Ñandúes, felinos y hongos raros, el ecosistema escondido en el Campo San Juan

El viernes finalizó un primer relevamiento de cinco días de un grupo de guardaparques, biólogos e investigadores del Instituto Misionero de Biodiversidad sobre la flora, fauna y funga -conjunto de especies de hongos presentes en un sitio en particular- de la Reserva Natural Silvestre “Parque Federal Campo San Juan”. La primera conclusión: hay más de lo que se esperaba y una biodiversidad única, por la transición entre selva y pastizales que hay en las poco más de cinco mil hectáreas entre Candelaria y Santa Ana. ¿La sorpresa? Encontraron ejemplares de ñandúes silvestres y posiblemente plantas y hongos que pueden ser calificados como inéditos. Pero también estiman que hay lugar suficiente para hallar ejemplares de felinos como pumas, yaguarundís y tiricas y el mítico aguará guazú.

La iniciativa que se realizó en el marco de un proyecto conjunto entre el Instituto Misionero de Biodiversidad, Parques Nacionales y el Ministerio de Ecología de Misiones, contó además con el apoyo por parte de la Asociación civil Aves Argentinas, primera organización no gubernamental ambientalista del país, con más de un siglo de trayectoria. 

Este relevamiento resulta de suma importancia para poder estudiar y conocer en profundidad la Biodiversidad que habita en el área identificada como zona de transición entre las ecorregiones Campos y malezales y Selva Paranaense. 

Actualmente el Parque Federal Campo San Juan es un área natural protegida en formación y la generación de una línea de base permitirá obtener un punto de partida para ulteriores mediciones. “Conocer la biodiversidad de un área constituye el paso inicial para cualquier acción de manejo de los recursos y de esta forma permite documentar el estado de los mismos y sus necesidades de protección”, precisó Emanuel Grassi, director ejecutivo del IMibio. 

“Lo interesante de esta zona es que es de transición. Se la denomina ecotono, entre la selva y los pastizales. Ahí encontrás especies de ambos ecosistemas entremezclados y aparecieron cosas interesantes, hongos que probablemente sean nuevos (a confirmar), monos carayá y caí. Es un ecosistema diferente a lo conocido en Misiones. Esto es el pastizal misionero y es de suma importancia su conservación. 

En este contexto, los estudios llevados a cabo en el sitio por nuestra institución fueron los siguientes:

*Recolección de heces de monos Caraya (Alouatta caraya) y Cai (Sapajus nigritus), para el estudio de viroma intestinal. El muestreo fue realizado por Candelaria Sánchez Fernández y Pamela Kuhlmann, ambas investigadoras del IMiBio, acompañadas por Luciana Oklander y Victoria Zorzi, especialistas en primates del IBS-CONICET. Las muestras recolectadas fueron resguardadas para su estudio en el IMiBio. 

* Toma de muestras por hisopado bucal y urogenital de murciélagos en el marco del estudio de potenciales patógenos, a cargo de Kuhlmann y Sánchez Fernández. La captura de los murciélagos con posterior liberación fue coordinada junto al grupo de PCMA (Programa de Conservación de los Murciélagos de Argentina) y PIDBA (Programa de Conservación del Cerro al Campo), liderado por Tatiana Sánchez, junto a Camila González Noschese, la bióloga Luz Olmedo y el biólogo Guido Joan Solowinski. 

*Colecta e identificación de especies para relevamientos de flora y funga del área, a cargo de Grassi, María Victoria Vignale, la ingeniera forestal Violeta Álvarez y el licenciado Fernando Mazur.  Esta colecta reviste gran interés debido a las particularidades de la región que combina la presencia de especies frecuentes en Campos y malezales con especies abundantes en los ambientes selváticos. Tal es el caso de árboles como el Urunday (Astronium balansae) y la Pitanga (Eugenia uniflora). 

Durante las jornadas de trabajo los investigadores del IMiBio lograron recolectar una centena de ejemplares, entre hongos y plantas, que serán depositados en la Sala de colecciones del instituto, bautizada “Moisés Santiago Bertoni”. 

La campaña fue retratada por el biólogo y fotógrafo Julián Baigorria quien aprovechó la ocasión para hacer un relevamiento de las aves de la zona. Asimismo, grupos de investigadores de las otras instituciones participantes permanecerán en el sitio hasta este domingo relevando anfibios, reptiles, peces y mamíferos del lugar que se extiende desde la ruta nacional 12 hasta el río Paraná y que contiene arroyos internos. 

Como corolario de la toma de datos por parte del IMiBio, el geógrafo Felipe Barros y Juan Francisco Vinuesa, quienes trabajan bajo la Dirección General de Sistemas informáticos realizaron la toma de imágenes mediante la utilización de un drone para elaborar la cartografía de esta región tan poco explorada. Este trabajo fue posible gracias a la colaboración de la Fundación Banco de Residuos del Litoral Argentino, y permite, frente a novedosas tecnologías lograr un nivel de alta resolución espacial de la vegetación y usos de suelo. 

De la experiencia además se destaca el trabajo en conjunto entre el personal de la Administración de Parques Nacionales y el Ministerio de Ecología quienes aseguraron que las actividades en el área se lleven a cabo de la forma correcta y segura, así como el aporte de insumos y acompañamiento de la organización Aves Argentinas; que facilitaron la tarea del IMiBio.

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