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YPF volvió a mover el precio de los combustibles y rompió la promesa de “congelamiento” por 45 días

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Precios de combustibles YPF en Misiones

Valores por litro en pesos

Combustible Posadas Interior de Misiones
Nafta Súper $2.166 $2.152
Infinia Nafta $2.316 $2.362
Infinia Diesel $2.446 $2.469
Diesel 500 $2.202 $2.250
Fuente: relevamiento de precios en estaciones YPF de Posadas e interior de Misiones.

Las estaciones de servicio de YPF volvieron a remarcar este martes los precios de los combustibles, pese a que la petrolera había anunciado el 1 de abril que no trasladaría nuevas subas vinculadas al precio internacional del crudo durante un plazo de 45 días.

El ajuste, aunque de bajo impacto porcentual, rompe la estabilidad prometida por la compañía y vuelve a modificar el mapa de precios en la provincia, tanto en Posadas como en el interior, donde históricamente los valores son más altos que en el Área Metropolitana de Buenos Aires.

En la capital misionera, los nuevos valores quedaron establecidos en $2.166 para la nafta Súper, $2.316 para Infinia, $2.446 para Infinia Diesel y $2.202 para Diesel 500.

En tanto, en estaciones del interior de Misiones, los surtidores ya muestran precios aún más elevados: la nafta Súper pasó a $2.152, la Infinia a $2.362, la Infinia Diesel a $2.469 y el Diesel 500 a $2.250.

La brecha de precios entre Buenos Aires y Misiones vuelve a profundizarse. Mientras en la Ciudad de Buenos Aires la nafta Súper de YPF se ubica en $2.062 por litro, en Posadas ya trepó a $2.166 y en el interior de Misiones alcanza los $2.152, consolidando una diferencia de hasta $104 por litro respecto de la capital del país.

En el caso de la nafta premium, la Infinia cuesta $2.197 en Buenos Aires, frente a $2.316 en Posadas y $2.362 en el interior, con una brecha máxima de $165 por litro. En gasoil premium, la Infinia Diesel vale $2.338 en Buenos Aires, mientras que en Posadas se vende a $2.446 y en el interior a $2.469, es decir hasta $131 más cara.

Incluso el Diesel 500 presenta diferencias significativas: $2.219 en Buenos Aires, $2.202 en Posadas y $2.250 en el interior. La disparidad vuelve a exponer una de las principales asimetrías estructurales del Norte Grande: pagar más caro por combustibles en provincias donde el transporte y la logística tienen un peso mucho mayor sobre la actividad económica.

La diferencia vuelve a poner en evidencia una de las principales quejas del sector productivo y de los consumidores del Norte Grande: pagar más caro por combustibles en regiones alejadas de los centros logísticos y de refinación, aun cuando el impacto del transporte y la competitividad regional exigen alivios fiscales y logísticos.

La promesa que duró menos de un mes

En medio de la escalada internacional del petróleo por la guerra en Medio Oriente y la volatilidad del Brent, YPF había anunciado a comienzos de abril una política de “buffer” de precios para amortiguar el impacto local.

“El 1 de abril comenzamos un buffer de precios de combustibles por hasta 45 días. Esto nos permitirá mantener aproximadamente estables los precios en el surtidor. Durante este período, desde YPF no trasladaremos a los consumidores el impacto de las nuevas variaciones del Brent”, había afirmado el presidente de la petrolera, Horacio Marín.

La empresa sostenía entonces que no buscaba “especular con la alta volatilidad del precio internacional del petróleo” y que el objetivo era cuidar la demanda en un contexto de incertidumbre global.

Sin embargo, el nuevo ajuste aplicado antes de cumplirse ese plazo vuelve a instalar dudas sobre la efectividad real de esa estrategia y sobre la capacidad de sostener precios estables en un escenario de presión cambiaria, impuestos móviles y subas internacionales del crudo.

Desde la firma habían aclarado que si bien absorberían parte del impacto del Brent, no podrían evitar traslados al consumidor si se modificaban variables como impuestos o tipo de cambio.

El encarecimiento de los combustibles ya comenzó a mostrar consecuencias concretas sobre el consumo.

Según datos de la Secretaría de Energía de la Nación, en marzo -tras subas superiores al 20% en los surtidores en medio de la tensión internacional- las ventas al público registraron una caída interanual del 1,8% en todo el país.

En Misiones, el fenómeno es aún más sensible por el peso del transporte, la logística regional y la fuerte dependencia del automóvil particular en buena parte del territorio provincial. La caída fue de 10,2 por ciento. 

Además, YPF ya había reconocido que el impacto fue mayor en el interior del país que en Buenos Aires, donde la nafta Súper llegó a $1.999 por litro, todavía sensiblemente por debajo de los valores que hoy pagan los misioneros.

La brecha refuerza un viejo reclamo provincial: que la estructura tributaria y logística contemple las asimetrías regionales para evitar que las provincias periféricas terminen financiando, con mayores costos, la estabilidad del centro del país.

Mientras tanto, el surtidor sigue marcando el pulso de una economía donde cada peso adicional en combustibles se traduce rápidamente en más presión inflacionaria, mayores costos empresariales y menor poder de compra para las familias.

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Trump libera la compra de petróleo ruso para frenar la suba del crudo en medio de la crisis con Irán

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, decidió liberar de manera temporal la compra de petróleo ruso que permanece “varado en el mar”, una medida excepcional que flexibiliza las restricciones energéticas impuestas desde el inicio de la guerra entre Rusia y Ucrania. La decisión se conoció en una jornada marcada por la escalada del precio internacional del crudo, que volvió a superar los US$100 por barril, y por el deterioro de la seguridad en Medio Oriente tras la creciente tensión con Irán.

La autorización fue confirmada por el secretario del Tesoro, Scott Bessent, quien explicó que la medida permitirá que distintos países adquieran cargamentos de petróleo ruso que ya se encuentran en tránsito marítimo y que no podían comercializarse por las sanciones vigentes. El objetivo inmediato es ampliar el suministro disponible en el mercado global y contener el impacto inflacionario que genera la suba del combustible.

El movimiento introduce una señal política compleja. Washington mantiene las sanciones contra Moscú, pero abre una excepción puntual para evitar un shock energético. En un contexto de tensiones militares y presión inflacionaria en Estados Unidos, la decisión plantea una pregunta estratégica: hasta dónde puede flexibilizarse el régimen de sanciones sin alterar el equilibrio geopolítico construido desde el inicio del conflicto en Europa del Este.

Energía, sanciones y presión inflacionaria

La flexibilización anunciada por la administración Trump apunta a un segmento específico del mercado petrolero: cargamentos rusos que quedaron bloqueados en el mar por las restricciones comerciales que rigen desde el comienzo de la guerra entre Rusia y Ucrania.

Según explicó Bessent, la autorización es temporal y se limita a ese volumen ya existente de petróleo. El argumento central del Tesoro es que la operación no generará beneficios significativos para el gobierno ruso.

La explicación oficial se apoya en el diseño fiscal del sector energético ruso. De acuerdo con el funcionario, Moscú obtiene la mayor parte de sus ingresos petroleros a través de impuestos aplicados en el punto de extracción, no en la etapa de comercialización posterior. Por ese motivo, liberar la venta de cargamentos ya producidos tendría un impacto limitado sobre las finanzas del Kremlin.

El cálculo de Washington busca equilibrar dos objetivos. Por un lado, mantener el esquema de presión económica contra Rusia. Por otro, evitar que la escalada militar en Medio Oriente genere una crisis energética global.

El conflicto con Irán y el salto del precio del petróleo

La decisión de Trump se produce en un contexto de creciente tensión regional.

Irán advirtió recientemente que el precio del crudo podría alcanzar los US$200 por barril si continúa deteriorándose la seguridad en Medio Oriente. El aumento del riesgo geopolítico ya empezó a reflejarse en los mercados: el barril superó nuevamente la barrera de los US$100.

Para la administración estadounidense, el problema no es sólo externo. El encarecimiento del combustible impacta de manera directa en la inflación interna, un factor especialmente sensible en un año electoral.

Bessent defendió la decisión en redes sociales con un argumento centrado en la estabilidad energética global. Según sostuvo, el presidente está tomando medidas para “promover la estabilidad en los mercados energéticos mundiales” mientras enfrenta la “amenaza y la inestabilidad” que atribuye al régimen iraní.

El secretario del Tesoro también subrayó que la política energética de Trump elevó la producción de petróleo y gas de Estados Unidos a niveles récord, un factor que, según el funcionario, contribuyó a reducir los precios del combustible en el mercado interno.

Sin embargo, la volatilidad internacional volvió a presionar sobre el sistema energético global y obligó a Washington a intervenir.

Europa advierte que Rusia se beneficia del conflicto

La flexibilización estadounidense llega en medio de un diagnóstico diferente dentro de la Unión Europea.

Dos días antes del anuncio de Washington, el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, sostuvo que Rusia aparece como el principal beneficiario económico de la guerra en Medio Oriente.

Durante una reunión con embajadores europeos en Bruselas, Costa afirmó que el aumento del precio del petróleo provocado por la escalada militar fortalece la posición financiera de Moscú y amplía sus márgenes para sostener la guerra contra Ucrania.

La advertencia introduce una tensión diplomática. Mientras Europa observa con preocupación el efecto indirecto de la crisis energética sobre Rusia, Estados Unidos habilita de forma limitada el ingreso de petróleo ruso al mercado para contener los precios.

Escalada militar en la región

La crisis energética se desarrolla en paralelo a una intensificación de los episodios militares en Medio Oriente.

Turquía confirmó que un misil lanzado desde Irán fue interceptado por sistemas de defensa de la OTAN después de ingresar en su espacio aéreo. Se trata del tercer incidente de este tipo desde el inicio del conflicto regional.

Las sirenas de alerta sonaron durante cinco minutos cerca de la base militar de Incirlik, en la periferia de la ciudad de Adana. También se registraron alertas en la ciudad de Batman, ubicada a unos 500 kilómetros al este.

Ankara indicó que está consultando con el “país relevante” para esclarecer el episodio. Irán, por su parte, negó haber disparado misiles hacia territorio turco.

Accidente militar estadounidense en Irak

La tensión regional también quedó expuesta en otro episodio operativo.

El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) informó la pérdida de un avión militar de reabastecimiento en vuelo que se estrelló en el oeste de Irak durante operaciones aéreas en la región.

El incidente involucró a dos aeronaves. Una se precipitó a tierra mientras que la otra logró aterrizar sin inconvenientes.

El avión siniestrado es un KC-135 Stratotanker, utilizado por la Fuerza Aérea estadounidense para reabastecer combustible a otras aeronaves durante misiones prolongadas.

Según el comunicado oficial, el accidente ocurrió en “espacio aéreo amigo” y no fue producto de fuego enemigo ni de un ataque. Tras el hecho, el Pentágono desplegó equipos de búsqueda y rescate para localizar a la tripulación.

Las autoridades no confirmaron por el momento si hubo víctimas.

Un equilibrio energético bajo presión

La decisión de Trump de habilitar temporalmente la compra de petróleo ruso introduce un movimiento táctico en medio de una ecuación energética cada vez más inestable.

Por un lado, Washington intenta contener la escalada de precios que impacta en su economía interna. Por otro, debe administrar un sistema de sanciones diseñado para aislar a Moscú.

El mercado petrolero global funciona con márgenes cada vez más estrechos. La guerra en Ucrania, la tensión con Irán y los incidentes militares en Medio Oriente presionan sobre el mismo punto crítico: la seguridad del suministro energético.

En ese tablero, cada decisión política puede modificar el equilibrio.

La flexibilización anunciada por la Casa Blanca no cambia la estructura de las sanciones, pero sí muestra hasta qué punto la estabilidad del mercado energético se convirtió en una variable central de la política internacional.

Y en un escenario donde la seguridad regional sigue deteriorándose, el comportamiento del petróleo volverá a ser uno de los indicadores más sensibles del conflicto.

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