HONGOS

Poytava: la explosión en variedades de hongos y su incorporación a la cocina gourmet

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Los hongos han sido utilizados históricamente como un acompañamiento menor en las comidas. Hoy, con las nuevas propuestas en la gastronomía, y la innovación en cada plato, el hongo gana terreno en la cocina gourmet.

Las variedades en especies comestibles, sorprenden constantemente a los comensales que se animan a descubrir un nuevo sabor, gracias a los intrépidos chefs que suman opciones a sus recetas, dónde la creatividad juega un rol importante.

Saúl Lencina, chef e investigador de frutos nativos, lleva más de diez años de experiencia, recorriendo, conociendo e investigando climas, especies y temporadas de hongos en Misiones, los cuales los va incorporando a su restaurante Poytava, la casa del chef, ubicado en la Costanera de Posadas. “Llegamos a incorporar más de 30 especies, y recolectamos más de 400 kilos por año”. 

Este domingo, el experto gastronómico brindará un taller de Hongos Comestibles en el que desea compartir todo lo que aprendió estos años de investigación, además de los métodos a utilizar para investigar y reconocer la gran variedad de especies que hay dentro de la provincia. 

“El taller se trata básicamente de una salida a campo para identificación de especies de hongos, lo vamos a hacer una parte en Candelaria, hacemos un recorrido de dos horas y vamos viendo con qué especie podemos encontrarnos, porque estamos hablando de hongos silvestres. Vamos a zonas que conocemos, gracias a la experiencia adquirida. Después tenemos la clase teórica en un local que tenemos entre Garupá y Posadas, para abordar  más desde la parte científica, hablando sobre hongos comestibles, hongos tóxicos, viendo diferentes especies de todo el registro que fuimos haciendo durante estos años”, explicó Lencina. 

El encuentro se realizará entre las 9 y las 13. El costo va entre 7000 y 17000 pesos, según lo que quiera hacer el interesado. “Lo separamos así para que también haya opciones y la gente pueda elegir según cuánto puede gastar. Se puede hacer el taller completo, o hacer la parte de campo o la parte teórica, según lo que más le interese”. 

¿A quién va dirigido el taller? 

“Va dirigido a cualquier persona que quiera aprender de hongos. Hemos tenido participantes de diversos perfiles, biólogos, personas que estudiaron, que se prepararon pero que no vieron el tema de los hongos desde el lado de cuál se puede comer y cuál no. Así también tenemos público en general, estudiantes gastronómicos, mujeres y hombres de 18 a 70 años. Suele ser un público muy diverso, porque es un tema que llama la atención, si bien nosotros estamos con esto hace trece años y los talleres empezamos hace seis, es algo novedoso en Misiones”.    

¿Cómo surgió la propuesta? 

“Surgió de muchos años investigando, y de lo difícil que fue para nosotros, porque cuando empezamos no conseguimos información local, entonces fuimos autodidactas buscando información en muchas páginas en internet, viendo publicaciones de libros de otros países, otras provincias. Fuimos absorbiendo información en esos primeros años, entre el 2011 y el 2015 aproximadamente, armando como una base primaria de entendimiento del tema. Es algo muy complejo, cuando te pones a estudiarlo en profundidad y más cuando sos autodidacta. Con el paso del tiempo, se fueron incorporando a la provincia otras personas, como Hongos Argentina que estuvo por acá dando talleres,  ahí fue cambiando un poco toda la popularidad de los hongos en Misiones, pero antes nos costaba mucho incorporar el tema, igualmente nosotros seguimos investigando, estudiando y los comercializamos en nuestro restaurante”.

Con el tiempo fuimos viendo una demanda grande, de gente que nos consultaba por un taller, por lo que decidimos hacer un encuentro para ver qué pasaba. Fue un año antes de la pandemia, en el 2019. Participó mucha gente, nos sorprendió y desde ahí quedó, al año hacemos por lo menos cuatro o cinco talleres. En la pandemia hicimos los encuentros online porque no se podía presencial e igual se anotó un gran número de gente de todo el país, por lo que también hacemos un taller online cuando empieza la temporada, y se anota gente de diferentes provincias”. 

¿Cómo está Misiones con el tema hongos? 

“Es super interesante como desde Misiones, que no era una zona de recolección de hongos culturalmente, se estaban dando capacitaciones hacia afuera, a otras provincias siendo pionera en ese tema. Hoy la provincia se posicionó junto a otros lugares del país donde sí se recolecta hace mucho tiempo como la Patagonia, Córdoba, Mendoza entonces es interesante como Misiones dentro de pocos años se posicionó como un punto en tema hongos a nivel nacional”. 

Una gran trayectoria en el sector gastronómico ¿cómo fue incorporar esta propuesta al menú? 

“Al principio al público local le costaba un poco,  les parecía raro incorporarlos a ciertos platos, fue un proceso que tuvimos que transitar, y al mismo tiempo hacer todo el marketing, tuvimos que aprender a sacar fotos, ver de qué forma comunicarlo, cómo subirlo, grabar videos y el plan era estar diez años, pero fuimos creciendo cada vez más, trabajando exclusivamente con materia prima local”.

“Empezamos con frutas, que era como lo más fácil, de especies que conocíamos y otras que nos iban contando. Cuando arrancamos con los hongos, no encontramos tanta información, por lo que indagamos en internet  de otros lados para comparar fotos, era muy complejo todo por no tener nada de información, nos costó como dos o tres años entender por dónde iba”. 

“Desde el 2015 hasta hoy todo fue muy diferente, ya tenemos una base, fuimos incorporando más especies. Hoy trabajamos con más de treinta especies comestibles de hongos, más de 400 kilos recolectados al año, además de las frutas nativas. El año pasado llegamos a recolectar cien diferentes tipos de especies de alimento silvestre nativo,  de alimento que no se comercializa”. 

¿En qué momento empezaste a trabajar con hongos? 

“Al ser cocinero la gran diversidad de materia prima que hay para elaborar un plato te cautivan. Vas indagando, los hongos llaman la atención, y lo primero que se quiere saber es cuál es comestible. Cuando me di cuenta ya estaba como muy metido en ese tema. Me pasaba horas y horas estudiando algo con lo que no trabajaba”.  

“Me dedicaba a hacer las compras, cocinar, atender al público, todo lo que hace falta para tener un comercio. Al mismo tiempo me capacitaba, leía muchísimo, no sabía bien para qué pero todo porque quería saber, qué eran esos hongos, de donde salían, cuál se podía comer y cuando me di cuenta ya tenía muchos años encima con ese tema y estaba dando cursos y capacitaciones. El uso en el restaurante se fue dando a medida que íbamos reconfirmando qué especie era científicamente”. 

¿Cuál es el objetivo del proyecto?

“Nuestro proyecto  ya tiene trece años en la provincia, es un proyecto gastronómico, que busca revalorizar nuestra materia prima local, pero que basa su cocina en el guaraní y por sobre todo en el alimento silvestre. Somos recolectores e investigamos sobre la biodiversidad comestible entonces trabajamos con hongos silvestres, frutas nativas, hierbas, raíces”. 

“Lo que hacemos es investigar y hablar sobre el nombre científico de las especies, no de los nombres populares. Es lo único que puede acercarse para saber de qué especie se trata. Durante todo el proceso de investigación el restaurante fue mutando a medida que íbamos incorporando toda esa materia prima”. 

“Ahora es un restaurante a puertas cerradas. Es una mesa. Diez comensales. No tiene carta. Es un menú degustación de diez pasos. Entonces ahí podemos servir absolutamente todo lo que queremos servir, de lo que tenemos disponible, de la forma que sentimos que debe ir, jugamos mucho con las texturas, los colores, las formas, la idea es que lo primero que pase cuando ven un plato, es que llame la atención y que quieran saber qué es”. 

“Cuando el comensal quiere saber qué es, es nuestra posibilidad para hablar sobre Misiones, sobre un suceso histórico, algo cultural, un producto, la feria franca, sobre los productores y ahí para nosotros el mensaje llegó. El que se va lo hace con toda esa información y el plan es que vuelva,  genere empatía con esta provincia, con el productor y que por otro lado se lleve un pensamiento a donde sea que esté, de que hay otras formas también de relacionarnos con el alimento, con la cultura y en cómo comercializamos algo bueno”.

¿Visión a futuro?

Durante trece años, nuestro público fue de un 90% de turistas. Por lo que el proyecto tiene mucha relevancia fuera de la provincia. Somos una empresa que hace muchas cosas, todo con la misma filosofía. Hacemos conservas, y escabeche de hongos, para comercializar en la Cooperativa en el centro de Posadas.  Después el proyecto de hongos, que se llama Hongos de Misiones. Estamos en proceso para hacer un libro, cuesta mucho pero estamos intentando seguir avanzando paso a paso porque tenemos muchísima información, fotos, registró, razón por la que surgió la necesidad de tener una página y una marca propia con el tema hongos” 

“Estuvimos por muchos puntos de la provincia, Candelaria, Gobernador Roca, Santa Ana, también estuvimos en unidades guaraníes. Este año la idea es seguir para completar nuestro mapa. Conjuntamente en los últimos años se fueron abriendo muchas puertas, invitando a nuevas experiencias”. 

“Hay mucha gente que pasa por detrás de todo esto, la naturaleza, los productores, no es algo individual sino que es algo más colectivo. No es solo comercializar algo, nuestro foco principal es más cultural, llegar a la gente, a la sociedad y compartir todo esto que fuimos absorbiendo en estos más de diez años”. 

Saúl, vive en Misiones hace 14 años, es reconocido a nivel nacional por su gastronomía innovadora y rica. A través de la cocina misionera ha logrado poner a su restaurante en un nivel de ascenso. 

La cocina le permitió vivir experiencia como la participación en el programa Cocineros Argentinos, lo llevó a cocinar en el palacio Duhau y participó en la competencia de cocina Prix Barón B, que busca reconocer a los mejores proyectos gastronómicos del país y las historias de quienes transforman su entorno con propuestas innovadoras. Siendo uno de los tres finalistas. 

Datos del taller Hongos de Misiones

Salida a identificación de hongos nativos silvestres.  Candelaria

09:00 hs: salida a campo

– Identificación de especies 

– Fotografía de hongos

– Muestras para investigación 

11:00 hs 

Destino Garupá.

11:30 hs: Taller teórico.

12:30 hs: Degustación de hongos

13:00 hs: fin de la jornada 

 Almacén fungi de productos a la venta 

Opciones y precios:

Salida a campo, dos horas de caminata aproximadamente, 

Costo; 8000 pesos. 

Salida a campo más taller teórico (una hora de duración) observaciones de cinco especies de hongos nativos en clase teórica más degustación de hongos al finalizar la clase. 

– Características generales 

– ¿Qué son los hongos? ¿Por qué salen?

– Hongos comestibles 

– Hongos tóxicos 

Costo; 12000 pesos 

Salida a campo, Taller teórico, pdf con guía de 15 especies de hongos silvestres nativos, 30 días de grupo de WhatsApp (al que podrán enviar preguntas para despejar dudas sobre especies que se encuentren en el pdf).

Costo; 17000 pesos

CUPOS LIMITADOS 

Se reserva luego de abonar. Por mercado pago, transferencia o efectivo.

Dicta: Saúl Lencina, chef e investigador de hongos silvestres.

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Buscan identificar condiciones óptimas de cultivo de hongos nativos comestibles en Misiones

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Un grupo de investigadores del Instituto Misionero de Biodiversidad (Imibio) presentó un informe preliminar con avances sobre la identificación de las condiciones óptimas para el cultivo de hongos nativos comestibles en la provincia mesopotámica.

Los avances se encuadran en el proyecto “Domesticación y caracterización nutricional de especies de hongos comestibles presentes en la Provincia de Misiones”, que a la vez forma parte de los Proyectos Federales de Innovación (PFI) del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación.

El trabajo científico resultó seleccionado entre más de 300 proyectos de todo el país.

El objetivo principal del estudio es el mejoramiento de las cepas nativas de hongos de los géneros Pleurotus, Auricularia y Oudemansiella; con el objetivo de que se puedan cultivar de forma intensiva en Misiones, valiéndose de subproductos de la industria agroforestal.

Los investigadores a cargo son el director general Ejecutivo, Emanuel Grassi; la ingeniera en Alimentos Paula Álvarez; la bióloga Florencia Restelli y la técnica Gabriela Flach.

Restelli y Flach desarrollaron su trabajo en el Laboratorio de Microbiología, donde seleccionaron las cepas fúngicas de mayor interés, caracterizaron la necesidades fisiológicas, la determinación de semillas para inóculo inicial, la determinación de sustratos y/o mezcla y la descripción procedimental del cultivo intensivo.

Restelli explicó que “este modelo productivo busca lograr la biotransformación de productos secundarios de la industria agroforestal, obteniendo un alimento basado en producción circular y amigable con el ambiente”.

“La importancia de domesticar especies misioneras surge como respuesta a consultas de productores locales”, agregó la especialista.

La bióloga indicó que las cepas disponibles en el mercado actual “son de origen europeo” y tienen necesidades distintas a las autóctonas, por ejemplo “en las temperaturas óptimas de crecimiento”.

“Mientras las europeas rondan los 24-25°C, en nuestro estudio se observa una mayor velocidad de crecimiento a temperaturas rondando los 28-32°C”, detalló.

En tanto, Paula Álvarez se refirió al estudio de las características nutricionales de diversas especies de hongos nativos de la Selva Misionera para promover su recolección, cultivo y consumo.

“La descripción de los componentes nutricionales y bioactivos de los hongos comestibles de nuestra región, representa un aporte de información relevante tanto para el sector productivo, como así también para concientizar a los consumidores sobre estos recursos que representan alimentos sanos, frescos o poco procesados, con alto valor nutricional”, afirmó.

Por último, Emanuel Grassi explicó los alcances del proyecto y resaltó que “los hongos comestibles son alimentos funcionales con propiedades nutricionales y medicinales que promueven la salud”.

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Investigan la acción de hongos para controlar las plagas en yerbales

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En el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria de la localidad de Montecarlo se está trabajando con hongos entomapatógenos tanto para el control de las principales plagas de la yerba mate como para las hormigas cortadoras de hojas que perjudican especies forestales como el eucaliptus y pino.

La Licenciada en Genética y Doctora en Ciencias Naturales María Elena Shapovaloff cuenta que actualmente cuentan con dos proyectos financiados por el Programa Regional de Asistencia al Sector Yerbatero del Instituto Nacional de la Yerba Mate, además de financiamientos de proyectos estructurales del INTA.

Shapovaloff describió la metodología de trabajo con las instituciones intervinientes en este estudio: “En la Estación Experimental Agropecuaria de Montecarlo tenemos una pequeña colección de hongos entomopatógenos de los cuales nosotros fuimos aislando, tanto del suelo como de insectos. Con esos aislamientos realizamos los bioensayos en laboratorio bajo condiciones controladas y luego lo llevamos al campo”.

Y continuó: “En el caso de las plagas de la yerba mate trabajamos con productores orgánicos y los ensayos lo hacemos en los cultivos de los socios de la Cooperativa Agrícola Mixta de Montecarlo o en los yerbales orgánicos de la Cooperativa. Siempre trabajamos con cultivos orgánicos, pero este año pensamos comenzar con yerbales convencionales, así como también realizar bioensayos en viveros”.

Y en ese sentido ponderó la producción sustentable y el cuidado del ambiente. “Son hongos que no van a afectar como sí lo hace un insecticida químico. Estamos hablando de un control biológico. Lo que quiere decir que no estamos eliminando completamente a las plagas, sino que las estamos controlando. Trabajando con estos hongos entomopatógenos estamos alineados en la producción sustentable y esto va de la mano de los ambientes libres de agroquímicos y es un avance sumamente importante. Es lo que se viene, tratar de no utilizar agroquímicos y usar lo que tenemos en la naturaleza”, señaló la licenciada en Genética y doctora en Ciencias Naturales Maria Elena Shapovaloff en diálogo con Sin Misterio, el podcast de ciencia y tecnología de Télam Digital.

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Ministerio de Ciencia financiará estudios sobre hongos comestibles en Misiones

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El Instituto Misionero de Biodiversidad (IMIBIO) y el Ministerio de Ciencia firmaron un convenio a través del cual la cartera nacional financiará un proyecto destinado al estudio de hongos comestibles en Misiones.

El proyecto de investigación “Domesticación y caracterización nutricional de especies de hongos comestibles presentes en la Provincia de Misiones” tiene como finalidad describir y estandarizar la metodología óptima para el cultivo de hongos comestibles degradadores de madera nativos de la Selva Paranaense.

Se estudiará en particular los géneros Pleurotus y Auricularia poniendo énfasis en la utilización de subproductos lignocelulósicos abundantes en la provincia.

La firma se llevó a cabo en la sede del IMIBIO y estuvo a cargo de la presidenta del organismo, Viviana Rovira y de la Coordinadora de la Unidad de Vinculación Tecnológica (FUMCyT), Yamila López.

En la oportunidad, Viviana Rovira señaló que “este tipo de convenios nos permiten seguir fortaleciendo los proyectos de investigación que desarrolla el IMiBio. En este caso, el financiamiento otorgado específicamente al trabajo de estudio, análisis y puesta en valor de hongos nativos comestibles de Misiones”.

Para la presidenta del IMIBIO “esto nos demuestra que nuestras líneas de trabajo se traducen en proyectos innovadores con beneficios para toda la sociedad misionera, que además despiertan un marcado interés de la Nación por su potencialidad para el desarrollo económico y estratégico de toda la región”, dijo.

A través de esta experiencia, se pretende obtener los perfiles nutricionales y determinar la presencia de componentes bioactivos relevantes en las especies seleccionadas, y generar la información necesaria para la valorización de los hongos comestibles de Misiones, así como difundir una práctica productiva influenciada por la economía circular, ya que no sólo se elabora un producto de alto valor nutritivo sino también comercial.

Lo innovador del proyecto radica en la domesticación de nuevas cepas nativas de hongos comestibles de los géneros Pleurotus y Auricularia presentes en Misiones, para la utilización por parte de los productores de hongos en la provincia.

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Mitos derribados: la madera resiste mejor a sismos, hongos y fuego

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Edificios y rascacielos de madera cada vez más altos son ya habituales en los países más desarrollados del mundo. Hogares, hoteles, puentes y todo tipo de obras también. Pero, ¿qué pasa cuando la madera es sometida al fuego, sufre la fuerza de los terremotos o tiene que resistir al ataque de factores bióticos externos? La Cámara de la Madera desmitifica y explica estas antiguas afirmaciones con estudios de investigación que llevan a la madera al primer puesto como material de construcción del futuro. 

La madera es uno de los productos estrella para el desarrollo sostenible. Es renovable, reciclable y carbono neutro o positivo. Además, en nuestro país la madera que se utiliza proviene de bosques certificados y gestionados de forma sostenible. Provee materia prima para productos de primera necesidad de la población, como viviendas, muebles, papeles, energía, químicos, reemplazando en muchos casos, el uso de productos no renovables provenientes de la minería y los combustibles fósiles. Con las nuevas tecnologías, como la nanotecnología y las biorrefinerías, se agregan un sinnúmero de otras aplicaciones. 

SISMOS Y TERREMOTOS 

Ahora bien, persisten aún ciertas creencias en cuanto a las limitaciones de su uso para ciertos proyectos o cuestionamientos sobre su funcionalidad, resistencia y perdurabilidad. Justamente, sobre su resistencia a los sismos y terremotos, una reciente investigación sobre el comportamiento de la madera ante los terremotos indica que ostenta una eficiencia probada que aventaja al hormigón en cuanto a estándares de seguridad. 

Esto se debe, principalmente, a su mayor capacidad de deformación elástica y a su diseño sísmico centrado en la vulnerabilidad de las uniones por sobre la falla de la materia prima. En tal sentido, es improbable que una construcción fabricada con madera llegue a colapsar. Esto se fundamenta en que las fuerzas sísmicas son proporcionales al peso del edificio, lo que desencadena en que las construcciones de madera están sometidas a fuerzas que pueden llegar a ser bastante menores que las de una cimentación tradicional. 

A esto se suma otra ventaja fundamental que tiene que ver con su gran capacidad elástica, lo que significa que puede deformarse mucho más antes de que se produzca algún tipo de fallo, incluso más que otros materiales tradicionales como el hormigón y otros materiales minerales, que se agrietan y rajan con mayor facilidad.

“La madera – según indica el estudio – permite que la energía sísmica se disipe por medio de las uniones. De ahí que cuantas más uniones tenga un edificio de madera, más va a disipar la energía, lo que evita que el edificio colapse”. Se podría decir, entonces, que tanto la madera como el hormigón se pueden agrietar y romper si se les exige demasiado, pero el metal, los clavos y los tornillos —las uniones en general— se pueden diseñar para que fallen de manera dúctil al momento de llegar al límite de su capacidad.

MADERA MODIFICADA – RESISTENCIA A HONGOS Y PARÁSITOS

 El auge por el uso de la madera en la construcción impulsa una gran cantidad de procesos y cadenas productivas y de investigación. De hecho, los estudios para hacerla cada vez más resistente y durable se multiplican en todo el mundo. Argentina tiene actualmente un patrimonio de 1,3 millones de hectáreas de plantaciones forestales, un 55% de ellas certificadas con sellos por gestión sostenible reconocidos internacionalmente. La foresto-industria de Argentina se provee en un 95% de madera proveniente de dichas plantaciones. El agregado de valor incluye la producción de celulosa y papel, madera y tableros para viviendas y muebles, energía eléctrica y térmica, y diversos productos químicos. Con 13.000 productores forestales y más de 6.000 empresas, la foresto industria es hoy un sector productivo que emplea en forma directa y formalmente a más de 100.000 personas y exporta alrededor de 700 millones de dólares anuales. 

Para potenciar este desarrollo, surge el concepto de “madera modificada”: un tipo de madera más fuerte que la madera estándar. La diferencia radica en que la madera modificada ha sido intervenida térmica o químicamente para mejorar sus propiedades. 

Si el cambio es del tipo térmico se toma una pieza de madera normal no tratada y se calienta hasta 180 ° C. El contenido de oxígeno de la madera está ligeramente despojado, lo que evita que se queme a estas altas temperaturas. La ausencia de oxígeno ayuda a las paredes celulares de la madera a pasar por cambios que la harán una pieza de madera más fuerte y confiable. Luego, si se trata de un proceso químico,se introducen diferentes productos para fortalecer y modificar la madera, incluidos el aceite caliente, el gas nitrógeno y el vapor. 

Estos procesos le dan la opción de usar madera dura o madera blanda, ya que la madera blanda modificada térmicamente tiene propiedades similares a la madera dura. En Chile, por ejemplo, están estudiando una especie nativa – raulí – antes y después de ser modificado térmicamente para evaluar su desempeño constructivo. También se pone a prueba un tipo especifico de eucalipto (Eucaliptus nitens) Se espera que el conocimiento obtenido permita descubrir el potencial de productos con un alto valor agregado y de alto interés del mercado forestal-maderero. 

FUEGO 

La madera es un recurso natural y sustentable que, debido a su velocidad de respuesta, la capacidad disponible del recurso forestal y el procesamiento industrial, permite dinamizar el empleo y las economías regionales, agregando valor a la materia prima proveniente de bosques cultivados como también por los claros beneficios ambientales, económicos y constructivos de los sistemas utilizados. Se trata de una cadena de valor que tiene un efecto multiplicador desde la semilla, la plantación, resina y todos sus derivados, manejo forestal, cosecha de rollos, destino de rollos finos para celulosa y papel y de rollos para madera aserrable, aprovechamiento de desperdicio como chip y viruta para generación de energía renovable, maderas y molduras con destino para la construcción y viviendas con madera y muebles, entre otros usos. 

Especialmente en la construcción y en comparación con otros materiales, la madera es un material renovable, reciclable y carbono neutro. Esto contribuye con la mitigación del cambio climático y a su vez con calentamiento global, siendo el material de menor demanda energética para su fabricación. Debido a su capacidad aislante superior a cualquier material de uso tradicional en el país, promueve un bajo consumo energético que implica ahorro para el usuario y la sociedad, en un contexto energético deficitario. Asimismo, la madera cuenta con una gran resistencia estructural en relación a su peso, con un óptimo comportamiento antisísmico, posee una buena resistencia ante el fuego, es durable, estética y cálida. 

En ese punto es donde se concentra la atención ahora. Es sabido que la madera de por sí es un material combustible, pero, sin embargo, toda persona que alguna vez haya intentado encender una fogata, habrá notado que no es sencillo hacer arder madera por sí sola. Una combustión sostenida se logra solamente bajo ciertas condiciones particulares, siendo ése un hecho fundamental para la seguridad contra incendios en construcciones.

Justamente, “la principal protección es una capa de sacrificio de carbonización cuando se diseña un elemento estructural de madera. Estimando la duración total de un incendio y conociendo la tasa de carbonización, es posible dimensionar el elemento de madera de manera tal que, al finalizar el incendio, aún quede una sección suficiente para asegurar la integridad estructural del edificio” explican en un trabajo reciente. 

De hecho, “la alta masividad de los elementos constructivos de madera maciza hace que se requiera de un flujo de calor externo para producir una combustión sostenida. Así, al pirolizar —proceso de descomposición química de materia orgánica y de todo tipo de materiales, causada por el calentamiento a altas temperaturas en ausencia de oxígeno—, se genera una capa de carbón que protege la madera contra el calor de las llamas, aumentando su resistencia al fuego”.

Y, además, la llama misma generada por un elemento de madera no provee suficiente calor para mantener la producción de volátiles que la alimenten. Hoy los estudios apuntan a lograr una dinámica de incendios en edificaciones de madera mediante la cual sea posible asegurar que éstos se auto-extingan. Una solución podría residir en encapsular el material con planchas de yeso-cartón, haciendo que los edificios de madera encapsulada sean casi de materialidad incombustible. 

Investigaciones y análisis comprueban que la madera maciza no sólo cumple con los códigos de seguridad y protección contra incendios prescritos, sino que puede incluso superarlos. Por ejemplo, en una prueba de fuego, una pared de 18 centímetros de espesor de CLT revestida de yeso, resistió tres horas y seis minutos, entregando una hora más que los requisitos actuales del código anti-incendios. 

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