GAS

El Gobierno defendió la segmentación de subsidios y ratificó la protección para los más vulnerables

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El Gobierno nacional defendió hoy su proyecto de segmentación de subsidios para los usuarios de los servicios de gas y electricidad, en el que prevé la eliminación progresiva de ese beneficio para el decil de mayores ingresos de la población y la continuidad de la atención a los sectores más vulnerables, lo que fue parte de la audiencia pública que se desarrolló durante la jornada de manera virtual.

Desde Francia, donde cumple una visita de Estado, el presidente Alberto Fernández también se pronunció sobre el tema al sostener que “la aplicación de la segmentación, una medida muy progresiva, hace que el que tiene pague”, dentro de un esquema en el que “los sectores más débiles van a seguir siendo atendidos”.

El jefe del Estado precisó que “los aumentos se vinculan a cómo evoluciona el salario” y en consecuencia garantizó que “nunca el aumento de tarifas puede ser más alto que el de los salarios”.

“Es muy difícil pensar que la economía pueda seguir subsidiando a los más ricos”, enfatizó el presidente en una conferencia de prensa que ofreció en Paris, previo a su regreso a la Argentina.

La audiencia de hoy, que tuvo como eje la segmentación de las tarifas en gas y luz, fue la última de una serie de tres convocadas por la Secretaría de Energía, que comenzó el lunes con los precios de producción de gas natural y continuó el martes con la tarifa estacional de electricidad.

Esta mañana, el subsecretario de Planeamiento Estratégico, Santiago López Osornio, al presidir la audiencia pública, criticó el esquema vigente de subsidios a la energía por considerarlo “pro-rico”, y al sostener que es “uniforme para todos los usuarios sin atender a su situación socioeconómica” por lo que “hay margen para mejorar la eficiencia distributiva”.

“Hoy el Estado cubre más del 75% del costo del gas y electricidad que se incluye en la factura” y como no se realizan distingos por la capacidad socioeconómica, salvo la implementación de la tarifa social, “el 50% de (la población de) mayores ingresos recibe el 60% de los subsidios a la energía eléctrica”, manifestó.

Asimismo, precisó que el decil de mayor nivel de ingresos destina el 0,9% y el 2,2% de sus ingresos al pago de los servicios de electricidad y gas, respectivamente, por lo que López Osornio propuso “retirar gradualmente los subsidios” a ese 10% de la población con mayor capacidad económica.

Para la individualización de esa franja de usuarios, la cartera energética planteó la evaluación de la asignación de subsidios basada en aspectos socioeconómicos como el consumo de energía, el nivel de ingresos y el patrimonio; o a variables geográficas-espaciales asociadas al valor de la propiedad y la urbanización.

Así, en el segmento de menor nivel de subsidios la definición se define por alguno de los criterios espaciales vinculados a estar ubicado dentro de polígonos de alta capacidad de pago o estar en el registro de urbanizaciones cerradas.

En cuanto a los criterios socioeconómicos, se identificó la condición de tener ingresos superiores a 3,5 canastas básicas totales (CBT); tener 3 o más inmuebles registrados; tener 3 o más vehículos con antigüedad menor a los 5 años y tener aviones o embarcaciones de lujo.

Como parte de las exposiciones, el director de la Asociación de Distribuidores de Gas (Adigas), Daniel Martini, explicó que el nuevo esquema implica modificaciones en los sistemas informáticas y de facturación de las compañías y aún sin conocerse detalles y sobre la base de experiencias similares, estimó “un plazo mínimo de 8 semanas y que tendrá un costo significativo”.

Martini también reveló en la audiencia que en 2022 y por instrucción de Ente Nacional Regulador del Gas se enviaron comunicaciones a más de 3 millones de usuarios para que actualicen su datos de titularidad y la respuesta voluntaria fue de apenas un 2,5%.

Por su parte, el gerente de la Asociación de Distribuidoras de Energía Eléctrica (Adeera), Claudio Bulacio, propuso que “el precio mayorista sea único para todos los usuarios, y que debe subsidiarse únicamente a los usuarios en condiciones de vulnerabilidad socioeconómica”.

“Dada la gran diferencia actual entre el precio y el costo, este proceso debe ser gradual y previsible para los usuarios y para el sector”, advirtió Bulacio al señalar que “con la reducción de subsidio a la energía, se debe reducir el “subsidio” del VAD que aporta la distribución”.

Otros expositores plantearon una serie de dudas en torno de la propuesta de segmentación de tarifas de los servicios de gas natural y electricidad, por entender que no se cuenta con la información necesaria tanto de las condiciones socioeconómicas de los usuarios como de los costos que deben afrontar las empresas de generación, transporte y distribución.

María José Lubertino, de la Asociación Ciudadana por los Derechos Humanos, criticó el criterio de segmentación geográfica en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) al entender como “un error”, ya que consolidaría una división entre “barrios de ricos y barrios de pobres”.

Para Paula Soldis, del Centro de Estudios para la Promoción de la Igualdad y la Solidaridad (Cepis), “eliminar masivamente los subsidios sin reparar en los costos de las empresas es una estafa al pueblo argentino”.

Mariana Grosso, de la Defensoría del Pueblo, objetó que “se pretenda instrumentar una segmentación con información insuficiente” y que “todo es una incógnita, con una única certeza, que es que todos recibirán facturas con incrementos”.

Por el contrario, Carlos Saravia del Ente Regulador de los Servicios Públicos de Salta, consideró que “no existe justicia” en el actual esquema de subsidio generalizado porque hay usuarios que “tienen posibilidades de solvencia económica para asumirlo”.

“En Salta ya experimentamos la segmentación, y terminamos compartiendo lo que quiere hacer Nación: segmentamos por condición socio económica. El 85% de los usuarios residenciales los cruzamos en padrones y logramos establecer que el 31% se corresponde con el 40% de la población en estado de vulnerabilidad que hoy pagan la mitad del aumento, congelamos tarifas y escalonamos. La solución representa una mejoría.”

Jorge Pascualini, de la Federación Argentina de Trabajadores de Luz y Fuerza, subrayó que “los subsidios energéticos son una solución de corto plazo, pero pueden agravar el problema en el largo plazo”, por lo que se pronunció en favor de una segmentación concentrada en la asistencia a los sectores vulnerables.

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El Estado cubre con subsidios el 75,6% del costo del gas natural

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El Estado nacional cubre con subsidios el 75,6% del costo total del gas natural, con porcentajes mayores en los meses de invierno, informó hoy la subsecretaria de Hidrocarburos, Maggie Videla.

La funcionaria disertó en su condición de presidenta de la audiencia pública para considerar los nuevos precios del gas natural en el Punto de Ingreso al Sistema de Transporte (PIST).

En su presentación, previa a la apertura de la lista de expositores, Videla señaló que, a raíz de los incrementos en los precios internacionales por la invasión de Rusia a Ucrania, el costo de abastecimiento se ubica en el equivalente a 5,76 dólares por millón de BTU (Unidad Térmica Británica, según su sigla en inglés).

De ese monto, el costo medio afrontado por el Estado nacional es de 4,35 dólares y el del usuario de 1,41 dólar.

En base a esos valores, “se estima que el Estado cubre el 75,6% del costo del gas natural para abastecer la demanda prioritaria”, indicó Videla en su presentación.

El PIST es el precio establecido libremente entre las partes y se lo implementa para llegar al precio final de los distintos consumidores, previa adición de los valores regulados de Transporte y Distribución.

Al PIST se le descuentan los gastos de flete, tratamiento y compresión para así conformar el Valor en Boca de Pozo (VBP).

El Gobierno propuso aumentos del 20% en la factura de gas para usuarios sin tarifa social

La Secretaría de Energía propuso hoy un aumento promedio del 20% en el servicio de gas natural para los usuarios sin tarifa social, en tanto para quienes posean ese beneficio se mantendrían los valores vigentes.

La propuesta fue presentada por la subsecretaria de Hidrocarburos, Maggie Videla, en su carácter de presidenta de la audiencia pública para considerar los nuevos precios del gas natural en el Punto de Ingreso al Sistema de Transporte (PIST).

El encuentro se desarrolla en la modalidad virtual desde las 10.04, en lo que constituye el primer paso para que la Secretaría de Energía disponga los esquemas tarifarios que regirán a partir de junio.

Videla recordó el anuncio formulado por el presidente Alberto Fernández ante la Asamblea Legislativa sobre la necesidad de un “reajuste anual total en sus facturas”, y señaló que los beneficiarios de la tarifa social tendrán un aumento equivalente al 40% del Coeficiente de Variación Salarial, y del 80% para quienes no tuvieran ese beneficio.

Como el CVS fue en 2021 del 53,4%, esos ajustes para todo el año deberían del 21,3% y del 42,7%, respectivamente.

Videla recordó que en febrero se concretaron aumentos de tarifas y, tomando como ejemplo distribuidoras de gas de cuatro regiones diferentes, señaló que por las variaciones aprobadas oportunamente, “no correspondería hacer ninguna corrección” en el caso de los beneficiarios de la tarifa social.

En cuanto a los que no cuentan con ese beneficio, que Videla caracterizó como “el común de los ciudadanos”, los aumentos dispuestos en febrero se ubicaron entre el 13,7% y el 20,5%.

En consecuencia, los incrementos para estos usuarios deberían ser, según los ejemplos presentados por Videla en la audiencia, del 18% al 25,5%.

Como síntesis, la subsecretaria señaló que “los usuarios sin tarifa social, el común de los ciudadanos, tendríamos un incremento del 20% en las facturas”.

La funcionaria remarcó la “convicción” del Gobierno para que “las tarifas tengan correcciones por debajo de la evolución de los salarios”.

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El shock del gas ruso

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Gran parte del mundo se ha impactado con las imágenes de la guerra en Ucrania, que tiene como protagonistas al ejército ruso de Vladimir Putin y la resistencia con apoyo occidental del país dirigido por Volodimir Zelenski. Desde que se consumó esa “operación militar especial”, como lo catalogó el Kremlin, un sinfín de aristas comenzaron a tomar sentido teórico, pero también práctico acerca de las consecuencias del conflicto bélico.

Más allá de esas cuestiones, el mundo sigue, las personas consumen y siguen inmersas en la cotidianidad. Aunque en ese último punto se cae en cuenta de los problemas de esta guerra. Pasando por encima de lo obvio, que es la pérdida humana, la economía se resiente día tras día mientras la contienda ruso – ucraniana se desarrolla.

A raíz de esto, los europeos se vieron inmersos en una situación de difícil dimensión para el nivel de consumo del viejo continente. Europa que, a fuerza de colonialismo y capitalismo salvaje, siempre supo tener bajo su manga el as de la estabilidad económica. Bajo esta premisa, desde la Segunda Guerra que el pueblo europeo (sobre todo los pertenecientes a la Unión Europea y la Eurozona) no veía amenazadas sus necesidades, como si lo hace el pueblo latinoamericano, africano y de ciertas zonas de Asia en el día a día. La situación cambió, y el gas ruso se transformó en el oro gaseoso”. 

Con el fin de mayor y mejor contexto, es menester recordar que, desde que el primer ataque ruso tuvo lugar en tierras ucranianas, Occidente en su “casi” totalidad enarboló una serie de sanciones hacia Rusia y la mesa chica de Putin. Se han visto una gran cantidad de acciones, como la congelación de activos, ataques a la oligarquía rusa, éxodo de empresas y hasta boicots artísticos y culturales. Pero lo cierto es que, de alguna u otra manera, Europa le brindó a Vladimir Putin una carta fundamental: el abastecimiento europeo del gas ruso. 

Las sanciones afectaron más al humor del pueblo ruso que a los propios intereses de Putin, y además, Europa no contaba con la “ruso – dependencia” del gas a la cual se encuentra sometida. Rusia es el mayor proveedor de gas natural y petróleo del mundo, y ese dato se siente fuertemente en Europa. Para mayor precisión, el 45% de los ingresos rusos en 2021 se dieron solamente por la exportación de gas y de petróleo y el viejo continente depende en un 40% del gas ruso.

Ante semejante potencia energética como lo es Rusia ya desde la época soviética, la decisión de eurodiputados y de líderes políticos de intentar sancionar a Putin con el hecho de no comprarle gas, pareciera ser más una utopía que una política efectiva y real. 

Europa se encuentra involucrada en un verdadero “shock” del gas ruso y las reprimendas a partir de tener el monopolio del abastecimiento de gas natural a Europa. 

¿Qué exige Rusia?

El Kremlin tiene, a priori, una misión clave: seguir exportando gas. Hasta ahí, todo parece ser normal o parece tener un contexto preguerra. Sin embargo, las necesidades de Putin se extienden más allá. Rusia busca fortificar su moneda luego de una caída abrupta de valores tras las sanciones económicas y financieras por parte de Occidente. De esta forma, Moscú exige el pago del gas en rublos (moneda oficial rusa) pero Europa, en mayor o en menor medida, se niega a cumplir con la petición de la plaza roja.  

Europa Occidental argumenta que la obligación de Rusia de pagar su gas en rublos no cumple con los contratos preestablecidos y además citan la falta de ética corporativa de Putin. Sin embargo, Vladimir lo tiene claro: su país no es una empresa y está viviendo un contexto bélico.

Además de robustecer al sistema financiero ruso y de continuar con la exportación de gas natural, el Kremlin tiene otro objetivo. Aquí es clave comprender la comunicación política y los intereses que, a veces, se presentan entretejidos, casi de manera simbólica, pero que sientan las bases de antecedentes para poder avanzar en materia política. Putin espera que Europa pague en rublos porque posiciona al viejo continente a los pies de la Gran Madre Rusia. 

Simbólicamente, esto sería patear el tablero de la política internacional. Desde la llegada de Putin al poder en el año 2000, el ex miembro de la KGB, supo posicionar a su país en la competencia económica mundial, solo equiparada a los mejores años productivos de la Unión Soviética. Aunque Putin siempre fue visto de reojo por los demás líderes europeos, fue un aliado, con vaivenes, pero presente en las decisiones económicas europeas. 

Haciendo un breve paréntesis, Europa vio en Putin a un líder con el que se puede hacer negocios, cosa distinta a la gestión noventosa de Boris Yeltsin que significó el vaciamiento del ex estado soviético y una grave indecisión para exportar los bienes más preciados de Rusia: el gas natural y el petróleo. 

Volviendo a la comunicación política, Rusia busca posicionarse como el gran proveedor europeo de gas, pero también el país que puede llevar una guerra a cuestas contra las sanciones de la OTAN y la Unión Europea. Inclusive, en el marco de la comunicación política, los rusos se posicionaron como potencia sanitaria, al patentar en el año 2020, la primera vacuna contra el Covid – 19. No cabe duda que esto es un jaque mate para Vladimir Putin. 

Retomando el tema del gas, cabe recordar que Rusia tiene rutas de gasoductos y oleoductos, como así también una relación medianamente cordial con otros países exportadores de gas a través de un intercambio de favores políticos que Putin los llevó adelante con la sutileza de un gato salvaje de las nieves. A eso, hay que sumarle que Rusia tiene una relación corporativa casi paralela a la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). 

¿Qué quiere Europa?

La respuesta a este interrogante podría ser lo contrario a las exigencias rusas: seguir utilizando el gas de Gazprom y pagarlo en euros. Sin embargo, la política internacional es mucho más compleja de lo que parece. 

Europa, al contrario de lo que se cree, es un continente que viene debilitado y más aún para afrontar una crisis energética a causa de una guerra. Esto se explica por dos factores internos del viejo continente. En principio fue el hecho de haber perdido a Gran Bretaña como su miembro a partir de lo que sucedió con el Brexit

La Unión Europea perdió a uno de sus hijos pródigos y eso se siente a nivel político, económico y militar. Pero además de la figura de los británicos, Europa (como categoría política compleja) perdió a su dama de hierro el año pasado. Desde que se confirmó la salida de Angela Merkel de la vida política, Europa no ha encontrado el rumbo de liderazgo político que le supo dar la alemana. Asimismo, es Alemania el punto neurálgico de Europa, y a la vez es un país que depende casi en un 70% del gas ruso, y ante la falta de ese preciado servicio, el shock y el debilitamiento político se siente más. 

De hecho, como un mínimo apartado ruso, cabe recordar que esta crisis bélica en Ucrania fue orquestada hace años, sin embargo, la presencia de Angela Merkel y Donald Trump como figuras políticas decisivas, hacían pensar dos veces a Putin antes de actuar. Una vez confirmada la salida de líderes fuertes, Rusia actuó. Cuando el gato no está, los ratones bailan.

Volviendo al caso europeo con el gas, este continente se vale del uso del gas todo el año, no solamente en invierno o en otoño, esto hace que las discordias morales por la invasión rusa en Ucrania, aparentemente, queden de lado. 

Ahora bien, ¿Por qué Europa sanciona a Rusia si necesita su gas? La respuesta es simple, la UE responde a los intereses de la Organización del Tratado del Atlántico Norte. En síntesis, pareciera ser que Europa es solamente un rehén de los intereses rusos y de la OTAN en una suerte de Nueva Guerra Fría.

¿Qué opciones tiene Europa? 

Es sabido que Moscú comenzó a cortar el suministro de gas a varios países europeos, y ante esto, el euro – continente necesita de nuevos rumbos para mantener a su población con bienestar, con el fin de evitar algún tipo de levantamiento civil y  ahorrarse así otro dolor de cabeza más. 

Lógicamente hay opciones. Por ejemplo, la zona más occidental de Europa podría valerse del gas británico. Esto es interesante, porque con la salida de Gran Bretaña de Europa con el Brexit, como comentamos previamente, el viejo continente deberá pagar impuestos y un canon para la importación del gas natural proveniente del país de la reina Isabel II. 

En el caso de Europa central y pensando en Alemania, puede haber un nuevo factor de análisis. El gas podría ser importado desde países escandinavos a través de gasoductos, o bien podría ser una opción Países Bajos. El problema es que Alemania suspendió el proyecto de construcción del gasoducto Nord Stream 2 con Rusia. Esta magnífica obra hubiese solucionado gran parte de los problemas energéticos del país teutón, sin embargo, su cancelación debido a la guerra fue un golpe al mentón a las políticas a largo plazo para el corazón europeo. 

El sur de Europa vive una situación distinta, ya que podría abastecerse por otras rutas de gas y petróleo. Aquí entra en juego Asia, a través de un país intercontinental: Turquía. 

Esta crisis energética por el gas ruso podría posicionar a Turquía como una buena fuente de suministro de gas a Europa, entendiendo que a lo largo y ancho del territorio asiático turco pasan los gasoductos más importantes que provienen de Medio Oriente. Pero… ¿Europa no castigó las acciones bélicas rusas con sanciones económicas, aunque podría exportar gas de países de Oriente Medio, a los cuales también cuestiona por sus prácticas políticas, sociales y religiosas? La política internacional es más compleja de lo que parece. 

No todo termina ahí, hay una opción más para el pueblo europeo: Azerbaiyán. Este país ubicado en el continente asiático es uno de los mayores exportadores de gas natural del mundo, aunque constantemente asediado por conflictos internos y regionales. Azerbaiyán es una ex República Soviética, que llevó adelante un proceso de descomposición política, social y económica que lo siente hasta el día de hoy, además se le suma un conflicto medianamente resuelto pero que aún dispara esquirlas. Hablamos del conflicto de Nagorno – Karabaj con Armenia. Más allá de esto, el gas azerbaiyano se posiciona como una opción para Europa y, casi como efecto rebote, el país asiático ve en Europa una sola cosa ante este eventual panorama: entrada de divisas. 

Inclusive, vale nombrar que hay países que se han posicionado como potenciales exportadores de gas para Europa. Nigeria, Qatar, Argelia, Congo y Bolivia son opciones, aunque menos viables. En esa menor viabilidad podría ingresar Estados Unidos. Entendiendo que existe la posibilidad de gas natural licuado, esta sería una solución inmediata, aunque su exportación y posterior traslado y tratamiento es mucho más complejo y caro que el gas natural. Esto traería como consecuencia, el aumento del servicio de gas en el viejo continente, y posteriormente, la baja en la calidad de vida de la población europea. Aunque, habrá que pensar en los más débiles, los miles de migrantes provenientes de África, los trabajadores sin visa que provienen de América Latina, y los musulmanes que poco a poco se están integrando de manera “europeizante” a los distintos países a los que llegan. Ellos serán quienes sufrirán más. 

Asimismo, cabe aclarar que Europa busca la independencia energética lo antes posible de Rusia, teniendo como meta al año 2030. Pareciera ser una misión complicada para cumplir, sobre todo entendiendo el contexto macro que involucra esta crisis energética global y el hecho de que el precio del gas en Europa se disparó un 20% desde el inicio de la guerra ruso – ucraniana. 

¿Qué pasa en América Latina con el gas? 

Latinoamérica es esa región mundial que siempre busca sacar provecho del contexto económico internacional para poder posicionar a sus economías emergentes. En términos de gas, claramente Bolivia es uno de los productores más grandes. De hecho, desde el comienzo del conflicto armado en Ucrania, el Estado Plurinacional de Bolivia rubricó una serie de acuerdos de abastecimiento de gas a Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay. Se expresa la posibilidad de mayor generación de divisas para el país boliviano. Asimismo, está abierta la posibilidad de que, en un futuro lejano, logre abastecer a otras regiones del mundo. 

Por otro lado, Argentina, Brasil y Chile son países exportadores de gas licuado. Este contexto puede posicionar a la región como una pequeña opción para el suministro del viejo continente. De hecho, Argentina se está preparando para una temporada de amplia exportación del GNL. Esta previsión podría extenderse aún más para los próximos años en nuestro país, entendiendo la viabilidad de esta propuesta como una política de Estado que no se abandone más allá de la fuerza política gobernante. El tablero político de la región sudamericana se mueve con la inestabilidad predominante y característica por condiciones históricas. Los acuerdos de hoy, podrían no ser los de mañana. 

Misiones y el gas

La tierra colorada tiene, por su parte, una cuestión casi de arraigo histórico con el gas. Arraigo en el reclamo de un gasoducto o de un precio diferencial para las pretensiones de Misiones. 

Cabe recordar que Misiones es una provincia atravesada por la política y economía internacional, encontrándose en el medio de dos países con experiencias históricas absolutamente disímiles que marcan el día a día de los misioneros: la pujante economía brasileña y la condición pendulante de Paraguay. 

Ante este contexto, es Nación la que toma cartas en el asunto cuando se habla de una situación de asimetría, digna de análisis en clave internacional. Allí es donde puede preguntarse si la crisis energética europea puede afectar a Misiones. 

En el marco de los factores externos, se puede encontrar una serie de situaciones previamente explicadas y que parecieran ser obvias. Si Europa acapara el mercado emergente de gas natural o gas licuado, las zonas periféricas del globo podrían afrontar una crisis energética de desabastecimiento, que la pagarían los que menos tienen. Es por esta razón que una guerra en el otro lado del mundo puede afectar severamente al vecino misionero que busca calentar su agua para el mate.

Las políticas energéticas nacionales, provinciales y municipales son claves para tener una ciudadanía cuidada, con todas las aristas características que cada espacio geográfico tenga. Por esta razón, la llegada de un gasoducto a la provincia de Misiones traería beneficios que a leguas servirían para combatir la crisis energética que sacude al continente más rico del mundo. 

La necesidad y la petición de Misiones de conformar una red de gasoductos para el abastecimiento provincial son de al menos 2 décadas. Sin embargo, la postergación se siente mucho más cuando uno abre los portales de noticias internacionales y ve que países con una magna estabilidad económica están sufriendo por la falta del gas. Esta deuda con Misiones, además se materializaría en una cuestión meramente básica: las industrias y los comercios podrían utilizar una red de gas, de capital público, privado o mixto. El bienestar parece ser la respuesta más obvia. 

Ahora bien, ¿Por qué Misiones está alejada de las conexiones de abastecimiento de gas en Argentina? En principio cabe analizar el contexto histórico de la Argentina: el falso federalismo. Con el correr de las décadas, distintos gobiernos nacionales no hicieron más que acentuar la diferencia entre CABA y zonas de Buenos Aires con el resto del país, provocando una asimetría innegable en términos de consumo, precios, oferta y demanda. Esta situación es aplicable a otros rubros y no solamente es un concepto que invita a entender el shock del gas, sino que desnuda el problema estructural de la aglutinación del poder político y económico nacional encerrado entre el Río de la Plata y la avenida Rivadavia. 

Cierto es que, si uno hace historia, encontrará gobiernos y colores políticos que hicieron más o menos por subsanar esa diferencia, aunque el resultado nos llevó a un 2022 en donde Misiones aún no tiene rutas de gasoductos para sus habitantes.

Por otro lado, está la falsa premisa de que Misiones no necesita un gasoducto ante la situación climática o geográfica. Aducir que la tierra colorada no es merecedora de un abastecimiento de gas natural o licuado como otras zonas de Argentina es del nivel de una falacia supina, entendiendo que se expusieron argumentos consistentes que avalan la necesidad de utilizar el gas y tener un acceso mucho más plausible que lo que ya es una realidad. 

Gas, dinero y mucho más…

 Luego de ver y comprender las diversas cuestiones que giran en torno a la situación del gas en el mundo hay varias reflexiones a las que se puede abordar. En principio, está a la vista de todos que Rusia no solamente es una potencia militar bajo el firme mandato de un presidente que fue producto de la Guerra Fría, sino una potencia económica y energética que, ante la batería de sanciones en su contra, supo con tan solo una carta hacer tambalear al continente mas rico del mundo. 

Por otro lado, la acción de Occidente contra Rusia, materializada en sanciones en respaldo a Ucrania, ¿son reales o son intereses? Pareciera ser que mientras el pueblo ucraniano resiste una invasión brutal, los europeos solamente se preocupan por tener el gas suficiente como para no bajar su nivel de vida, luego del shock del gas ruso generado por el Kremlin. ¿Y la ética y moral europea? Pareciera ser que es solo para las redes sociales.

En consecuencia, quedó claro que esas regiones económicamente postergadas en el mundo, hoy en día tienen la posibilidad de posicionar su gas y generar divisas, entendiendo que de acuerdo a como se desarrolle esta situación que mantiene en vilo al mundo, podría generar cambios sustanciales a nivel interno y externo en un varieté de países. Es la posibilidad de “los Congos y las Bolivias” de poder incorporarse a mercados previamente inusitados. Finalmente, y como todo proceso histórico, es casi obvio ver la integración del mundo como una realidad, inclusive previa a la globalización. De esta forma, es simple de dilucidar que una guerra al otro lado del mundo puede afectar al panadero del barrio, al remisero de la ciudad e inclusive a quien quiera tomar un simple mate, además de desnudar las desigualdades imperantes en nuestro país, en este caso. El shock del gas ruso, que aparentemente hace poner a Europa de rodillas, se ve, se analiza y se siente.

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Aumenta el GNC y estacioneros amenazan con un paro nacional

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Mayo tendrá un aumento en el GNC del 15% cuando los expendedores autoconvocados preparan un paro nacional en las estaciones.

Entre los aumentos del mes de mayo, el GNC suma presión a la inflación con un incremento del 15%, pendiente por la suba de naftas en los últimos meses. Al mismo tiempo, los expendedores autoconvocados preparan un paro nacional en las estaciones para este domingo (1/5).

El incremento en el precio del GNC es producto de la manera en la que están estructurados los contratos de quienes venden este combustible. Así, los precios se mueven de acuerdo a un porcentaje del precio de la nafta súper.

Pedro González, vicepresidente de la Cámara de Expendedores de GNC, precisó que los precios en el Área Metropolitana de Buenos Aires quedarán entre los $52 y los $54 dependiendo de cada estación, “sus costos y sus posibilidades”.

El tanque de un auto pro medio se llena con unos 14 metros cúbicos, que a su vez duran unos 200 kilómetros en ruta y unos 160 kilómetros en ciudades, estimó González.

Por lo tanto “llenar el tanque” de GNC pasará a costar alrededor de $750 en el AMBA.

Paro de estacioneros

Anoche (28/4) los expendedores autoconvocados emitieron un comunicado donde cuestionaron a la Secretaria de Energía de la Nación y anunciaron un paro.

“No estamos viendo ninguna actividad de parte de la Secretaria de Energía de la Nación sobre el tema de la provisión de Gas”, arranca el comunicado de los expendedores.

“El punto que vemos es el siguiente, el problema NO resulta presentarse en forma uniforme en todo el país, aun así está claro qué hay muchas ciudades o regiones donde el GNC NO va a poder ser sostenido como oferta dentro del menú de combustibles y hay muchos otros lugares donde va a existir una “ilusión” de oferta que va a durar unas horas al día ya que las estaciones con contrat o solo van a poder sostener la venta hasta su capacidad de reserva, luego de lo cual la venta deberá interrumpirse hasta el próximo día, a esto anterior habrá que agregar el daño al empleo ¿cómo se van a sostener las fuentes de trabajo sin ingresos en nuestras pymes? es otra pregunta sin respuesta”, prosiguen.

Y agregan que “todo lo anterior, representa un escenario pergeñado por gente tan indolente como torpe, cada día qué pasa resulta menos velado el efecto desastroso que esta desatención va a producir. Un daño irreparable al sistema del GNC, un golpe al empleo formal, un golpe a muchas pymes y un golpe al bolsillo de nuestros clientes que son el eslabón más débil de la cadena productiva, la médula de la actividad informal que NO puede mantenerse en movimiento con combustibles Premium”.

“Todo lo anterior describe un escenario distópico que responde a un profundo desconocimiento del sector y una actitud de negligente desinterés que cada día resulta menos velada”, añaden la agrupación.

Por último, concluyen: “estamos lanzando la única medida posible ante tanta inacción del gobierno, el cese de venta de GNC a nivel nacional a partir de las 0hs. del día 01/05/2022 a fin de exigir la continuidad de los contratos de provisión de gas en boca de pozo, de TODAS las estaciones de GNC que quedarían desprovistas de la materia prima necesaria para sostener su actividad”.

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El acero y el gas ponen en jaque una industria agroexportadora

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El acero y el gas son dos insumos que subieron su precio internacional en las últimas semanas, y complican a una industria argentina en particular.

El acero y el gas, dos de los insumos más solicitados en las industrias pesadas de todo el mundo, subieron su precio internacional considerablemente en el último tiempo y en Argentina ya se hacen sentir. Una de las industrias más afectadas por este fenómeno es la que produce maquinaria agrícola, uno de los rubros que ingresan cantidades considerables de dólares al país con la venta y exportación de sus productos.

En el caso del gas, la problemática es bien conocida por la mayoría. El Gobierno nacional batalló en las últimas semanas para asegurar la provisión del mismo durante el invierno, y la escasez se hizo sentir especialmente en la industria.

En Córdoba, donde se concentra la mayor parte de la producción de maquinaría agrícola, se registraron cortes de gas a diversas industrias. Eso generó un conflicto que incluso se trasladó al plano político, donde el Gobierno provincial denunció al Nacional por falta de provisión.

Por el lado del acero, el aumento de su precio no fue tan notorio para el común de la gente, pero si para los productores de maquinaria agrícola que lo utilizan como un insumo diario. Para esa y otras industrias, su provisión es clave y cada vez se pone más complicado importarlo ya que, al igual que el gas, se necesitan dólares (que no hay).

En ambos insumos, su incremento de precio y consecuente faltante se produce principalmente por dos factore s. El primero es el mencionado precio internacional, elevado especialmente por la guerra entre Rusia y Ucrania.

Y el segundo, ya en una visión más local, es la también mencionada falta de dólares. Esto último responsabilidad de las políticas económicas y monetarias que lleva adelante la administración de Alberto Fernández.

Con ambos factores influyendo fuertemente, la producción de maquinaria agrícola podría verse afectada fuer temente en las próximas semanas, en una situación similar a la denunciada por la industria automotriz. Todo ello en un momento pico de demanda que podría contribuir fuertemente a acumular reservas en el Banco Central.

Luciana Mengo, presidenta de la Asociación de Fabricantes de Maquinaria Agrícola y Agrocomponentes de Córdoba (AFAMAC), explicó los efectos de la faltante de gas y acero y proyectó un agravamiento de la situación. “Nuestra materia prima principal es el acero en muchos de nuestros equipos, entonces es un producto que nos tiene prácticamente atados. Por otra parte, ahora estamos despertando con una nueva situación coyuntural que es la falta de combustible, y en nuestro caso el gas puede afectar el trabajo de los hornos para su producción”, dijo la dirigente al sitio Agroverdad.

“Como Argentina no tiene su cadena de valor desarrollada y todos sus proveedores desarrollados, dependemos de algunos insumos que s on de importaciones. Pero creo que este proceso puede verse ralentizado, pero no anulado. Es más lento, pero no inexistente. Nos familiarizamos de nuevo, como pasa siempre. Los tiempos del sector público y del sector privado suelen ser diferentes. Pero eso sí, todo esto puede llegar a verse traducido en un pequeño problema en la entrega del producto final, que puede demorarse un poco más”, agregó la representante de la industria de la maquinaria agrícola. Durante el 2020 y el 2021, las ventas de maquinaria agrícola se incrementaron considerablemente.

Además de realizar ventas récord en el exterior, a países como Brasil o Australia, la industria de la maquinaria agrícola también ayudó a los productores a capitalizarse, ante la incertidumbre por la pandemia. Muchos eligieron invertir en máquinas para no perder su capital de cara al futuro.

“Nuestro sector siempre está vinculado a una cuestión estacional, eso ya lo sabemos. Tenemos picos de venta, después baja, y en esas épocas de baja en el mercado interno muchas empresas enfocan su producción para la exportación. Tenemos un proceso productivo de fabricación que demanda mucho tiempo y de por sí eso suele demorar un poco las entregas también. Hubo un pico altísimo de demanda que tuvimos en el 2020, que se terminó de entregar en el 2021 y esto aceleró el proceso de patentamientos. Lo mismo va a pasar con este primer semestre de 2022”, aseguró. De esta forma, la falta de gas y acero, le ponen presión a un mercado que debe responder rápido para apuntalarse, y seguir generando divisas en crecimiento como lo viene haciendo.

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