Fuerza Aérea Argentina

La Fuerza Aérea compró un avión al doble de su valor y estaba en mal estado

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Una investigación sobre adquisiciones recientes de la Fuerza Aérea Argentina volvió a poner bajo la lupa los mecanismos de contratación de material aeronáutico, con denuncias por presuntos sobreprecios, licitaciones direccionadas y escasa trazabilidad en los pagos. La licitación, resuelta en pocos días e impugnada por un competidor, se hizo el año pasado. La nave costó US $4.085.000 y una similar salía 2.300.000. Se pagaron 1.785.000 dólares más por un avión en peores condiciones. El proceso estuvo marcado por irregularidades, plazos inusualmente cortos y restricciones que favorecieron a un único proveedor.

El caso más reciente involucra la compra de un avión Embraer ERJ-140LR concretada en 2025, aunque las sospechas alcanzan también a operaciones realizadas desde 2021 con aeronaves Boeing, Saab y Embraer. Lo insólito del caso es que el ex ministro Luis Petri, admitió conocer la maniobra aunque no hizo nada para frenarla, sino que “la denunció” antes de abandonar el ministerio de Defensa. “Denuncié yo mismo este hecho en noviembre del 2025 cuando tomé conocimiento de la investigación periodística de Federico Teijero, que recién se publicó hoy. Hice la correspondiente denuncia penal en la Justicia Federal, antes de dejar mi cargo como Ministro de Defensa”, confesó Petri, quien se enteró por la investigación periodística y no por su equipo.

Según la denuncia, la incorporación del Embraer habría sido diseñada desde su origen para favorecer a un proveedor específico, con un proceso que avanzó en tiempos inusualmente breves y bajo condiciones cuestionadas por especialistas del sector aeronáutico. La licitación para sumar una aeronave de transporte mediano se inició en mayo de 2025 y, en menos de dos meses, ya había sido adjudicada,.

Uno de los principales puntos observados es que el requerimiento técnico habría sido impulsado por un ingeniero sin funciones operativas vinculadas al transporte aéreo, mientras que las especificaciones del pliego habrían sido redactadas de manera tal que solo ciertos modelos pudieran competir. Esa configuración, de acuerdo con las fuentes consultadas, terminó beneficiando a la firma Regional One Inc., que finalmente resultó adjudicataria.

También se cuestiona la ausencia de estudios de mercado que justificaran el valor final de la compra. La aeronave fue adquirida por más de cuatro millones de dólares, pese a que otra empresa había presentado una oferta por un avión similar a menor precio. Esa diferencia alimentó las sospechas de sobreprecio y encendió alertas sobre la razonabilidad de la operación.

A esto se suma un informe técnico posterior que detectó múltiples deficiencias en la unidad incorporada. Entre las observaciones se mencionan signos de desgaste excesivo, posibles fugas y faltantes de equipamiento considerado esencial para su operatividad, lo que profundizó las dudas sobre el estado real del avión adquirido.

Otro dato que generó fuerte controversia fue que la aeronave adjudicada ya se encontraba pintada con los colores de la Fuerza Aérea Argentina antes de concretarse formalmente la compra. La denuncia sostiene que el avión habría comenzado a ser acondicionado desde 2023, lo que refuerza la hipótesis de que la adjudicación estaba definida con anticipación.

Además, se puso bajo análisis el uso de cuentas “escrow” para canalizar los pagos. Si bien se trata de un mecanismo legal y habitual en algunas operaciones internacionales, los denunciantes sostienen que dificulta la trazabilidad de los fondos y reduce la transparencia administrativa, especialmente en compras financiadas con recursos públicos.

Las acusaciones no se limitan a esta operación puntual. Según la investigación, existiría un patrón repetido en otras adquisiciones realizadas desde 2021, incluyendo aeronaves de fabricantes como Boeing, Saab y Embraer, todas con presuntas inconsistencias en precios, procedimientos y controles internos.

El caso ahora podría escalar en sede judicial y administrativa, mientras crecen los reclamos por mayor transparencia en las contrataciones de defensa. En un contexto de fuerte ajuste fiscal y revisión del gasto público, las denuncias sobre compras millonarias bajo sospecha abren un nuevo frente de tensión para el Gobierno nacional.

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Milei habilita por DNU la participación militar en un ejercicio internacional ante la demora del Congreso

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El Gobierno nacional decidió avanzar por Decreto de Necesidad y Urgencia en un terreno que formalmente requiere aval parlamentario. A través del DNU 149/2026, firmado el 11 de marzo, el presidente Javier Milei autorizó la salida del país de medios y personal de las Fuerzas Armadas para participar en el ejercicio internacional “Cooperación XI”, que se realizará en Campo Grande, Mato Grosso do Sul, Brasil, entre el 16 y el 27 de marzo.

La decisión se produce luego de que el Proyecto de Ley para autorizar el ingreso y egreso de tropas en ejercicios combinados —que abarca el período del 1° de septiembre de 2025 al 31 de agosto de 2026no fuera tratado aún por la Cámara de Diputados. Ante esa demora, el Poder Ejecutivo optó por activar el mecanismo excepcional del artículo 99 inciso 3 de la Constitución, lo que habilita la medida inmediata pero abre una nueva instancia de revisión política: el decreto deberá pasar ahora por la Comisión Bicameral Permanente del Congreso.

La jugada expone una tensión institucional conocida pero sensible: el Gobierno busca sostener la agenda de cooperación militar internacional sin esperar el ritmo legislativo. La pregunta que queda flotando es si el uso del DNU se mantendrá como un recurso excepcional o si anticipa un patrón más frecuente para resolver demoras parlamentarias en temas estratégicos.

Un ejercicio multinacional con foco en ayuda humanitaria

El operativo “Cooperación XI” forma parte del sistema de ejercicios del Sistema de Cooperación entre las Fuerzas Aéreas Americanas (SICOFAA) y se desarrolla bajo coordinación de la Fuerza Aérea Brasileña.

El ejercicio se orienta a operaciones de asistencia humanitaria, respuesta ante catástrofes y emergencias, ámbitos donde las fuerzas aéreas de distintos países coordinan procedimientos operativos, sistemas de comunicación y estructuras de comando conjuntas.

Según el decreto, la Argentina se integrará a una dinámica multinacional que involucra nueve países, lo que implica un entrenamiento enfocado en la interoperabilidad de los medios aeroespaciales y en la coordinación regional ante escenarios de desastre.

El cronograma aprobado establece que los medios y el personal argentinos saldrán del país el 15 de marzo, participarán de las operaciones entre el 16 y el 27 de marzo, y regresarán el 28 de marzo.

La norma también define que los costos del operativo serán cubiertos por partidas presupuestarias del Ministerio de Defensa, específicamente dentro de la jurisdicción asignada a las Fuerzas Armadas.

El trasfondo institucional: una ley pendiente en Diputados

El punto más relevante del decreto no es solo el ejercicio en sí, sino el mecanismo elegido para habilitarlo.

La legislación argentina —en particular la Ley 25.880— establece que la entrada de tropas extranjeras al país y la salida de fuerzas nacionales para ejercicios combinados requiere autorización del Congreso. Por esa razón, el Poder Ejecutivo había enviado previamente un proyecto de ley con el programa anual de ejercicios militares combinados.

Ese proyecto, sin embargo, no fue tratado todavía en la Cámara de Diputados.

Ante la cercanía de la fecha del ejercicio internacional y la invitación formal de Brasil, el Gobierno sostuvo que no resultaba posible seguir el trámite legislativo ordinario. Con ese argumento se justificó la vía del DNU.

La decisión coloca ahora el expediente en la órbita de la Comisión Bicameral Permanente del Congreso, que deberá pronunciarse sobre la validez o invalidez del decreto y elevar un dictamen para su tratamiento en ambas cámaras.

En términos institucionales, el procedimiento es habitual en el uso de decretos de necesidad y urgencia, pero siempre implica un delicado equilibrio entre las facultades del Ejecutivo y el control parlamentario.

Cooperación militar y posicionamiento regional

El decreto también subraya un objetivo estratégico: fortalecer la interoperabilidad entre fuerzas aéreas de la región.

La participación argentina en el ejercicio busca integrar operaciones aéreas con otras naciones, adoptar protocolos comunes de comunicación y comando y estandarizar procedimientos para misiones multinacionales.

Desde el punto de vista de la política de defensa, estos ejercicios funcionan como un mecanismo de coordinación regional y construcción de confianza entre fuerzas militares, además de mejorar la preparación para emergencias humanitarias.

El texto oficial también menciona un elemento simbólico: la participación argentina contribuiría a reforzar su reputación internacional como socio confiable y mostrar capacidades operativas que actúan como elemento disuasivo frente a eventuales adversarios.

En ese plano, el ejercicio no solo se presenta como entrenamiento técnico, sino como un movimiento dentro de la arquitectura de cooperación militar del continente.

Un DNU que vuelve al Congreso

El decreto entró en vigencia con su publicación en el Boletín Oficial y habilita inmediatamente la participación argentina en el ejercicio.

Sin embargo, la decisión no queda cerrada en el plano ejecutivo. Como todo DNU, deberá ser revisado por el Congreso. La Comisión Bicameral Permanente tiene un plazo de diez días hábiles para emitir un dictamen y elevarlo a ambas cámaras.

Ese proceso determinará si el decreto se mantiene o si enfrenta cuestionamientos parlamentarios.

Por ahora, el Gobierno priorizó evitar la ausencia argentina en un ejercicio internacional que considera estratégico. El episodio, sin embargo, deja planteada una cuestión más amplia: cómo se resolverá hacia adelante la coordinación entre el Ejecutivo y el Congreso en una agenda donde los tiempos militares y diplomáticos rara vez coinciden con los del calendario legislativo.

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La Policía de Misiones participó en un simulacro aéreo de emergencia y rescate junto a entes nacionales

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Un equipo especializado del CIO 911 y de pilotos de drones participó en un simulacro de accidente aéreo. El ejercicio buscó reforzar la coordinación y la capacidad de respuesta ante emergencias aeronáuticas.

La Policía de Misiones formó parte de un simulacro nacional de accidente aéreo que reunió a organismos de seguridad y fuerzas armadas de todo el país. El entrenamiento fue organizado por la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC), la Empresa Argentina de Navegación Aérea (EANA) y el Subcentro de Búsqueda y Salvamento.

El grupo misionero estuvo integrado por personal del CIO 911, entre ellos pilotos de drones y operadores de los Centros Móviles de Videovigilancia, bajo la supervisión del comisario Guillermo Zárate, subdirector del Centro Integral de Operaciones.

Durante la práctica se realizaron operaciones con medios aéreos reales, en coordinación con la Fuerza Aérea Argentina y policías provinciales, con el objetivo de evaluar los tiempos de respuesta, la eficacia en la búsqueda y rescate de víctimas y la coordinación interinstitucional en situaciones críticas.

En los últimos años, la Policía de Misiones incorporó tecnología avanzada en sus operativos, como drones equipados con cámaras térmicas e infrarrojas y sistemas de transmisión en tiempo real, lo que la posiciona como referente en la región en tareas de vigilancia, búsqueda y rescate.

La participación en este simulacro fortalece la capacidad de gestión operativa y los conocimientos de la fuerza frente a emergencias.

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