Las entidades nucleadas en el Consejo Foresto Industrial Argentino (CONFIAR) destacan la aprobación de la Ley Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos de la Nación. Consolidado ya como uno de los sectores que pueden motorizar y marcar la diferencia para la economía nacional, la industria forestal puede atraer inversiones por más de 6 mil millones de dólares que producen bioproductos de alta demanda local y global y crear así miles de empleos.
Con el establecimiento del RIGI (Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones) – que instaura beneficios impositivos, aduaneros y cambiarios, así como estabilidad fiscal por treinta años para proyectos de más de 200 millones de dólares – la promulgación de la Ley Bases ofrece ahora herramientas para reforzar las políticas tendientes a lograr una macroeconomía estable, pilar indiscutible para el crecimiento sostenido del país.
Desde la entidad afirman: “Agradecemos especialmente la inclusión del sector foresto-industrial en el RIGI, viéndolo como un reconocimiento al potencial de atracción de inversiones que tiene el país”. Los países de la región han tenido inversiones en el sector por más de 30 mil millones de dólares los últimos 20 años amparados en sistemas de atracción de inversiones similares al que ha sido aprobado en Argentina. Con ello, esperamos que el país sea atractivo tanto para inversores nacionales como internacionales en un sector que el país tiene ventajas comparativas y debe crear sus ventajas competitivas.
Al mismo tiempo, resaltan que la competitividad también debe alcanzar a las PYMES. “A pesar de los aspectos positivos del régimen, observamos con especial atención que las pymes son fundamentales por su papel en la generación de empleo y la creación de valor agregado. Es crucial que la aplicación del régimen asegure la coexistencia armoniosa de grandes y pequeños establecimientos industriales. En este sentido, esperamos la implementación de una ley de promoción específica para las pequeñas y medianas empresas del sector. Esta ley debería proporcionar beneficios que fomenten la productividad, el valor agregado y la generación de empleo en estas importantes industrias” completan desde la entidad.
El Consejo Foresto Industrial Argentino (CONFIAR) representa al sector foresto industrial que, en conjunto, involucran 1,3 millones de ha. de plantaciones forestales; 53 millones de ha. de bosques nativos; exportaciones por 550 millones de dólares; 100 mil empleos directos; 6000 Pymes de la cadena madera-muebles. Actualmente la foresto industria en Argentina tiene amplias posibilidades de expandirse promoviendo economías regionales, con un impacto positivo en empleos y en divisas de manera inmediata.
De hecho, los países de la región han crecido y desarrollado enormemente la foresto industria, especialmente en Brasil, Chile y Uruguay, lo cual hace que al día de hoy el 40 % de la producción mundial de pastas celulósicas esté localizado en América del Sur, con proyección de crecimiento por las inversiones previstas. Ya hay consultas concretas sobre las posibilidades de inversiones en Argentina, ya que son conocidas sus ventajas comparativas para el crecimiento forestal y el potencial industrial que han logrado los países vecinos. Es momento de crecer y diversificarse en productos de base forestal; comienza una nueva era con el foco puesto en el bienestar social, económico y ambiental, en concordancia con la era de bioeconomía y economía digital. Es más, las cifras indican que el crecimiento del valor de la i ndustria forestal mundial para 2019-2035 será de más de 210 billones de dólares y Argentina puede posicionarse para ser parte de ese crecimiento.
En ese contexto, finalizan: “con esta aprobación, se están dando los pasos necesarios para que la confianza de quienes trabajan y producen en el país y de quienes quieren hacerlo, vean en el sector foresto-industrial una oportunidad de crecimiento”.
La explosión forestal que se dio en 2020, cuando el Gobierno Nacional declaró la actividad como esencial en plena pandemia, hizo que industriales de nuestra provincia duplicaran su producción sumando turnos de trabajo en sus cadenas para cubrir la creciente demanda en todo país. La algarabía, producto de las ventas por parte de algunos actores del sector, ocultaba el descontento de los productores forestales que dejaban de producir bosques para siempre; producto de años de recibir precios bajos por su materia prima y sentirse los menos beneficiados del negocio. La decisión de dejar los árboles fue y es irreversible. Fue costoso para el Estado convencerlos que sean parte de una cadena que no tiene rendimientos anuales como la agropecuaria. El éxodo a la yerba se había desatado. La mano invisible del mercado les jugó una mala pasada y agravó la situación del sector forestal a mediano y largo plazo.
El Estado y el sector Basta recorrer el interior de nuestra provincia para tener el mejor relevamiento de datos. Las quejas son mayoritariamente las mismas: la pérdida de tiempo. Tanto para la aprobación de las carpetas, como en el desembolso de esos fondos que se ven deteriorados por el avance inflacionario. El productor misionero al tener una chacra diversificada advierte una burocratización excesiva en la ejecución de la ley, trabas para la llegada de fondos al sector forestal, algo que no existe en la cadena agropecuaria que maneja una lógica más práctica y expeditiva a la hora de desplegar distintos programas. Esta situación obliga a replantear las políticas a través de las cuales el Estado contiene al sector. Hoy el fomento de la actividad debe rediscutir las herramientas que hacen al entramado productivo y hacer reingeniería para frenar un colapso. En tiempos de desregulaciones y modernización del Estado, la implementación de la Ley 27487 debería desburocratizarse, volverse eficiente, ejecutiva y darse en el marco de un emprendimiento forestal integrado que alcance la promoción de plantaciones e industrias. Cambiar la lógica de implementación es crucial para incentivar la participación y revertir la lectura que hace el Gobierno Nacional, para quien, ante la falta de presentaciones de carpetas que soliciten planes forestales, entiende que la ley no tiene razón de ser, desconociendo que la propia burocracia es la que desalienta el proceso. Esto lleva a otro interrogante ¿Seguir subsidiando la creación de bosques o poner énfasis en las mejoras tecnológicas de los procesos industriales que aseguren mejores rendimientos y mayor valor agregado? El interrogante es crucial a partir de los datos presentados por la Dirección Nacional de Desarrollo Forestal que plantean lo siguiente.
Los números del país Los últimos datos presentados por la Nación respecto a la relación del consumo de materia prima y producción industrial de 2022 mostró que los aserraderos del país utilizaron 10.930.047 metros cúbicos de madera para producir 3.857.147 metros cúbicos, lo cual en porcentaje representa un rendimiento del 35% evidenciando que la diferencia de 7.076.000 metros cúbicos fueron a parar en distintos subproductos. Es decir de cada rollo que ingresa a un aserradero objetivamente se aprovecha un tercio. Pero hay un dato más alarmante aún, si se analiza que del total de 3.8 millones metros cúbicos de madera aserrada en el país el 72,9% de la comercialización (más de 2.8 millones) fue en formato de tablas; solo el 27,1% fue destinados a remanufacturas. Es decir que en su amplia mayoría estamos frente a productos con bajo valor agregado. Los datos están demostrando en general una industria que desaprovecha la materia prima, esto en tiempos de abundancia no penalizaba, pero ante un futuro donde se avizora escasez la lógica debería mudar. ¿Debe el productor forestal pagar el bajo rendimiento industrial siendo concientes de que esa realidad, depreció el valor de la tonelada de madera, determinando el éxodo de muchos forestadores a otras cadenas?
Misiones en la escena La provincia con su constitución minifundista tiene un desarrollo forestal ideal donde cada industria tiene una función territorial muy importante en la creación de mano obra y movimiento económico distribuido en todo el territorio, un modelo distinto al que puede verse en la región, donde priman grandes extensiones en manos de pocos grupos económicos. Estas grandes islas, mononegocios, dentro de los territorios están siendo fuertemente cuestionadas por el escaso desarrollo comunitario que generan, chocando con la premisa de la responsabilidad social empresarial. En un legítimo afán de crecimiento los industriales misioneros invirtieron en transporte y elaboración, atomizando su esfuerzo. La producción de bosques y la tecnificación de sus líneas era la estrategia más certera, que los hubiese tornado más competitivos en cantidad y calidad, en un mercado global cada vez más exigente. Esta falta de agregación de valor no es ajena y el propio gobernador Passalacqua en el “Taller de cierre del Programa de Sustentabilidad y Competitividad Forestal” en marzo de este año reconoció que Misiones debería ser un gran productor de muebles y afines. El sector representa una eslabón importante dentro de la economía de nuestra provincia. Su aporte al producto bruto geográfico es determinante y su diferencial respecto a otras regiones radica en la distribución territorial del entramado industrial propiciando un rol social al movilizar los pueblos y parajes en torno a la cultura del árbol.
Actualizar la hoja de ruta A pesar del desalentador panorama que se extiende sobre el sector forestal, existe la posibilidad de re-encausar el camino para seguir impulsando el crecimiento y el desarrollando de nuestras comunidades. Hoy el mundo cuestiona fuertemente si las producciones forestales implantadas equilibran los tres objetivos fundamentales: el beneficio económico, el impacto social y el impacto ambiental. La realidad forestal debe buscar una lógica de fomento que plantee un proceso de desarrollo forestal integrado. La propuesta se encuentra de forma implícita en la norma 25080 y sus modificatorias cuando versa: “Asimismo, se podrá beneficiar la instalación de nuevos emprendimientos forestoindustriales y las ampliaciones de los existentes, siempre y cuando se aumente la oferta maderera a través de la implantación de nuevos bosques.” La norma respecto al manejo sostenibles es clara: “Las actividades comprendidas en el régimen instituido por la presente ley son: la implantación de bosques, su mantenimiento y su manejo sostenible incluyendo las actividades de investigación y desarrollo, así como las de industrialización de la madera, cuando el conjunto de todas ellas formen parte de un emprendimiento forestal o forestoindustrial integrado.” Reformular las políticas forestales es tarea insoslayable del Estado en trabajo conjunto con el sector privado, amalgamando las voces que integran la cadena productiva, y las comunidades donde están emplazadas, con el objetivo de lograr un desarrollo sustentable para todos.
Los representantes de CONFIAR llevaron a funcionarios nacionales sus propuestas, pedidos y proyectos para hacer de la industria de la madera nacional – tanto en construcción como en muebles – un pujante polo productivo. Una infraestructura logística actualizada, desarrollo de la biomasa forestal como energía, la urgente necesidad de implementar nomenclaturas y reglamentos técnicos que unifiquen criterios, potenciar el comercio exterior, certificaciones e innovación tecnológica entre los temas más destacados.
En contexto de la Mesa Nacional Foresto Industrial -un espacio de diálogo creado a principios de este año del que participan representantes del sector público y privado- el Consejo Foresto Industrial (CONFIAR) se reunió con funcionarios nacionales para presentarles sus propuestas, demandas, proyectos e iniciativas que colaboren para el desarrollo de la industria maderera argentina. El plan apunta a fomentar la innovación y promover buenas prácticas ambientales y sociales, así como facilitar el intercambio de conocimientos y recursos. A través de esta mesa de trabajo, se pretende fortalecer la competitividad del sector, generar empleo y valor agregado, y contribuir al crecimiento económico de la región, manteniendo un equilibrio adecuado entre la explotación de recursos forestales y la preservación del medio ambiente.
Argentina tiene actualmente un patrimonio de alrededor de 53 millones de bosques nativos y 1,3 millones de hectáreas de plantaciones forestales, alrededor de un 50% de ellas certificadas con sellos por gestión sostenible reconocidos internacionalmente. La foresto-industria de Argentina se provee en un 95% de madera proveniente de dichas plantaciones. El agregado de valor incluye la producción de celulosa y papel; madera y tableros para viviendas y muebles; energía eléctrica y térmica y diversos productos químicos. Todos productos con muy baja huella de carbono y necesarios para la descarbonización de la economía. Con 13.000 productores forestales y más de 6.000 empresas, la foresto-industria emplea en forma directa y formalmente, a unas 100.000 personas y exporta alrededor de 550 millones de dólares anuales. Con este panorama , y según datos de la consultora finlandesa AFRY que indican que el crecimiento del valor de la industria forestal mundial para 2019-2035 será de más de 210 billones de dólares, Argentina tiene una oportunidad única de posicionarse como uno de los jugadores principales del mundo.
“El sector maderero argentino tiene una larga tradición de calidad y sostenibilidad. Nuestra industria no solo es capaz de satisfacer la demanda interna, sino que también tiene el potencial de expandirse significativamente en mercados internacionales. El desarrollo que planteamos podría impulsarnos a desarrollar aún más nuestras capacidades productivas, mejorar la tecnología y optimizar los procesos de manufactura, lo que beneficiaría a toda la cadena de valor de la madera en Argentina” afirmó Mercedes Omeñuka, presidente de FAIMA.
Por su parte, el presidente de la Asociación de Fabricantes y Representantes de Máquinas, Equipos y Herramientas para la Industria de la Madera – ASORA, Osvaldo Kovalchuk, marcó en su intervención la brecha tecnológica que existe entre las grandes empresas y aquellas que no acceden a la tecnología. “Es muy importante contar con herramientas de financiamiento para que las pymes puedan ser competitivas, porque está demostrado que cuando pueden acceder a líneas de crédito con condiciones razonables, las pymes invierten”, enfatizó Kovalchuk.
El presidente de ASORA también señaló la importancia de “generar conciencia en la utilización de lo que hoy son residuos de las industrias de la madera y que, en realidad, son una fuente de biocombustible que se pueden usar en diferentes modelos industriales”. Recordó que “a Europa le costó 30 años tomar conciencia de este tema” y que sería “inteligente aprovechar y aprender de esa experiencia para darnos como país una política que nos permita aprovechar la totalidad del recurso madera”.
Finalmente, Kovalchuk manifestó la necesidad de desalentar la importación de maquinaria usada “que se contradice con la idea de tecnificar a la cadena forestoindustrial para que gane en competitividad y pueda insertarse en los mercados internacionales. Esto no se logra trayendo máquinas usadas. Se logra con automatización, industria 4.0, internet de las cosas, inteligencia artificial y personal capacitado”, concluyó el presidente de ASORA.
Los pedidos, punto por punto
ACTUALIZACIÓN DE LA INFRAESTRUCTURA LOGÍSTICA –se trata de poder ampliar la Capacidad Ferroviaria actual, consistemas ferroviarios eficientes y de alta capacidad que ayuden a reducir costos y tiempos de transporte. También el necesario Desarrollo de Infraestructura Portuaria, para mejorar y ampliar las instalaciones portuarias que faciliten la exportación de productos forestales, asegurando que los puertos tengan la capacidad de manejar grandes volúmenes de carga y ofrecer servicios eficientes de carga y descarga.
MATERIA ENERGÉTICA PARA LOS POLOS FORESTO INDUSTRIALES – se necesitan urgentes mejoras de las líneas de transporte del tendido eléctrico. Y, además, se busca promover la inversión en fuentes de energía renovables como biomasa, energía solar y eólica.
REGLAMENTACIÓN –es fundamental realizar una evaluación integral de los reglamentos técnicos actuales aplicables a la industria maderera para poder luego identificar qué áreas requieren actualizaciones para alinearse con las mejores prácticas internacionales y las necesidades actuales del sector. Asimismo, se necesita crear nuevos reglamentos técnicos que aborden aspectos emergentes de la industria maderera, como la sostenibilidad, la eficiencia energética y la innovación tecnológica. También asegurar que los nuevos reglamentos promuevan la competitividad y el crecimiento del sector y adaptar e incorporar normas internacionales reconocidas para garantizar que los productos madereros cumplan con los estándares globales de calidad y seguridad.
COMERCIO EXTERIOR – sin dudas uno de los puntos más importantes, que incluye varios aspectos a tener en cuenta para un mejor proceso comercial. Por ejemplo, la simplificación de los Trámites Aduaneros, con el fin de agilizar y simplificar los trámites relacionados con la exportación de productos foresto-industriales y, además, desarrollar una plataforma digital centralizada para la gestión de documentos y permisos de exportación.
Se busca, igualmente, la FACILITACIÓN DE ACUERDOS COMERCIALES INTERNACIONALES para promover la negociación de acuerdos que beneficien al sector foresto-industrial, reduciendo aranceles y barreras no arancelarias. PROMOCIÓN INTERNACIONAL DEL SECTOR, al desarrollar campañas de promoción internacional que resalten la calidad y sostenibilidad de los productos madereros argentinos. Participar en ferias y exposiciones internacionales para aumentar la visibilidad y las oportunidades de negocio para las empresas del sector.
APOYO EN LA CERTIFICACIÓN Y CUMPLIMIENTO NORMATIVO al proporcionar asistencia técnica y financiera a las empresas para obtener certificaciones internacionales de calidad y sostenibilidad. Establecer centros de asesoramiento que ayuden a las empresas a cumplir con las regulaciones y estándares internacionales y otras cuestiones como la Mejora de Infraestructura Logística para Exportación, el Acceso a Información de Mercados Internacionales y el Fomento de Innovación y Valor Agregado. Protección contra Prácticas Comerciales Desleales, apoyo a las PYMES en la Internacionalización y el Fortalecimiento de las Oficinas Comerciales en el Exterior.
CERTIFICACIÓN DE MADERA ESTRUCTURAL – uno de los puntos clave para que “despegue” el comercio interno de madera en la construcción y podemos seguir los modelos y estándares de los países del primer mundo. Se necesita imperativamente la Creación de Normativas y Estándares Nacionales específicos para la certificación de madera estructural con el fin de asegurar que estas normativas cumplan con los requisitos de seguridad y calidad, así como con los estándares internacionales reconocidos. Desarrollar e implementar un sistema público privado de certificación nacional para madera estructural que sea accesible y confiable y que incluya procedimientos claros para la evaluación, inspección y certificación de madera utilizada en estructuras. Además de promover e intensificar Programas de Formación Continua, Capacitación y Desarrollo de Mano de Obra.
¿POR QUÉ CON MADERA?
Porque es un producto renovable, reciclable y carbono neutro o positivo. En un mundo que tiene el desafío de absorber el crecimiento de la población, la inclusión en el bienestar de millones de personas y en un contexto de recursos escasos y cambio climático, las opciones de productos amigables con un desarrollo sostenible son pocas. La madera es una de ellas. Provee materia prima para productos de primera necesidad de la población, como viviendas, muebles, papeles, energía, químicos, reemplazando en muchos casos, el uso de productos no renovables provenientes de la minería y los combustibles fósiles. Con las nuevas tecnologías, como la nanotecnología y las biorrefinerías, se agregan un sinnúmero de otras aplicaciones.
La madera es un recurso natural y sustentable que, debido a su velocidad de respuesta, la capacidad disponible del recurso forestal y el procesamiento industrial, permite dinamizar el empleo y las economías regionales, agregando valor a la materia prima proveniente de plantaciones forestales como también por los claros beneficios ambientales, económicos y constructivos de los sistemas utilizados. Se trata de una cadena de valor que tiene un efecto multiplicador desde la semilla, la plantación, resina y todos sus derivados, manejo forestal, cosecha de rollos, destino de rollos finos para celulosa y papel y de rollos para madera aserrable, aprovechamiento de desperdicio como chip y viruta para generación de energía renovable, maderas y molduras con destino para la construcción y viviendas con madera y muebles, entre otros usos.
Especialmente en la construcción y en comparación con otros materiales, la madera es un material renovable, reciclable y carbono neutro. Esto contribuye con la mitigación del cambio climático y a su vez con calentamiento global, siendo el material de menor demanda energética para su fabricación. Debido a su capacidad aislante superior a cualquier material de uso tradicional, promueve un bajo consumo energético que implica ahorro para el usuario y la sociedad, en un contexto energético deficitario. Asimismo, la madera cuenta con una gran resistencia estructural en relación a su peso, con un óptimo comportamiento antisísmico, posee una buena resistencia ante el fuego, es durable, estética y cálida.
Participaron de la reunión Sergio Iraeta, subsecretario de Producción Agropecuaria y Forestal en la Secretaría de Bioeconomía, Manuel Chiappe, jefe de asesores de la Subsecretaría y Sandra Panes, directora nacional de Competitividad de la Subsecretaría de Gestión Productiva, entre otras autoridades. Por la parte privada estuvieron presentes Mercedes Omeñuka, Román Queiroz y Fernando Couto de la Federación Argentina de la Industria Madera y Afines (FAIMA), Osvaldo Kovalchuck y Nicolás de Gennaro de la Asociación de Fabricantes y Representantes de Máquinas, Equipos y Herramientas para la Industria Maderera (ASORA) y otros participantes de entidades vinculadas a la foresto industria nacional, así como de universidades y facultades.
De acuerdo con el Monitor de Exportaciones de las Economías Regionales (MEER) elaborado por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), abril terminó con una caída en las exportaciones de las economías regionales del 1,5% en dólares, y con un crecimiento del 2,8% en toneladas,lo que representa una baja interanual de USD 113 millones en el total exportado y un aumento de 175 mil toneladas en el volumen comercializado.
Tras 19 meses con tendencia a la baja (desde septiembre 2022), finalmente en abril se incrementaron las toneladas vendidas al exterior; pero los alimentos -en general- continúan reacomodando sus precios, en línea con la baja en los mercados internacionales.
En el caso de las economías vinculadas con Misiones, todas atraviesan un período con saldo positivo.
Complejo Yerbatero: En dólares, se registraron operaciones por un total de USD 92,3 millones, lo que representa un aumento del 6% con respecto al período comparado. En volumen, se alcanzaron las 41.102 toneladas exportadas, marcando un aumento del 8,9%. En cuanto a la relación precio/tonelada, el complejo presentó una caída del 2,6%, estableciendo un precio promedio de USD 2.247.
Complejo Tabacalero: En dólares, se registraron operaciones por un total de USD 313,1 millones, lo que representa un aumento en este aspecto del 4,4%. En volumen, se alcanzaron las 69.114 toneladas exportadas, marcando una caída del 7,8%. En la relación entre ambos se observa un aumento del 13,2%, estableciendo un precio promedio por tonelada de USD 4.530.
Complejo Tealero: En dólares, se registraron operaciones por un total de USD 66,2 millones, lo que representa un aumento del 14,5% en comparación al período comprendido entre los meses de mayo 2022 –abril 2023. En volumen, con un aumento del 8,7%, se exportaron 57.179 toneladas. En cuanto a la relación precio/tonelada, se observa un aumento del 5,4%, estableciendo un precio promedio de USD 1.157. El principal destino de las exportaciones de este complejo fue Estados Unidos, alcanzando un total de USD 46,7 millones.
Complejo Foresto-Industrial: En dólares, se registraron operaciones por un total de USD 380,1 millones, marcando un aumento del 5,1% con respecto al período comparado. En términos de volumen, con un total de 1.055.387 toneladas exportadas, se registra un aumento del 94,9%, siendo así el complejo con mayor volumen exportado y el segundo con mayor crecimiento en este aspecto. En cuanto a la relación precio/tonelada, se observa una disminución del 46%, la mayor de todos los complejos analizados, estableciendo un precio promedio de USD 360.
Exportaciones mensuales comparadas. Mayo 2022 – Abril 2024.
Con esta caída, las exportaciones regionales alcanzaron los USD 7.425 millones exportados en el período mayo 2023 – abril 2024, habiendo importado USD 961 millones, lo que arroja un superávit comercial de USD 6.464 millones.
Análisis por complejo en USD.
Complejo frutícola (carozo): Durante el período de mayo de 2023 a abril de 2024, el complejo frutícola de carozo, que incluye duraznos, ciruelas, cerezas y otros, registró un gran crecimiento en sus exportaciones. En términos de valor, las exportaciones alcanzaron un total de USD 25,5 millones, representando un aumento del 104,7% en comparación con el mismo período del año anterior.
Complejo olivícola: En segundo lugar, se destaca el complejo olivícola, que incluye aceitunas de mesa y para aceite, aceite de oliva y otros derivados de las aceitunas. Durante los últimos doce meses, este complejo registró exportaciones por un total de USD 341 millones, lo que representa un crecimiento del 81,5%.
Análisis por complejo en toneladas.
Complejo frutícola (carozo): Al igual que en el análisis por montos exportados, el complejo que abarca duraznos, ciruelas, cerezas y otros frutos con carozo, registró un notable aumento en el volumen exportado, alcanzando las 13.647 toneladas durante el período mayo 2023 a abril 2024, lo que representa un crecimiento del 124% respecto al período anterior. El complejo tuvo un crecimiento exponencial en los últimos 12 meses, marcando aumentos por encima del 100% tanto en toneladas como en USD exportados.
Complejo foresto–industrial: El segundo complejo con mayor crecimiento en volumen corresponde al foresto-industrial, donde incluimos madera en bruto hasta pulpa y pasta de papel, que exportaron un total de 1.055.387 toneladas durante el período mayo 2023 a abril 2024, lo que representa un incremento del 94,9% en comparación con el mismo período del año anterior (2022-2023). Por otra parte, el valor total de las exportaciones alcanzó los USD 380,1 millones, reflejando un leve aumento del 5,1% en relación con el período anterior; pero los precios de exportación experimentaron una disminución del 46% en su valor por tonelada (mayor caída en este aspecto), estableciendo un valor promedio de USD 360.
Análisis regional
En este apartado se realiza un estudio de los datos obtenidos regionalizado. Cabe destacar que para ello se tomó el domicilio fiscal como parámetro para determinar la ubicación del productor/empresa/industria que realizó la exportación.
Buenos Aires y CABA: es la principal región exportadora del país, representando un 50,9% del total exportado en dólares por las economías regionales. En el período analizado, Buenos Aires y CABA tuvieron ingresos por exportación de USD 3.782,8 millones, lo que representa una disminución interanual del 0,3% en dólares exportados.
El complejo más representativo en sus exportaciones fue el porcino y caprino, habiendo comercializado USD 431,8 millones, es decir, un 11,4% del total exportado por la región.
Patagonia: considerada como la región compuesta por las provincias de Chubut, La Pampa, Neuquén, Río Negro, Santa Cruz y Tierra del Fuego e Islas del Atlántico Sur, la Patagonia exportó un total de USD 569,6 millones, destacando a la provincia de Río Negro, con un total exportado de USD 333,4 millones. Se observa un crecimiento del 15%, respecto al período anterior y, además, continúa siendo la región con mayor crecimiento en este aspecto.
En cuanto al complejo productivo más representativo de la región, con USD 301 millones exportados, el complejo frutícola (manzanas, peras y membrillos) explica un 52,8% de los dólares obtenidos por las ventas patagónicas al exterior
Análisis por destino.
A continuación se analizan los destinos de las exportaciones de las economías regionales. Es importante aclarar que en los datos analizados, solo figuran los puertos de destino, y por cuestiones logísticas, una exportación se realiza hacia un determinado puerto pero no necesariamente es el país donde se venderá o consumirá el producto.
Esto sucede por diversas razones (tamaño del puerto, calado, peso de la mercadería, capacidad de logística, etc.). Como ejemplo se observa que en Europa figura Países bajos como principal destino en el continente europeo, esto no significa que este destino tenga más cantidad de importadores que el resto, sino que es hacia donde, logísticamente, conviene enviar la mercadería, ya que el puerto de Róterdam es el más grande de la UE.
Europa: En primer lugar, habiendo sido el destino del 32,9% de las ventas regionales al exterior, se ubica el continente europeo, al cual se exportó por un total de USD 2.448,9 millones. Respecto al período anterior, este número representa un aumento del 0,7% en los dólares exportados.
El principal socio comercial en este continente fue Países Bajos, con un total exportado de USD 445,9 millones.
En las exportaciones regionales a Europa predominaron las ventas del complejo manisero que, habiendo comercializado por USD 711,2 millones, representó el 29% de las ventas al continente
Aclaración metodológica: Desde enero de 2024, el Monitor de Exportaciones de las Economías Regionales (MEER) ha sido configurado mediante un proceso analítico que implica la integración de datos provenientes de múltiples fuentes. Estos datos incluyen las exportaciones registradas en relevamientos privados, las cuales son cotejadas con la información oficial proporcionada por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos de la República Argentina (INDEC) en su informe mensual de Intercambio Comercial Argentino (ICA). Asimismo, se emplean datos públicos suministrados por la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) para la regionalización geográfica del origen de las exportaciones.
En cuanto a la selección de las actividades incorporadas en el MEER, esta se ha llevado a cabo a través de un riguroso análisis basado en el nomenclador común del Mercosur (NCM) a nivel de partidas, tal como se refleja en los registros de despacho de exportación.
Por otra parte, las ponderaciones aplicadas en el MEER son el resultado de un procedimiento meticuloso, donde se considera la relevancia de las actividades clasificadas como economías regionales y su impacto socioeconómico en las distintas regiones del país. Dichas ponderaciones han sido diseñadas específicamente, tomando en cuenta criterios como la representatividad regional y el impacto económico de cada actividad exportadora.
Así como el litio, el vino, la soja, ganadería u otros sectores productivos de Argentina, la foresto industria es un poderoso motor económico que puede generar inversiones por más de 6 mil millones de dólares. Expertos de la Consultora internacional AFRY – en el marco de la reunión de diálogo público-privado de la Mesa Foresto-industrial – destacaron que hoy es la oportunidad de Argentina para crecer en bioproductos de base forestal.
En contexto de la Mesa Nacional Foresto-Industrial, -un espacio de diálogo creado a principios de este año del que participan representantes del sector público y privado- el Consejo Foresto Industrial (CONFIAR) se reunió con funcionarios nacionales para compartir el análisis de la consultora internacional AFRY, que mostró la oportunidad de un enorme desarrollo de inversiones foresto-industriales para el país. Con un ámbito de previsibilidad (de unos 10 a 30 años), la colaboración de un socio privado local que asista en las gestiones y un gobierno que apoye las inversiones, la Argentina está lista HOY para posicionarse e ingresar en el mercado mundial de productos de base forestal, madera, celulosa, papeles para distintos usos y toda una nueva generación de bioproductos.
El Consejo Foresto Industrial Argentino (CONFIAR) representa al sector foresto industrial que, en conjunto, involucran 1,3 millones de ha. de plantaciones forestales; 53 millones de ha. de bosques nativos; exportaciones por 550 millones de dólares; 100 mil empleos directos; 6000 Pymes de la cadena madera-muebles. Actualmente la foresto industria en Argentina tiene amplias posibilidades de expandirse promoviendo economías regionales, con un impacto positivo en empleos y en divisas de manera inmediata.
Justamente, João Cordeiro, director de AFRY Management Consulting Finlandia, fue el primero en abrir la presentación destacando, todas las ventajas competitivas que tiene hoy Argentina para ser gran actor en este sector. Grandes superficies, logística estratégica y una gran competitividad intrínseca fueron las principales características destacadas, todo en un contexto en el que la industria forestal en el mundo está vista como uno de los ejemplos de bioeconomía más reveladores, en donde la madera es un material prioritario en múltiples mercados así como la nueva era de bioproductos, con innovadoras fibras textiles que ganan espacio, sustitución de materiales como el plástico, una necesaria transición energética y la posibilidad de mostrar negocios sustentable de principio a fin.
“Vemos que hay un margen de desarrollo impresionante. A pesar que en el segmento de papel para impresiones ha habido un descenso mundial de 62 millones de toneladas en la última década, sobre todo por el avance de la era digital, esto ha sido compensado por el crecimiento de 62 millones de toneladas de papeles para embalaje y de 14 millones de toneladas de papel Tissue, los cuales siguen su tendencia de crecimiento en el mundo. En el caso de papeles para embalaje, dicho crecimiento está basado sobre todo por la concientización social hacia el reciclaje, el que se estima llegando a promedios mundiales del 60%, explica Cordeiro.
Se refirió además al enorme crecimiento en la producción de pastas en Latinoamérica, especialmente en Brasil, Chile y Uruguay, lo cual hace que al día de hoy el 40 % de la producción mundial de pastas esté localizado en América del Sur, con proyección de crecimiento por las inversiones previstas. A la vez comentó la importancia de trabajar en Argentina en forma mancomunada público- privada para atraer inversiones, dado que nuestro país tiene un enorme potencial para ingresar en el mercado de celulosa y bio productos provenientes de la madera.
Por su parte, Fernando Correa, Head of Process Industries para España y Francia de AFRY completó el panorama con un informe sobre las últimas décadas del negocio foresto industrial en Argentina, informando el gran flujo de madera que va dirigido a los países asiáticos, y la oportunidad que ello representa para Argentina dado su potencial y costo competitivo mundial de madera tanto para aserrar como para la producción de celulosa.
“Estamos recibiendo consultas sobre las posibilidades de inversiones en Argentina, ya que son conocidas sus ventajas comparativas para el crecimiento forestal y el potencial industrial que han logrado los países vecinos. Es momento de crecer y diversificarse en productos de base forestal; comienza una nueva era con el foco puesto en el bienestar social, económico y ambiental, en concordancia con la era de bioeconomía y economía digital. Es más, las cifras indican que el crecimiento del valor de la industria forestal mundial para 2019-2035 será de más de 210 billones de dólares y Argentina puede posicionarse para ser parte de ese crecimiento. Es el turno de Argentina”, remata.
En este contexto, Claudio Terrés, presidente de la Asociación de Fabricantes de Celulosa y Papel (AFCP) y una de las 5 entidades que conforman CONFIAR destacó que “Estamos ante un cambio de era, en donde la escala de las plantas de celulosa ha permitido- sobre todo en los países limítrofes que abrazaron y confiaron en la inversión foresto-industrial – invertir en puertos, rutas y sistemas logísticos competitivos que benefició a otras actividades productivas. “De hecho, continuó Terrés – en los últimos años pasó un tren de desarrollo del sector foresto-industrial que produjo inversiones en Chile, Brasil y Uruguay de alrededor de 30.000 millones de dólares. En 1990 Argentina producía unas 800.000 TN. de celulosa al año, que representaba el 12% del total del conjunto. Actualmente, produce prácticamente lo mismo, representando el 0,4% del total regional”.
La oportunidad de inversiones y crecimiento está disponible para Argentina. El mercado interno está insatisfecho en papeles, con un déficit en comercio internacional. Argentina puede crecer en productos tradicionales, pero, además, se pueden sumar a través de innovación, nuevos productos de alto valor agregado; bioproductos químicos, fibras textiles, nanocelulosa, envases con recubrimientos especiales biobasados, enzimas para mejorar la calidad del reciclado, papeles con propiedades antimicrobianas en el envasado de alimentos, entre otros.
Participaron de la reunión Antonio de Luca, jefe de Gabinete de la Subsecretaría de Política Industrial; Juan Galeano, director nacional de Desarrollo Sostenible de la Subsecretaría de Política Industrial; Sandra Panes, directora nacional de Competitividad de la Subsecretaría de Gestión Productiva, Javier Binaghi, director de Promoción de Inversiones de Cancillería y Sabina Vetter, directora nacional de Desarrollo Foresto Industrial de la Secretaría de Bioeconomía, entre otras autoridades.
Por la parte privada estuvieron presentes: por la Asociación de Fabricantes de Celulosa y Papel (AFCP) su presidente, Claudio Terres y Néstor Nisnik, Gerente de AFCP. Por CONFIAR estuvieron presentes Claudia Peirano, directora ejecutiva de la Asociación Forestal Argentina (AFoA), representantes de la Federación Argentina de la Industria Madera y Afines (FAIMA), de la Asociación de Fabricantes y Representantes de Máquinas, Equipos y Herramientas para la Industria Maderera (ASORA) y de la Sociedad Rural Argentina (SRA).