HONGOS

Investigan la acción de hongos para controlar las plagas en yerbales

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En el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria de la localidad de Montecarlo se está trabajando con hongos entomapatógenos tanto para el control de las principales plagas de la yerba mate como para las hormigas cortadoras de hojas que perjudican especies forestales como el eucaliptus y pino.

La Licenciada en Genética y Doctora en Ciencias Naturales María Elena Shapovaloff cuenta que actualmente cuentan con dos proyectos financiados por el Programa Regional de Asistencia al Sector Yerbatero del Instituto Nacional de la Yerba Mate, además de financiamientos de proyectos estructurales del INTA.

Shapovaloff describió la metodología de trabajo con las instituciones intervinientes en este estudio: “En la Estación Experimental Agropecuaria de Montecarlo tenemos una pequeña colección de hongos entomopatógenos de los cuales nosotros fuimos aislando, tanto del suelo como de insectos. Con esos aislamientos realizamos los bioensayos en laboratorio bajo condiciones controladas y luego lo llevamos al campo”.

Y continuó: “En el caso de las plagas de la yerba mate trabajamos con productores orgánicos y los ensayos lo hacemos en los cultivos de los socios de la Cooperativa Agrícola Mixta de Montecarlo o en los yerbales orgánicos de la Cooperativa. Siempre trabajamos con cultivos orgánicos, pero este año pensamos comenzar con yerbales convencionales, así como también realizar bioensayos en viveros”.

Y en ese sentido ponderó la producción sustentable y el cuidado del ambiente. “Son hongos que no van a afectar como sí lo hace un insecticida químico. Estamos hablando de un control biológico. Lo que quiere decir que no estamos eliminando completamente a las plagas, sino que las estamos controlando. Trabajando con estos hongos entomopatógenos estamos alineados en la producción sustentable y esto va de la mano de los ambientes libres de agroquímicos y es un avance sumamente importante. Es lo que se viene, tratar de no utilizar agroquímicos y usar lo que tenemos en la naturaleza”, señaló la licenciada en Genética y doctora en Ciencias Naturales Maria Elena Shapovaloff en diálogo con Sin Misterio, el podcast de ciencia y tecnología de Télam Digital.

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Ministerio de Ciencia financiará estudios sobre hongos comestibles en Misiones

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El Instituto Misionero de Biodiversidad (IMIBIO) y el Ministerio de Ciencia firmaron un convenio a través del cual la cartera nacional financiará un proyecto destinado al estudio de hongos comestibles en Misiones.

El proyecto de investigación “Domesticación y caracterización nutricional de especies de hongos comestibles presentes en la Provincia de Misiones” tiene como finalidad describir y estandarizar la metodología óptima para el cultivo de hongos comestibles degradadores de madera nativos de la Selva Paranaense.

Se estudiará en particular los géneros Pleurotus y Auricularia poniendo énfasis en la utilización de subproductos lignocelulósicos abundantes en la provincia.

La firma se llevó a cabo en la sede del IMIBIO y estuvo a cargo de la presidenta del organismo, Viviana Rovira y de la Coordinadora de la Unidad de Vinculación Tecnológica (FUMCyT), Yamila López.

En la oportunidad, Viviana Rovira señaló que “este tipo de convenios nos permiten seguir fortaleciendo los proyectos de investigación que desarrolla el IMiBio. En este caso, el financiamiento otorgado específicamente al trabajo de estudio, análisis y puesta en valor de hongos nativos comestibles de Misiones”.

Para la presidenta del IMIBIO “esto nos demuestra que nuestras líneas de trabajo se traducen en proyectos innovadores con beneficios para toda la sociedad misionera, que además despiertan un marcado interés de la Nación por su potencialidad para el desarrollo económico y estratégico de toda la región”, dijo.

A través de esta experiencia, se pretende obtener los perfiles nutricionales y determinar la presencia de componentes bioactivos relevantes en las especies seleccionadas, y generar la información necesaria para la valorización de los hongos comestibles de Misiones, así como difundir una práctica productiva influenciada por la economía circular, ya que no sólo se elabora un producto de alto valor nutritivo sino también comercial.

Lo innovador del proyecto radica en la domesticación de nuevas cepas nativas de hongos comestibles de los géneros Pleurotus y Auricularia presentes en Misiones, para la utilización por parte de los productores de hongos en la provincia.

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Mitos derribados: la madera resiste mejor a sismos, hongos y fuego

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Edificios y rascacielos de madera cada vez más altos son ya habituales en los países más desarrollados del mundo. Hogares, hoteles, puentes y todo tipo de obras también. Pero, ¿qué pasa cuando la madera es sometida al fuego, sufre la fuerza de los terremotos o tiene que resistir al ataque de factores bióticos externos? La Cámara de la Madera desmitifica y explica estas antiguas afirmaciones con estudios de investigación que llevan a la madera al primer puesto como material de construcción del futuro. 

La madera es uno de los productos estrella para el desarrollo sostenible. Es renovable, reciclable y carbono neutro o positivo. Además, en nuestro país la madera que se utiliza proviene de bosques certificados y gestionados de forma sostenible. Provee materia prima para productos de primera necesidad de la población, como viviendas, muebles, papeles, energía, químicos, reemplazando en muchos casos, el uso de productos no renovables provenientes de la minería y los combustibles fósiles. Con las nuevas tecnologías, como la nanotecnología y las biorrefinerías, se agregan un sinnúmero de otras aplicaciones. 

SISMOS Y TERREMOTOS 

Ahora bien, persisten aún ciertas creencias en cuanto a las limitaciones de su uso para ciertos proyectos o cuestionamientos sobre su funcionalidad, resistencia y perdurabilidad. Justamente, sobre su resistencia a los sismos y terremotos, una reciente investigación sobre el comportamiento de la madera ante los terremotos indica que ostenta una eficiencia probada que aventaja al hormigón en cuanto a estándares de seguridad. 

Esto se debe, principalmente, a su mayor capacidad de deformación elástica y a su diseño sísmico centrado en la vulnerabilidad de las uniones por sobre la falla de la materia prima. En tal sentido, es improbable que una construcción fabricada con madera llegue a colapsar. Esto se fundamenta en que las fuerzas sísmicas son proporcionales al peso del edificio, lo que desencadena en que las construcciones de madera están sometidas a fuerzas que pueden llegar a ser bastante menores que las de una cimentación tradicional. 

A esto se suma otra ventaja fundamental que tiene que ver con su gran capacidad elástica, lo que significa que puede deformarse mucho más antes de que se produzca algún tipo de fallo, incluso más que otros materiales tradicionales como el hormigón y otros materiales minerales, que se agrietan y rajan con mayor facilidad.

“La madera – según indica el estudio – permite que la energía sísmica se disipe por medio de las uniones. De ahí que cuantas más uniones tenga un edificio de madera, más va a disipar la energía, lo que evita que el edificio colapse”. Se podría decir, entonces, que tanto la madera como el hormigón se pueden agrietar y romper si se les exige demasiado, pero el metal, los clavos y los tornillos —las uniones en general— se pueden diseñar para que fallen de manera dúctil al momento de llegar al límite de su capacidad.

MADERA MODIFICADA – RESISTENCIA A HONGOS Y PARÁSITOS

 El auge por el uso de la madera en la construcción impulsa una gran cantidad de procesos y cadenas productivas y de investigación. De hecho, los estudios para hacerla cada vez más resistente y durable se multiplican en todo el mundo. Argentina tiene actualmente un patrimonio de 1,3 millones de hectáreas de plantaciones forestales, un 55% de ellas certificadas con sellos por gestión sostenible reconocidos internacionalmente. La foresto-industria de Argentina se provee en un 95% de madera proveniente de dichas plantaciones. El agregado de valor incluye la producción de celulosa y papel, madera y tableros para viviendas y muebles, energía eléctrica y térmica, y diversos productos químicos. Con 13.000 productores forestales y más de 6.000 empresas, la foresto industria es hoy un sector productivo que emplea en forma directa y formalmente a más de 100.000 personas y exporta alrededor de 700 millones de dólares anuales. 

Para potenciar este desarrollo, surge el concepto de “madera modificada”: un tipo de madera más fuerte que la madera estándar. La diferencia radica en que la madera modificada ha sido intervenida térmica o químicamente para mejorar sus propiedades. 

Si el cambio es del tipo térmico se toma una pieza de madera normal no tratada y se calienta hasta 180 ° C. El contenido de oxígeno de la madera está ligeramente despojado, lo que evita que se queme a estas altas temperaturas. La ausencia de oxígeno ayuda a las paredes celulares de la madera a pasar por cambios que la harán una pieza de madera más fuerte y confiable. Luego, si se trata de un proceso químico,se introducen diferentes productos para fortalecer y modificar la madera, incluidos el aceite caliente, el gas nitrógeno y el vapor. 

Estos procesos le dan la opción de usar madera dura o madera blanda, ya que la madera blanda modificada térmicamente tiene propiedades similares a la madera dura. En Chile, por ejemplo, están estudiando una especie nativa – raulí – antes y después de ser modificado térmicamente para evaluar su desempeño constructivo. También se pone a prueba un tipo especifico de eucalipto (Eucaliptus nitens) Se espera que el conocimiento obtenido permita descubrir el potencial de productos con un alto valor agregado y de alto interés del mercado forestal-maderero. 

FUEGO 

La madera es un recurso natural y sustentable que, debido a su velocidad de respuesta, la capacidad disponible del recurso forestal y el procesamiento industrial, permite dinamizar el empleo y las economías regionales, agregando valor a la materia prima proveniente de bosques cultivados como también por los claros beneficios ambientales, económicos y constructivos de los sistemas utilizados. Se trata de una cadena de valor que tiene un efecto multiplicador desde la semilla, la plantación, resina y todos sus derivados, manejo forestal, cosecha de rollos, destino de rollos finos para celulosa y papel y de rollos para madera aserrable, aprovechamiento de desperdicio como chip y viruta para generación de energía renovable, maderas y molduras con destino para la construcción y viviendas con madera y muebles, entre otros usos. 

Especialmente en la construcción y en comparación con otros materiales, la madera es un material renovable, reciclable y carbono neutro. Esto contribuye con la mitigación del cambio climático y a su vez con calentamiento global, siendo el material de menor demanda energética para su fabricación. Debido a su capacidad aislante superior a cualquier material de uso tradicional en el país, promueve un bajo consumo energético que implica ahorro para el usuario y la sociedad, en un contexto energético deficitario. Asimismo, la madera cuenta con una gran resistencia estructural en relación a su peso, con un óptimo comportamiento antisísmico, posee una buena resistencia ante el fuego, es durable, estética y cálida. 

En ese punto es donde se concentra la atención ahora. Es sabido que la madera de por sí es un material combustible, pero, sin embargo, toda persona que alguna vez haya intentado encender una fogata, habrá notado que no es sencillo hacer arder madera por sí sola. Una combustión sostenida se logra solamente bajo ciertas condiciones particulares, siendo ése un hecho fundamental para la seguridad contra incendios en construcciones.

Justamente, “la principal protección es una capa de sacrificio de carbonización cuando se diseña un elemento estructural de madera. Estimando la duración total de un incendio y conociendo la tasa de carbonización, es posible dimensionar el elemento de madera de manera tal que, al finalizar el incendio, aún quede una sección suficiente para asegurar la integridad estructural del edificio” explican en un trabajo reciente. 

De hecho, “la alta masividad de los elementos constructivos de madera maciza hace que se requiera de un flujo de calor externo para producir una combustión sostenida. Así, al pirolizar —proceso de descomposición química de materia orgánica y de todo tipo de materiales, causada por el calentamiento a altas temperaturas en ausencia de oxígeno—, se genera una capa de carbón que protege la madera contra el calor de las llamas, aumentando su resistencia al fuego”.

Y, además, la llama misma generada por un elemento de madera no provee suficiente calor para mantener la producción de volátiles que la alimenten. Hoy los estudios apuntan a lograr una dinámica de incendios en edificaciones de madera mediante la cual sea posible asegurar que éstos se auto-extingan. Una solución podría residir en encapsular el material con planchas de yeso-cartón, haciendo que los edificios de madera encapsulada sean casi de materialidad incombustible. 

Investigaciones y análisis comprueban que la madera maciza no sólo cumple con los códigos de seguridad y protección contra incendios prescritos, sino que puede incluso superarlos. Por ejemplo, en una prueba de fuego, una pared de 18 centímetros de espesor de CLT revestida de yeso, resistió tres horas y seis minutos, entregando una hora más que los requisitos actuales del código anti-incendios. 

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Micelio: el hongo que puede sustituir al plástico 

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Por años, las setas han sido usadas en la cocina internacional como acompañantes de muchos  platillos. Pero los beneficios y bondades de estas, no son solamente culinarias. Los hongos,  como sustituto al plástico, es un tema cada vez más popular entre las alternativas de material  biodegradable. 

Son muchos los negocios que han nacido utilizando el micelio, el aparato vegetativo de los  hongos, como materia prima. Sobre todo las empresas ecológicas que promueven el bio plástico como material del futuro. 

Pero, ¿qué es el micelio y en dónde se encuentra? 

Cuando hablamos de hongos, es fácil imaginar la forma de estos, la parte aérea que es el  cuerpo fructífero. Pero estos están compuestos de una parte vegetativa que está debajo de la  tierra, a la cual se le llama micelio y que es todo el sistema de las raíces. 

El micelio está compuesto por finos tejidos que parecen hilos, llamados hifas, que en  conjunto son un soporte vital para el hongo, es decir, la parte esencial de todo su sistema.  Estas hifas se extienden hasta el suelo u otras superficies como la madera, material vegetal,  entre otros, para recoger agua y nutrientes y llevarlos de vuelta al núcleo. Por consiguiente, sin  estas, el ciclo de vida del hongo no existiría.  

Los micelios forman una red subterránea que, además de servir de alimento para los hongos  en la superficie, le permiten comunicarse con otras plantas que están en el bosque para  intercambiar nutrientes y azúcares. 

Esta simbiosis o interconectividad, garantiza no solamente el desarrollo del hongo, también su  salud y la del ecosistema a su alrededor. Es un sistema vivo que abunda en el planeta y  dependiendo de las condiciones ambientales en la que se dé, tendrá un crecimiento rápido o  lento.  

¿Pueden ser usados los hongos como sustituto del plástico? 

De acuerdo con varias investigaciones, el micelio, es un sustituto perfecto para el plástico, y un  material de construcción y aislamiento para emplear en un futuro. La primera propuesta sobre  esta posibilidad, la desarrollaron Gavin McIntyre y Eben Bayer de la empresa estadounidense  Ecovative Design

Ellos exponen que los micelios logran cohesionar cualquier material blando en el que puedan  crecer, rellenando los espacios huecos del lugar en el que se introduzca, como lo haría el  pegamento. 

El resultado de esto, sería una mezcla de micelio resistente que sirve de aislante como el  mismo poliuretano. Pero la diferencia destacable del micelio, es que es completamente  biodegradable

El micelio es un material bio-contribuyente increíble  

Además de biodegradable, el micelio también es un material bio-contribuyente. En lugar de  descomponerse en microesferas que dañan el ambiente y al hábitat marina, los materiales  hechos con base en el micelio se descomponen en nutrientes que son útiles para el suelo.

Por esto, es considerado una fuerte alternativa a las espumas plásticas que se basan en  poliestireno. En la actualidad, se generan aproximadamente 2010 millones de toneladas de  residuos sólidos al año. En donde el plástico abarca un 12% de los residuos globales. 

Por suerte, para nuestro futuro, el micelio contribuye biológicamente al suelo, y es un  organismo completamente compostable en el hogar. Sumado a esto, requiere menos energía  que la que se necesita para la elaboración del cartón y el plástico. 

La tecnología del hongo que sustituye al plástico 

La tecnología del micelio tiene un enfoque diferente a lo que conocemos hasta ahora. El  proceso de su producción se inicia con el reciclaje de las fibras naturales de cultivos que los  agricultores ya no necesitan, como por ejemplo, la cáscara de maíz. Produciendo un sustituto  para el plástico que es respetuoso con el medio ambiente.  

Es como un pegamento vivo que emplea el mismo proceso natural de descomposición de  fibras naturales, formando una red característica de hifas que se pueden moldear y dirigir en  diversos tipos de envases de productos. 

Gracias a su rápido crecimiento, el proceso de elaboración dura aproximadamente una semana  y se hace dentro de un sistema de cultivo vertical ambientalmente controlado. Al final, lo que  se obtiene es un material ligero y duradero que es resistente tanto a la humedad como al  fuego. Y lo más positivo de todo, es que se puede reciclar. 

La demanda del micelio en el mercado, como sustituto al plástico  En el mercado ya se encuentran diversos productos creados con micelio. Una de sus versiones  más populares hasta ahora, es la de paquetes de embalaje creada por Ecovative Design. Un  producto que proporciona aislamiento térmico y se puede descomponer en unos 45 días.  

Debido a que el uso de material ecológico sigue en aumento y el micelio es uno de los  materiales más resistentes y confiables, se ha convertido en la opción comercial más  atractiva. Su producción genera 90% menos dióxido de carbono y usa solo un 12% de la  energía que la producción de envases plásticos.  

Al utilizarlo como materia prima en los sectores urbanizados, se han logrado generar nuevos  nichos y micronichos de mercado. En donde la espuma de micelio es la base de fabricación de  productos útiles como calzado, ropa, cuero sin animales, carne vegetal, y más.  

Convirtiéndose en un material capaz de competir con cualquier otro, pero con costos de  producción mucho más rentables. Además, tiene como ventaja que su fabricación depende de  los desechos agrícolas, los cuales siempre están presentes en el mundo. 

El micelio es el plástico del futuro  

Es bien sabido por todos, que el plástico sintético demora años en descomponerse, también  que tiene un impacto negativo en los océanos y al descomponerse es nocivo para el suelo. Esto  justifica la búsqueda de alternativas biodegradables para crear una nueva era del plástico. Y  con el micelio, esa era ya está aquí.  

El micelio es útil, no solamente para empacar productos o producir envases, también lo es  para hacer materiales de construcción, en donde supera los índices de aislamiento térmico y  acústico, comparado con los materiales de plástico y petroquímicos. 

Se está estudiando, cómo las casas hechas con ladrillos ecológicos basados en las hifas del  hongo podrían ser un arma contra el cambio climático y la reducción de contaminación en la  tierra. 

Aunque todo esto se encuentra en fase inicial, ya se han comprobado los beneficios de los  hongos como sustituto al plástico y de materiales de construcción para el futuro. Asimismo,  que la misma naturaleza nos ayudará a salvarla del impacto que hemos generado por años en  el planeta. 

Por el momento, aún debemos seguir aprendiendo y difundiendo los beneficios y las bondades  de las setas. Gracias a la empresa latinoamericana Mycel Bridge, la cual tiene alta presencia  digital, como una agencia enfocada en el Reino Fungi, hoy en día podemos aprender más  sobre las alternativas de restauración ecológica que tenemos como sociedad. Y mejorar las  oportunidades competitivas en el mercado relacionado con los hongos.  

Autora: Aiskel Colina, Comunicadora Social

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Ñandúes, felinos y hongos raros, el ecosistema escondido en el Campo San Juan

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El viernes finalizó un primer relevamiento de cinco días de un grupo de guardaparques, biólogos e investigadores del Instituto Misionero de Biodiversidad sobre la flora, fauna y funga -conjunto de especies de hongos presentes en un sitio en particular- de la Reserva Natural Silvestre “Parque Federal Campo San Juan”. La primera conclusión: hay más de lo que se esperaba y una biodiversidad única, por la transición entre selva y pastizales que hay en las poco más de cinco mil hectáreas entre Candelaria y Santa Ana. ¿La sorpresa? Encontraron ejemplares de ñandúes silvestres y posiblemente plantas y hongos que pueden ser calificados como inéditos. Pero también estiman que hay lugar suficiente para hallar ejemplares de felinos como pumas, yaguarundís y tiricas y el mítico aguará guazú.

La iniciativa que se realizó en el marco de un proyecto conjunto entre el Instituto Misionero de Biodiversidad, Parques Nacionales y el Ministerio de Ecología de Misiones, contó además con el apoyo por parte de la Asociación civil Aves Argentinas, primera organización no gubernamental ambientalista del país, con más de un siglo de trayectoria. 

Este relevamiento resulta de suma importancia para poder estudiar y conocer en profundidad la Biodiversidad que habita en el área identificada como zona de transición entre las ecorregiones Campos y malezales y Selva Paranaense. 

Actualmente el Parque Federal Campo San Juan es un área natural protegida en formación y la generación de una línea de base permitirá obtener un punto de partida para ulteriores mediciones. “Conocer la biodiversidad de un área constituye el paso inicial para cualquier acción de manejo de los recursos y de esta forma permite documentar el estado de los mismos y sus necesidades de protección”, precisó Emanuel Grassi, director ejecutivo del IMibio. 

“Lo interesante de esta zona es que es de transición. Se la denomina ecotono, entre la selva y los pastizales. Ahí encontrás especies de ambos ecosistemas entremezclados y aparecieron cosas interesantes, hongos que probablemente sean nuevos (a confirmar), monos carayá y caí. Es un ecosistema diferente a lo conocido en Misiones. Esto es el pastizal misionero y es de suma importancia su conservación. 

En este contexto, los estudios llevados a cabo en el sitio por nuestra institución fueron los siguientes:

*Recolección de heces de monos Caraya (Alouatta caraya) y Cai (Sapajus nigritus), para el estudio de viroma intestinal. El muestreo fue realizado por Candelaria Sánchez Fernández y Pamela Kuhlmann, ambas investigadoras del IMiBio, acompañadas por Luciana Oklander y Victoria Zorzi, especialistas en primates del IBS-CONICET. Las muestras recolectadas fueron resguardadas para su estudio en el IMiBio. 

* Toma de muestras por hisopado bucal y urogenital de murciélagos en el marco del estudio de potenciales patógenos, a cargo de Kuhlmann y Sánchez Fernández. La captura de los murciélagos con posterior liberación fue coordinada junto al grupo de PCMA (Programa de Conservación de los Murciélagos de Argentina) y PIDBA (Programa de Conservación del Cerro al Campo), liderado por Tatiana Sánchez, junto a Camila González Noschese, la bióloga Luz Olmedo y el biólogo Guido Joan Solowinski. 

*Colecta e identificación de especies para relevamientos de flora y funga del área, a cargo de Grassi, María Victoria Vignale, la ingeniera forestal Violeta Álvarez y el licenciado Fernando Mazur.  Esta colecta reviste gran interés debido a las particularidades de la región que combina la presencia de especies frecuentes en Campos y malezales con especies abundantes en los ambientes selváticos. Tal es el caso de árboles como el Urunday (Astronium balansae) y la Pitanga (Eugenia uniflora). 

Durante las jornadas de trabajo los investigadores del IMiBio lograron recolectar una centena de ejemplares, entre hongos y plantas, que serán depositados en la Sala de colecciones del instituto, bautizada “Moisés Santiago Bertoni”. 

La campaña fue retratada por el biólogo y fotógrafo Julián Baigorria quien aprovechó la ocasión para hacer un relevamiento de las aves de la zona. Asimismo, grupos de investigadores de las otras instituciones participantes permanecerán en el sitio hasta este domingo relevando anfibios, reptiles, peces y mamíferos del lugar que se extiende desde la ruta nacional 12 hasta el río Paraná y que contiene arroyos internos. 

Como corolario de la toma de datos por parte del IMiBio, el geógrafo Felipe Barros y Juan Francisco Vinuesa, quienes trabajan bajo la Dirección General de Sistemas informáticos realizaron la toma de imágenes mediante la utilización de un drone para elaborar la cartografía de esta región tan poco explorada. Este trabajo fue posible gracias a la colaboración de la Fundación Banco de Residuos del Litoral Argentino, y permite, frente a novedosas tecnologías lograr un nivel de alta resolución espacial de la vegetación y usos de suelo. 

De la experiencia además se destaca el trabajo en conjunto entre el personal de la Administración de Parques Nacionales y el Ministerio de Ecología quienes aseguraron que las actividades en el área se lleven a cabo de la forma correcta y segura, así como el aporte de insumos y acompañamiento de la organización Aves Argentinas; que facilitaron la tarea del IMiBio.

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