremas hidratantes (+43%).

Por el contrario, entre las bajas más notorias en bienes estacionales sobresalen los inflables para agua (-32%), toallones (-13%) e insecticidas en aerosol (-10%).

Los resultados del relevamiento muestran un verano marcado por decisiones más racionales, con consumidores atentos al detalle de los precios, mayor planificación del gasto y una búsqueda de alternativas que permitan sostener el descanso sin desbordar el presupuesto familiar.

El blog de educación financiera de Naranja X, Hablemos de Plata, publicó el relevamiento exclusivo de Focus Market sobre los gastos asociados al periodo vacacional de verano.

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¿Cuánto cuesta un recital en Argentina y en el mundo?

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Un nuevo informe elaborado por la consultora Focus Market, dirigida por el economista Damián Di Pace, analiza el precio de los espectáculos musicales en distintos países del mundo, comparando entradas a shows internacionales y festivales como Lollapalooza. El estudio no solo revela el valor nominal de asistir a un recital, sino también su impacto relativo según el poder adquisitivo local.

“La música se ha transformado en una industria multimillonaria. Hoy, cada beat, cada show, cada tendencia viral representa una forma de monetización. Las giras de los grandes artistas recaudan tanto como una superproducción de Hollywood”, afirma Di Pace.

El informe destaca que Europa presenta los precios más elevados para asistir a un recital, aunque esto se explica por una estructura de costos más compleja: ingresos más altos, mayor calidad de infraestructura y costos organizativos superiores. Estados Unidos, en tanto, también mantiene precios elevados, pero compensa a través del volumen masivo de asistentes.

En América Latina, los precios nominales son menores, pero no necesariamente más accesibles. “El poder adquisitivo en la región es considerablemente más bajo, lo que hace que asistir a un show internacional pueda representar un esfuerzo económico similar o incluso mayor que en países desarrollados”, advierte Focus Market.

En Argentina, la música en vivo funciona como válvula de escape en contextos de crisis. Según el informe, luego de períodos de recesión económica, el gasto en entretenimiento tiende a crecer, desplazando a otras prioridades como bienes durables o turismo.

“La gente busca satisfacción inmediata. Los recitales y espectáculos ofrecen una experiencia emocional que muchas veces justifica el esfuerzo económico”, explica Di Pace.

Esta conducta es especialmente visible en grandes ciudades como Buenos Aires, donde la cartelera de shows suele concentrar las giras internacionales.

Lollapalooza y la brecha regional

El análisis de Focus Market también incluye un desglose comparativo de precios del festival Lollapalooza en Argentina, Brasil y Chile. Aunque en términos absolutos Argentina presenta el valor más bajo, el contraste se amplía al considerar variables como tipo de cambio, inflación y beneficios incluidos.

En Chile, por ejemplo, las entradas casi duplican a las de Argentina, pero incluyen beneficios como sectores VIP, sillas numeradas o estacionamiento preferencial. Esto responde a un público que valora la experiencia completa y está dispuesto a pagar más por ella.

En Argentina, en cambio, la menor cantidad de fechas disponibles por artista, junto a políticas como el tipo de cambio preferencial para productoras, permiten sostener precios más competitivos.

El informe también revela una marcada diferencia entre los recitales de artistas internacionales y los de músicos locales. Mientras que traer a una figura global implica costos en dólares —caché, traslados, impuestos, logística—, las producciones nacionales son más austeras y, por ende, más accesibles para el público.

Sin embargo, los artistas argentinos suelen realizar giras más extensas, lo que diluye la urgencia del espectador. A diferencia de los shows internacionales, que son eventos únicos, la posibilidad de que un artista local repita función en otra ciudad reduce la percepción de exclusividad.

El costo total de asistir a un recital no se limita al valor de la entrada. Para una familia tipo de cuatro integrantes, hay que sumar transporte, comida, bebidas, merchandising y estacionamiento. Según Focus Market, el desembolso promedio ronda los $270.000, lo que representa cerca del 25,9% del ingreso mensual de una familia del decil más alto, según datos de la Encuesta Permanente de Hogares del tercer trimestre de 2024.

La categoría “Recreación y cultura” ha tenido un comportamiento inflacionario similar al índice general. Sin embargo, en tiempos de incertidumbre, el consumo en espectáculos tiende a mantenerse, como una forma de bienestar emocional.

“Después de momentos difíciles, muchas personas priorizan experiencias por sobre bienes. Ir a un recital es, en ese sentido, un acto de recuperación simbólica”, analiza Di Pace.

Una industria con nuevas reglas

El modelo de negocios de la música cambió radicalmente. Los discos dejaron de ser el eje central y hoy los ingresos de los artistas provienen de recitales, merchandising, contenidos digitales y acuerdos comerciales.

Ejemplos como Duki, que genera cerca de US$75.000 mensuales en contratos musicales, o Bad Bunny, cuyo patrimonio ronda los US$88 millones, ilustran la magnitud de la industria y su capacidad de capitalización más allá del escenario.

Más allá del fenómeno económico, Focus Market destaca que el éxito de la industria musical depende de una variable central: la audiencia. Los fans sostienen con su consumo —entradas, streaming, redes, productos— la maquinaria que permite a los artistas convertir su talento en marca y en fuente de ingresos constante.

“El talento solo no alcanza: sin el público, no hay espectáculo posible”, concluye Di Pace.

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Cada cuantos años se revierte el ciclo turístico en Argentina

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Turismo y Tour de Compras Vs Nuevo Tipo de Cambio: ¿Cada cuantos años se revierte el ciclo turístico en Argentina?

Desde Focus Market elaboraron el siguiente Informe donde muestran que en la economía argentina, pocas variables son tan influyentes y tan observadas como el tipo de cambio. Su impacto trasciende lo financiero y alcanza a actividades como el turismo. Una idea que suele repetirse es que existe un “ciclo turístico” ligado al dólar: cuando el peso se aprecia, los argentinos viajan más al exterior; cuando se devalúa, llegan más turistas extranjeros. 

De acuerdo al INDEC en Marzo 2025 ingresaron 479,6 mil turistas internacionales a la Argentina y salieron 1,3 millones: 24% menos y 98,8% más interanual, respectivamente.

“Con el nuevo esquema de flotación cambiaria aún no queda clara que sucederá si se reducirán los incentivos para viajar al exterior, si los extranjeros que vendrán nuevamente hacia Argentina por que aún no sabemos cual será el ese nuevo tipo de cambio más estable. Probablemente si va hacia la base de la banda de flotación los incentivos de viajes y compras en el exterior continúen”, detalló Damián Di Pace Director de la Consultora Focus Market. 

Pero como todo en Argentina, los comportamientos económicos rara vez siguen una línea previsible. Las relaciones entre el tipo de cambio, los flujos turísticos y los contextos políticos están atravesadas por factores estructurales que matizan —y a veces contradicen— lo que se espera. El turismo no escapa a esa lógica.

En los años en los que el tipo de cambio tendió a apreciarse —2015, 2016, 2017, 2022 y 2024— el turismo emisivo superó de manera constante al receptivo. Es decir, hubo más argentinos viajando al exterior que extranjeros ingresando al país.

Si bien esto coincide con la teoría general sobre la relación entre tipo de cambio y turismo, lo notable es que la diferencia no es abrupta: en todos los casos, la brecha entre turismo emisivo y receptivo se mantuvo dentro de un rango moderado. En 2017, por ejemplo, el turismo emisivo representó el 61% del total, contra un 39% de turismo receptivo, marcando el punto más alto de la serie.

Cabe mencionar que se excluyeron los años 2020 y 2021 del análisis debido a las restricciones de movilidad impuestas por la pandemia.

En los años donde se observó una depreciación significativa del tipo de cambio —2018, 2019 y 2023— se esperaría un aumento del turismo receptivo, ya que el país se vuelve más accesible para los visitantes extranjeros. Sin embargo, los datos no muestran un vuelco claro en la balanza turística.

En los tres años analizados, el turismo emisivo continuó siendo levemente superior al receptivo. La diferencia más pronunciada se dio en 2018, con un 59% de salidas frente a un 41% de ingresos. En 2023, la brecha prácticamente desaparece (51% emisivo vs. 49% receptivo), pero no llega a invertirse.

A lo largo del período analizado, el país mantuvo de manera constante un saldo turístico negativo. En todos los años —incluso en aquellos donde el tipo de cambio jugaba a favor del turismo receptivo— la cantidad de argentinos que viajaron al exterior fue superior a la de turistas extranjeros que ingresaron al país.

Este déficit sostenido sugiere que la relación entre tipo de cambio y flujos turísticos no es lo suficientemente fuerte como para alterar de fondo los patrones de movilidad internacional. Factores como la propensión al turismo emisivo, el poder adquisitivo relativo de ciertos segmentos de la población y la infraestructura turística local juegan papel decisivo.

“En 2025 parecería no ser la excepción de apreciación del tipo de cambio a pesar de la corrección crawling peg acordadas con el FMI. Cuando la moneda de un país se aprecia frente a otras, significa que con la misma cantidad de dinero local se pueden comprar más bienes y servicios en el extranjero. Para los turistas argentinos, esto se traduce en: Pasajes aéreos más báratos, hospedaje, comida, transporte y compras más accesibles en el destino y mayor capacidad para viajar más lejos o por más tiempo”, señaló Damián Di Pace Director de la Consultora Focus Market. 

En este contexto, el reciente Decreto 216/2025 del Gobierno nacional —que redefine el rol del Estado en el turismo, eliminando programas de inversión y desactivando estructuras de articulación institucional— plantea un nuevo escenario. El recorte de funciones de la Secretaría de Turismo, entre ellas la capacitación, promoción y planificación de obras, responde a una lógica de desregulación y reducción del gasto público, pero también acota la capacidad del Estado para influir sobre la balanza turística. Desde esas estructuras públicas tampoco se logró revertir los ciclos de apreciación tipo de cambio y decisión privada del ciclo turístico argentino generando grandes gastos y burocracia. Una herramienta útil en Argentina en muchas oportunidades se convierte en una caja administrativa política.

Otra creencia extendida es que, en años electorales, los gobiernos tienden a apreciar el tipo de cambio para contener precios y mejorar el poder adquisitivo. Sin embargo, los datos muestran que esa relación no es tan sistemática como se suele pensar. Entre 2015 y 2025, se observan tanto apreciaciones como depreciaciones en años electorales y no electorales.

Por ejemplo, 2015, 2017 y 2021 —años electorales— coincidieron con apreciaciones, pero lo mismo ocurrió en 2022 y 2024, que no lo fueron. A su vez, 2023 —año de elecciones presidenciales— registró una fuerte depreciación. Es decir, no hay una regularidad clara entre el calendario político y la política cambiaria.

“En Argentina, las relaciones entre variables como el tipo de cambio, el turismo y los ciclos políticos están mucho menos definidas de lo que la intuición sugiere. Los supuestos “ciclos” pierden fuerza frente a los datos, que exhiben un escenario más fragmentado, condicionado por múltiples factores estructurales y coyunturales. En definitiva, el único ciclo que persiste, es el déficit y ni el dólar ni las elecciones logran cambiarlo”, detalló Damián Di Pace, Director de la Consultora Focus Market. 

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Iguazú se consolida como uno de los destinos más elegidos para Semana Santa

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El turismo en la ciudad de las Cataratas se perfila como uno de los grandes protagonistas del próximo fin de semana largo de Semana Santa, que este año se celebrará del jueves 17 al domingo 20 de abril. Según un relevamiento realizado por la consultora Focus Market para el Blog de Educación Financiera de Naranja X, Puerto Iguazú figura en el segundo lugar del ranking de destinos nacionales más consultados por los argentinos, solo por detrás de la ciudad de Buenos Aires.

La estadía promedio para dos personas en Puerto Iguazú durante Semana Santa, con traslado en avión y alojamiento en un hotel tres estrellas con desayuno, se encuentra este año en 1.915.714 pesos, lo que representa un incremento del 102 por ciento respecto a los 946.891 pesos que costaba el mismo paquete en 2024. Con este salto, se convierte también en uno de los destinos con mayor aumento interanual en el país.

Sin embargo, quienes opten por trasladarse en micro encontrarán una opción más accesible: el mismo paquete (hotel tres estrellas con desayuno para dos personas) cuesta actualmente 894.297 pesos, frente a los 644.900 pesos del año anterior, lo que implica una suba del 39 por ciento.

Turismo en alza, con cuotas y promociones

“El turismo en Semana Santa se ve traccionado por un fuerte nivel de promociones y ofertas en el mercado doméstico, con la aparición de financiamiento en cuotas sin interés”, explicó Damián Di Pace, director de la consultora Focus Market. La comparación con el feriado de Carnaval refuerza esta tendencia: se movilizaron 2,8 millones de personas por todo el país, un 7,6 por ciento más que en 2023, según datos de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME).

La ciudad de Iguazú no solo se destaca por su valor paisajístico y su relevancia turística internacional, sino también por el impacto económico que genera la llegada masiva de visitantes en períodos de alta demanda, como Semana Santa. La ocupación hotelera, el movimiento en restaurantes y comercios, y la contratación de excursiones y servicios turísticos dinamizan la economía local.

Comparativa nacional e internacional

Junto a Puerto Iguazú, completan el top cinco de destinos nacionales más buscados: Mendoza, Bariloche y El Calafate. Este último registró el valor más alto entre los paquetes analizados: 2.386.103 pesos para dos personas en avión y hotel tres estrellas con desayuno, con una suba interanual del 87 por ciento. Mendoza, en tanto, muestra el menor incremento en comparación: 946.373 pesos, lo que representa un 46 por ciento más que el año pasado.

Para quienes prefieren escapadas más económicas o en vehículo propio, se relevaron paquetes cercanos a la Capital Federal para cuatro personas (dos adultos y dos menores), incluyendo traslado en automóvil y alojamiento. Los valores promedio fueron: 483.064 pesos para el Delta del Tigre, 364.105 pesos para Luján y 304.903 pesos para San Antonio de Areco.

Brasil y Madrid, los favoritos en el exterior

En cuanto a destinos internacionales, Brasil continúa siendo el más elegido por los argentinos, seguido por Punta Cana y Madrid, según el mismo informe. Si bien el contexto económico actual condiciona los viajes al exterior, aún existe un segmento de turistas que prioriza experiencias internacionales, especialmente aprovechando promociones y cuotas.

Turismo y consumo, aliados de las economías regionales

“Estos fines de semana son una gran oportunidad para las economías regionales, en especial para quienes eligen escapadas cortas de entre dos y tres noches, en lugares alejados de los grandes centros urbanos como Buenos Aires, Córdoba o Tucumán”, concluyó Damián Di Pace.

Con una recuperación sostenida y con Iguazú en el centro de la escena, Semana Santa se perfila como una fecha clave para medir el pulso del turismo nacional y el comportamiento del consumo en un escenario económico desafiante, pero con oportunidades.

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Pesos Vs Dólar: Clásico “Trade” del ahorro de los argentinos

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La consultora Focus Market, dirigida por Damián Di Pace, elaboró un nuevo informe que analiza la constante pérdida del poder adquisitivo en Argentina y cómo la devaluación del peso sigue siendo un tema central, sin importar el gobierno de turno o el modelo económico vigente.

Según señala el documento, “la pregunta no es si el peso se va a depreciar, sino cuándo y a qué ritmo”. En este sentido, se remarca que la incertidumbre cambiaria es una constante histórica del país. En las últimas semanas, las tensiones sobre la pérdida de reservas del Banco Central se profundizaron ante la falta de definiciones sobre la “letra chica” del nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que contempla un posible desembolso de hasta 20.000 millones de dólares.

“El acuerdo con el FMI se hace largo en relación a las tensiones en el mercado vividas las últimas semanas. El gobierno intenta con esta negociación lograr sostener el tipo de cambio hasta las elecciones y eventualmente generar las condiciones para levantar el cepo”, afirmó Damián Di Pace, director de Focus Market. Y añadió: “A corto plazo, la devaluación puede ser una medida más rápida para aumentar la competitividad, pero sus efectos negativos, como la inflación y la pérdida de confianza en la economía, pueden hacerla menos sostenible”.

Di Pace también advirtió que, en un año electoral, una devaluación del peso podría poner en jaque la bandera de la baja de la inflación, uno de los principales objetivos del actual gobierno.

Devaluación: causas y consecuencias

Devaluar implica que la moneda local pierde valor frente a otras divisas, especialmente el dólar. Esto ocurre por diversos factores: alta inflación, escasez de reservas o desconfianza en la economía. Pero el impacto final es siempre el mismo: afecta directamente al bolsillo de la gente.

El informe repasa una cronología de devaluaciones recientes: 2002, 2014, 2016, 2019, 2020 y 2023. Cada una tuvo su disparador –desde crisis de balanza comercial hasta caída de reservas–, pero todas derivaron en inflación acelerada, pérdida del poder adquisitivo, recesión y, en algunos casos, mayor desempleo.

Aunque para los exportadores un peso débil puede mejorar la competitividad externa, eso no garantiza una mejora en la balanza de pagos ni la estabilidad económica.

Evolución por presidencia

Desde 2011, el informe muestra que el país ha convivido con una devaluación sostenida. En el segundo mandato de Cristina Fernández de Kirchner, el dólar pasó de $4 a más de $9, con una devaluación acumulada del 56,14%. Con Mauricio Macri, el salto fue aún mayor: el dólar pasó de $9,85 a $63,04, lo que representó una depreciación del 84,38%.

Durante la gestión de Alberto Fernández, la tendencia no se revirtió: la devaluación fue del 83,88%, con una inflación desbordada en su último año de mandato. Con la llegada de Javier Milei, se aplicó un “sinceramiento” del tipo de cambio, que llevó el dólar oficial de $400 a $832,64 a los dos días de asumir, y actualmente ronda los $1.100, lo que representa una devaluación cercana al 64%. Luego, el Gobierno adoptó un régimen de crawling peg, que ajusta el tipo de cambio gradualmente.

El poder adquisitivo, en caída libre

Focus Market también analizó la evolución del poder de compra de dos billetes: uno de USD 100 en Estados Unidos y otro de $1.000 en Argentina.

En EE.UU., la inflación desde 2011 provocó una pérdida del 46,56% en el poder adquisitivo del billete de USD 100. Para mantener su valor real, hoy debería valer USD 146,56.

Pero la pérdida en Argentina es mucho más severa: el billete de $1.000 que en 2011 representaba una suma significativa, hoy equivale apenas a $3,49 en valor real. Es decir, se necesitarían $286.920 actuales para comprar lo mismo que con $1.000 en 2011.

Señales de estabilidad bajo el gobierno de Milei

A pesar del sombrío panorama histórico, el informe destaca que en los últimos meses se han registrado señales de estabilidad. En febrero de 2025, la inflación mensual fue del 2,4%, mientras que el ritmo de devaluación fue del 1,4%, lo que implica que el peso se fortaleció frente al aumento de precios.

“El ritmo de crawling peg continúa al 1% mensual, lo que ha permitido que, en algunos momentos, el peso se aprecie en términos reales. Esto representa un cambio respecto de la dinámica de los últimos años”, señala el estudio.

Esa diferencia entre inflación y devaluación genera una menor presión sobre el mercado cambiario y una cierta mejora en el poder adquisitivo medido en dólares, lo cual brinda un contexto más predecible para la actividad económica.

El rol de las reformas estructurales

“Este año de elecciones legislativas es muy importante para debatir las reformas necesarias que mejoren la competitividad de la economía argentina”, subrayó Di Pace. Y agregó: “Las reformas estructurales son más eficaces para lograr una competitividad sostenida. Argentina necesita cambios profundos: en el mercado laboral, el sistema fiscal, el marco regulatorio, la educación, la infraestructura y otros aspectos clave que mejoren la eficiencia, productividad y competitividad a largo plazo”.

Focus Market concluye que la posibilidad de sostener la actual estabilidad dependerá, entre otros factores, del contenido final del acuerdo con el FMI, la evolución de la política cambiaria y la continuidad del sendero descendente de la inflación.

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