Harina

Efecto guerra: el pan en Misiones se actualiza a 190 pesos el kilo

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Luego de varias reuniones con el Centro de Industriales Panaderos de Misiones, el Gobierno acordó que el precio del kilo de pan francés o similar que se comercializa con el programa Ahora Pan se actualiza desde hoy a 190 pesos por kilo.

Este precio actualizado refleja el resultado del esfuerzo conjunto que hacen en Misiones los sectores público y privado para mantener el pan accesible, ya que en otras provincias donde no existen estas mesas de diálogo constante, el kilo de pan ronda entre los $250 y $270, como son los casos por ejemplo de Mendoza y Tucumán que anunciaron aumentos sustanciales en el precio del pan en los últimos días.

Uno de los principales motivos de este aumento es el conflicto bélico que está sucediendo entre Rusia y Ucrania, que empujó el quintal de trigo (100 kilos) de USD $260 a USD $500, lo que repercutió en el mercado nacional y provocó que la bolsa de harina pase de 1200 a 1850 pesos, encareciendo el principal insumo de producción.

“Frente a este contexto internacional de tanta incertidumbre, junto a los representantes del sector en la Provincia nos comprometimos a evaluar nuevamente el precio a fines del mes de marzo. Desde los inicios de este programa, tanto el Gobierno de Misiones como el Centro de Industriales Panaderos de Misiones han trabajado de forma conjunta para mantener el precio del kilo de pan de forma que siga siendo accesible para las familias misioneras, buscando que este producto básico no falte en las mesas”, señaló el ministro de Hacienda, Adolfo Safrán.

Los comercios adheridos al programa Ahora Pan pueden consultarse en la página: https://ahora.misiones.gob.ar/…

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Vuelven los negocios con Cuba: Argentina exportará 10.000 toneladas de harina luego de 15 años sin envíos

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Argentina volverá a exportar harina de trigo a Cuba luego de 15 años sin envíos. Desde la Federación Argentina de la Industria Molinera (FAIM) confirmaron que el objetivo no es solo esta operación, sino sumar nuevos lazos comerciales.

En los próximos días, se exportarán 10.000 toneladas de harina. La exportación surge de un consorcio de 50 empresas.

El presidente de FAIM, Diego Cifarelli, afirmó a Télam: “El objetivo no es solamente esta exportación, sino que queremos sea el puntapié inicial con Cuba, que es un país con el cual nos encantaría consolidar los lazos afectivos y comerciales”.

Desde el consorcio destacaron que el barco llegará este lunes al puerto de San Pedro, Buenos Aires. Actualmente, las 10.000 toneladas de harina se encuentran en los depósitos de la terminal portuaria.

Cifarelli comentó que el comercio con Cuba fue esquivo durante los últimos 15 años. “Habíamos exportado desde la molinería argentina años atrás, pero en los últimos tiempos se hizo bastante difícil por la pérdida de competitividad que teníamos y la irrupción de Turquía en la región”, destacó.

Por otra parte, el presidente de FAIM explicó que es muy importante para el sector este envío. Señaló que salir de los mercados tradicionales como Brasil o Bolivia es muy importante.

“Esto nos genera mucho entusiasmo y esperamos mostrarles a las autoridades el potencial que tenemos para que podamos ir en búsqueda de todo lo que podemos, porque nosotros molemos 6,5 millones de toneladas de trigo, pero tenemos la capacidad de moler 13 millones. No necesitamos nada, tenemos los fierros y el trigo, pero tenemos una estructura impositiva compleja”, compartió. 

Exportación a Cuba

Desde FAIM destacaron que también se trabaja en la exportación Know How de la molinería. La idea es trasladar la experiencia argentina al país caribeño y así, incorporar tecnología mientras se sigue importando harina de Argentina. “Esperamos que sean exitosas, tenemos un gran apoyo de Cancillería y del Ministerio de Agricultura para llevar adelante esto”, concluyó.

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Petri, la panadería de los más de mil curriculums

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Sergio cuenta que recibió el llamado apenas asomaba el sol. “Vení porque es impresionante la cantidad de gente esperando”, decía la voz del otro lado del teléfono. Un par de horas después, toda la provincia estaba enterada de la extensa fila que se había formado frente a su panadería, en el acceso a Garupá, para conseguir uno de los quince puestos de trabajo que ofrecía. En total, cuenta, fueron 1182 curriculums los recibidos en esa mañana que sorprendió a todos y que fue una postal de la extensa recesión que agobia a la Argentina desde hace casi dos años. 

Hoy, sentado en el cómodo entrepiso de la cafetería del flamante local, Sergio Petri cuenta que a muchos de sus colegas les pareció “una locura” animarse a invertir en un momento tan crítico. Y admite, a veces pienso que “estoy un poco loco”. Pero en realidad, no hay locura, sino una forma muy racional de encarar el negocio. “Creo que si en momentos de crisis no salimos al ataque va a ser peor, creo que no fue solo mío el problema, entonces abrir algo me parece una manera de contribuir. No sé si es momento, si es la manera, pero tenemos que salir al ataque”, desarrolla el joven empresario de 38 años.

¿Es una filosofía esa?

Es una filosofía de negocios, estar siempre al frente, innovando productos, intentando dar un paso al frente, no especulando nada. Nosotros capacitamos a nuestro personal constantemente, probamos productos que por ahí no funcionan, pero estamos en la búsqueda. La semana pasada tres chicos viajaron a Buenos Aires -en avión-, a una capacitación, yo creo que eso es un motor, porque donde uno se queda, no funciona. Que es lo que vemos por ahí en negocios que no avanzan, se quedan esperando para invertir, se estancan, esperando que la situación mejore, y está verde que la situación mejore. Ojo salir al ataque no me da la seguridad de que funcione, pero al menos la posibilidad de probar, yo me la quiero dar.

¿Qué pensaste el día de la cola frente a la panadería?

No entendía nada, se me aceleró el corazón. Cuando llegué y vi a todas las personas, lo primero que hice fue pedir disculpas a todos. Llamé a mi esposa, a mi encargada, para que nos ayuden con los curriculums.

La flamante sucursal, en la intersección de las avenidas Quaranta y 213 de Posadas, es un enorme salón con un entrepiso destinado a la cafetería. Todo luce impecable y la mezcla de negro y grises le dan un tono moderno a las paredes y techos. Hay comida fresca, de la cocina propia, panes, exquisitas tortas, sandwiches y vinos de las mejores marcas en las vitrinas. Es un centro gastronómico, un concepto superior a la panadería tradicional. Todo bajo el lema “Il pane nostro di ogni giorno”, un homenaje a las raíces italianas del apellido Petri. Las jóvenes que están en el mostrador son varias de las que formaron parte de la extensa fila que asombró a Misiones. “Llegué a las 7 y ya había cola. Casi me fui”, confiesa una con una enorme sonrisa. 

¿Cómo nace la panadería?

La historia en sí es larguísima, yo cuando arranco en panadería cuando tenía 16 años, en Buenos Aires. Yo soy de San Vicente, de una zona rural y cuando crecíamos teníamos que salir e irnos a donde sea a buscar algo. A mí me tocó ir a Buenos Aires, tenía un hermano que ya estaba allá trabajando en una panadería, yo me puse al lado de él, así fue como empezó la historia. Terminó yo haciendo pan después. No duró mucho mi pasar en Buenos Aires, porque era feo, estaba lejos de mi familia. Volví, fui a San Vicente, donde trabajé diez años con Ceferino Rodríguez en el sector de panadería. Con ellos aprendí muchísimo, desde cómo amasar, hasta cómo manejar el negocio. Después de diez años apareció una pareja amiga con ganas de invertir, me propusieron la posibilidad de hacer algo juntos, como propietario, lo charlamos y decidimos venir a Posadas y hace once años que estamos acá.

¿Cómo se transforma el emprendimiento en una de las principales panaderías de la ciudad?

Siempre le metimos para adelante, intentando con los productos, dando buena calidad, dando lo mejor, tratando de innovar, yo creo que el cliente hoy busca calidad, por sobre todo. Me pasa a mí, yo como muy poco asado, pero cuando como asado, quiero que sea el mejor. Yo creo que pasa igual con el pan, con la torta, con las especialidades. Intentamos siempre por ese lado, gracias a Dios eso nos tiene acá, no sé si bien o mal, pero nos tiene acá.

La panadería y la sociedad empezaron en el cruce de las avenidas Santa Catalina e Ituzaingó. Después de nueve años se mudaron a Garupá, aunque la sociedad se diluyó en buenos términos. En Garupá se realiza la producción de lo que se vende en todos los locales. En la nueva sede se termina el horneado de algunos productos, como las chipitas, que siempre salen frescas. En total, emplea a más de 45 personas. “La panadería requiere mucha mano de obra, para vender un kilo de pan, hay un gran proceso atrás, lo mismo las facturas, por eso se necesita mucha mano de obra. Más si uno lo quiere hacer bien. Se genera mucho trabajo, pero las ganancias, no son las mejores, porque hoy tener un empleado en blanco cuesta un montón. Siempre hablamos con mis colegas panaderos de lo mismo, sería interesante en algún momento bajar los costos laborales. Las cargas sociales, no los sueldos, yo creo que el trabajador tiene que ganar más, pero las cargas sociales son costosas”, analiza Sergio.

¿Te sumaste al “Ahora pan”?

Sí, nos ayudó bastante porque hoy nos dan beneficios, en este local no porque no lo presenté todavía, pero tenemos un descuento de la luz del 50%.

¿Cómo fue el desarrollo de este local tan moderno?

El equipo que me rodea es maravilloso, desde el panadero, el chico que barre, el carpintero, el electricista. Tengo una relación muy fluida con la gente que trabajo, ya sea de forma directa o indirecta. La idea inicial sí fue mía, pero después el que me hizo las sillas puso lo suyo, el que me puso la luz, es decir, vamos charlando, diseñando sobre la marcha, pero buscábamos algo innovador, salir de lo clásico, romper de lo tradicional.

¿Por qué elegiste acá, que no es el centro de la ciudad?

Creo que es un punto estratégico. Para mí, que esto es el centro, porque acá se distribuye a donde quiero, a Itaembé Guazú, a San Isidro. Donde quieras ir, tenes salida rápida a cualquier punto de la ciudad. Lo otro que nos motivó fue el estacionamiento, que para una panadería hoy parece una exageración, pero creo que a la larga va a faltar, pero es algo que vale oro, porque uno se quiere estacionar enfrente.

Sergio cuenta que cuando puede, se pega una escapada a San Vicente, donde todavía está su familia, orgullosa del presente. Sus padres lo acompañaron en la inauguración . “Tuve la suerte de irme de mi casa a los 16 años por la puerta grande, no tuve que pelearme con nadie y cada vez que vuelvo soy bien recibido”, relata. Y ese sentido de pertenencia familiar, lo transmite con su familia, con Ester y sus tres hijos. “Tengo una familia espectacular, me acompañan muchísimo en el trabajo, se bancan, porque a veces me pongo horas y horas a trabajar, ellos no me ponen trabas de ningún tipo. Siempre pongo a Dios en primer lugar, a mi familia, a mis compañeros de trabajo, porque no son solo empleados, sino son compañeros de trabajo, me pongo a hablar de ellos y se me eriza la piel”, se emociona.

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Advierten que es insostenible la situación de las panaderías por aumento de 200 por ciento en la harina

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El presidente del Centro Industriales Panaderos, Omar Acosta, se refirió a los aumentos que siguen experimentando la harina y otros insumos indispensables para la confección del pan. Además, el empresario señaló que las ventas siguen cayendo en todo el país. Han cerrado panaderías importantes y han recortado personal, situación que pasaría acá en la provincia si no se mejora un poco la venta.

Acosta explicó en LT 17 Radio Provincia que “estamos soportando los costos, el pan es un producto que no se puede dejar de consumir, no podemos imaginarnos la falta del pan en la mesa de los consumidores”, señaló agregando que “los aumentos no los estamos llevando al público porque es imposible, no solamente la harina, toda la materia prima sigue aumentando. Somos el último eslabón que estamos al frente del consumidor y recibimos los comentarios de los aumentos todos los días”.

Al ser consultado sobre la posibilidad de un aumento indicó que “en realidad, hemos aumentado desde comienzo de año hasta ahora un 25 por ciento. La harina aumentó un 200 por ciento y es imposible elevar ese costo al público por ahora”, dijo.

Respecto de la posibilidad de la elaboración de un pan económico, el empresario afirmó que “no es la solución, para el consumidor nunca fue la solución un pan económico, siempre fue un problema, así que va haber un toque de aumento seguro”, pero señaló que “también hay otros incrementos además de los insumos y la harina”.

En ese sentido, afirmó que “tenemos los alquileres que no paran de aumentar, la luz, el gas, por ejemplo, el tema gas tenemos acá un gas envasado y caro respecto de Buenos Aires que tiene gas natural y mucho más barato, en la luz también hay diferencia, además tenemos transporte, flete…”  y las ventas  en general “siguen en caída en todo el país, en Buenos aires han cerrado panaderías importantes, han recortado personal. Acá también va a comenzar a pasar eso si no mejoramos un poco la venta”, enfatizó muy preocupado Acosta aunque expresó que “cuesta mucho tener un personal, formarlo a tu manera de trabajar y después tener que despedirlo. Además, despedir personal también tiene su costo y no tenemos fondos para ello”, dijo y sugirió que se podría “dar francos, vacaciones anticipadas, y no sé si va a haber recortes de horario, algunas medidas hay que tomar sin llegar flexibilizar mucho a nuestro empleado que es nuestro aliado número uno”.  

 
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Se viene un aumento en el precio del pan por la suba de la harina

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Luego de haber subido más de un 50% desde enero pasado, la bolsa de harina podría registrar más aumentos en los próximos días que repercutirán, según ya admiten los panaderos, en el precio del pan, informó el diario La Nación.
En enero pasado, la bolsa de 50 kilos de harina a los panaderos estaba entre 250 y 300 pesos. Ahora, según Diego Cifarelli, presidente de la Federación Argentina de la Industria Molinera (FAIM), va de 400 a 450 pesos.
Para Emilio Majori, vicepresidente de la Federación Industrial Panaderil de la provincia de Buenos Aires, inclusive la bolsa está valiendo hasta $540 en la provincia de Buenos Aires.
Por el lado del pan, según Majori, el kilo va en la provincia de 40 a 55 pesos cuando en enero rondaba los $36.
Ahora, si bien no dio precisiones, volverá aumentar por la suba en la harina.
Para Cifarelli, la harina aumenta porque sigue al trigo. “Acompaña al trigo a la suba o a la baja”, precisó el presidente de la FAIM, que no descartó más subas. “Va a depender de lo que suceda con el trigo, con el libre juego de la oferta y la demanda”, afirmó.

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