Gobierno Nacional

Milei designó a Diego Santilli como nuevo jefe de Gabinete tras la salida de Manuel Adorni

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La Casa Rosada oficializó este domingo la designación de Diego Santilli como nuevo jefe de Gabinete de Ministros, en reemplazo de Manuel Adorni, quien presentó su renuncia ante el avance de una investigación judicial por presunto enriquecimiento ilícito y la inminencia de una interpelación en el Senado.

El anuncio fue realizado por el presidente Javier Milei a través de su cuenta en la red social X, donde publicó una fotografía junto a Santilli y la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei. “Aquí delineando los fundamentos para una transición ordenada del cargo”, escribió el mandatario, al tiempo que confirmó que la ceremonia de jura se realizará el próximo martes a las 16.

La llegada de Santilli marca un cambio de perfil dentro del Gabinete. Hasta ahora ministro del Interior, el dirigente proveniente del PRO asumirá la coordinación política del Gobierno con el objetivo de recomponer el diálogo con gobernadores, ordenar la agenda legislativa y fortalecer la articulación entre los distintos ministerios en una etapa considerada clave para la gestión libertaria. Hace unas pocas semanas estuvo en Misiones, donde se reunió con el gobernador Hugo Passalacqua y también con el diputado Carlos Rovira, conductor de Encuentro Misionero.

En paralelo, el Ejecutivo avanzará con una reestructuración del organigrama nacional. Según trascendió desde la Casa Rosada, el Ministerio del Interior será absorbido por la Jefatura de Gabinete y sus funciones quedarán bajo la coordinación de Ignacio Devitt, quien actuará como principal enlace técnico con las provincias y el Congreso.

Desde el oficialismo sostienen que Santilli aporta experiencia de gestión y capacidad de negociación en un contexto en el que el Gobierno necesita consolidar acuerdos parlamentarios para impulsar su agenda de reformas económicas e institucionales. Entre las prioridades aparecen el tratamiento del denominado Súper RIGI, la reforma electoral, los proyectos de desregulación económica y diversos pliegos judiciales.

La designación también representa un nuevo acercamiento entre La Libertad Avanza y sectores del PRO, profundizando la incorporación de dirigentes de ese espacio al Gobierno nacional.

La salida de Adorni

La renuncia de Manuel Adorni se produjo luego de varios meses de un creciente escándalo por el crecimiento de su patrimonio y por una investigación judicial que analiza presuntas inconsistencias en su evolución patrimonial, vinculadas a viajes, adquisiciones inmobiliarias y movimientos financieros.

El desgaste político se profundizó ante la demora en la presentación de su declaración jurada y la posibilidad de enfrentar una interpelación en el Senado, situación que terminó acelerando su salida del Gabinete.

La jefa del bloque libertario en el Senado, Patricia Bullrich, fue una de las voces que reclamó una definición. Tras conocerse la designación de Santilli, expresó su respaldo al nuevo funcionario y sostuvo que el Gobierno debe concentrarse en “las leyes importantes que impulsa el Presidente” y dejar atrás las controversias que desviaban la atención de la agenda oficial.

Fuentes oficiales confirmaron además que Adorni dejará de integrar el directorio de YPF, cargo para el que había sido designado en enero de este año. La decisión será formalizada durante la próxima semana.

Su continuidad en la petrolera había generado críticas desde distintos sectores de la oposición, que cuestionaban que permaneciera en ese puesto luego de abandonar la Jefatura de Gabinete.

Con estos movimientos, el Gobierno busca relanzar su gestión, fortalecer la coordinación política y recuperar margen de maniobra tanto en el Congreso como en la relación con las provincias, en una etapa que considera decisiva para avanzar con el programa de reformas impulsado por Javier Milei.

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Acorralado por las denuncias de corrupción, finalmente renunció Adorni

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Manuel Adorni oficializó su salida del Gobierno nacional con una extensa carta dirigida al presidente Javier Milei, en la que justificó su decisión como una forma de proteger a su familia frente a lo que definió como un prolongado proceso de hostigamiento político y mediático. El texto, de fuerte contenido personal y político, constituye además una defensa de la gestión libertaria y una reafirmación de su respaldo al rumbo del Gobierno.

“Gracias por entender las razones y entenderme a mí; por primera vez desde aquel 10 de diciembre de 2023 estoy yendo en contra de sus deseos”, comienza la misiva, en la que agradece a Milei haber aceptado su renuncia al cargo de jefe de Gabinete de Ministros.

A lo largo de tres páginas, Adorni sostiene que durante su paso por el Ejecutivo fue blanco de campañas de desprestigio que trascendieron el plano político para alcanzar a su entorno familiar. Según expresa, las acusaciones incluyeron supuestos viajes, gastos personales, contratos irregulares, propiedades, vínculos empresariales, nepotismo, operaciones financieras y múltiples versiones sobre su vida privada que, afirma, nunca tuvieron sustento.

“Me han tratado de delincuente y corrupto sin un solo hecho de corrupción sobre mis espaldas”, escribió. También aseguró que las versiones difundidas alcanzaron a su esposa, sus hijos, familiares y amigos, y que incluso llegaron a inventar aspectos de su historia personal. Para el ahora exfuncionario, el límite fue el impacto que esas situaciones comenzaron a generar sobre su familia.

En uno de los pasajes más políticos de la carta, Adorni sostiene que el “ensañamiento” respondió a su decisión de integrar un proyecto que, según afirma, “está poniendo a la Argentina en la cima del mundo”. Allí vuelve a reivindicar el liderazgo presidencial y plantea que Milei representa “la única esperanza para la Argentina”, una definición que repite en distintos tramos del documento.

El exjefe de Gabinete también remarca que su salida no implica un alejamiento del proyecto político. Por el contrario, afirma que continuará apoyando al Presidente desde el lugar que le toque ocupar y asegura haber aportado todo lo que estaba a su alcance para impulsar las ideas del oficialismo.

“Lamento que el hostigamiento, la mentira y el constante intento de los medios de arruinar mi honorabilidad nos hayan querido hacer tanto daño, pero no puedo seguir exponiendo a gran parte de la gente que quiero a esta carnicería mediática”, señala el texto, en uno de los párrafos centrales de la despedida.

La carta también dedica varios pasajes a agradecer el respaldo recibido durante su gestión. Además de reconocer la confianza de Milei, destaca el acompañamiento de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, a quien define como un “pilar fundamental” en cada uno de los pasos dados por el Gobierno.

Asimismo, extiende el reconocimiento a los equipos técnicos, ministros, funcionarios y colaboradores que participaron de la administración, resaltando el compromiso de quienes, según expresa, trabajaron para cumplir los objetivos del Ejecutivo nacional.

En el tramo final, el tono se vuelve más personal. Adorni afirma que se retira “tranquilo y sereno”, convencido de haber cumplido con su responsabilidad pública y sin reproches sobre su actuación.

“Hoy me voy a dormir en absoluta paz conmigo mismo y con lo hecho por el país”, sostiene, antes de expresar su deseo de que quienes intentaron perjudicarlo puedan algún día alcanzar esa misma tranquilidad.

El cierre resume el espíritu de toda la carta. “Ha sido un verdadero honor servirlo a usted y con ello a la Patria”, escribe dirigiéndose a Milei. Luego agrega una definición de fuerte contenido político: “De usted y sus ideas depende el futuro de la Argentina”.

La despedida concluye con un agradecimiento dirigido tanto al Presidente como a Karina Milei, seguido por una frase breve que funciona como mensaje final de su paso por la administración libertaria: “Gracias por su confianza, Presidente. Ha sido un verdadero honor. Fin”.

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Adrián Ravier asumirá como vocero presidencial y promete poner el foco en los logros de gestión: “Se agrandó el aula”

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La Casa Rosada inició una nueva etapa en su estrategia de comunicación con la presentación de Adrián Ravier como futuro vocero presidencial, cargo que asumirá formalmente tras el regreso del presidente Javier Milei de su viaje a España. En una exposición sin preguntas de la prensa, el economista, académico y diputado nacional por La Libertad Avanza delineó el perfil que buscará imprimir a la vocería: una comunicación orientada a explicar el programa económico y las reformas estructurales del Gobierno, con menor énfasis en la agenda política cotidiana.

Ravier abrió su intervención con un mensaje de solidaridad hacia el pueblo venezolano por los terremotos que afectaron al país y confirmó que la Argentina puso a disposición recursos para asistencia humanitaria, en línea con el anuncio realizado por Milei.

Luego, dedicó gran parte de su presentación a reconstruir su trayectoria académica y política, vinculándola con el recorrido intelectual del Presidente. Licenciado por la Universidad de Buenos Aires y doctor en Economía por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, destacó la influencia de referentes de la Escuela Austríaca como Jesús Huerta de Soto, Alberto Benegas Lynch (h) y Martín Krause, además de recordar su primer vínculo con Milei, surgido a partir de intereses comunes en la teoría económica liberal.

Ravier sostuvo que el crecimiento político del actual mandatario respondió a la fuerza de las ideas más que a una estrategia comunicacional. “Muchos conocíamos estas ideas, pero jamás nos escucharon. Se subestimó el poder de las ideas”, afirmó al recordar los primeros años de Milei como divulgador del pensamiento libertario.

Defensa del programa económico

El futuro vocero realizó un extenso balance de la gestión económica y aseguró que el Gobierno logró revertir el escenario crítico heredado en diciembre de 2023. Según expresó, la Argentina pasó de una economía “rota” y con severos desequilibrios fiscales, monetarios y cambiarios a un esquema de mayor estabilidad macroeconómica.

En ese marco destacó que la inflación mensual descendió desde niveles cercanos al 25% hasta el 2,1%, mientras que la pobreza bajó desde más del 50% al 28% y la indigencia desde más del 18% al 6%, indicadores que atribuyó al equilibrio fiscal, el saneamiento del Banco Central y la eliminación de restricciones económicas.

Aunque reconoció que “todavía hay problemas” y que el proceso se encuentra “a mitad de camino”, sostuvo que el rumbo económico ya modificó estructuralmente la realidad argentina. “No hay que esperar para ver otra Argentina. Ya estamos en otra Argentina”, resumió.

Una comunicación centrada en las reformas

Uno de los principales ejes de su discurso fue la necesidad de modificar la agenda pública. Ravier consideró que durante los últimos meses existió “una discrepancia muy grande entre los logros del Gobierno y la conversación pública”, por lo que adelantó que la nueva vocería buscará explicar de manera sistemática el impacto de las reformas sobre la vida cotidiana de los ciudadanos.

“Se agrandó el aula”, expresó al describir el desafío de trasladar a la comunicación gubernamental la experiencia docente y académica que desarrolló durante más de dos décadas.

En esa línea remarcó que el Ejecutivo continuará defendiendo el equilibrio fiscal como principio rector de la política económica. Sostuvo que el Gobierno no recurrirá ni a la emisión monetaria ni al endeudamiento para financiar gasto público y que toda reasignación presupuestaria deberá respetar ese criterio.

Ravier vinculó además esta estrategia con el concepto desarrollado recientemente por Milei bajo la idea de “la moral como política de Estado”, una doctrina que coloca el equilibrio fiscal y el respeto por la propiedad privada como principios éticos antes que meramente económicos.

El respaldo al paquete reformista

Durante su exposición también repasó las principales iniciativas legislativas impulsadas por el oficialismo desde su llegada al Congreso, entre ellas el presupuesto equilibrado para 2026, la reforma laboral, el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), la reforma del régimen de zonas frías, la denominada Ley Hojarasca, la modificación de la legislación minera y el acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea.

Asimismo, anticipó que la segunda etapa del proyecto presidencial incluirá iniciativas como el denominado “Súper RIGI”, orientado a atraer inversiones en sectores tecnológicos estratégicos, y una futura ley de sociedades que habilitaría nuevas figuras jurídicas para empresas basadas en inteligencia artificial.

Según explicó, el objetivo final es consolidar un modelo económico con mayor apertura, menores regulaciones y un fuerte incentivo a la inversión privada.

Una nueva relación con la prensa

Sobre el vínculo con los medios, Ravier intentó marcar un tono institucional distinto. Reivindicó el periodismo independiente, afirmó que la sala de prensa volverá a ser un espacio de intercambio de ideas y anunció conferencias semanales todos los martes a las 11.

También aclaró que limitará sus intervenciones a cuestiones vinculadas con la administración nacional, evitando pronunciarse sobre disputas partidarias, decisiones judiciales o asuntos internos de otros países.

El desembarco de Ravier ocurre en un momento en que el Gobierno busca consolidar la comunicación de una segunda etapa de gestión, menos enfocada en la estabilización de emergencia y más orientada a mostrar resultados económicos y defender un programa de reformas de largo plazo. Su perfil académico, su identificación con la Escuela Austríaca y su cercanía intelectual con Milei anticipan una vocería que buscará profundizar la batalla cultural que el Presidente considera uno de los pilares centrales de su proyecto político.

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La confianza en el Gobierno rebotó en junio, pero acumula una caída de 16,1% en el año

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El Gobierno de Javier Milei logró en junio cortar una racha de cinco meses consecutivos de deterioro en la confianza pública. Según el Índice de Confianza en el Gobierno que elabora la Escuela de Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella, el indicador alcanzó los 2,07 puntos sobre una escala de 0 a 5, con una mejora mensual de 3,9%.

El rebote, sin embargo, no alcanza para revertir la tendencia de fondo. En términos interanuales, el índice cae 11,4%. Además, desde el cierre de 2025 acumula una baja de 16,1%. Es decir: junio marca una recuperación política de corto plazo, pero todavía dentro de un ciclo descendente.

La serie de 2026 muestra con claridad ese desgaste. El ICG cayó 2,8% en enero, 0,6% en febrero, 3,5% en marzo, 12,1% en abril y 1,6% en mayo. Junio fue el primer mes positivo del año.

Un rebote después del golpe

El dato de junio tiene una doble lectura. Por un lado, rompe la inercia negativa que venía erosionando la confianza en el Gobierno. Por otro, lo hace desde un piso más bajo, luego de la fuerte caída registrada en abril, que fue el peor movimiento mensual del año.

El promedio de la gestión Milei se ubica ahora en 2,40 puntos, su registro más bajo desde el inicio del mandato. Aun así, el nivel promedio continúa por encima del que tuvo Alberto Fernández en el mismo tramo de gestión, aunque por debajo del registro equivalente de Mauricio Macri.

En la comparación histórica que realiza la Di Tella, el ICG de Milei se mantiene en niveles relativamente altos. En el mes 30 de gestión, los 2,07 puntos actuales quedan apenas por encima del valor que tenía Mauricio Macri en el mismo momento de su mandato, con 2,04 puntos. La diferencia es de 1,3%.

La comparación con Néstor Kirchner es menos favorable para el oficialismo actual. En el mismo tramo de gobierno, Kirchner registraba 2,42 puntos, un nivel 14,6% superior al de Milei. En cambio, el dato de junio de 2026 supera ampliamente los registros equivalentes de Cristina Kirchner II, Cristina Kirchner I y Alberto Fernández.

La mejora se explica por eficiencia, capacidad e interés general

Tres de los cinco componentes del índice mejoraron en junio. El salto más fuerte se dio en eficiencia, que subió 12,8% y llegó a 2,12 puntos. Es el componente con mayor recuperación mensual y uno de los datos más relevantes del informe, porque mide la percepción sobre la capacidad operativa del Gobierno.

También mejoró la percepción sobre capacidad, que alcanzó 2,46 puntos, con una suba de 4,3%. Ese valor iguala al componente honestidad, que permaneció sin cambios frente a mayo.

La preocupación por el interés general también avanzó, aunque desde niveles bajos: llegó a 1,63 puntos, con una mejora de 3,8%. En cambio, la evaluación general del Gobierno quedó prácticamente estable, con una leve baja de 0,5%, hasta 1,68 puntos.

El dato político es claro: la recuperación mensual no provino de una mejora homogénea de la imagen gubernamental, sino de dimensiones específicas. La sociedad percibió algo más de eficiencia y capacidad, pero la evaluación global del Gobierno no acompañó con igual fuerza.

Persisten las brechas sociales

La confianza sigue mostrando diferencias relevantes por género, edad, zona geográfica, educación y expectativas económicas.

Entre los hombres, el ICG llegó a 2,37 puntos. Entre las mujeres, a 1,70. La brecha se mantuvo en 0,68 puntos, en línea con mayo. El informe muestra que ambos segmentos mejoraron, pero la distancia entre géneros no se achicó.

Por edad, el mayor nivel de confianza aparece ahora entre los mayores de 50 años, con 2,23 puntos. El grupo de 18 a 29 años quedó muy cerca, con 2,18. El segmento más crítico sigue siendo el de 30 a 49 años, con 1,76 puntos.

En términos geográficos, el interior volvió a ser el territorio más favorable para el Gobierno, con 2,19 puntos. La Ciudad de Buenos Aires marcó 2,03 y el Gran Buenos Aires, pese a una fuerte mejora mensual de 11,1%, quedó en 1,83 puntos.

Educación y economía: las claves del rebote

Por nivel educativo, el mayor apoyo se observa entre quienes tienen estudios terciarios o universitarios, con 2,20 puntos. Le siguen quienes completaron el secundario, con 1,90. El mayor aumento mensual se dio entre las personas con educación primaria, donde el índice saltó 42,5% y llegó a 1,72 puntos.

Las expectativas económicas vuelven a ser el principal ordenador de la confianza política. Entre quienes creen que la situación económica mejorará dentro de un año, el ICG se mantiene muy alto, en 4,08 puntos, pese a una baja mensual de 2,2%.

Entre quienes esperan que la economía se mantenga igual, el índice subió con fuerza hasta 2,45 puntos. En cambio, entre quienes creen que la situación empeorará, la confianza permanece hundida en 0,37 puntos.

Ese dato confirma que la confianza en el Gobierno está fuertemente atada a la expectativa económica futura. El oficialismo conserva un núcleo muy sólido entre los optimistas, pero prácticamente no logra penetrar entre quienes anticipan un deterioro.

Seguridad: un cambio llamativo

Uno de los datos más particulares del informe aparece en el capítulo de víctimas de delitos. A diferencia de meses anteriores, el ICG fue levemente mayor entre quienes declararon haber sido víctimas de delitos, ellos o sus familias, durante los últimos doce meses.

Ese segmento marcó 2,10 puntos, con una suba de 14,6%. Entre quienes no reportaron haber sido víctimas, el índice fue de 2,07, con una mejora de 1,6%. La Di Tella señala que con este movimiento se elimina la brecha que se venía observando en meses anteriores.

Un alivio, no un cambio de tendencia

El informe deja una conclusión prudente. Junio fue un buen mes para la confianza oficial, porque el índice volvió a subir después de cinco caídas consecutivas. Pero el rebote no borra el deterioro acumulado.

El Gobierno conserva un nivel de confianza competitivo en la comparación histórica, especialmente frente a Alberto Fernández y las dos presidencias de Cristina Kirchner. También logra sostenerse muy cerca del registro de Mauricio Macri en el mismo tramo de gestión.

Pero la trayectoria reciente muestra desgaste. El promedio de la gestión Milei cayó a su nivel más bajo y el índice acumula una baja de 16,1% en lo que va del año. La confianza ya no está en zona de expansión: está en fase de resistencia.

La señal política de junio es que todavía hay margen para recomponer expectativas. La señal de fondo es que ese margen depende, cada vez más, de que la percepción de eficiencia se traduzca en resultados visibles para una sociedad que sigue evaluando al Gobierno, sobre todo, por el futuro económico que promete.

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Fabián Fernández ocupará el cargo dejado por Javier Lanari

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En un movimiento que busca reforzar la arquitectura comunicacional del Gobierno nacional en una etapa que la administración libertaria considera clave para consolidar su programa económico, el presidente Javier Milei designó a Fabián Fernández como nuevo secretario de Comunicación y Prensa de la Nación.

La decisión se produce en un contexto en el que el oficialismo intenta pasar de una etapa centrada en el ajuste, la estabilización macroeconómica y la reducción de la inflación hacia una narrativa orientada al crecimiento, la inversión y la expansión de la actividad económica. En ese marco, la comunicación aparece como una herramienta estratégica para sostener la construcción política de una gestión que busca consolidar resultados y ampliar consensos.

Fernández llega al cargo con experiencia en comunicación institucional, relaciones públicas y gestión de prensa. Durante más de una década participó en distintos equipos de trabajo vinculados al sector público y privado, mientras que desde 2023 estuvo al frente del área de prensa, medios y comunicación institucional de YPF, una de las compañías más relevantes del país y protagonista central del proceso de expansión energética que impulsa el Gobierno.

Su desembarco en la Casa Rosada también refleja una búsqueda de profesionalización de la comunicación oficial en momentos en que la gestión nacional procura consolidar un relato asociado a la recuperación económica y al fortalecimiento de la inversión privada.

Desde el Gobierno señalaron que Fernández trabajará de manera coordinada con el vocero presidencial, Adrián Ravier, quien asumió recientemente la responsabilidad de la comunicación política cotidiana del Ejecutivo. La articulación entre ambos funcionarios será clave para ordenar los mensajes de una administración que enfrenta el desafío de comunicar una nueva fase de gestión tras más de dos años de profundas transformaciones económicas e institucionales.

La incorporación del exresponsable de comunicación de YPF se interpreta además como una señal de continuidad en la estrategia oficial de sumar perfiles técnicos y especializados en áreas consideradas sensibles para la consolidación del proyecto político libertario.

En el entorno presidencial sostienen que la Argentina atraviesa una etapa distinta a la de los primeros meses de gobierno, caracterizada por la estabilización de variables macroeconómicas, una recuperación gradual de la inversión y mejores perspectivas de crecimiento. Bajo esa lógica, la comunicación deja de estar enfocada exclusivamente en explicar medidas de emergencia para pasar a transmitir los resultados y objetivos de largo plazo del modelo económico.

La llegada de Fernández ocurre en un momento donde el Gobierno busca fortalecer su presencia institucional, ampliar su capacidad de interlocución con distintos sectores y consolidar una narrativa que acompañe la transición desde la estabilización hacia una fase de expansión económica. En esa estrategia, la Secretaría de Comunicación y Prensa adquiere un rol central como puente entre la gestión, los medios y la sociedad.

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