GENÉTICA

Un nombre para el dolor: Cuando el diagnóstico de una hija revela la historia clínica de la madre

Compartí esta noticia !

En el Parque de la Salud, la historia de Noelia y Renata en la búsqueda que las unió. El Instituto de Genética Humana escribió una historia que atraviesa generaciones: la de Noelia Bastida y su hija Renata Lapalma Bastida, ambas con raquitismo hipofosfatémico ligado al X (XLH), una enfermedad poco frecuente que durante más de tres décadas no tuvo nombre para Noelia, hasta que el diagnóstico de su hija -detectado antes de los dos años por la deformidad en sus piernas- permitió finalmente identificar también su propio cuadro a los 31 años, después de haber atravesado seis cirugías traumatológicas a lo largo de toda su vida.

El hallazgo que cambió dos historias

Todo comenzó con Renata. Sus piernas arqueadas llevaron a la consulta con el servicio de genética del Madariaga, donde el equipo profesional inició lo que la doctora Eugenia Heis, médica genetista del instituto, describe como “la gran búsqueda”. Los estudios revelaron que la niña perdía fósforo por la orina, el mineral esencial para el crecimiento y la fortaleza ósea. Esa pista clínica derivó en un estudio genético que confirmó el raquitismo hipofosfatémico ligado al X.

Pero la historia no terminó ahí. Durante el proceso, Noelia contó a los profesionales que en su infancia, en Corrientes, había sido operada varias veces por un traumatólogo que también presentaba las piernas arqueadas y que convivió toda su vida con un dolor crónico nunca tratado correctamente. El diagnóstico de Renata destapó, entonces, el propio diagnóstico de su madre.

“Tantos años de dolor y padecimiento tenían un nombre y un apellido”, resume Noelia, quien atravesó la primaria, la secundaria y la facultad “atravesada por una cirugía”. Hoy, madre e hija comparten no solo la enfermedad sino también el tratamiento, aunque con historias distintas: mientras Noelia transitó su infancia entre operaciones, Renata está creciendo con acceso temprano a terapia dirigida.

Una infancia distinta gracias al diagnóstico temprano

El impacto del hallazgo se refleja en el cuerpo de Renata. Según relata su madre, “es impresionante el cambio físico que ella tuvo, sus piernitas están mucho más fuertes, están más derechas” y se nota “la energía que ella tiene con el correr de los años”. La niña, hoy, lleva adelante lo que Noelia define como “una infancia fuerte y feliz”.

La doctora Heis explica el trasfondo clínico de esa mejora: el raquitismo hipofosfatémico ligado al X genera baja talla, alteraciones óseas y dolores crónicos que limitan a un niño en algo tan elemental como jugar. El tratamiento que recibe Renata consiste en anticuerpos monoclonales que reducen la pérdida de fósforo por orina y permiten que ese mineral llegue efectivamente al hueso.

“Vemos que el fósforo en Renata mejoró en la sangre, no se pierde por orina, vemos que la desviación de los ejes de los miembros inferiores va disminuyendo y que Renata va creciendo”, detalla la genetista, quien señala que esos indicadores marcan que el tratamiento va en el camino correcto.

Sospechar a tiempo, la clave del mensaje

Desde su experiencia, Noelia deja un mensaje dirigido a otras familias: ante piernas arqueadas en un niño, hay que sospechar de una posible causa genética. “No quedarse, si con un especialista no hay muchas respuestas, seguir consultando, seguir investigando, y que se llegue a un diagnóstico”, recomienda. La doctora Heis coincide en que el caso de Renata y Noelia demuestra cómo el diagnóstico de un paciente pediátrico puede iluminar el cuadro clínico de otros integrantes de la familia, con un impacto directo en su calidad de vida.

El respaldo de la Fundación Parque de la Salud

Historias como la de Noelia y Renata son posibles gracias al trabajo coordinado del Instituto de Genética Humana con la Fundación Parque de la Salud, cuya inversión sostenida en tecnología médica calificada permite que Misiones cuente con capacidad diagnóstica y de estudios moleculares de alta complejidad, sin que las familias deban trasladarse fuera de la provincia.

Este acompañamiento estratégico —que combina equipamiento de punta con equipos profesionales altamente especializados— es el que hace posible detectar enfermedades poco frecuentes, confirmarlas mediante estudios genéticos y sostener en el tiempo tratamientos que, como en este caso, transforman la calidad de vida de pacientes y sus familias.

Compartí esta noticia !

De la investigación a la chacra: empresas misioneras evalúan selecciones genéticas de INTA para la yerba del futuro

Compartí esta noticia !

Dos nuevos ensayos instalados en establecimientos productivos de Santo Pipó y Oberá permitirán evaluar durante los próximos años materiales genéticos desarrollados por el Programa de Mejoramiento de Yerba Mate del INTA. La iniciativa busca identificar plantas con mayor productividad, mejor adaptación a distintas condiciones ambientales y características diferenciales de calidad que respondan a las demandas actuales y futuras de la cadena yerbatera.

La innovación en la producción de yerba mate es un proceso que demanda tiempo, continuidad y rigurosidad científica. Detrás de cada nueva selección genética existen años de investigación, observación y evaluación antes de que los materiales puedan llegar a los productores. En ese camino se inscriben los dos nuevos ensayos de progenies que el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) comenzó a implementar en establecimientos productivos de Misiones, donde se pondrán a prueba materiales obtenidos tras décadas de trabajo en mejoramiento genético.

Los ensayos forman parte del Programa de Mejoramiento Genético de Yerba Mate que el organismo desarrolla desde hace más de cincuenta años en la provincia. Su propósito es generar información que permita identificar los materiales con mejor desempeño productivo, sanitario y de calidad, aportando nuevas alternativas para fortalecer la competitividad del sector.

Nuevas selecciones en condiciones reales de producción

Uno de los ensayos fue implantado en un establecimiento de la empresa Madanto S.A., en Santo Pipó, mientras que el segundo se encuentra en proceso de instalación en la empresa San Miguel, en Oberá. Ambos incorporan nuevas selecciones genéticas surgidas a partir de la evaluación de plantas sobresalientes y de cruzamientos controlados realizados por los equipos de investigación del INTA.

La investigadora del INTA, Mgter. Vanesa Schoffen, explicó que estos materiales ya atravesaron distintas etapas de selección y ahora ingresan en una fase decisiva: su evaluación en condiciones reales de producción.

“Estos materiales tienen detrás varios años de trabajo de selección genética y cruzamientos controlados. Ahora comienza una nueva etapa en la que debemos observar cómo responden en el campo, evaluando crecimiento, rendimiento, adaptación, comportamiento frente a plagas y enfermedades y distintos parámetros de calidad”, señaló.

En el caso del ensayo instalado en Santo Pipó, se trabaja con 84 familias provenientes de cruzamientos controlados, selecciones genéticas y fenotípicas distribuidos en 15 bloques experimentales sobre una superficie cercana a las 0,7 hectáreas. Allí se realizarán mediciones y observaciones durante aproximadamente una década.

Sin embargo, el horizonte temporal del mejoramiento genético es aún más amplio. Desde la instalación de un ensayo hasta la disponibilidad comercial de plantines provenientes de los materiales seleccionados pueden transcurrir entre 8 y 10 años. Se trata de un proceso de largo plazo que requiere continuidad y seguimiento permanente.

A través de estas evaluaciones, los investigadores buscan identificar genotipos con mayor productividad, mejor estabilidad frente a distintas condiciones ambientales y características diferenciales vinculadas tanto a la calidad industrial como a perfiles químicos específicos, atributos que adquieren creciente relevancia dentro de la cadena yerbatera.

Hacia una yerba mate con perfiles diferenciados

La participación de la empresa Madanto S.A. en esta iniciativa se apoya en experiencias previas de mejoramiento genético desarrolladas por el INTA en distintos puntos de Misiones. Andrés Bovi, responsable del establecimiento asociado a la Cooperativa Piporé, destacó que el profesionalismo y la rigurosidad de los equipos técnicos fueron factores clave para sumarse al proyecto.

“Vimos los ensayos que ya se estaban realizando en otros lugares de Misiones y eso inspira mucha confianza. Hay un seguimiento muy profesional y meticuloso que genera entusiasmo y expectativas sobre los resultados que puedan alcanzarse”, expresó.

Para Bovi, el potencial de estos trabajos va más allá de la obtención de plantas más productivas o resistentes. Considera que el futuro de la actividad también pasa por avanzar en la identificación de características químicas y sensoriales que permitan diferenciar materiales según distintos perfiles de consumo.

“Así como en otras producciones existen variedades claramente identificadas, creo que en el futuro también podremos encontrar materiales diferenciados por sabor, intensidad o composición química. Eso permitiría orientar mejor la producción según las demandas de distintos mercados y consumidores”, afirmó.

Asimismo, destacó la importancia de sostener investigaciones de largo plazo mediante una articulación efectiva entre el sector público y privado. “Estos estudios requieren paciencia, continuidad y rigurosidad. Las empresas podemos aportar la superficie, el manejo y el compromiso, pero instituciones como el INTA tienen las capacidades técnicas, los profesionales y el rigor científico necesarios para generar resultados confiables. Esa complementación es fundamental para el desarrollo futuro de la actividad yerbatera”, concluyó.

La articulación público-privada como motor de innovación

La ingeniera forestal y magíster Valeria Morales, titular de Vivero VYO, también resaltó el valor de este trabajo conjunto. Explicó que la empresa San Miguel S.A., perteneciente al grupo Máximo Urrutia, participa activamente en el acompañamiento de las investigaciones mediante la implantación y el mantenimiento de los ensayos, la provisión de insumos y la coordinación con los equipos técnicos del INTA.

Según indicó, este es el segundo ensayo que se desarrolla en la empresa y, en esta oportunidad, se evaluarán 65 nuevos genotipos de yerba mate. “El objetivo es analizar la interacción genotipo-ambiente y evaluar los rendimientos, la tolerancia a plagas y enfermedades, así como las características químicas de los materiales”, explicó.

Morales remarcó además que la cooperación entre organismos públicos y empresas privadas resulta fundamental para acelerar los procesos de innovación y transferencia tecnológica. “Es clave el trabajo en equipo entre empresas privadas y el sector público para que podamos dar pasos más grandes en menor tiempo”, afirmó.

“Poder trabajar en conjunto a través de convenios de colaboración técnica con el INTA nos permite ahorrar tiempo y adquirir materiales que ya tienen varios años de mejora, algo que es muy beneficioso para la empresa”, agregó.

Desde la perspectiva del vivero, la generación de nuevos materiales genéticos representa además una oportunidad estratégica para fortalecer la oferta comercial y diferenciarse por la calidad genética de las plantas disponibles para los productores.

Ciencia aplicada para construir la yerba mate del futuro

Más allá de la información que aportarán sobre productividad y adaptación, estos ensayos cumplen una función estratégica dentro del proceso de mejoramiento genético. La identificación de materiales de yerba mate superiores permitirá su utilización como plantas madre en huertos semilleros, como progenitores en nuevos esquemas de cruzamientos y como fuente de material para su propagación.

La iniciativa también refleja la importancia de vincular la investigación científica con las necesidades concretas del sector productivo. La instalación de los ensayos en establecimientos comerciales permite que las evaluaciones se desarrollen bajo condiciones reales de manejo, incorporando la experiencia y la visión de empresas y productores que forman parte de la cadena yerbatera.

En el marco de estos acuerdos de cooperación técnica, el INTA aporta los materiales genéticos, el diseño experimental, la implantación de los ensayos y el seguimiento técnico durante todo el proceso. Las empresas, por su parte, contribuyen con la superficie, el mantenimiento y el personal necesario para sostener investigaciones que requieren continuidad durante muchos años.

Las expectativas están puestas en que estos nuevos ensayos amplíen la base genética disponible para el sector y permitan avanzar en la identificación de materiales capaces de mejorar la productividad, la adaptación y la calidad de la yerba mate argentina. 

Compartí esta noticia !

Uno en un millón: el joven que iba a la escuela en carreta, tiene la enfermedad más rara de la provincia y hoy sueña con poner su voz en personajes de ficción

Compartí esta noticia !

A los seis años nadie sabía qué tenía. El Instituto de Genética Humana del Parque de la Salud descifró su diagnóstico, le cambió el hábitat y le trazó un camino. Nelson Tachile, el chico de Cerro Azul que llegó en carreta, hoy lo cuenta con su propia voz.

Nelson Tachile llegó al Instituto de Genética Humana a los seis años, derivado por un supuesto retraso madurativo que, con el tiempo, resultó ser otra cosa: el síndrome de Ehlers-Danlos de tipo músculo estructural, una enfermedad rarísima que afecta a uno de cada un millón de personas y que, según la médica genetista Eugenia Heis, lo convierte en el primer caso diagnosticado en la provincia de Misiones. Criado por su abuela en Cerro Azul, Nelson cursó toda la primaria y la secundaria, perdió la visión de un ojo, aprendió a convivir con el dolor y la fragilidad de su cuerpo, y hoy sueña con ser actor de doblaje. Su historia es la de un sistema de salud que no se rindió ante lo desconocido.

El niño que llegó del monte

Había algo que no cerraba. Cuando Nelson llegó por primera vez a la consulta del Instituto de Genética Humana, su historia clínica decía “retraso madurativo”. Pero Heis, médica pediatra especialista en genética, intuyó desde el principio que había una pregunta más profunda esperando respuesta.

Nelson tenía seis años y vivía en una zona rural de Cerro Azul. Iba a la escuela en carreta. Tenía moretones que tardaban dos o tres meses en reabsorberse, una fragilidad del tejido conectivo que lo volvía vulnerable a cualquier golpe menor, y una pérdida visual severa que nadie había logrado explicar del todo. El cuadro era difuso, pero inequívoco para un ojo entrenado: algo genético estaba en juego.

“El retraso madurativo no existía, sino que había una patología de base a la cual teníamos que responder muchas preguntas”.

Así lo recuerda Heis, quien desde entonces lideraría un proceso de diagnóstico que duraría años y que terminaría con un nombre técnico tan extenso como preciso: Ehlers-Danlos de tipo músculo estructural.

Una enfermedad que afecta a uno en un millón

El síndrome de Ehlers-Danlos es un grupo de enfermedades hereditarias del tejido conectivo, esa especie de “pegamento” biológico que sostiene la estructura del cuerpo humano. En su variante músculo estructural, la presentación es tan inhabitual que la literatura médica apenas la registra en casos aislados alrededor del mundo. Para ponerlo en dimensión: estadísticamente, afecta a una persona de cada un millón.

El equipo del Instituto de Genética Humana analizó una extensa batería de genes, rastreó alteraciones moleculares y finalmente encontró la respuesta que el cuerpo de Nelson llevaba codificada desde su nacimiento. El diagnóstico no era solo un nombre: era un mapa de ruta.

“Esta enfermedad que es rarísima, creemos que Nelson es el primero en la provincia. Nos ayudó a saber y elegir el camino de ruta que íbamos a ayudarles desde la parte médica y asistencial para poder prevenir y evitar complicaciones”.

Heis es precisa cuando explica lo que significó ese hallazgo: no se trató solamente de cerrar un expediente diagnóstico, sino de rediseñar la vida cotidiana de un chico de zona rural que, sin saberlo, estaba expuesto a riesgos vasculares graves cada vez que montaba su caballo camino a la escuela.

El primer desafío: sacar a Nelson del campo

El diagnóstico reveló algo urgente. El síndrome de Ehlers-Danlos en su variante más severa puede comprometer los vasos sanguíneos. Una caída del caballo, un golpe contra el suelo, podía tener consecuencias irreversibles. El equipo médico lo comprendió de inmediato y tomó una decisión que iba más allá de la clínica.

“El primer desafío que nos planteamos como equipo fue modificar su hábitat rural a un hábitat más civilizado, poder ir a la escuela caminando sin dificultad de caerse del caballo, sabiendo que él podría tener lesiones vasculares graves que iban a poder comprometer su vida”

El seguimiento se extendió durante años en el área pediátrica del Instituto, junto con otros especialistas del hospital. El trabajo fue, en términos médicos, multi e interdisciplinario. En términos humanos, fue acompañamiento.

La voz de Nelson: “Todos tenemos nuestra estrella”

Nelson Tachile habla con una calma que cuesta no admirar. Tiene la voz pareja de quien ha aprendido a medir sus palabras porque sabe que cada una cuenta. Cuando describe su síndrome, no lo hace con amargura: lo hace con la precisión serena de alguien que lleva años conviviendo con algo que no eligió pero que decidió, en algún punto, no dejar que lo defina.

“Tengo muchos problemas para caminar, problemas motrices. Me cuesta bastante el tema de caminar muchos tramos, me cansa demasiado. También el tema de los huesos: si camino mucho o hago un mal movimiento me queda doliendo. Y la vista de un lado no la tengo, la perdí completa.”

La visión del ojo derecho se perdió por completo. El izquierdo conserva entre un treinta y un cuarenta por ciento de capacidad visual. Sin embargo, Nelson terminó la primaria, terminó la secundaria con un promedio de 7,75 y tiene un sueño concreto: estudiar actuación de doblaje o actuación de voz.

“Me gusta mucho estudiar. Me gustaría estudiar actuación de doblaje o actor de voz, que hasta ahora lo voy practicando con el celular y con el micrófono auricular.”



Sabe lo que necesita para avanzar: una computadora que le permita acceder a la formación online. Es un pedido sencillo y, al mismo tiempo, cargado de futuro.

Convivir con el síndrome: una filosofía de vida

Hay algo en la forma en que Nelson habla de su enfermedad que trasciende su historia personal. Parece haber llegado, con los años, a una comprensión de la vida que muchos adultos sin diagnósticos complejos no alcanzan.

“Cada chico, cada persona con su discapacidad tiene su forma de brillar y su forma de salir adelante. No porque uno tenga su discapacidad, su enfermedad o lo que sea, uno no se tiene que decaer, porque todos tenemos nuestra estrella, nuestra luz que nos tiene que guiar de allá arriba.”

La figura de la abuela aparece en su relato como un pilar inamovible. Ella lo crió desde que nació, es quien lo acompaña a los turnos, quien lo sostiene en los procedimientos. A su lado, menciona a sus amigos, como parte indispensable del andamiaje que permite seguir de pie.

“Lo más importante es tener muchos amigos que sean amigos leales. Rodearte de personas que te van a hacer bien a uno mismo y tratar de convivir con el síndrome, tratar de irse de la mano, porque será una cosa que de acá hasta que uno muera va a estar presente.”

La transición: de la pediatría a los adultos

El proceso de Nelson en el Instituto de Genética Humana tiene una marca específica que refleja la madurez del sistema: la transición. Cuando un paciente complejo en seguimiento pediátrico llega a la adultez, la continuidad del cuidado no puede interrumpirse. El equipo del Instituto lo garantizó.

Durante su etapa pediátrica, Nelson fue atendido por Heis y la licenciada Sánchez. Al pasar a la etapa adulta, el relevo quedó en manos de Rosana Espíndola y la licenciada Guadalupe. El hilo conductor del diagnóstico y el tratamiento se mantuvo intacto.

“En mi etapa de pediatría fui atendido por el equipo de genética conformado por la doctora Eugenia Heis y la licenciada Sánchez. Y ahora en mi etapa de adulta estoy siendo atendido por la doctora Rosana Espíndola y por la licenciada Guadalupe.”

Heis celebra ese resultado como uno de los logros colectivos más significativos del proceso: poder entregar a Nelson a la medicina de adultos con un diagnóstico sólido, un equipo preparado y una calidad de vida que, sin la intervención temprana, habría sido dramáticamente diferente.

“Pudimos llevar y mejorar su calidad de vida, evitar complicaciones severas y también nos dio la tranquilidad de que pudimos hacer la transición en el hospital de adultos siguiendo este camino de ruta que nos llevó al diagnóstico.”

El rol de la Fundación Parque de la Salud: inversión tecnológica y trabajo coordinado al servicio del diagnóstico

Detrás de una historia como la de Nelson no solo hay voluntad médica. Hay infraestructura, equipamiento y una política institucional que apuesta al diagnóstico de enfermedades complejas incluso cuando se trata de casos únicos en la provincia. En ese escenario, la Fundación Parque de la Salud cumple un rol estratégico e irremplazable.

La Fundación articula recursos, coordina inversiones en tecnología calificada y sostiene las condiciones materiales que permiten al Instituto de Genética Humana operar al nivel que exigen los casos de alta complejidad. El acceso a secuenciación genómica, a equipos de diagnóstico molecular y a protocolos de seguimiento interdisciplinario no es posible sin una gestión que combine visión sanitaria con decisión de inversión.

El caso de Nelson es, en ese sentido, la síntesis de lo que ocurre cuando el Estado, la institución hospitalaria y una fundación de apoyo trabajan en la misma dirección: un chico de Cerro Azul que llegó en carreta, con moretones inexplicables y una visión que se apagaba, pudo recibir un diagnóstico de precisión, un plan de tratamiento integral y la oportunidad de llegar a la adultez con herramientas para construir su vida.

Hoy Nelson sueña con su voz. Y esa voz es, también, la voz del sistema de salud que apostó por él cuando nadie sabía todavía su nombre.

Compartí esta noticia !

Con mejoramiento genético, amplían la tolerancia al anegamiento de la alfalfa

Compartí esta noticia !

Con el objetivo de evaluar si la tolerancia al anegamiento puede incrementarse a partir de la observación y selección de plantas superiores, un equipo de investigación del INTA y del Conicet avanzó en un rasgo clave para sostener el cultivo en ambientes donde el exceso de agua limita el rendimiento.    

“El rendimiento de la alfalfa se reduce de manera marcada cuando el suelo permanece saturado de agua, porque se afecta el desarrollo radicular”, explicó Maria Andrea Tomás, investigadora del Instituto de Investigación de la Cadena Láctea (INTA–Conicet) y agregó que “mejorar la tolerancia a hipoxia mediante mejoramiento genético puede favorecer el cultivo en suelos con mal drenaje”.  

Para esto, partieron de materiales liberados por INTA, ampliamente utilizados, como Traful PV INTA y Limay PV INTA, y los sometieron a condiciones controladas que simulan el anegamiento. A partir de allí, se seleccionó de manera sistemática el 10 % de las plantas con mejor respuesta y se avanzó en nuevos ciclos. 

Luego de tres ciclos de selección fenotípica recurrente, los resultados fueron consistentes. Las poblaciones seleccionadas mostraron incrementos significativos en biomasa aérea y radicular respecto del material original. Este programa de mejoramiento es parte del convenio de investigación y desarrollo vigente entre el INTA y Palo Verde SRL que coordina el Ariel Odorizzi del INTA Manfredi. 

En términos concretos, se registró un aumento superior al 60 % en biomasa aérea seca y de más del 40 % en biomasa radicular seca, junto con mayor proporción de raíz. Estos valores reflejan plantas con mayor vigor general y mejor capacidad de crecimiento bajo condiciones restrictivas para el sistema radicular. 

“La respuesta observada confirma que existe variabilidad genética aprovechable y que la selección fenotípica permite capturarla”, señaló Andrea Tomás. La heredabilidad estimada, de valor moderado, indica que el avance logrado no es circunstancial, y que es posible obtener progresos genéticos efectivos dentro de las poblaciones evaluadas. 

Se registró un aumento superior al 60 % en biomasa aérea seca y de más del 40 % en biomasa radicular seca, junto con mayor proporción de raíz.

El trabajo se apoyó en sistemas experimentales que permiten aislar el factor de interés y evaluar un gran número de plantas en igualdad de condiciones. En este caso, la utilización de hidroponia logrando una reducción considerable en el contenido de oxígeno posibilitó reproducir de manera controlada lo que ocurre en suelos anegados. “Estos sistemas permiten verificar que todas las plantas estén sometidas a la misma condición”, explicó la investigadora del INTA. 

Estos resultados se complementan con ensayos previos -realizados por equipos del INTA- que mostraron que, bajo estas condiciones, se reduce la producción de biomasa aérea y radicular en los distintos cultivares, aunque con diferencias en la forma de asignar biomasa.  

Traful, por ejemplo, presentó mayor producción total y una mayor asignación a raíces, rasgo asociado a su mayor plasticidad. Estos comportamientos ayudan a entender por qué la selección basada en desempeño fenotípico resulta una herramienta eficaz para avanzar en tolerancia al anegamiento. 

“La diferencia en partición de biomasa sugiere que algunos materiales tienen mayor capacidad de ajuste frente a estas condiciones”, explicó la investigadora del INTA. Esa capacidad es la que se busca consolidar y amplificar a través de los ciclos de selección. 

Compartí esta noticia !

Realizarán el Congreso Argentino de Genética en Posadas

Compartí esta noticia !

Entre el 21 y el 24 de septiembre, Posadas será sede del Congreso Argentino de Genética, que se llevará a cabo en el Parque del Conocimiento. El encuentro coincide con el 50° aniversario de la carrera de Genética de la Universidad Nacional de Misiones (UNaM), la primera -y durante muchos años la única- en Latinoamérica en ofrecer esta formación.

El evento, declarado de interés provincial por la Legislatura misionera, reunirá a estudiantes y profesionales de todo el país, con el propósito de compartir conocimientos, debatir avances científicos y fortalecer vínculos entre pares.

Silvina Hanke, del Instituto de Genética Humana del Parque de la Salud, expresó: “Este año se cumplen 50 años de la licenciatura en Genética de la UNaM. Lo celebramos a lo grande y tenemos el placer de realizar en la tierra colorada el Congreso Argentino de Genética. Vamos a contar con referentes nacionales e internacionales en el ámbito de la disciplina”.

Impulso legislativo y acompañamiento institucional

La Cámara de Representantes de Misiones declaró de interés provincial tanto al Congreso como al aniversario de la carrera de Genética. En este marco, el diputado Dr. Martín Cesino, autor de iniciativas vinculadas a la disciplina, se reunió con las licenciadas Mónica Ludojoski, directora del Instituto de Genética Humana, y Silvina Hanke.

Ludojoski destacó el vínculo permanente con el Parlamento: “El Instituto de Genética Humana se creó a partir de una ley en 2012 y desde entonces mantenemos una relación constante con la Cámara para actualizar nuestra labor y compartir los avances”.

Por su parte, Hanke, presidenta del Colegio de Licenciados en Genética de Misiones, subrayó que trabajan junto al diputado Cesino en la actualización de la Ley de Ejercicio Profesional de la Genética: “Con los avances en la disciplina necesitamos poner en valor el trabajo de los licenciados y avanzar hacia especialidades en distintas áreas, principalmente en genética humana”.

A su turno, el legislador remarcó: “Estas iniciativas ponen en valor a la carrera de Genética, pionera en la formación de profesionales de excelencia en la Argentina, y consolidan a Misiones como un centro de referencia en salud pública, innovación científica y desarrollo académico”.

Agregó que la realización del Congreso en Posadas “fortalece la investigación y la actualización de conocimientos en las distintas ramas de la genética, con un impacto directo en la calidad de vida de la población”.

Finalmente, Cesino destacó que este proceso es posible “gracias a la visión transformadora del conductor de la Renovación, Carlos Rovira, y del presidente de la Legislatura, Oscar Herrera Ahuad, quienes hicieron de la salud y la educación pilares estratégicos para Misiones”.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin