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Misiones prorrogó el pago en tres cuotas de la energía para industrias forestales, mandioqueras y cerámicas

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Misiones decidió sostener por otros tres meses una herramienta destinada a aliviar uno de los principales costos de funcionamiento de la industria: el pago de la energía eléctrica. La Subsecretaría de Obras y Servicios Públicos prorrogó hasta el 30 de noviembre el régimen especial que permite a empresas de determinadas cadenas productivas abonar en tres cuotas sus facturas eléctricas.

La medida alcanza al sector forestal industrial dedicado a la elaboración de materia prima, a las empresas integrantes de la Cámara Empresarial Clúster de la Mandioca Misionera y a establecimientos de la industria ladrillera y cerámica.

La decisión fue formalizada mediante las disposiciones 48, 49 y 50 de la Subsecretaría de Obras y Servicios Públicos, fechadas el 1° de septiembre. En los tres casos se extiende el régimen de facilidades de pago establecido originalmente por el artículo 3° de la Disposición 20/24, cuya última prórroga venció el 31 de agosto.

El esquema tiene una condición central: el pago en cuotas solamente puede aplicarse sobre las conexiones eléctricas identificadas con el código correspondiente a la actividad beneficiada. No se trata, por lo tanto, de una facilidad general sobre todos los consumos de las firmas alcanzadas.

La forestoindustria mantiene el pago en cuotas

La Disposición 48 prorrogó hasta el 30 de noviembre el beneficio para el sector forestal industrial de elaboración de materia prima.

El mecanismo había sido extendido previamente mediante la Disposición 23/26 hasta el 31 de agosto. Ante el vencimiento de ese plazo, la Provincia resolvió darle continuidad durante septiembre, octubre y noviembre.

Para la forestoindustria, la medida representa un alivio financiero en un contexto de presión sobre los costos operativos. Aserraderos y establecimientos de transformación de madera tienen consumos eléctricos relevantes vinculados con corte, secado, procesamiento y otras etapas industriales.

La facilidad no reduce la tarifa ni elimina el costo energético: permite distribuir el pago de la factura en tres veces, disminuyendo la presión inmediata sobre el flujo de caja de las empresas.

Diez industrias y cooperativas de la mandioca

La Disposición 49 mantiene el mismo régimen hasta fines de noviembre para las empresas que integran la Cámara Empresarial Clúster de la Mandioca Misionera.

La norma identifica a diez beneficiarios: Cooperativa Agrícola e Industrial San Alberto Ltda.; Cooperativa Agrícola Ganadera de Gobernador Roca Ltda.; Cooperativa Agrícola Mixta Montecarlo; Cooperativa de Productores Yerbateros de Jardín América Flor de Jardín Ltda.; Graef Hermanos SRL; Almidonera A.G. Fabián Antonio Graef; Don Antonio SRL; Bernardo Delacourt; Cooperativa Familiar Agrícola Industrial de Andresito Ltda.; y Guillermo Emanuel Diesel.

En esta cadena, el costo eléctrico tiene incidencia directa sobre el procesamiento industrial de la raíz para la producción de fécula y otros derivados.

La prórroga busca otorgar mayor margen financiero a los establecimientos para afrontar sus obligaciones eléctricas sin modificar el precio de la energía consumida.

También para ladrilleras y cerámicas

El tercer sector alcanzado es la industria ladrillera y cerámica, mediante la Disposición 50.

El beneficio comprende a Cerámica Graef SRL, Cerámica Puerto Rico SRL, Hugo Eduardo Graef, Félix Esteban Scherf, Pablo Jonathan Scherf, Germán Alfredo Scherf y Binzal SRL.

Al igual que en los otros sectores, la facilidad se limita a las conexiones directamente vinculadas con el código de la actividad industrial declarada.

La decisión extiende el mecanismo que ya estaba vigente para estas empresas y evita que su vencimiento el 31 de agosto obligara a regresar inmediatamente al esquema ordinario de pago.

No es un subsidio tarifario: es alivio financiero

La distinción resulta relevante. La Provincia no está estableciendo una tarifa eléctrica más barata ni eximiendo del pago del consumo a estas industrias. El beneficio consiste en permitir que la obligación sea abonada en tres cuotas.

En términos económicos, funciona como una herramienta de financiamiento de corto plazo para empresas que tienen consumos energéticos significativos y necesitan preservar capital de trabajo para salarios, compra de materia prima, logística y otros costos de producción.

Las tres disposiciones ordenan comunicar las prórrogas a Energía de Misiones y a las cooperativas eléctricas de la provincia, encargadas de instrumentar el régimen sobre las conexiones alcanzadas.

La extensión hasta el 30 de noviembre consolida así un esquema sectorial de asistencia que atraviesa tres cadenas productivas diferentes pero con un problema común: el peso de la energía eléctrica sobre los costos industriales y la necesidad de administrar el flujo financiero en un escenario de actividad económica debilitada.

La señal de la Provincia es sostener una herramienta que no modifica el precio de la electricidad, pero sí el calendario de pago: forestales, mandioqueras y cerámicas podrán continuar pagando en tres veces sus facturas eléctricas durante septiembre, octubre y noviembre.

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Interbarge propone bajar hasta US$1.000 por contenedor el costo logístico del NEA con una red de puertos

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La competitividad de la forestoindustria del NEA puede jugarse tanto dentro de un aserradero como sobre el río. Para Diego Azqueta, CEO de Interbarge, la región ya tiene producción, mercados y capacidad industrial para crecer, pero necesita resolver el eslabón que conecta las chacras y las plantas con los puertos de salida. Su propuesta apunta a desarrollar una red fluvial que permita consolidar cargas cerca de los centros productivos y llevarlas directamente hacia destinos internacionales, reduciendo el costo logístico y evitando pasos administrativos innecesarios por Buenos Aires.

Azqueta presentó esta visión durante el encuentro realizado en Posadas por los 80 años de la Asociación Forestal Argentina (AFoA). La empresa que conduce opera desde hace dos décadas en la hidrovía y cuenta, según explicó, con 240 barcazas y 14 remolcadores, principalmente afectados al movimiento de cargas paraguayas, brasileñas y bolivianas. Ahora busca ampliar esa experiencia hacia las cargas de Misiones y Corrientes.

El punto de partida de su planteo es modificar la lógica actual del transporte. Para el empresario, cada productor debería poder consolidar un contenedor en su propia planta o en un centro cercano y trasladarlo hasta un puerto de la región, donde pueda iniciar el circuito hacia su destino final. Posadas, Ituzaingó, Corrientes y otros puertos próximos a las zonas productivas formarían parte de ese esquema.

La diferencia no es solamente geográfica. También es económica. Azqueta estimó que, para productores de Eldorado, el ahorro potencial derivado del tramo fluvial podría alcanzar los US$1.000 por contenedor. En Corrientes, donde el costo terrestre hasta los puertos es menor, el beneficio sería más acotado. El dato permite dimensionar cuánto pesa la distancia en la estructura de costos de las empresas del NEA.

El problema aparece cuando esa carga debe pasar por Buenos Aires. Cada desvío incorpora transporte, manipulación y procesos administrativos y aduaneros que, según el empresario, podrían evitarse si existiera una operatoria fluvial integrada desde los puertos regionales. “No tienen por qué seguir pagando el costo logístico que significa llegar a Buenos Aires con la carga consolidada”, planteó.

El cabotaje como cuello de botella

Para Interbarge, la principal restricción actual no es la disponibilidad de producción sino el marco regulatorio. Azqueta definió a la actual ley de cabotaje como un “corset” que limita las alternativas disponibles para operar con embarcaciones, tripulaciones y condiciones que permitan construir una oferta competitiva.

La consecuencia es directa: con las reglas actuales, el transporte fluvial pierde parte de la ventaja que debería tener frente al camión. Según sus estimaciones, operar bajo el esquema vigente puede llevar el costo del transporte fluvial al doble, erosionando buena parte del ahorro potencial que ofrece el río.

“Hay que cambiar la forma de pensar esto”, sostuvo. La compañía propone comenzar gradualmente, pero con una planificación que contemple el desarrollo conjunto de los distintos puertos. La lógica es que una mayor cantidad de cargas permita aumentar la frecuencia, mejorar la utilización de las embarcaciones y reducir progresivamente los costos.

Azqueta puso como referencia una escala de 600 contenedores semanales para que el sistema alcance una dimensión capaz de sostener una operación eficiente. En una primera etapa, los volúmenes podrían ser menores, pero el objetivo es construir una red que permita combinar cargas y destinos.

La estrategia también requiere embarcaciones adaptadas a las características del río. Interbarge trabaja en el diseño de unidades que puedan operar eficientemente en el Alto Paraná, desde la zona de Ciudad del Este e Iguazú hasta la confluencia con el río Paraguay, y continuar luego por el Paraná medio y el Río de la Plata.

El objetivo final es ampliar las alternativas. Buenos Aires, La Plata o Montevideo podrían convertirse en puntos de conexión con los mercados internacionales, pero sin que toda la carga deba concentrarse necesariamente en Buenos Aires antes de comenzar su recorrido marítimo.

Posadas, dentro de una red regional

Azqueta fue enfático respecto del papel del puerto de Posadas. Frente a una consulta sobre las limitaciones actuales de la terminal, aclaró que Interbarge considera al puerto misionero como una pieza relevante de la futura red logística.

La visión de la empresa es que el Alto Paraná debería contar con una cantidad mucho mayor de puertos operativos. Como referencia, señaló que del lado paraguayo existen varios puntos de carga en una zona donde del lado argentino todavía hay una infraestructura portuaria mucho más limitada.

“Creemos que el Puerto de Posadas va a ser muy importante para el sistema”, sostuvo. En su planteo, la terminal misionera no aparece como una alternativa aislada, sino como uno de los nodos de un esquema que debería incorporar también a Ituzaingó, Corrientes y otros futuros puntos de embarque.

Esa integración es clave porque la eficiencia no depende exclusivamente de un puerto. Un sistema con múltiples puntos de carga permitiría acercar el contenedor al productor, combinar volúmenes y ofrecer diferentes alternativas de salida según el destino y las condiciones de cada momento.

El desafío es bajar costos, no solo mover cargas

La discusión sobre la hidrovía suele concentrarse en la disponibilidad de embarcaciones o en la infraestructura portuaria. Azqueta amplió el análisis hacia toda la estructura de costos. Financiamiento, combustible, impuestos, tripulaciones y regulaciones terminan determinando cuánto paga finalmente el productor.

El empresario sostuvo que una operación competitiva requiere inversiones, pero también condiciones financieras razonables. A eso se suman los costos laborales y la necesidad de contar con suficientes tripulaciones para garantizar la continuidad del servicio. “Es un problema completo de todo el sistema”, explicó.

La estructura tributaria también incide. Ingresos Brutos, impuestos vinculados al transporte, combustibles y otros costos se trasladan finalmente al precio del flete. Por eso, para Interbarge, cualquier reforma del cabotaje debería analizarse junto con el resto de las variables que determinan la competitividad.

El planteo tiene una consecuencia política concreta: no alcanza con habilitar un puerto si luego operar desde allí resulta más caro que transportar la mercadería cientos de kilómetros por camión. El objetivo debería ser construir una alternativa logística que sea efectivamente competitiva para las empresas.

Una oportunidad para la forestoindustria del NEA

La propuesta aparece en un momento en que las inversiones forestales de Misiones y Corrientes buscan ampliar su escala y aumentar sus exportaciones. Grandes proyectos industriales ya están modificando la estructura productiva regional, pero el costo para llegar a los mercados externos continúa siendo uno de los principales obstáculos.

Para Azqueta, el río puede convertirse en una herramienta para destrabar ese límite. El transporte fluvial tiene menores costos de mantenimiento y una capacidad de carga significativamente mayor que el transporte terrestre, pero necesita escala y reglas que permitan aprovechar esas ventajas.

La propuesta de Interbarge no plantea que el camión desaparezca. Por el contrario, el objetivo es que cada modalidad cumpla el tramo donde resulta más eficiente: el transporte terrestre para conectar la producción con el puerto y el fluvial para trasladar grandes volúmenes hacia los nodos de exportación.

En esa arquitectura, el puerto deja de ser simplemente una infraestructura y pasa a funcionar como una extensión logística de la industria. Para una empresa forestal ubicada en Misiones o Corrientes, poder consolidar allí la carga y emitir desde ese punto la documentación correspondiente al destino final significaría reducir movimientos, tiempos y costos.

Azqueta resumió el desafío en una premisa empresarial antes que discursiva: Interbarge quiere ganar dinero con el negocio, pero necesita que también gane la región. La ecuación, en su visión, consiste en alcanzar grandes volúmenes, operar con una estructura eficiente y segura y trasladar parte de esa eficiencia al productor.

El mensaje para Misiones y Corrientes es claro. El potencial productivo ya existe y los mercados también. El próximo salto puede depender de que el río deje de ser una frontera logística y pase a convertirse en una vía de salida competitiva hacia Europa, China, Estados Unidos y otros destinos.

La condición, según Interbarge, es modificar las reglas que hoy encarecen esa alternativa. Si el cabotaje logra adaptarse a las necesidades de la producción regional y los puertos comienzan a funcionar como una red, Posadas podría dejar de ser solamente un punto de infraestructura para convertirse en uno de los nodos de una nueva matriz logística del NEA.

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Acon Timber ya procesa 700.000 m³ de madera y reclama bajar el costo logístico

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A dos años del inicio de sus operaciones, Acon Timber alcanzó un ritmo de consumo de madera de alrededor de 700.000 metros cúbicos anuales en su planta de Virasoro, Corrientes, por encima de los 600.000 a 650.000 m³ previstos para la primera etapa. La empresa ya trabaja sobre nuevas inversiones para ampliar su capacidad, pero su principal desafío dejó de estar dentro del aserradero: ahora está en la logística, la energía y los costos que enfrenta para llegar a los mercados internacionales.

El dato fue presentado por Nicolás Crisp durante el encuentro realizado en Posadas por los 80 años de la Asociación Forestal Argentina (AFoA), donde expuso sobre la evolución de la planta y los obstáculos que enfrenta la industria forestal para transformar su potencial productivo en una plataforma exportadora competitiva.

“Como dije recién, a nivel productivo estamos en donde esperábamos estar, ligeramente por arriba”, explicó Crisp en diálogo con Economis. Para esta primera etapa, Acon Timber había dimensionado un consumo de entre 600.000 y 650.000 metros cúbicos de madera por año y actualmente proyecta superar los 700.000 m³.

La operación atraviesa ahora una segunda fase. Después del proceso de puesta en marcha, capacitación y estabilización de la planta, el foco pasó hacia la eficiencia, la productividad, la calidad y, especialmente, la logística, tanto para abastecer de materia prima al complejo como para colocar la producción en el exterior.

La escala permite dimensionar el impacto de la operación. Con un consumo anual superior a los 700.000 m³ de pino, la planta genera alrededor de 350.000 m³ de producto terminado y unas 90.000 toneladas de pellets. El volumen exportador ronda los 900 contenedores mensuales.

La capacidad industrial instalada, sin embargo, tiene margen para crecer. La línea de aserrado fue concebida desde el inicio para consumir hasta 1,3 millones de metros cúbicos de madera por año. El límite actual aparece en los procesos posteriores, particularmente en el secado y en la disponibilidad de energía y vapor necesaria para acompañar una mayor producción.

Por eso, la siguiente etapa de inversiones contempla nuevos secaderos, calderas y líneas de clasificación, entre otras instalaciones. La compañía ya adelantó parte de ese programa: durante 2025 incorporó siete nuevos secaderos con una inversión aproximada de US$7 millones y durante este año puso en marcha una nueva línea de producción.

La estrategia de Acon Timber, sin embargo, está condicionada por una pregunta que excede las fronteras de la planta: cuánto cuesta producir en Corrientes y cuánto cuesta sacar esa producción hacia los mercados internacionales.

“Puertas para adentro creemos que somos competitivos. Necesitamos esa competitividad tranquera para afuera”, sintetizó Crisp. La distancia es un factor determinante. Desde Virasoro hasta los puertos existe un recorrido cercano a los 1.000 kilómetros, que se transforma en un componente significativo de la estructura de costos.

Para una empresa que exporta el 100% de su producción, la logística no es un elemento accesorio. Es parte del producto que se ofrece al mercado internacional. Un costo adicional de transporte puede determinar si una operación resulta competitiva frente a productores ubicados más cerca de los puertos.

En ese punto, Crisp puso especial atención sobre el desarrollo de alternativas de transporte fluvial y la posibilidad de avanzar con una ley de cabotaje que permita ampliar la oferta logística. “Necesitás opciones y soluciones, oferta logística que venga a retirar esa carga”, sostuvo.

La discusión incorpora a los puertos de la región como parte de una infraestructura productiva que todavía necesita mayor integración. El empresario mencionó las alternativas existentes en Posadas, Ituzaingó y Corrientes, pero remarcó que la clave será contar con una red capaz de retirar grandes volúmenes de producción y conectarlos con los mercados externos a costos competitivos.

El planteo adquiere relevancia porque el crecimiento de las inversiones forestales en Misiones y Corrientes no puede analizarse únicamente desde la capacidad de los aserraderos. Si la producción industrial aumenta pero el costo para trasladarla hasta los mercados permanece elevado, parte de la ventaja competitiva generada en la planta se pierde antes de llegar al puerto.

Crisp también señaló otros costos menos visibles que impactaron sobre el proyecto una vez que comenzó a operar. Entre ellos ubicó la burocracia asociada al comercio exterior, la cantidad de documentación requerida para cada operación, los tiempos vinculados con Aduana y las dificultades para recuperar saldos de IVA derivados de las inversiones.

“Es difícil exportar desde Argentina”, planteó. Según explicó, todavía existen numerosos pasos y documentos en las operaciones de comercio exterior, algunos de ellos en formato papel, además de procesos que demandan tiempo para recuperar créditos fiscales.

Para una inversión de esta escala, esos tiempos también tienen una dimensión financiera. Los recursos inmovilizados durante períodos prolongados elevan el costo efectivo del proyecto y afectan la capacidad de las empresas para continuar invirtiendo.

El diagnóstico de Acon Timber coincide con una de las principales discusiones que atraviesan actualmente a la forestoindustria regional: el desafío ya no es demostrar que existe materia prima ni capacidad industrial, sino generar las condiciones para que esa producción pueda competir en igualdad de condiciones en el mundo.

“Necesitamos generar un entorno más competitivo que nos permita ser más competitivos como sector y como país”, sostuvo Crisp. La empresa compite directamente en mercados internacionales y, una vez que la producción llega al puerto, enfrenta reglas similares a las de otros exportadores. La diferencia se juega antes, en el costo de llegar hasta allí.

La escala de Acon Timber también plantea una oportunidad para el conjunto de la cadena. La empresa estima que tiene capacidad técnica para duplicar su volumen de producción, aunque para hacerlo deberá completar inversiones en etapas posteriores, particularmente en generación de energía y vapor, secado y otros procesos industriales.

El empresario considera que el potencial no se limita a las grandes inversiones. La mejora de las condiciones logísticas puede modificar también la ecuación de los pequeños y medianos aserraderos de Misiones y Corrientes y, hacia atrás, generar incentivos para aumentar la producción forestal.

“Una vez que estás en el puerto las reglas son las mismas para todos”, explicó. Si se consigue reducir el costo de llegar hasta ese punto, la mejora puede trasladarse a toda la cadena: desde la industria de transformación hasta el productor forestal que decide volver a plantar.

Ese es, precisamente, el salto que todavía debe dar la región: pasar de un sector con potencial a una plataforma forestal exportadora integrada. Para Crisp, el camino requiere eficiencia dentro de las fábricas, pero también infraestructura, energía, simplificación administrativa y alternativas de transporte que permitan conectar la producción del NEA con el mundo.

La experiencia de Acon Timber muestra que la inversión privada puede anticiparse y asumir el riesgo de instalar capacidad industrial a gran escala. Pero también expone el límite de esa estrategia cuando los costos externos a la fábrica reducen la competitividad del proyecto.

El próximo capítulo de la forestoindustria regional, por lo tanto, no se definirá solamente dentro de los aserraderos. Se jugará también en los puertos, las rutas, los sistemas de transporte, la energía y las reglas que determinan cuánto cuesta exportar. Si esas variables logran alinearse, la capacidad industrial instalada en Misiones y Corrientes puede dejar de ser solamente una promesa de desarrollo y convertirse en una plataforma sostenida de exportaciones, empleo e inversión.

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Pablo Franzini, CEO de Arauco Argentina: “Misiones puede ser mucho más protagonista en el mercado forestal”

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El mercado forestal internacional atraviesa una etapa en la que la escala ya no alcanza por sí sola. Calidad, previsibilidad en las entregas, costos competitivos y capacidad para sostener cadenas de abastecimiento cada vez más sofisticadas forman parte de la nueva ecuación. Y allí, según Pablo Franzini, CEO de Arauco Argentina, la Argentina todavía tiene espacio para crecer.

En una entrevista con Economis, realizada en Posadas durante el encuentro por los 80 años de la Asociación Forestal Argentina (AFoA), Franzini puso el foco en las oportunidades que abre el mercado norteamericano, pero también en las tareas pendientes para que la producción argentina pueda capturar una porción mayor del negocio internacional.

“El mercado de la madera en los últimos años ha sido bastante positivo para nosotros, nuevamente con el motor del mercado americano”, explicó.

Para Franzini, entender Estados Unidos es clave para comprender hacia dónde se mueve buena parte de la industria forestal del continente. No se trata solamente de un mercado grande, sino de uno de los activos de inversión más importantes del mundo: la vivienda.

“Creo que todos tenemos claro que uno de los principales activos de inversión del mundo es la casa. La mayoría de las personas, cuando puede, quiere tener su propia vivienda. Y eso mueve un mercado de varios trillones de dólares”, planteó durante su exposición ante empresarios del sector.

El déficit habitacional de Estados Unidos sostiene la demanda

El mercado estadounidense mantiene una demanda estructural que va más allá del ciclo económico. Cada año se construyen alrededor de 1,4 millones de viviendas, a lo que se suma un gigantesco mercado de reparación y remodelación que Franzini estimó en torno a los 500 mil millones de dólares anuales.

Pero, además, existe un déficit habitacional que todavía no fue resuelto.

“Como en muchos países, Estados Unidos tiene un problema habitacional. Faltan muchas casas para alcanzar el estándar de calidad de vida al que aspira su población”, explicó.

A ese faltante se agrega otra característica que resulta especialmente relevante para la industria forestal: el parque habitacional estadounidense tiene una antigüedad promedio superior a los 40 años y buena parte de esas viviendas fue construida con madera.

Ese envejecimiento genera una demanda sostenida de productos para mantenimiento, renovación y ampliación, desde puertas y ventanas hasta pisos, revestimientos, cocinas, baños, placares y una enorme variedad de componentes interiores y exteriores fabricados con madera.

“El americano promedio está acostumbrado a consumir mucha madera. Siempre tiene un proyecto en su casa, de mejora o de reforma, y eso demanda mucha madera”, resumió.

Franzini agregó un factor demográfico que, a su juicio, puede prolongar esa demanda durante los próximos años.

La generación más numerosa de la historia estadounidense -los hijos de los baby boomers- retrasó la decisión de comprar una vivienda respecto de generaciones anteriores. Mientras décadas atrás los estadounidenses accedían a su primera casa mucho antes, hoy esa decisión se posterga hasta edades cercanas a los 40 años.

A eso se suma la transferencia de riqueza que comenzará a producirse a medida que los baby boomers se jubilen y transmitan sus patrimonios a sus herederos.

“Estamos frente a una generación enorme que todavía no compró su casa y que va a recibir una transferencia de riqueza muy importante. Todo eso hace pensar que el mercado tiene un potencial enorme”, sostuvo.

El principal freno actual, reconoció, son las tasas de interés y la inflación. Sin embargo, si esas variables comienzan a normalizarse, el sistema de crédito hipotecario estadounidense -con préstamos a 30 años- podría volver a impulsar con fuerza la construcción y la remodelación.

Una red industrial integrada en seis países

Arauco construyó una plataforma productiva que le permite abastecer esa demanda desde distintos puntos del continente. La compañía tiene operaciones en Estados Unidos, Canadá, México, Brasil, Chile y Argentina, una distribución geográfica que Franzini considera determinante para competir en mercados exigentes.

“Arauco está muy metido en las Américas y muy integrado. Tenemos una capacidad de abastecer el mercado americano muy sofisticada, donde la resiliencia y la redundancia de la cadena de abastecimiento son muy importantes”, explicó.

Esa arquitectura permite diversificar riesgos y garantizar continuidad de suministro, una variable que adquirió todavía más relevancia después de las disrupciones logísticas internacionales de los últimos años.

Dentro de esa estructura continental, Franzini entiende que la Argentina todavía puede ganar participación.

“Pensamos que Argentina puede cumplir un rol mucho más protagónico con los productos forestales argentinos, que son de alta calidad”, aseguró.

No alcanza con vender madera commodity

La oportunidad, sin embargo, no está en competir solamente con productos básicos.

Franzini insistió en que el mercado estadounidense demanda una gama mucho más amplia y sofisticada de productos forestales.

“No es solamente madera commodity. Hay una enorme variedad de productos de valor agregado donde podemos participar”, señaló.

Puertas, molduras, componentes para ventanas, pisos, muebles, placares, cocinas y baños forman parte de una cadena de valor mucho más extensa que la simple exportación de madera aserrada.

Para aprovecharla, la Argentina deberá avanzar en innovación, certificaciones y desarrollo industrial.

“Tenemos que apostar a más calidad todavía, a productos certificados y de mayor valor agregado. No podemos quedarnos haciendo solamente lo que hacemos hoy”, planteó.

Competir contra Chile, Brasil, China y Vietnam

El desafío, advirtió, es que todos los grandes productores forestales quieren participar del mercado norteamericano.

Argentina compite con empresas estadounidenses, pero también con productores de Chile, Brasil, China y Vietnam, entre otros.

“Todo el mundo quiere jugar en ese mercado. Por eso tenemos que ser muy competitivos en toda la cadena”, sostuvo.

Esa competitividad no depende exclusivamente de las empresas. Franzini planteó la necesidad de un trabajo conjunto entre grandes, medianas y pequeñas compañías, proveedores, prestadores de servicios y el Estado.

La agenda incluye reducir costos logísticos, simplificar regulaciones, bajar cargas burocráticas y mejorar la eficiencia industrial.

“No podemos regalar ni un centavo en logística ni en trámites burocráticos, porque nuestros competidores son muy buenos”, resumió.

La distancia geográfica respecto del mercado estadounidense obliga, además, a compensar con productividad cualquier desventaja de transporte.

Misiones, el corazón forestal argentino

En ese mapa, Misiones ocupa para Arauco un lugar central. Franzini no dudó en definir a la provincia como el núcleo histórico de la actividad forestal argentina.

“Misiones es el centro del sector forestal argentino. Ha sido pionera”, afirmó.

La relación de Arauco con la provincia excede la dimensión estrictamente productiva. Buena parte de las operaciones argentinas de la compañía están vinculadas con Misiones y Franzini destacó la identificación construida durante décadas con la tierra colorada.

“Para nosotros, para Arauco, Misiones es clave. Básicamente estamos en Misiones, nos sentimos muy misioneros. Yo hace más de 20 años que vengo a esta querida provincia. Nos encanta tener la tierra colorada en los zapatos”, expresó.

La frase sintetiza una relación de largo plazo, pero el ejecutivo puso el acento especialmente en lo que todavía queda por hacer.

“Misiones tiene una oportunidad enorme. Obviamente que en parte la aprovecha, pero puede hacer mucho más y puede ser mucho más protagonista, porque la calidad humana y la naturaleza las tiene”, señaló.

Consultado por Economis sobre eventuales nuevas inversiones de Arauco en la Argentina, Franzini diferenció los grandes proyectos industriales -aquellos capaces de modificar la escala de producción de una región- de las inversiones permanentes que realiza la compañía.

Por ahora, aclaró, no existe un anuncio de una inversión de gran magnitud para la Argentina, aunque eso no significa que la empresa haya detenido sus desembolsos.

“Cuando me preguntaron hablaban de las grandes inversiones, al estilo de las que hemos escuchado hace unos meses. Pero claramente nosotros siempre estamos enfocados en crecer y para eso hay que invertir”, explicó.

Según Franzini, Arauco mantiene una política continua de reinversión sobre sus operaciones existentes.

“Siempre estamos invirtiendo. Por ahí nos gusta el perfil bajo, pero siempre estamos invirtiendo en valor agregado, en nuevas líneas, en tecnificar y en mejorar nuestra capacidad productiva”, afirmó.

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Energía de Misiones y la CEM crean una mesa para aliviar el costo energético industrial

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La Confederación Económica de Misiones (CEM) y Energía de Misiones acordaron este jueves conformar una mesa de trabajo conjunta para analizar alternativas que permitan aliviar el impacto de los costos energéticos sobre las empresas de la provincia. El ámbito de diálogo buscará identificar medidas vinculadas con variables que dependen de la gestión provincial, en un escenario nacional que mantiene bajo presión a la industria.

El encuentro se produjo luego del compromiso asumido por el gobernador Hugo Passalacqua ante la CEM a principios de junio, cuando anticipó la búsqueda de soluciones posibles y la continuidad del diálogo con el gabinete provincial. La conformación de la mesa constituye el primer mecanismo concreto para trasladar esos planteos al análisis técnico y operativo de Energía de Misiones.

El presidente de Energía de Misiones, Julio César “Chun” Barreto, planteó que la empresa debe sostener una administración austera y eficiente para generar margen de maniobra frente a las dificultades que atraviesan los sectores productivos. “Nos comprometimos a administrar Emsa de manera muy austera y eficiente para tener un margen que nos permita plantear alternativas a las dificultades sectoriales que nos plantearon”, señaló.

Barreto vinculó parte de los problemas con cuestiones de gestión que podrían encontrar respuestas dentro de la órbita provincial, como la reducción de burocracia y una mayor ejecutividad. Entre los casos analizados mencionó a empresas que atraviesan bajos niveles de actividad como consecuencia de la recesión y que necesitan adecuar las condiciones asociadas a la potencia contratada.

El planteo resulta relevante para establecimientos industriales cuya demanda eléctrica se modificó por la caída de la producción. En esos casos, mantener condiciones de contratación diseñadas para niveles de actividad superiores puede convertirse en un costo adicional, por lo que la revisión de las variables que sí están bajo gestión provincial aparece como una vía concreta de alivio.

La agenda, sin embargo, no se limitará a una problemática transversal. El presidente de la CEM, Guillermo Fachinello, llevó al encuentro planteos específicos de las cámaras que integran la entidad, con diferencias vinculadas a los ciclos productivos y las necesidades energéticas de cada actividad.

La forestoindustria, la metalmecánica, la producción primaria y los productores de almidón de mandioca forman parte de los sectores que requieren respuestas diferenciadas. La diversidad productiva de Misiones hace que una solución uniforme no necesariamente responda a las estructuras de costos, niveles de consumo y períodos de actividad de cada rama.

La iniciativa se desarrolla, además, en un contexto nacional particularmente restrictivo para la industria, marcado por un fuerte incremento de las tarifas eléctricas. Según el planteo realizado por la CEM, los costos energéticos registraron subas superiores al 500% durante los últimos dos años, lo que incrementó la presión sobre empresas que ya enfrentan un escenario de menor actividad.

En ese marco, la mesa de trabajo no apunta a resolver desde Misiones variables que exceden sus competencias, sino a identificar dentro del ámbito provincial aquellas herramientas capaces de amortiguar parte del impacto. El desafío será traducir los diagnósticos sectoriales en medidas operativas que permitan reducir costos evitables y adecuar la prestación a la realidad de cada empresa.

El encuentro reunió a representantes de distintos sectores de la economía misionera. Participaron Guillermo Fachinello, presidente de la CEM y de la Asociación de Productores e Industriales Forestales de Misiones y Noreste de Corrientes (APICOFOM); Víctor Saguier, vicepresidente de la CEM y presidente de la Cámara de Molineros de Yerba Mate de la Zona Productora (CMYMZP); Pablo Sherf, director de la Comisión de Industria de la CEM; Cecilia Rolón, de la Cámara Metropolitana de Servicios, Comercio y Turismo de Misiones; Guillermo Sato, representante de los Jóvenes Empresarios de la CEM; y Andrés Weidenbacher y Enrique Bongers, de la Asociación Maderera Aserradero y Afines del Alto Paraná (AMAYADAP) y consejeros titulares de la CEM.

También participaron gerentes de las áreas de Energía de Misiones vinculadas con las cuestiones abordadas durante la reunión.

El paso siguiente será convertir la mesa en un mecanismo permanente de análisis entre el sector empresario y la prestataria provincial. Para la industria misionera, la importancia del espacio estará menos en el anuncio de nuevas herramientas y más en su capacidad para detectar rápidamente dónde existen márgenes de gestión provincial y aplicar soluciones específicas allí donde el costo energético se convirtió en una restricción para producir.

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