hemofilia

Nueva manera de tratar la hemofilia, disponible en Argentina

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Está disponible concizumab, un medicamento aprobado por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica para la profilaxis de rutina de hemorragias en personas con hemofilia A y hemofilia B mayores de 12 años con inhibidores. Se trata de un anticuerpo monoclonal de administración subcutánea diaria.

A diferencia de los tratamientos tradicionales, que consisten en reemplazar el factor VIII o el factor IX faltante, concizumab actúa mediante un mecanismo innovador: bloquea una proteína del sistema hemostático denominada inhibidor de la vía del factor tisular, que normalmente limita el proceso de coagulación. De esta manera, favorece la generación de trombina, una enzima clave para la formación de coágulos, incluso en pacientes que presentan inhibidores contra los factores de coagulación.

La hemofilia es un trastorno hemorrágico hereditario poco frecuente que afecta la capacidad del organismo para formar coágulos sanguíneos, un proceso esencial para detener o prevenir sangrados. El tratamiento estándar para la hemofilia A y B es la terapia sustitutiva, que consiste en la administración intravenosa del factor de coagulación faltante. Sin embargo, en algunos casos el organismo desarrolla inhibidores como respuesta inmunitaria frente a estos factores, lo que reduce la eficacia del tratamiento y limita las opciones terapéuticas.

Se estima que hasta el 30 por ciento de las personas con hemofilia A severa y entre el 5 y el 10 por ciento de quienes padecen hemofilia B severa desarrollan inhibidores. Esta complicación tiene un fuerte impacto en la vida cotidiana: el 75 por ciento de las personas con hemofilia moderada o severa refiere que el dolor afecta su vida diaria, y más de la mitad presenta múltiples episodios de sangrado espontáneo en un período de seis meses.

“La disponibilidad de concizumab representa una nueva manera de tratar esta enfermedad. Es un avance muy significativo para las personas con hemofilia que desarrollaron inhibidores, una de las complicaciones más desafiantes en su manejo. Estamos ante una estrategia terapéutica innovadora, con un mecanismo de acción diferente al de las terapias tradicionales, que apunta a restablecer el equilibrio de la coagulación mediante el bloqueo del inhibidor de la vía del factor tisular y así favorecer la generación de trombina, una enzima clave para la coagulación”, señaló la doctora Gabriela Sciuccati, médica hematóloga pediatra y ex jefa del Servicio de Hematología del Hospital Garrahan, donde actualmente se desempeña como consultora honoraria.

“Contar con una opción preventiva de administración subcutánea diaria amplía el abordaje terapéutico y ofrece una alternativa efectiva para personas con hemofilia B con inhibidores, un grupo que hasta ahora carecía de opciones de profilaxis seguras y eficaces”, agregó.

En la misma línea, la especialista explicó que “el desarrollo de inhibidores impacta directamente en la calidad de vida y en la complejidad del tratamiento. La posibilidad de incorporar una terapia no sustitutiva como concizumab modifica el escenario clínico. Su mecanismo de acción, independiente de los factores VIII y IX, permite actuar incluso en presencia de inhibidores, promoviendo la formación de coágulos de manera sostenida. Este tipo de avances permite avanzar hacia esquemas más personalizados, adaptados a los distintos perfiles de pacientes”.

La aprobación del medicamento se basa en los resultados del estudio de fase tres denominado explorer7, diseñado para evaluar su eficacia y seguridad en personas con hemofilia A o B con inhibidores. En este ensayo participaron 133 pacientes varones mayores de 12 años, asignados a distintos grupos con y sin profilaxis.

Los resultados mostraron una reducción del 86 por ciento en los episodios de sangrado tratados en quienes recibieron concizumab. La tasa anualizada de sangrados fue de 1,7 en el grupo tratado, frente a 11,8 en quienes no recibieron profilaxis. Además, la mediana de sangrados fue de cero con el tratamiento, en comparación con 9,8 sin profilaxis. El perfil de seguridad y tolerabilidad se mantuvo dentro de los parámetros esperados.

El medicamento se presenta en una lapicera prellenada, portátil y lista para usar, lo que permite una administración rápida por vía subcutánea y reduce la carga asociada a las infusiones intravenosas.

Concizumab ya cuenta con aprobación en Estados Unidos, Europa y Suiza para la profilaxis de rutina en personas con hemofilia A o B con inhibidores mayores de 12 años, con el objetivo de prevenir o reducir la frecuencia de episodios de sangrado.

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Nueva medicación para la hemofilia, con menos inyecciones al año

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Ya está disponible en nuestro país el uso de un nuevo factor VIII recombinante pegilado de acción prolongada, denominado turoctocog alfa pegol. Debido a su vida media extendida, que es superior a otras opciones terapéuticas, reduce la cantidad de inyecciones al año. Además, demostró controlar el 97% de los sangrados agudos con una o dos dosis.[3]

La hemofilia es un trastorno de la sangre; se trata mejorando su coagulación, principalmente sustituyendo el factor de coagulación ausente o defectuoso (factor VIII o factor IX, según si es hemofilia A o B), lo que ayuda a evitar y a controlar los sangrados. Se manifiesta con aparición de hematomas en diversas partes del cuerpo y sangrados, sobre todo en articulaciones (tobillo, rodillas y codo) y músculos. Los sangrados repetidos en las articulaciones pueden producir dolor y discapacidad.[4]

“El uso de esta nueva medicación permite que los niveles de factor VIII en sangre permanezcan altos entre una dosis y la siguiente, contribuyendo así a reducir el riesgo de hemorragia y, por lo tanto, de potencial daño articular”, sostuvo la Dra. Virginia Canónico, Jefa del Servicio de Hematología y Hemoterapia del Hospital Guillermo Rawson.

El nuevo tratamiento ofrece una vida media de 19-22 horas en adolescentes y adultos con hemofilia (60% más prolongada que otros productos)[5] y de 14.3 horas en menores de 12 años (85% más que otros), lo que permite reducir a la mitad la cantidad de infusiones para quienes necesitan una administración cada tres días, y un 40% menos para quienes lo hacen 3 veces por semana.[6]

“Poder reducir la cantidad de infusiones al año es un aspecto muy valorado por los pacientes; les ahorra tiempo, mejoran su calidad de vida y, potencialmente, contribuye a la adherencia al tratamiento. Además, como en ocasiones la administración de la medicación es en el hospital, la reducción de la cantidad de infusiones contribuye a disminuir la carga sobre el sistema de salud”, explicó la Dra. Canónico.

El programa de ensayos clínicos PATHFINDER evaluó -en cinco estudios clínicos multicéntricos diferentes- la eficacia y seguridad a largo plazo del nuevo tratamiento en 270 niños, adolescentes y adultos con hemofilia A, lo que representó 80.425 días de exposición (889 años-paciente de tratamiento). Cerca del 30% de los adolescentes y adultos que participaron del estudio PATHFINDER 2 y el 19% de todos los niños del PATHFINDER 5 experimentaron cero hemorragias y pudieron mantener una buena calidad de vida durante el estudio.[7]

Los resultados positivos obtenidos llevaron a la aprobación de esta medicación en Argentina y previamente en Europa, Estados Unidos, Canadá y Japón, entre otros países.

Tratamiento preventivo

Tal como refiere la Federación Mundial de la Hemofilia en sus últimas guías de diagnóstico y tratamiento de 2020, la administración continua de medicación en forma preventiva (lo que se conoce como profilaxis) desde temprana edad es el tratamiento ideal del paciente con hemofilia severa y es el único capaz de prevenir el daño en las articulaciones.[8]

Si bien los regímenes de tratamiento profiláctico habituales de la hemofilia requieren aproximadamente 3 o 4 inyecciones intravenosas por semana, el uso de la nueva medicación obtuvo resultados eficaces con regímenes menos frecuentes (1 o 2 veces a la semana) para la mayoría de los pacientes. Por lo tanto, los pacientes podrían beneficiarse potencialmente de inyecciones menos frecuentes y de los niveles mínimos más altos logrados con este nuevo tratamiento en comparación con otros factores VIII.[9]

Qué es la hemofilia

Es un desorden hemorrágico hereditario y congénito, originado por mutaciones en el cromosoma X, caracterizado por la disminución o ausencia de la actividad funcional de los factores de coagulación VIII o IX. Es transmitida por la carga genética de la madre, aunque en un tercio de los casos surge sin antecedentes familiares. La hemofilia A (deficiencia del Factor VIII) se da en cerca de 1 cada 5.000 a 10.000 nacimientos y la de la hemofilia B (deficiencia del Factor IX) es de 1 cada 30.000 a 50.000.[10]

Señales de alerta para sospechar la hemofilia[11]

●      Recién nacidos que desarrollan hematomas musculares en los sitios de administración de vitamina K o vacunas, hemorragia o hematoma en la cabeza.

●      Niños con hematomas en glúteos o piernas al empezar a deambular

●      Niños con hemorragias persistentes, como ante corte traumático del frenillo del labio superior.

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Hemofilia: Destacan la importancia de la adherencia a los tratamientos

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En el marco del Día Mundial de la Hemofilia, que se conmemora el 17 de abril, y en consonancia con el lema de la Federación Mundial de la Hemofilia, que es “Acceso para Todos: Alianzas, Políticas públicas, Progreso”, desde la comunidad médica se aboga para que se garantice el acceso a los tratamientos a todos los pacientes en tiempo y forma y que se trabaje en la educación de las personas con hemofilia, con el objetivo de que sepan que pueden llevar una vida completamente normal si no discontinúan la administración de las medicaciones y de esa manera protegerse de los daños potenciales que produce la enfermedad en el largo plazo. 

“Para lograr una buena adherencia al tratamiento de la hemofilia es fundamental la educación del paciente y su familia, que entiendan cuál es la importancia de la profilaxis, sus beneficios, que pueden llevar una vida normal si hacen bien el tratamiento y cuál sería la consecuencia de saltar dosis o no cumplir con las mismas, sobre todo por el daño articular que se puede producir”, afirmó la Dra. Mónica Martínez, médica hematóloga del Sanatorio Argentino de La Plata y colaboradora de la Fundación de Hemofilia de Mar del Plata. 

La hemofilia se caracteriza por un desorden hemorrágico hereditario y congénito, originado en mutaciones en el cromosoma X que provocan la disminución o ausencia de la actividad funcional de los factores VIII o IX[1]. Para tratar la afección existen dos modalidades terapéuticas conocidas como tratamiento ‘a demanda’, donde la administración de la medicación se hace únicamente frente a un evento hemorrágico y, por otra parte, la denominada ‘profilaxis’, mediante la cual los pacientes reciben desde niños los concentrados de manera preventiva para evitar las hemorragias articulares. Esta última es actualmente reconocida a nivel mundial como la más efectiva para prevenir los sangrados y evitar los episodios hemorrágicos. 

Si bien no hay una cifra exacta de pacientes en la Argentina, se estima que unas 3 mil personas padecen esta enfermedad[2]. La transmisión es hereditaria en los 2 tercios de los casos con la siguiente ecuación de probabilidades: un hombre sano y una mujer portadora tienen un 50% de chances de tener niños sanos, un 25% de mujeres portadores y un 25% de varones con hemofilia. Mientras que una pareja formada por un hombre con hemofilia y una mujer portadora presenta la única posibilidad de que nazca una mujer con hemofilia. En el tercer tercio de los pacientes la enfermedad surge como consecuencia de mutaciones espontáneas, sin que haya antecedentes familiares. 

Hay dos tipos de hemofilia, la A, donde la deficiencia es del Factor VIII y cuya frecuencia de aparición es de 1 cada 5.000 a 10.000 nacimientos de varones, y la de tipo B, con deficiencia del Factor IX, que se da en 1 de cada 30.000 a 50.000 nacimientos1. En ambos casos la enfermedad puede presentarse en formas leves, moderadas o severas, y entre sus principales manifestaciones pueden producirse sangrados espontáneos o hemorragias excesivas ante un traumatismo. Con el tiempo, si no se tiene la enfermedad bajo control, la hemofilia puede causar daño en las articulaciones, especialmente rodillas, codos y tobillos, con una severa afectación de la calidad de vida.

El tratamiento consiste en administrar por vía endovenosa en forma regular el concentrado del Factor deficitario, lo cual mejora la coagulación y reduce los sangrados. La adherencia mide el grado de cumplimiento de un tratamiento en función de la dosis, la frecuencia de administración y la persistencia o mantenimiento del tratamiento en el tiempo. Una persona que mantiene la adherencia a su tratamiento puede llevar una vida similar a la de una persona sin hemofilia, sin eventos hemorrágicos y con mejor salud articular. Sin embargo, en opinión de los especialistas, una de las circunstancias que puede provocar discontinuidad en las terapias es la entrada a la adolescencia de los pacientes, cuando están a cargo de su tratamiento y se auto infunden la medicación.

Para la Dra. Martínez en los adolescentes y adultos jóvenes disminuye la adherencia al tratamiento, algo que también ocurre a nivel mundial. “La llegada en 2020 de los nuevos factores de vida media extendida, permiten prolongar el intervalo de administración de tres veces por semana a dos, dependiendo de cada paciente, implicando una mejor adherencia al tratamiento al disminuir el número de infusiones intravenosas. Permite además individualizar el tratamiento de reemplazo con mayor concentración y con menos inyecciones, adaptando la terapia a la medida de cada paciente con una mejor protección. A futuro sería importante que este medicamento estuviera cubierto por todos los prestadores”, destacó. 

La Dra. Martínez se refiere al denominado “factor de coagulación VIII recombinante pegilado” destinado a pacientes con hemofilia A pediátricos y adultos. Esta medicación, que se administra de forma endovenosa al igual que sus antecesoras, demostró en estudios clínicos reducir la frecuencia de aplicación a 2 inyecciones por semana, un 33% menos en comparación con el factor VIII estándar, mostrando además una elevada eficacia en la prevención y tratamiento de sangrados articulares o espontáneos. 

En cuanto a la situación de la Argentina, la Dra. Martínez aclaró que si bien el acceso es bastante bueno, aún quedan lugares donde los pacientes tienen dificultades para contar en tiempo y forma con la medicación. “Es importante lograr que todos los pacientes tengan su tratamiento para lograr una buena salud articular, un menor número de episodios de sangrado y una buena calidad de vida, logrando así una buena adherencia; una de las barreras para esto es la demora en la entrega del medicamento. El tratamiento de la hemofilia es costoso y sólo resulta posible si se asignan una gran cantidad de recursos a la atención de la hemofilia, pero también implica un ahorro a largo plazo, ya que los pacientes tendrán menos complicaciones, menor requerimiento de cirugías ortopédicas y será inferior el gasto sanitario. El tratamiento de profilaxis ha demostrado ser costo-efectivo. Es fundamental que los financiadores comprendan la importancia de poder cumplir en tiempo y forma el tratamiento”, sostuvo.

El tratamiento de profilaxis en menores, está recomendado por la Federación Mundial de la Hemofilia y por Organización Mundial de la Salud desde la década de los 90, y por las Guías de Tratamientos de la mayoría de los países, incluyendo la Argentina. En nuestro país se extendió hasta los 21 años en el 2019. Haciéndonos eco del tema del presente año “Acceso para todos” es importante que logremos el acceso a la profilaxis de todos los pacientes sin importar si tienen o no obra social ya que aún hay chicos que deben enfrentar barreras de acceso.

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