El ex diputado provincial y ex presidente de Vialidad, murió en las últimas horas en su domicilio de Posadas. Sus restos serán velados en la Legislatura.
Julio Duarte es considerado uno de los fundadores del Frente Renovador, fue diputado provincial y presidente de Vialidad.
Impulsan una iniciativa que redistribuye lo que tributan los combustibles líquidos. Sugieren hacerlo en un plazo progresivo de cuatro años
Una iniciativa impulsada por la legisladora justicialista Elda Pértile y firmada también por el diputado Renovador Marco Lavagna y el jefe del PJ en esa cámara, Pablo Kosiner, entre otros, plantea que de la tributación de combustibles líquidos y sobre dióxido de carbono no se gire más un 10,4% para el Tesoro e igual cantidad para las provincias, sino que los distritos también aspiren el porcentaje del primero entre 2019 y 2022.
Los diputados intentan “corregir la inequidad que representa la actual distribución de lo recaudado por el impuesto a los combustibles” con “el propósito de fortalecer la participación de los fondos asignados al sector Provincias, que a su vez distribuye en Organismos Provinciales de Vialidad, 60%; Fondo Provincial de Infraestructura Pública, 30%; y Fondo Especial de Desarrollo Eléctrico del Interior, 10%”.
Sobre el primer punto, los legisladores argumentaron que los distritos mantienen “en la mayoría de los casos muy bajos niveles de inversión” y detallaron que en 2017, “la distribución del Impuesto a los Combustibles Líquidos y al Gas Natural” dejó para las 23 jurisdicciones $6.322.730.025 millones, o el 6,16% del total de la recaudación al 31 de diciembre de 2016 para atender una red de 201.100 kilómetros”.
En cuanto al segundo punto -infraestructura pública- los peronistas, renovadores y dos kirchneristas explicaron que “el déficit histórico en materia edilicia amerita la necesidad de revisar los fondos que se movilizan para ello” debido a incremento poblacional. En esa línea, reconocen que las provincias tienen “en agenda proyectos que no pueden ser ejecutados por falta de financiamiento, alejando la meta perseguida cada vez más”.
Con respecto a la tercera cuestión, fundamentaron la obligación de incrementar el Fondo Especial de Desarrollo Eléctrico del Interior por “insuficiencia para financiar obras de infraestructura del plan eléctrico 2013-2033 provincial” y “cupos anuales actuales que sólo permiten la ejecución de obras rurales (500-600 suministros por año)”.
Los diputados también señalaron que el plan de obras “prevé para los próximos cuatro años una inversión anual promedio superior a los $500 millones, más de 14 veces lo disponible”, y aclaran que “desde su origen, estos fondos son para el desarrollo eléctrico del interior con la clara visión de situar a las provincias en una posición de igualdad de oportunidades frente a los grandes centros más evolucionados”.
Según los diputados opositores, “el problema descripto no es prioridad de ningún partido político, ni grupo empresario o sindical, ni de ningún ideólogo”, sino “un problema de comunidad de los argentinos, que todos debemos asumir otorgándole la real importancia que tiene”.
Además manifestaron que la situación debe convocar “a todos los gobernadores provinciales, a los dirigentes políticos y sus organizaciones; a los dirigentes sindicales por la propia esencia de su labor” y “a las organizaciones de empresarios, pues el futuro de sus empresas está condicionado y atado a un desarrollo que pasa necesariamente por el sistema de transporte carretero”, entre otros puntos.
Tras casi un día de debate, la cámara baja aprobó la medida con 129 votos a favor, 125 en contra y una abstención. Los legisladores misioneros fueron con una postura dividida.
Ahora el proyecto será girado para su debate en el Senado.
La kirchnerista Cristina Britez fue la única que anticipó su voto positivo, mientras que el radical Luis Pastori hizo lo propio por la negativa.
En el bloque misionerista las opiniones estaban discutidas con solo dos votos probables por la positiva, que terminaron por decidirse a último momento en el recinto.
¿Cómo votó cada 1 de los 257 representantes del pueblo (eso dice la Constitución Nacional) el proyecto en general de despenalización del aborto?
Así votaron los Diputados:
Qué bueno es dar buenas noticias, decía, con una firmeza que no tenía, el fugaz Fernando De la Rúa, justo un año antes de tomar el último vuelo en helicóptero. Su mensaje, en diciembre de 2000, anunciaba el Blindaje del Fondo Monetario Internacional por 39.700 millones de dólares, con el apoyo de bancos, AFJP y otras entidades financieras.
“Festejemos, porque este año se va y viene uno nuevo, mejor, llegó el momento de cosechar los frutos del esfuerzo. La Argentina ya no tiene riesgos, es segura y previsible, ahora podemos crecer en paz. El 2001 será un gran año para todos”, pronosticaba el líder de la alianza.
El monto del préstamo que terminaba con la incertidumbre en la Argentina, era mucho mayor a lo que los “mercados” esperaban.
“Hemos acordado un stand by de acceso derivado por el monto de 50 mil millones de dólares que es once veces la cuota de la Argentina. Demuestra el apoyo que tenemos de la comunidad internacional y es una muy buena noticia“, dijo este jueves un fortalecido Nicolás Dujovne al anunciar el nuevo préstamo del FMI que permitirá “evitar una crisis” tras el sacudón cambiario”. “El país va a seguir creciendo”, prometió. En 2000, el Blindaje había salido sin complicaciones porque “las autoridades argentinas decidieron encarar el problema en la etapa preliminar de la crisis“, y el organismo estuvo dispuesto a actuar también para evitar el contagio que ya se empezaba a sentir en los países vecinos y en los mercados emergentes en general.
“Estamos contentos, porque nos va a permitir seguir recorriendo el camino hacia el equilibrio fiscal y desterrar el problema que tiene la Argentina de gastar más de lo que tiene“, insistió Dujovne, investido superministro.
A los 50 mil millones del Fondo hay que sumarle 5.650 millones del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Banco Mundial y CAF, que “despejan cualquier incertidumbre sobre el programa económico y la situación de los mercados”.
“Es un punto de partida importantísimo para la Argentina. Va a generar más posibilidades de desarrollo. Ayuda a fortalecer el desarrollo y el crecimiento y la generación de empleo; eso es lo que sirve”, completó el presidente Mauricio Macri al brindar por el día del periodista. Fue lo único que dijo después del dramático mensaje inicial.
El Fondo, en 2000 también había sido “generoso”. Autorizó a ampliar el déficit fiscal de 2001 a US$ 6400 millones en lugar de los 4100 millones pactados originalmente, y a alcanzar el equilibrio fiscal en 2005, en vez de en 2003.
El entonces ministro de Economía, José Luis Machinea, asumía “con realismo” ante el FMI que “el PBI crecerá menos del 4,5% previsto en el presupuesto de 2001”.
Dujovne ahora reconoció: “Sabemos que producto de la turbulencia financiera que tuvimos, vamos a crecer un poco menos y vamos a tener más inflación que la que pensábamos. No hay magia. El Fondo Monetario nos puede ayudar, pero nosotros tenemos que resolver nuestros problemas solos”. Como en 2000, Argentina recibe un “respaldo” inusitado del FMI.
“Demuestra un fuerte liderazgo”, opinó el entonces titular de la entidad Horst Köhler, sobre Fernando De la Rúa. El organismo estaba entonces preocupado por la crisis política.
“El ajuste fiscal requerirá de un “fuerte compromiso político”. No solo ya de la clase política: de toda la sociedad”, dijo ahora Roberto Cardarelli, uno de los economistas del Fondo al frente de la relación con la Argentina en el primer mensaje tras el acuerdo. El país gobernado por De la Rúa fue merecedor de una confianza excesiva. Argentina estaba sobreendeudada y el fantasma del default estaba a la vuelta de la esquina.
Hoy la Argentina es el país del mundo que más le debe al FMI, cuatro veces más que Grecia, hasta ahora el país más endeudado con 12.800 millones de dólares.
El país helénico recibió en 2010 también una ayuda extraordinaria, que alcanzó los 145 mil millones de dólares entre el FMI, la Unión Europea y otros organismos. Pero después de cumplir todas las metas impuestas, Grecia sigue hundida en una profunda depresión, con una caída de salario real que llega al 40 por ciento, un PBI 27 por ciento más bajo y una desocupación del 22 por ciento, porcentaje que se duplica entre los más jóvenes.
Peor aún, la relación deuda pública/PBI, que superaba el 80 por ciento en 2010, hoy llega al 180 por ciento. En Argentina, antes del acuerdo con el Fondo pero después de la devaluación por la corrida cambiaria, la deuda equivalía al 65 por ciento del PBI.
Argentina también tiene metas que cumplir. Varias. Aunque el FMI ofrece “cláusulas de salvaguarda social inéditas“. “Prevé eventuales relajamientos en la meta de déficit para ser aplicado una porción del gasto en programas sociales en caso de ser necesario intervenir e incrementar el gasto social”, festejó Dujovne. En realidad, no somos los únicos privilegiados: en Grecia también se prometían reformas para “combatir el despilfarro, frenar la evasión fiscal y proteger a los más pobres”. Los resultados no fueron muy alentadores, como se puede apreciar: más del 35 por ciento de los griegos vive en riesgo de pobreza o exclusión social.
Entre las metas impuestas por el acuerdo con Christine Lagarde, Macri se comprometió a reducir el déficit en un monto cercano a los 20 mil millones de dólares, unos 500 mil millones de pesos. Los principales recortes pasarán la obra pública, con un ajuste del 81 por ciento y en transferencias a provincias, del 74% en tres años, para achicar el gasto en relación al PBI. Además, se prevé hasta 2020 una baja en salarios de los trabajadores estatales del 13 por ciento (la coincidencia es pura coincidencia) y en los subsidios a las tarifas y transporte de un 48 por ciento. El gasto “extraordinario” por jubilaciones también deberá reducirse 30 por ciento.
Las metas de inflación para este año simplemente desaparecieron y para los años próximos serán de 17%, 13% para 2020 y 9% para 2021.
Con este préstamo Macri se garantizó contar con respaldo financiero para lo que resta de su mandato, aunque esto no evite recurrir al mercado financiero para cubrir los gastos. De hecho, ya no podrá echar mano del Banco Central, que se encargará de hacer cumplir las metas de inflación y estará ocupado en intentar desactivar la bomba de tiempo -de fabricación casera, a manos del propio Federico Sturzenegger- de las Lebacs.
La contundente muestra de respaldo no es simple mérito. El FMI necesita que el sistema económico financiero argentino se sostenga. Argentina es un ejemplo de la derrota del “populismo” y un retroceso de Macri podría arrastrar a otros países de la región. La situación del hermano mayor no es la mejor: Lula preso sigue siendo el mejor candidato brasileño y los postulantes del establishment no tienen mayor imagen positiva que Michel Temer, que apenas roza el tres por ciento.
No es la primera vez que el FMI premia a sus favoritos. Lo hizo antes con Carlos Menem, en momentos en que las señales de resquebrajamiento de la Convertibilidad eran evidentes. Pero siguió prestando y acompañando al “modelo”.
Para Macri, el respaldo del FMI es un arma con el que cual presionar para alcanzar las metas que hasta ahora fueron esquivas. La culpa del ajuste será del Fondo. Pero sigue sin haber un programa que sustente el crecimiento. El ajuste suele traer consigo un efecto negativo en la economía.
La situación política para el Gobierno no es la mejor. Los últimos meses acumularon conflictos y la vuelta al Fondo no es una buena noticia, para buena parte de la sociedad que no quiere repetir la historia. El consultor Gustavo Córdoba sostiene que los últimos días creció la sensación de que Cambiemos “es igual” que los partidos políticos tradicionales cambiados en las dos últimas elecciones. Del otro lado, el peronismo entendió con la discusión por las tarifas, que puede pensar en una unificación, aunque más no sea para recuperar poder.
El gobernador Juan Manuel Urtubey, uno de los que se pone en la largada para ser candidato a presidente, adelantó el respaldo al Gobierno. Pero advirtió: “Nosotros no cogobernamos. El presidente es Macri y la responsabilidad del destino de Argentina es suya”. La idea es compartida por los demás gobernadores.
Las provincias ya achicaron sus presupuestos y en muchos casos no tienen los problemas que exhibe la Nación.
El “misionerismo” no va a cambiar su decisión de no poner palos en la rueda. Pero al mismo tiempo, pide que los gobernadores sean escuchados para que se ponga el acento en el desarrollo económico y no únicamente en el ajuste que paraliza.
Misiones es un ejemplo en sustentabilidad financiera y una planta estatal sumamente moderada en relación a la cantidad de población.
El ajuste ya es un problema político. Lejos de ser una mera abstracción de los discursos presidenciales, se siente en la calle, con reproches permanentes incluso en aquellos que admiten haber votado por el cambio.
Resulta hasta llamativa la defensa a ultranza que hace el radicalismo de las medidas del Gobierno ante el silencio del PRO purista. “Recurrir al FMI pidiendo ayuda es bueno. No es pedirle ayuda al diablo como mucho creen”, reprochó el diputado nacional Luis Pastori, quien insiste en el buen andar de la economía, pese a que los datos de la realidad se empeñan en desmentirlo. La economía solo muestra algunos sectores que recuperaron dinamismo, mientras que la mayoría está en baja.
Posadas es un ejemplo. La coparticipación crece por efecto inflacionario, pero la recaudación propia está bastante por debajo de la inflación desde el año pasado.
La fe ciega de Pastori en el modelo parece ser la única en sostenerse dentro del radicalismo. Son varios los jóvenes criados al cobijo de Franja Morada que empezaron a mantener reuniones con los jóvenes de Podemos, el espacio creado por militantes de espacios políticos diversos. “Y se suman más”, contó uno de los principales de Podemos.
No son los únicos desencantados. La Renovación también comenzó a recibir a dirigentes y profesionales que buscaban una alternativa al todo o nada del kirchnerismo, pero se sienten decepcionados con el cambio.
El misionerismo que se consolida en el tiempo con un modelo distinto al nacional, sin endeudamiento, con incentivos a la economía y con permanente ampliación de derechos, es un refugio ante un escenario de más ajuste. Mientras en Buenos Aires se realizaba un “panazo” en protesta contra los tarifazos y la suba de la harina, en Misiones el gobernador Hugo Passalacqua sellaba un acuerdo con los panaderos para congelar por tres meses el precio del pan a cambio de una bonificación de la tarifa eléctrica que llega al 50 por ciento. “La sensibilidad social nace de la cercanía, de conocer qué pasa en la realidad y hacer lo que esté al alcance del Gobierno en un momento difícil para todos”, señaló Passalacqua.
Después de largas horas de debate, el Senado se aprestaba a sancionar la ley para frenar el “tarifazo” energético que aplicó el Gobierno nacional. La ley se impondrá con el voto del peronismo, el kirchnerismo y el massismo, pero va directo al veto de Mauricio Macri, quien cargará con el doble costo político de subir las tarifas y rechazar la ley que mitigue el impacto en el bolsillo.
Los argumentos son conocidos. La oposición, como indicó el hasta ahora colaboracionista Miguel Ángel Pichetto, quiere “mandar un mensaje político” al Gobierno. El Presidente defiende el tarifazo con el objetivo de bajar el déficit fiscal. Volver a las tarifas de 2017 implicaría un costo fiscal de 115 mil millones de pesos, en momentos en que el Gobierno necesita mostrar más ajuste para cerrar un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.
La oposición pretende frenar los tarifazos energéticos y que los aumentos no sean mayores que el índice de actualización salarial y que las distribuidoras eléctricas devuelvan lo cobrado hasta ahora con un “saldo a favor” del usuario, lo que desfinanciaría todo el sistema. Además de volver atrás con las tarifas, la iniciativa opositora implica reducciones impositivas y devoluciones a los usuarios desde el año pasado.
Este mismo miércoles comenzó a redactarse el borrador del veto presidencial. El anuncio se realizaría este jueves por la mañana en caso de que se sancione la ley en el Senado. Justo cuando el Presidente tiene previsto viajar a Cachi, Salta, donde será recibido por Urtubey y el tucumano Juan Manzur. El viernes, el nuevo escenario político será analizado por la Mesa Nacional de Cambiemos con la participación de casi todo el gabinete. El jefe de Estado aseguró que si no aplica el veto, habrá un “agujero fiscal impresionante”.
Pese a que los gobernadores no apoyaron los tarifazos eléctricos, tampoco acompañaron la movida en el Congreso. Es que así como está planteada, la iniciativa beneficia únicamente a Buenos Aires, ya que no legisla sobre tarifas provinciales. La postura del Gobierno de reducir IVA tampoco es acompañada por las provincias, porque terminarían siendo las que “subsidien” el costo energético, ya que se trata de un impuesto coparticipable.
Lo único en lo que los gobernadores coinciden es en traspasar de Nación a Buenos Aires y Ciudad de Buenos Aires las distribuidoras Edesur y Edenor que es lo único que verdaderamente plasmaría un federalismo real. Es decir, hoy la Nación asume el costo de ambas distribuidoras.
El proyecto de la oposición, tal como llegó al Senado de Diputados vulnera la división de Poderes y la Constitución en múltiples aspectos. La fijación de tarifas es atribución del ejecutivo y la retroacción conculca derechos adquiridos en tanto q el proyecto no establece quién devolverá esas sumas para su reintegro, lo que se traduciría en juicios.
Los senadores misioneros se retiraron del recinto antes de iniciar el debate. Misiones ya hizo un esfuerzo propio para contener las tarifas a través del congelamiento y devolución del VAD durante los primeros meses del año, que se compensará con un aumento paulatino en los próximos meses.
Además, se espera que en un mes comience a operar la fábrica de luminarias Leds que se instala en el Parque Industrial. El primer paso será distribuir la tecnología entre los municipios para bajar consumo y costos. Después, desde Posadas, se venderá al público y a toda la región.