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El consumo sigue sin reaccionar: el IVA confirma estancamiento y caída de la actividad

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La recaudación del IVA vinculada al mercado interno volvió a mostrar señales de debilidad en el inicio de 2026 y refuerza el diagnóstico de una economía que no logra recuperar el consumo. De acuerdo con un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), el componente impositivo del Impuesto al Valor Agregado registró una caída real del 2% en el primer cuatrimestre del año, mientras que el IVA aduanero se desplomó 23%, reflejando además la fuerte retracción de las importaciones.

El dato resulta especialmente relevante porque el IVA es uno de los principales termómetros del nivel de actividad y del consumo masivo. Según el análisis elaborado por el economista Nadín Argañaraz, el IVA Neto acumuló una baja real del 8,5% interanual respecto del mismo período de 2025, incluso contemplando una desaceleración inflacionaria durante abril.

La dinámica confirma que la recuperación económica continúa mostrando fuertes desequilibrios sectoriales. Mientras algunos rubros ligados al agro, la minería y la intermediación financiera exhiben mejoras, el comercio y la industria siguen sin encontrar piso. La caída de la recaudación asociada al consumo interno deja en evidencia que el deterioro del poder adquisitivo todavía impacta sobre las ventas y la actividad cotidiana.

El cuadro se completa con otros indicadores tributarios que también reflejan enfriamiento económico. El impuesto sobre Créditos y Débitos Bancarios -considerado un indicador casi instantáneo de la actividad- cayó 0,5% real en el primer cuatrimestre, marcando al menos un escenario de estancamiento.

A nivel general, el IARAF estimó que la recaudación tributaria nacional total retrocedió 6,7% real interanual entre enero y abril. Incluso excluyendo los tributos vinculados al comercio exterior, la caída fue de 5,3%, lo que evidencia que la debilidad económica trasciende el impacto de las importaciones.

Entre los tributos con peor desempeño aparecen los derechos de exportación (-37,5%), los impuestos internos coparticipados (-17,6%) y los derechos de importación (-16,1%). En contrapartida, el único impuesto con crecimiento real fue el de los combustibles, con una suba de 20,9%, impulsada por actualizaciones impositivas y aumentos de precios en surtidores.

El deterioro de la actividad también comienza a impactar sobre los recursos asociados al empleo formal. Los aportes y contribuciones a la seguridad social mostraron una baja real de 4,1% interanual, en línea con el enfriamiento del mercado laboral y la pérdida de poder salarial.

Los últimos indicadores privados y oficiales refuerzan ese escenario. El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) del INDEC registró una caída de 2,6% en febrero, mientras que el Centro de Estudios Orlando Ferreres calculó un retroceso de 2,9%, asociado principalmente a la debilidad industrial y comercial.

Aunque para marzo algunas consultoras proyectan un rebote moderado, los analistas coinciden en que todavía no alcanza para compensar las caídas acumuladas en los primeros meses del año. El resultado es una economía que exhibe estabilidad financiera y desaceleración inflacionaria, pero todavía sin una recuperación sólida del consumo y la actividad real.

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Transferencias en caída: por el ajuste nacional Misiones perdió 164 millones de dólares de Coparticipación

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El recorte de transferencias del Gobierno nacional a provincias acumuló una caída equivalente a US$18.000 millones en los últimos 26 meses, según un informe que analiza el período entre enero de 2024 y febrero de 2026. El dato no es solo fiscal: revela una redefinición del vínculo entre Nación y jurisdicciones subnacionales en un contexto de ajuste sostenido. La pregunta que sobrevuela es si este movimiento consolida un nuevo equilibrio de poder o si abre un frente de tensión política con impacto en el Congreso y las finanzas provinciales.

En el caso de Misiones el informe muestra que en 26 meses la provincia dejó de percibir 164 millones de dólares de Transferencias Automáticas (Coparticipación). Además, el IARAF estima que si sumamos las transferencias no automáticas la perdida crece a 500 millones de dólares.

Un ajuste con doble vía: discrecional y automático

El informe distingue dos canales clave: las transferencias no automáticas —definidas por decisión del Gobierno— y las automáticas, atadas a la recaudación de impuestos coparticipables.

En el primer caso, la caída acumulada para el conjunto de las 23 provincias alcanzó $20,5 billones a valores constantes de febrero de 2026, mientras que en el segundo se sumaron $15,6 billones adicionales de pérdida. La combinación arroja un recorte total de $36 billones, donde el 57% responde a decisiones discrecionales y el 43% a la dinámica de ingresos tributarios.

Ese desdoblamiento no es menor. Mientras el ajuste en transferencias no automáticas refleja una estrategia directa del Ejecutivo para reducir gasto, la contracción en las automáticas responde a cambios en la recaudación, atravesados por modificaciones tributarias y decisiones de administración fiscal, como la restitución de certificados de exclusión del IVA en 2025 o reducciones impositivas en Ganancias y Bienes Personales.

En paralelo, aparece una excepción que altera el mapa: CABA registró un incremento acumulado de $550.000 millones, impulsado por una medida cautelar de la Corte Suprema que elevó su coeficiente de coparticipación del 1,4% al 2,95%. Esa asimetría introduce un componente institucional que reconfigura la distribución.

Pérdidas generalizadas y brechas por habitante

El ajuste no fue homogéneo. En términos absolutos, Buenos Aires encabezó la pérdida con $14.117.000 millones, seguida por Santa Fe ($2.531.000 millones) y Córdoba ($2.115.000 millones). En el extremo opuesto, Chubut, Tierra del Fuego y La Pampa registraron caídas menores en volumen total.

Pero la foto cambia cuando se mide por habitante. Allí, el impacto se vuelve más profundo en provincias de menor escala: La Rioja lidera con una caída de $3.086.000 por habitante, seguida por Tierra del Fuego ($1.980.000) y Formosa ($1.776.000). En contraste, Córdoba ($533.000), Mendoza ($485.000) y Chubut ($463.000) muestran menores descensos relativos.

El dato per cápita revela una tensión estructural: el ajuste golpea con más fuerza a economías provinciales más chicas, donde el peso de las transferencias nacionales es mayor en la estructura de ingresos.

Menos discrecionalidad, más presión

El recorte en transferencias no automáticas reduce uno de los principales instrumentos históricos de negociación política entre Nación y provincias. Menos recursos discrecionales implican menor margen para acuerdos puntuales, pero también mayor presión sobre los gobernadores para sostener sus cuentas.

Al mismo tiempo, la caída en las transferencias automáticas —ligadas a la recaudación— limita la posibilidad de compensar ese ajuste por la vía institucional tradicional de la coparticipación. El resultado es un doble condicionamiento: menor asistencia directa y menor flujo estructural.

En ese esquema, la situación diferencial de CABA introduce un factor adicional. El cumplimiento de la cautelar de la Corte no solo mejora su posición relativa, sino que también puede convertirse en un antecedente de disputa para otras jurisdicciones que busquen revisar su participación.

Un nuevo equilibrio en construcción

El movimiento no parece aislado. La reducción sostenida del gasto nacional en transferencias redefine el federalismo fiscal en los hechos, aun sin cambios formales en la ley de coparticipación.

Queda por ver cómo se procesa este reordenamiento en el plano político. ¿Se traducirá en mayores demandas de las provincias en el Congreso? ¿Acelerará reclamos judiciales o negociaciones por nuevos esquemas de financiamiento? ¿O consolidará un modelo con menor dependencia de la Nación?

Por ahora, los números muestran una tendencia clara. Pero el impacto político todavía está en desarrollo.

Caída de Transferencias Nacionales en Las 23 Provincias by CristianMilciades

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Informe del IARAF: cuatro de seis sectores cerraron 2025 con ingresos reales negativos

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Entre diciembre de 2023 y diciembre de 2025, la mayoría de los ingresos reales registrados en la Argentina perdió poder adquisitivo, en un período que coincide con el inicio de la gestión de Javier Milei. Así lo revela un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), difundido por el economista Nadin Argañaraz, que muestra caídas reales en cuatro de los seis sectores analizados. Solo dos grupos lograron ganarle a la inflación: los receptores de la Asignación Universal por Hijo (AUH) y los jubilados que cobran el haber mínimo sin bono.

El estudio cuantifica pérdidas y ganancias acumuladas en términos reales, expone diferencias significativas entre sectores públicos y privados y aporta un diagnóstico preciso sobre la evolución del poder adquisitivo en los primeros dos años del actual gobierno.

Pérdidas generalizadas: trabajadores y jubilados con bono, los más afectados

El informe de IARAF concluye que cuatro de los seis sectores con ingresos registrados terminaron 2025 con variaciones reales negativas respecto de noviembre de 2023. Entre los más golpeados aparecen los trabajadores públicos nacionales, los empleados del sector privado, los trabajadores públicos provinciales y los jubilados que perciben el haber mínimo más bono compensatorio.

En el caso de los asalariados del sector privado, el documento señala que “habrían finalizado el 2025 con una pérdida acumulada de poder adquisitivo equivalente al 80% del poder adquisitivo del mes de noviembre de 2023”. En términos concretos, esa merma equivale a 24 días del ingreso real de aquel mes.

Para los trabajadores públicos nacionales, la situación resulta aún más severa: la pérdida acumulada asciende a 7 ingresos reales de noviembre de 2023. El informe detalla que, aunque cobraron 25 salarios mensuales durante el período, esos ingresos equivalen en términos reales a 18 salarios de noviembre de 2023. En tanto, los trabajadores públicos provinciales cerraron 2025 con una pérdida acumulada de 2,8 salarios reales de referencia.

Los jubilados que cobran el haber mínimo más el bono tampoco lograron sostener su poder de compra. Según IARAF, este grupo perdió el equivalente a 1,4 ingresos reales de noviembre de 2023, reflejando el impacto de la inflación sobre una prestación que combina haber y refuerzos discrecionales.

En términos de pérdidas acumuladas, el informe subraya que los empleados públicos nacionales fueron el sector con mayor deterioro real, al resignar en 25 meses el equivalente a siete ingresos completos.

Los ganadores: AUH y jubilados sin bono le ganaron a la inflación

En contraste con el panorama general, el estudio identifica dos sectores con mejoras reales acumuladas. El primero es el de los receptores de la Asignación Universal por Hijo (AUH), que se consolidó como el principal ganador del período.

Según el informe, quienes perciben la AUH finalizaron 2025 con un mayor poder adquisitivo acumulado equivalente a 21,3 ingresos reales de noviembre de 2023. En términos prácticos, esto implica que, en 25 meses de ingresos, obtuvieron un ingreso extra equivalente a 21 ingresos reales de aquel mes base, lo que se tradujo en un aumento del 85% del ingreso real acumulado en dos años.

El segundo grupo con resultado positivo fue el de los jubilados que cobran únicamente el haber mínimo, sin bono. Para este segmento, el cierre de 2025 significó un aumento real acumulado de 0,8 haberes de noviembre de 2023, un desempeño que el propio informe destaca como exactamente opuesto al de los trabajadores privados registrados.

Poder adquisitivo y clase media: un deterioro persistente

El análisis de IARAF también aborda la evolución del poder adquisitivo al cierre de 2025, con resultados que refuerzan la tendencia observada en los ingresos acumulados. De acuerdo con lo explicado por Argañaraz, los trabajadores privados registrados llegaron a diciembre de 2025 con un poder de compra casi 1% por debajo del nivel de noviembre de 2023.

Para los trabajadores públicos nacionales, la pérdida fue mucho más profunda: 33% de poder adquisitivo, aproximadamente, respecto del mismo mes de referencia. Los empleados públicos provinciales, tras una fuerte caída inicial, cerraron el período con una pérdida real del 6,5%. En tanto, los jubilados que cobran haber mínimo más bono finalizaron 2025 con una merma del 7,5% en su poder de compra.

Del lado positivo, los jubilados que perciben solo el haber mínimo registraron una suba real del 9,3%, mientras que los beneficiarios de la AUH duplicaron su poder adquisitivo frente a noviembre de 2023, consolidándose como el sector poblacional con mayor mejora real en los últimos dos años.

El informe concluye que esta dinámica se traduce en una clase media más empobrecida, con fuertes asimetrías entre sectores y con un esquema de ingresos donde las políticas de transferencias sociales explican buena parte de las mejoras relativas.

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La presión tributaria cayó 1,1 puntos del PBI en 2025 y fue la más baja en diez años

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La recaudación tributaria nacional cerró 2025 con una baja real del 1% interanual y una caída de 1,1 puntos porcentuales del PBI en la presión tributaria efectiva, según un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF). El dato confirma un giro relevante en la política fiscal, con impacto directo sobre las cuentas públicas, el esquema tributario y la relación Nación–provincias.

El año 2025 habría finalizado con una reducción significativa de la presión tributaria efectiva nacional, que se ubicó en el nivel más bajo de los últimos diez años. De acuerdo con el informe de recaudación nacional de diciembre de 2025 elaborado por el IARAF, la relación entre los ingresos tributarios y el tamaño de la economía descendió 1,1 puntos porcentuales del Producto Bruto Interno (PBI) respecto de 2024, en un contexto marcado por la eliminación del impuesto PAIS y la reducción de la carga sobre varios tributos clave.

En términos reales, la recaudación tributaria nacional acumulada del año habría registrado un descenso del 1% interanual, sin lograr compensar la baja de impuestos aplicada durante el ejercicio. El informe, fechado el 2 de enero de 2026, se apoya en datos difundidos por ARCA y utiliza como supuesto una inflación mensual del 2,5% para diciembre.

Cinco meses consecutivos de caída y fuerte impacto en derechos de exportación

El informe señala que en diciembre de 2025 se registró la quinta caída real interanual consecutiva de la recaudación tributaria nacional total, con una baja del 3% real respecto del mismo mes de 2024. Al excluir los tributos vinculados al comercio exterior, la variación real interanual habría sido nula, lo que refleja el peso de estos impuestos en el desempeño global de los ingresos fiscales.

Al analizar el comportamiento por tributo, la mayor caída real interanual correspondió a los derechos de exportación, con un desplome del 58%, incluso sin considerar la eliminación del impuesto PAIS. Según el IARAF, este retroceso estuvo directamente vinculado a la eliminación de carga tributaria al sector agropecuario.

Le siguieron los impuestos internos, con una baja real interanual del 25%, y Bienes Personales, con una contracción del 19%, explicada por la comparación con una base elevada de diciembre de 2024 y por la reducción de alícuotas.

Entre los tributos de mayor peso, el IVA, principal impuesto del sistema, registró una caída real del 6,8%, mientras que los aportes y contribuciones a la seguridad social, segundo rubro en importancia, descendieron un 1,2% real interanual.

En contraposición, los tributos con mayor incremento real en diciembre fueron los derechos de importación (+12,6%), el impuesto a las ganancias (+9,7%) y el impuesto a los combustibles (+5%), mostrando una recomposición parcial de ingresos por la vía del comercio exterior y el consumo específico.

Un año completo en retroceso y presión tributaria en mínimos históricos

Considerando el total de 2025, la recaudación tributaria nacional habría caído un 1% real respecto de 2024. Sin embargo, el informe aclara que, si se excluyen los tributos vinculados al comercio exterior, la recaudación total habría aumentado un 4,5% real interanual, lo que pone en evidencia el efecto contractivo de la política tributaria sobre ese segmento.

En el acumulado anual, los tributos con mayor caída real fueron Bienes Personales (-34,6%), derechos de exportación (-16%) e internos coparticipados (-11,7%). En sentido inverso, los mayores incrementos se observaron en el impuesto a los combustibles (+42,9%), derechos de importación (+22,3%) y seguridad social (+13,8%).

El relevamiento histórico del IARAF muestra que la recaudación tributaria nacional de 2025 se ubicó en el noveno lugar de los últimos diez años, bajo un orden de mayor a menor, y fue 6,6% inferior en términos reales a la de 2023.

Más contundente aún es el dato sobre presión tributaria efectiva: en el período 2016–2025, el año 2025 ocupa el último lugar, consolidando una tendencia descendente que redefine el esquema de ingresos del Estado nacional y abre interrogantes sobre su sostenibilidad fiscal y el financiamiento de políticas públicas.

Implicancias fiscales y desafíos hacia adelante

El informe del IARAF refleja un cambio estructural en la relación entre el Estado y la economía, con menor presión tributaria pero también con menores recursos reales disponibles. Este escenario impacta de lleno en la capacidad fiscal de la Nación, en el esquema de coparticipación y en la planificación presupuestaria, especialmente en un contexto donde la recaudación muestra señales persistentes de debilidad.

La evolución de los ingresos tributarios en 2026 dependerá, en gran medida, del desempeño de la actividad económica, de la dinámica del comercio exterior y de eventuales ajustes en la política impositiva. Por ahora, los datos confirman que 2025 marcó un punto de inflexión en la presión tributaria argentina.

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Informe muestra que cayó la recaudación tributaria 8,7% en noviembre

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La recaudación tributaria nacional registró en noviembre un nuevo traspié: los ingresos del mes totalizaron $15,6 billones, apenas un 19,7 % por encima del mismo mes del año pasado —una suba nominal—, pero lejos de compensar la inflación anual, que rondó el 31,3 %, lo que implica una caída real de alrededor del 8,7 %.

Para el Gobierno y los técnicos que analizan los números, el retroceso es producto de una combinación de decisiones fiscales recientes —la eliminación o reducción de impuestos sobre exportaciones, bajas generalizadas de retenciones arancelarias y la suspensión de ciertos gravámenes— y de una menor cantidad de días hábiles para el cobro de tributos en el mes.

Factores en 2024 distorsionan la comparación de la recaudación

Los analistas advierten que la baja de noviembre debe interpretarse teniendo en cuenta que en 2024 hubo ingresos “extraordinarios” por conceptos no recurrentes: moratorias tributarias, anticipos de impuestos, adhesiones a planes de regularización y recaudaciones derivadas del extinto impuesto PAIS, entre otros.

De hecho, sin esos ingresos de 2024, la variación interanual para noviembre 2025 habría sido más favorable: según la entidad recaudadora, la suba podría haber alcanzado un 29 %.

El economista de IARAF, Nadin Argañaraz, explicó en sus redes sociales: Al excluir la recaudación por tributos vinculados al comercio exterior, la variación real interanual sería negativa de 3,6%. En noviembre de 2025 se registró la cuarta caída real interanual consecutiva de la recaudación tributaria nacional total. Analizando por tributo, la recaudación que más habría caído sería, sin tener en cuenta la eliminación del impuesto PAIS, la de derechos de exportación, que lo habría hecho en un 69% real interanual, donde incidió de manera negativa la eliminación temporal de carga tributaria al sector agropecuario. Le sigue Bienes Personales con una baja real interanual del 64% e impuestos internos con una baja del 12,6%, estos últimos por comparar con una base alta de noviembre de 2024 y por bajas de alícuotas.

Comportamiento desigual de tributos sobre la recaudación

No todos los impuestos evolucionaron igual. El componente de Seguridad Social mostró un desempeño relativamente sólido: su recaudación creció un 29,8 %, acercándose a la tasa de inflación.

Por otro lado, la coparticipación destinada a provincias y a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires sufrió un golpe real: los giros del mes cayeron un 5,4 % interanual, tras ajustarse por inflación. Según el análisis del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), la baja se debe sobre todo a la retracción de la recaudación del Impuesto a las Ganancias y del IVA.

Argañaraz detalló: El principal impuesto, el IVA, habría tenido una baja del 2,2% en términos reales respecto a noviembre 2024. En el mes de noviembre se destaca el registro de una devolución negativa (ingreso) de $141.000 millones. El segundo tributo de mayor participación, aportes y contribuciones de la seguridad social habría descendido un 1% real interanual.

Sobre las transferencias a provincias, IARAF analizó: La coparticipación, es decir las transferencias automáticas menos leyes complementarias y compensaciones, habrían descendido un 5,5% real.

Esto se debe principalmente a la caída real interanual del 3,3% de lo recaudado del Impuesto a las Ganancias y el baja de IVA de 3,5%.Recaudación acumulada de 2025

Argañaraz explicó que la recaudación tributaria nacional acumulada en los primeros once meses del año, habría descendido un 1% en términos reales, respecto al mismo periodo del año 2024. Si no se considera la recaudación de los impuestos vinculados al comercio exterior, la recaudación habría aumentado un 5%.

Para el Gobierno, la caída real de la recaudación responde en gran medida a decisiones deliberadas: la eliminación de impuestos (como el PAIS), la reducción de retenciones a exportaciones y la baja de aranceles a importaciones.

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