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Conexión Alemania: el plan para reactivar la industria de la madera y el puerto de Eldorado

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Durante décadas, el río Paraná fue la gran autopista económica de la economía misionera. Por allí ingresaban combustibles, salía la madera -en las míticas jangadas-, la producción y se movían millones. El puerto de Eldorado era una pieza clave en ese desarrollo regional. Con el tiempo, esa infraestructura quedó relegada y la carga migró casi exclusivamente a las rutas, mientras la forestoindustria fue perdiendo competitividad frente a otros polos productivos.

Carolina Butvilofsky cree que ese proceso puede revertirse. La diputada provincial sostiene que la recuperación del puerto de Eldorado, integrada al desarrollo de la hidrovía del Paraná, puede transformarse en el motor de una nueva etapa para la economía del Alto Paraná. Su planteo combina logística, infraestructura, empleo y comercio exterior: bajar los costos de transporte, reactivar los aserraderos hoy paralizados o trabajando a media marcha, recuperar puestos de trabajo y posicionar a Misiones como proveedor de madera para el mercado europeo.

“No estamos hablando solamente de un puerto. Estamos hablando de volver a poner en movimiento toda una región productiva”, resume durante una extensa entrevista con Economis.

La presidenta de la Comisión de Industria, Comercio, Turismo y Derecho del Consumidor asegura que detrás del proyecto hubo meses de trabajo con el Ministerio de Industria de Misiones, la Dirección Nacional de Forestoindustria, empresarios del sector y legisladores nacionales para construir los informes técnicos que terminaron impulsando la licitación del puerto de Posadas, que incluye la reactivación del puerto del norte provincial. Y mientras esa etapa administrativa avanza, ya proyecta el siguiente paso: negociar con Alemania inversiones en maquinaria para producir madera estructural destinada a abastecer durante las próximas décadas a la Unión Europea.

Butvilofsky asegura que la reactivación del puerto de Eldorado puede convertirse en el punto de inflexión para sacar de la crisis a la industria forestal del norte de Misiones. Su razonamiento parte de un dato: los departamentos de Eldorado, General Manuel Belgrano, Libertador General San Martín y Guaraní concentran cerca del 46% del Producto Bruto Geográfico de la provincia y los 282 aserraderos ubicados allí, aun trabajando a media máquina, están en condiciones de garantizar unas 3.000 cargas mensuales en contenedores.

La presidenta de la Comisión de Industria, Comercio, Turismo y Derecho del Consumidor de la Cámara de Representantes sostiene que la habilitación de la hidrovía y del puerto permitiría reducir costos logísticos, recuperar competitividad, atraer inversiones y generar empleo formal en un sector que hoy opera al 40 por ciento de su potencial. En paralelo, afirma que ya mantiene contactos con Alemania para posicionar a Misiones como proveedora de madera estructural para el mercado europeo durante las próximas décadas.

Butvilofsky explicó que, apenas asumió la presidencia de la comisión legislativa, realizó un relevamiento de los proyectos pendientes y comenzó a impulsar la ley de promoción de la industria metalmecánica, sector que considera estratégico por su articulación con toda la cadena productiva provincial.

Sin embargo, señaló que el mayor desafío apareció al analizar la situación de la forestoindustria.

“Nos reunimos cuatro veces en Buenos Aires con la directora nacional de Forestoindustria, -la misionera Sabina Vetter– para preparar los informes necesarios sobre la hidrovía”, explicó. 

Según indicó, esos documentos se elaboraron junto al Ministerio de Industria de Misiones, la Asociación de Madereros, Aserraderos y Afines del Alto Paraná (AMAYADAP) y organismos nacionales para unificar información dispersa y fundamentar la necesidad de extender el desarrollo logístico hacia el norte provincial.

La legisladora remarcó que la zona norte concentra 282 aserraderos, muchos de ellos hoy trabajando parcialmente o directamente paralizados por la caída de la actividad.

“Hay algunos que están trabajando, otros a media marcha y otros prácticamente cerraron sus puertas porque ya no pueden seguir trabajando”.

El principal argumento económico del proyecto, según Butvilofsky, es el fuerte impacto que tendría el transporte fluvial sobre los costos de exportación.

Recordó que durante sus años de trabajo en Alemania y en empresas internacionales conoció el funcionamiento de las cadenas logísticas globales y afirmó que la ecuación presentada por los industriales misioneros la sorprendió.

“Cuando un industrial te dice que puede bajar un 30% sus gastos operativos transportando por río, a mí se me paró el corazón porque entiendo de números”, detalló. 

La reducción equivale aproximadamente a 1.500 dólares menos por contenedor exportado. “En todo el mundo la industrialización pesada primero utiliza el río, después el tren y recién al final el transporte terrestre”, resumió, recordando además que el puerto de Eldorado funcionó durante su infancia, cuando recibía combustibles que luego eran distribuidos por camión en la región.

La diputada aseguró que, incluso atravesando la crisis actual, los aserraderos del norte están en condiciones de garantizar un flujo de 3.000 contenedores mensuales para las navieras.

Ese volumen -afirma- fue determinante para despertar el interés de operadores internacionales.

Considera que, una vez normalizado el movimiento exportador, las industrias comenzarían rápidamente a ampliar su producción.

“El primer mes salen 3.000 contenedores, el segundo igual y el tercero ya empiezan a abrir un segundo turno. En seis meses tendrían un tercer turno. Eso significa aserraderos trabajando las 24 horas”, proyectó. 

Para Butvilofsky, la mayor consecuencia no sería solamente económica sino social.

Explicó que los aserraderos emplean principalmente mano de obra que no requiere alta especialización previa, ya que la capacitación se realiza dentro de las propias plantas.

“Eso significa mano de obra legal, mano de obra en blanco para gente que muchas veces sólo tiene el nivel primario. Cuando hay trabajo digno la familia se ordena. Pueden mandar a los hijos a la escuela, comprar los útiles, garantizar un plato de comida caliente todos los días”.

La legisladora indicó que el proceso licitatorio ya avanzó con la apertura de sobres y que actualmente la documentación presentada por la empresa oferente se encuentra bajo revisión técnica y legal.

Según señaló, hubo un único oferente con experiencia en la navegación de la Cuenca del Plata y Paraguay.

Si el proceso continúa según lo previsto, estima que el puerto de Eldorado podría estar operativo en aproximadamente dos años, ya que todavía resta ejecutar infraestructura, accesos, obras complementarias y la instalación de organismos nacionales como Aduana y Prefectura.

La apuesta por Alemania

La pieza clave del proyecto apunta directamente a Europa. Butvilofsky sostuvo que las reuniones mantenidas con la Dirección Nacional de Forestoindustria permitieron identificar una oportunidad de largo plazo para abastecer al mercado europeo con madera estructural (“timber mass”), utilizada en edificios de madera en países europeos.

Según explicó, Misiones dispone del recurso forestal, pero carece de la maquinaria necesaria para producir ese tipo de madera industrial.

Su propuesta consiste en negociar con Alemania un esquema de cooperación industrial.

“Nosotros podemos garantizar volumen por los próximos 30 o 40 años y Alemania podría aportar las maquinarias que fabrica”, describe la legisladora cuyo origen es teutón. 

Argumentó además que existe un vínculo histórico que puede transformarse en una ventaja competitiva.

“Tenemos alrededor de 400.000 descendientes de alemanes y cerca del 60% de la industria misionera fue fundada por familias alemanas”, afirmó.

“¿Por qué te pensás que estoy cada rato en la Embajada de Alemania? A mí no me interesa la política partidaria; me interesan las políticas públicas“, se posiciona. 

La diputada recordó además que en mayo del año pasado participó en Bruselas de reuniones vinculadas al acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, invitada por una fundación alemana.

Allí defendió la apertura del mercado europeo para las exportaciones agroindustriales sudamericanas y sostuvo que ahora el desafío pasa por preparar a Misiones para aprovechar ese nuevo escenario comercial.

“Tenemos que ver cómo nos vamos a preparar para exportar nuestra carne, nuestra producción porcina y también nuestros productos forestales antes de que Brasil ocupe esos mercados”, concluyó.

Podés incorporarlo hacia el final de la nota, como otro eje de trabajo de la diputada, enlazándolo con la idea de desarrollo regional:


La agenda de Butvilofsky no se limita a la logística portuaria. La legisladora adelantó que, cuando se reanude la actividad parlamentaria, presentará un proyecto para crear un Sistema Integrado de Transporte (SIT) para la zona norte de Misiones, replicando el esquema que ya funciona en Posadas y Oberá. La iniciativa busca unificar el transporte urbano e interurbano bajo un mismo sistema tarifario, con Eldorado como ciudad cabecera de una red que abarcaría localidades como 9 de Julio, Santiago de Liniers, Colonia Delicia, Colonia Victoria, Puerto Piray, Montecarlo, Puerto Rico y, en una etapa posterior, San Vicente.

La propuesta apunta a que los usuarios puedan viajar desde esas localidades hacia Eldorado abonando un valor equivalente al boleto urbano de la ciudad, facilitando el acceso diario a los servicios públicos. “El norte tiene a Eldorado como cabecera regional. Allí se concentra el Hospital SAMIC, que atiende cerca del 42% de la demanda sanitaria de la provincia, además de organismos judiciales, ministerios y una importante oferta educativa. Muchísima gente viaja todos los días para estudiar, trabajar o atenderse en salud”, explicó la diputada. Por eso considera que un sistema integrado “es una gran política pública” para reducir el costo de movilidad de miles de familias y fortalecer la integración económica y social del norte provincial. El proyecto será presentado al inicio del próximo período legislativo.

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La energía que hoy se desperdicia: la biomasa aparece como la gran oportunidad para rescatar a la forestoindustria misionera

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Mientras la forestoindustria atraviesa uno de los momentos más complejos de las últimas décadas, una oportunidad emerge desde aquello que históricamente fue considerado un descarte. Lo que hasta hace poco eran montañas de aserrín, virutas, cortezas y restos de madera comienza a ser visto como un activo estratégico capaz de generar energía, diversificar ingresos y transformar el modelo de negocios de uno de los principales complejos productivos de Misiones.

Esa es la visión que plantea el ingeniero forestal y consultor en industrias agroforestales Ronald Vera, quien sostiene que el verdadero salto de competitividad del sector ya no dependerá únicamente de producir más madera, sino de aprovechar integralmente cada árbol que ingresa al aserradero. En un contexto marcado por la caída del mercado interno, la pérdida de rentabilidad y el aumento permanente de los costos, la biomasa aparece como una alternativa capaz de convertir un problema ambiental en una oportunidad económica.

“La energía puede terminar siendo más rentable que la propia madera”, resume Vera en una entrevista con LT 17 Radio Provincia al describir un cambio de paradigma que ya comenzó a consolidarse en los principales polos forestales del mundo.

Misiones continúa siendo el principal polo forestal y forestoindustrial de Argentina, concentrando la mayor capacidad instalada para la transformación de madera. Sin embargo, la actividad enfrenta una combinación de factores que presionan sobre su rentabilidad.

La retracción de la construcción paralizó buena parte del mercado interno, tradicional motor del consumo de madera. Aunque las exportaciones crecieron, el atraso cambiario redujo significativamente los márgenes del negocio. A esto se suman los incrementos en combustibles, logística, salarios e insumos industriales, además de una creciente ruptura en la cadena de pagos que afecta especialmente a pequeñas y medianas empresas.

Según Vera, muchas pymes reciben cheques sin respaldo suficiente, lo que demora los cobros y dificulta afrontar obligaciones salariales, impositivas y financieras.

Pero mientras el escenario comercial se vuelve más complejo, otra realidad comienza a ganar protagonismo dentro de los establecimientos forestales.

El negocio que hoy queda al costado del aserradero

Cada tronco que ingresa a un aserradero deja una enorme cantidad de material que no termina convertido en tablas, vigas o tirantes.

“De una tonelada de rollizos apenas la mitad se transforma en madera aserrada. El resto históricamente fue considerado un residuo”, explica Vera.

Ese material incluye costaneros, chips, corteza, virutas y aserrín, que durante años fueron acumulándose en predios industriales o directamente abandonados en el monte tras los trabajos de raleo.

Desde una perspectiva económica, allí aparece uno de los mayores márgenes de crecimiento de la cadena forestal.

En lugar de representar un costo ambiental, esos subproductos pueden convertirse en materia prima para generar electricidad mediante biomasa, producir pellets para calefacción, abastecer plantas de tableros MDF o alimentar nuevas industrias vinculadas a la bioeconomía.

La propuesta implica abandonar la lógica tradicional del aserradero como productor exclusivo de madera para transformarlo en un centro integral de aprovechamiento forestal.

El pellet, por ejemplo, se fabrica únicamente con madera comprimida, sin aditivos químicos. Su demanda crece de manera sostenida tanto en Europa como en América por su utilización como combustible renovable para calefacción e industrias.

La biomasa también permite abastecer centrales termoeléctricas capaces de generar electricidad utilizando residuos forestales que hoy carecen de valor comercial.

Para Vera, el cambio conceptual es profundo. “La energía es el recurso económico más importante del mundo. Nosotros hoy estamos dejando pudrir esa energía en el monte o al costado de los aserraderos.”

Además del beneficio económico, el aprovechamiento de estos materiales reduce significativamente el pasivo ambiental generado por la acumulación de residuos y disminuye el riesgo de incendios forestales.

La tecnología ya existe; el desafío es financiarla

El principal obstáculo no es tecnológico sino financiero. Hace dos décadas, instalar un aserradero de escala media demandaba alrededor de 600.000 dólares. Hoy una planta con equipamiento moderno requiere inversiones cercanas a los tres millones de dólares.

A ese incremento se suma la dificultad para acceder a líneas de crédito de largo plazo con tasas compatibles con proyectos industriales cuya recuperación lleva varios años.

Según el especialista, el desarrollo de la biomasa necesita una estrategia pública que combine financiamiento, capacitación y promoción de inversiones, más que subsidios permanentes.

También demanda nuevos perfiles profesionales.

La automatización de los procesos productivos redujo la necesidad de mano de obra destinada al esfuerzo físico y abrió espacio para ingenieros electrónicos, especialistas en mecatrónica, programadores, técnicos en automatización y profesionales ambientales capaces de operar industrias cada vez más tecnificadas.

Más allá del contexto económico, Vera considera que la salida para la forestoindustria no pasa únicamente por esperar una recuperación del mercado interno.

El desafío consiste en generar mayor valor agregado sobre la materia prima disponible, diversificar la producción y aprovechar recursos que hoy permanecen subutilizados.

También reclama una mayor articulación entre el sector público y el privado para facilitar inversiones, impulsar nuevos mercados internacionales y garantizar reglas claras para el desarrollo industrial.

En esa visión, la biomasa deja de ser solamente una fuente de energía renovable y pasa a convertirse en una política de desarrollo territorial. Significa crear nuevos negocios sin ampliar la superficie forestada, reducir el impacto ambiental de la actividad, generar empleo calificado y aumentar la competitividad de una cadena productiva estratégica para Misiones.

En tiempos donde la rentabilidad de la madera enfrenta crecientes desafíos, el futuro podría estar menos en los tablones que salen del aserradero y más en aquello que durante décadas quedó olvidado al costado de la producción. Allí, entre virutas, chips y aserrín, la forestoindustria comienza a descubrir una nueva fuente de riqueza capaz de transformar una crisis en una oportunidad de desarrollo sostenible.

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El agro demandará más de 2.500 millones de litros de gasoil

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La campaña granaria 2025/26 consumiría 2.533 millones de litros de gasoil y demandaría un gasto estimado de USD 3.758 millones, según proyecciones del sector. El dato no sólo refleja el mayor volumen operativo de la historia agrícola argentina: también anticipa presión sobre costos logísticos, transporte y estructura de precios en las economías regionales, incluida Misiones, donde el combustible tiene un peso crítico por la dependencia del camión y las asimetrías geográficas del NEA.

La expansión de la superficie sembrada nacional hasta 42,3 millones de hectáreas y una cosecha proyectada de 163 millones de toneladas empujan el consumo energético de toda la cadena agroindustrial. El fenómeno ocurre en un contexto donde el precio del gasoil continúa siendo una de las variables más sensibles para el costo argentino.

En un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario, se presenta una estimación del consumo de gasoil que se realizaría durante la campaña granaria 2025/26, el cual considera la etapa de producción primaria y el posterior transporte de los granos cosechados hacia acopios y puertos. A fines de simplificar el modelo, se excluye del análisis el uso de gasoil en la industrialización de los granos. Debido a la diversidad y escala del sector, se han aplicado ciertos supuestos a la hora de elaborar el modelo estimativo, motivo por el cual los datos deben interpretarse como aproximados.

Estimación del consumo de gasoil en el proceso productivo. Campaña 2025/26

La campaña 2025/26 proyecta una superficie sembrada de 42,3 millones de hectáreas con los principales cultivos del país/1, lo que la posicionaría como la mayor de la historia para la selección de cultivos del modelo. Las condiciones de humedad en los suelos al inicio de las ventanas de siembra figuraron entre las mejores de los últimos cinco años, luego de una racha de cuatro campañas con déficit hídrico asociado a La Niña.

Tomando en cuenta consumos promedio por actividad (siembra, cosecha, laboreo, movimientos internos y transporte de insumos) para cada cultivo, se estima que el proceso productivo demandaría 1.057 millones de litros de gasoil. La soja y el maíz concentran el grueso del consumo, con 394 y 268 millones de litros respectivamente, seguidos por el trigo con 172 millones de litros. El aumento del área sembrada con maíz, impulsado por la buena disponibilidad hídrica y la disminución de los temores por la chicharrita, explica el incremento de ese cultivo respecto de campañas anteriores. El girasol también muestra un desempeño destacado: con una siembra que alcanzó máximos en 26 años habría consumido 75 millones de litros de gasoil durante su proceso productivo.

Estimación del consumo de gasoil en el transporte de granos. Campaña 2025/26

Se proyecta una producción total de alrededor de 163 millones de toneladas de granos en el ciclo 2025/26, la mayor de la historia argentina para el conjunto de granos contemplado por el modelo. Descontando el 8% que se estima se consume al interior de las explotaciones agropecuarias, 150 millones de toneladas serían transportadas hacia acopios, plantas industriales y terminales portuarias. De ese total, se estima que 138 Mt se movilizarían en camión y 12 Mt por vía ferroviaria.

Aplicando los supuestos de distancias medias (30 km para el flete corto de chacra a acopio; 350 km para el flete largo a industria/puerto) y un consumo representativo de 0,40 litros de gasoil por kilómetro para los camiones, y suponiendo que un ferrocarril representativo consume la cuarta parte del gas oil que utiliza un camión para transportar una tonelada de granos por km., se concluye que el transporte de granos insumiría 1.487 millones de litros de gasoil en la campaña 2025/26. Los camiones explicarían el 97,5% de ese consumo (1.439 M l), y los ferrocarriles el 2,5% restante (37 M l).

Consumo total de gasoil. Campaña 2025/26

Al consolidar el gasoil empleado en las labores de producción con el utilizado en el transporte, se proyecta que la cadena granaria demandaría en la campaña 2025/26 un total de 2.533 millones de litros de gasoil, el máximo volumen desde que se elabora esta estimación. 

Para poner en valor el costo que requiere este consumo, se consideran precios promedio del gasoil para cada etapa del proceso productivo, diferenciados por cultivo, y posteriormente los precios promedio para los meses en que se transportó la mercadería, suponiendo que, en adelante, los precios permanecerán constantes en el nivel promedio de abril de 2025 (USD 1,7 / l) para la mercadería que resta ser transportada. Bajo esta metodología, ponderando según volúmenes y superficie de cada cultivo, se llega a un precio promedio de USD 1,36 / l para el proceso productivo, y de USD 1,57 / l para el transporte de granos. Con los precios diferenciados descriptos anteriormente, el gasto total en gasoil de la cadena granaria se estima en USD 3.758 millones para la campaña 2025/26, superando los registros de los últimos ciclos agrícolas.

Nota metodológica

Los valores presentados deben interpretarse como estimaciones aproximadas. Se asume que la superficie sembrada coincide con la cosechada y que los consumos por hectárea se basan en maquinaria agrícola de tamaño medio. El precio del gasoil utilizado para el sector transporte corresponde al promedio ponderado de la cotización del gasoil grado 2 en las provincias de Santa Fe, Entre Ríos, Buenos Aires y Córdoba, calculado a partir de datos de la Secretaría de Energía y del tipo de cambio oficial comprador del BNA. Se excluye del análisis el uso de gasoil en la industrialización de los cultivos.

Supuestos del modelo de transporte: (1) 8% de la producción se consume en chacra; (2) 50% de la producción transita por acopio antes de llegar a puerto o industria; (3) distancia media chacra-acopio: 30 km; (4) distancia media chacra/acopio-industria/puerto: 350 km; (5) consumo representativo del camión: 0,40 l/km; (6) el ferrocarril consume la cuarta parte del gasoil que un camión para transportar una tonelada de granos por kilómetro (7) distancia promedio ferrocarril: 430 km (ida y vuelta: 860 km).


/1 Se contemplan en el presente modelo maíz, sorgo, girasol, soja, trigo, cebada, arroz, maní, centeno, avena, alpiste, mijo, cártamo, colza, lino y trigo candeal.

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