El ingeniero forestal Nicolás Ocampo, impulsor del Grupo Jóvenes Ingenieros Forestales de Misiones y ex vicepresidente del Colegio de Ingenieros Forestales, respondió a las declaraciones del diputado nacional Diego Hartfield, quien había defendido las políticas del gobierno de Javier Milei y planteado la competencia como motor del crecimiento, comparándola con su experiencia como ex tenista profesional.
Ocampo valoró la trayectoria deportiva del legislador y el concepto de competencia, pero advirtió que no puede trasladarse de manera lineal al entramado productivo. “Sería bueno que le pregunte a los productores y a los dueños de las pymes forestales si quieren competir. Estoy seguro de que absolutamente todos le van a decir que sí”, sostuvo.
En ese marco, remarcó que la forestoindustria misionera —compuesta por más de 500 pymes— es uno de los sectores que más riqueza genera en la provincia, con producción de bienes y servicios, empleo directo e impacto social. Sin embargo, aseguró que hoy atraviesa “la mayor crisis de su historia”.
Según explicó, el problema no es la falta de voluntad para competir, sino las condiciones en las que se exige hacerlo. Entre los factores críticos mencionó el fuerte aumento de los costos: en los últimos dos años, el precio de la energía se incrementó más de un 617% —una decisión tomada a nivel nacional— y el gasoil cerca de un 250%, afectando de manera directa a la actividad forestal y a la logística.
Frente a este escenario, Ocampo planteó una reducción del IVA al 10% y del impuesto a las ganancias en niveles similares, como ocurre en Paraguay. “Misiones tiene el 90% de sus límites con Paraguay y Brasil. Si la Nación nos brinda herramientas de competitividad, podemos ser una potencia productiva e industrial y terminar con desventajas históricas. Eso sería verdadera libertad para competir”, afirmó.
También cuestionó la ausencia de una política energética nacional para el sector industrial y recordó que países como Alemania, Estados Unidos, Japón y los miembros de la Unión Europea subsidian la energía para sostener la producción. A eso sumó la necesidad de precios diferenciales para Misiones, considerando el impacto que tuvo la represa de Yacyretá en la provincia, medidas que dependen exclusivamente del Estado nacional.
Otro punto señalado fue el ingreso de productos forestales importados, como muebles provenientes de China, e incluso la posibilidad de importar viviendas industrializadas. “¿No les parece que así la competencia deja de ser justa?”, planteó.
Además, advirtió sobre la desventaja estructural que implica la falta de acceso al gas natural en Misiones y llamó a revisar la aplicación de la Ley Nacional de Promoción Forestal 25.080. Según indicó, los beneficios fiscales previstos en la norma estarían siendo aprovechados mayormente por grandes empresas, generando concentración y dejando en desventaja a las pymes y a los productores.
Finalmente, Ocampo cuestionó que, en medio de esta crisis, se impulse una reforma laboral “desde la urgencia”, enfrentando a trabajadores y pequeñas y medianas empresas sin resolver los problemas de fondo. “La competencia es buena, pero solo bajo condiciones justas. Hoy los productores no pueden competir no porque no quieran, sino porque las decisiones políticas nacionales los están ahogando”, concluyó.
El diputado provincial renovador José Luis Pastori salió al cruce del legislador Diego Hartfield tras declaraciones vinculadas a la situación financiera de Misiones y lo instó a enfocar su rol legislativo en el reclamo de los fondos que el Estado nacional mantiene adeudados a la provincia.
A través de un mensaje en sus redes sociales, Pastori cuestionó los “diagnósticos errados” sobre la salud financiera provincial y sostuvo que sería más valioso que Hartfield acompañe un reclamo firme ante Nación por recursos que, según enumeró, incluyen regalías energéticas de Yacyretá, fondos de la ANSES, incumplimientos del Consenso Fiscal y programas vinculados al sector tabacalero, entre otros pasivos históricos.
“El plano macro puede mostrar algunas señales, pero la realidad micro en sectores como yerba, tabaco, madera, comercio y PyMEs exige compromiso real”, señaló el legislador, quien advirtió que la recuperación del empleo y de la actividad económica requiere decisiones concretas y no gestos discursivos.
Pastori cerró su intervención con un mensaje político directo, reclamando el fin de las “deudas y excusas” y planteando la necesidad de que Misiones reciba efectivamente los recursos que le corresponden en el marco del federalismo fiscal.
Si tanto les gusta el comunismo váyanse a vivir a Nueva York!! La frase se hizo “viral” en las últimas horas en respuesta al sorprendente giro político de la capital financiera de Estados Unidos.
La elección del alcalde de Nueva York sacudió la modorra. De la nueva hegemonía, la derecha creciente y el país “protector” de finanzas y democracias extranjeras, a una revolución interna inesperada.
En el corazón mismo de la patria capitalista surgió un potencial rival dispuesto a hacer tambalear el poder omnímodo de Trump con propuestas de justicia social y (un poco) de equilibrio en la distribución de la riqueza. Zohran Mamdani, el nuevo alcalde de Nueva York reúne todas las condiciones para ser considerado un “outsider” siniestro. Es un joven de 34 años, nacido en Uganda y musulmán y pro Palestina. En su plan de Gobierno propone congelar alquileres, transporte público gratuito y supermercados estatales de bajos precios para que los pobres -la tasa es del 25%, según el informe de Robin Hood, lo que equivale a más de 2 millones de personas, incluyendo 1.6 millones de adultos y 420.000 niños- puedan adquirir alimentos, guarderías gratuitas y construcción de viviendas.
Lógicamente, su elección sorprendió. Trump amenazó con cortarle recursos federales a Nueva York si ganaba el “comunista”, calificación que replicaron medios como New York Post. Una intimidación que había lanzado previamente sobre la Argentina si no votaba a Javier Milei en las legislativas. En su país no pudo repetir el resultado.
Mamdani no es comunista. Se define como socialista y es del partido Demócrata. No quiere expropiar medios de producción ni instaurar el colectivismo. Sólo cobrar un mínimo impuesto a las grandes fortunas y con eso equilibrar un poco la balanza: propuso aumentar en un 2% el impuesto sobre la renta de los neoyorquinos que ganan un millón de dólares o más.
Nueva York tiene aproximadamente 349.500 a 384.500 millonarios, lo que la convierte en la ciudad del mundo con mayor número de ellos. Estos datos provienen de estudios recientes, como el de Henley & Partners, que también indica que aproximadamente 1 de cada 22 a 24 neoyorquinos es millonario. No quedarán menos ricos por aportar un poco más. Pero está hecho el desafío.
Podría pensarse que el triunfo electoral de Mamdani es un fallo en el sistema. Una excepción. Pero otros resultados electorales desafían la idea de que no hay lugar para opciones distintas.
En Virginia. Abigail Spanberger se impuso con el 57% de los votos y será la primera gobernadora del estado, mientras que Ghazala Hashmi se convirtió en la primera mujer musulmana elegida para un cargo estatal (vicegobernadora). En Nueva Jersey, la demócrata Mikie Sherrill ganó la gobernación con una campaña centrada en políticas sociales y críticas a Trump. Detroit eligió por primera vez a una mujer, Mary Sheffield, como alcaldesa. En California ganó la propuesta de redibujar el mapa electoral y los demócratas tendrán mayor peso en las presidenciales, en un estado que es clave por su población.
El resultado supone una gran victoria para el gobernador Gavin Newson, que cada vez reivindica más su liderazgo en el Partido Demócrata por su disposición a plantar cara a Trump. “Estamos orgullosos del trabajo que ha realizado esta noche el pueblo de California para enviar un mensaje contundente al presidente más impopular de la historia moderna”, declaró Newsom al conocerse los resultados.
El hasta hace algunas horas superpoderoso presidente de casi todo el mundo, no tuvo más opción que reconocer que el resultado había sido malo. “Tuvimos una noche interesante y aprendimos mucho”, dijo… y agregó que “Trump no estaba en la boleta”.
Una lección que se puede extraer es que no está muerto el derrotado ni las victorias son permanentes. La política es la dinámica de lo impensado.
A la expansión de la derecha -evidente- en la región, con Bolsonaro, Bolivia, Milei, que muchos consideran un estadío superior, la propia sociedad le pone equilibrio.
El propio Milei estaba al borde del precipicio antes del plan de salvataje de Estados Unidos, que le dio un poco de aire para sostener el timón, pero que de ninguna manera solucionó los problemas de fondo de la economía argentina. El ajuste permanente ahoga cualquier atisbo de crecimiento y lo que hay apenas tímidos rebotes tras un 2024 que fue pésimo. La industria cayó 3,6% en los últimos cuatro meses y la construcción apenas muestra señales de vida, con un escaso crecimiento de 0,9 por ciento en septiembre, pero caída contra el mes previo. La parálisis de la obra pública puede medirse en los 120.000 empleos menos.
No hay señal alguna de incentivo a la inversión que permita iniciar una senda de crecimiento.
El Gobierno no puede aducir bloqueos de la oposición. Tiene el respaldo, las herramientas y más diputados y senadores -Diego Hartfield y Maura Gruber son sus representantes por Misiones, aunque hasta ahora no se hacen ver siquiera en la entrega de diplomas electorales Eso conlleva necesariamente a una mayor responsabilidad de conseguir resultados que hasta ahora son nulos. Sólo puede celebrarse la contención de la inflación, pero la fluctuación del dólar todavía está en el debe, aunque tienda a una mayor estabilidad. Pero todo depende del salvataje y del humor externo.
La prioridad ahora es la aprobación del Presupuesto, para lo que cuenta con el respaldo de los gobernadores, pero ese aval no es promesa de votar a libro cerrado las otras reformas con las que insiste el Presidente, como la fiscal y la laboral, necesarias, pero no suficientes para crear empleo y desarrollo: el pico de empleo registrado se dio en 2023, con 6.797.581 trabajadores en blanco en un “año malo”. El último dato del SIPA es de 6.244.152 empleos.
Entre el cuarto trimestre de 2023 y el primero de 2025, el empleo registrado en Misiones cayó un 5%, lo que equivale a la pérdida de 5.594 puestos de trabajo. La contracción, medida en los registros sectoriales, exhibe una radiografía precisa de la economía misionera durante la gestión de Javier Milei: una fuerte caída en la construcción y los servicios, un leve retroceso industrial, y una sorprendente resistencia del agro y la silvicultura, que evitaron un desplome mayor. El contraste es marcado: Misiones cerró 2023 con un promedio de 109.134 empleos registrados, el mayor número desde 2009.
La Construcción fue el epicentro de la crisis: perdió 2.551 empleos, una caída del 34% respecto al cierre de 2023. La retracción simultánea de la obra pública nacional y provincial, junto con la parálisis de proyectos privados ante la suba de tasas y la incertidumbre macroeconómica, golpearon al principal generador de trabajo intensivo de la provincia.
A este derrumbe se sumaron retrocesos en casi todos los servicios vinculados al consumo y a la actividad urbana: Hotelería y restaurantes (-11,6%), Comercio (-2,9%), Transporte y comunicaciones (-3,4%) y Servicios inmobiliarios y empresariales (-10,2%). En conjunto, estos sectores perdieron más de 2.400 empleos, marcando la huella de una economía provincial más retraída y con menor circulación interna de ingresos.
La Industria manufacturera, en cambio, mostró una caída más moderada: -1,3% y 286 empleos menos. Detrás de esa cifra se esconde un comportamiento muy desigual: mientras rubros como Alimentos y Madera achicaron personal, el Tabaco protagonizó una suba inédita del 62%, con 201 nuevos puestos. También se destacaron las pequeñas recuperaciones en Papel, Calzado y productos de caucho y plástico, lo que sugiere que algunas ramas vinculadas al consumo básico o a exportaciones específicas lograron sostener la actividad.
El panorama del sector primario fue uno de los pocos focos positivos. Agricultura y ganadería aumentaron 179 empleos, mientras la silvicultura sumó otros 101, impulsadas por la cosecha de verano y la estabilidad de los mercados forestales. En total, el bloque agro-forestal agregó 280 puestos (+3,5%), en una contracara que compensó parcialmente la caída urbana. Sin embargo, el sector forestal no oculta su crisis. El sector industrial pidió mantener congelados los precios de la materia prima forestal en Misiones durante seis meses. Desde el sector industrial y forestal advierten un panorama complejo. “Crisis y estancamiento, creo que son las palabras exactas”, resumió un empresario, al describir un escenario donde “las exportaciones podrían mejorar si el dólar sube un poco, porque sería más conveniente tanto para productos elaborados como para los de menor valor agregado, pero hoy los márgenes son mínimos”. Desde la Apicofom señalaron que la recesión golpea con fuerza: “Está empezando y vienen fuertes las devoluciones de cheques. Se ven casos de cheques falsos y un panorama muy duro; como nunca, se está pensando en cerrar”.
Desde la Asociación Maderera, Aserraderos y Afines del Alto Paraná (Amayadap), Enrique Bongers confirmó la gravedad de la situación: “Sigue muy complicado. La demanda interna está baja, el mercado de exportación no demanda y los precios están planchados. A eso se suman los aumentos de costos de energía”.
El dirigente aclaró, no obstante, que “por ahora no hay despidos, aunque se evalúa reducir horas en algunos sectores”.
En la producción yerbatera el escenario es también de crisis. La materia prima vale hoy lo mismo que hace 20 años. Según la serie histórica elaborada por el economista radical Emiliano Lysiak, el precio de la hoja verde se desplomó durante la Convertibilidad, tocando un piso de apenas 0,10 dólares por kilo en 2002. La creación del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) en 2002 marcó un punto de inflexión: la fijación de precios mínimos permitió una recuperación gradual, hasta alcanzar el pico entre 2014 y 2017, con promedios cercanos a 0,90 dólares por kilo.
Desde entonces, la tendencia cambió. “Desde 2023 los valores reales al productor comenzaron a caer sostenidamente, ubicándose en torno a 0,40 dólares por kilo en julio de 2025”, precisa el informe. Hoy, con la desregulación y la industria sin obligación de pagar precios mínimos, está en 20 centavos de dólar. Con suerte.
Ni la crisis forestal ni la yerbatera tienen origen en Misiones. Obedecen exclusivamente a variables nacionales, aunque la Provincia busca alternativas para salir del paso. El congelamiento de precios por parte del Infopro es una herramienta para atenuar la situación. El gobernador Hugo Passalacqua se reunió con yerbateros para salir a buscar nuevos mercados externos. El objetivo de la Provincia es aumentar la demanda externa que está atravesando por un boom inédito: en septiembre se enviaron al exterior siete millones de kilos y el año cerraría con compras superiores a los 50 millones de kilos, con un salto del más del 20 por ciento.
La misión comercial de varias empresas partirá en las próximas horas hacia la India, con Klimiuk Infusiones, Piporé y la Cooperativa de Montecarlo, representando a otras cuatro.Hace cuatro años, Misiones se lanzó a la conquista del mercado de la India de la mano de la yerbatera Piporé. La pandemia frustró la continuidad y ahora cooperativas e industrias, con el respaldo de la Provincia, buscarán reconquistar ese mercado. La India es un país inmenso con 1.600 millones de habitantes. Que una mínima porción comience a consumir la yerba, implicaría una enorme demanda de la materia prima.
Las ultimas elecciones legislativas nacionales, dejaron en Misiones, una fotografía que sorprendió, incluso a los más atentos observadores: La Libertad Avanza, el partido del presidente Javier Milei, se impuso con 37 % de los votos y obtuvo dos, de las tres bancas nacionales en juego.
Detrás, quedaron personajes emergentes, nombres, sectores y partidos políticos, que durante décadas parecían inamovibles del escenario provincial: Ramón Puerta, Cacho Bárbaro, Cristina Brítez, Ramón Amarilla y un radicalismo, que nisiquiera logró reconstituirse.
El caso del extenista y actual profesional del ámbito financiero, Diego Hartfield. resume esa mutación. Electo diputado provincial en junio, volvió a competir el domingo pasado, esta vez para obtener una banca en el Congreso Nacional, y ganó. Un recorrido veloz —aunque perfectamente legal— que describe la nueva política argentina: sin tiempos de maduración, sin estructuras partidarias, sin mediaciones.
El voto del miedo
El contexto económico, fue determinante. Con una inflación solapada, pero persistente, reservas frágiles y una moneda debilitada, el voto argentino se movió más por temor que por esperanza.
En nuestra provincia, el disparador no vino de Buenos Aires, sino de Washington: el presidente estadounidense Donald Trump declaró que “si Milei pierde, Estados Unidos no será generoso con la Argentina”.
En medio de la negociación de un paquete financiero con promesas de hasta 40.000 millones de dólares, esas palabras no pasaron inadvertidas.
En un país. donde cada valor y cada precio, se calculan en dólares, el comentario tuvo el efecto de una advertencia: la estabilidad dependía del resultado electoral.
Y muchos votantes —en Misiones y en el resto del país— actuaron en consecuencia. Pareciera que no eligieron tanto a quien los representara, sino a quien, creyeron, podría evitar el colapso.
El miedo económico reemplazó a la ideología y la identidad. La moneda extranjera, se volvió brújula política.
El derrumbe de las estructuras tradicionales
El derrumbe de las estructuras tradicionales
Ramón Puerta (Activar): 1,49 % —9 007 votos. Cristina Brítez (Fuerza Patria): 9,4 %. Cacho Bárbaro (PAyS): 8,1 %. Ramón Amarilla (Por la Vida y los Valores): del 19 % obtenido en junio, cayó a 1,26 %. El radicalismo, disperso, quedó sin representación.
El mapa político misionero, se reconfiguró de manera inédita. Las fuerzas históricas —el peronismo, el agrarismo, el radicalismo— fueron desplazadas, por un movimiento nuevo que no se construyó desde la militancia, sino desde la ansiedad social. El miedo a la crisis, resultó más eficaz, que cualquier programa político.
Hartfield y la nueva representación
Hartfield, no pertenece a la política tradicional. Su perfil de deportista de alto rendimiento y luego analista financiero, encarna una figura distinta: la del ciudadano técnico, más cercano al lenguaje de la eficiencia que al de la ideología.
Su triunfo, no es personal: representa una tendencia cultural.
En una sociedad fracturada, prospera quien ofrece cercanía —aunque sea mínima—al dolar., frente al vértigo económico.
En esa lógica, el electorado no busca tanto afinidad como resguardo.
En un país donde el dólar ordena la vida cotidiana, la credibilidad se mide en términos cambiarios.
El poder de la palabra y la dependencia estructural
La experiencia misionera muestra, con nitidez, el alcance político, de una economía subordinada a otra moneda. Cuando Trump condicionó la continuidad del apoyo financiero estadounidense, al triunfo del oficialismo argentino, introdujo en la campaña un elemento de extorsión global: la idea de que la estabilidad del país, depende del aval de una potencia colonialista. Esa declaración, no fue una anécdota: fue un acto de poder. Y la reacción local lo confirma. Muchos ciudadanos, votaron desde el temor; interpretando que una derrota, del partido del gobierno nacional, podía cerrar la canilla del apoyp de los EstadosUnidos. Misiones, una provincia productiva, de cultura laboriosa y arraigo, reflejó ese dilema mejor que ninguna otra: la tensión entre el trabajo propio y la dependencia externa, entre el esfuerzo local y el crédito ajeno.
Epílogo: soberanía o tutela
La Libertad Avanza, fundada por los hermanos Javier y Karina Milei, no proviene de la militancia popular ni de la historia partidaria argentina.
Él, economista y presidente, consolidó su liderazgo con un discurso rupturista.
Ella, figura organizativa de perfil reservado y pasado heterogéneo, es hoy el núcleo operativo del oficialismo.
Juntos crearon una fuerza que, más que ideológica, es sintomática: refleja el tránsito de la representación política, al marketing emocional.
Pero el trasfondo, excede a los nombres.
El verdadero debate, el que se libra en silencio, es entre la soberanía y dependencia, entre autonomía nacional o el colonialismo económico.
Porque cuando un país vota, pensando en cómo reaccionará la Reserva Federal, cuando la palabra de un presidente extranjero condiciona la voluntad de sus ciudadanos, la democracia deja de ser un acto de autodeterminación y pasa a ser un reflejo de subordinación.
Y, sin embargo, ese reflejo parece tranquilizar.
El efecto “colonia norteamericana” no solo no asusta: seduce.
En una sociedad acostumbrada a la fragilidad, y a la tutela, se confunde con seguridad.
Misiones fue espejo y advertencia.
El miedo, convertido en voto, reveló cuánto puede una palabra dicha a miles de kilómetros. y cuánto cuesta, todavía, la independencia económica.
Entre la tierra y el dólar, la Argentina vuelve a preguntarse qué entiende por “libertad”.
Ninguna sátira de Tato Bores pudo imaginar el espectáculo extravagante de un presidente argentino sobre un escenario cantando un set de imitaciones más adecuado para un karaoke a altas horas de la noche que para un momento de crisis como el que atraviesa la Argentina. Javier Milei superó con creces otros momentos vergonzantes de la política vernácula en momentos en que su Gobierno depende del auxilio económico de Estados Unidos para frenar la disparada del dólar y una derrota en las legislativas que debilite aún más su plan de acción.
El eufórico recital del Movistar Arena contrasta con el estado de situación. Una economía tambaleante, el dólar que no para de subir, despidos y cierres de empresas y un rumbo político que se define por la sumisión al Tío Sam, en un derrotero que compromete presente y futuro de la Argentina. Más deuda, giro en la política exterior, entrega de activos y de autonomía con el único fin de salvar el corto plazo ante el creciente hastío de la sociedad. El plan de salvataje llega a cambio de más ajuste, alineamiento automático y apertura para las empresas de Estados Unidos. No es gratis ni amistoso.
Las declaraciones de Scott Besson -el nuevo héroe nacional como en su momento lo fue Christine Lagarde-, sobre el acuerdo con la Argentina, dejan claro cómo concibe el país del norte el favor a la Argentina.
Entrevistado en Fox News, el secretario del Tesoro explicó el salvataje a Milei como una forma de expandir la influencia de Estados Unidos en toda América. La entrevista ocurrió después de una intervención directa en el mercado cambiario argentino: Estados Unidos compró pesos y confirmó el swap por 20 mil millones de dólares.
“Está claro cómo se beneficia Argentina con este acuerdo, ¿pero qué obtenemos nosotros?”, planteó la periodista. “Obtenemos mucho. Argentina es un faro en América Latina. El presidente Milei ha hecho lo correcto. Está tratando de romper un ciclo negativo de cien años en la Argentina. También es un gran aliado de los Estados Unidos. Vendrá al Despacho Oval el próximo martes y está comprometido en sacar a China de la Argentina. Los chinos están por todas partes en América Latina. Y cuando la gente me pregunta cómo esto no contradice la idea de “América primero”, les explico por qué no lo hace. ¿Quieren que enviemos más cañoneras, como en Venezuela? No queremos un Estado fallido”.
¿Así que esto no es un rescate?
“Perdón, no es un rescate en absoluto. No hay dinero siendo transferido. El Fondo de Estabilización de Cambios (ESF) nunca perdió dinero, y no lo va a perder aquí. He estado en el negocio de las inversiones, principalmente en monedas, durante 40 años. Uno debe comprar barato y vender caro, y el peso argentino está subvaluado. Vamos a tener elecciones en Argentina el 26 de este mes; creemos que el presidente Milei tendrá un buen desempeño y que está dejando atrás el camino peronista. Así que vamos a usar a la Argentina como ejemplo: respaldamos a nuestros aliados. Estamos viendo a Argentina, Paraguay, Ecuador, Bolivia… creo que también Colombia en las próximas elecciones. Así que esto forma parte de ese proceso”.
Comprar barato y vender caro. ¿Qué cosa? ¿Qué es lo que compran Bessent y Donald Trump? ¿Argentina está en liquidación? ¿Las elecciones argentinas se definen en el país del norte? Las respuestas parecen ser bastante obvias.
Lo que sucedió sobre el cierre de la semana fue algo inédito. Un Estado extranjero interviniendo directamente en la política cambiaria de la Argentina para aplacar la fiebre del dólar. Pero, como se ha visto, es mucho más que salvar a Milei. Es una toma del control político, en una jugada que tiene repercusiones inmediatas.
La embajada de China en Argentina emitió un comunicado en el que consideró “provocadoras” las declaraciones de Bessent que “volvieron a dejar de manifiesto la mentalidad arraigada en los tiempos de la Guerra Fría que sigue caracterizando a algunos funcionarios estadounidenses, que sólo parecen moverse con un ánimo de confrontación e intervencionismo en los asuntos de otras naciones soberanas”.
“Bessent parece ignorar que China viene impulsando valiosas acciones de cooperación con los países de la región en las más diversas áreas, siempre sobre la base del respeto, la igualdad, la colaboración y el beneficio mutuo. Esta cooperación siempre se ajusta a las necesidades e intereses estratégicos de ambas partes, lo que contribuyó a promover el desarrollo económico y social en la región. En contraposición, Estados Unidos se dedicó durante años a intentar imponer su hegemonía, interfiriendo en los intereses de los pueblos y controlando a los países de la región, siendo evidentes sus actos de hegemonía y bullying”, puntualiza la diplomacia china.
“Scott Bessent y Estados Unidos deben entender que América Latina y el Caribe no es el patio trasero de nadie. También deben saber que no pueden perturbar la cooperación entre China y la región, porque es un vínculo profundo que jamás fue utilizado para perjudicar a terceros países. Los países de América Latina y el Caribe tienen el derecho a elegir, con independencia y libertad, cuál es su camino de desarrollo y quiénes son sus socios en materia de cooperación. Frente a esta situación, sería mejor que Estados Unidos deje de sembrar discordia y crear problemas donde no los hay, para hacer más aportes reales para el desarrollo de la región que dice defender”, remarca.
¿Qué implicaría la salida de China de Argentina? Los principales perjudicados serían los sojeros, que dependen del mercado asiático para buena parte de su producción. China es el segundo socio comercial de Argentina, -1.086 millones de dólares en agosto- por detrás de Brasil. Estados Unidos recién aparece en el cuarto lugar detrás de la Unión Europea. Romper relaciones tendría un brutal impacto económico para el comercio exterior.
Los especialistas ven además de la cuestión política, una jugada económica que tendrá unos pocos ganadores. “Estados Unidos interviene directamente para mantener el dólar en la banda y que siga la especulación financiera. Meten 20 mil millones de dólares para hacer carry trade y sacar 25 o 30 en el corto plazo. Negocio. Para ellos”, aclara un economista.
La clave está en sostener el dólar en un valor semi estable mientras la tasa de interés en Estados Unidos es el 2% y en Argentina entre 40 y 50. Y casi 60 en transferencias interbancarias. “Sea en plazo fijo, títulos o lo que sea, es un negocio redondo si tenés la llave de fijar el precio del dólar. Se entregó la soberanía monetaria. Manejando el precio del dólar en Argentina pueden regular el precio de las acciones (o sea de las empresas) argentinas y dar el golpe en el momento justo para quedarse con activos importantes”, detalla. Petróleo, gas, litio y tierras raras. ¿Agua? “En el último año y medio se fueron 16 multinacionales de Argentina. La inversión directa extranjera está en el nivel más bajo de la historia. Eso capaz dentro de poco va a cambiar, cuando se venda lo que queda nacional por nada”, describe el analista económico.
El fracaso de Milei ha inquietado a los inversores dice el Financial Times. The Economist advirtió que el peso tiembla y “la política argentina puede desbordar” el plan económico con o sin rescate.El rescate de Trump a Argentina: ¿quién se beneficia realmente? se pregunta el New York Times.
En Estados Unidos hay quienes advierten que el salvataje es malo para los contribuyentes de ese país. Algunos analistas apuntan a un negocio casi personal. Rob Citrone, un multimillonario inversor de fondos de cobertura y propietario de Discovery Capital, compró deuda argentina y acciones de numerosas empresas estrechamente vinculadas a la economía general del país. Apostó a que las políticas económicas revitalizarían la economía. Se equivocó y se expuso a perder el pellejo. El salvataje salva al amigo de Scott Bessent. Y deja casi como actores secundarios al Messi de las finanzas y el especialista en generar riqueza con o sin dinero.
El problema es que el salvataje ni siquiera garantiza ser efectivo, aunque el país deba después pagar las consecuencias. Si el resultado electoral le es adverso, el plan del Gobierno se sumirá en la agonía. Y no hay ninguna encuestadora que se atreva a vaticinar un triunfo oficialista.
“No hay economía regional que se haya salvado de la motosierra”, definió Oscar Herrera Ahuad en una entrevista. La yerba mate encabeza ese derrotero, con casi dos años completos en rojo en el semáforo de Coninagro, después de terminar 2023 como la única economía en verde.
El desplome de la producción primaria es tal que hasta la libertaria Ninfa Alvarenga ensayó una promesa de campaña que incluye un “Estado comprador” de hoja verde para mejorar precios y potenciar exportaciones. Una intervención estatal que va en contra de los principios libertarios, pero que bien se puede obviar en tiempos de campaña.
La de Alvarenga es una de las pocas opiniones que se escuchó en campaña. Otro fue Ramón Puerta, quien planteó la necesidad de volver a regular el mercado yerbatero y se desmarcó decididamente de Milei, a diferencia de su hijo Pedro, quien fue aliado activo hasta que tuvo que renunciar a su banca envuelto en el escándalo de pedofilia de su amigo y socio político Germán Kiczka.
El resto de los opositores no mostró ni una sola propuesta para Misiones en caso de llegar al Congreso. El radicalismo está inmerso en la confusión de “oponerse a todo” lo que tenga que ver con la política de la Renovación y no decir ni mu de las consecuencias del modelo nacional. El jueves, en la sesión de la Legislatura, la UCR conducida por Ariel Pianesi volvió a exhibir su desconcierto al rechazar el pliego de Valeria Fiore Cáceres para integrar el Superior Tribunal de Justicia. Apenas esbozada la posición radical, los memoriosos recordaron que Ricardo Barrios Arrechea nombró a Ismael Acosta, recién salido de la presidencia de la Legislatura y radical ferviente.
Ajeno al tiempo, Diego Hartfield hace solo presencia en redes y fue quien ofició de “coordinador” del viaje desde Misiones al concierto de Milei, al que asistieron libertarios Vip. El ex tenista solo juega sobre seguro de ser el receptor del voto mileísta.
En contraste, Herrera Ahuad marcó presencia en la campaña y advierte que, una vez en el Congreso, exigirá “reciprocidad” a la Nación. “Ya dimos gobernabilidad. Ahora es qué hay para Misiones y para las provincias”, afirmó.
“El escenario está muy complejo. No hay una sola economía regional que se haya salvado de la motosierra”, afirmó Herrera Ahuad, al referirse a las consecuencias del ajuste y la desregulación económica impulsados por el Gobierno nacional.
El diputado remarcó que la eliminación del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) generó un “vacío regulatorio que dejó a los productores expuestos al libre mercado”, y que la falta de intervención del Estado “está afectando severamente a la cadena yerbatera y a todo el sector forestal e industrial de Misiones”.
“El yerbatero está en una emergencia muy compleja. La desregulación fue muy dura para la provincia. Lo mismo pasa con la madera: sin obra pública, sin mercado exportador competitivo y con un dólar que no cierra, se hace imposible sostener la producción”, sostuvo.
Herrera Ahuad recuerda que la Renovación siempre jugó a favor de los productores y que el mejor precio de la hoja verde se logró durante su gestión. Para recuperar ese sendero, celebra el retorno al Congreso de una mirada más federal, de la mano de “hombres (y mujeres)n fuertes” de las provincias. Con esa premisa, espera un Congreso “más federal, menos centralista, con representantes que defiendan los intereses de sus provincias por encima de las lógicas partidarias nacionales”.
Durante la entrevista con Tomás Rebord para el canal de streaming Blender, el exgobernador destacó la reaparición de figuras con fuerte peso territorial que regresan a la escena política nacional. Mencionó, entre otros, a Juan Manuel Urtubey -quien vuelve como candidato a senador por Salta-, y a Juan Schiaretti, que competiría por una banca en Diputados por Córdoba, con el espacio Provincias Unidas. Según Herrera Ahuad, este fenómeno marca el inicio de “otro tipo de Congreso”, más conectado con las realidades del interior profundo. La tendencia se completa con otros nombres de peso: Jorge Capitanich en Chaco, Juan Manzur y Osvaldo Jaldo en Tucumán, y Gerardo Zamora en Santiago del Estero, quienes compondrán las listas de sus provincias. A ellos se suma Gisela Scaglia, actual vicegobernadora de Santa Fe, como candidata a diputada nacional. Todos con un perfil de gestión y una clara vocación de representación territorial.
En contraste, el oficialismo tuvo problemas para cerrar listas en Buenos Aires, donde tuvo que esconder a José Luis Espert por el escándalo narco para finalmente quedarse con el ex PRO Diego Santilli, en lugar de Karen Reichardt, ex Brigada Cola cuyo nombre real es Karina Celia Vázquez. Sin embargo, por ahora -esto es minuto a minuto- la cara de Espert seguirá en las boletas.