El empleo misionero: el motor de la chacra y la recuperación salarial
En un contexto general de muy lenta recuperación del empleo en la Argentina, los datos adelantados para junio de 2025 presentan un cuadro favorable para Misiones, donde el empleo registrado en el sector privado, de acuerdo con los registros de la SRT, presentó un aumento de 1,8% mensual, que equivale a la creación de unos 2.087 empleos, para completar 108.492.
Esta suba está explicada principalmente por el agro, que exhibió un alza de 16,0% incorporando un total de 1.972 empleos, es decir, representó el 96% de la expansión total. Pero hubo otros sectores con una buena dinámica: los servicios profesionales crecieron al 6,0% (+144 empleos), el comercio se expandió 0,8% (+203 empleos) y la Industria en +0,7% (153 empleos).
En contraste, hubo caídas de considerable magnitud: las actividades administrativas (-4,3% con -169 puestos), los servicios de alojamiento y comidas (-3,9% con -160 empleos) y los servicios artísticos (-2,8% con -49 puestos) presentan las variaciones negativas más importantes.
De la mano de un aumento del empleo, también se observó una variación positiva en la cantidad de empleadores registrados: Misiones alcanzó los 12.627, con una suba mensual de 0,9% (+83). También el agro tuvo un fuerte protagonismo: creció al 6,1% la cantidad de empleadores, secundando a la Minería (+10,0%). En el comercio, en cambio, pese al alza del empleo, se redujo la cantidad de empleadores en 0,6% y lo mismo se ve en la industria (-0,2%). Esta situación podría ser síntoma de un proceso de concentración: pequeños comercios o industrias que se retiran o dejan de figurar como empleadores, mientras que las firmas de mayor tamaño amplían sus plantillas y absorben trabajadores. Esto implica que el empleo total crece, pero se distribuye en menos empresas, reflejando un mercado más concentrado y con mayores escalas de operación.
En este contexto, ¿por qué el agro está a la cabeza de la recuperación de junio? El notable crecimiento del empleo agropecuario en Misiones durante junio responde, en gran medida, a la marcada estacionalidad de las actividades rurales, en especial las vinculadas con la zafra yerbatera, que atraviesa uno de sus momentos de mayor intensidad en este período del año, que se traduce en un incremento puntual pero significativo en la cantidad de trabajadores registrados en el sector. A esto, se suman otros factores posibles como la estacionalidad en subsectores como el forestal y el tabaco.
La combinación de estos cultivos, con distinta intensidad, refuerza la tendencia de que junio sea un mes donde la demanda de empleo agropecuario formal alcanza uno de sus puntos más altos en el calendario anual.
Los datos de la SRT para Misiones nos permiten además estimar el nivel salarial. La masa salarial creció 2,1% real mensual en el sector privado, pero el salario promedio lo hizo en 0,2%. Esto se explica por el alza de los puestos de trabajo que producen mayor masa salarial pero no necesariamente el salario promedio se mueve a igual ritmo.
Más de la mitad de los sectores de actividad mostró incrementos de su salario real promedio en este mes: los mayores salarios corresponden a Suministro de Electricidad (+12,0%), Construcción (+3,8%), y Suministro de Agua (+2,8%).
En el agro, que fue el protagonista en la creación de empleo, el alza salarial fue del 1,1% mensual real, al tiempo que en la industria (0,9%) y el comercio (0,1%) tuvieron variaciones marginales. En cambio, el sector de la Finanzas, que es el que exhibe el mayor salario promedio de la provincia, sufrió una merma del 4,2%.
Para sintetizar la información, durante junio el mercado laboral formal de Misiones mostró un importante crecimiento impulsado casi exclusivamente por el agro, que traccionó tanto en cantidad de empleos como en nuevos empleadores. En materia salarial, se observó una leve recuperación real del poder adquisitivo promedio, aunque con ciertas heterogeneidades hacia dentro de cada rubro.
En conjunto, el panorama laboral provincial de junio combina dinamismo en el empleo privado con un salario real estabilizado, lo que configura un escenario positivo respecto a los observados en meses previos.
Pero aquí cabe realizar una muy importante aclaración: al analizar la evolución del empleo registrado es fundamental tener en cuenta que existen distintas fuentes de información oficial que no siempre reflejan exactamente los mismos niveles ni tendencias.
Las dos bases más utilizadas son el SIPA y la SRT, y si bien ambas se refieren al universo de empleo formal, presentan diferencias de alcance y metodología que explican las discrepancias. En esta oportunidad, hablamos de los datos que arrojó la SRT, pero veamos las diferencias.
El SIPA, gestionado por la ANSES, releva el total de trabajadores que realizan aportes al sistema previsional; en cambio, la SRT se enfoca en los trabajadores asalariados que cuentan con cobertura de riesgos del trabajo a través de una ART (Aseguradora de Riesgos del Trabajo) o un sistema equivalente de autoseguro en el caso de grandes empresas.
Pero además, otra diferencia clave entre ambas fuentes es que el SIPA publica datos tanto en su serie original como en serie desestacionalizada, mientras que la SRT solo ofrece información en valores absolutos sin corrección estacional. La desestacionalización implica aplicar métodos estadísticos que eliminan los efectos propios de las variaciones recurrentes del calendario —como cosechas, zafras, vacaciones o ciclos administrativos— para poder identificar la tendencia de fondo en la evolución del empleo. Esto permite que en el SIPA se observen con mayor claridad los cambios estructurales del mercado laboral, sin que queden distorsionados por los picos estacionales. En cambio, los datos de la SRT reflejan directamente la realidad de cada mes, lo que los hace muy útiles para entender la dinámica coyuntural pero más sensibles a la estacionalidad.
Esto podría reflejarse en Misiones por lo analizado anteriormente respecto a los datos de junio, donde el agro, por factores estacionales, registró un fuerte aumento de mano de obra y provoca que la SRT muestra un salto pronunciado de empleo en junio (que luego tiende a revertirse); en SIPA, al aplicar la desestacionalidad, disipa ese efecto resaltando la tendencia de mediano plazo. La implicancia es que para analizar la evolución estructural del empleo conviene recurrir al SIPA, mientras que para capturar la coyuntura inmediata y estacionalidad sectorial resulta más ilustrativo trabajar con los datos de la SRT. Al respecto, los datos de junio para SIPA se conocerán en una semana, por lo que estaremos atentos a cómo varía su estimación en función de estas diferencias metodológicas descritas.



