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El comercio global acelera oportunidades para la forestoindustria en Argentina

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La expansión del comercio internacional está generando un efecto menos visible, pero cada vez más relevante para la economía global: el crecimiento sostenido de la demanda de madera destinada a pallets, embalajes y soluciones logísticas. Detrás de millones de productos que cruzan fronteras cada año existe una infraestructura de transporte que depende, en gran medida, de la industria forestal.

Un reciente informe de la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMA) pone el foco sobre esta tendencia y señala que la creciente necesidad de embalajes de madera está creando nuevas oportunidades para países productores como Argentina, en un contexto donde mercados emergentes como India demandan volúmenes cada vez mayores de materia prima forestal.

“Cuando se habla de comercio internacional, pocas veces se piensa en uno de sus insumos más importantes: la madera. Sin embargo, detrás de millones de productos que recorren el mundo cada año existe una demanda creciente de pallets, embalajes y estructuras logísticas que permiten transportar mercaderías de manera segura y eficiente”, destaca el informe.

La dinámica responde al aumento de los flujos globales de bienes industriales, alimentos y manufacturas. Cada producto exportado requiere una cadena logística asociada y la madera continúa siendo uno de los materiales más utilizados para garantizar el traslado seguro de mercaderías.

India, un mercado de escala creciente

Dentro de este escenario, India aparece como uno de los mercados más atractivos para la forestoindustria argentina. Actualmente importa alrededor de 2.300 millones de dólares anuales en madera y productos forestales, equivalentes a unos 33 millones de metros cúbicos por año.

El crecimiento de su economía exportadora y de las industrias vinculadas a la madera, el mobiliario y los productos manufacturados está impulsando una demanda sostenida de insumos forestales. Según FAIMA, las exportaciones indias de productos maderables crecieron más de 150% en la última década y alcanzaron los 623 millones de dólares.

Durante una reciente misión oficial a Nueva Delhi, en la que participaron representantes de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación y del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), empresarios locales manifestaron una demanda insatisfecha de maderas blandas, especialmente pino y eucalipto, utilizadas para la fabricación de pallets y otras estructuras logísticas.

Ese interés abre una ventana de oportunidad para la Argentina, particularmente para las provincias forestales que cuentan con una importante base de bosques cultivados y capacidad industrial instalada.

Más exportaciones y mayor diversificación

La cadena forestoindustrial argentina exporta actualmente alrededor de 550 millones de dólares anuales. El acceso a un mercado de la magnitud de India no solo permitiría incrementar ese volumen, sino también diversificar destinos y reducir la dependencia de mercados tradicionales.

FAIMA considera que la madera ocupa un lugar estratégico en la nueva configuración del comercio global y que los países capaces de abastecer insumos logísticos esenciales tendrán mayores oportunidades de inserción internacional.

A ello se suma una ventaja adicional: la creciente valoración de productos renovables, trazables y con menor impacto ambiental. En un contexto donde los compradores internacionales exigen información cada vez más precisa sobre el origen de los productos y su huella ambiental, la madera proveniente de bosques cultivados y gestionados de manera sostenible gana competitividad frente a otros materiales.

Un negocio global en expansión

Las perspectivas de largo plazo refuerzan el potencial del sector. Según estimaciones de la consultora finlandesa AFRY, el valor de la industria forestal mundial crecerá en más de 210 billones de dólares entre 2019 y 2035.

La expansión de la construcción sostenible, el desarrollo de biomateriales y el crecimiento del comercio internacional aparecen como los principales motores de esa transformación.

Para Argentina, y especialmente para las regiones forestales del Nordeste, el desafío será consolidar capacidad exportadora, mejorar la competitividad logística y aprovechar una demanda global que ya comenzó a redefinir el mapa de negocios de la industria de la madera.

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Tormenta perfecta en la madera: exportaciones récord, nula demanda interna y rentabilidad mínima

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El contraste es tan llamativo como incómodo. Mientras el Gobierno nacional exhibe cifras récord de exportación forestal y celebra la apertura de mercados, buena parte de la industria maderera de Misiones atraviesa una de las crisis de rentabilidad más profundas de los últimos años. Las exportaciones crecen, pero las empresas aseguran que venden al costo. Los mercados externos se expanden, pero el mercado interno prácticamente desapareció. Y el dólar estable, que para la macroeconomía funciona como ancla antiinflacionaria, se convirtió para los industriales en un factor de pérdida de competitividad frente a Brasil, Paraguay y Uruguay.

En Misiones los industriales advierten sobre una crisis profunda marcada por la caída del mercado interno, el dólar atrasado, el aumento de los costos energéticos y una rentabilidad cada vez más estrecha.

Mientras el Gobierno nacional celebra el desempeño exportador de la forestoindustria argentina, en los aserraderos de Misiones el clima está lejos del optimismo. Los números oficiales muestran crecimiento. Los empresarios hablan de supervivencia.

La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca destacó que las exportaciones forestoindustriales crecieron 18% durante 2025 respecto del año anterior. La cadena logró presencia en 70 mercados para productos de madera, 75 para papel y cartón y 44 para taninos.

Los datos del primer trimestre de 2026 también muestran dinamismo. India incrementó sus compras un 350%; Estados Unidos un 56%; Vietnam un 33%; China un 9% y Chile un 2%. A su vez, las exportaciones de madera aserrada crecieron 30% en volumen, las colofonias 17% y las maderas perfiladas 15%.

Sin embargo, detrás de esas cifras aparece una realidad muy distinta en el corazón forestal argentino.

Estamos exportando porque ha desaparecido prácticamente el mercado interno y estamos exportando al costo para mantener nuestras empresas“, resume Guillermo Fachinello, presidente de la Asociación de Productores, Industriales y Comerciantes Forestales de Misiones y Norte de Corrientes y también de la Confederación Económica de Misiones. La frase sintetiza la paradoja que atraviesa al sector: se exporta más, pero se gana menos.

Exportar para sobrevivir

La expansión de las ventas externas no necesariamente implica mejores resultados económicos. Jerónimo Lagier, referente empresarial del sector, asegura que los números de crecimiento esconden una realidad incómoda.

“No son aumentos con una rentabilidad aceptable. Se exporta porque es el mercado que hoy está demandando. Las operaciones se tienen que cerrar para poder seguir girando la rueda”, explica el ex funcionario de Cambiemos.

La situación se repite en buena parte de los aserraderos medianos y pequeños.

Guillermo Sato sostiene que muchas empresas comenzaron a buscar mercados externos simplemente porque dejaron de encontrar demanda local.

“La exportación ha subido porque empresas que antes no exportaban hoy se están lanzando al mercado internacional. Pero el dólar actual no representa un negocio; representa algo que te salva por el momento mientras buscás cómo sostener la estructura”, afirma.

La ecuación es sencilla. Los precios internacionales se mantienen relativamente estables, mientras los costos locales aumentan en dólares.

Combustible, energía, salarios, logística y cargas sociales avanzan más rápido que el tipo de cambio. “La energía aumentó 26 por ciento el Kw y 10,77 por ciento la potencia contratada”, detalla Sato. 

Lo que subió el combustible en dólares y lo que subió la energía en dólares nos saca competitividad frente a Brasil, Paraguay y ahora Uruguay”, advierte Fachinello.

Un boom exportador concentrado

Los industriales también relativizan el alcance real del crecimiento exportador.

Fachinello sostiene que menos del 27% de las empresas misioneras exportan regularmente y que una parte importante de los embarques está concentrada en grandes jugadores.

“No llegamos al 27% de las empresas que exportan y las exportaciones están concentradas principalmente en dos grandes empresas”, señala.

Esto significa que buena parte de los aserraderos sigue dependiendo del mercado interno, precisamente el segmento que hoy muestra mayor debilidad.

Si existe un consenso absoluto entre los empresarios consultados es que el principal problema ya no está en las exportaciones, sino en la falta de demanda doméstica.

La construcción privada sigue sin recuperar niveles históricos y la paralización de la obra pública nacional eliminó uno de los motores tradicionales del consumo de madera.

Tenemos toda la capacidad para producir, pero no hay demanda“, resume Abel Gauto Fechtner. Guillermo Sato coincide.

“Hubo pequeñas reacciones del mercado interno en marzo y abril. Pensamos que podía ser una normalidad, pero solo fueron pequeños destellos”, explica.

El fenómeno alcanza incluso a productos industrializados con mayor valor agregado.

Marcela Berezozki, de Placas y Maderas, asegura que la caída del consumo es visible en toda la cadena.

La industria maderera en Misiones está atravesando uno de los momentos más difíciles de los últimos años. Hay muchos productos que están reemplazando a la madera y eso complica aún más las ventas”, señala.

La empresaria cita como ejemplo el avance de materiales sintéticos sobre segmentos históricamente dominados por la madera.

“El machimbre de pino fue reemplazado en muchos casos por machimbres de PVC”, explica.

Qué reclama la industria maderera

Los pedidos ya no apuntan al crecimiento, sino a la supervivencia.

Presión fiscal Reducción de impuestos y flexibilización de embargos.
Energía Medidas para abaratar el costo eléctrico industrial.
Construcción Incentivos a la obra privada y al crédito hipotecario.
Logística Mejoras vinculadas al puerto de Eldorado.
Transporte Reformas en la ley de cabotaje para reducir costos.
Biomasa Incentivos para generar energía a partir de residuos forestales.
Exportación Agilización de reintegros y recuperos impositivos.

A la falta de demanda se suma una nueva preocupación: el costo energético. Durante las últimas semanas, las industrias enfrentaron aumentos de entre 18% y 26% en sus facturas eléctricas, además de modificaciones en los esquemas de potencia contratada.

Nos han cambiado las categorías y hemos tenido casi un 19% de aumento en los grandes consumidores“, afirma Fachinello en respuesta a la decisión del Gobierno nacional de liberar tarifas y quitar definitivamente todos los subsidios. 

Lagier agrega que el problema no es coyuntural. “Estamos enfrentando una situación estructural. En otros lugares se cobra potencia consumida y acá se cobra potencia contratada. Eso encarece significativamente los costos industriales”.

El dirigente considera que resulta indispensable avanzar en incentivos para la generación mediante biomasa y energía solar.

Las consecuencias ya comienzan a sentirse. Fachinello recuerda que recientemente cerró una de las mayores fábricas de pallets de la provincia.

“La empresa dejó más de 150 trabajadores sin empleo directo y afectó a toda la cadena logística asociada”, señala.

Otras compañías redujeron turnos, suspendieron líneas de producción o disminuyeron horas de trabajo.

Muchas empresas están operando al 50% o 55% de su capacidad industrial“, advierte Sato.

Aunque el empleo todavía se sostiene en buena parte de la cadena, los empresarios reconocen que cada vez cuesta más mantener las estructuras.

“Sostener es difícil. Hoy estamos luchando por sobrevivir”, resume Berezozki.

Enrique Bongers, presidente de la Asociación Maderera, Aserraderos y Afines del Alto Paraná (Amayadap), coincide con el diagnóstico general del sector, pero advierte que la situación actual combina varios factores que están erosionando la competitividad de la industria de manera simultánea.

“El primer semestre arrancó muy complicado y acentuó el difícil momento que ya veníamos atravesando desde fines del año pasado”, señala. “Los aumentos de logística por el combustible, los incrementos en energía y potencia contratada profundizaron aún más la crisis”.

Según Bongers, durante los primeros meses del año la demanda interna se ubicó en niveles extremadamente bajos y recién en las últimas semanas comenzaron a observarse algunos movimientos puntuales.

“Los corralones empezaron a hacer algunos pedidos porque se estaban quedando sin determinadas medidas de madera y necesitaban reponer stock. Pero eso no significa una recuperación. Se está comercializando a márgenes cero, simplemente para sostener la actividad”, explica.

El dirigente remarca que la industria sigue operando con elevados niveles de capacidad ociosa y que la mejora observada en algunos indicadores de exportación no necesariamente se traduce en una mejora económica para los aserraderos.

“Los aserraderos que exportan están trabajando con precios de medios a bajos porque el mercado internacional está teniendo precios medios a bajos. Muchas veces se trabaja a contribución marginal”, sostiene.

A su entender, el problema es especialmente grave para los establecimientos pequeños que no cuentan con bosques propios ni integración vertical.

“Hay que diferenciar al aserradero chico del aserradero mediano que tiene forestación propia. El que tiene plantaciones puede darle un valor marginal a su materia prima y sostener algunas exportaciones. Pero hay aserraderos chicos que directamente no pueden salir a exportar porque no les cierran los números. Si sumás el costo de la madera, la logística y la energía para poner un contenedor FOB Buenos Aires, terminás perdiendo dinero”.

Para Bongers, la competitividad exportadora también está condicionada por el tipo de cambio.

“Nosotros creemos que el dólar está atrasado para la industria. Un dólar de 1.550 o 1.600 pesos nos daría mayor competitividad“, afirma.

Aunque aclara que la discusión no es lineal.

“También es cierto que muchos de los insumos que usamos para exportar están dolarizados. Consumimos polietileno, flejes y otros productos vinculados al dólar. Si el dólar sube, también aumentan esos costos. Pero claramente hoy estamos atrasados para competir”.

Otro de los factores que más preocupa a la entidad es el impacto de la energía sobre la estructura de costos.

Tuvimos un aumento del 18% en energía sin aviso previo. Nosotros vendemos a precios pactados y después nos encontramos con costos que no tenemos forma de trasladar. Así se hace muy difícil planificar”.

Por eso considera que debe existir un tratamiento diferencial para la industria.

Debería haber una tarifa energética diferencial para el sector productivo. Hoy estamos compitiendo con países que tienen costos mucho más bajos que los nuestros”.

A pesar del contexto, Bongers asegura que la prioridad sigue siendo sostener el empleo. “Lo que más priorizamos es la mano de obra. Es nuestro capital más importante. Son años de capacitación y experiencia. Por eso la mayoría de los socios de la cámara están haciendo un enorme esfuerzo para sostener a sus trabajadores”.

Sin embargo, reconoce que el panorama sigue siendo incierto.

“El contexto continúa siendo difícil. Sentimos que todavía no se tocó fondo. La demanda sigue siendo el principal problema y los costos continúan demasiado altos para el sector”.

Desde Amayadap impulsan una agenda concreta de medidas para recuperar competitividad. Entre ellas aparecen el fortalecimiento del Puerto de Eldorado, la reforma de la legislación de marina mercante para potenciar el transporte fluvial, la reducción de la carga impositiva, mejoras en el esquema energético y programas de promoción para viviendas de madera.

“Estamos convencidos de que el transporte por la hidrovía puede bajar significativamente los costos logísticos. Paraguay lo utiliza intensamente y obtiene ventajas competitivas. Nosotros también deberíamos aprovechar esa herramienta”, sostiene.

La entidad también promueve mecanismos para reactivar la demanda interna.

“Presentamos propuestas para fortalecer la construcción de viviendas de madera y viviendas mixtas financiadas con créditos hipotecarios. Si logramos reactivar ese mercado, los aserraderos más chicos podrán enfocarse en abastecer la demanda local mientras los grandes continúan exportando”.

Para Bongers, el futuro inmediato de la actividad dependerá menos de los mercados internacionales y más de la capacidad de corregir problemas estructurales.

“Hoy los tres grandes temas que están afectando a la industria son la logística, la energía y la carga impositiva. Si no trabajamos sobre esos costos, cada vez será más difícil competir”.

Otro dato que genera preocupación surge del censo forestoindustrial que realiza la Secretaría de Agricultura.

Según Lagier, los primeros resultados muestran una fuerte divergencia regional.

“Misiones y Entre Ríos aparecen prácticamente estancadas en cantidad de industrias, mientras Corrientes pasó de unas 150 a cerca de 300 plantas”, señala.

Para los industriales, el dato refleja diferencias vinculadas a costos energéticos, incentivos fiscales y condiciones de inversión.

El diagnóstico empresarial ya no gira alrededor del crecimiento. La prioridad pasó a ser sostener las empresas abiertas.

Las demandas incluyen reducción de la presión fiscal, alivio en materia energética, incentivos para la construcción, créditos hipotecarios accesibles, mejoras logísticas vinculadas al puerto de Eldorado, reformas al sistema de cabotaje y una mayor velocidad en los reintegros de exportación.

Pero detrás de esos reclamos aparece una preocupación más profunda.

Fachinello lanza una advertencia que resume el estado de ánimo de gran parte del empresariado. “Nos extraña mucho la pasividad que estamos teniendo en esta agresión y destrucción de la industria nacional“.

Y agrega: “Estamos adormecidos. Tenemos que darnos cuenta de la destrucción de la industria nacional y del parate que tenemos. Si no tomamos medidas ahora, los problemas serán mucho más graves.”

La forestoindustria argentina vive así una situación inédita. Exporta más que nunca, conquista nuevos mercados y amplía su presencia internacional. Pero puertas adentro, buena parte de las empresas trabaja con márgenes mínimos, capacidad ociosa creciente y un mercado interno que sigue sin reaccionar.

La paradoja es evidente: el sector vende más madera al mundo, pero cada vez encuentra menos rentabilidad para producirla.

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Ruival destacó el potencial crecimiento forestal de Corrientes con la nueva pastera

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El presidente de la Asociación Forestal Argentina (Afoa), Pablo Ruival Arauco, aseguró que la provincia de Corrientes “va rumbo a convertirse en el polo forestoindustrial por excelencia de la Argentina”, tras el anuncio de una inversión de gran escala en Ituzaingó que promete transformar la matriz productiva regional.

En declaraciones al streaming de El Litoral, el dirigente calificó el proyecto como “histórico” y sostuvo que “modifica de plano todo el escenario de la forestoindustria”, marcando el regreso de inversiones estructurales en un sector que no registraba desarrollos de esta magnitud desde hace más de cuatro décadas.

Efecto locomotora y agregado de valor

El núcleo del proyecto es la instalación de una planta de celulosa que, según Ruival Arauco, actuará como “locomotora” para el desarrollo de toda la cadena forestoindustrial, impulsando aserraderos, plantas de tableros y servicios asociados.

El dato central es el salto en valor agregado: “Convierte rollos de 20 o 30 dólares la tonelada en un producto de 900 dólares”, explicó. Este proceso implica pasar de la exportación de materia prima a la producción industrial con mayor sofisticación y margen económico.

En términos de comercio exterior, el impacto potencial es significativo. Argentina exporta actualmente cerca de 700 millones de dólares en el sector, muy por debajo de países como Uruguay (3.000 millones) o Chile (6.500 millones). Con esta inversión, el país podría duplicar sus ventas externas forestales en el mediano plazo.

Empleo y transformación territorial

El impacto en empleo también aparece como uno de los ejes centrales. Las estimaciones hablan de hasta 13.000 puestos de trabajo entre empleos directos, indirectos y servicios conexos, una cifra que redefine la escala económica de una ciudad como Ituzaingó.

“Es una verdadera revolución”, sostuvo el titular de Afoa, al destacar que la demanda laboral incluirá perfiles técnicos, ingenieros y profesionales, lo que también impulsará procesos de capacitación y especialización en la región.

Energía y sustentabilidad

Desde el punto de vista ambiental, el proyecto incorpora componentes de generación energética propia. La planta contará con un biodigestor para producir gas destinado a procesos industriales y generar electricidad, con posibilidad de inyectar excedentes a la red.

Este esquema se alinea con tendencias globales de economía circular y eficiencia energética en la industria forestal, un punto clave para la competitividad internacional del sector.

Un nuevo mapa productivo en el NEA

El avance de esta inversión consolida a Corrientes como un nodo estratégico del complejo forestoindustrial del noreste argentino, con efectos derrame sobre provincias vecinas como Misiones, donde la actividad forestal también tiene un peso relevante en la estructura productiva.

En ese marco, el desafío pasa por articular cadenas de valor regionales, mejorar la infraestructura logística y potenciar la inserción internacional, en un contexto donde la demanda global por productos forestales continúa en expansión.

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