HONGOS

Loreto será sede de una nueva capacitación sobre recolección y procesamiento de hongos comestibles

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El Ministerio del Agro y la Producción de Misiones impulsa una nueva capacitación sobre recolección y procesamiento de hongos comestibles silvestres, que se realizará el próximo martes 23 de junio a las 8 horas en el Instituto de Enseñanza Agropecuaria (IEA) de Loreto. La propuesta forma parte de una línea de trabajo que la cartera agraria impulsa junto al Instituto Misionero de Biodiversidad (IMiBio) para promover el conocimiento, la identificación responsable y el aprovechamiento sustentable de especies de hongos presentes en distintos ambientes de la provincia.

La actividad tendrá como antecedente la jornada realizada el pasado 18 de junio en el Instituto de Enseñanza Agropecuaria N.º 13 de Colonia Guaraní, donde estudiantes de cuarto y quinto año participaron de una capacitación teórico-práctica que incluyó recorridas de campo en pinares cercanos y prácticas de procesamiento en la sala de industria de la institución.

Durante esa experiencia se trabajó sobre la identificación, recolección y conservación de distintas especies de hongos comestibles silvestres presentes en la provincia, entre ellas Lactarius deliciosus, Suillus granulatus, macrolepiotas y auricularias. La actividad fue organizada de manera conjunta entre el Ministerio del Agro, el IMiBio y las autoridades educativas del establecimiento, con la participación de los técnicos Alejandro Peppo y Matías Vidal por parte de la cartera agraria y profesionales del instituto de biodiversidad.

El ministro Facundo López Sartori destacó que “Durante muchos años los hongos silvestres fueron un recurso poco conocido desde el punto de vista productivo. Hoy sabemos que hay especies presentes que pueden aprovecharse de manera responsable para seguir diversificando conocimientos y aprovechamientos vinculados a la biodiversidad misionera”. Por su parte, el subsecretario de Planificación, Extensión y Financiamiento Rural, Leonardo Amarilla, señaló que “el trabajo con hongos comestibles busca generar capacidades en el territorio para que los participantes puedan reconocer especies, conocer buenas prácticas de recolección y explorar distintas formas de agregado de valor a través del procesamiento y la conservación”.

Desde el Ministerio del Agro remarcaron que la formación sobre hongos comestibles constituye una herramienta valiosa para promover el uso responsable de los recursos naturales, fortalecer el vínculo de los estudiantes con la biodiversidad local y generar conocimientos aplicables a emprendimientos productivos, gastronómicos y turísticos vinculados a la riqueza biológica de Misiones.

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El negocio que crece en la tierra: Argentina impulsa reino fungi, un mercado de más de US$ 4.600 millones

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Shiitake. Champiñón. Portobello. Durante quizás demasiadas décadas, el hongo fue, en la mesa argentina, un relleno de tarta o salsa. Hoy eso cambió completamente. En América Latina, el mercado de productos derivados del hongo -desde su comercialización directa hasta los elaborados a partir de él- ya vale US$ 4.670 millones y se proyecta que llegue a US$ 7.120 millones en 2035.

Mientras tanto, el mercado global de hongos crece a una tasa del 5,6% anual y se proyecta que alcance los US$ 123.700 millones en 2034, según IMARC Group. El incremento no es casual. A nivel global, tres fuerzas convergieron para convertir al reino fungi en uno de los mercados con mayor proyección: el auge de las dietas basadas en proteínas vegetales, la búsqueda de materiales sostenibles que reemplacen al plástico y el interés científico -y financiero- en los compuestos bioactivos del hongo como alternativa terapéutica.

Argentina no es ajena a ninguna de esas tres corrientes. En los últimos años emergió un ecosistema local que las procesa a su manera: con emprendedores jóvenes que arrancaron desde cero, con ciencia pública como respaldo y ambiciones que, en algunos casos, ya superaron las fronteras de la región, escalaron el negocio y ya tienen entre manos negocios proyectos que levantan inversiones de hasta US$ 4,85 millones.

Cultivar la oportunidad

El hongo fresco es solo una de las formas que puede tomar este negocio. Y es, también, la más elemental: la que más cerca está de la tierra y la que mejor muestra cuánto espacio vacío hay todavía en el mercado local. El argentino consume en promedio 30 gramos de hongos por año. En Europa y Asia, esa cifra va de 3 a 9 kilos per cápita. La brecha no es solo alimentaria: es una oportunidad de negocio que Santiago Rubio Martínez y su socio Alejo Botana vieron antes que la mayoría.

Los dos venían de otro mundo. Rubio Martínez trabajaba en un banco; Botana, en una aerolínea comercial. Lo que los unió fue una observación simple: Botana cultivaba hongos en su casa como hobbista, y el mercado empezaba a hablar de variedades que nadie producía a escala en Argentina. En diciembre de 2023, con US$ 10.000 cada uno de sus ahorros montaron The Mushroom, una granja en Vicente López dedicada a variedades gourmet: melena de león, chestnut, enoki dorado.

“Fuimos bastante mandados. Nuestro estudio de mercado fue ver cómo en redes y sitios web se estaba hablando de hongos que quizás hace unos años directamente no se mencionaban”, admite Rubio Martínez. “Recién después hicimos mentorías con granjas de Estados Unidos y confirmamos que la intuición resultó acertada”. Arrancaron produciendo 200 kilos mensuales y los agotaban antes de que terminara el mes . “Para la tercera semana ya no teníamos más hongos para vender, los chef internacionales estaban fascinados, fue un boca en boca imparable”. Eso les dio la pauta: había que escalar. Hoy producen 1.000 kilos por mes y el objetivo para 2027 es mudarse a un espacio mayor y llegar a entre 2.000 y 2.500 kilos mensuales.

El camino tuvo sus fricciones. Aprender de maquinarias, de sustrato, de técnicas para escalar la producción a medida que creía. Aprendieron un oficio desde cero y por eso las consultorías con Southwest Fungi, una de las granjas más grandes de EE.UU., fue clave. El modelo de negocio también les dio una sorpresa. Pensaban apuntar al consumidor final y terminaron con más del 50% de sus ventas en restaurantes, donde la regularidad del abastecimiento fue la clave para que los chefs pudieran incluirlos en el menú de forma permanente.

El desafío que viene no es de producción, sino de cultura. “La gran barrera es que la gente los quiere pero no sabe cómo cocinarlos. Apuntamos a que conozcan la cocción y sobre todo los beneficios de incluirlos en la lista de compras” , dicen. La respuesta está en marcha: recetarios, acciones con influencers de cocina y, en el horizonte, un canal de YouTube con chefs y recetas simples. La visión de largo plazo es más ambiciosa: que una ama de casa pueda comprar una cajita de melena de león en cualquier cadena de supermercados.

El hongo como estilo de vida

Si algunos encontraron el negocio en la producción, otros lo encontraron en lo que el hongo puede hacer por la experiencia, vinculado al bienestar o al lujo. Las dos apuestas son distintas pero comparten una misma lectura del momento: el hongo ya no es un ingrediente, es una plataforma. Santino Martinez no llegó a los hongos adaptógenos -con compuestos bioactivos capaces de ayudar al organismo a adaptarse y responder mejor al estrés físico, mental y emocional- buscando un negocio. Empezó a cultivarlos por cuenta propia y a sentir sus efectos. Hace tres años, el joven empresario de 36 años, junto a su socio Claudio Aponte, arrancó un emprendimiento de suplementos a base de hongos adaptógenos la marca Fungalia. La solución fue una línea de bebidas funcionales en polvo -cacao, chai, golden milk y matcha- pensadas como alternativa al café y formuladas con extracto de hongos funcionales. Dos gramos de hongos adaptógenos por taza.

Arrancaron con US$ 70.000 de capital propio y en menos de 12 meses facturaron US$ 1 millón. Todo online, sin local físico, sin distribución tradicional. El motor fue el contenido dirigido al segmento de los jóvenes que buscan alternativas más saludables: invirtieron en 120 anuncios activos por día en Instagram, TikTok y Google Ads, con una lógica que Martínez resume: “Monitoreamos todo el tiempo lo que funciona y lo que no, nos vamos adaptando a lo que el consumidor pide y se lo damos”. La marca tiene alta recurrencia de compra y las reseñas positivas superan las 2.000. La fábrica propia en Vicente López opera con habilitación ANMAT y certificación como Empresa B: packaging 100% biocompostable, bajo consumo de agua y energía.

El mayor desafío, dice, no fue la producción sino la educación: “La gente generalmente no sabe lo que es un hongo adaptógeno. Nuestro primer trabajo siempre es salir a explicar los beneficios, cómo actúa sobre el cuerpo, también comunicar que somos una empresa B, y qué significa”. La estrategia fue trabajar con médicos, influencers de nicho y referentes de gastronomía. El objetivo: “No medimos el impacto en ventas, sino en cómo le cambiamos los hábitos a la gente. Competimos contra el café, contra el estrés constante, contra vivir acelerados. Vendemos hábitos, no una moda”.

Por su parte, Denise Pañella encontró en el micelio -la red de filamentos subterráneos que forma la raíz de los hongos- una oportunidad de otro orden: estética, lujo y materiales del futuro. Diseñadora industrial recibida en pandemia en la UBA, retomó una línea de investigación que había descartado en su tesis final. Junto a biólogas del CONICET pasó años ajustando formulaciones hasta entender que no estaba desarrollando un solo producto, sino un material multifacético: dependiendo del residuo agrícola y del proceso de cultivo, el material cambia completamente de propiedades. La empresa acumula más de US$ 450.000 de inversión, volcados principalmente en investigación, desarrollo, equipamiento e infraestructura. Hoy Mosh opera con un equipo de 12 personas y está en plena mudanza hacia una planta semiindustrial de 500 m2 en Buenos Aires. La estrategia de entrada de la empresaria de 30 años fue llevar 18 m2 de obra entre piezas de diseño, joyas diseñadas a partir de micelio y muestras a la Design Week de Milán. Volvió con conversaciones abiertas con Dior para drops, packs y eventos: “El desafío real no es demostrar si el material genera interés, porque ya es un hecho. Cosméticas, bebidas, perfumes, diseño, packaging… tenemos tanto interés que seguimos agrandándonos. El desafío verdadero es construir infraestructura para responder a esa demanda”.

La apuesta farmacéutica

El extremo más disruptivo del ecosistema fungi argentino está en lo primero que cualquiera puede asociar a “hongos”: “alucinógenos”, “psicodélicos”. ¿Quién se metería con el prejuicio que hay que desarmar allí? Un inversor de Tesla. Pues lo más disruptivo muchas veces está señalando el tamaño del hallazgo. Victoria Costa Paz, cofundadora y CEO de Eywa Biotech, lleva cuatro años desarrollando una tecnología que no extrae psilocibina de hongos, si o que los imita en sus mecanismos para producirla. Es decir, la produce mediante biosíntesis con estándares farmacéuticos y a una fracción del costo de los métodos tradicionales. La finalidad es producir tratamientos de alta calidad, sin efectos secundarios, efectivos y sustentables para pacientes con padecimientos psiquiátricos.

Costa Paz, de 28 años, llegó a los hongos por un camino improbable. Estudió Comunicación, trabajó en corporaciones y en startups. Hizo un máster en Negocios y Tecnología en UdeSA durante la pandemia y, en paralelo, un curso de bioplásticos donde tuvo su primer contacto con los hongos como material. El click definitivo vino a través de Gridx, un fondo y company builder latinoamericano. En ese universo se cruzó con un equipo uruguayo que estudiaba los hongos psicodélicos para el tratamiento de la depresión. “La psilocibina, que es la molécula que tienen estos hongos, es un activo con mucho potencial. Había ensayos clínicos en EE.UU. mostrando que eran cuatro veces más eficientes que un antidepresivo en casos de depresión mayor, depresión resistente, estrés postraumático”.

Lo que hace Eywa es potenciar lo natural: “De alguna forma imitamos procesos de la naturaleza de los hongos para que sean más escalables. Hoy nuestra biosíntesis trabaja con hongos y con bacterias. Simulamos el metabolismo del hongo que sí produce psilocibina en un microorganismo que normalmente no la produce. Con bioinformática e IA lo que vamos adaptando es qué condiciones necesita ese microorganismo para que haya más cantidad de psilocibina. Y eso es lo que nos trae escalabilidad y acceso”.

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Victoria Costa Paz, cofundadora y CEO de Eywa Biotech. Crédito: Forbes Argentina.

Para financiar ese desarrollo, la empresa recaudó US$ 4,85 millones en dos rondas de inversión. El hito más visible fue una ronda de US$ 2,5 millones liderada por Tim Draper, pero antes estuvo Gridx, que puso el primer ticket de US$ 200.000. El equipo hoy es de 16 personas con una distribución deliberada: 70% ciencia, 30% negocios y operaciones. Junto a Pablo Salabarria -que viene de la biotecnológica STAM y lidera las operaciones- y Jorge Wenzel, científico uruguayo a cargo del escalado biosintético, conforman el trío que conduce la empresa. Ya pasaron de escala laboratorio a biorreactores de 30 litros; el próximo salto son 200 litros, directamente en Australia, con calidad suficiente para estar en farmacias. A unos días de emitir su primera factura -US$ 400.000 de ventas para el mercado australiano- la empresa proyecta US$ 40 millones de facturación en cinco años.

El arco que va del shiitake a la psilocibina tiene una lógica interna que Costa Paz articula: “Estamos al inicio de una revolución, pero de otro tipo, asistimos a una ola en la que miramos mucho más la biotecnología. Estamos observando procesos de la naturaleza para volver a hacer una revolución industrial distinta. La de antes era: pongamos todo en paquetes de plástico. La de ahora dice: hay cosas que ya existen en la naturaleza y que con más ciencia e innovación podemos traer a nuestro favor, sin que los procesos sean nocivos”.

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Misiones impulsa la producción de hongos con capacitaciones en Escuelas Agrotécnicas

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El Ministerio del Agro y la Producción, la Universidad Nacional de Misiones (UNaM) y el Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología firmaron un acuerdo de cooperación para potenciar la investigación, la formación y el desarrollo de la producción de hongos comestibles en la provincia. 

El convenio tiene como objetivo consolidar a los hongos como una alternativa productiva de alto valor agregado, vinculando ciencia, educación y territorio. El cultivo de hongos permite transformar subproductos agroforestales -como aserrín, bagazo de caña o cascarilla de arroz- en alimentos nutritivos y de calidad, con potencial para abastecer tanto al mercado local como al internacional. Además, abre la puerta a nuevas líneas de investigación y producción de insumos medicinales, en un horizonte que combina sustentabilidad, innovación y diversificación agroindustrial.

El ministro del Agro y la Producción, Facundo López Sartori, subrayó que la firma del convenio “abre un horizonte de oportunidades para Misiones, porque los hongos son un cultivo sustentable, de gran valor nutricional y con potencial para convertirse en una alternativa económica sólida para muchas familias”.

La primera capacitación enmarcada en el convenio se desarrolló en el Instituto de Enseñanza Agropecuaria N°4 de Loreto, dictada por investigadores del Instituto de Biotecnología de Misiones (InBioMis – UNaM), entre ellos el Dr. Martín Giorgio, la Dra. Romina Coniglio y la Dra. Gabriela Díaz. Estuvieron presentes el ministro del Agro, el subsecretario de Biotecnología Maximiliano Rossi, el secretario general de Ciencia y Tecnología Pedro Zapata, la subsecretaria de Educación Técnica Sandra Wozniuk y la Lic. Andrea Torres del Ministerio del Agro. En esta instancia participaron 16 estudiantes de 4° y 5° año, junto a cuatro docentes de biología y ciencias agrarias de la institución.

Los asistentes se formaron en el ciclo completo de producción, desde la preparación del sustrato hasta la cosecha, con el fin de que estas experiencias puedan replicarse en aulas, chacras y microemprendimientos familiares. La propuesta, que recorrerá distintas zonas de la provincia -norte, centro y sur-, surge a partir del trabajo articulado en la Mesa de la Funga Misionera, que viene visibilizando la necesidad de capacitar a estudiantes y profesores de las escuelas agrotécnicas.

El subsecretario de Planificación, Leonardo Amarilla, destacó la articulación alcanzada: “Este convenio nos permite unir educación, ciencia y producción en un mismo camino. Apostamos a que el conocimiento llegue a los jóvenes y a los productores como una herramienta concreta para transformar la realidad”.

En la misma línea, el subsecretario de Biotecnología, Maximiliano Rossi, remarcó el potencial científico de la provincia: “La funga misionera tiene un enorme valor. A través de estas capacitaciones buscamos que el saber académico se traduzca en oportunidades de desarrollo local, aprovechando la biodiversidad como un recurso estratégico”.

Por su parte, la Lic. Andrea Torres, resaltó la importancia de la creación de la Mesa de la Funga Misionera como espacio de articulación interinstitucional: “Gracias a este trabajo conjunto pudimos visibilizar la necesidad de generar capacitaciones en las escuelas agrarias, fomentando que tanto alumnos como docentes se formen en el cultivo de hongos comestibles. El IMiBio, como parte activa de la Mesa, ya viene desarrollando talleres de cultivo y recolección sustentable de hongos comestibles abiertos al público en general, mientras que el InBioMis, a partir del convenio firmado, está llevando estas capacitaciones directamente a las escuelas agrarias. De esta manera, buscamos que el conocimiento se traslade también a las chacras familiares, promoviendo una mayor diversidad productiva en la provincia”.

Una cadena emergente con alto potencial

La producción de hongos comestibles y medicinales se perfila como una actividad económica rentable y sostenible. Por ello, la Honorable Cámara de Representantes ha destacado al año 2025 como el año de la concientización y promoción de la funga misionera, propiciando la colaboración interinstitucional para lograrlo.

Según especialistas, variedades como las gírgolas (Pleurotus) ofrecen grandes posibilidades de desarrollo en la provincia: crecen en un amplio rango de temperaturas, pueden cultivarse en pequeños espacios y utilizan como insumo residuos de la industria agroforestal. Además, estudios recientes destacan que los hongos poseen entre un 19 y un 35% de proteínas, además de vitaminas B1, B6, B12 y C, minerales como potasio, fósforo, calcio y hierro, y compuestos con propiedades antioxidantes e inmunomoduladoras, como los betaglucanos. Estos atributos los convierten en un alimento de alto valor nutricional y también en un insumo de interés para la industria farmacéutica y medicinal.

Esto convierte al cultivo en una alternativa accesible para pequeños y medianos productores, con bajo requerimiento de superficie y la posibilidad de integrarse a sistemas de diversificación de la chacra misionera.  A la vez, responde a un mercado en expansión: en la gastronomía gourmet, en la alimentación saludable y en la industria biotecnológica, donde los hongos comestibles y medicinales despiertan creciente interés.

En Misiones, el desarrollo de esta cadena productiva significaría no solo nuevos ingresos para las familias rurales, sino también la creación de microemprendimientos y cooperativas capaces de abastecer a consumidores locales y regionales con un producto fresco, nutritivo y de calidad diferenciada.

Un camino de ciencia, producción y educación

El convenio firmado entre el Ministerio del Agro y la Producción, la UNaM y el Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología marca un hito en la política agroproductiva provincial. A través de la biotecnología aplicada al cultivo de hongos, se busca articular la investigación académica, la formación técnica y el acompañamiento a productores para construir un circuito virtuoso de conocimiento, producción y comercialización.

Con esta propuesta, Misiones avanza en la construcción de una nueva cadena de valor, donde el aprovechamiento sustentable de la funga se integra a la diversificación productiva de la provincia. El convenio, de vigencia inicial por dos años, prevé la continuidad de capacitaciones en distintas escuelas agrotécnicas, el desarrollo de investigación aplicada y el acompañamiento a proyectos productivos que promuevan el agregado de valor local. De este modo, la provincia reafirma su modelo de diversificación agroindustrial sostenible, donde la innovación biotecnológica se traduce en oportunidades para las familias productoras y en el fortalecimiento de la economía regional con identidad misionera.

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Misiones apuesta a los hongos como nueva cadena productiva con identidad provincial

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En un contexto de expansión de políticas públicas que integran biodiversidad, producción, ciencia y territorio, el Ministerio del Agro y la Producción de Misiones encabezó esta semana la tercera reunión de la Mesa de la Funga Misionera. El encuentro, que se realizó en el marco de un convenio con el Instituto Misionero de Biodiversidad (IMiBio), reunió a productores, técnicos, investigadores y referentes institucionales para seguir delineando una estrategia provincial de desarrollo para el cultivo y recolección sustentable de hongos comestibles y medicinales.

El cultivo de hongos es considerado por la cartera agraria como una de las oportunidades más prometedoras de diversificación rural. Se trata de una actividad de bajo costo y alto valor agregado, que combina sustentabilidad ambiental, generación de empleo verde y aprovechamiento inteligente de los recursos del monte misionero. Como destacó el ministro del Agro, Facundo López Sartori , “es un claro ejemplo de que es posible construir soberanía productiva a partir de nuestras fortalezas locales, generando oportunidades reales para pequeños productores, emprendedores y comunidades” .

Leonardo Amarilla , subsecretario de Planificación, destacó por su parte que esta política pública se enmarca en una visión estratégica más amplia: “ La funga nos permite pensar un desarrollo productivo distinto, con equilibrio ambiental, inclusión y valorización del conocimiento local. Es un paso más hacia una Misiones con mayor diversidad productiva y soberanía alimentaria ”.

Durante el encuentro, se repasaron los avances alcanzados por la Mesa en tres ejes estratégicos: investigación e innovación; desarrollo productivo; y promoción del consumo. La producción de hongos en la provincia es aún incipiente, pero con experiencias valiosas que pueden escalar rápidamente con acompañamiento técnico, formación y fortalecimiento institucional.

La Lic. Andrea Torres , técnica del Ministerio del Agro, recordó que la Mesa surgió a partir de un convenio con el IMiBio y que ya se articulan acciones con instituciones educativas de todos los niveles: “Estamos trabajando con las escuelas de la familia agraria, las agrotécnicas y con la Universidad Nacional de Misiones a través del InBioMis. El objetivo es formar productores, recolectores y técnicos que puedan desarrollar este sector con conocimiento y responsabilidad ”.

Los hongos, además de su valor gastronómico, aportan nutrientes esenciales, tienen propiedades medicinales y pueden cultivarse con residuos de origen forestal como aserrín o cáscara de arroz, lo que los convierte en un ejemplo de economía circular con identidad misionera. “Con el enfoque agroecológico como base, esta cadena puede convertirse en una verdadera alternativa de desarrollo con sello local” , enfatizó Torres.

El subsecretario de Biotecnología, Maximiliano Rossi , explicó que el enfoque formativo apunta a consolidar una red territorial que conecte el sistema educativo con los circuitos productivos: ” Queremos que los estudiantes se formen para luego producir desde la chacra. Esa es la clave para una política de largo plazo. Por eso articulamos con la Agencia Misionera de Innovación, Silicon Misiones y el Ministerio de Industria para fortalecer las etapas posteriores de la cadena, como la escalabilidad y la comercialización ”.

La planificación de la agenda de capacitaciones ya se encuentra en marcha. Entre julio y noviembre, se sumarán instancias formativas sobre cultivo en escuelas agrarias, municipios y espacios comunitarios. Las actividades son coordinadas por el Ministerio del Agro en conjunto con el IMiBio, el InBioMis y otras instituciones provinciales.

El crecimiento de la producción fúngica se inscribe también en un marco político favorable: la Cámara de Representantes de Misiones declaró 2025 como el Año de la Concientización y Promoción de la Funga Misionera. Esta decisión permite visibilizar el trabajo que se viene fortaleciendo y habilitando nuevos apoyos institucionales.

La presencia de representantes del sistema educativo, organizaciones sociales, técnicos territoriales y emprendedores reafirma que la Mesa de la Funga Misionera no es solo un espacio de diálogo, sino una herramienta concreta para construir una nueva cadena productiva con futuro. Como señaló el titular de la cartera agraria López Sartori, “cuando hablamos de funga, no estamos hablando solo de hongos: hablamos de conocimiento, de trabajo digno y de una provincia que se anima a innovar desde su propia selva”.

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Hongos comestibles: Misiones lanza un plan de recolección sustentable y valor agregado gastronómico

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Misiones impulsa la producción sustentable de hongos comestibles con la creación de la Mesa de la Funga Misionera. Con respaldo institucional, la iniciativa busca posicionar al cultivo y recolección de hongos como alternativa económica y eje de biodiversidad productiva.

Un nuevo espacio para diversificar la producción local

Con el objetivo de fomentar el desarrollo sustentable de la micocultura en la provincia, el Gobierno de Misiones presentó oficialmente la Mesa de la Funga Misionera, una propuesta conjunta entre el Instituto Misionero de Biodiversidad (IMiBio) y el Ministerio del Agro y la Producción. La presentación tuvo lugar este viernes 16 de mayo y congregó a más de 50 asistentes, entre técnicos, productores, funcionarios y referentes del sector educativo y científico.

La creación de esta mesa busca consolidar a los hongos comestibles nativos como una alternativa productiva viable, vinculada al uso sostenible de los recursos del bosque, la educación ambiental y el desarrollo gastronómico de la región.

Formación y agenda de trabajo

Durante el evento, se presentó una agenda de actividades a cargo de Andrea Torres, del Ministerio del Agro, que incluirá capacitaciones, investigaciones aplicadas y asistencia técnica para el desarrollo de este nuevo segmento productivo.

Uno de los ejes centrales fue el Taller de Recolección Sustentable de Hongos Comestibles de Misiones, dictado por Florencia Restelli y Paula Álvarez (IMiBio), que brindó herramientas teóricas y prácticas sobre identificación de especies comestibles, métodos de recolección adecuados, conservación y usos gastronómicos. El taller estuvo orientado a garantizar la sostenibilidad del recurso y evitar la recolección de especies tóxicas o en riesgo.

“Vemos con entusiasmo el interés creciente por parte de la comunidad. Tuvimos casi 50 personas presentes, lo que demuestra que el cultivo y recolección de hongos puede despertar un potencial productivo y educativo muy interesante para Misiones”, destacó Emanuel Grassi, director del IMiBio.

Acompañamiento institucional y declaración de interés

La presentación fue encabezada por Viviana Rovira, presidenta del IMiBio, junto al Ministro de Educación, Ramiro Aranda, y el Subsecretario de Planificación del Ministerio del Agro, Leonardo Amarilla. El evento contó también con el acompañamiento de la diputada Astrid Baetke, quien entregó la declaración de Interés Provincial aprobada por la Cámara de Representantes de Misiones.

“Esta mesa representa un paso clave en el fortalecimiento de las políticas públicas vinculadas a la economía verde y la bioeconomía regional, alineadas con los valores de conservación de nuestra biodiversidad y con nuevas oportunidades de desarrollo rural”, subrayó Rovira.

Hongos: biodiversidad, gastronomía y oportunidades

La funga misionera —con más de 500 especies identificadas hasta la fecha— representa un recurso natural subexplotado, con alto potencial en términos de alimentación saludable, gastronomía regional, y generación de valor agregado a partir del bosque nativo. El desarrollo del cultivo controlado y la recolección responsable se alinean con las estrategias de sustentabilidad que promueve la provincia.

Además del valor gastronómico, la producción de hongos ofrece una vía de generación de empleo local, inclusión productiva y diversificación agroecológica, especialmente en comunidades rurales y emprendimientos familiares.

La Mesa de la Funga Misionera avanzará en los próximos meses con capacitaciones descentralizadas, alianzas con instituciones educativas y científicas, y la elaboración de protocolos de buenas prácticas. También se promoverá el trabajo articulado con el sector gastronómico para incorporar hongos nativos en la cocina regional y visibilizar su valor cultural y nutricional.

Con esta iniciativa, Misiones reafirma su liderazgo nacional en biodiversidad productiva, apostando por nuevos nichos económicos con impacto ambiental positivo y sustentabilidad a largo plazo.

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