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Forestación: Central Puerto proyecta un aserradero de US$ 200 millones y reclama cambios para competir

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En ese escenario, Adrián Salvatore, de Central Puerto, planteó una integración vertical desde las plantaciones hasta la industria y advirtió que logística, regulación y escala condicionan nuevas inversiones forestales. Fue en el marco de la presentación en Posadas de los lineamientos del proyecto para instalar un aserradero en la zona de Santa Rosa, Corrientes. La iniciativa contempla procesar alrededor de 450.000 metros cúbicos de madera por año y abastecerse de unas 30.000 hectáreas de plantaciones.

La propuesta se inscribe en la expansión de Central Puerto hacia nuevos negocios. La compañía, tradicionalmente vinculada al sector energético, incorporó en los últimos años inversiones forestales y mineras y, más recientemente, petroleras. En el caso forestal, Salvatore explicó que la decisión apunta a ir más allá de la tenencia de activos y avanzar en la captura de valor dentro de la cadena productiva.

La empresa incorporó hace aproximadamente tres años unas 180.000 hectáreas forestadas, de las cuales unas 90.000 corresponden a plantaciones de eucalipto y pino. Sobre esa base, la estrategia consiste en desarrollar una industria capaz de procesar parte de esa producción y generar una cadena integrada en la región mesopotámica.

“El diseño nuestro es un aserradero que estaría procesando unas 450.000 metros cúbicos por año”, explicó Salvatore durante el encuentro organizado en Posadas por los 80 años de la Asociación Forestal Argentina (AFoA). La localización responde, entre otros factores, a la distribución geográfica de las forestaciones y a la necesidad de garantizar el abastecimiento de largo plazo de la planta.

La escala del proyecto también expone una de las discusiones centrales del sector: cómo generar condiciones para que las inversiones forestales puedan alcanzar dimensiones competitivas internacionalmente. Salvatore señaló que el proyecto enfrenta desafíos vinculados con el marco regulatorio y con la posibilidad de acceder a beneficios destinados a grandes inversiones.

En particular, marcó una brecha para los proyectos que quedan en una zona intermedia: inversiones demasiado grandes para encuadrar en determinados esquemas orientados a pequeñas empresas, pero que tampoco alcanzan los umbrales establecidos para los proyectos de mayor escala. Según planteó, una inversión forestal de entre US$100 millones y US$200 millones puede resultar significativa para la economía regional, aunque no necesariamente alcance los parámetros de programas diseñados para megaproyectos de otros sectores.

La cuestión no es menor para la forestoindustria. La competencia internacional obliga a comparar no solamente la productividad de las plantas, sino también el costo de llevar la madera hasta los mercados. Para Salvatore, la logística constituye actualmente uno de los principales condicionantes para el desarrollo de nuevas inversiones.

“Si para poner el material arriba de un barco nos cuesta tres, cuatro, cinco o seis veces más que a un competidor nuestro, cualquier proyecto va a tener un límite”, sostuvo. La distancia a los puertos, los costos de transporte y las restricciones vinculadas con la infraestructura terminan trasladándose al precio final y reducen la capacidad de competir en mercados internacionales.

En esa discusión aparece también el cabotaje como una herramienta potencial para reducir costos. El empresario consideró que una mayor oferta logística y una regulación que permita aprovechar las vías navegables podrían modificar sustancialmente la ecuación de los proyectos forestales de la región.

El planteo coincide con una preocupación que atraviesa a las principales empresas del sector: la industria puede alcanzar niveles de eficiencia dentro de las plantas, pero pierde competitividad cuando la producción sale de la tranquera. La distancia entre los centros forestales de Corrientes y Misiones y los puertos de exportación convierte a la logística en una variable estratégica para definir nuevas inversiones.

Pero Salvatore agregó otro componente: la necesidad de que el sector forestal construya una agenda común. A su criterio, muchas de las dificultades que enfrenta la actividad son abordadas actualmente mediante gestiones individuales de empresas o cámaras, cuando podrían requerir una estrategia colectiva.

El empresario tomó como referencia al sector petrolero, al que definió como altamente competitivo pero capaz de coordinar posiciones entre empresas y con el Estado en cuestiones consideradas estratégicas. Para la forestoindustria, planteó avanzar en una dinámica similar, tanto para resolver problemas regulatorios y logísticos como para aprovechar oportunidades comerciales.

La paradoja que señaló resulta especialmente relevante: mientras dentro del mercado argentino persiste la discusión sobre exceso o falta de madera y una demanda interna debilitada, existen oportunidades concretas en mercados internacionales que podrían ampliar la salida para la producción. El desafío consiste en articular información, inversiones, logística y capacidad industrial para convertir esa demanda potencial en operaciones concretas.

La integración vertical que impulsa Central Puerto se ubica precisamente en ese cruce. La disponibilidad de materia prima constituye una ventaja inicial, pero el paso siguiente requiere transformar ese recurso en productos con mayor valor agregado y colocarlos competitivamente en el mundo.

Para Salvatore, la oportunidad existe, pero exige modificar las condiciones que rodean a la producción. La inversión en capacidad industrial debe estar acompañada por infraestructura, energía, transporte, regulación y mecanismos que permitan sostener proyectos de distintas escalas.

En ese sentido, el proyecto de Santa Rosa funciona como un caso testigo de una discusión más amplia. La Argentina dispone de una base forestal capaz de sostener industrias de mayor escala, pero convertir ese potencial en exportaciones y empleo industrial requiere que la competitividad no termine en la puerta del aserradero.

La conclusión del empresario apuntó justamente hacia allí: el próximo salto del sector no dependerá únicamente de plantar más árboles o instalar más capacidad industrial, sino de construir una cadena capaz de operar con costos competitivos y una agenda común. Para una región que busca ampliar su inserción internacional, la discusión dejó de ser solamente cuánto puede producir la forestoindustria y pasó a ser cuánto valor puede retener antes de que esa madera llegue al mercado global.

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AFoA celebra en Misiones sus 80 años con inversiones, competitividad y carbono en el centro del debate

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La forestoindustria argentina tendrá este viernes uno de sus principales encuentros del año en Misiones. En el marco de su 80° aniversario, la Asociación Forestal Argentina (AFoA) reunirá en Posadas a empresarios, inversores, funcionarios y especialistas para discutir una agenda que atraviesa buena parte de los desafíos que enfrenta actualmente el sector: cómo atraer nuevas inversiones, ganar competitividad, agregar valor a la madera, reducir costos logísticos y aprovechar el creciente mercado internacional asociado al carbono y la sostenibilidad.

El Seminario 80° Aniversario de AFoA se desarrollará este viernes 21 de agosto, de 9 a 18, en el Teatro de Prosa del Parque del Conocimiento, bajo el lema “Inversiones, competitividad y el desafío global”. La actividad continuará el sábado 22 con una visita técnica a Virasoro, Corrientes, uno de los principales polos forestales e industriales del país.

La elección de Misiones y Corrientes como escenario no es casual. El NEA concentra el corazón de la producción forestal implantada de la Argentina y, al mismo tiempo, buena parte de las inversiones industriales que en los últimos años comenzaron a transformar el mapa productivo de la actividad. La región dispone de materia prima, conocimiento técnico y capacidad industrial, pero enfrenta el desafío de convertir esas ventajas en una plataforma capaz de competir internacionalmente.

En ese contexto, el encuentro de AFoA buscará ir más allá de un balance institucional por sus ocho décadas de historia. La discusión estará puesta esencialmente en el futuro: qué condiciones necesita la Argentina para captar capitales, qué nuevos proyectos pueden incorporarse a la cadena de valor y cuáles son los obstáculos que todavía limitan la expansión de una actividad con fuerte potencial exportador.

De Europa a la forestoindustria argentina

La jornada comenzará a las 9.15 con el panel “El mundo y Argentina”, que ofrecerá una mirada sobre el nuevo escenario internacional y las oportunidades comerciales y de inversión.

Participarán Enrico Prezio, primer secretario de la Unión Europea en Argentina; Pablo Franzini, de Arauco; Fernando Correa, de ARPULP; y Christoph Neitzel, consejero de Agricultura y Alimentación de la Embajada de la República Federal de Alemania. La moderación estará a cargo de Manuel Chiappe, subsecretario de Producción Agropecuaria y Forestal.

Será uno de los espacios destinados a analizar el posicionamiento de la Argentina frente a los cambios del comercio mundial y, particularmente, las oportunidades que puede generar una mayor vinculación entre el Mercosur y la Unión Europea.

Para la forestoindustria, la apertura de mercados representa una cuestión central. La Argentina posee una base forestal capaz de sostener una expansión de la producción industrial, pero para dar ese salto necesita combinar previsibilidad macroeconómica, inversiones de largo plazo, infraestructura y acceso competitivo a los mercados externos.

Nuevas inversiones y más valor para la madera

A las 10.50 comenzará uno de los paneles centrales de la convocatoria: “Nuevas inversiones y agregado de valor”.

Allí expondrán Fernando Correa, de ARPULP; Pablo Baldoma, de Cambium; Nicolás Crisp, de Acon Timber; y Adrián Salvatore, de Central Puerto. La moderación estará a cargo de Mariel Gabur, ministra de Industria de Corrientes.

La conformación del panel refleja algunos de los movimientos que atraviesan actualmente al negocio forestal: desde la industrialización tradicional de la madera hasta nuevos proyectos de gran escala, generación energética y modelos productivos que buscan aprovechar integralmente el recurso forestal.

El agregado de valor aparece como una de las claves para el próximo salto del sector. La disponibilidad de madera constituye una ventaja inicial, pero la discusión de fondo pasa por transformar esa materia prima en productos industriales con mayor valor, ampliar las exportaciones y generar empleo calificado en las provincias productoras.

El carbono entra definitivamente en la agenda

La transformación del negocio forestal también estará reflejada en el tercer panel, previsto entre las 11.50 y las 12.50. Bajo el título “Mercados de carbono”, especialistas analizarán un segmento que comienza a tener un peso creciente en las decisiones de inversión.

Participarán Silvia Kloster, directora general de Gestión, Desarrollo Sostenible e Innovación de Misiones; Lucía Larrea, de Nideport; Federico Moyano, de Prosustentia; y Sebastián Fragni, de GMF Latinoamericana. El moderador será Carlos Scarnichia, presidente de AFoA Misiones.

La incorporación del carbono a la ecuación económica abre una dimensión adicional para los bosques implantados y los proyectos de conservación. Ya no se trata únicamente del valor de la madera: la captura de carbono, la certificación ambiental y los servicios ecosistémicos comienzan a formar parte de una nueva arquitectura financiera vinculada con los compromisos climáticos globales.

Para Misiones, donde conviven una fuerte actividad forestal y una política de conservación de biodiversidad, esa discusión adquiere particular relevancia.

Puertos y logística, el cuello de botella de la competitividad

Después del mediodía, la agenda se concentrará en uno de los puntos críticos para cualquier estrategia exportadora del NEA: la infraestructura.

Desde las 14 se desarrollará el panel “Competitividad e infraestructura portuaria”, con Diego Azqueta, de Interbarge; Federico Fachinello, del Ministerio de Industria de Misiones; y Adolfo Escobar, de la Dirección de Transporte Fluvial y Puertos de Corrientes. La moderación estará a cargo del presidente de AFoA, Pablo Ruival.

La logística representa una parte determinante de la competitividad forestal. Por las características físicas de la madera y sus derivados, la distancia entre los centros de producción y los puertos puede definir la viabilidad económica de una operación.

Para Misiones, la recuperación de la vía fluvial y el desarrollo de infraestructura portuaria forman parte precisamente de la estrategia para reducir esa desventaja geográfica y mejorar las condiciones de salida de la producción hacia los mercados internacionales.

La mirada de las regiones forestales

El quinto panel estará destinado a las distintas regionales de AFoA. Entre las 15 y las 16 expondrán Carlos Scarnichia, por Misiones; Pablo Rigal, por Corrientes; Fernando Dalla Tea, por Entre Ríos; y Carlos Urionagüena, por Delta.

La moderación estará a cargo de Mercedes Omeñuka, presidenta de FAIMA.

El intercambio permitirá poner sobre la mesa las diferencias y los problemas comunes que atraviesan las principales cuencas forestales argentinas, desde la disponibilidad de materia prima y los costos industriales hasta infraestructura, financiamiento, demanda interna y posibilidades de exportación.

La jornada cerrará, entre las 16.30 y las 17.30, con un panel político sobre competitividad y desafíos del sector, del que participarán funcionarios nacionales y provinciales junto con autoridades de AFoA.

Será el tramo en el que la agenda empresaria buscará encontrarse con la política pública. La actividad forestal necesita horizontes extensos: entre una decisión de inversión, el crecimiento de una plantación y su aprovechamiento industrial pueden transcurrir años. Esa característica convierte a la previsibilidad regulatoria, tributaria y macroeconómica en una condición especialmente relevante para el sector.

Virasoro, el laboratorio industrial del segundo día

La celebración continuará el sábado 22 de agosto en Virasoro, con una jornada técnica dedicada a recorrer plantaciones forestales, industrias y proyectos relacionados con mercados de carbono.

El recorrido permitirá trasladar al territorio buena parte de las discusiones desarrolladas durante el seminario. Virasoro se consolidó como uno de los nodos forestoindustriales más importantes de la Argentina y concentra inversiones que muestran la escala que puede alcanzar la actividad cuando la producción primaria se articula con proyectos industriales.

En conjunto, las dos jornadas buscan mostrar las dos caras de una misma discusión: el enorme potencial forestal disponible y las condiciones económicas, logísticas y regulatorias necesarias para convertirlo en inversiones concretas.

AFoA llega así a sus ocho décadas en un momento particular. La agenda ambiental internacional aumenta la demanda por materiales renovables y soluciones basadas en la naturaleza; los mercados de carbono abren nuevas fuentes potenciales de ingresos; y el NEA dispone de una de las principales bases forestales del país.

La oportunidad existe. El desafío que planteará el seminario en Posadas será determinar qué necesita la Argentina para transformar esa ventaja forestal en una nueva etapa de inversiones, industrialización, exportaciones y empleo.

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Bosques, carbono y energía: el mapa productivo que AFoA mostrará en Misiones y Corrientes

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Genética forestal, manejo silvícola, proyectos de carbono, generación de energía renovable y procesamiento industrial serán algunos de los ejes que los participantes podrán conocer de manera inmersiva durante la segunda jornada del Seminario 80° Aniversario de AFoA. A través de recorridas técnicas por empresas y plantaciones de Misiones y Corrientes, el encuentro permitirá observar de primera mano cómo las grandes tendencias que marcarán el futuro del sector ya se están desarrollando en el territorio.

Después de una intensa jornada de análisis y debate sobre inversiones, competitividad, comercio internacional, infraestructura y mercados de carbono, el Seminario 80° Aniversario de la Asociación Forestal Argentina (AFoA) trasladará la conversación al lugar donde todo ocurre: el territorio. El sábado 22 de agosto, los participantes recorrerán algunos de los proyectos forestales e industriales más representativos del país, combinando la reflexión estratégica con una experiencia técnica en campo. El evento está planteado como dos jornadas complementarias: una dedicada al análisis de los desafíos del sector y otra enfocada en conocer experiencias concretas de desarrollo productivo.

“La mejor manera de comprender hacia dónde va la actividad forestal es ver cómo esas transformaciones ya están ocurriendo. Queremos que quienes participen puedan conocer proyectos reales, conversar con sus protagonistas y recorrer empresas y establecimientos que hoy representan algunos de los desarrollos más importantes del sector en Argentina”, destacan desde AFoA.

Del mejoramiento genético al procesamiento industrial

Uno de los recorridos estará centrado en el manejo de Pinus sp., permitiendo conocer el trabajo que se realiza en materia de genética forestal, programas de mejoramiento, producción de semillas, plantaciones clonales, manejo silvícola y aprovechamiento forestal. Esto será en el campo Timbauva, de Bosques del Plata SA, en San Alonso, Virasoro.

La jornada continuará en una de las principales plantas industriales de la región – Acon Timber SAU, en la misma localidad – donde los asistentes podrán recorrer el proceso de transformación de la madera y conocer en detalle el funcionamiento de una industria que agrega valor a la producción forestal.

Del bosque a los proyectos de carbono y la energía renovable

El segundo recorrido estará orientado al manejo de Eucalyptus sp. y permitirá observar prácticas de implantación, mejoramiento genético y manejo productivo, además de conocer proyectos vinculados a los mercados de carbono y soluciones basadas en la naturaleza que estará en manos de GMF. La cita es en el campo El Porvenir, del Grupo Pomera, en Posadas.

La experiencia finalizará con la visita a las instalaciones de la empresa FRESA y CTSA, en San Alonso, Virasoro. Una planta de generación de energía a partir de biomasa forestal, donde los participantes podrán conocer cómo el aprovechamiento integral de los recursos forestales contribuye a la producción de energía renovable y a una bioeconomía de menor huella ambiental.

Mucho más que una visita técnica

Para AFoA, el objetivo de esta segunda jornada es que los participantes no solo escuchen a especialistas y referentes durante el seminario, sino que también puedan recorrer proyectos concretos donde las ideas debatidas cobran vida. La propuesta busca generar una experiencia inmersiva que conecte el análisis estratégico con la realidad productiva, permitiendo observar en campo los desafíos, las innovaciones y las oportunidades que hoy impulsan el desarrollo del sector forestal argentino. En ese sentido, las visitas técnicas complementan la agenda del seminario y ofrecen una mirada integral sobre una actividad que combina producción, innovación, sostenibilidad, agregado de valor y generación de empleo

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El comercio global acelera oportunidades para la forestoindustria en Argentina

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La expansión del comercio internacional está generando un efecto menos visible, pero cada vez más relevante para la economía global: el crecimiento sostenido de la demanda de madera destinada a pallets, embalajes y soluciones logísticas. Detrás de millones de productos que cruzan fronteras cada año existe una infraestructura de transporte que depende, en gran medida, de la industria forestal.

Un reciente informe de la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMA) pone el foco sobre esta tendencia y señala que la creciente necesidad de embalajes de madera está creando nuevas oportunidades para países productores como Argentina, en un contexto donde mercados emergentes como India demandan volúmenes cada vez mayores de materia prima forestal.

“Cuando se habla de comercio internacional, pocas veces se piensa en uno de sus insumos más importantes: la madera. Sin embargo, detrás de millones de productos que recorren el mundo cada año existe una demanda creciente de pallets, embalajes y estructuras logísticas que permiten transportar mercaderías de manera segura y eficiente”, destaca el informe.

La dinámica responde al aumento de los flujos globales de bienes industriales, alimentos y manufacturas. Cada producto exportado requiere una cadena logística asociada y la madera continúa siendo uno de los materiales más utilizados para garantizar el traslado seguro de mercaderías.

India, un mercado de escala creciente

Dentro de este escenario, India aparece como uno de los mercados más atractivos para la forestoindustria argentina. Actualmente importa alrededor de 2.300 millones de dólares anuales en madera y productos forestales, equivalentes a unos 33 millones de metros cúbicos por año.

El crecimiento de su economía exportadora y de las industrias vinculadas a la madera, el mobiliario y los productos manufacturados está impulsando una demanda sostenida de insumos forestales. Según FAIMA, las exportaciones indias de productos maderables crecieron más de 150% en la última década y alcanzaron los 623 millones de dólares.

Durante una reciente misión oficial a Nueva Delhi, en la que participaron representantes de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación y del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), empresarios locales manifestaron una demanda insatisfecha de maderas blandas, especialmente pino y eucalipto, utilizadas para la fabricación de pallets y otras estructuras logísticas.

Ese interés abre una ventana de oportunidad para la Argentina, particularmente para las provincias forestales que cuentan con una importante base de bosques cultivados y capacidad industrial instalada.

Más exportaciones y mayor diversificación

La cadena forestoindustrial argentina exporta actualmente alrededor de 550 millones de dólares anuales. El acceso a un mercado de la magnitud de India no solo permitiría incrementar ese volumen, sino también diversificar destinos y reducir la dependencia de mercados tradicionales.

FAIMA considera que la madera ocupa un lugar estratégico en la nueva configuración del comercio global y que los países capaces de abastecer insumos logísticos esenciales tendrán mayores oportunidades de inserción internacional.

A ello se suma una ventaja adicional: la creciente valoración de productos renovables, trazables y con menor impacto ambiental. En un contexto donde los compradores internacionales exigen información cada vez más precisa sobre el origen de los productos y su huella ambiental, la madera proveniente de bosques cultivados y gestionados de manera sostenible gana competitividad frente a otros materiales.

Un negocio global en expansión

Las perspectivas de largo plazo refuerzan el potencial del sector. Según estimaciones de la consultora finlandesa AFRY, el valor de la industria forestal mundial crecerá en más de 210 billones de dólares entre 2019 y 2035.

La expansión de la construcción sostenible, el desarrollo de biomateriales y el crecimiento del comercio internacional aparecen como los principales motores de esa transformación.

Para Argentina, y especialmente para las regiones forestales del Nordeste, el desafío será consolidar capacidad exportadora, mejorar la competitividad logística y aprovechar una demanda global que ya comenzó a redefinir el mapa de negocios de la industria de la madera.

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Tormenta perfecta en la madera: exportaciones récord, nula demanda interna y rentabilidad mínima

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El contraste es tan llamativo como incómodo. Mientras el Gobierno nacional exhibe cifras récord de exportación forestal y celebra la apertura de mercados, buena parte de la industria maderera de Misiones atraviesa una de las crisis de rentabilidad más profundas de los últimos años. Las exportaciones crecen, pero las empresas aseguran que venden al costo. Los mercados externos se expanden, pero el mercado interno prácticamente desapareció. Y el dólar estable, que para la macroeconomía funciona como ancla antiinflacionaria, se convirtió para los industriales en un factor de pérdida de competitividad frente a Brasil, Paraguay y Uruguay.

En Misiones los industriales advierten sobre una crisis profunda marcada por la caída del mercado interno, el dólar atrasado, el aumento de los costos energéticos y una rentabilidad cada vez más estrecha.

Mientras el Gobierno nacional celebra el desempeño exportador de la forestoindustria argentina, en los aserraderos de Misiones el clima está lejos del optimismo. Los números oficiales muestran crecimiento. Los empresarios hablan de supervivencia.

La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca destacó que las exportaciones forestoindustriales crecieron 18% durante 2025 respecto del año anterior. La cadena logró presencia en 70 mercados para productos de madera, 75 para papel y cartón y 44 para taninos.

Los datos del primer trimestre de 2026 también muestran dinamismo. India incrementó sus compras un 350%; Estados Unidos un 56%; Vietnam un 33%; China un 9% y Chile un 2%. A su vez, las exportaciones de madera aserrada crecieron 30% en volumen, las colofonias 17% y las maderas perfiladas 15%.

Sin embargo, detrás de esas cifras aparece una realidad muy distinta en el corazón forestal argentino.

Estamos exportando porque ha desaparecido prácticamente el mercado interno y estamos exportando al costo para mantener nuestras empresas“, resume Guillermo Fachinello, presidente de la Asociación de Productores, Industriales y Comerciantes Forestales de Misiones y Norte de Corrientes y también de la Confederación Económica de Misiones. La frase sintetiza la paradoja que atraviesa al sector: se exporta más, pero se gana menos.

Exportar para sobrevivir

La expansión de las ventas externas no necesariamente implica mejores resultados económicos. Jerónimo Lagier, referente empresarial del sector, asegura que los números de crecimiento esconden una realidad incómoda.

“No son aumentos con una rentabilidad aceptable. Se exporta porque es el mercado que hoy está demandando. Las operaciones se tienen que cerrar para poder seguir girando la rueda”, explica el ex funcionario de Cambiemos.

La situación se repite en buena parte de los aserraderos medianos y pequeños.

Guillermo Sato sostiene que muchas empresas comenzaron a buscar mercados externos simplemente porque dejaron de encontrar demanda local.

“La exportación ha subido porque empresas que antes no exportaban hoy se están lanzando al mercado internacional. Pero el dólar actual no representa un negocio; representa algo que te salva por el momento mientras buscás cómo sostener la estructura”, afirma.

La ecuación es sencilla. Los precios internacionales se mantienen relativamente estables, mientras los costos locales aumentan en dólares.

Combustible, energía, salarios, logística y cargas sociales avanzan más rápido que el tipo de cambio. “La energía aumentó 26 por ciento el Kw y 10,77 por ciento la potencia contratada”, detalla Sato. 

Lo que subió el combustible en dólares y lo que subió la energía en dólares nos saca competitividad frente a Brasil, Paraguay y ahora Uruguay”, advierte Fachinello.

Un boom exportador concentrado

Los industriales también relativizan el alcance real del crecimiento exportador.

Fachinello sostiene que menos del 27% de las empresas misioneras exportan regularmente y que una parte importante de los embarques está concentrada en grandes jugadores.

“No llegamos al 27% de las empresas que exportan y las exportaciones están concentradas principalmente en dos grandes empresas”, señala.

Esto significa que buena parte de los aserraderos sigue dependiendo del mercado interno, precisamente el segmento que hoy muestra mayor debilidad.

Si existe un consenso absoluto entre los empresarios consultados es que el principal problema ya no está en las exportaciones, sino en la falta de demanda doméstica.

La construcción privada sigue sin recuperar niveles históricos y la paralización de la obra pública nacional eliminó uno de los motores tradicionales del consumo de madera.

Tenemos toda la capacidad para producir, pero no hay demanda“, resume Abel Gauto Fechtner. Guillermo Sato coincide.

“Hubo pequeñas reacciones del mercado interno en marzo y abril. Pensamos que podía ser una normalidad, pero solo fueron pequeños destellos”, explica.

El fenómeno alcanza incluso a productos industrializados con mayor valor agregado.

Marcela Berezozki, de Placas y Maderas, asegura que la caída del consumo es visible en toda la cadena.

La industria maderera en Misiones está atravesando uno de los momentos más difíciles de los últimos años. Hay muchos productos que están reemplazando a la madera y eso complica aún más las ventas”, señala.

La empresaria cita como ejemplo el avance de materiales sintéticos sobre segmentos históricamente dominados por la madera.

“El machimbre de pino fue reemplazado en muchos casos por machimbres de PVC”, explica.

Qué reclama la industria maderera

Los pedidos ya no apuntan al crecimiento, sino a la supervivencia.

Presión fiscal Reducción de impuestos y flexibilización de embargos.
Energía Medidas para abaratar el costo eléctrico industrial.
Construcción Incentivos a la obra privada y al crédito hipotecario.
Logística Mejoras vinculadas al puerto de Eldorado.
Transporte Reformas en la ley de cabotaje para reducir costos.
Biomasa Incentivos para generar energía a partir de residuos forestales.
Exportación Agilización de reintegros y recuperos impositivos.

A la falta de demanda se suma una nueva preocupación: el costo energético. Durante las últimas semanas, las industrias enfrentaron aumentos de entre 18% y 26% en sus facturas eléctricas, además de modificaciones en los esquemas de potencia contratada.

Nos han cambiado las categorías y hemos tenido casi un 19% de aumento en los grandes consumidores“, afirma Fachinello en respuesta a la decisión del Gobierno nacional de liberar tarifas y quitar definitivamente todos los subsidios. 

Lagier agrega que el problema no es coyuntural. “Estamos enfrentando una situación estructural. En otros lugares se cobra potencia consumida y acá se cobra potencia contratada. Eso encarece significativamente los costos industriales”.

El dirigente considera que resulta indispensable avanzar en incentivos para la generación mediante biomasa y energía solar.

Las consecuencias ya comienzan a sentirse. Fachinello recuerda que recientemente cerró una de las mayores fábricas de pallets de la provincia.

“La empresa dejó más de 150 trabajadores sin empleo directo y afectó a toda la cadena logística asociada”, señala.

Otras compañías redujeron turnos, suspendieron líneas de producción o disminuyeron horas de trabajo.

Muchas empresas están operando al 50% o 55% de su capacidad industrial“, advierte Sato.

Aunque el empleo todavía se sostiene en buena parte de la cadena, los empresarios reconocen que cada vez cuesta más mantener las estructuras.

“Sostener es difícil. Hoy estamos luchando por sobrevivir”, resume Berezozki.

Enrique Bongers, presidente de la Asociación Maderera, Aserraderos y Afines del Alto Paraná (Amayadap), coincide con el diagnóstico general del sector, pero advierte que la situación actual combina varios factores que están erosionando la competitividad de la industria de manera simultánea.

“El primer semestre arrancó muy complicado y acentuó el difícil momento que ya veníamos atravesando desde fines del año pasado”, señala. “Los aumentos de logística por el combustible, los incrementos en energía y potencia contratada profundizaron aún más la crisis”.

Según Bongers, durante los primeros meses del año la demanda interna se ubicó en niveles extremadamente bajos y recién en las últimas semanas comenzaron a observarse algunos movimientos puntuales.

“Los corralones empezaron a hacer algunos pedidos porque se estaban quedando sin determinadas medidas de madera y necesitaban reponer stock. Pero eso no significa una recuperación. Se está comercializando a márgenes cero, simplemente para sostener la actividad”, explica.

El dirigente remarca que la industria sigue operando con elevados niveles de capacidad ociosa y que la mejora observada en algunos indicadores de exportación no necesariamente se traduce en una mejora económica para los aserraderos.

“Los aserraderos que exportan están trabajando con precios de medios a bajos porque el mercado internacional está teniendo precios medios a bajos. Muchas veces se trabaja a contribución marginal”, sostiene.

A su entender, el problema es especialmente grave para los establecimientos pequeños que no cuentan con bosques propios ni integración vertical.

“Hay que diferenciar al aserradero chico del aserradero mediano que tiene forestación propia. El que tiene plantaciones puede darle un valor marginal a su materia prima y sostener algunas exportaciones. Pero hay aserraderos chicos que directamente no pueden salir a exportar porque no les cierran los números. Si sumás el costo de la madera, la logística y la energía para poner un contenedor FOB Buenos Aires, terminás perdiendo dinero”.

Para Bongers, la competitividad exportadora también está condicionada por el tipo de cambio.

“Nosotros creemos que el dólar está atrasado para la industria. Un dólar de 1.550 o 1.600 pesos nos daría mayor competitividad“, afirma.

Aunque aclara que la discusión no es lineal.

“También es cierto que muchos de los insumos que usamos para exportar están dolarizados. Consumimos polietileno, flejes y otros productos vinculados al dólar. Si el dólar sube, también aumentan esos costos. Pero claramente hoy estamos atrasados para competir”.

Otro de los factores que más preocupa a la entidad es el impacto de la energía sobre la estructura de costos.

Tuvimos un aumento del 18% en energía sin aviso previo. Nosotros vendemos a precios pactados y después nos encontramos con costos que no tenemos forma de trasladar. Así se hace muy difícil planificar”.

Por eso considera que debe existir un tratamiento diferencial para la industria.

Debería haber una tarifa energética diferencial para el sector productivo. Hoy estamos compitiendo con países que tienen costos mucho más bajos que los nuestros”.

A pesar del contexto, Bongers asegura que la prioridad sigue siendo sostener el empleo. “Lo que más priorizamos es la mano de obra. Es nuestro capital más importante. Son años de capacitación y experiencia. Por eso la mayoría de los socios de la cámara están haciendo un enorme esfuerzo para sostener a sus trabajadores”.

Sin embargo, reconoce que el panorama sigue siendo incierto.

“El contexto continúa siendo difícil. Sentimos que todavía no se tocó fondo. La demanda sigue siendo el principal problema y los costos continúan demasiado altos para el sector”.

Desde Amayadap impulsan una agenda concreta de medidas para recuperar competitividad. Entre ellas aparecen el fortalecimiento del Puerto de Eldorado, la reforma de la legislación de marina mercante para potenciar el transporte fluvial, la reducción de la carga impositiva, mejoras en el esquema energético y programas de promoción para viviendas de madera.

“Estamos convencidos de que el transporte por la hidrovía puede bajar significativamente los costos logísticos. Paraguay lo utiliza intensamente y obtiene ventajas competitivas. Nosotros también deberíamos aprovechar esa herramienta”, sostiene.

La entidad también promueve mecanismos para reactivar la demanda interna.

“Presentamos propuestas para fortalecer la construcción de viviendas de madera y viviendas mixtas financiadas con créditos hipotecarios. Si logramos reactivar ese mercado, los aserraderos más chicos podrán enfocarse en abastecer la demanda local mientras los grandes continúan exportando”.

Para Bongers, el futuro inmediato de la actividad dependerá menos de los mercados internacionales y más de la capacidad de corregir problemas estructurales.

“Hoy los tres grandes temas que están afectando a la industria son la logística, la energía y la carga impositiva. Si no trabajamos sobre esos costos, cada vez será más difícil competir”.

Otro dato que genera preocupación surge del censo forestoindustrial que realiza la Secretaría de Agricultura.

Según Lagier, los primeros resultados muestran una fuerte divergencia regional.

“Misiones y Entre Ríos aparecen prácticamente estancadas en cantidad de industrias, mientras Corrientes pasó de unas 150 a cerca de 300 plantas”, señala.

Para los industriales, el dato refleja diferencias vinculadas a costos energéticos, incentivos fiscales y condiciones de inversión.

El diagnóstico empresarial ya no gira alrededor del crecimiento. La prioridad pasó a ser sostener las empresas abiertas.

Las demandas incluyen reducción de la presión fiscal, alivio en materia energética, incentivos para la construcción, créditos hipotecarios accesibles, mejoras logísticas vinculadas al puerto de Eldorado, reformas al sistema de cabotaje y una mayor velocidad en los reintegros de exportación.

Pero detrás de esos reclamos aparece una preocupación más profunda.

Fachinello lanza una advertencia que resume el estado de ánimo de gran parte del empresariado. “Nos extraña mucho la pasividad que estamos teniendo en esta agresión y destrucción de la industria nacional“.

Y agrega: “Estamos adormecidos. Tenemos que darnos cuenta de la destrucción de la industria nacional y del parate que tenemos. Si no tomamos medidas ahora, los problemas serán mucho más graves.”

La forestoindustria argentina vive así una situación inédita. Exporta más que nunca, conquista nuevos mercados y amplía su presencia internacional. Pero puertas adentro, buena parte de las empresas trabaja con márgenes mínimos, capacidad ociosa creciente y un mercado interno que sigue sin reaccionar.

La paradoja es evidente: el sector vende más madera al mundo, pero cada vez encuentra menos rentabilidad para producirla.

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