Gustavo Sáenz

Sáenz advirtió sobre una “desesperanza” social y comparó el clima actual con el 2001

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El gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, expresó una de las definiciones más duras formuladas hasta ahora por un mandatario provincial sobre el clima social y económico que atraviesa la Argentina. En una reflexión cargada de preocupación, aseguró que percibe a la sociedad “desesperanzada” y trazó un paralelismo con la crisis de 2001, aunque advirtió que el escenario actual presenta características distintas, marcadas por el enojo social, la violencia discursiva y el agotamiento de la confianza pública.

“Veo a la gente desesperanzada. Ha pasado de la bronca, del odio, que fue lo que llevó a este gobierno a llegar a donde está, porque también venía con una serie de golpes en lo económico, y le dio un cheque en blanco a este gobierno. Y empiezo a verlo con desesperanza. Algo parecido al 2001, pero distinto”, sostuvo Sáenz.

El mandatario salteño describió un deterioro profundo del humor social y consideró que la crisis actual se expresa también en las redes sociales, donde -según afirmó- ya no predomina el clásico rechazo político del “que se vayan todos”, sino una sensación todavía más extrema. “Yo creo que ahora dicen que se mueran todos. La gente está cansada, ya no cree en nadie”, señaló.

Las declaraciones se producen en un contexto de fuerte ajuste económico, caída del consumo, pérdida del poder adquisitivo y aumento de la fragilidad laboral, especialmente en las economías regionales y en el interior profundo del país, donde las alternativas de subsistencia son mucho más limitadas que en los grandes centros urbanos.

Sáenz puso especial énfasis en la situación social de los sectores más vulnerables. “Que los jubilados no tengan para remedios, que la gente tenga que comer salteado, que no consigan empleo”, enumeró, al tiempo que advirtió sobre el impacto que está teniendo la recesión sobre pequeñas y medianas empresas que tardaron años en consolidarse y hoy enfrentan cierres definitivos.

“Hay un montón de empresas, pymes, que han estado años para cumplir sus sueños y hoy día han cerrado. ¿Cómo se vuelve a abrir ese sueño? ¿Cómo se vuelve a emprender eso?”, cuestionó el gobernador en una entrevista con Eduardo Feinmann.

En su análisis también marcó las diferencias entre la realidad de las grandes ciudades y la situación del interior profundo. Señaló que en las capitales provinciales todavía existen mecanismos informales de supervivencia económica -como trabajar con aplicaciones de transporte o reparto-, pero sostuvo que esas alternativas prácticamente no existen en las localidades más alejadas.

“Acá en Capital alguien se queda sin trabajo, pone un Uber y pucherea, lleva la comida de cada día a su casa. Eso en el interior no pasa. Primero porque no hay mercado para eso y segundo porque hay que tener auto”, afirmó.

Las declaraciones de Sáenz reflejan una creciente preocupación entre gobernadores por el impacto social del ajuste económico y por el deterioro de las economías regionales. En provincias del norte argentino, donde el empleo público, las pymes y las actividades primarias tienen un peso central en la estructura económica, la caída del consumo y la paralización de inversiones comienzan a trasladarse con mayor fuerza al tejido social.

El planteo del gobernador salteño también deja entrever un temor compartido por parte de varios mandatarios provinciales: que el desgaste económico derive en una crisis de representación política y en una profundización del descreimiento institucional, en un escenario donde amplios sectores sociales sienten que no encuentran respuestas ni perspectivas de recuperación en el corto plazo.

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Santilli avanza con la reforma laboral y consigue el apoyo de Gustavo Sáenz

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El ministro del Interior, Diego Santilli, viajó a la provincia de Salta y consiguió el apoyo político del gobernador Gustavo Sáenz a la reforma laboral impulsada por el oficialismo, una iniciativa clave en la agenda del presidente Javier Milei con impacto directo sobre el empleo privado, la productividad y la atracción de inversiones. El respaldo provincial apunta a robustecer el entramado de consensos necesarios para avanzar con el proyecto en el Congreso y alcanzar un nuevo triunfo legislativo previsto para febrero.

El encuentro se desarrolló en la Gobernación de Salta y se inscribe en una estrategia federal que el Ministerio del Interior despliega desde principios de enero, con visitas a distintas provincias para sumar adhesiones a una de las reformas estructurales centrales del Gobierno nacional.

Apoyo político y coordinación Nación–Provincia

Desde la cartera que conduce Santilli señalaron que, durante la reunión, ambas partes “valoraron positivamente las acciones conjuntas articuladas entre el gobierno nacional y provincial, y coincidieron en la necesidad de que se apruebe la reforma laboral”. En ese marco, el gobernador Sáenz se comprometió a respaldar el proyecto del oficialismo, en línea con la búsqueda de sumar la mayor cantidad de apoyos posibles en el plano legislativo.

Tras el encuentro, el ministro del Interior remarcó en conferencia de prensa que “ningún gobernador puede estar en contra de una ley que busca generar empleo privado, aumentar la productividad y las inversiones para las provincias y la Argentina”. La afirmación apunta a posicionar la reforma como una herramienta de desarrollo económico territorial, más allá de las diferencias políticas.

Por su parte, Sáenz planteó el compromiso de acompañar la “modernización de la legislación laboral que permita hacer crecer el empleo y beneficie a todas las provincias”. En ese sentido, sostuvo: “No hay que tenerle miedo al cambio ni a avanzar. Son leyes viejas que hay que ir cambiando”, y concluyó: “Tenemos voluntad de diálogo, de no obstruir y de acompañar”.

La reforma laboral como eje de la agenda federal

El respaldo de Salta se produce en un momento clave para el oficialismo, que busca consolidar una mayoría política que permita avanzar con la reforma laboral, uno de los pilares del programa económico del presidente Javier Milei. La iniciativa apunta a introducir cambios en el marco normativo vigente con el objetivo de dinamizar el mercado de trabajo, reducir rigideces y fomentar la creación de empleo formal en el sector privado.

En ese contexto, la estrategia de Santilli se apoya en la construcción de acuerdos con los gobernadores, entendiendo que el impacto de la reforma se proyecta de manera directa sobre las economías regionales y las condiciones de inversión en cada provincia. El respaldo de Sáenz se suma así a una serie de gestos políticos que el Gobierno nacional intenta capitalizar en el Congreso.

Próximas paradas: Neuquén y Entre Ríos

La agenda federal del ministro del Interior continuará en los próximos días. Está previsto que el miércoles viaje a Neuquén para reunirse con el gobernador Rolando Figueroa, y que el jueves haga lo propio en Entre Ríos, donde volverá a encontrarse con Rogelio Frigerio, uno de los mandatarios provinciales con mayor sintonía ideológica con el oficialismo.

El objetivo de estas visitas es replicar el esquema de diálogo político desplegado en Salta y seguir acumulando respaldos provinciales a la reforma laboral, en una carrera contrarreloj de cara al tratamiento legislativo previsto para febrero. En términos políticos e institucionales, el Gobierno apuesta a mostrar una base de apoyo federal que refuerce la viabilidad del proyecto y reduzca el margen de resistencia parlamentaria.

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