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Reformas estructurales

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El gobierno anunció que enviará al Congreso cuatro proyectos de reformas estructurales: una nueva Carta Orgánica del BCRA, el “Grillete Fiscal”, modificaciones a la legislación sobre mercado de capitales y cambios en normas referidas a seguros. Todavía no se conoce el detalle de los tres últimos.

En el caso de la reforma a la Carta Orgánica del BCRA, se establece como mandato único de la autoridad monetaria preservar el valor del peso y velar por la estabilidad financiera, dejando de lado las imprecisiones introducidas en 2012 que agregaron objetivos de actividad y empleo y cuestiones sociales. Si bien es cierto que la Federal Reserve tiene un mandato dual (no así el Banco Central Europeo), en un país con alta predisposición a utilizar al banco central como financiador del Tesoro parece más adecuado el mandato único.

En ese sentido, se prohíbe el financiamiento al Tesoro y las utilidades del BCRA deben destinarse a reducir deuda. Esto último tiene particular sentido en un contexto en el cual el costo de la deuda es todavía elevado.

Pero el problema central de cualquier reforma es la capacidad del marco legal de resistir los embates populistas. La propuesta de contar con mayorías calificadas en ambas cámaras es una señal, pero podría ser modificada por otra ley que no requiere tales mayorías especiales. En definitiva, la inconsistencia temporal de obtener y gastar recursos en el corto plazo a costa de hipotecar el futuro no se resuelve por sí sola con una nueva ley, sino que requiere de perseverancia y éxito económico y de una sociedad que valore la estabilidad.

Nótese que un mismo gobierno populista pudo lograr capturar parte de las reservas del BCRA o apropiarse de los fondos que los trabajadores tenían en las AFJP (en este caso, validado por la justicia ya que en aquel momento no se podía demostrar el daño futuro), mientras que tuvo que ceder en su intento por aumentar los derechos de exportación al campo. En este último caso había un sector afectado con mayor capacidad de movilización y el daño era más cercano y visible, que el que sufriría varios años después el conjunto de aportantes a la seguridad social o el que podían padecer los ciudadanos por el deterioro en la calidad de los activos del BCRA.

En lo que respecta al “Grillete Fiscal”, según las declaraciones de los funcionarios, se buscaría alentar al Congreso a que corrija un déficit si éste se mantiene durante algunos meses. Para ello, se dispone que se cierren actividades no esenciales y que los legisladores nacionales y los funcionarios del Ejecutivo dejen de percibir sus haberes hasta que no se remedie el problema.

Esta reforma tiene poco que ver con una regla fiscal tradicional. Si bien tiene un parecido con el “shutdown” americano, en aquel caso no se pretende lograr un equilibrio de las cuentas públicas, sino que el Congreso aumente el tope de deuda.

Una regla fiscal pretende asegurar la solvencia del Estado, pero permitiendo que la política fiscal actúe en forma contracíclica. En las versiones más modernas se trata de preservar el recorte en la inversión pública, que es lo más fácil de hacer desde un punto de vista político[1]. En trabajos de FIEL encontramos evidencia de que las reglas provinciales flexibles protegieron la inversión pública durante períodos de consolidación fiscal y que las reglas nacionales pasadas no fueron un obstáculo para la expansión significativa del gasto público durante 2009 y 2016, cuando se relajaron las restricciones de la regla aprobada en 2004.[2]

En definitiva, las modificaciones en los marcos legales pueden ayudar, pero no son suficientes para asegurar la estabilidad y todavía queda pendiente contar con un marco fiscal de largo plazo moderno que aumente las chances de asegurar la solvencia intertemporal.   

Actividad económica e ingresos fiscales

La última información del PIB mensual correspondiente al mes de mayo arrojó un dato algo peor al esperado. Pero analizando un listado más amplio de indicadores se pueden obtener algunas conclusiones.

  1. La actividad económica muestra que la recuperación modesta continuó a lo largo de los primeros meses del año, ubicándose alrededor de 5% por encima del nivel del año 2023.
  2. La industria se mantiene en un nivel 9% más bajo que el observado en 2023, pero hace meses que detuvo su caída (aunque tampoco inició una recuperación).
  3. En el caso de la construcción, luego de un desmoronamiento de 28% entre 2023 y 2024, se inició una mejora que ha continuado en los primeros meses de 2026. Ello ha permitido que el sector se encuentre en un nivel menos malo que el observado hace dos años (18% más bajo que en 2023).
  4. La información del INDEC sobre consumo formal muestra que las ventas en supermercados medidas a precios constantes continúan en 2026 alrededor de 10% más bajas que en 2023, mientras que las que se realizan en shopping centers han vuelto a los niveles de aquel año. 

Es posible contrastar las cifras que arrojan los indicadores de consumo formal disponibles con los datos de recaudación impositiva. En el caso del IVA y de Ingresos Brutos, hay que contemplar que cada mes se recauda en función de las ventas del mes previo, mientras que en el caso del impuesto a las transacciones financieras, el fisco se hace de recursos prácticamente en el mismo mes, a medida que se registran los débitos y créditos en las cuentas corrientes bancarias de las empresas.

Debe tenerse presente que estos indicadores no son precisos. Por ejemplo, influye la cantidad de días hábiles de cada mes, y los valores mensuales pueden estar afectados por cambios en la parte que se recauda de IVA e Ingresos Brutos en la Aduana al importar insumos. Además, ingresos brutos y el impuesto al cheque son una mezcla de impuestos a la producción y al consumo por lo que su recaudación no debería reflejar perfectamente lo que pasa con el consumo formal.

De todas maneras, en los impuestos recaudados por el gobierno nacional se observa una caída entre 2023 y 2025 algo mayor que la observada en las ventas de supermercados y shopping centers. En cambio, el desempeño de la recaudación de ingresos brutos en ese período fue algo mejor que el observado en los impuestos nacionales mencionados.

Pero esa diferencia desaparece en 2026 y, en todos los casos, la recaudación estuvo por debajo de lo que sugiere la evolución de las ventas formales. Una posibilidad es que haya algo más de consumo informal, lo que es consistente con la evolución de la masa salarial informal que ha mejorado tanto por mayor empleo como por mayores ingresos reales, a diferencia de la masa salarial formal que se ha visto afectada negativamente, tanto por la evolución de los puestos de trabajo como de los ingresos de los trabajadores medidos a precios constantes.

Otra posibilidad es que las empresas se endeuden más con el fisco que en el pasado demorando el ingreso de sus obligaciones tributarias; sin embargo, esta opción no es consistente con la normalización de las tasas reales de financiamiento a corto plazo para empresas. 

El gobierno nacional ha compensado con esfuerzo la caída de los ingresos tributarios con reducciones adicionales en el gasto primario. Pero para mantener el ancla del programa económico parece que será necesario, no sólo un mayor dinamismo en la actividad económica, sino también mejorar la administración tributaria.


[1] Ver, por ejemplo, Ardanaz, Martín, Cavallo, Eduardo, Izquierdo, Alejandro y Puig, Jorge, 2021. «Growth-friendly fiscal rules? Safeguarding public investment from budget cuts through fiscal rule design,» Journal of International Money and Finance, Elsevier, vol. 111(C).

[2] Daniel Artana, Cynthia Moskovits, Jorge Puig e Ivana Templado, 2022. «Fiscal rules and the behavior of public investment: towards growth-friendly fiscal policy? The case of Argentina,» SN Business & Economics, Springer, vol. 2(8), pages 1-23, August.

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El valor de aprender a tiempo

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Escribe Ivana Templado / FIEL – Este primero de julio tuve la oportunidad de reunir, con motivo de la presentación del libro Educación e ingresos de los jóvenes en la Argentina. La importancia de la calidad de los aprendizajes escolares, a un grupo de colegas especializados en distintas áreas de la educación, provenientes de diversos espacios y corrientes de pensamiento. También participaron representantes del Poder Legislativo y funcionarios de la cartera educativa, entre quienes destaco especialmente la presencia del Dr. Carlos Torrendell, secretario de Educación de la Nación. Los hallazgos del libro fueron el puntapié inicial para un espacio de conversación y discusión muy fructífero, que voy a tratar de condensar en esta nota.

Si bien ya había adelantado en esta columna[1]algunos de los principales resultados, conviene repasarlos brevemente para contextualizar la discusión. En el libro, analizo los retornos a la educación de los jóvenes de 17 a 25 años en la Argentina, cruzando datos de ingresos de la EPH con los resultados de aprendizaje que su cohorte respectiva tuvo en su paso por la secundaria (operativo Aprender). La síntesis, a nivel país, es la siguiente:

  • cada año adicional de educación aumenta el salario horario un 7.3%; la calidad de la cohorte suma un 2.6% adicional, aun controlando por los años acumulados (Gráfico 1);
  • y esa calidad no solo suma, sino que multiplica, amplificando su efecto dependiendo de la calidad a la que estuvo expuesta su cohorte. El retorno por año pasa de 3.9% en cohortes de baja calidad a 10.9% en las de alta calidad (Gráfico 2).
  • Los estudios superiores son los que traccionan el efecto multiplicador: entre quienes completan la universidad, el retorno por año oscila entre un piso de 12% y un techo de 41% según la calidad de la cohorte ((Gráfico 3).
  • Terminar cada ciclo también importa: el retorno de un año de estudio es de apenas 2.5% para quien no termina la secundaria, 8.3% para quien la termina, y 14.6% para quien culmina estudios superiores (Gráfico 4).

Gráfico 1: Retornos  a los años y a la calidad de la educación

Gráfico 2: Retornos  a los años a los años de educación, según la calidad de la cohorte

Gráfico 3: Retornos  a los años a los años de educación, según la calidad de la cohorte y nivel educativo finalizado.

Gráfico 4: : Retornos  a los años a los años de educación según nivel educativo finalizado

Fuente: elaboración propia con base en Templado (2026).

Al mirar conjunta y globalmente estos resultados, sobre todo que la complementariedad entre calidad y años de educación se concentra, y se dispara, en el nivel superior, no puedo evitar pensar en un mecanismo que J. Heckman (premio Nobel de economía en el 2000) resumió en una frase: las habilidades generan habilidades. La literatura sobre desarrollo temprano de habilidades sostiene que las inversiones tempranas rinden más que las remediaciones tardías porque, como lo plantean Cunha y Heckman (2006) las habilidades adquiridas en una etapa facilitan la adquisición de nuevas habilidades en la siguiente. La complementariedad entre calidad y años de educación observada en esta investigación —que se dispara justamente en el nivel superior, la etapa más alejada de la escuela primaria— es consistente con esa lógica acumulativa.

Si esa lógica acumulativa efectivamente opera, tendría una implicancia sobre cuándo conviene invertir, no solo cuánto. Y permítanme volver a la nota del mes pasado, sobre el descenso demográfico porque fue otro de los temas que surgió en la discusión a la que dio lugar el libro. Allí mostraba que la caída de la matrícula libera recursos por alumno de manera escalonada entre niveles. La ventana en inicial y primaria está abierta ahora, entre 2024 y 2030, con aumentos proyectados del gasto por alumno de entre 22% y 59% según la provincia, mientras que la de secundaria llega, en la mayoría de los casos, recién después de 2030.

Si la calidad educativa temprana es la que arranca la cadena de complementariedad dinámica que después se multiplica en el nivel superior, entonces el momento en que se abre el margen de recursos en inicial y primaria es el que mejor coincide con el tramo del sistema donde una mejora hoy tiene más tiempo para acumularse y sostener permanencia antes de llegar al mercado de trabajo. Postergar la inversión temprana no es solo perder el margen fiscal de hoy, es arriesgarse a que, cuando esa cohorte llegue al tramo donde más rinde, tenga menos con qué capitalizar.

La semana pasada, el Ministerio de Capital Humano difundió un adelanto de los resultados de Aprender 2025 en sexto grado: Lengua tuvo su mejor desempeño en una década (76.9% en nivel satisfactorio o avanzado, contra 66.4% en 2023), mientras que Matemática tuvo una mejora marginal, de 3 p.p. más[1]. Es una buena noticia a medias. Buena, porque si bien habrá que investigar las causas de una mejora tan marcada (cuánto se debe a la agenda de alfabetización por ejemplo), las mejoras siempre son una buena noticia. A medias, porque de acuerdo a la investigación sobre retornos educativos, los aprendizajes en matemática son los que muestran la asociación más clara con los ingresos durante la inserción laboral temprana, y es justamente en matemática donde, según estos datos, todavía no hay mejora sustancial.

La cohorte que hoy cursa la primaria es también la que podría beneficiarse más del margen fiscal generado por la caída de la matrícula. La oportunidad consiste en transformar esos recursos disponibles en mejores aprendizajes, particularmente allí donde todavía no se observan avances, para ampliar las oportunidades educativas y laborales futuras de esta generación. Buena parte de la agenda de mejora depende de la formación docente, quién forma a los formadores, y con qué herramientas. En este sentido, el Secretario de Educación contó sobre el avance en el ordenamiento de los institutos de formación docente[2] y en la incorporación pedagógica de inteligencia artificial a través de PaideIA[3], dos frentes que todavía están en una etapa temprana de implementación.

La focalización en el fortalecimiento de los aprendizajes tempranos no equivale a decir que la secundaria pueda esperar. Los resultados en ese nivel siguen siendo, hoy, los más bajos del sistema. La agenda impulsada desde Nación – con el Plan Nacional de Alfabetización Inicial, el Compromiso Federal por la Matemática, el ordenamiento de la formación docente y los posibles usos de la IA – fija objetivos comunes y acompaña con asistencia técnica (en algunos caso con financiamiento), pero la ejecución, la reasignación efectiva de recursos entre niveles, la definición de qué se prioriza primero, queda en manos de cada jurisdicción.

Ahí es donde entra la ventana demográfica, el margen fiscal que libera la caída de matrícula en inicial y primaria no se traduce por sí sola,  en mejores aprendizajes; hace falta que cada provincia decida usarlo donde más rinde, y no todas parten del mismo punto ni tienen el mismo margen automático para hacerlo en el corto plazo. Si las habilidades generan habilidades, y si ese margen está disponible ahora en la mayoría de las jurisdicciones, la pregunta que cada provincia tiene que responder no es solo qué política implementar, sino cuál conviene acelerar primero con los recursos que tiene.


Referencias
Templado, I. (2026). Educación e ingresos de los jóvenes en la Argentina: La importancia de la calidad de los aprendizajes escolares. Konrad-Adenauer-Stiftung.

Cunha, F., Heckman, J. J., Lochner, L., & Masterov, D. V. (2006). Interpreting the evidence on life-cycle skill formation. In E. A. Hanushek & F. Welch (Eds.), Handbook of the Economics of Education (Vol. 1, pp. 697-812). Elsevier, https://doi.org/10.1016/S1574-0692(06)01019-1


[1] Ministerio de Capital Humano (2026). Resultados preliminares de las pruebas Aprender 2025. Comunicado oficial, 30 de junio de 2026. El informe técnico completo, con desagregación jurisdiccional, aún no fue publicado a la fecha de esta nota.

[2] Sistema Federal Integrado de Evaluación, Certificación y Acreditación del Sistema Formador (SiFIECA), Resolución CFE N° 483/24, implementado desde marzo de 2026 por la Secretaría de Educación de la Nación a través del INFoD. Releva las condiciones institucionales, organizativas y de gestión curricular de los institutos de formación docente del país — incluida la superposición de tecnicaturas y profesorados —, como base para las decisiones sobre habilitación oficial.

[3] Programa Argentino de Innovación de la Educación con Inteligencia Artificial (PaideIA), Secretaría de Educación de la Nación. Integra el uso pedagógico de IA en primaria y secundaria en tres ejes — pensamiento computacional, aplicación de IA y desarrollo de IA — e incluye el diseño de sistemas de alerta temprana basados en trayectorias educativas.

[1] Templado, I. (2025, noviembre). La huella de la secundaria en el salario de los jóvenes: ¿Influye la calidad de los aprendizajes? Indicadores de Coyuntura, (680), 34–37. FIEL Blog. https://fielfundacion.org/blog/2025/11/08/la-huella-de-la-secundaria-en-el-salario-de-los-jovenes-influye-la-calidad-de-los-aprendizajes/
Templado, I. (2025, diciembre). Más aprendizajes, más continuidad, más retornos. Indicadores de Coyuntura, (681), 46–50. FIEL Blog. https://fielfundacion.org/blog/2025/12/09/mas-aprendizajes-mas-continuidad-mas-retornos/

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Asimetrías por doquier

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Las cifras de las cuentas nacionales y de empleo del primer trimestre de 2026 arrojan algunos resultados interesantes.

Actividad económica

El PIB mantuvo su expansión durante el primer trimestre con un crecimiento del 3% anual, acumulando un alza superior al 2% en los últimos tres años, tras revertir la caída de 2023 y del primer semestre de 2024. No obstante, esta evolución macroeconómica oculta profundas disparidades sectoriales, regionales y sociales:

  • Disparidad sectorial: Mientras la Pesca (+49%) y el Agro (+36%) lideraron la recuperación de los últimos tres años, la Construcción (-13%) y la Industria (-11%) sufrieron severas contracciones. En el sector industrial, la brecha interna es también es enorme, con ramas que crecieron 17% frente a otras que se desplomaron un 36%.
  • Brecha regional: El Índice de Confianza del Consumidor de la Universidad Torcuato Di Tella registra un mayor optimismo en el interior del país en comparación con el Gran Buenos Aires (GBA), superando ampliamente las diferencias previas entre esas regiones registrada en 2016 y 2017.
  • Desigualdad de ingresos: En términos reales respecto a 2023, los salarios de los empleados públicos cayeron un 21% y los del sector formal privado un 5%. En contraste, los ingresos de los trabajadores informales aumentaron un 56%, consolidando una fuerte recuperación tras la desaceleración de la inflación.

Los datos del EMAE de abril mostraron una caída respecto de marzo, pero se corrigieron al alza los valores publicados anteriormente para los meses previos.

Empleo

El empleo total superó las expectativas al crecer un 1% anual en el último trienio y acelerarse al 1.5% en el último año. Sin embargo, la calidad del mercado laboral se deterioró debido a la reducción del trabajo registrado. El empleo formal se contrajo un 3.3% en el último año, profundizando la tendencia negativa frente al promedio de caída del 1.5% anual de los últimos tres años.

En cambio, el avance de la informalidad y del cuentapropismo compensó con creces la pérdida de puestos formales, sosteniendo el indicador global.

Consumo privado

Durante el primer trimestre, el consumo privado se expandió por encima del PIB y acumuló un alza del 7% respecto al mismo período de 2023. Esta discrepancia con los indicadores que habitualmente se utilizan para aproximar esa variable podría explicarse por la evolución de la masa salarial total. En el último año, la contracción del empleo y del ingreso formal fue compensada con creces por el crecimiento de ambas variables en el sector informal. Al corregir el rezago de aproximadamente 5 meses en la medición de los ingresos informales y hacer supuestos razonables sobre la diferencia entre salarios formales e ingresos informales, estimaciones conservadoras indican que la masa salarial total habría aumentado un 11% entre el primer trimestre de 2025 y el mismo período de este año, aunque se estancó a comienzos de 2026 (ver gráfico).

Gráfico 1

La evidencia internacional señala que los trabajadores informales -respecto de los formales- gastan una proporción de su ingresos mayor en comercios poco formales, los cuales suelen subdeclarar sus ventas ante el fisco y a cualquiera que los encueste.

Inversión

El desempeño de la inversión total fue deficiente, registrando una caída del 12% a precios constantes durante el último año, lo que redujo el cociente inversión/PIB en casi tres puntos porcentuales. Aunque históricamente la inversión rara vez superó el 22% del PIB en los últimos 26 años, el registro de 17.2% en el primer trimestre de 2026 se posiciona como uno de los niveles más bajos de la serie histórica. Esta contracción se explica inicialmente por el deterioro en el sector de la construcción, al que se sumó recientemente una marcada reducción en la adquisición de maquinaria y equipo.

Exportaciones

Medidas a precios constantesy corregidas por estacionalidad se mantuvieron en niveles muy altos (28% por encima del promedio 2022-2023 y también 26% más altas que el promedio desde 2004 a la fecha).

Conclusión

A pesar del severo ajuste fiscal en 2024 y de la restricción monetaria de 2025, la economía y el empleo total se expandieron bajo el impulso de las exportaciones y del consumo privado, este último probablemente motorizado por la mejora en los ingresos y la ocupación en el sector informal. No obstante, los peores indicadores se concentran en las variables determinantes para el desarrollo económico de mediano plazo: la inversión y la productividad, reflejada esta última en la pérdida de puestos formales y el avance de la precarización laboral.

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Salarios en reestructuración

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Por Juan Luis Bour / FIEL – Tras recuperarse al 4.4% en 2025, en 2026 la economía volverá a crecer muy probablemente entre 2.5 y 3%, pero aun así no será este un año “de despegue” para los salarios formales. En cambio, es un periodo de fuertes modificaciones en salarios relativos. Hay más de un factor para ello, tal como analizamos en la nota editorial de este mes, pero más que proyectar tendencias veamos que nos dicen los datos mismos. El Cuadro 1 ofrece una mirada rápida sobre la evolución salarial y de jubilaciones reciente.

Con base 100 en noviembre de 2023 los datos muestran que los salarios “normales” del sector privado medidos a través del RIPTE, que cayeron durante los primeros meses de la actual gestión, se recuperaron hasta ubicarse 1% arriba del dato base que -para tener en cuenta- estaba 7.5% abajo del promedio móvil de los 12 meses previos. Si la medición es con el IVS, un índice que capta mejor la totalidad de ingresos salariales, el resultado es que a marzo de este 2026 los ingresos reales de los asalariados formales en el sector privado se mantienen por debajo de la base de noviembre (no así si se toma el dato de diciembre, con el “fogonazo” inflacionario de ese mes). Para ambos índices, además, se observa una caída de los ingresos reales en el primer trimestre de este año (última columna).

El resto de los ingresos laborales tiene evolución conocida: caen los salarios públicos respecto de la base, pero se estabilizaron en este primer trimestre de 2026. Los ingresos informales muestran un sostenido ascenso, que ubica el último dato 74% por arriba de noviembre de 2023 y más de 100% real por sobre diciembre de ese año. Este crecimiento acelerado de los ingresos informales responde a varios factores que conviene tener en cuenta. Por un lado, el retraso en la recolección de los datos en el caso de ingresos informales a través de la EPH sobreestima las caídas en términos reales cuando la inflación se acelera y también sobreestima la recuperación cuando la inflación se frena. En segundo lugar, la medición misma de ingresos por declaración de los agentes tiene menor precisión que la que surge de registros, lo que vale para la EPH tanto para ingresos formales como informales, pero la variabilidad mayor de estos últimos ingresos reduce la confiabilidad del dato. En tercer lugar, el empleo en los últimos tres años creció básicamente de la mano de los trabajadores independientes e informales: entre el cuarto trimestre de 2022 y el cuarto de 2025, los puestos de trabajo ocupados totales crecieron 833 mil, pero mientras la cantidad de asalariados registraron no se movió (cayó en 5 mil), todo el aumento fue de no asalariados (673 mil) y de asalariados informales (144 mil). Esta “explosión” de crecimiento básicamente informal determina cambios en la composición de este grupo que pueden haber incidido en la definición de “ingreso medio informal” representativo. O sea que estamos tratando de medir algo que se transforma aceleradamente (respecto del grupo de asalariados formales que se estanca), y por lo tanto las características del grupo (promedio de ingresos en particular) pueden variar.

Con dudas sobre la evolución futura del ingreso medio informal por lo antes anotado, para el resto de ingresos laborales es más clara y menos promisoria. A favor de una recuperación en términos reales jugará una baja persistente de la inflación, dependiendo de su magnitud. Dado que venimos de tasas en torno de 3%, cabe esperar que las variaciones sean al menos neutras cuando la inflación perfore el 2% mensual. En salarios privados formales, la estrategia oficial de homologar acuerdos colectivos con pauta inferior a la inflación seguramente persistirá durante 2026 y 2027, lo que no impide que los salarios efectivos (medidos por IVS y RIPTE) se acerquen o superen en algún mes la tasa de inflación.

Un informe de la Secretaría de Trabajo muestra que, con base en noviembre de 2023, el salario de convenio promedio se ubicaba en marzo 6% por debajo de su base, mientras que el salario promedio del SIPA se encontraba 3% por sobre la base (la variación usando el promedio del SIPA difiere, como se ve, de los datos del Cuadro 1). La diferencia de 9 puntos entre los salarios efectivos y de convenio ha venido creciendo en los últimos 6 meses. Un cuadro elaborado por la misma Secretaría con datos desde diciembre de 2012 muestra que, para el periodo que va hasta fines de 2020, la remuneración de convenio estuvo por encima de la remuneración efectiva promedio (en términos reales, respecto de la base). Desde allí en más, la remuneración de convenio evolucionó por debajo de los salarios efectivos, y esta diferencia se hizo máxima en la actual Administración y en particular en los últimos 6 a 9 meses.

En un ambiente de una economía más abierta y que enfrenta la necesidad de importantes reestructuraciones, la estrategia oficial de evitar la indexación de los salarios de convenio es la más apropiada para preservar el empleo (es decir, para evitar que las empresas que necesitan reestructurar no se vean forzadas por aumentos insostenibles de costos laborales) y facilitar cambios de salarios relativos entre sectores y entre empresas. Es inevitable que esta situación lleve a un crecimiento de la dispersión salarial que ya está ocurriendo en múltiples dimensiones: a nivel sectorial, regional, y también intrasectorial e intraempresa.

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El comercio externo de la Argentina sigue por buen camino en un mundo cada vez más fragmentado

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Por Marcela Cristini y Guillermo Bermúdez / FIEL – El comercio y las inversiones internacionales son ejes centrales para el desarrollo de la Argentina, reconocidos como tales en el actual programa de gobierno. El objetivo de la política económica de ganar una mayor inserción internacional busca solucionar la escasez histórica de divisas para financiar el crecimiento y acelerar la modernización y el desarrollo de nuestro país.

La iniciativa local se ha dado en un momento crítico de las relaciones políticas y económicas del mundo, como ya se viene advirtiendo desde esta sección de Indicadores de Coyuntura. En lo político, las relaciones internacionales evolucionan con una marcada inestabilidad que incluye avances y retrocesos en los graves conflictos armados en curso (invasión rusa a Ucrania y guerra entre Irán y Estados Unidos/Israel), crecimiento del armamentismo, incluida la amenaza nuclear y distanciamiento entre aliados históricos (crisis de la OTAN) entre los aspectos más notables.

Los cambios son tan importantes como frecuentes y obligan a mantener el diagnóstico y las perspectivas actualizadas. En el plano económico mundial, el crecimiento volvería a disminuir en 2026 con pronósticos del 3,1% al 2,6% dependiendo de la evolución de los conflictos y la consecuente moderación de los precios internacionales de la energía. En el caso del conflicto actual en el Golfo Pérsico, los analistas internacionales ven cerca las posibilidades de un plan de paz que ayudaría a impulsar nuevamente el crecimiento mundial en 2027. También se prevé un aumento de la inflación, en especial en los Estados Unidos, y de la deuda internacional, con algún riesgo para la estabilidad financiera. En ese escenario, el comercio mundial mantiene una notable resiliencia. Luego de un importante aumento de su valor en 2025, el año 2026 muestra un primer cuatrimestre con un 7,5% de aumento en el valor del comercio de bienes y servicios, manteniendo la dinámica en bienes y con un recorte en el crecimiento de los servicios.  Parte de estos resultados se explican por el aumento de precios de los productos básicos (commodities) liderados por el petróleo y por la redistribución del comercio mundial a partir del “desacople” entre los Estados Unidos y China.

La competencia entre los Estados Unidos y China, en el marco de un intercambio comercial bilateral muy favorable al segundo país, tuvo un punto de aceleración luego de la pandemia del COVID 19. El gobierno demócrata del Presidente Biden ya había tomado medidas de protección al abastecimiento estratégico de los Estados Unidos y una política industrial de apoyo a la competitividad de las industrias locales. Desde abril de 2025, el gobierno del Presidente Trump hizo explícito el enfrentamiento económico entre los dos países por la vía de fijación de altos aranceles. Las medidas de represalia entre ambos países se matizaron con retrocesos tácticos y reuniones periódicas. Desde entonces, el comercio bilateral se redujo significativamente (ver Gráfico 1).

Gráfico 1

Fuente: FIEL con base en datos Bureau of Labor Statistics, USA.

En efecto, por detrás del escenario de fragmentación mundial creciente sigue vigente la competencia económica y también geopolítica entre las dos primeras economías globales. Las reuniones entre sus máximos líderes se caracterizan por buscar la reducción de las tensiones bilaterales sin presentar soluciones efectivas a los problemas (normalización de relaciones China-Taiwán, amenazas de limitación de exportación china de tierras raras, represalias de los Estados Unidos por falta de control en la provisión china de fentanilo, restricciones bilaterales al intercambio de nuevas tecnologías). Los presidentes Trump y Xi Jinping se reunieron 7 veces desde 2017 y en 2025-26 tuvieron dos reuniones en el marco del ya mencionado “desacople” comercial entre ambas economías.

En ese contexto, y en ausencia de tendencias reconocibles, los analistas utilizan técnicas prospectivas de escenarios para trazar estrategias. Estas técnicas parten de reconocer la situación de las principales variables que dan forma a las relaciones políticas y económicas internacionales para, a continuación, proyectar su evolución en escenarios alternativos. Generalmente se construirïa un escenario de tendencia, uno optimista, otro pesimista y alguno con algunas modificaciones frente a la tendencia principal. La dificultad actual es que tanto la ruptura del mundo multilateral en lo económico como del mundo unipolar en lo político, complica la proyección de una tendencia dominante a la vez que los escenarios pesimistas llevarían a resultados con gravísimas consecuencias al involucrar riesgos de ataques con armamento nuclear.

Por su parte, los países en desarrollo se encuentran alejados de los conflictos, pero enfrentan sus consecuencias. Si bien el crecimiento de estos países será en promedio más alto que el de los países avanzados en 2026, su tasa es mucho menor que la registrada durante el período de la globalización. En particular, en el caso de China la tasa pronosticada es del 4%, menos de la mitad de su tasa histórica reciente. También el resto de las economías en el Este asiático, las del Sur de Asia (India es la excepción con una tasa pronosticada del 6,5%) y las de Europa del Este tendrán tasas de crecimiento menores a las del año 2025. Las economías de América Latina alcanzarían un crecimiento del 2,2% (CEPAL), destacándose la Argentina con una tasa del 3,3%, mientras que México y Brasil estarían por debajo del promedio.

En términos del comercio mundial, los actuales conflictos llevaron a una intensificación de los flujos Sur-Sur. Las proyecciones para América Latina son de un crecimiento por debajo del promedio de esos flujos, en particular para el Mercosur, que todavía mantiene un nivel bajo de inserción mundial. Por último, el crecimiento de los flujos de inversión extranjera directa se ha concentrado en los países más avanzados con mermas para los países en desarrollo. En el caso de América Latina, México y Brasil siguen concentrando el 70% del total de los flujos de ingreso de inversiones. Los inversionistas en nuestra región se concentran en sectores estratégicos de recursos naturales.

El caso de la Argentina presenta algunas particularidades positivas derivadas de su reforma económica y de un buen año en términos de clima que favoreció una cosecha récord. En el capítulo del comercio exterior, el primer cuatrimestre de 2026 mostró novedades importantes en el crecimiento y en el patrón exportador, luego de un buen 2025 con un crecimiento del 9,3%. Así, las exportaciones argentinas de bienes del primer cuatrimestre totalizaron USD 30.820 millones, equivalente a un incremento de 21,5%. Las importaciones cayeron un -6,4% en línea con el menor nivel de actividad económica y la amplia recomposición de inventarios de los dos años anteriores.

En cuanto a la composición del comercio, las exportaciones de productos primarios y de la agroindustria mantienen su importancia con un 57% del total exportado y con un crecimiento del 31% y 8,6%, respectivamente. Como tendencia importante, la balanza de combustibles muestra un crecimiento de su saldo positivo como consecuencia del aumento de la producción de petróleo. Este resultado no muestra aún el impacto pleno del potencial de los yacimientos de gas no convencional de Vaca Muerta. Se estima un saldo positivo de USD 12000 millones proveniente de este sector para 2026 como resultado del aumento del volumen exportador, pero también por el significativo aumento de los precios internacionales derivado del conflicto entre Irán y Estados Unidos/Israel. En el caso de la industria automotriz, que es la exportación manufacturera más relevante de nuestro país, aunque la balanza se mantiene negativa, el primer cuatrimestre muestra la continuidad en el aumento de las exportaciones (28,8%), con base en los vehículos para transporte de mercancías.

Como parte del objetivo de ampliación de la inserción internacional de nuestro país, la firma reciente de acuerdos comerciales con la Unión Europea y el EFTA en el marco del MERCOSUR y del acuerdo bilateral con los Estados Unidos, muestran un sendero inicial prometedor.  En el caso de la Unión Europea, Argentina fue el primer miembro de MERCOSUR en ratificar el acuerdo y ocupar los cupos de exportación de algunos productos agroindustriales (huevos, miel). En una primera etapa estas cuotas se están cubriendo por orden de llegada y está pautada una negociación entre los miembros del MERCOSUR para coordinar su reparto. Este proceso está previsto para los próximos meses y no estará exento de roces hasta alcanzar algún mecanismo de asignación. En el caso de los Estados Unidos, la ampliación del cupo de importaciones de carne vacuna permitió un importante envío en el primer cuatrimestre de este año (en torno a 20000 toneladas).

A la vez, la política oficial se ha orientado a reducir la carga impositiva sobre los productos exportables con bajas de derechos de exportación. Como se ha repetido desde este espacio muchas veces, estos derechos se encuentran entre los instrumentos tributarios más distorsivos de la producción y las inversiones y reducen las oportunidades de crecimiento de largo plazo. Por esta razón son sólo utilizados excepcionalmente en el resto del mundo, mientras nuestro país ha abusado de su utilización a lo largo de nuestra historia. Durante el anterior gobierno (presidencia de A. Fernández) estos impuestos representaron el 8% de la recaudación total, para reducirse a un poco más del 4% en la actualidad, en el marco de un sendero descendente al que se ha comprometido el actual gobierno (Gráfico 2).

Gráfico 2

Fuente: FIEL con base en Ministerio de Economía de la Nación.

Estos aspectos describen las fortalezas que está adquiriendo nuestro país, a las que se han sumado varias iniciativas para atraer nuevas inversiones a través de regímenes especiales como el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y el Régimen de Incentivos para Medianas Inversiones (RIMI), que serían continuados por un “Súper RIGI”. Este último se orientaría a la creación de nuevas industrias y pensado para completar las cadenas de valor a partir de la explotación de recursos naturales como el litio o los productos de la energía. En todos los casos, las normas incluyen la amortización acelerada de inversiones y la devolución anticipada de los saldos tributarios favorables (IVA) entre los principales beneficios.

En síntesis, hasta el inicio del segundo cuatrimestre de 2026, el balance de la situación comercial externa parece favorecer a la Argentina, pese a los riesgos internacionales. La continuidad de esta tendencia dependerá de seguir reconociendo y corrigiendo nuestras debilidades históricas, promoviendo la inserción internacional y la ampliación de las inversiones.

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