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Día del Padre 2026: proyección de gasto $62.000 por regalo

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Realizamos un relevamiento para saber cuáles son los regalos preferidos por los argentinos, y donde eligen comprarlos para agasajar a papá en su día. También relevamos precios en Supermercados y en Marketplace, con rangos de precios e ideas de regalos para este día tan especial.

“Las ventas minoristas continúan mostrando señales de debilidad y mantienen una caída en el acumulado del año del 3,1% de acuerdo a lCAME. Este contexto obliga a las empresas a priorizar estrategias orientadas a la generación de volumen y la aceleración de la rotación de stock, incluso resignando parcialmente márgenes en determinadas categorías. La mejora del flujo de caja se vuelve un objetivo central, ya que permite sostener la operación, financiar capital de trabajo y aprovechar oportunidades comerciales. En un mercado de consumo todavía selectivo, las promociones, los planes de financiación y una gestión más eficiente del inventario aparecen como herramientas clave para recuperar dinamismo y fortalecer la liquidez de los negocios”, detalló Damián Di Pace Director de la Consultora Focus Market

A continuación le preguntamos a los argentinos que le van a regalar a papá en su día, y en los primeros puestos se encuentra: Indumentaria 33,4%, Experiencias (Cena, Día de campo,etc) 24,9%, y Vinos y Licores 13,9% (se mantienen los 3 primeros lugares con respecto a 2025). 

Luego le siguen en menor proporción: Calzado 6,9%, Perfumería 6,7%, Informática, TV y Video 4,5%, Herramientas 2,7%, y Joyería/Relojería 2,1%. En últimos lugares Librería, Smartphones, Artículos p/ el hogar y usos particulares, Marroquinería, y Regalería (entre 1,6% y 0,3%).  

¿Que vas a regalar para el Día del Padre?
Fuente: Focus Market

También le consultamos a los argentinos donde comprarán el regalo del Día del Padre, y estas fueron las respuestas: en Centros Comerciales a Cielo abierto (Comercio Minorista tradicional) 33%Comercio Electrónico 27% (Sitio web del vendedor 40%, Marketplace 37%, Instagram 15%, Facebook 6%, y otro 2%), Shopping 22%Outlet  11%, y Supermercados 7%.  

¿Donde va a comprar el regalo del Día del Padre?
Fuente: Focus Market

“De cara al Día del Padre, las promociones, ofertas y descuentos se consolidan como una de las principales herramientas para estimular el consumo en un contexto de demanda cautelosa. Los comercios buscan atraer compradores mediante rebajas, cuotas sin interés y beneficios combinados, con el objetivo de incrementar el volumen de ventas y mejorar la rotación de stock. Para los consumidores, estas acciones representan una oportunidad para anticipar compras y acceder a mejores precios”, indicó Damián Di Pace Director de la Consultora Focus Market. 

Se espera que la proyección de Gasto promedio por regalo para el Día del Padre sea de $62.000.   

Gasto Promedio por Regalo
Fuente: Focus Market

“Con estabilidad de precios e inflación en descenso este año notamos una demanda mucho más cautelosa en la previa al Día del Padre. A diferencia de otras campañas, el consumidor está comparando más, esperando últimos descuentos, y priorizando compras en los días previos”, indicó Damián Di Pace Director de la Consultora Focus Market.

A partir de esto relevamos diferentes regalos que podés encontrar en Marketplace, que van desde los $10.000 a los $60.000:

– En el rango de $10.000 a $20.000 podes encontrar: Mate y bombilla, Botella de agua metal 540ml, Taza cerámica con foto impresa, y Set asador: funda eco cuero, tabla, cuchillo y tenedor. 
– Si podés gastar entre $30.000 y $40.000, encontras: Copa de vino en estuche, Set matero: Bolso, termo, mate, azucarera y yerbera, Remera algodon peinado con inscripción Día del Padre, y Desayuno con mate, y pastelería dulce/salada casera.
– Y por último dentro del rango de $50.000 a $60.000 podés regalarle a papá: un Mini metegol 50x30x9cm, Vino de primera marca y copa, Box: vino y conservas, y Billetera de eco cuero.

Promociones Marketplace
Fuente: Focus Market

“Los comercios están profundizando su alianza con tarjetas de crédito de bancos y billeteras digitales como una herramienta clave para potenciar las ventas durante el Día del Padre. La combinación de descuentos exclusivos, reintegros, cuotas y promociones segmentadas permite ampliar el acceso de los usuarios a bienes y servicios, al tiempo que mejora la experiencia de compra. Esta estrategia contribuye a captar demanda y diferenciar la oferta comercial, sino que también favorece un mayor volumen de transacciones”, señaló Damián Di Pace Director de la Consultora Focus Market, 

Los Supermercados se convirtieron en una opción al momento de comprar el regalo del Día del Padre. Podés elegir entre: Remeras deportivas, Sweaters, y Camperas inflables, desde $24.743, $33.743, y $66.000, respectivamente. Un Whisky escoces de primera marca por $113.665, o un Cortacabello por $32.400, entre otros. En algunos Supermercados las promociones se encuentran aplicadas directamente sobre el producto (descuentos entre el 20% y 25%) y en otros casos se suman las 3 cuotas sin interés, o descuentos extras con la tarjeta del Supermercado respectivo.

Compra de Regalo en Supermecado
Fuente: Focus Market
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El aguinaldo cambia de destino: pagar deudas desplaza al consumo y el dólar vuelve a consolidarse como refugio

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La desaceleración de la inflación modificó el comportamiento de los hogares, pero no eliminó las tensiones financieras. Un informe de Focus Market muestra que el Sueldo Anual Complementario dejó de destinarse al consumo masivo y hoy se orienta principalmente a cancelar deudas y preservar ahorros en dólares, reflejando una economía más estable, aunque con balances familiares todavía frágiles.

El destino que los argentinos le asignan al aguinaldo funciona como un indicador adelantado del estado de la economía doméstica. Más allá de representar un ingreso extraordinario, el Sueldo Anual Complementario expone cómo evolucionan las prioridades financieras de los hogares frente a variables como la inflación, el poder adquisitivo, las tasas de interés, el endeudamiento y las expectativas sobre el dólar.

Un relevamiento elaborado por Focus Market muestra que, entre 2021 y 2026, el comportamiento de los consumidores acompañó cada etapa del ciclo macroeconómico. Mientras los años de inflación acelerada estuvieron marcados por estrategias defensivas para preservar el valor del dinero, el actual escenario de desaceleración de precios modificó las decisiones de gasto, aunque sin eliminar las restricciones financieras que enfrentan muchas familias.

Para junio de 2026, el informe identifica un cambio significativo: la prioridad dejó de ser el consumo o el adelantamiento de compras y pasó a ser la cancelación de deudas, acompañada por la tradicional compra de dólares como mecanismo de cobertura frente a eventuales episodios de incertidumbre.

Menos inflación, pero más necesidad de recomponer las finanzas familiares

El director de Focus Market, Damián Di Pace, sostiene que la economía argentina atraviesa una etapa de “normalización con cicatrices”. La inflación interanual ronda el 32%, con una acumulada cercana al 12% en la primera mitad del año, muy por debajo de los niveles registrados durante la crisis inflacionaria de años anteriores.

Sin embargo, la estabilización macroeconómica no implica que los hogares hayan recuperado completamente su capacidad de consumo. Las altas tasas de interés que rigieron durante el proceso de ajuste económico incrementaron el endeudamiento mediante tarjetas de crédito y compras en cuotas, mientras que la recuperación del ingreso real todavía resulta insuficiente para muchos sectores.

En ese contexto, el aguinaldo aparece como una herramienta para recomponer balances financieros personales antes que para expandir el consumo. La compra de dólares mantiene, además, su rol histórico como instrumento de preservación de valor frente a la incertidumbre cambiaria.

Del stockeo a la inversión: cómo evolucionó el uso del aguinaldo

El estudio reconstruye el comportamiento de los consumidores durante los últimos seis años y evidencia cómo cada etapa económica modificó las prioridades.

En 2025, cuando la inflación ya había desacelerado hasta ubicarse en torno al 31,5% anual, el aguinaldo comenzó a destinarse en mayor medida a gastos generales y a inversiones en acciones. Ese comportamiento reflejaba una mayor previsibilidad macroeconómica y una recuperación parcial de la confianza, aunque también convivía con el incremento de los costos de servicios y la recomposición de precios relativos.

Durante 2024 predominó una combinación entre compra de dólares e inversiones bursátiles. El cambio de administración nacional, la estabilización financiera y las expectativas positivas sobre los mercados impulsaron una mayor participación de pequeños inversores en activos financieros, sin abandonar la cobertura cambiaria.

La inflación extrema condicionó todas las decisiones entre 2021 y 2023

El contraste resulta mucho más marcado al observar los años de mayor inestabilidad.

En 2023, con una inflación anual superior al 210%, la principal preocupación de las familias fue adelantarse a los aumentos de precios mediante el stockeo en supermercados y la cobertura de gastos básicos. El aguinaldo perdió prácticamente toda capacidad de ahorro o inversión y pasó a cumplir una función de supervivencia financiera.

En 2022, con una inflación cercana al 95% y crecientes expectativas de devaluación, las decisiones se concentraron en la compra de dólares y el abastecimiento de bienes no perecederos, una estrategia clásica frente al deterioro acelerado del peso.

Por su parte, en 2021, todavía bajo el impacto de la pospandemia, el cepo cambiario y una inflación del 50,9%, predominó una estrategia dual entre plazos fijos —que aún ofrecían rendimientos relativamente competitivos— y la compra de dólares como cobertura patrimonial.

El consumo deja de ser el principal destino del ingreso extraordinario

El informe concluye que el comportamiento registrado en 2026 constituye una señal relevante sobre la economía real. Si bien la desaceleración inflacionaria permitió reducir la urgencia de adelantar consumos, el fuerte crecimiento del uso del aguinaldo para cancelar obligaciones financieras evidencia que la mejora macroeconómica todavía no se traduce plenamente en una recuperación del bolsillo de los hogares.

Según Di Pace, la estabilidad de precios modificó el patrón de decisiones económicas, pero la prioridad continúa siendo recomponer la situación financiera antes que expandir el consumo o asumir nuevas inversiones.

En ese sentido, el aguinaldo vuelve a consolidarse como un termómetro del ciclo económico argentino: refleja una economía más ordenada desde el punto de vista macroeconómico, aunque con familias que todavía destinan buena parte de sus ingresos extraordinarios a reparar los desequilibrios acumulados durante los años de mayor inflación.

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Índice Joven: La generación de los “Ratones Profesionales”

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La imagen tradicional del joven que no sabe administrar sus ingresos parece haber quedado vieja. En la Argentina de 2026, los menores de 30 años desarrollaron una estrategia de consumo mucho más sofisticada: recortan gastos cotidianos, comparten servicios y buscan alternativas económicas para liberar recursos que luego destinan a experiencias, bienestar personal, tecnología o actividades vinculadas a su identidad.

Esa es una de las principales conclusiones de un relevamiento elaborado por Focus Market, que analizó cómo administran su presupuesto los adolescentes y jóvenes adultos en un contexto marcado por la pérdida de poder adquisitivo y el encarecimiento del costo de vida. Lejos de la austeridad absoluta, el estudio muestra una generación que prioriza de manera selectiva.

“A partir de este informe observamos que muchos jóvenes están reorganizando sus presupuestos con una lógica mucho más selectiva y emocional que en generaciones anteriores. Frente al aumento del costo de vida, reducen gastos cotidianos o postergan consumos tradicionales, pero mantienen —e incluso priorizan— aquellos vinculados a experiencias, bienestar personal, tecnología, viajes o vida social”, explicó Damián Di Pace, director de Focus Market.

Según el informe, los jóvenes argentinos desarrollan una economía doméstica de dos velocidades. Por un lado, aplican estrategias de ahorro en consumos considerados secundarios. Por otro, sostienen gastos asociados a la construcción de identidad, pertenencia y desarrollo personal.

La lógica es sencilla: compartir plataformas de streaming, dividir gastos de conectividad, utilizar bicicleta en lugar de transporte motorizado o llevar comida preparada desde el hogar son decisiones que permiten reducir costos sin afectar la percepción de bienestar. El ahorro acumulado por estas prácticas puede alcanzar los $268.500 mensuales respecto de los precios de referencia del mercado.

Ese monto, según el estudio, se convierte luego en financiamiento para consumos que los jóvenes consideran prioritarios. Allí aparecen los recitales, la tecnología, las zapatillas de marca, las cafeterías de especialidad o determinados viajes y experiencias.

El gasto emocional no se negocia

Mientras optimizan gastos cotidianos, muchos jóvenes mantienen consumos que podrían considerarse prescindibles desde una mirada tradicional, pero que para ellos cumplen una función social y emocional relevante.

Un café con medialunas en una cafetería céntrica ronda los $9.300. Tomado ocho veces por mes, implica un desembolso cercano a los $74.400 mensuales. A eso se suman pedidos de delivery de fin de semana, que pueden agregar otros $50.000 al presupuesto, o la compra de zapatillas de marca, cuyo costo prorrateado representa más de $31.000 mensuales.

Los recitales ocupan un lugar central dentro de esa escala de prioridades. Según Focus Market, una entrada para un espectáculo nacional ronda actualmente los $80.500, mientras que un show internacional puede superar los $120.000. Sin embargo, para buena parte de los jóvenes ese gasto no se elimina: simplemente se reorganiza el resto del presupuesto para hacerlo posible.

Redes sociales y consumo aspiracional

El informe también identifica un fenómeno cada vez más visible: el consumo vinculado a la exhibición digital.

Desde cafeterías diseñadas para ser fotografiadas hasta accesorios virales impulsados por influencers, existe una porción creciente del gasto que responde a la necesidad de pertenencia y validación social dentro de las plataformas digitales.

El estudio cita como ejemplos los cafés de especialidad, prendas utilizadas para eventos específicos o accesorios convertidos en tendencia por TikTok e Instagram. En estos casos, el valor simbólico del producto puede resultar tan importante como su utilidad práctica.

“Hoy los jóvenes construyen sus decisiones de consumo y ahorro mucho más desde la identidad y la pertenencia que desde modelos tradicionales de estabilidad. Las aspiraciones individuales están profundamente influenciadas por los espacios sociales que integran, ya sea educativos, laborales, deportivos o culturales”, señaló Di Pace.

Una nueva racionalidad económica

Lejos de los estereotipos, Focus Market concluye que los jóvenes argentinos no son ni austeros ni derrochadores. Son consumidores que administran recursos limitados bajo una lógica distinta a la de generaciones anteriores.

La inflación, las dificultades de acceso a la vivienda y los cambios en los patrones laborales modificaron las prioridades. La estabilidad material perdió peso frente a experiencias, formación, bienestar y pertenencia.

La paradoja es que ambas conductas conviven sin contradicción: ahorrar donde el sacrificio resulta invisible para gastar donde sienten que construyen identidad. En definitiva, no se trata de una generación que dejó de ahorrar, sino de una que redefinió qué vale la pena financiar.

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La economía del fastidio ya le cuesta casi $24.000 por mes a cada hogar argentino

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La inflación dejó de ser la única fuente de preocupación para los consumidores argentinos. Aunque los precios continúan ocupando el centro de la escena económica, emerge un fenómeno menos visible pero cada vez más extendido: el costo que generan los trámites engorrosos, las promociones poco transparentes, la atención automatizada y las dificultades para resolver problemas cotidianos.

A ese fenómeno, los economistas Chad Maisel y Neale Mahoney lo bautizaron como “economía del fastidio”. Ahora, un estudio de Focus Market puso cifras locales a un problema que millones de argentinos experimentan a diario: el tiempo perdido, la frustración y los costos ocultos asociados al consumo representan una carga equivalente a $23.912 mensuales por hogar.

Según el relevamiento realizado por la consultora entre 2.640 consumidores argentinos, la economía del fastidio se convirtió en una dimensión relevante del costo de vida. Ya no se trata únicamente de cuánto cuestan los bienes y servicios, sino de cuánto esfuerzo demanda acceder a ellos o resolver inconvenientes posteriores.

“En un contexto donde la inflación dejó de ser el único problema visible, empieza a pesar también el desgaste cotidiano de operar en una economía friccionada”, explicó Damián Di Pace, director de Focus Market.

La letra chica lidera el ranking de los fastidios

El estudio identificó cuáles son las situaciones que generan mayor irritación durante el proceso de compra.

El principal problema señalado por los consumidores son las condiciones ocultas y la letra chica, con el 46% de las menciones. Se trata de promociones sujetas a requisitos poco visibles, cantidades mínimas no informadas o beneficios que terminan siendo diferentes a los anunciados.

En segundo lugar aparecen las promociones confusas, con el 28%. Los descuentos condicionados, las ofertas limitadas por medios de pago específicos o las promociones con múltiples excepciones son percibidos cada vez más como mecanismos engañosos.

El tercer puesto corresponde a los costos de envío inesperados, con el 13%. Son aquellos cargos que aparecen recién al final de una compra online, cuando el consumidor ya invirtió tiempo en seleccionar productos y avanzar en el proceso de pago.

Entre los tres factores concentran el 87% del fastidio experimentado durante la compra.

Para Focus Market, existe un denominador común: ocultar el costo real hasta que el consumidor ya avanzó demasiado en la decisión como para retroceder fácilmente.

Bots, reclamos y suscripciones: el problema continúa después de comprar

La frustración no termina una vez concretada la operación.

El informe revela que el 64% de los encuestados considera que la atención automatizada mediante bots y sistemas sin acceso efectivo a operadores humanos es el principal problema de la postventa.

Muy por detrás aparecen los reclamos y garantías con múltiples requisitos, que concentran el 14% de las respuestas. Facturas, formularios, fotografías, llamados telefónicos y requisitos adicionales terminan transformándose en una barrera para ejercer derechos básicos del consumidor.

Las suscripciones con precios engañosos ocupan el tercer lugar, con el 12%. Son servicios que comienzan con valores promocionales y luego incrementan sus costos sin una comunicación clara.

Según explica el informe, muchas de estas prácticas no responden necesariamente a errores operativos, sino que funcionan como mecanismos de retención o generación adicional de ingresos.

“Si el fastidio en la compra opera ocultando el costo real, el fastidio en la postventa opera sobre otro mecanismo: el agotamiento”, sostiene el estudio.

Un costo invisible de más de US$3.200 millones

La novedad más relevante del trabajo es la estimación económica del fenómeno.

Tomando como referencia un estudio realizado en Estados Unidos, donde la economía del fastidio representa el 0,54% del Producto Bruto Interno, Focus Market aplicó esa proporción al Producto Bruto Interno argentino de 2025, estimado en US$601.150 millones.

El resultado arroja un costo anual superior a los US$3.242 millones para la Argentina, equivalente a unos $4,57 billones al tipo de cambio oficial.

Distribuido entre los 15,9 millones de hogares del país, el impacto alcanza los US$204 anuales por familia o aproximadamente $23.912 mensuales.

La cifra equivale al costo de una suscripción de entretenimiento, una compra de supermercado o un pedido de comida a domicilio. La diferencia es que nadie elige conscientemente afrontar ese gasto.

Un problema que afecta también a la productividad

Más allá del impacto individual, la economía del fastidio tiene consecuencias macroeconómicas.

Cada minuto perdido en trámites, reclamos o procesos innecesariamente complejos representa tiempo que no se destina a actividades productivas. Al mismo tiempo, la incertidumbre desalienta decisiones de consumo y deteriora la percepción general sobre la calidad de los servicios.

“Cuando el fastidio se vuelve estructural, también se transforma en un costo económico”, advirtió Di Pace.

La consultora considera incluso que la estimación local podría ser conservadora. Entre las razones menciona la menor digitalización de numerosos servicios, las dificultades para la defensa efectiva del consumidor y la elevada concentración existente en sectores como telecomunicaciones, salud y servicios financieros.

En ese contexto, la economía del fastidio deja de ser una simple molestia cotidiana para convertirse en un factor que erosiona ingresos, tiempo y productividad. Un impuesto invisible que no figura en ninguna factura, pero que los hogares argentinos pagan todos los meses.

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Delivery en Argentina: el boom de las apps choca con salarios más débiles y costos cada vez más altos

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Pedir comida desde el celular dejó de ser un consumo ocasional para convertirse en un hábito estructural de la vida urbana argentina. El fenómeno, acelerado durante la pandemia y consolidado en los últimos años, sostiene hoy un mercado dominado por dos gigantes: PedidosYa y Rappi. Pero detrás del crecimiento sostenido de pedidos y usuarios aparece una tensión económica cada vez más visible: el delivery crece más rápido que el poder de compra de quienes lo utilizan y también de quienes trabajan dentro del sistema.

Según un informe elaborado por la consultora Focus Market, las aplicaciones lograron modificar profundamente los hábitos de consumo gracias a la facilidad de acceso, la logística integrada y la digitalización de comercios. Sin embargo, el modelo enfrenta un desafío central: sostener rentabilidad en un contexto de costos crecientes, presión regulatoria y promociones permanentes.

El corazón económico del negocio está en las comisiones. Los comercios que venden a través de apps de delivery pagan entre 25% y 35% de cada operación, dependiendo del esquema logístico utilizado. En algunos casos, el costo de operar digitalmente se convirtió en uno de los principales gastos de los restaurantes y locales gastronómicos. La comparación con otros marketplaces resulta contundente: mientras plataformas como Mercado Libre cobran alrededor de 13% por venta, las apps de delivery prácticamente duplican ese porcentaje.

A ese esquema se suma el costo que absorbe el consumidor. Además del envío, las plataformas incorporaron tarifas de servicio que representan entre 1,5% y 2% del valor total del pedido, un componente que incluso generó cuestionamientos judiciales en la provincia de Buenos Aires por posibles prácticas abusivas.

El ranking de consumo revela también cambios culturales en los hábitos urbanos. En PedidosYa, las categorías más demandadas son hamburguesas, helados, pizzas y empanadas, mientras que el crecimiento más acelerado se dio en productos de supermercado y consumo cotidiano, especialmente frutas, verduras, carnes y artículos para el hogar.

En el caso de Rappi, el fenómeno adquiere perfiles más heterogéneos. Entre los productos más vendidos aparecen papeles para armar cigarrillos, mientras que entre los más buscados se destacan juguetes sexuales y artículos para bebés, reflejando cómo el delivery se expandió hacia consumos urgentes, íntimos y altamente segmentados.

Pero el dato más sensible del informe está en el deterioro del poder adquisitivo. Durante abril de 2026, las principales categorías de comida registraron aumentos interanuales cercanos al 41%. Una hamburguesa pasó de costar alrededor de $10.600 a unos $15.000; el kilo de helado subió desde $19.800 hasta cerca de $28.000; y una pizza trepó desde $17.700 hasta aproximadamente $25.000. Incluso productos de menor ticket, como las empanadas, mostraron incrementos significativos.

La consecuencia es directa: aunque los salarios crecieron en términos nominales, los precios del delivery avanzaron más rápido. Con el salario RIPTE de febrero de 2026, un trabajador formal puede comprar menos hamburguesas, menos pizzas y menos kilos de helado que un año atrás. El estudio calcula que el poder adquisitivo medido en pedidos cayó cerca de 12% interanual.

Del otro lado del sistema, los repartidores también enfrentan un escenario complejo. Según datos de la Fundación Encuentro, un repartidor cobraba en promedio $3.033 por pedido a fines de 2025, sin considerar propinas. Para cubrir el costo de una Canasta Básica Total familiar debía realizar alrededor de 454 pedidos mensuales, equivalente a unas 18 entregas diarias sin descanso.

Aun así, gran parte de esos ingresos se reducen luego de descontar combustible, mantenimiento del vehículo, monotributo, seguros y conectividad móvil. El informe destaca además que el 70% de los repartidores utiliza las aplicaciones como ingreso complementario y no como actividad exclusiva.

El delivery argentino atraviesa así una paradoja estructural: el negocio crece en volumen, cobertura territorial y penetración digital, pero esa expansión no se traduce necesariamente en mejores márgenes para comercios, consumidores ni trabajadores. Las plataformas consolidan escala y dominio de mercado, mientras el resto de la cadena absorbe costos crecientes en una economía donde el salario todavía corre detrás de la inflación.

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