Gobernador Virasoro

Ruta 14: alertan por baches y deterioro entre Misiones y Paso de los Libres

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La Ruta Nacional 14, uno de los principales corredores del Mercosur y una vía estratégica para la conexión del Nordeste argentino con Brasil, vuelve a quedar bajo la lupa por el estado de distintos tramos de su calzada. Un recorrido de aproximadamente 300 kilómetros realizado entre San José, Misiones, y Paso de los Libres, Corrientes, permitió registrar baches, huellas, reparaciones irregulares y sectores con señalización deficiente.

La situación adquiere relevancia por el volumen y la diversidad del tránsito que soporta este corredor. Camiones, ómnibus, vehículos particulares y turistas utilizan diariamente la denominada Ruta del Mercosur, que concentra parte del flujo comercial y turístico entre Misiones, Corrientes y los pasos fronterizos hacia Brasil.

Los principales reclamos provienen de quienes recorren la ruta de manera habitual. Camioneros y motociclistas advierten que los pozos y las deformaciones de la calzada obligan a disminuir la velocidad o realizar maniobras repentinas para evitarlos. El problema se intensifica durante la noche y cuando aparecen condiciones meteorológicas que reducen la visibilidad.

Para los transportistas, el riesgo no está únicamente en el deterioro de la carpeta asfáltica. También preocupa la necesidad de cambiar de trayectoria de manera imprevista frente a un bache, especialmente cuando circulan vehículos pesados. Una maniobra evasiva puede generar situaciones de peligro para quienes transitan en sentido contrario o se desplazan detrás.

Reparaciones que no resuelven el problema

Otro de los cuestionamientos está relacionado con algunas intervenciones realizadas sobre la calzada. Los usuarios describen reparaciones que consideran insuficientes y que, en determinados sectores, generan desniveles respecto del resto de la superficie.

El mantenimiento adquiere así una dimensión que excede la comodidad de circulación. En una ruta utilizada como corredor logístico, las condiciones de transitabilidad inciden sobre la velocidad promedio, los tiempos de viaje, los costos operativos y la seguridad de quienes trasladan mercadería.

El impacto también alcanza al turismo. Trabajadores del sector señalaron que las dificultades para circular pueden extender los tiempos de viaje y complicar el cumplimiento de horarios previstos para traslados hacia hoteles y destinos turísticos. En una región donde la conectividad terrestre es un componente central de la actividad, el estado de la infraestructura termina formando parte de la experiencia del visitante.

Señalización y visibilidad, otro punto crítico

La falta de señalización visible en algunos sectores suma otra dificultad. Durante la noche, con lluvia o niebla, la identificación de obstáculos y cambios en la calzada se vuelve más compleja, aumentando la necesidad de contar con demarcación y cartelería en condiciones adecuadas.

Las estaciones de servicio ubicadas a lo largo del corredor también aparecen como puntos donde se concentra el reclamo de los usuarios. Según testimonios recogidos durante el recorrido, las quejas por el estado de la Ruta 14 son frecuentes entre camioneros argentinos y brasileños y turistas que utilizan el corredor.

El tramo entre Gobernador Virasoro y Paso de los Libres fue señalado particularmente como un sector donde resulta necesario extremar las precauciones. La advertencia adquiere peso por tratarse de un corredor que concentra tránsito de larga distancia y conecta con uno de los principales pasos fronterizos del país.

La Ruta Nacional 14 no es solamente una vía de circulación provincial. Forma parte de una infraestructura estratégica para el comercio, el turismo y la integración del Nordeste con Brasil. Por eso, el problema del deterioro no debería medirse únicamente en términos de baches o kilómetros de calzada: también involucra seguridad vial, competitividad logística, tiempos de viaje y conectividad regional.

La solución requiere recuperar una lógica de mantenimiento preventivo y señalización sostenida que permita anticiparse al deterioro antes de que se transforme en un problema de seguridad. Para Misiones y Corrientes, sostener en condiciones este corredor significa preservar una de las principales puertas terrestres del Mercosur y reducir los costos que recaen diariamente sobre quienes lo utilizan.

Con información de Corrientes Hoy

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Cambium Timber apuesta a cambiar la construcción argentina con una planta de CLT de US$20 millones en Corrientes

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La Argentina tiene madera, territorio forestal y un déficit habitacional significativo, pero todavía no consiguió convertir esos recursos en una industria capaz de transformar la forma en que se construye. Ese es el punto de partida de Cambium Timber, el proyecto que impulsa Pablo Baldomá y que prevé una inversión de más de US$20 millones en Gobernador Virasoro, Corrientes, para instalar la primera planta argentina de producción industrial de madera contralaminada, conocida como CLT (Cross-Laminated Timber).

Baldomá presentó el proyecto en Posadas, durante el encuentro organizado por la Asociación Forestal Argentina (AFoA) por sus 80 años, donde compartió escenario con referentes de las principales inversiones forestales que están tomando forma en Corrientes y la región. La propuesta de Cambium introduce una diferencia sustancial respecto de buena parte del debate tradicional de la forestoindustria: en lugar de limitarse a buscar nuevos mercados para la madera, pretende crear una nueva demanda a partir de un sistema constructivo industrializado.

El principal riesgo de este proyecto es que la demanda no está, la tenemos que crear”, explicó Baldomá. La definición resume la apuesta empresarial y, al mismo tiempo, expone el principal desafío de una industria que todavía debe convencer a arquitectos, desarrolladores, constructores y consumidores de que la madera estructural puede ocupar un lugar mucho más relevante en la construcción argentina.

De la madera como materia prima a un sistema constructivo

Cambium no se presenta solamente como una empresa forestal. Baldomá la definió como una compañía con “tres corazones”: tecnológico, industrial y constructor. La planta fabricará paneles de madera maciza industrializada, entre ellos CLT y madera laminada encolada, con procesos de alta precisión destinados a que buena parte del trabajo de construcción ocurra antes de que los componentes lleguen a la obra.

El proyecto prevé una capacidad inicial de aproximadamente 15.000 metros cúbicos anuales y una producción equivalente a unos 55.000 a 60.000 metros cuadrados de construcción por año, dependiendo del sistema utilizado. La nave industrial tendrá unos 4.800 metros cuadrados y se levanta en el predio donde funcionó el antiguo aserradero Pomera Maderas.

La inversión forma parte de un proceso mayor del Grupo Insud, que ya mantiene una presencia significativa en la región a través de forestaciones, energía y otras actividades. Según lo expuesto durante el encuentro, el grupo acumula más de US$250 millones invertidos en el NEA.

La maquinaria que permitirá poner en marcha la nueva industria está llegando desde Europa. El último contenedor con equipos de la empresa eslovena Ledinek Engineering se encuentra rumbo al Puerto de Buenos Aires y el montaje de la línea está previsto para comenzar en septiembre. La expectativa de Cambium es terminar la instalación hacia fines de 2026 y comenzar la producción entre diciembre y los primeros meses de 2027.

Pero la tecnología representa solamente una parte del desafío. Baldomá sostuvo que instalar una planta de estas características en Argentina resulta aproximadamente 30% más caro que hacerlo en Europa, debido principalmente a la combinación de impuestos y costos logísticos. Incluso señaló que transportar los contenedores desde Buenos Aires hasta Virasoro puede resultar más costoso que traerlos desde Europa hasta el puerto argentino.

Ese diferencial es una de las restricciones que la nueva industria deberá enfrentar para competir. La otra está dentro del propio mercado: la madera estructural todavía no tiene en Argentina el mismo nivel de aceptación cultural, normativa y técnica que alcanzó en otros países.

El desafío de construir demanda y cambiar la percepción sobre la madera

La apuesta de Cambium parte de una premisa que Baldomá considera central: la madera no debe competir solamente por precio. El CLT, según explicó, no es actualmente más barato que los sistemas tradicionales de mampostería o ladrillo. La oportunidad está en ofrecer otra combinación de precisión, velocidad, diseño, industrialización y calidad arquitectónica.

La forma en la que se construye es anacrónica, vieja, sucia”, planteó durante su exposición. Frente a ese diagnóstico, la empresa busca trasladar a la construcción parte de la lógica industrial que ya existe en otros sectores: diseñar digitalmente, mecanizar los componentes, producirlos con precisión y llevarlos a obra listos para ser ensamblados.

El modelo ya funciona en otros mercados. Uruguay cuenta desde 2022 con una planta de madera maciza industrializada de gran escala, mientras Chile y Brasil desarrollaron proyectos de edificios y estructuras de varios pisos utilizando CLT y madera laminada. En Argentina, en cambio, los avances todavía son puntuales y no existe una planta con una producción integral de estas características y certificación internacional.

La experiencia internacional es precisamente uno de los argumentos utilizados por Baldomá para plantear que el límite no está en las propiedades del material, sino en la forma en que el mercado argentino lo interpreta. Después de vivir cinco años en España, el empresario recorrió más de 30 fábricas de CLT antes de definir el proyecto. Su objetivo, según explicó, es trasladar a la Argentina una industria que en Europa, Estados Unidos y Australia ya dejó de estar asociada exclusivamente con viviendas económicas o construcciones de baja escala.

La comparación que eligió durante el encuentro fue histórica. Así como la Torre Eiffel contribuyó en 1889 a demostrar las posibilidades estructurales del acero, Cambium busca un proyecto emblemático que permita mostrar qué puede hacerse con madera estructural en altura.

Queremos mostrar la altura y mostrar el bosque en los edificios de altura en Argentina”, resumió Baldomá.

La empresa incluso abrió la posibilidad de desarrollar un proyecto icónico que funcione como demostrador tecnológico y arquitectónico. El objetivo no es solamente vender paneles, sino generar una construcción que permita que el mercado vea, toque y comprenda el potencial del material.

La oportunidad social: industrializar la construcción para agregar valor en origen

La dimensión más relevante del proyecto excede a Cambium y alcanza a la estructura productiva del NEA. Si la planta logra consolidar una demanda doméstica para CLT y otros productos de madera estructural, podría contribuir a desplazar parte del negocio forestal desde la venta de materia prima hacia productos de mayor valor agregado.

Ese cambio resulta especialmente relevante para Corrientes y Misiones. La región cuenta con una masa forestal considerable y una cadena industrial desarrollada, pero enfrenta desde hace años el desafío de transformar una mayor proporción de ese recurso en productos industrializados capaces de competir en mercados de mayor valor.

La discusión también alcanza a la vivienda. Desde el sector forestal se plantea que la industrialización de la construcción con madera puede reducir tiempos de obra y mejorar la previsibilidad de los proyectos. En el modelo de CLT, los paneles pueden salir de fábrica cortados, perforados y mecanizados de acuerdo con el diseño, reduciendo trabajos y desperdicios en el lugar de construcción.

El potencial, por lo tanto, no está únicamente en construir más rápido. Está en cambiar la organización económica de la obra, trasladando una parte importante del proceso desde el sitio de construcción hacia una fábrica.

Ese modelo puede abrir una oportunidad para el periodismo de soluciones: no existe una promesa automática de que el CLT vaya a resolver el déficit habitacional argentino ni de que la madera vaya a reemplazar al hormigón. Pero sí aparece una alternativa concreta para atacar algunos de los problemas estructurales de la construcción tradicional: baja productividad, desperdicio de materiales, incertidumbre sobre costos y plazos y escasa industrialización.

Para que esa posibilidad se convierta en una solución a escala, sin embargo, deberán alinearse otras variables. La propia empresa identifica como obstáculos los costos logísticos, la normativa estructural, la falta de clasificación técnica de la madera y la necesidad de formar profesionales y generar confianza en el mercado.

El cuello de botella que puede definir el futuro: la materia prima

La expansión de la madera estructural también plantea una pregunta incómoda para la región: ¿hay suficiente madera para sostener una nueva etapa de industrialización sin comprometer el abastecimiento futuro?

Durante el encuentro de AFoA se advirtió que Corrientes posee alrededor de 500.000 hectáreas de plantaciones forestales, pero que la superficie no está creciendo significativamente. Las áreas cosechadas son replantadas, pero no necesariamente se incorporan nuevas hectáreas al ritmo que requeriría una expansión sostenida de la industria.

Misiones enfrenta una situación similar desde otra escala: durante la última década no logró superar las 12.000 hectáreas anuales de nuevas plantaciones, según los datos expuestos durante la jornada. Entre Ríos, por su parte, redujo su superficie forestada hasta unas 100.000 hectáreas.

El dato obliga a mirar más allá de la fábrica. Una planta de CLT puede ser una pieza de una transformación industrial, pero necesita detrás una política forestal capaz de asegurar materia prima, inversiones de largo plazo y una cadena logística competitiva.

Baldomá lo planteó desde la perspectiva de la propia empresa: la instalación de la planta representa apenas “el diez por ciento del desafío”. El otro 90% consiste en lograr que el mercado adopte el producto, que las normas acompañen, que los arquitectos lo incorporen a sus proyectos y que aparezcan edificios capaces de demostrar que la madera puede ser utilizada a escalas que hoy parecen ajenas a la construcción argentina.

Ahí aparece la verdadera dimensión del proyecto. Cambium no está solamente construyendo una fábrica en Virasoro: está intentando construir un mercado alrededor de una tecnología que Argentina todavía no incorporó masivamente.

Si el proceso funciona, el impacto podría exceder a una empresa y convertirse en una nueva vía de agregado de valor para la forestoindustria del NEA. Si fracasa, el problema probablemente no estará en la capacidad de fabricar CLT, sino en la dificultad histórica de la Argentina para articular materia prima, industria, logística, regulación, financiamiento y demanda.

La planta que comienza a instalarse en Corrientes será, en ese sentido, un experimento industrial y también de política económica. El desafío será demostrar que un árbol plantado en el NEA puede terminar convertido no en un rollizo exportado, sino en una estructura de alta precisión capaz de formar parte de los edificios de la próxima generación.

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Polémica en Las Marías por reclamos salariales: operarios denunciaron paro y la empresa lo negó

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Una polémica salarial se desató en el establecimiento yerbatero Las Marías, en la ciudad correntina de Gobernador Virasoro, tras la difusión de versiones contrapuestas entre trabajadores y la empresa respecto a una supuesta paralización de actividades.

Operarios del secadero de yerba mate y té aseguraron que paralizaron la producción en reclamo de una recomposición salarial, luego de varios días de intentos fallidos de negociación informal con encargados del establecimiento. El conflicto tomó estado público a partir de la difusión realizada por FM Sol 98.9, y rápidamente fue replicado por medios de Corrientes y Misiones.

Según relataron los trabajadores —que solicitaron preservar su identidad por temor a represalias—, los salarios mensuales oscilan entre 600 mil y 800 mil pesos, incluso en casos con más de cinco años de antigüedad. Afirmaron que esos ingresos se encuentran muy por debajo del valor de la canasta básica y no alcanzan para afrontar gastos esenciales como alquiler, tarifas de servicios y el inicio del ciclo lectivo.

Los operarios señalaron además que decidieron avanzar con el reclamo sin intermediación sindical, al considerar que no obtuvieron respuestas satisfactorias a planteos previos canalizados a través de UATRE. Ante la falta de soluciones concretas, optaron por visibilizar la situación mediante la paralización de tareas en el sector de secado.

Sin embargo, la empresa negó categóricamente la existencia de un paro. A través de un comunicado oficial difundido el sábado 7 de febrero, Las Marías sostuvo que las actividades nunca se interrumpieron y que la producción continuó con normalidad.

“En relación a la información difundida en distintos medios de comunicación sobre un supuesto paro en nuestro establecimiento, queremos desmentir categóricamente dicha información”, expresó la firma, que además afirmó encontrarse al día con sus obligaciones laborales y destacó el esfuerzo y la dedicación de sus empleados.

El comunicado también remarcó que la empresa mantiene un diálogo constante y fluido con el sindicato, con el objetivo de mejorar las condiciones laborales y el bienestar del personal.

El conflicto expone una fuerte divergencia de versiones en una de las empresas yerbateras más importantes del país, de la que dependen más de mil familias en la región, y vuelve a poner en debate el impacto de la pérdida del poder adquisitivo en el sector agroindustrial del nordeste argentino.

La situación también refleja una problemática extendida en la región: salarios deteriorados, temor a represalias y reclamos que, ante la falta de canales efectivos de diálogo, terminan expresándose a través de la interrupción de la actividad productiva.

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De Gobernador Virasoro a un castillo en Los Alpes: la historia del chef correntino que cocina para una condesa italiana

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Raúl Omar Geneyro Bragagnolo tiene 55 años, nació en Gobernador Virasoro, Corrientes, y hoy vive y trabaja en un castillo del norte de Italia como chef privado de una condesa. Su historia no es la de un golpe de suerte, sino la de un recorrido largo, exigente y sostenido, que comenzó en el interior del país y lo llevó a las cocinas más exclusivas de Europa.

Geneyro emigró en 2003, empujado por la necesidad y el deseo de progresar. Empezó desde abajo, pasó por restaurantes de alta exigencia y eventos internacionales de primer nivel, y cocinó para presidentes, príncipes y figuras del deporte mundial. Tras cinco años en Mónaco, donde estuvo al frente de la cocina del restaurante Bella Vita —considerado el mejor de la ciudad—, en enero se mudó a su nuevo destino definitivo: el Valcastello Chateau & Polo Club, una mansión aristocrática del siglo XIX ubicada entre San Candido y Dobbiaco, en plena región de los Alpes italianos.

Valcastello Chateau & Polo Club, una elegante mansión del siglo XIX situada entre San Candido y Dobbiaco, tiene vistas a la cadena montañosa Las Dolomitas.

El castillo pertenece a la condesa Chantal D’Aquarone, heredera de una familia central en la historia política italiana del siglo XX. Su abuelo, Pietro D’Aquarone, fue ministro del rey Víctor Manuel III y la persona que firmó la orden de arresto contra Benito Mussolini en 1943, un hecho clave en la caída del régimen fascista. Durante la Segunda Guerra Mundial, la propiedad fue ocupada por tropas nazis y utilizada como base militar.

Hoy, Valcastello no es un hotel ni un museo: es una residencia privada, con un estricto código de privacidad, donde se combinan tradición, equitación, polo y una vida cotidiana austera para los estándares de la nobleza europea. Allí, el correntino es responsable de diseñar y ejecutar cada comida.

“La gastronomía es de altísimo nivel, basada en productos regionales y sin industrializados, bajo la filosofía de la huerta a la mesa”, explica Geneyro. El menú combina clásicos italianos con platos argentinos que despiertan entusiasmo entre los anfitriones y sus invitados. Empanadas fritas de carne cortada a cuchillo, asados, humitas y postres con dulce de leche conviven con recetas tradicionales del norte italiano.

En el castillo vive junto a su esposa, Patricia Cabral, pastelera, que lo asiste en la cocina y se encarga de la mesa dulce. También trabajan allí otros tres argentinos: una maestra, un mozo y un cuidador de caballos. “Nos tratan de igual a igual”, resume Raúl, lejos del estereotipo distante de la aristocracia europea.

El contrato que firmó es indefinido, prácticamente de por vida: incluye salario, vivienda y comida dentro del castillo. Una estabilidad absoluta, impensada en los años de vértigo en los que llegó a cocinar para más de 200 personas durante eventos como el Gran Premio de Fórmula 1 de Mónaco.

Hoy, el ritmo es otro. No hay comensales masivos ni presión extrema: el desafío está en el detalle, la presentación y la perfección. “Después de cocinar para doscientas personas, cocinar para diez es otra historia”, dice.

Desde Gobernador Virasoro hasta un castillo enclavado entre montañas declaradas Patrimonio de la Humanidad, la vida de Raúl Geneyro Bragagnolo confirma que el talento del interior también puede llegar lejos. Muy lejos.

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Las Marías invierte US$ 7 millones en un nuevo molino yerbatero

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La empresa yerbatera Las Marías puso en marcha un nuevo molino en su planta de Gobernador Virasoro, Corrientes, tras concretar una inversión de US$ 7 millones orientada a ampliar su capacidad productiva y sostener estándares de calidad reconocidos a nivel nacional e internacional. La iniciativa consolida el perfil industrial de la firma y profundiza un contraste estructural dentro del sector yerbatero: mientras las grandes industrias fortalecen su infraestructura, los productores primarios acumulan al menos 25 meses de pérdida de rentabilidad, en un contexto de desregulación del mercado.

La inversión, ya en etapa de puesta a punto, se ejecutó con componentes de origen nacional y con ensamblaje a cargo de técnicos locales formados por la propia empresa, que además desarrollaron parte de la tecnología electrónica incorporada a la nueva instalación. Desde la firma señalaron que el proyecto apunta a reforzar la competitividad, sostener la calidad y generar empleo en la región.

Inversión productiva, tecnología nacional y empleo local

El nuevo molino se integra a la estructura industrial de Las Marías con foco en eficiencia, trazabilidad y continuidad operativa. La utilización de componentes nacionales y la participación de equipos técnicos locales destacan un modelo de inversión que articula capacidad productiva, transferencia de conocimientos y empleo calificado en el norte correntino.

Durante una recorrida por la planta, el gobernador de Corrientes, Juan Pablo Valdés, y la ministra de Industria de la provincia, María Herminda Gabur, representante suplente de Corrientes ante el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), acompañaron a directivos de la empresa en la visita a las nuevas instalaciones. En ese marco, el gobernador subrayó: “Las Marías, un orgullo correntino que genera empleo, agrega valor y lleva nuestra yerba mate al país y al mundo”.

Por su parte, la ministra explicó que “esta empresa emblemática y tan querida en nuestra provincia, con un desembolso de 7 millones de dólares, está poniendo en marcha un nuevo molino, más moderno y competitivo, buscando sostener su calidad reconocida por el paladar de muchos consumidores”.

El contraste del sector: expansión industrial y crisis en las chacras

La puesta en marcha del nuevo molino se produce en un escenario sectorial tensionado. Mientras las industrias de mayor escala amplían su capacidad productiva, los productores primarios atraviesan un proceso de empobrecimiento sostenido, con pérdida de rentabilidad durante al menos 25 meses. Este desfasaje expone los efectos distributivos de la desregulación del mercado yerbatero y reabre el debate sobre los beneficios y costos del nuevo esquema para los distintos eslabones de la cadena.

En la visita oficial también se analizaron demandas del sector yerbatero industrial, en un contexto que refleja quiénes resultan favorecidos por la actual dinámica del mercado. La inversión de Las Marías consolida a la industria yerbatera correntina como una de las más modernas y activas en términos de capitalización, si se computan además las mejoras en un molino nuevo y galpones realizadas por Playadito, ubicada a unos 30 kilómetros de Gobernador Virasoro.

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