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Franquicias y contexto: invertir con los pies en la tierra

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Por Pablo Cappa, Director Comercial de Lepus Consultora en Franquicias. Hablar del mundo de las franquicias sin considerar el contexto económico es, cuanto menos, infantil. Ningún modelo de negocio opera aislado de la realidad, y el franchising no constituye una excepción. Las marcas pueden tener sistemas probados, procesos claros y acompañamiento permanente, pero dependen del consumo, del ingreso disponible y de expectativas que cambian con cada ciclo.

Una pregunta frecuente aparece en este escenario: ¿los locales que forman parte de una cadena están blindados frente a una caída del consumo? La respuesta es simple y directa: no. Ningún negocio está completamente protegido cuando el mercado se retrae y los clientes ajustan sus gastos. En los últimos años, los plazos de recupero de inversión se han extendido al menos al doble respecto de períodos anteriores.

Ahora bien, este dato no invalida el modelo. Por el contrario, lo pone en perspectiva y permite tomar decisiones más inteligentes. Una franquicia cuenta con ventajas concretas frente a un emprendimiento independiente, especialmente en contextos adversos. La marca ya validó su propuesta, ajustó su operación y conoce a su público objetivo. Esa experiencia acumulada reduce errores y mejora las probabilidades de sostener la actividad en momentos complejos.

Entonces, ¿por qué sostenemos que el contexto actual puede representar una oportunidad de inversión a corto y mediano plazo? La primera razón es la disponibilidad de ubicaciones. Hoy existen locales comerciales vacantes que, en otros momentos del ciclo, resultarían inaccesibles por costo o competencia. Esta ventana permite negociar mejores condiciones de alquiler y elegir zonas estratégicas con menor presión.

La segunda razón tiene que ver con la lógica propia de los ciclos económicos. La actividad siempre encuentra un punto de recuperación, aunque los tiempos no sean lineales ni inmediatos. Quien ingresa al sistema en una fase contractiva se posiciona antes del rebote. Cuando el consumo comienza a mejorar, ese inversor ya cuenta con un local operativo, una clientela en desarrollo y un equipo más entrenado. Esa ventaja inicial suele marcar la diferencia en términos de rentabilidad futura.

El tercer punto resulta clave al analizar el riesgo. En una franquicia, gran parte de la inversión se traduce en activos concretos que permanecen en manos del franquiciado. Equipamiento, mobiliario y stock forman parte del capital propio, lo que otorga mayor respaldo frente a eventuales cambios de escenario. Esta característica no elimina el riesgo, pero lo vuelve más gestionable en comparación con otros formatos.

Invertir en franquicias no implica desconocer la coyuntura, sino interpretarla con criterio. Los números deben cerrar, los plazos deben ser realistas y la elección de la marca debe responder a un análisis profundo. Sin embargo, esperar un contexto perfecto puede llevar a perder oportunidades que solo aparecen en momentos de ajuste.

El desafío, tanto para franquiciantes como para franquiciados, consiste en leer el presente con claridad y proyectar el negocio con visión. Las decisiones más sólidas no nacen de la inercia ni del optimismo ciego, sino de comprender dónde estamos parados y hacia dónde puede moverse el mercado. En ese equilibrio entre cautela y acción se construyen las mejores inversiones.

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Duomo acelera su expansión y abrió su primera heladería en la capital de Corrientes

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La expansión de una de las marcas gastronómicas más emblemáticas de Misiones suma un nuevo capítulo. Duomo inauguró su primera heladería en la ciudad de Corrientes, un desembarco largamente esperado por los consumidores correntinos y que marca un paso estratégico en el crecimiento regional de la empresa fundada por el empresario misionero Carlos Lancioni.

El nuevo local abrió sus puertas en Fray José de la Quintana 1203, esquina Mendoza, convirtiéndose en la sucursal número 89 de la cadena. “Nuestros amigos correntinos lo venían pidiendo hace mucho tiempo y hoy ya es una realidad”, celebró la empresa al anunciar la apertura del local, que busca convertirse en un nuevo punto de encuentro para vecinos y visitantes.

La apuesta, sin embargo, no termina allí. La empresa confirmó una nueva inversión en la capital misionera: adquirió la tradicional esquina de Colón y Sarmiento, donde proyecta instalar una segunda heladería, consolidando su presencia en uno de los principales mercados del Nordeste argentino. 

La llegada a la capital de Corrientes representa un nuevo hito para una firma que nació hace más de tres décadas en Posadas y que hoy se convirtió en una de las mayores cadenas de heladerías del NEA.

Actualmente, Duomo produce más de 1,3 millones de kilos de helado por año, cuenta con 89 heladerías en Misiones y presencia en Corrientes, Chaco y Entre Ríos, además de una red de franquicias que continúa creciendo. En total, alrededor de 500 personas trabajan directa e indirectamente vinculadas a la empresa.

Del esfuerzo personal a una red de franquicias

Detrás de ese crecimiento está la historia de Carlos Lancioni, quien comenzó prácticamente desde cero.

En una entrevista concedida a Economis, recordó que abrió su primer local alquilado en Posadas trabajando completamente solo: era heladero, cajero, vendedor e incluso albañil durante las refacciones.

“Yo estaba buscando una actividad que me permitiera trabajar por mi cuenta. Después de haber trabajado en una heladería en Alemania entendí que no necesitaba inventar un negocio revolucionario: necesitaba hacer mejor las cosas”, recordó.

Durante los primeros años vendía helados de otra marca hasta que comenzó a fabricar su propia producción con una pequeña máquina instalada inicialmente en su vivienda.

“Los primeros tres años me convenía económicamente ser empleado. Pero estaba convencido de que iba a funcionar”, explicó.

Lancioni sostiene que el diferencial de Duomo nunca fue únicamente el producto, sino la combinación entre calidad y atención al cliente. “La calidad no se puede tocar. Solo se puede mejorar. Ese es nuestro compromiso con quien entra a comprar un helado”, afirmó.

La expansión mediante franquicias también responde a esa lógica. La empresa selecciona cuidadosamente las ubicaciones para evitar saturar mercados y proteger la rentabilidad de quienes invierten en la marca.

“No nos interesa abrir heladerías solamente para vender más desde la fábrica. Queremos que al franquiciado también le vaya bien”, explicó.

El empresario reconoce que el contexto económico sigue siendo complejo para un producto considerado de consumo recreativo. “El helado no es una necesidad básica. La gente viene a darse un gusto y cuando el poder adquisitivo cae muchas veces posterga esa compra”, señaló.

Aun así, destacó que la estrategia de la empresa continúa siendo mantener un producto de calidad con precios accesibles, sin resignar estándares de elaboración.

La apertura en Corrientes y la confirmación de un segundo local sobre una de las esquinas comerciales más importantes de la ciudad muestran que, pese a la desaceleración del consumo, Duomo mantiene su plan de inversiones y apuesta a seguir consolidándose como una marca regional nacida en Misiones.

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Franquicias: el sistema que fabrica empresarios

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Por Pablo Cappa, director Comercial de Lepus Consultora en Franquicias. Cada 10 de junio se celebra el Día Mundial de las Franquicias, una fecha promovida por el Consejo Mundial de Franquicias para reconocer el aporte que este modelo realiza a las economías de todo el mundo. Más allá de la conmemoración, la jornada ofrece una oportunidad valiosa para reflexionar sobre el verdadero alcance de un sistema que, desde hace décadas, genera empresas, empleo y oportunidades de desarrollo.

Las franquicias suelen analizarse por sus indicadores económicos. Y existen razones de peso para hacerlo. Diversos estudios internacionales muestran que los negocios franquiciados presentan una probabilidad de éxito significativamente superior a la de los emprendimientos independientes. Sin embargo, su principal fortaleza trasciende las estadísticas y se relaciona con algo mucho más profundo: la capacidad de formar empresarios.

Las franquicias fabrican empresarios. Lo hacen desde ambos lados del mostrador y mediante un mecanismo probado en mercados de diferentes tamaños. Por un lado, permiten que las marcas expandan su presencia sin asumir la totalidad de las inversiones necesarias para abrir nuevas sucursales. El crecimiento deja de depender exclusivamente del capital propio y pasa a construirse junto a emprendedores que invierten, operan y se comprometen con cada unidad de negocio.

Ese compromiso constituye una diferencia fundamental. El franquiciado no administra un local ajeno. Gestiona una empresa propia bajo un modelo validado, con procedimientos definidos y respaldo permanente. Esa combinación reduce incertidumbres y mejora las posibilidades de crecimiento sostenido.

Por otro lado, el sistema también transforma a quienes ingresan como operadores de una sola unidad. Muchos comienzan con un único local, aprenden el funcionamiento del negocio, incorporan experiencia de gestión y adquieren conocimiento financiero. Con el tiempo, recuperan la inversión inicial y encuentran condiciones favorables para expandirse.

El proceso no responde a una fórmula mágica. Responde a la lógica de la economía de escala. Cuando una red crece, puede negociar mejores condiciones con proveedores, distribuir inversiones publicitarias entre numerosos puntos de venta y desarrollar áreas especializadas de capacitación, supervisión y soporte. Además, logra profesionalizar procesos, optimizar recursos y fortalecer la rentabilidad de toda la estructura.

Por ese motivo, las franquicias representan uno de los caminos más seguros para quienes buscan construir un proyecto empresarial. La posibilidad de comenzar con una unidad, consolidar la operación y luego reinvertir para abrir nuevos locales genera un círculo virtuoso que acelera el crecimiento.

Los ejemplos abundan en distintos mercados. Greg Flynn, a través de Flynn Group, se convirtió en uno de los mayores franquiciados del mundo. Actualmente opera más de 1.000 locales de marcas como Pizza Hut, Taco Bell, Wendy’s, Planet Fitness y Panera Bread.

Argentina también ofrece casos que demuestran el potencial de este modelo. Existen franquiciados que administran más de 100 locales de distintas marcas, construyendo grupos empresarios de gran escala a partir de una primera inversión. Estas historias reflejan que el sistema no solo expande redes comerciales. También crea oportunidades concretas de desarrollo empresarial.

Su impacto económico resulta igualmente significativo. Los datos oficiales indican que las franquicias generan alrededor de 260.000 puestos de trabajo en el país. Para comprender la magnitud de esa cifra, alcanza con compararla con otra actividad de gran relevancia económica: toda la industria automotriz emplea menos de 76.000 personas.

Algunas personas pueden considerar el Día Mundial de las Franquicias como una acción de marketing. Sin embargo, la fecha también permite visibilizar una realidad que muchas veces pasa inadvertida. Detrás de cada local existe inversión privada, generación de empleo, pago de impuestos y actividad económica que beneficia a comunidades enteras.

Además, la iniciativa busca acercar a los vecinos con quienes operan esos negocios. Con frecuencia se percibe a las franquicias como estructuras corporativas lejanas. Sin embargo, detrás de cada punto de venta suele encontrarse un empresario local que invirtió sus ahorros, genera puestos de trabajo, compra en la zona y comparte los mismos desafíos cotidianos que el resto de la comunidad.

Muchas veces, el dueño de una franquicia vive cerca de su negocio, lleva a sus hijos a las mismas escuelas y realiza sus compras en los mismos comercios que sus clientes. Por eso, cuando hablamos de franquicias, no siempre hablamos de grandes corporaciones. En numerosas ocasiones, hablamos de vecinos que decidieron emprender y encontraron en este modelo una herramienta eficaz para crecer, generar valor y construir futuro.

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¿Por qué cada vez más argentinos eligen invertir en franquicias?

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Por Roberto Russo, director de Guía Argentina de Franquicias. Cada año, el Día Mundial de las Franquicias invita a reflexionar sobre el impacto que este sistema genera en las economías locales y en las comunidades donde opera. La iniciativa, impulsada por los 43 países miembros del Consejo Mundial de Franquicias, busca acercar al público, a los medios de comunicación y a los organismos gubernamentales una realidad que muchas veces pasa inadvertida: detrás de cada franquicia existe un emprendedor local que invierte, genera empleo y contribuye al desarrollo de su entorno.

El mensaje central de la edición 2026 resume con claridad esa realidad. Las franquicias son comercios de un vecino de tu barrio que ayudan a fortalecer la economía local y promueven puestos de trabajo sostenibles. Esa definición refleja la esencia de un sistema que combina iniciativa privada, experiencia empresarial y crecimiento compartido.

En Argentina, el franchising alcanzó una dimensión que lo convierte en uno de los motores más importantes del ecosistema emprendedor. Actualmente reúne a más de 2.000 marcas, opera alrededor de 55.800 puntos de venta entre locales propios y franquiciados, y genera aproximadamente 264.000 empleos directos. Estos números evidencian la capacidad del sector para impulsar inversiones y crear oportunidades en todo el país.

Uno de los principales atributos del modelo es la diversidad de alternativas que ofrece. Aunque la gastronomía concentra cerca del 40% de las marcas franquiciantes, existen propuestas en numerosos sectores de actividad. Servicios, educación, salud, estética, comercio especializado y tecnología son apenas algunos ejemplos. Esta amplitud permite que cada inversor encuentre opciones alineadas con sus intereses, conocimientos o expectativas de desarrollo.

La variedad también se refleja en los montos requeridos para ingresar al sistema. Contrariamente a una creencia muy extendida, no es necesario contar con grandes capitales para convertirse en franquiciado. Hoy existen oportunidades desde USD 3.000 hasta proyectos que superan los USD 200.000. Esta amplitud facilita el acceso tanto a quienes buscan dar sus primeros pasos como emprendedores como a quienes desean diversificar inversiones o expandir su actividad empresarial.

Otro aspecto fundamental es la posibilidad de incorporarse a una marca ya posicionada. Desarrollar una empresa desde cero suele demandar años de aprendizaje, validación comercial y construcción de reputación. El sistema permite reducir gran parte de ese recorrido al ofrecer negocios que ya cuentan con identidad, procesos definidos y reconocimiento en el mercado.

A esa ventaja se suma el respaldo permanente de compañías con experiencia comprobada en sus respectivos rubros. El franquiciado no enfrenta solo los desafíos de la gestión cotidiana. Recibe acompañamiento, asesoramiento y herramientas que contribuyen a mejorar la toma de decisiones y a fortalecer el desempeño de la unidad operativa.

La capacitación constituye otro de los grandes diferenciales del franchising. Más allá de transferir conocimientos específicos sobre productos o servicios, las redes enseñan metodologías de administración, gestión comercial, liderazgo y organización. Por esa razón, el sistema funciona como una verdadera escuela de emprendedores y empresarios, capaz de potenciar habilidades y acelerar procesos de aprendizaje.

La seguridad jurídica representa un valor adicional. En Argentina, las franquicias están reguladas por el Código Civil y Comercial de la Nación, específicamente en los artículos 1512 a 1524. La normativa establece que el franquiciante debe contar con un modelo de negocio probado antes de ofrecer franquicias. En consecuencia, el éxito de una marca no puede sustentarse únicamente en una idea. Debe acreditar al menos dos años de funcionamiento y resultados comerciales comprobables. Esta exigencia aporta previsibilidad y reduce riesgos para quienes evalúan incorporarse al sistema.

Por todas estas razones, las franquicias continúan consolidándose como una herramienta eficaz para promover el desarrollo económico, estimular la inversión y generar empleo genuino. Su crecimiento demuestra que es posible combinar innovación, profesionalización y expansión mediante esquemas colaborativos que benefician a todos los actores involucrados.

En este contexto, la Guía Argentina de Franquicias cumple un papel central conectando marcas, emprendedores e inversores interesados en el modelo. Su edición 2026 reúne 173 franquicias con fichas técnicas, estadísticas sectoriales y contenido especializado, organizados por rubros y niveles de inversión para facilitar la toma de decisiones. Disponible en formatos impreso, digital y online, ayuda a comprender el presente del sector y descubrir una amplia oferta de oportunidades para invertir en el sistema de franquicias argentino.

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De juntar choclos a facturar US$ 6 millones: Cómo Walter Giaccaglia construyó un imperio desde la resiliencia

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En un contexto donde el consumo de alimentos congelados todavía generaba desconfianza en Argentina, Walter Giaccaglia vio una oportunidad de negocio. Hoy, lidera Qüem, una empresa que factura aproximadamente US$ 6 millones anuales, consolidando un modelo que supo capitalizar los cambios en los hábitos de consumo acelerados por la pandemia.

La historia de Giaccaglia no es la típica trayectoria corporativa. Criado en Del Carril, un pueblo de mil habitantes en el partido bonaerense de Saladillo, sus primeros ingresos provenían de juntar choclos en el campo durante su adolescencia. Esa cultura del esfuerzo temprano se tradujo, décadas después, en una resiliencia empresarial puesta a prueba no solo por los vaivenes económicos del país, sino por desafíos personales extremos.

Tras mudarse a Buenos Aires a los 22 años para estudiar Marketing, Giaccaglia incursionó en diversos rubros. Comenzó en agencias de autos, donde dormía en un sillón de la oficina, y luego en el taller de acolchados de una tía, donde convertía el espacio de trabajo en su dormitorio improvisado. El punto de inflexión llegó cuando entró en el negocio de la publicidad en vía pública, donde escaló rápidamente hasta manejar unos 4.000 carteles. En 1999, vendió la compañía de publicidad. Sin embargo, ese éxito empresarial se vio interrumpido por un evento que redefiniría su vida.

En 1994, mientras su negocio de publicidad crecía, Giaccaglia recibió un diagnóstico médico, “me enfrenté cara a cara con la finitud y tomé la decisión de vender la empresa para vivir de una manera más relajada”, explicó años después sobre ese momento crítico. Sin embargo, esa búsqueda de tranquilidad chocó con su propia naturaleza emprendedora. “Los que emprendemos no sabemos cómo vivir tranquilos. Nacimos para construir, para hacer cosas”, reflexiona. Después de vender la compañía de publicidad y firmar un acuerdo de no competencia, exploró otros negocios sin buenos resultados durante años. El impulso empresarial seguía latente.

La oportunidad en el sector alimenticio surgió en 2018. Giaccaglia identificó una empresa de alimentos congelados que enfrentaba severos problemas financieros y estructurales. La compañía había sido diseñada para operar mediante franquicias, pero carecía de los cimientos logísticos, de stock y de infraestructura de frío necesarios para sostener ese modelo. “Primero tuvimos que poner todo en orden”, resume Giaccaglia sobre su diagnóstico inicial. Para reestructurar la operación, inyectó una inversión de US$ 250.000. Su primera decisión estratégica fue contraintuitiva para el modelo original: frenar las franquicias y abrir locales propios en Vicente López, La Lucila y Olivos. El objetivo era construir un modelo de negocio probado y replicable antes de volver a expandirse.

La pandemia aceleró ese cambio hacia el consumo de alimentos listos o fáciles de preparar. Fue entonces cuando decidió invertir en ampliar la planta de producción, apostando a que la demanda seguiría creciendo.

El segundo quiebre: 2021 y la redefinición del negocio

En 2021, cuando Qüem estaba en plena expansión, Giaccaglia volvió a enfrentarse a un diagnóstico grave que requirió quimioterapia y una operación compleja. “Pensé que ahora sí había llegado al final de la historia”, dijo sobre ese momento. Ese proceso tuvo también un costado personal decisivo. Conoció a su actual esposa un mes antes de la operación y fue ella quien lo acompañó durante el tratamiento. La experiencia lo transformó profundamente.

En 2022, tras recibir el alta, tomó una decisión que volvió a cambiar el rumbo del negocio: “Decidímos comprarle a mi socio su parte y empezar este proyecto como una estructura familiar”. Su hijo Matías volvió de Colombia y se hizo cargo de la gestión operativa de la empresa. Esta redefinición no fue solo corporativa; fue existencial. “Ahora el dinero ya no era lo importante. Lo que importa realmente es formar parte de un grupo de personas que pasamos por cosas duras y que podemos aportar valor por todo lo aprendido, reflexiona el empresario. Esta visión redefinió completamente su estrategia empresarial.

El modelo Qüem: escalabilidad y eficiencia

Hoy, Qüem ha superado la etapa de prueba de concepto. La empresa cuenta con siete locales propios y diez franquicias. Sin embargo, el principal motor de crecimiento actual es su sistema de “corners”, que representa la materialización de esa nueva filosofía empresarial.

Este modelo consiste en la instalación de freezers en comercios de cercanía, entregando la mercadería, en muchos casos, en consignación. Con un costo aproximado de US$ 1.000 por unidad, este formato permite a Qüem escalar rápidamente su presencia a nivel nacional eludiendo los altos costos fijos asociados a alquileres, personal y servicios de un local tradicional. La proyección de la empresa es alcanzar los 100 “corners” operativos durante este año.

La oferta de productos también ha evolucionado para responder a la demanda. El portafolio actual supera los 350 artículos, aunque la estrategia en el punto de venta se concentra en alrededor de 50 productos de alta rotación. La mitad de la oferta corresponde a marca propia (frutas, verduras, rebozados, guarniciones, chipas, pizzas y tartas), mientras que el resto se complementa con marcas distribuidas oficialmente, como Franuí.

La incorporación de tortillas, milanesas y viandas responde a cambios en los hábitos de consumo, con una demanda creciente de soluciones prácticas, aunque el producto más vendido sigue siendo el mix de frutos rojos.

Los proyectos a futuro incluyen la robotización de la planta de producción, la integración de inteligencia artificial en los procesos y el desarrollo de tiendas inteligentes sin personal, actualmente en fase piloto en barrios cerrados. Además, la empresa avanza con “Orígenes”, una línea gourmet diseñada específicamente para integrar a la cadena de valor a productores regionales que habitualmente no tienen acceso a las grandes superficies de comercialización.

Esta visión de innovación con propósito social refleja cómo los desafíos personales de Giaccaglia transformaron no solo su mentalidad, sino la estrategia misma de su empresa. La resiliencia dejó de ser una característica personal para convertirse en el ADN corporativo.

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