HARTFIELD

El que apuesta al dólar también pierde

Compartí esta noticia !

Sepan disculpar, pero vengo a derrumbar un mito que hace muchos años se sostiene en este país que es que el que compra dólares nunca pierde. Quizá éste no sea el mejor momento para decirlo, porque claramente el que estuvo dolarizado en el último año fue el que más ganó, pero no siempre es así.
Todas las inversiones financieras parten de la premisa que para ganar dinero hay que vender más caro de lo que se compró, o en el caso de los que no venden, intentar comprar barato un activo que vaya valorizándose en el tiempo para ir aumentando la capacidad de compra. La idea de todo ahorro sería poder guardar el dinero para que en un futuro pueda servir para comprar más o mejores bienes o servicios.
O sea, tengo $20.000 y en vez de comprar un lavarropas de ese valor, lo invierto para tener $25.000 y que en algún momento ese lavarropas valga $23.000. Mi ejemplo es muy lineal, pero apunto a que se entienda la idea.
En nuestro querido país se ha formado una cultura durante años de que el dólar siempre gana ya que nominalmente va aumentando su valor con respecto al peso, entonces psicológicamente todos nos sentimos protegidos ahorrando en esa moneda sin tener idea real si estamos comprando barato o caro, porque no solo tenemos que mirar el valor “nominal” del dólar sino el valor “real” de dicha moneda.
Siguiendo con nuestra cultura, si miramos un poco hacia atrás qué hicieron con nuestra moneda nacional, suena lógico que todos intentemos protegernos ahorrando en la divisa estadounidense sin darnos cuenta el daño que nos autogeneramos con semejante decisión: somos el país del mundo con más tenencia de dólares per cápita exceptuando a Estados Unidos financiando de alguna manera su déficit fiscal a costo cero.
Como ya escribí en alguna nota anterior, el nivel de irresponsabilidad fiscal con la que nos han gobernado durante años se terminó pagando muchas veces con emisión de pesos, inundando la plaza de una moneda que siempre termina careciendo de interés para la gente, por ende pierde constantemente su valor produciendo inflación y explosiones devaluatorias a cada tanto.
Ahora, existen dos maneras de hablar del tipo de cambio, uno es el nominal y otro es el real. Me dirijo al sitio Economipedia y encuentro la siguiente definición que copio y pego aquí abajo en cursiva:
El tipo de cambio real es una medida que indica el poder adquisitivo de una moneda frente a otra. Al contrario que el tipo de cambio nominal, tiene en cuenta los precios en el país al que pertenece la moneda. Para entender esto, es necesario conocer bien varios conceptos.
En los mercados financieros las monedas cotizan en forma de pares de divisas. Cuando cambiamos una moneda, la cambiamos siempre en términos de otra. Por ejemplo, tenemos euros y queremos cambiar a pesos argentinos. O, tenemos dólares americanos y queremos reales de Brasil.
La relación a la que cotiza una divisa frente a otra es lo que se conoce como tipo de cambio nominal. Siguiendo con el ejemplo anterior, el tipo de cambio nominal responde a la pregunta ¿por cada euro cuántos pesos argentinos me dan? O por cada dólar americano cuántos dólares obtendré.
Por último y antes de adentrarnos en el concepto de tipo de cambio real, debemos saber lo que significa poder adquisitivo. El poder adquisitivo nos dice algo así como la cantidad de cosas que podemos comprar con una moneda en un país u otro. Por ejemplo, 10 dólares son 10 dólares en cualquier lugar del mundo. Ahora bien, ¿se compra la misma cantidad de bienes con 10 dólares en Nueva York y con 10 dólares en Memphis? La cantidad de dinero es la misma, pero Nueva York es una ciudad muy cara y Memphis, en comparación muy barata.
 
Esta semana, un economista llamado Rodrigo Castiñeira de Econométrica (@rcas1 para quienes quieran seguirlo en Twitter) publicó un gráfico muy interesante donde calcula a “precios de hoy” cuánto valía el dólar en los últimos 20 años, gráfico que sirve para entender muy bien cuánto pagamos realmente por cada dólar que compramos y cómo aquellos que lo hicieron durante todo el período 2002-2015, más allá de haber tenido la sensación de que le ganaban al peso, nunca tuvieron mejor capacidad de compra hasta terminar en 2015 en valores muy similares al 1 a 1 que nos llevó a una terrible explosión en el 2001.

¿Qué nos muestra el gráfico? Que todos aquellos que vinieron dolarizando sus ahorros desde esta nueva etapa que vive el país post 2001 muchos tienen menos capacidad de compra que antes, pero el mayor problema es que no lo saben, simplemente comparan nominalmente cuantos pesos pagaron por cada dólar que lógicamente hoy ese valor está mucho más alto.
Muchos cuestionan mi ahorro en acciones porque no están dispuestos a soportar la volatilidad que tiene, y mucho menos que en la cuenta de bolsa figure un valor nominal menor al que pusieron. O sea, ponemos 10.000 en una acción que vale $100, por razones de mercado hoy vale $80, o sea que en la cuenta figuran $8.000 y por ende sienten que están perdiendo plata, muchos ofuscados venden esa acción y deciden no hacerlo nunca más confirmando realmente la pérdida.
Pero nadie cuestiona que si compró dólares en el 2007 a un valor de lo que serían hoy unos $65, guardaron moneda extranjera durante 12 años y todavía no pudieron recuperar esa capacidad de compra aun con la terrible devaluación por la que atravesamos el año pasado.
Dicho todo esto concluyo con algunas ideas: lo más importante de las inversiones financieras es comprar barato y vender caro. Los errores los cometemos cuando compramos caro algunas veces dominados por la euforia de ver que un precio está subiendo sin parar, y cuando vendemos barato muchas veces ofuscados y decepcionados porque el precio no para de bajar. Pero tengamos bien en cuenta que el que compra dólares intentando protegerse de los desbarajustes que enfrentamos día a día también hay veces que puede estar tomando la decisión menos acertada.
Es muy importante saber el tiempo y el para qué uno decide apartar dinero para ahorrar, un buen asesor debería saber discernir perfectamente en qué tipo de activos financieros comprar indagando al cliente para qué quiere usar dicho activo y qué nivel de volatilidad está dispuesto a soportar, y por último sepan que no mover los ahorros también es una decisión activa que tiene mucho riesgo.

Compartí esta noticia !

La columna de Hartfield después de las nuevas medidas: Volvió la calma, pero no es suficiente

Compartí esta noticia !

CALMA CALMA! Volvimos a convencer al FMI. No había dudas de que había que actuar. Si me pongo a recordar cómo estaba el viernes pasado cuando escribía mi nota anterior, no me hubiera imaginado nunca el alivio que estoy sintiendo en estos momentos. No quería exagerar un nerviosismo, pero estoy seguro de que si el tipo de cambio se hubiera espiralizado al alza, podía tranquilamente haber ocasionado una corrida hacia el dólar y también hacia los depósitos bancarios como tantas veces sucedió.
¿Qué fue lo que pasó? El pánico contra el peso argentino se estaba desmadrando y se avecinaba una nueva tormenta financiera como la vivida en septiembre pasado. Al fin, la administración actual aprendió de sus errores y esta vez actuó sin dudar y consiguió el apoyo del FMI en un nuevo cambio de estrategia.
El lunes pasado, unos minutitos antes de que abriera el mercado del dólar, el BCRA emitió un comunicado en el que avisaba que a partir de ahora, se podían usar reservas para intervenir movimientos disruptivos en el tipo de cambio -aun si este se encontrara dentro de la zona de no intervención delimitada anteriormente-. Lo mejor de esto, fue que minutos después el mismo Gerry Rice, vocero del FMI, tuiteó desde su cuenta el apoyo a la medida, para que el Mercado no creyera que se trataba de un acto de rebeldía.


 
La medida fue tomada de muy buena manera: el BCRA no precisó vender dólares para que se calmaran las expectativas y volviera la oferta genuina, de modo que el tipo de cambio tuvo una semana con cierta volatilidad, pero cerró a la baja.
¿Es suficiente esto? NO, en absoluto. Fue una buena primera medida como para frenar el caos, pero sin dudas el Gobierno tiene que asumir todos sus errores y empezar a ceder espacios con otras fuerzas, evitando así el pánico de que el populismo (lo que más teme el mercado) vuelva a tomar las riendas del país. Ya tuvimos algo de éso esta semana, con los supuestos diez puntos que está negociando parte del Gobierno con sectores del peronismo menos duro (algo que, imagino, a Marcos Peña no le debe simpatizar mucho).
Hubo un fuerte rebote en las acciones y bonos. Entiendo que ustedes pueden pensar que éso influye poco en nuestra vida cotidiana, pero absolutamente todo termina golpeando a la sociedad si no se normaliza la totalidad de las variables macroeconómicas y financieras.

Veremos cómo sigue la historia. Seguramente seguiremos condenados a mucha volatilidad, pero la reacción del fin de semana pasado me empieza a dar algo de alivio mirando hacia el futuro.

Compartí esta noticia !

La columna de Hartfield tras una semana negra: “Es momento de empezar a mover fichas”

Compartí esta noticia !

Es increíble pero cada vez que me siento a escribir una nota, me encantaría hablar sobre otras cosas. De hecho, tengo notas pre escritas que algún día las publicaremos, pero claramente ahora no es el momento porque lógicamente tenemos que hablar de lo que está pasando. Quizá lo llamativo es que puedo hablar más del riesgo país que del dólar, como para no ser tan repetitivo, aunque claramente una cosa termina llevando a la otra.
Vamos a empezar por algo que es sustancialmente importante y que por más que le busquemos la explicación que queramos, esto se origina por un aumento del dólar en el mundo. La divisa estadounidense se está haciendo cada vez más fuerte contra el resto de las monedas y contra eso no hay con qué darle.

Dicho esto, tenemos que empezar a analizar nuestra situación, que lógicamente es mucho más débil que la gran mayoría de los países y por eso terminamos siendo muy castigados.
Podríamos seguir buscando razones de por qué somos débiles en noticias semanales como Cristina sube en las encuestas, presenta un libro, el Gobierno presenta un plan de Precios Nosecuánto, que se viene el plan V, que se presenta uno o no se presenta el otro y demás cosas que no hacen más que alimentar la confusión y el pánico. Ojo, no digo que todo eso influya en algo las decisiones que tome cada actor del mercado, pero para mí tenemos que ir mucho más atrás y la verdad es que tenemos una historia muy endeble que nos perjudica y eso nos hace muy vulnerables.
Más allá de todo esto, fue una semana difícil, tengo sensaciones encontradas porque el año pasado no dudé ni un pelito en dolarizar las carteras de mis clientes cuando el dólar estaba a $29 y ya me había agarrado desprevenido la primera devaluación fuerte, sin embargo dos veces no me la iban a pegar.
Pero esta vez siento que la cosa es diferente, me quejo, me preocupo, camino, pienso, duermo poco, sin embargo todavía no accioné la tecla para dolarizar las carteras, aunque ojo, sé que esto lo puedo hacer en cualquier momento.
Sigo creyendo que el tipo de cambio ya no está tan barato como el año pasado como para, con pánico, salir a hacerlo: Tengo bonos en pesos que rinden 80% anual y venderlos ahora no es otra cosa que hacerlo con pánico o frustración y la verdad es que lo pienso mucho pero al fin y al cabo en la semana que pasó no lo hice.
Dicho esto, mi opinión es que a este Gobierno se le está escapando la tortuga. Es momento de asumir el error y empezar a mover fichas. Es muy cierto que en otro momento hubo jugadores dentro de tu espacio que te hicieron ganar pero ahora no está funcionando, es hora de asumir el error y dar un paso al costado. Ya no hay tiempo de echarle la culpa a algún otro jugador de tu equipo, es hora de reconocer que tanto el mercado como la sociedad perdieron la confianza por la andanada de errores que cometió este Gobierno. Una cabeza tiene que volar y tiene que ser de las más altas.
¿Por qué digo esto? La situación es bastante grave, y lo peor que nos puede pasar es que el nerviosismo se vaya espiralizando cada vez más sin una señal de un cambio fuerte de rumbo, cediendo posturas y buscando colaboración en otros sectores políticos.
No quiero ahondar mucho más en detalles, simplemente escribo lo que me sale un viernes a la noche después de una semana muy dura. Lo importante es que todos mantengamos la calma y seamos cautos.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin