Glaciares

Reforma de la Ley de Glaciares: qué cambia en la protección del ambiente periglacial

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El proyecto de ley de Glaciares, que el Congreso convirtió en ley este miércoles, tiene como objetivo redefinir cuáles son las zonas protegidas y en áreas periglaciares las que se pueden permitir tareas de exploración y explotación para captar inversiones mineras.

La iniciativa fue impulsada por el Gobierno por pedido de los mandatarios provinciales aliados para impulsar millonarias inversiones mineras en las provincias del norte y de la zona de cuyo a través del régimen del RIGI, incluido en la Ley Bases sancionada en el 2024.

Impulsan la ley los gobernadores de Catamarca, Raúl Jalil; de San Juan, Marcelo Orrego; de Salta, Gustavo Sáenz, y de Mendoza, Alfredo Cornejo, que tiene el mayor desarrollo minero.

Uno de los aspectos centrales de la ley sancionada por el Congreso es que que se modifican los criterios de protección para permitir actividades económicas en zonas que antes estaban estrictamente resguardadas, especialmente en el ambiente periglacial.

Además, la iniciativa les transfiere facultades a las provincias para decidir qué zonas proteger y cuáles no, reduciendo la injerencia de la administración central.

De qué trata la ley

La Ley 26.639, sancionada el 30 de septiembre de 2010, establece los presupuestos mínimos para la protección de los glaciares y del ambiente periglacial y dispuso la creación del Inventario Nacional de Glaciares, con la responsabilidad de identificar y registrar todos los glaciares y geoformas periglaciares.

Los glaciares argentinos alimentan 39 cuencas hidrográficas y se distribuyen a lo largo de 3.500 kilómetros de la cordillera de los Andes, y el inventario identifica glaciares en unos 8400 kilómetros.

Uno de las críticas al inventario de los gobernadores es que está desactualizado, mientras que sus defensores dicen que atravesó muchos problemas económicos por falta de financiamiento.

Otro punto clave es que se busca eliminar la prohibición automática de actividades extractivas en las áreas periglaciales, con el fin de que se autorice el desarrollo de actividades económicas siempre y cuando estén aprobadas por evaluación de impacto ambiental.

Hasta ahora, la protección depende de estudios técnicos que demuestran si un área cumple una función hídrica relevante. 

Si no se demuestra científicamente que el área aporta agua, podría quedar habilitada para su explotación. 

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Interrumpir la proscripción, viva la democracia del agua

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La sesión convocada para el próximo miércoles para tratar en Diputados de la Nación el proyecto de ley de destrucción de los glaciares y sus áreas periglaciares, es ni mas ni menos, que una vergüenza, un escándalo.

Proscribir a los ciudadanos y ciudadanas comprometidos con el valor de la palabra, hacer uso de sus sentipensares y dignidad, más de cien mil seres humanos convocados, inscriptos y luego inhabilitados a expresarse, es realmente un escándalo político y violatorio de todas las normas éticas como jurídicas que atraviesan la legislación de la Nación.

Sin lugar a dudas el oficialismo y las mega corporaciones del extractivismo minero, sus lobistas parlamentarios y los sirvientes políticos coyunturales, niegan los tiempos de ejercicio de la democracia representativa y participativa, de su Estado de Derecho, más aún de la democracia socioambiental, sus herramientas de participación ciudadana, como la audiencia pública violada grosera y arbitrariamente.

La construcción social del derecho es un enorme problema para los autoritarios en la implementación y ejecución de sus intereses, que no son los intereses de la Nación Argentina, los de la Constitución Nacional y su espíritu.

Exponen abiertamente y así despliegan los tiempos del feudalismo de los sótanos de la corrupción ideológica como de la que transforman los glaciares en excavaciones hacia sótanos de oro, plata, cobre y litio, para muy pocos. Se llevan puesta las instituciones democráticas, la visión solidaria de la Nación como una unidad, como de las unidades de cuenca nacidas en los Andes de la emancipación nacional, vitalmente, se trata, el ciclo del agua en la medula de vida que la cordillera es y nos brinda.

Los tiempos de la naturaleza, los tiempos de los hielos y sus reinos de vida, madre mayor frente a la crisis de civilización que en este cambio de época nos atraviesa, nos convoca a decir BASTA, así No.

La sesión no se puede realizar sin que la diversidad de pueblos y sus culturas representados en los más de cien mil seres humanos anotados para la Audiencia Pública, finalmente fraudulenta, no se reestablezca.

Quizás nunca existieron documentos aportados por tantas multiplicidades de mundos de la cultura, la educación, la ciencia y las organizaciones sociales, fiscales ambientales, glaciólogos, representantes religiosos, relatores de las Naciones Unidas, etc, para dar contenido a las razones de no avanzar en este delirio y vergüenza, que nos termina de consolidar en una región de exclusión y sacrificio.

Varios gobernadores y legisladores serán repudiados en las calles de las Provincias que conducen, de sus pueblos, por semejante traición.

Mirar a los ojos con la frente en alto, seguira siendo la dignidad de los que tienen claro, que solo estamos de paso y que luego vendrán las suaves caminatas de los hijos de nuestra tierra y el amor bendecidos por la Pachamama. Los derechos de los por-venir como dice la Constitución de Entre Ríos (art. 83): “El Estado fija la política ambiental y garantiza la aplicación de los principios de sustentabilidad, precaución, equidad intergeneracional, prevención, utilización racional, progresividad y responsabilidad.”, es un derecho y un deber ejercer, proteger y honrar.

Los que apoyan el proyecto minero de destrucción de los Glaciares impulsado por Javier Milei y sus cómplices, están violando principios y normas de las Constituciones Provinciales y la Nacional, como de diversas convenciones internacionales no solo ambientales. Lo saben, pero el poder los enferma de una manera brutal.

Viva la Democracia del agua. Interrumpir la proscripción, se hace sustantivo, vital para millones de seres humanos y no humanos. Las calles inundadas por los pueblos, serán una celebración de la Democracia y la resistencia social pacífica e indignada, frente a semejante proscripción.


(*). El presente texto se inspira en conversaciones con miembros del Equipo de la Asociación Argentina de Abogadas/dos Ambientalistas y el Colectivo de Acción por la Justicia Ecosocial, CAJE; del Movimiento Ecopolítico por el Buen Vivir, PACHAS y de Encuentro Verde por Argentina, EVA.
………….

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El oficialismo logró aprobar la reforma a la ley de Glaciares en el Senado y el Gobierno estalló en euforia

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La iniciativa se aprobó con 40 votos afirmativos, recibió 31 rechazos y una abstención, y ahora la escena se trasladará a la Cámara de Diputados una vez que comience el periodo de sesiones ordinarias.

En una de las galerías del recinto celebraron con fervor la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, el minsitro de Interior, Diego Santilli, el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, y el el subsecretario de Gestión Institucional, Eduardo “Lule” Menem.

La aprobación del proyecto era un compromiso asumido por el Gobierno con los gobernadores de provincias cordilleranas que buscaban una legislación más dinámica y menos rígida para destrabar y multiplicar las inversiones en minería e hidrocarburos.

Incidentes en la previa

Horas antes de que comenzara el debate en el recinto de la Cámara baja se produjeron incidentes en las afueras del Congreso, que terminó con una docena de activistas de Greenpeace detenidos tras saltar las rejas del Palacio con la intención de alterar el desarrollo de la sesión.

Pero el episodio más lamentable ocurrió cuando un camarógrafo de A24 fue reprimido por las fuerzas de seguridad cuando intentaba registrar los ataques con gas pimienta de la policía.

El proyecto

El proyecto de reforma a la ley 26.639 de Presupuestos Mínimos para la Protección de Glaciares y del Ambiente Periglacial busca redefinir el alcance de las zonas protegidas para permitir la explotación económica en determinadas áreas periglaciares que actualmente están blindadas e inhabilitadas para actividades extractivistas e industriales.

La iniciativa oficial introduce una precisión al hablar de las “formas periglaciares”, y alienta a distinguir entre aquellas que cumplen funciones de “reservas estratégicas de recursos hídricos y proveedores de agua para la recarga de cuencas hidrográficas” de aquellas que no necesariamente cumplen dicha finalidad y son aptas para la utilización económica.

Esto significa que con la nueva ley no todo el territorio periglaciar quedaría a salvo de explotación económica, sino solo aquellas formaciones que tengan una función hídrica comprobable.

La normativa actual, que data del 2010, protege tanto los glaciares visibles como las formaciones periglaciares que están constituidas por una mezcla suelos congelados de agua dulce, roca y sedimentos.

Son ecosistemas muy fríos de alta montaña, reservorios de agua dulce habitualmente cercanos a glaciares, que se caracterizan por tener suelos congelados o saturados de agua y juegan un rol importante en la regulación del equilibrio hídrico y geomorfológico.

Con la modificación propuesta, se mantiene la prohibición para el desarrollo de actividades económicas en glaciares pero se abre una puerta para desarrollar proyectos de inversión en áreas que no tengan una función hídrica fehaciente.

El proyecto crea el Inventario Nacional de Glaciares, cuya confección y funcionamiento estará a cargo del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA), con la coordinación de la Secretaría de Energía, que es la autoridad de aplicación.

A través del inventario, el organismo técnico tendrá la función de individualizar glaciares y formas periglaciares en el territorio nacional, y sobre éstas últimas deberá diferenciar entre aquellas que cumplen con la función hídrica de las que no.

Entre las actividades prohibidas, es decir, aquellas que “alteran de modo relevante la condición natural” o el valor hídrico de los glaciares se encuentran aquellas que liberen sustancias contaminantes, residuos o productos químicos; obras de arquitectura o infraestructura; exploración o explotación minera e hidrocarburífera; y actividades industriales.

En cambio, las actividades permitidas son las investigaciones científicas, las tareas de rescate de emergencia, y la práctica de deportes no motorizados como andinismo y escalada.

El debate

El senador nacional de la Libertad Avanza Agustín Coto sostuvo que la reforma a la Ley de Glaciares “responde a la necesidad de armonizar la normativa”.

“Además, se mantienen todas las actividades prohibidas en los glaciares y el ambiente periglaciar. Se está resolviendo un asunto que este mismo Senado planteó desde diferentes espacios políticos”, aseguró el oficialista fueguino.

Por su parte, el senador por La Pampa Daniel Pablo Bensusán (Justicialista) reclamó “discutir de cara a la gente” ya que “esto no es una mera norma técnica”.

“Estamos discutiendo si intereses económicos en unas pocas provincias van a ser superiores al interés que tenemos todos los argentinos en el medio ambiente y en el agua”, advirtió.

Su par del bloque Justicialista Carlos Linares también se expresó en contra de la iniciativa propuesta por el oficialismo, y consideró que “sin consenso social no se puede cambiar una ley”.

“La minera trae riqueza para pocos, no para el pueblo argentino. Es necesario que los gobiernos provinciales le hagan sentir el rigor a las empresas porque cuando terminan estos pueblos quedan abandonados”, expresó el chubutense.

El senador de La Libertad Avanza Bruno Olivera remarcó que “es enemigo de una buena práctica ambiental tener una ambigüedad jurídica como la que tenemos con la actual Ley de Glaciares”.

“Esta ley viene a terminar con esa ambigüedad, vamos a proteger mejor el agua y así habilitar el desarrollo de las provincias”, explicó el libertario sanjuanino.

A su turno, Alicia Kirchner (Justicialista) sostuvo que “con este proyecto hay retroceso institucional”.

“El agua es un recurso estratégico, si quieren hacer las cosas bien, el proyecto tiene que volver a comisión porque no tiene seguridad jurídica”, apuntó la ex ministra de Desarrollo Social de Néstor y Cristina Kirchner.

El senador rionegrino Enzo Fullone (La Libertad Avanza) señaló que “esta ley transmite el federalismo que necesitamos para que las provincias se desarrollen y tengan mayores ingresos”.

“El agua está protegida y esta ley no cambia eso, al contrario, se integra un principio precautorio para que no se toque el inventario”, dijo.

En tanto, su coprovinciano Martín Soria (Justicialista) afirmó que este no es un proyecto técnico, que tenga fines ambientales” sino “una reforma ideológica, totalmente servil”.

“Por eso ya venía escondida en la Ley Bases. También fue parte de la discusión del Pacto de Mayo con algunos gobernadores. Hay desesperación de atrás de todo esto”, apuntó el ex ministro de Justicia del Frente de Todos.

“Lo que el oficialismo pretende a través de esta reforma totalmente ideológica es una Argentina reducida a la exportación de recursos naturales en bruto. Lo que pretende Milei es un modelo de país primarizado donde se exportan recursos naturales de todos los argentinos y de las futuras generaciones totalmente subordinados a los intereses del mercado global”, advirtió.

Para Soria, “estamos ante una avanzada del oficialismo bajo el disfraz de que quieren aggiornar la ley porque supuestamente le falta claridad”.

“Más clara que la ley de Glaciares no hay. No hay nada que aclarar salvo negocios turbios que seguramente los habrá para desguazar glaciares que son recursos naturales y abrirle la puerta a la producción minera en zonas donde hoy por suerte no pueden poner un pie”, continuó.

Según alertó, las zonas periglaciares que quedarían sin protección si avanza la iniciativa representan “entre el 25 y el 50% del recurso hídrico cuencas abajo de estos glaciares en provincias patagónicas que vienen de 15 años de incendiarse”.

La también rionegrina Ana Marks (Justicialista) denunció que con la reforma planteada por el oficialismo “quieren seguir profundizando este país que entrega y permite que se saqueen sus recursos en función de los intereses de las corporaciones”.

“Sin agua no hay vida, no hay economías regionales, no hay posibilidad de producción y tampoco hay seguridad sanitaria”, expresó la senadora kirchnerista.

“Tenemos un gobierno flexibilizador, entreguista, que busca el saqueo, que le interesan más los bolsillos de las corporaciones que nuestros pibes tomen agua sin contaminar cuando abran la canilla”, disparó.

En insistió en que el objetivo es “flexibilizar para responder a los intereses del saqueo de empresas foráneas”.

Maximiliano Abad (UCR) reconoció que alrededor del tema existe una natural “tensión entre la preservación de ecosistemas y el progreso económico”,

“Los países con alto nivel de desarrollo la solucionaron con instituciones sólidas, controles eficaces y reglas que cumplen, puntualizó.

Y concluyó que “el proyecto no ofrece una mirada de equilibrio”, por lo que anticipó su voto “no positivo”.

El entrerriano Adán Bahl (Justicialista) también se manifestó en contra y sostuvo que “la Argentina necesita generar trabajo y un desarrollo productivo real y para eso tiene que crecer de manera sustentable, cuidando los recursos para no eliminar esos activos”.

“Si queremos seguridad jurídica necesitamos una norma técnicamente robusta”, agregó el senador opositor.

En la misma sintonía, la cordobesa Alejandra Vigo (Provincias Unidas) aseguró que este proyecto de ley que modifica la Ley de Glaciares ”está signado por la improvisación” y “carece de un enfoque centrado en el paradigma de la protección ambiental y en el cambio climático que hoy ya ningún país es capaz de negar, y omite el rol adaptativo que tienen nuestros glaciares”.

El senador nacional de La Libertad Avanza Luis Juez explicó hoy la razón por la cual votará este jueves la reforma a la Ley de Glaciares de modo diametralmente opuesto a cómo lo había hecho en 2010 cuando se sancionó la iniciativa, y aclaró que no se considera a sí mismo “un falso, un cínico ni un hipócrita”.

“Esta ley no vulnera ninguna de las garantías que en aquel momento se consagraron. Digo esto para los que hacen terrorismo ecológico”, lanzó el cordobés, recientemente incorporado a las filas libertarias.

“No soy un falso, un cínico ni un hipócrita. Hace 16 años yo levantaba la mano y lográbamos tener un estándar básico y mínimo. 16 años después, sin borrar el codo lo que escribía con la mano, apoyo esta ley que le devuelve a las provincias la autonomía que le corresponde respecto a sus recursos naturales y hacerlo con arreglo a lo que votamos en el 2010”, argumentó.

Juez recordó que aquella votación se ganó 35 a 33 y que apuntó que la mayoría de los senadores del peronismo habían “votado decididamente en contra”.

“Hoy pareciera que vivieran en un iglú en medio de un glaciar, rodeados de pingüinos. Todos defensores de los glaciares y de los periglaciares pero en aquel momento votaron decididamente en contra. Esto parece un campeonato de hipocresía y de cinismo”, comentó durante la sesión en la Cámara alta.

Edith Terenzi (Despierta Chubut) sostuvo que “impulsar una reforma regresiva con estos visos de inconstitucionalidad no va a generar seguridad juridica que es lo que el gobierno está persiguiendo sino todo lo contrario: va a generar más incertidumbre”.

“El proyecto presenta vicios inconstitucionales muy importantes. Desconoce la doctrina de la Corte Suprema, compromisos internacionales de Escazú y ahora Mercosur-Unión Europea, y resulta incluso incompatible con la legislación ambiental vigente”, completó.

El catamarqueño de la UCR Flavio Fama apoyó la reforma y señaló que el objetivo es “compatibilizar la protección ambiental con el desarrollo productivo y las competencias provinciales”.

“Es una irresponsabilidad declamar bandera sin conocer la norma, ni las realidades en donde convive la actividad minera”, enfatizó el senador radical.

Anabel Fernández Sagasti (Justicialista) advirtió que “la decisión que se tome respecto de esta ley es irreversible para el futuro de los argentinos”.

“Esto no es una modificación técnica a la Ley de Glaciares. Esta es una ley que flexibiliza estándares ambientales, es un retroceso y un cambio de paradigma. Pasamos de un paradigma científico, técnico y rígido a un criterio discrecional y político”, recalcó.

La camporista aseveró que la iniciativa “pone a competir a las provincias en un dumping flexibilizador para ver cuál trae más inversiones”.

“En lugar de cooperar las provincias, empiezan a competir”, alertó la legisladora mendocina.

“Hay muchísimos minerales por fuera de los ambientes glaciales y periglaciales que no están explotados. Entonces esto no es minería sí o minería no”, apuntó.

Para Fernández Sagasti, “la necesidad de dólares urgentes no nos puede llevar a rifar riquezas naturales que no vamos a poder recuperar ni con todo el oro del mundo”.

El último discurso estuvo a cargo de la jefa del bloque de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, quien pidió terminar con la “falsa dicotomía” entre protección del medio ambiente y creación de trabajo y producción.

“Terminemos con la falsa elección. No es agua o trabajo”, enfatizó, y señaló que “no se toca la columna vertebral de la ley” ya que los glaciares siguen siendo considerados bienes de interés público y reservas estratégicas de recursos hídricos con total protección.

“Esa confusión ha paralizado una cantidad importantísima de inversiones”, lamentó la ex ministra de Seguridad, que dijo que a partir de una mejor delimitación de las zonas que no contienen reservas hídricas se van a poder atraer proyectos de inversión que generarán trabajo y producción local.

“La historia no está golepando la puerta. No dejemos pasar esta oportunidad”, exhortó antes de que se procediera a la votación.

“El verdadero ambientalismo del siglo XXi no es un ambientalismo que prohíba. E suin ambientalismo que tenga tecnologia, controles, transparencia y previsibilidad. Es un ambientalismo responsable, no el ambientalismo extremo que lo único que hace es impedir todo”, diferenció Bullrich.

La ex ministra de Seguridad aclaró que “el capitalismo no le teme al control” sino a “la arbitrariedad, al clientelismo, a la discrecionalidad, al feudalismo”

“El control es intrínseco del capitalismo porque necesita seguriad jurídica”, esgrimió.

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Debilitar la Ley de Glaciares pondría en riesgo a más de la mitad de las especies de vertebrados del país

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 En el marco del debate legislativo sobre posibles modificaciones a la Ley Nacional 26.639, las organizaciones Aves Argentinas, Fundación Vida Silvestre Argentina, WCS Argentina y Fundación Humedales/Wetlands presentaron el informe técnico La importancia de los glaciares para la biodiversidad argentina y los potenciales riesgos de su desprotección, donde advierten sobre los impactos ecológicos, hídricos y climáticos que implicaría debilitar la protección de los glaciares y del ambiente periglaciar.

“El informe demuestra con datos concretos que la protección de glaciares y del ambiente periglaciar no es un tema sectorial ni exclusivamente cordillerano: es una cuestión estratégica para la biodiversidad, el agua y el desarrollo del país. Debilitar la ley implicaría aumentar la vulnerabilidad de ecosistemas de los que dependen más de la mitad de nuestras especies”, afirmó Hernán Casañas, director ejecutivo de Aves Argentinas.

El documento señala que los glaciares y el ambiente periglaciar cumplen un rol estratégico para la conservación de la biodiversidad y el funcionamiento de los ecosistemas en todo el país. Actúan como “tanques de agua” naturales, almacenando agua en forma de hielo y liberándola gradualmente a lo largo del año, especialmente en períodos de sequía.

El 36% de la superficie continental argentina se encuentra dentro de cuencas alimentadas por deshielo glaciar, abarcando 20 provincias y más de 7,5 millones de habitantes. El Inventario Nacional de Glaciares identificó 16.968 cuerpos glaciares en el país, con una superficie estimada de 8.484 km² distribuidos en doce provincias.

“Los glaciares cubren menos del 0,25% de la superficie continental de Argentina, pero el agua que proveen alimenta ecosistemas y comunidades a cientos de kilómetros, siendo claves para la conservación de la biodiversidad argentina. Esta dependencia se está volviendo más crítica aún en un contexto de mayores temperaturas y menores precipitaciones que ya están afectando a gran parte del país”, comentó Mariano González Roglich, director de WCS Argentina.

En términos de biodiversidad, el informe advierte que el 56% de las especies evaluadas en el país habita en regiones alimentadas por agua de glaciares. Esta dependencia asciende al 86% en mamíferos, 78% en reptiles y 69% en anfibios. Además, en estas áreas se concentra la mayoría de las especies amenazadas: el 83% de los anfibios, el 70% de los mamíferos, el 56% de los reptiles y el 53% de los peces de agua dulce categorizados como Vulnerables o En Peligro a nivel global por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

“Desde el punto de vista ecológico, los glaciares y el ambiente periglaciar sostienen una biodiversidad altamente especializada y sensible, incluyendo numerosos ecosistemas de humedales como lagunas, ríos de montaña, vegas altoandinas y turberas, los que dependen directa o indirectamente del aporte hídrico del deshielo”, explicó Daniel Blanco, director de Fundación Humedales / Wetlands International.

El informe también destaca la situación de especies emblemáticas como el huemul (Hippocamelus bisulcus) —del cual se estiman entre 400 y 500 ejemplares en Argentina— y la chinchilla de cola corta (Chinchilla chinchilla), categorizada En Peligro Crítico, así como aves altamente dependientes de humedales y ríos de montaña vinculados al deshielo, entre ellas el macá tobiano (Podiceps gallardoi) y el chorlito de vincha (Phegornis mitchellii), ambos En Peligro Crítico, además del mirlo de agua (Cinclus schulzi), el pato de torrente (Merganetta armata) y las parinas altoandinas (Phoenicoparrus andinus y P. jamesi).

Además, el 35% de las áreas protegidas del país se encuentran dentro de cuencas hidrográficas alimentadas por glaciares, lo que evidencia la dependencia de los sistemas naturales protegidos respecto de estos aportes hídricos.

En un contexto de cambio climático acelerado, en el noroeste argentino se registró una reducción del 17% de los glaciares en apenas diez años y una contracción del 23% en los manchones de nieve perenne en el mismo período.

“Los minerales son centrales para la transición energética, pero la responsabilidad ambiental no es negociable. La minería puede y debe desarrollarse sin afectar glaciares, ambiente periglaciar ni reservas estratégicas de agua. Argentina dispone de información técnica precisa a través del Inventario Nacional de Glaciares, que muestra que estas áreas ocupan una superficie acotada dentro de la cordillera. El camino no es flexibilizar la ley, sino fortalecer su cumplimiento y el monitoreo para resguardar la biodiversidad y la resiliencia climática del país”, afirmó Manuel Jaramillo, director general de Fundación Vida Silvestre Argentina.

El informe concluye que proteger los glaciares y el ambiente periglaciar constituye una solución basada en naturaleza para asegurar la provisión de agua, sostener la biodiversidad y reducir riesgos ambientales en el largo plazo, y advierte que cualquier modificación a la Ley 26.639 debería evaluarse considerando impactos acumulativos y futuros sobre los ecosistemas.

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Mendoza y una comparación necesaria

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Las bases científicas que hoy justifican el desastre ambiental llevado a cabo en Mendoza son perfectamente comparables con los argumentos pseudocientíficos que argumentaron el holocausto de la Alemania nacional socialista.

La “eugenesia” es un término que refiere a las prácticas y creencias que promueven la idea de “mejorar” la genética humana propiciando la reproducción de aquellos que posean las características “deseables” en tanto a aspecto o inteligencia y, por otro lado, evitan la multiplicación de aquellos que posean características “indeseables”. El término fue acuñado en 1883 por Francis Galton, primo hermano de Charles Darwin, quien lo definió como “la ciencia de la mejora de la raza“. En sus inicios, la eugenesia ganó popularidad entre intelectuales y políticos, especialmente a principios del siglo XX, en países como Estados Unidos, Reino Unido, Alemania y los países nórdicos. A lo largo de la historia, la eugenesia, ha sido argumento de diversas violaciones de los derechos humanos, a continuación, unos ejemplos: La colonización de América se sustentó en una eugenesia basada en la supremacía racial y religiosa, que consideraba a indígenas y africanos como razas inferiores. Promovió su eliminación, desplazamiento, mestizaje forzado y el “blanqueamiento” de la población para “mejorar” la composición humana del continente según el modelo europeo, sentando así las bases ideológicas de la eugenesia moderna. “La conquista del desierto” en Argentina, también representó la purga de indígenas de la Patagonia por orden de Sarmiento, cuyo busto se venera en las escuelas primarias de Argentina. La esclavitud tanto en estados unidos como en el resto de América, en el transcurso de los siglos XIX y XX, fue respaldada por la nueva teoría “científica” que dio en llamarse eugenesia, lo que derivó en el holocausto, el genocidio sionista sobre palestina, y otras guerras y segregación hacia todo aquello que no cumpla con el estándar de raza deseable.

Pero, qué tiene que ver esto con Mendoza?

Al igual que con la eugenesia, los argumentos que intentan respaldar la megaminería de cobre bajo los términos que establece el gobierno nacional son una farsa demasiado evidente, claro, al mismo tiempo que representa un peligro inminente para millones de personas.

El proyecto San Jorge ha causado revueltas en la población civil por el asunto del agua, pero ¿Por qué? Claro, por un lado, el proyecto megaminero de producción de cobre fino requerirá 141 Litros de agua dulce por segundo, 12,1 Millones de Litros al día, suficiente para satisfacer a 4,7 Millones de personas, el 10% del País. Por otro lado, las perforaciones de las que se obtiene agua potable en Mendoza promedian los 120m de profundidad, y como el “tajo” del PSJ (Proyecto San Jorge) trasciende los 300m, el agua potable se acidificará con residuos tóxicos. Mendoza dedica actualmente el 82% de su agua a la irrigación de cultivos, los cuales, por su alta calidad, hacen que podamos hoy enorgullecernos del prestigio de nuestros vinos y frutas provenientes de la “capital del vino”.

Pero, ¿Que importa? Lo importante es que estamos trayendo inversiones del exterior ¿No? Lo importante es que estamos creando trabajo ¿No?

El PSJ es el primer gran proyecto de Mendoza en adherirse al nuevo Régimen de Incentivo de las Grandes Inversiones (RIGI), impulsado por el gobierno de LLA. La Inversión necesaria para crear el PSJ es de 3.5 billones de pesos, con lo que se esperan lograr entre 16 y 27 años de producción de cobre en un mundo con demanda extrema de cobre debido al desarrollo tecnológico. En contraposición a Chile, de dónde se extrae gran parte del cobre de todo el mundo, nosotros tendremos una renta del 16% de las ganancias para el Estado, mientras que en Chile no baja del 45%. Y a esto se le suma que los recursos que actualmente administra el Estado no se dirigen a la educación ni a proyectos que beneficien a los trabajadores.

¿Puestos de trabajo?

A Alfredo Cornejo, gobernador de Mendoza y simpatizante político de las estrategias económicas de Javier Milei, le enorgullece anunciar la masiva cantidad de empleos que generará el PSJ: 3.900 puestos de trabajo durante la construcción del proyecto (2 a 3 años) y 2.400 puestos una vez en marcha (16 a 27 años). No hace falta aclarar que fui sarcástico cuando el número de beneficiados cabe en cuatro cifras mientras que el de afectados es de siete. Es difícil defender esta iniciativa cuando todos los números hablan de genocidio silencioso (hay cada vez más macanas y menos derechos), destrucción del medio ambiente y de regalar nuestros recursos naturales a empresas suizas.

Comparar el proyecto megaminero de San Jorge con la eugenesia de la Alemania nazi no es exagerado, ya que las consecuencias de que más proyectos como este sigan llegando al país implican que no sea solo el agua la que se nos quite en pos de un propósito que es ajeno a la población civil.

Lamentablemente lo más probable sea que las miles de personas que se manifestaron en contra del PSJ no logren cambiar nada, ya que 3.5 billones de pesos es mucho dinero y el gobierno nacional parece tener claras sus intenciones cuando invierte en “seguridad” y compra aviones F-16 en lugar de comprar aviones hidrantes para los incendios de este verano.

Hay quienes afirman que, de lograrse masividad en las protestas contra el proyecto, podría evitarse su construcción. Yo, aunque la realidad me aplaste cada vez más, “elijo creer”.

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