HIDROGENO VERDE

Chile apuesta por el hidrógeno verde en Magallanes y preocupa el impacto ambiental

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Por Yasna Mussa en Dialogue Earth – El país ha puesto en marcha una estrategia nacional, pero las comunidades locales han manifestado su alarma sobre las potenciales consecuencias de su producción masiva

Todo lo que se ha dicho hasta ahora sobre el desarrollo del hidrógeno verde (H2V) en Chile desde el gobierno suena prometedor: que el país tiene una de las mejores condiciones naturales en el mundo para el desarrollo de las energías renovables necesarias para esta industria y que sería una vía propicia para la descarbonización. Una lista de ventajas que sus promotores defienden y que despierta preocupación en organizaciones locales, ante la falta de información y la rapidez con la que avanzan los planes de su producción.

En mayo, el gobierno del presidente chileno Gabriel Boric presentó el Plan de Acción de Hidrógeno Verde, tras una consulta con un comité de expertos. Este conjunto de 80 medidas está diseñado para establecer salvaguardias sociales y medioambientales a medida que se amplía la industria, basándose en los planes que el ex presidente de Chile Sebastián Piñera estableció durante su segundo mandato (2018-2022).

Chile tiene tres objetivos principales para su industria del hidrógeno: producir el hidrógeno verde más barato del mundo en 2030; situarse entre los tres primeros países exportadores en 2040; y, en 2025, contar con 5 gigavatios de capacidad de energía renovable dedicada a la electrólisis, el proceso de división del agua con electricidad que se utiliza para crear hidrógeno “verde”.

¿Qué es el hidrógeno verde?

Según un estudio encargado por el gobierno en 2020, el desarrollo del hidrógeno verde debería crear al menos 94.000 puestos de trabajo de aquí a 2050. Durante la presentación del Plan de Acción del Hidrógeno Verde el pasado mayo, el presidente Boric declaró: “Tenemos como meta posicionarnos como uno de los productores más competitivos a nivel mundial, siendo de los principales exportadores de aquí a 2040”.

Para el gobierno y la industria, una parte importante de ese potencial se encuentra en la región austral de Magallanes. Su energía eólica podría aprovecharse para producir hasta el 13% del hidrógeno verde mundial, según un estudio del Ministerio de Energía chileno.

La Asociación de Productores de Hidrógeno Verde de Magallanes (H2V Magallanes) informa que hasta ahora se han establecido inversiones en nueve proyectos en la región.

La carrera por el hidrógeno verde

Actualmente, la economía de Magallanes está impulsada por la ganadería, la industria de los combustibles fósiles, el turismo y la piscicultura. Sin embargo, su ubicación como la región más austral de Chile, y una de las menos pobladas, podría ser ideal para el desarrollo de hidrógeno verde: el último censo, de 2017, registró 166.533 habitantes en su extensión de 132.297 kilómetros cuadrados.

Anahí Urquiza, ​​doctora en ciencias de la naturaleza y parte del Comité Estratégico del Plan de Acción de Hidrógeno Verde, explica que la región elegida para la puesta en marcha de esta industria no es casual. “Son lugares que tienen muy buena calidad de potencial de energía renovable, pero además tienen grandes territorios disponibles para poder hacer instalar parques eólicos o instalar paneles solares”.

En esa ruta, la Corporación de Fomento de la Producción (Corfo), una agencia del gobierno, juega un rol particular en su misión de apoyar el desarrollo del hidrógeno. “Los vientos en Magallanes muestran factores de planta –es decir, el porcentaje de tiempo en el que la planta se encuentra generando energía– cercanos al 60%, lo que es incluso superior a los parques del Mar del Norte [en Europa]. Hay disponibilidad de un extenso territorio, la mayoría alejado de los centros urbanos más relevantes”, explica Ana María Ruz, directora ejecutiva del Comité de Desarrollo de la Industria de Hidrógeno Verde de Corfo.

Parte de la transformación que se hará está concentrada en convertir al Terminal Marítimo Gregorio, la refinería de crudo más austral del mundo, en un complejo industrial para el hidrógeno verde. Es así que la Empresa Nacional del Petróleo (ENAP) también ya firmó un acuerdo en 2023 con seis compañías internacionales de energía.

Uno de los proyectos que se encuentra en su etapa piloto es la planta Haru Oni, que podría ser la primera de e-fuels o combustible sintético en el mundo, iniciativa de la empresa Highly Innovative Fuels (HIF). El proceso, que permitiría energía limpia gracias al aprovechamiento de los fuertes y constantes vientos de Magallanes mediante aerogeneradores, lo explican en su web: los electrolizadores usan la energía eólica para dividir el agua en sus componentes, oxígeno e hidrógeno. El siguiente paso consiste en capturar el CO2 del aire y combinarlo con el hidrógeno verde para producir metanol sintético: la base de los e-combustibles como el e-diesel, que se pueden utilizar para automóviles, camiones, barcos o aviones.

Empresas de España, Bélgica, Italia, Estados Unidos y China estarían interesadas en instalar sus plantas de producción en Chile, aseguran desde Corfo. En octubre de 2023, el presidente Gabriel Boric realizó una visita de Estado a China, priorizando el intercambio en materia de tecnología e innovación. María Isabel Muñoz, vicepresidenta de la Asociación de Productores de Hidrógeno Verde de Magallanes, fue parte de la comitiva que sostuvo reuniones con empresarios chinos.

Paulina Ramírez, investigadora en el Centro de Energía de la Universidad de Chile, destaca la importancia que tiene el país como pionero en esta materia, pues se trata de “una industria naciente o relativamente nueva. Entonces es para aprovechar la oportunidad porque llegas a algo que realmente no tiene mucha competencia al inicio”.

Parte de los desafíos, explica Ramírez, quien trabaja en proyectos asociados al Plan de Acción de Hidrógeno Verde, es que si bien el H2V se puede ocupar en cualquier industria y su uso puede ser mucho más eficiente, es necesario adecuar la infraestructura y los equipos. “En Chile tenemos la oportunidad de tener toda la cadena de valor al interior”.

Como toda apuesta, este plan supone un riesgo. No solo depende de las inversiones y avances que logre el país, sino también de que la demanda mundial se mantenga con los años. Ramírez cree que si bien nadie puede asegurar que dentro de una década esta fuente de combustible limpio siga siendo igual de valorada, su éxito va a depender de los contratos que se firmen. “El primer país que logre una producción masiva y cierre un contrato con otro país es quién va a asegurar el mercado. Al final es una competencia”.

El riesgo de convertirse en zona de sacrificio

Junto a la velocidad con la que se anuncia el desarrollo de nuevos proyectos, aparecen también las inquietudes respecto al impacto ambiental en la zona.

Allí, en la bahía y humedal de San Gregorio, se encuentran los dos sitios con mayor biodiversidad del lado norte del estrecho de Magallanes. Las características de su marea y los humedales de agua dulce de la zona la hacen rica en algas y atractiva para una variada gama de aves, entre ellas el amenazado canquén colorado, en peligro de extinción.

A organizaciones de la sociedad civil, científicos y expertos locales les preocupa que si bien la narrativa en torno al hidrógeno destaca su perfil “verde” y su desplazamiento de los combustibles fósiles, para llegar a producir a mayor escala se deban intervenir grandes extensiones de terreno y, con ello, sacrificar ecosistemas que son parte de la Patagonia.

El temor es que la región se convierta en una nueva zona de sacrificio, como ya ha ocurrido con otros sitios en Chile como la bahía de Quintero-Puchuncaví, en la Región de Valparaíso. Se trata de un área industrial que comenzó a funcionar en la década de 1960 y donde operaban termoeléctricas, petroleras y plantas químicas, cuya contaminación ha afectado directamente la salud de los habitantes y los ecosistemas.

El papel del agua en la producción de hidrógeno verde ha sido otra fuente de preocupación, ya que las regiones de Chile destinadas al desarrollo del hidrógeno verde carecen de los suministros de agua dulce necesarios. Esto ha llevado a planificar estrategias de tratamiento de agua salada para varios proyectos. Según un informe reciente de International PtX Hub, una iniciativa de hidrógeno verde del gobierno de Alemania, la industria del hidrógeno verde de Chile consumirá 107 millones de metros cúbicos de agua desalinizada al año en 2030.

“Las plantas desalinizadoras también tienen un impacto grande. Sobre todo si está pensado a gran escala, como es el caso de Magallanes”, explica Urquiza. “Sin duda tendría un tremendo impacto ambiental y social, porque significa transformar una región en donde hay que construir grandes puertos, aumentar el tráfico, generar una gran migración de población a estos territorios para que efectivamente se pueda llevar a cabo la industria”, asegura.

Urquiza advierte que el hidrógeno verde no puede ser visto como “una bala de plata”, sino como una alternativa que requiere exploración; si la generación de hidrógeno verde no se desarrolla para ser sostenible, esta industria emergente frustrará sus propios objetivos positivos para el medioambiente, afirma.

Intervenciones comunitarias

“La verdad es que la industria del hidrógeno verde ya está instalada en la región de Magallanes”, dice la bióloga marina Gabriela Garrido, que forma parte del Panel Ciudadano H2 Magallanes, compuesto por una red de organizaciones ambientales y científicas de esa región. A Garrido le preocupa que ya haya empresas avanzando con proyectos en el territorio. Asegura que hay compañías que llevan tres años recopilando información y realizando monitoreos, independientemente de que estos proyectos sean finalmente revisados y aprobados por el servicio de evaluación ambiental del Estado.

En diciembre de 2023, un grupo de organizaciones regionales y nacionales firmaron una carta solicitando al presidente Boric que “no transforme a Magallanes en una zona de sacrificio”. En el texto reiteran su “profundo rechazo a la forma en que el gobierno y privados están impulsando el desarrollo de la industria del hidrógeno ‘verde’ a lo largo en el país, siendo el caso de la Región de Magallanes y de la Antártica chilena de extrema preocupación.”

Para Garrido, “es una industria que ya está haciendo presión sobre el territorio en términos sociales, mediáticos y políticos, e interviniendo también localidades y comunas que son extremadamente vulnerables, donde efectivamente es muy fácil llegar con un maletín lleno de esperanza y dinero”.

Esa presión se traduciría en  la presencia de profesionales enviados por las empresas ya instaladas en Magallanes y que estarían encargados de vincularse con la comunidad para influir desde diferentes ámbitos: persuadiendo a las juntas de vecinos, a los comités culturales, ofreciendo invernaderos en las escuelas; además de charlas y otros tipos de servicios. “Intervienen el tejido social”, dice Garrido.

Tanto a ella como a las organizaciones y los expertos que componen el Panel Ciudadano, les preocupa que se intervengan estas comunas que están aisladas y que, asegura, han sido dejadas de lado por el Estado y por los gobiernos regionales, donde la posibilidad de la creación de puestos de trabajo y de mejorar los servicios públicos locales es inevitablemente bienvenida. “Son comunas que tienen deficiencias en términos de electricidad, de alcantarillado,  de conexión a internet, de mala educación y de mala salud. Cuando tú vienes con estas promesas es muy fácil encantar”, dice Garrido.

Las empresas representadas por la Asociación de Productores de Hidrógeno Verde de Magallanes no respondieron a las preguntas formuladas por Dialogue Earth. Ana María Ruiz, de Corfo, señaló que el Plan de Acción Hidrógeno Verde contó con una amplia participación ciudadana en Magallanes y que no todos están en contra de la industria. Dijo que la industria se está desarrollando de manera “planificada y ordenada” y tomando en consideración aspectos sociales y ambientales, agregando valor local.

Urquiza reconoce que la apuesta de H2V ocurre en medio de incertidumbres, ya que se trata de una fuente de energía que recién se está desarrollando, por lo que se necesita generar todavía nuevas tecnologías. “Hay varios problemas que no están resueltos para poder bajar los costos de la producción de energía para que sea viable y que, efectivamente, pueda tener un impacto en la transición energética de diferentes sectores”, dice.

“El problema tiene que ver con que esta forma de atacar la descarbonización de la matriz todavía no es viable tecnológicamente”, agrega Garrido.

Según su Plan de Acción del Hidrógeno Verde, el gobierno chileno establecerá las normas sociales, medioambientales y laborales necesarias para la industria antes de 2026. Antes de que termine su mandato a finales de 2025, el presidente Boric espera haber confirmado entre 10 y 12 proyectos de hidrógeno verde para el país.

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Hidrógeno verde: Piatti destacó que el impulso de Nación permitirá tener regulaciones claras

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El gobierno nacional confirmó que apoyará el desarrollo del hidrógeno verde

El gobierno nacional a través de la Secretaría de Energía, a cargo de Flavia Royón, confirmó que impulsará el desarrollo del hidrógeno verde. Christian Piatti, presidente del Parque Industrial de Misiones, afirmó en Radio Open 101.7 que se trata de una muy buena noticia, pero “la parte más importante va a venir cuando lleguen las regulaciones de uso, que es la que nos va a permitir hacer lo que pretendemos. Ahora esperamos empezar algún tipo de diálogo con la nación para colaborar con las experiencias que tuvimos en la provincia”, comentó.

El Parque Industrial ya lleva 2 años y medio trabajando en el uso de hidrógeno verde. Al respecto, Piatti explicó que el hidrógeno tiene cero contaminación en la atmósfera, y relató: “empezamos en el uso domiciliario para la cocina. Hemos hecho pruebas de motores de combustión interna, que están en proceso. Tenemos un generador eléctrico que funciona a hidrógeno puro. De acá a fin de año, tenemos pensado hacer pruebas de un auto naftero, adaptarlo a GNC y utilizar en vez de gas, hidrógeno comprimido. 

“También tenemos un plan de exportación a través de amoniaco verde, un subproducto del hidrógeno mezclado con nitrógeno. Tenemos hecho todo el modelo de negocio para la posible planta de producción de amoníaco, que permite comercializar y exportar a gran escala”.

Todo esto abre la posibilidad del financiamiento de los proyectos por parte del gobierno nacional, pero “una vez que pasa de la investigación al comercio. Si podemos definirlo para fin de año, podemos empezar a pedir inversores porque tenemos un modelo de negocio factible”, comentó.

Por otra parte, Piatti habló de otro programa que se desarrolla en el Parque Industrial. Este año se da la sexta convocatoria del Proyectate, el programa de apoyo a emprendedores, que este año tiene 1 millón de pesos para el ganador, además de otros premios. De esta manera, buscan despertar el interés de más personas y seguir recorriendo la provincia.

Además, Misiones Diseña – MiDi, tuvo grandes avances. En este sentido, Piatti remarcó que “tenemos en marcha la planta de producción permanente en el Parque Industrial, donde los emprendedores pueden usar el espacio, los equipamientos y capacitarse”.

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La década del Hidrogeno

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Escribe This Van de Graaf – La carrera mundial por el hidrógeno limpio significa nuevas realidades geopolíticas e interdependencia

Si la década de 1990 fue la década del viento, la década de 2000 la década de la energía solar y la década de 2010 la década de las baterías, la década de 2020 podría lanzarnos hacia la próxima frontera de la transición energética: el hidrógeno. Difícilmente pasa una semana sin un gran proyecto nuevo de hidrógeno o un gran avance. Solo en los últimos cinco años, más de 30 países han desarrollado o comenzado a preparar estrategias nacionales de hidrógeno (IEA 2022). Los objetivos climáticos de París han sido un factor clave, pero la guerra de Rusia en Ucrania y el aumento de los precios de la gasolina también han impulsado un cambio hacia combustibles más ecológicos. El desarrollo económico y la política industrial también ocupan un lugar preponderante.

El hidrógeno limpio tiene el potencial de cambiar la geopolítica de la energía tal como la conocemos. Pueden surgir nuevas geografías de comercio en torno al hidrógeno limpio y sus derivados, como el amoníaco. Los países bendecidos con abundante sol y viento podrían emerger como grandes exportadores de combustibles verdes o sitios de industrialización verde. La competencia industrial podría intensificarse a medida que los países aspiren al liderazgo tecnológico en segmentos clave de la cadena de valor del hidrógeno. En general, aumentar la escala del hidrógeno limpio podría fomentar una competencia geoeconómica intensa, impulsar nuevas alianzas y colaboraciones, y engendrar nuevos nodos de energía a lo largo de los futuros centros de producción y uso de hidrógeno.

La promesa del hidrógeno

Es la molécula más pequeña del universo, pero el hidrógeno tiene un inmenso potencial como combustible limpio para la transición energética global. Es un gas que puede quemarse en un motor o usarse en una celda de combustible para impulsar vehículos, producir electricidad o proporcionar calor. Puede servir como materia prima y como bloque de construcción para otros productos químicos, como el amoníaco (un insumo clave para fertilizantes) y el metanol (utilizado en la producción de plásticos). El hidrógeno y sus derivados pueden almacenarse indefinidamente en tanques y cavernas de sal, lo que significa que podrían ser una de las soluciones clave para el almacenamiento de energía a largo plazo.

Fundamentalmente, el hidrógeno puede reemplazar a los combustibles fósiles para todos esos fines sin emitir dióxido de carbono. Es un portador de energía sin carbono, al igual que la electricidad, pero tiene una ventaja cuando se trata de descarbonizar sectores que son difíciles de electrificar: piense en la industria pesada, el transporte de larga distancia o el almacenamiento estacional. La mayoría de los escenarios de descarbonización anticipan un papel clave para el hidrógeno en el logro de emisiones netas cero para mediados de siglo. La Agencia Internacional de Energía (AIE) y la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA), por ejemplo, esperan que el hidrógeno satisfaga entre el 12 y el 13 por ciento de la demanda final de energía para 2050, frente a prácticamente cero en la actualidad.

El hidrógeno ya es una industria importante, pero el mercado actual del hidrógeno tiene tres rasgos que están a punto de transformarse radicalmente: el hidrógeno en la actualidad todavía se produce en gran medida a partir de combustibles fósiles sin disminuir, se usa casi exclusivamente como materia prima y se produce y consume principalmente en el sitio. . Cada uno de estos pasos en la cadena de valor debe someterse a una revisión masiva si se quiere que el hidrógeno esté a la altura de su potencial como la pieza que falta en el rompecabezas de la energía limpia. Su producción debe cambiar a fuentes más limpias y su consumo expandirse a nuevos sectores, y el hidrógeno y sus derivados podrían convertirse en productos energéticos comercializados internacionalmente.

Las batallas del hidrógeno

Sin embargo, el camino para el crecimiento de hidrógeno limpio sigue siendo polémico. Han surgido dos fallas principales: cómo producirlo y en qué sectores desplegarlo.

En términos de producción, las dos rutas principales para limpiar el hidrógeno son el hidrógeno “verde” a partir de electricidad renovable y el hidrógeno “azul” a partir de gas natural equipado con tecnologías de captura de carbono. El hidrógeno verde alguna vez fue dos o tres veces más caro que el hidrógeno azul, pero eso fue antes de la crisis actual del precio del gas. Además, el hidrógeno verde ofrece el mayor potencial para la reducción de costes. Un número creciente de proyecciones ahora prevé hidrógeno verde que es más barato que el hidrógeno azul y “gris” (de combustibles fósiles no reducidos) antes de que finalice la década.

Ambos caminos suscitan sus propios debates. La producción de hidrógeno verde podría desviar la electricidad renovable de otros usos finales, lo que genera un debate sobre si se deben aplicar los criterios de “adicionalidad”, es decir, si el hidrógeno puede llamarse verde solo si se produce a partir de capacidad renovable que de otro modo no se encargaría o no. usó. También podría exacerbar el estrés hídrico en algunas regiones. Después de todo, los lugares más soleados también suelen ser los más secos. El hidrógeno azul, por su parte, genera preocupación sobre la posible fuga de metano, la captura insuficiente de dióxido de carbono y el bloqueo de la infraestructura de gas fósil. Otras vías de producción, como las de fuentes nucleares o de biomasa, son igualmente controvertidas.

En términos de consumo, surgen debates similares. El hidrógeno a veces se llama la navaja suiza de la transición energética porque puede hacer casi todo con él, aunque puede que no siempre sea la mejor herramienta para el trabajo. El uso de hidrógeno suele ser una ruta menos eficiente desde el punto de vista energético que la electrificación directa. Por ejemplo, para recorrer la misma distancia con un automóvil de hidrógeno, necesita de dos a tres veces más parques eólicos que para un vehículo eléctrico (Transporte y Medio Ambiente 2020). Ciertos sectores difíciles de reducir, como el acero, el transporte marítimo y la aviación, necesitarán hidrógeno o un derivado, eso no está sujeto a debate. Estos son los sectores sin remordimientos. Sin embargo, el uso indiscriminado de hidrógeno podría retrasar la transición energética.

Liderazgo tecnológico

El apoyo político para el hidrógeno limpio ha crecido en los últimos años, impulsado por el gasto de recuperación posterior a COVID-19 y la invasión de Ucrania por parte de Rusia. Las empresas centradas en el hidrógeno limpio están recaudando más dinero que nunca, y la inversión anual en hidrógeno limpio ahora asciende a quinientos millones de dólares al año, según la AIE. Los países compiten por dominar lo que se convertirá en una industria internacional multimillonaria en una o dos décadas.

Este cálculo geoeconómico ya está influyendo en las políticas de hidrógeno. En Europa, por ejemplo, se teme que China llegue a dominar la industria del hidrógeno, del mismo modo que domina la fabricación de energía solar fotovoltaica (PV), la producción de baterías y la minería de tierras raras. Muchas estrategias nacionales de hidrógeno son, por lo tanto, tanto un instrumento para la política industrial como una herramienta para la descarbonización. Los países tienen un interés estratégico en ser creadores de tecnología, no receptores de tecnología, en áreas tan críticas de la transición energética.

El mayor premio en la cadena de valor del hidrógeno pueden ser los electrolizadores necesarios para producir hidrógeno verde. Al igual que la energía solar fotovoltaica, los electrolizadores son una tecnología muy modular sujeta a una curva de aprendizaje pronunciada. Los electrolizadores pueden estar hoy donde estaba la tecnología solar fotovoltaica hace 10 o 15 años, a punto de pasar del nicho a la corriente principal. Si bien esta industria emergente todavía está en constante cambio, los electrolizadores fabricados en China son un 75 por ciento más baratos que los fabricados en Occidente, según Bloomberg New Energy Finance.

Muchos países y regiones tienen medidas de apoyo para el hidrógeno limpio, pero Estados Unidos recientemente subió la apuesta con la aprobación de la Ley de Reducción de la Inflación. Sus generosos créditos fiscales ($ 3/kg) harán que el hidrógeno renovable de EE. UU. sea la forma de hidrógeno más barata del mundo. La ley estadounidense probablemente influyó en la decisión del Parlamento Europeo en septiembre de relajar las reglas sobre adicionalidad para el hidrógeno verde, en medio de advertencias del sector de un éxodo masivo de la industria a los Estados Unidos.

Exportar sueños

El hidrógeno y sus derivados podrían marcar el comienzo de una reconfiguración de las relaciones comerciales energéticas. Algunas regiones, especialmente en Europa y el noreste de Asia, se están preparando para convertirse en importantes importadores de hidrógeno; otros sueñan con ser grandes exportadores o incluso, como en el caso de Australia, superpotencias de energías renovables.

Los exportadores de combustibles fósiles como Australia y los países de Medio Oriente y África del Norte tienen varias ventajas: pueden aprovechar sus relaciones comerciales de energía existentes, mano de obra calificada e infraestructura establecida para convertirse en exportadores de hidrógeno limpio. Es una forma atractiva para que diversifiquen sus economías mientras conservan sus roles como exportadores de energía.

Sin embargo, sería una tontería pensar que las rentas del hidrógeno reemplazarán las rentas de los combustibles fósiles o darán a estos países la misma influencia geopolítica. A diferencia del petróleo y el gas, el hidrógeno es un producto manufacturado. Se puede producir donde haya electricidad y agua. Incluso cuando se produce a partir de gas natural, es un negocio de conversión en lugar de un negocio de extracción. Por lo tanto, el hidrógeno no es una versión del petróleo sin carbono.

El hidrógeno podría ser más un cambio de juego geopolítico para los países que actualmente dependen de las importaciones de combustibles fósiles pero que tienen un amplio potencial de energías renovables, por ejemplo, Chile, Marruecos y Namibia. Un consorcio alemán está desarrollando un proyecto de hidrógeno verde en Namibia por un valor de 9.400 millones de dólares, aproximadamente el equivalente al PIB del país. Egipto, el anfitrión de la cumbre sobre el cambio climático COP27, ha atraído compromisos de inversión de más de $ 40 mil millones solo este año para proyectos de hidrógeno verde y amoníaco verde. Ningún continente tiene mejor potencial técnico para producir hidrógeno verde barato que África.

Gobierno del hidrógeno

Es necesario superar muchos obstáculos para llevar el hidrógeno limpio a escala, y estos requieren una gobernanza internacional. Destacaré sólo tres.

Primero, los costos deben reducirse aún más y la producción debe aumentar. Los gobiernos pueden ayudar a reducir el riesgo de inversión en el suministro de hidrógeno limpio mediante la creación de una demanda duradera en sectores sin arrepentimiento a través de instrumentos de política como la contratación pública y los “contratos por diferencia” de carbono.

En segundo lugar, existe la necesidad de establecer estándares armonizados, certificación y procesos de monitoreo para la seguridad, la interoperabilidad y la sostenibilidad a lo largo de toda la cadena de valor del hidrógeno limpio. Estos no deben centrarse solo en prevenir la fuga de hidrógeno o reducir las emisiones, sino también en otras áreas, como el impacto en la seguridad del agua.

En tercer lugar, las economías en desarrollo deben obtener asistencia financiera y tecnológica para que puedan beneficiarse del auge del hidrógeno verde. Una trampa es que las economías en desarrollo bendecidas con abundante energía eólica y solar se consideran únicamente como proveedores de moléculas de energía verde para atender los centros de demanda industrial del Norte Global, en lugar de sitios potenciales de industrialización verde por derecho propio.

El hidrógeno ha sido promocionado durante mucho tiempo como el combustible del futuro. Esta década, por fin podría convertirse en un combustible del presente. Todavía hay grandes desafíos que superar, pero si se hace bien, la revolución del hidrógeno limpio podría desbloquear un premio triple: más estabilidad climática, seguridad energética y equidad global.

THIJS VAN DE GRAAF es profesor asociado en la Universidad de Ghent, Bélgica. Se desempeñó como autor principal del informe de IRENA “Geopolítica de la transformación energética: el factor de hidrógeno”.

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Piatti participó de la presentación del informe técnico de hidrógeno verde de CADER

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El presidente del Parque Industrial y de la Innovación participó de la reunión virtual “Oportunidades de desarrollo del Hidrógeno Verde en Argentina y su contribución a la aceleración de la transición energética” convocado por la Cámara Argentina de Energías Renovables (CADER) donde se realizó la presentación del informe de trabajo con los avances y proyecciones de la planta piloto Hidrógeno Misiones.

Patti habló sobre la modalidad de trabajo que se propone desde Misiones para incentivar la llegada de capitales que fortalezcan esta rama de la industria. Comentó acerca de la posibilidad que existe en el impulso a esta actividad en favor de una transición energética, que supone el desarrollo de los proyectos de uso cotidiano y domiciliario del hidrógeno verde como fuente de energía.

En la reunión se habló de la necesidad de generar información y conocimientos que habiliten una normativa para comenzar el trazado de una ruta del hidrógeno. También sobre la posibilidad de trabajar a mayor escala en la explotación del potencial de mercado local e internacional y se destacó además la importancia de aportar a una política de estado y de acuerdos entre el sector público, privado y académico, como también el desarrollo de capacidades técnicas, de la innovación y de los recursos humanos.

Con la convocatoria de Simon Chater, responsable de Ciencia e Innovación de la Embajada Británica, y Martín Dapelo, miembro de la Comisión Directiva de CADER; junto a Héctor Etcheverry, consultor contratado por CADER; Alejandro Montaña, jefe de Sector Energía Renovables y H2 de Hychico; Juan Carlos Villalonga, presidente de GLOBE y miembro de la Plataforma H2 Argentina; y Santiago Sajaroff, presidente de la Cámara Argentina de Energías Renovables, recibieron a trabajadores del sector público y privado dedicados al desarrollo de alternativas energéticas en Argentina.

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El director nacional de Desarrollo Regional visitó el Parque Industrial y de la Innovación

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Leandro Mora Alfonsín, junto a la coordinadora de proyectos estratégicos industriales, Agostina Monti Salías, recorrieron el PIIP en el marco de su visita a Corrientes y Misiones. El director recorrió junto al presidente del PIIP, Ing. Christian Piatti, las plantas de APICOFOM, Plastimi, LUG y FanIOT. Tras la recorrida se reunieron para interiorizarse sobre las unidades productivas, los programas y proyectos especiales y los centros de innovación que funcionan bajo la órbita del PIIP.

Al respecto, el funcionario destacó el trabajo que se está llevando a cabo en el Parque considerando que “el Parque Industrial de Posadas es un ejemplo, un modelo a seguir por agenda, por disposición, por la cantidad de servicios orientados tanto a las empresas del Parque como a las de fuera. Se posiciona como un nodo de transformación tecnológica y vinculación productiva, lo cual es súper necesario en economías regionales como la del NEA”.

“Mezcla las industrias tradicionales (forestoindustriales plásticas, electromecánica) con las industrias de la economía del conocimiento, en una variedad de sectores interesantes y que es además lo que necesitamos a nivel nacional de manera urgente”, resaltó.

Un capítulo especial refirió al proyecto de Hidrógeno Misiones, del cual el funcionario nacional destacó el avance en materia de investigación y experimentación que se están realizando en conjunto con el INTI. Para esto mismo se comprometió a evaluar alternativas para conseguir fondos y generar un impulso al proyecto que consideró vital para la provincia y la región.

Piatti señaló que el Parque presentó al ANR Soluciona Verde para financiar parte del proyecto de hidrógeno verde H2 Misiones. Asimismo, Mora Alfonsín destacó que su cartera está trabajando en el proyecto de ley que regulará la actividad vinculada a la investigación y producción de este tipo de energías alternativas.
Actualmente, la falta de una regulación acorde a las necesidades específicas de este sector inhabilita la posibilidad de expandir el proyecto hacia otros usos más cotidianos destacó Piatti, quien ya se encuentra trabajando con el equipo del INTI para encontrar una certificación para regular el uso domiciliario. El objetivo del proyecto H2 Hidrógeno Misiones persigue, por un lado, abastecer de gas a los hogares más necesitados y por otro la intención de generar una alternativa al motor a combustión, dado que el hidrógeno verde es una fuente de energía efectiva para su uso en vehículos.

Hidrógeno Misiones

La ventaja competitiva del proyecto Hidrógeno Verde Misiones radica en plantear un escenario alternativo en materia energética y de movilidad sustentable para la provincia. El proyecto sentará las bases de un modelo alternativo y ecológico al mismo tiempo, abarcando la materia ambiental, social y económica. Su fortaleza será marcar un camino de innovación en la provincia y la región.

El mercado objetivo del proyecto es, por un lado, los hogares más necesitados de Misiones, cubriendo la necesidad de gas domiciliario en zonas más vulnerables. Teniendo en cuenta el costo del gas envasado en la provincia (al no haber gasoducto), promoviendo la producción y consumo de una alternativa de gas verde, en pos de otorgar una mejora en la calidad de vida.

Por otro lado, el proyecto tiene la intención de generar una alternativa de motor a combustión interna que funcione con hidrógeno verde, realizar las primeras pruebas en movilidad con hidrógeno verde de la provincia, y trasladar oportunamente este conocimiento a la producción de distintos tipos de vehículos: autos, camionetas, transporte público, industrial.

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