IBERÁ

Una empresa ganadera correntina empezará a vender créditos por capturar carbono en los Esteros del Iberá

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Una firma correntina implementó un modelo productivo de vanguardia en un predio de 60.000 hectáreas ubicado en los Esteros del Iberá, un ecosistema de alta fragilidad ambiental compuesto por monte nativo, pajonales subtropicales y suelos arenosos. El objetivo de la compañía fue claro: aumentar la productividad sin comprometer la estabilidad biológica del entorno.

Se trata de Rincón de Corrientes, que para lograrlo reemplazó el esquema tradicional de cría por un sistema de manejo holístico, diseñado para optimizar el uso de los recursos naturales y regenerar los pastizales. El modelo se basa en una planificación precisa de los tiempos de pastoreo y descanso, permitiendo que la biomasa se transforme en materia orgánica y mejore la salud del suelo. Gracias a esta estrategia, consiguieron elevar sus niveles productivos en un ambiente extremadamente sensible y, al mismo tiempo, avanzar hacia la certificación internacional de captura de carbono.

El cambio de paradigma

En 2013, cuando el carbono todavía era un tema marginal dentro de la ganadería argentina, la empresa decidió adoptar el manejo holístico como respuesta a una necesidad concreta: mejorar la productividad mejorando el ambiente que sostenía al negocio. Eso implicó reorganizar el sistema, fijar objetivos comunes y abandonar el tradicional pastoreo continuo para pasar a un esquema rotativo.

La lógica era sencilla en teoría, aunque compleja en la práctica: otorgar tiempo de descanso a los pastizales para que las plantas se recuperen, desarrollen raíces profundas y transformen esa biomasa en carbono almacenado en el suelo. “Fotosíntesis que funciona, carbono que se acumula”, resumen dentro del proyecto.

“En ese momento, la sustentabilidad era algo aspiracional”, recuerdan desde la empresa. El punto de inflexión llegó cuando decidieron medir científicamente qué estaba ocurriendo debajo de la tierra.

El INTA validó la captura de carbono

El primer estudio de factibilidad para cuantificar captura de carbono se realizó cuando el mercado voluntario de bonos todavía estaba en una etapa incipiente y el crédito apenas valía un dólar. Económicamente no parecía atractivo, pero los resultados técnicos fueron contundentes.

El investigador Ditmar Kurtz, del INTA, confirmó que el manejo holístico permitía capturar carbono en pastizales subtropicales, un antecedente con muy pocos casos documentados a nivel mundial. Ese dato despertó el interés de una firma suiza especializada en proyectos ambientales. Para entonces, el valor del crédito ya había escalado a nueve dólares y el escenario comenzó a cambiar.

La alianza se formalizó con una empresa dedicada al desarrollo y comercialización de créditos de carbono. El proyecto adoptó el estándar Verra —uno de los más reconocidos del mercado voluntario— y la metodología VM0042, específica para pastizales subtropicales y soluciones basadas en la naturaleza.

El proceso demandó años de trabajo, auditorías externas y verificaciones técnicas hasta alcanzar el registro oficial. “Es exigente porque estás vendiendo un crédito a una empresa que necesita compensar su huella. Tiene que ser muy serio”, explica Santiago Angelillo, administrador de la empresa. Esa rigurosidad, lejos de ser una barrera burocrática, es lo que otorga credibilidad y valor a los créditos generados.

Un proyecto pionero a escala regional

Actualmente, la iniciativa integra un proyecto agrupado que abarca unas 100.000 hectáreas distribuidas entre Corrientes, Entre Ríos, Misiones, Chaco y Santa Fe. Se trata de uno de los primeros proyectos ganaderos del mundo registrados bajo esta metodología, con antecedentes similares apenas en México, Australia y recientemente en Patagonia y Chile.

Las estimaciones indican que el sistema podría capturar alrededor de 27.337 toneladas de CO₂ equivalente por año durante las próximas dos décadas.

El precio de los créditos de carbono oscila hoy entre 15 y 30 dólares dentro del mercado voluntario. Sin embargo, Angelillo aclara que el verdadero valor del proyecto excede lo económico: “Lo importante no es el ingreso que puede generar la venta de créditos, sino la transformación de fondo que se genera en el sistema productivo”.

En esa transformación aparecen beneficios menos visibles pero centrales: suelos más vivos, mayor biodiversidad, mejor manejo del agua y fortalecimiento de las comunidades rurales.

Más allá del carbono

Según explica Angelillo, los primeros cuatro años de manejo holístico —con rotación y descanso de las especies forrajeras naturales— son los que concentran la mayor captura de carbono. La intensa sequía registrada durante los últimos tres años redujo los niveles proyectados, confirmando que los sistemas naturales no responden de manera lineal.

Aun así, la superficie bajo manejo holístico continúa expandiéndose dentro del establecimiento correntino y se espera que en los próximos tres años abarque la totalidad del campo.

Pero quizás el cambio más profundo no pueda medirse en toneladas de carbono ni en balances económicos. Angelillo destaca la transformación tradicional que atravesó el equipo de trabajo: nuevas formas de liderazgo, decisiones productivas atravesadas por criterios ambientales y una visión de largo plazo sobre un ecosistema extremadamente frágil.

“Estamos navegando en un mundo nuevo”, resume.

En el contexto del acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur, esa afirmación adquiere todavía más relevancia. La trazabilidad ambiental y las certificaciones verificadas por terceros dejaron de ser un diferencial para convertirse en una condición de acceso a los mercados más exigentes. Y en ese camino, Rincón de Corrientes comenzó a moverse antes que la mayoría.

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Inexplicable asesinato de Charrúa, uno de los guacamayos rojos nacidos en Iberá

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Hace 10 años la Fundación Rewilding Argentina, Corrientes y la Administración de Parques Nacionales emprendieron el desafío de traer de vuelta al guacamayo rojo, extinguido en Corrientes (y en toda la Argentina) desde hacía más de 150 años. Hace ya 6 años y después de mucho trabajo y aprendizaje, las parejas libres empezaron a reproducirse, demostrando que la especie se estaba estableciendo con fuerza. Así es como en 2023 nacieron Charrúa, Pampa y Toba y, menos de un año después estaban sorprendiendo con su increíble capacidad de vuelo. Hace algunos días Rewilding Argentina compartió en sus redes el periplo que estos tres individuos estaban viviendo desde que, hace un mes, se aventuraron a volar mucho más allá de Cambyretá, el Portal donde habían nacido.

Gracias al aviso de los vecinos que los pudieron observar durante esta travesía de 350 kilómetros, se pudo trazar su impresionante recorrido: Villa Olivari, Isla Apipé Grande, Loreto, Carlos Pellegrini y, finalmente, Concepción del Yaguareté Corá donde se encontraban los tres, hasta hace unos días. 

Los pobladores de todas las localidades que los guacamayos visitan alrededor de Iberá, disfrutan de su presencia y los acompañan en sus aventuras. Pero, así como hay muchas manos hermosas que ayudan a que las especies vuelvan, también existen lamentablemente manos dañinas que aún destruyen.

En esta ocasión tenemos que informar un muy triste suceso: uno de estos guacamayos fue abatido por el impacto de un proyectil en cercanías de la localidad de Concepción” contó Marianela Masat, coordinadora del proyecto de reintroducción de guacamayos rojos en Rewilding Argentina. “El día 29 de septiembre una familia nos informó que había encontrado un guacamayo herido. Rápidamente, acudimos a la dirección proporcionada, donde econtramos a Charrúa con una lesión con sangre en el ala derecha”. 

Charrúa fue llevado al Centro de Conservación Aguará para ser atendido por el personal veterinario de la fundación, que le proporcionó los cuidados necesarios y pudo determinar, mediante chequeo visual y placas radiográficas el siguiente diagnóstico: fractura expuesta y falta de un trozo de hueso en el ala derecha. A pesar de la atención brindada, a los cuatro días Charrúa murió.

La ausencia de otras heridas que sugieran el ataque por parte de otro animal, el tipo y la ubicación de la lesión y, además, el reporte de pobladores de la zona de la presencia de un grupo de personas con gomeras y aire comprimido en el día y horario en que el guacamayo fue encontrado herido sugiere que el ave fue disparada con una de estas armas cuando se encontraba en vuelo.

El guacamayo rojo fue declarado Monumento Natural Provincial por el Gobierno de Corrientes en el año 2021 a través de la Ley Provincial 6557. Esta le otorga protección legal con el objeto de evitar su extinción y lograr su conservación y reproducción. Cualquier daño infligido sobre un guacamayo, al igual que sobre cualquiera de las demás especies enmarcadas dentro de la normativa está penado por la ley. En este sentido, se ha radicado una denuncia en la justicia.

El guacamayo rojo cumple con un rol clave dentro del ecosistema del Iberá, esto es, el de dispersión de grandes semillas y frutos de los cuales se alimenta y traslada a través de largas distancias, por lo que es considerado un regenerador de bosques. Además de su valor ecológico, el guacamayo rojo, por su gran carisma y atractivo visual, representa un potencial como recurso ecoturístico que puede ser aprovechado por las comunidades que tienen el privilegio de contar con su presencia.“Detrás de la gran aventura de estos tres hermanos guacamayos hay mucha gente en las distintas localidades que se tomó el tiempo de sacarles fotos y videos y dar avisos al personal del proyecto. Gracias a estas personas pudimos descubrir su increíble viaje por Iberá. También hay una familia que encontró a Charrúa herido, tuvo el enorme gesto de protegerlo de otros peligros y rápidamente buscar la forma de comunicarse con nosotros. Personas como ellos nos dan la esperanza de que el Iberá puede y de hecho está volviendo a ser un ecosistema completo y funcional con todas sus especies presentes”, concluyó Marianela Masat.

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Primera conexión aérea entre los Esteros del Iberá y Moconá: un hito para el turismo en Misiones

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El turismo del Alto Uruguay sumó un nuevo capítulo histórico con la llegada del primer vuelo que unió los Esteros del Iberá, en Corrientes, con la Reserva de Biósfera Yabotí y los Saltos del Moconá, en El Soberbio. Se trata de un servicio de la empresa Airberá, que marca el inicio de un corredor aéreo destinado a potenciar el ecoturismo en la región.

El director de Turismo de El Soberbio, Víctor Motta, destacó la trascendencia de este paso:

“Estamos muy contentos porque recibimos la primera conexión aérea entre Iberá y el destino Moconá. Son turistas holandeses que van a disfrutar un par de días de la reserva de biosfera de la selva misionera y estarán hospedados en el Moconá Virgin Lodge. Es nuestro primer antecedente de conexión aérea entre Iberá y el parque provincial Moconá”.

El vuelo trasladó a Tom y Wendi, una pareja de turistas provenientes de Holanda, quienes aterrizaron en la Aeroestación Yabotí, ubicada en El Soberbio, para recorrer la selva misionera y alojarse en uno de los lodges más reconocidos de la zona.

La Aeroestación Yabotí, clave del nuevo corredor turístico

Este hito es posible gracias a la inauguración de la Aeroestación Yabotí, ocurrida hace cinco meses. Esta infraestructura significó un antes y un después en la historia turística y productiva de Misiones. La pista asfaltada, emplazada en pleno corazón de la Reserva de Biósfera Yabotí —reconocida por la UNESCO—, habilita el ingreso de vuelos de pequeño porte y está diseñada para brindar una experiencia exclusiva a viajeros de alto impacto.

La obra no solo fortalece la conectividad de El Soberbio, sino que también conecta estratégicamente Posadas, Moconá e Iguazú, consolidando un corredor turístico de élite que combina naturaleza, cultura y servicios de primer nivel.

La llegada de este primer vuelo se inscribe en un plan estratégico de desarrollo sustentable que busca atraer a visitantes internacionales y generar nuevas oportunidades para emprendedores y pymes locales. Con la conexión Iberá-Moconá, Misiones se posiciona como un destino de ecoturismo de escala global, combinando experiencias únicas en entornos de conservación con un alto estándar de hospitalidad.

“El impacto de esta conexión es doble: fortalece la llegada de turistas internacionales y al mismo tiempo dinamiza la economía local. Es una muestra de cómo Misiones puede conjugar la conservación de su biodiversidad con la innovación en servicios turísticos”, resaltó Motta.

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Resurge el rey del Iberá: cámaras trampa captan a un yaguareté silvestre

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Un yaguareté silvestre fue registrado recientemente por cámaras trampa en los Esteros del Iberá, en Corrientes, en una señal alentadora de que los esfuerzos de conservación están dando frutos. El hallazgo, confirmado en imágenes difundidas por medios y organizaciones ambientales, ratifica que el gran felino sudamericano continúa expandiendo su presencia en el Litoral argentino.

El Iberá, con más de 12 000 kilómetros cuadrados de humedales, se ha convertido en un santuario natural para especies amenazadas como el ciervo de los pantanos, el aguará guazú, yacarés y aves de gran diversidad. Allí se desarrolla desde hace más de una década un ambicioso proyecto de reintroducción del yaguareté, que ya permitió el nacimiento en libertad de camadas completas tras más de 70 años de extinción local. El nuevo registro refuerza la idea de que el ecosistema está recuperando el equilibrio perdido con la desaparición del depredador tope.

La presencia del yaguareté no solo es un símbolo cultural y natural de la región, sino que cumple una función ecológica decisiva: controla poblaciones de herbívoros, garantiza la regeneración de la vegetación y mantiene el balance natural de los humedales. Cada avistamiento es una confirmación de que el proceso de restauración ambiental avanza, en un contexto global donde los grandes felinos enfrentan presiones por la deforestación y la caza furtiva.

Aunque este hallazgo ocurrió en Corrientes, su impacto se proyecta sobre Misiones, la provincia que conserva la mayor población silvestre de yaguaretés del país. En la Selva Paranaense se concentra el núcleo más estable de la especie en Argentina, gracias a la protección de áreas naturales y a políticas de conservación que buscan integrar a comunidades rurales y parques naturales en una estrategia común, que incluye un plan de restauración de la población en la reserva de la Biósfera de Yabotí. La noticia desde el Iberá trae esperanza, pero también subraya la necesidad de fortalecer los corredores biológicos que conectan ambas provincias para garantizar la supervivencia a largo plazo.

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Histórico: por primera vez en décadas vieron en Corrientes a un yaguareté en libertad

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Afortunadamente además, a diferencia de la masacre que habría ocurrido décadas atrás, fue filmado y festejado por pescadores brasileños acompañados de un guía local y fue posible confirmar la ubicación del suceso en cercanías de la localidad de Itá Ibaté, en el límite con Paraguay.

Si bien aún no ha sido posible confirmarlo, se cree que se trata de un macho joven apodado Mombyry (no es el ya famoso ejemplar del Valle del Cuñá Pirú de Misiones), uno de los ejemplares ya nacidos en el proceso de reintroducción de la especie que lleva adelante Rewilding Argentina en los Esteros del Iberá, que está realizando lo que se conoce como proceso de “dispersión”: alrededor del año y medio o dos, la madre lo emancipa y debe encontrar su propio territorio en donde establecerse.

Son momentos en los que puede desplazarse muchos kilómetros, incluso cientos, como en este caso, hasta encontrar un lugar adecuado para asentarse. También es una etapa riesgosa para él, pues como en esta ocasión, el encuentro con humanos suele ser más intenso y frecuente.

Aún no se sabe si cruzó al país vecino o permanece en las islas del gran río Paraná. Equipos de la Dirección de Recursos Naturales de la provincia y Rewilding están en la zona.

Sin embargo la población debe saber que estos avistajes van a comenzar a ser cada vez más frecuentes y deben tenerse algunas consideraciones, que pueden apreciarse en el video:

1) Si no se lo molesta, el felino sigue su camino, pero si se lo invade, intentará defenderse, como cualquier ser vivo. HAY QUE DEJARLO TRANQUILO Y NO CORTARLE EL PASO NI ACERCARSE MUCHO EN LAS EMBARCACIONES.

2) No tiene interés en atacar humanos; puede verse claramente como ignora a las personas que están en la costa pescando.

3) SU CAZA ESTA TOTALMENTE PROHIBIDA. Si alguien los daña, iremos detrás como es sabido que actuamos.

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