Se trata de cinco ejemplares, criados en el EcoParque de Buenos Aires con el fin de aportar al proyecto de reintroducción de la especie en Corrientes, donde el gran rojo está volviendo luego de más de 100 años de extinción.
Ya con todas las habilidades necesarias para vivir en libertad, estos cinco guacamayos fueron liberados en el Gran Parque Iberá, donde se sumaron a la población reintroducida en el norte del gran humedal correntino.
Titán, Hory, Pysape, Paye y Guazú ya se encuentran coloreando los cielos del Iberá, y cumpliendo el importante rol de dispersar los frutos y semillas de sus bosques.
CINCO GUACAMAYOS ROJO VUELAN LIBRES EN IBERÁ · Se trata de cinco ejemplares, criados en el EcoParque de Buenos Aires con el fin de aportar al proyecto de reintroducción de la especie en #Corrientes, donde el gran rojo está volviendo luego de más de 100 años de extinción. pic.twitter.com/y9c7ys7nvU
Una pareja de ocelotes fue reintroducida en el Parque Iberá en la provincia de Corrientes en un nuevo proyecto de la Fundación Rewilding para la reintroducción de esta especie, “el tercer mayor felino de América, que se extinguió en la zona durante el siglo XX por la caza y destrucción de su hábitat, informó hoy la organización conservacionista.
“Tomi y Luna son la primera pareja de ocelotes que dan inicio a la recuperación de la especie en el Parque Iberá, en proyecto comenzó hace casi dos años, con la construcción de un conjunto de corrales de presuelta en el sector de Portal Uguay”, en zona de los esteros, menciona el informe de Rewilding.
Sobre la llegada de los dos felinos a territorio correntino se detalla que “Luna fue la primera hembra que llegó al proyecto en 2021, gracias a una donación del establecimiento ´La Peregrina´ ubicado en la provincia de Buenos Aires y Tomi en 2022, tras una donación del Parque de la Biodiversidad de Córdoba.
“Desde su incorporación, ambos vivieron en un gran corral de presuelta donde desarrollaron, entre otras habilidades, la capacidad de cazar presas vivas” y agregan además que “la pareja tuvo una cría, que ya es independiente de los padres, pero aún muy joven para colocarle un collar de seguimiento y liberarla”.
Respecto del éxito del proyecto la Organización destaca que “Luna y Tomi ahora viven libres en el gran humedal y cada uno lleva un collar con conexión GPS que envía su ubicación de forma diaria, lo que permite monitorear sus movimientos y estudiar su adaptación al ambiente”.
Paralelamente, adelantan que “en los grandes corrales ubicados en el Portal Uguay, se encuentran otros cuatro ocelotes que próximamente podrán ser liberados para dar continuidad a la ampliación de esta incipiente población”.
Rewilding anunció además que en el proyecto de introducción del ocelote en el Iberá “serán incorporadas al proyecto tres hembras provenientes del Refugio Bella Vista, gestionado por Itaipú Binacional (Brasil), y una hembra del Refugio Urutaú (Paraguay), que podrán ser liberadas”.
Finamente se destaca que “el proyecto de reintroducción de ocelote que se lleva a delante en Iberá es el primero en su tipo en el mundo”.
Sobre las características del animal, se detalla que el ocelote “es el tercer felino más grande del continente americano y uno de los más carismáticos, los adultos pueden alcanzar los dieciséis kilos y su pelaje muestra llamativas manchas negras y alargadas con forma de ocelos”.
En Argentina, el ocelote quedó relegado a selvas y montes del norte, y es considerado “vulnerable a la extinción” y en Corrientes “aún sobrevive en el extremo noreste, especialmente en el límite con Misiones y la cuenca del Aguapey.
En el Iberá, los registros históricos son escasos y el último ocelote observado en el Parque fue un macho solitario, fotografiado en 2015 por una de las cámaras trampa colocada por Fundación Rewilding Argentina, concluye el informe de la Organización.
Finalmente, Rewilding destaca que “el ocelote es la séptima especie reintroducida en el Parque Iberá junto a otras como el yaguareté, el oso hormiguero gigante y el guacamayo rojo” y continúan en pleno desarrollo “proyectos de reintroducción de otras tres especies, como el depredador tope de los ecosistemas acuáticos, la nutria gigante, aunque aún no se han liberado individuos a la naturaleza”.
Coli es un macho de yaguareté silvestre oriundo de Paraguay, que fue rescatado por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de ese país y el Establecimiento Faro Moro tras quedar huérfano. Coli pasó unos meses en los corrales de ese establecimiento junto a otros dos yaguaretés, antes de emprender su viaje a Argentina.
Hace poco más de un año, Coli llegó al Centro de Reintroducción del Yaguareté en Iberá, en donde fue preparándose para finalmente recuperar la libertad perdida. Y lo hace en el marco del primer y único proyecto en el mundo que está trayendo de vuelta a su especie a un lugar donde se ha extinguido.
Coli recupera la libertad mientras hace historia. Desde el 6 de septiembre es el yaguareté número dieciocho que recorre la inmensidad de los esteros. Pero además Coli, al no tener relación de parentesco con ninguno de los otros yaguaretés libres, contribuirá a aumentar la variabilidad genética de la población fundadora.
La delegación del Ministerio de Turismo de Corrientes en Mercedes, junto a la Cámara de Turismo provincial, dio la bienvenida este jueves a los pasajeros del primer vuelo desde Buenos Aires al aeropuerto del Iberá.
De esta forma, quedó habilitado el servicio que tendrá dos frecuencias semanales (jueves y domingo) con paquetes de 3 y 4 noches en Carlos Pellegrini. La empresa de turismo nacional ofrece paquetes de variadas prestaciones en materia de alojamientos y excursiones en la denominada “colonia ecológica”.
El vuelo aterrizó a las 10.17 de este jueves en una aeronave de 49 plazas de American Jet. Inicialmente estuvo programado para el pasado domingo 21, pero las inclemencias del tiempo obligaron suspenderlo. Recibieron a los pasajeros el delegado de Turismo, Ricardo Mambrín y referentes de la Cámara de Turismo provincial.
Se trata de una empresa que se especializa exclusivamente en el destino argentino, por lo que los Esteros del Iberá se encuentra entre sus principales paquetes en el que se incluye, además del vuelo y traslados internos, alojamiento, alimentación, seguros y servicios de excursiones.
La ministra de Turismo, Alejandra Eliciri había destacado el trabajo conjunto con el Ministerio de Obras y Servicios Públicos y calificó de fundamental para que se puedan operar los vuelos.
“Corrientes tiene un enorme potencial turístico y el Iberá es un imán para los visitantes, por eso es importante sumar vuelos y complementarlo con otras propuestas, como por ejemplo conectar con otros corredores de la Provincia”, explicó la funcionaria.
De esta forma, queda plasmada la necesaria articulación que se da entre los sectores público y privado lo cual permite fortalecer a la actividad turística, y a partir de esta acción mostrar nuestras bellezas naturales, nuestra cultura y costumbres, haciendo del Iberá un destino por excelencia a nivel nacional e internacional.
Se trata de una de las reservas más grandes del país y representa uno de los más importantes destinos turísticos de Corrientes.
El 15 de abril de 1983 es creada la Reserva, primer paso en un largo camino que llevó a Iberá a convertirse en un parque de increíbles condiciones naturales de conservación y potencial de desarrollo local para muchos pueblos correntinos, conjugando el potencial de recursos naturales con su conservación y oferta de experiencias de turismo de naturaleza y cultura, en un lugar único.
Saludamos a la gran familia, desde aquellos valientes pioneros que iniciaron este camino, a los guardianes que sostienen este enorme espacio natural y a los que con su profesionalismo pueden mostrar al mundo entero la maravilla natural que tenemos.
Entre 1981 y 1982, un grupo de interesados por el destino de los Esteros del Iberá encabezados por Cr. Leonardo Aquino, emprendió la titanica gestión de convertirlos en Reserva Natural.
Así fue como finalmente este proyecto, que ya venia cosechado adeptos, entusiastas e incluso un grupo de trabajo en Colonia Carlos Pellegrini, se termina cristalizando en un Decreto-Ley de creación de la Reserva Natural Provincial del Iberá el 15 de abril de 1983, comprendiendo 1.3 millones de hectáreas de la cuenca homónima.
Desde entonces, no sólo se inicia el trabajo de conservación del Iberá sino que la provincia comienza a concebir su sistema de áreas protegidas que constituyera las bases esenciales para el devenir que nos alcanza en el presente con tantos bríos.
“Por eso decimos que la Reserva Natural Provincial del Ibera es la columna vertebral sobre la que se erigió la realidad de hoy, desde la que nos proyectarnos como un modelo de conservación del patrimonio hacia el país y el mundo”, sostuvo el reconocido naturalista Fernando Laprovitta sobre el aniversario de la reserva.
“No solo celebramos 40 años de existencia de nuestra Reserva. Celebramos el poder superar cientos de obstáculos y conflictos en el medio de un mundo desaprensivo del valor del patrimonio. Celebramos el haber podido crecer e infundir al Iberá de las dotes naturales y culturales que nunca debió perder”, sostuvo.
“Celebramos la pasión, el compromiso, la entrega y dedicación de tanta gente a lo largo de estos 40 años con el solo objetivo de conciliar nuestra cultura y nuestra naturaleza en una expresión que valga la pena resguardar”, continuó.
Finalmente destacó, “en 40 años nunca perdimos el norte y nos mantenemos en la común-unión que demanda la tarea de perpetuar el patrimonio como sustento elemental para la vida misma”.
LA RESERVA NATURAL DEL IBERÁ, UNA DE LAS MÁS GRANDES DEL PAÍS
El área protegida alberga un gran despliegue de fauna como los inambúes, yacarés negro y overo, carpinchos.
Asimismo, forman parte del elenco estable especies amenazadas como el ciervo de los pantanos, el aguará guazú, los capuchinos, corbatitas y otras aves de pastizal que encuentran un refugio crucial en los ambientes naturales del Iberá.
Además, por su tamaño y calidad de hábitat, el área de conservación lleva un trabajo formidable en la reintroducción de especies localmente extintas como el oso hormiguero, el tapir, el pecarí de collar, el venado de las pampas, el ocelote, el lobo gargantilla y el yaguareté.
En tanto, los pastizales, palmares de caranday y montes repletos de árboles de gran porte como el alecrín, higuerón, urunday, viraró, timbó y laurel negro conforman la flora del parque compuesto de cuatro núcleos separados de tierras, con esteros, ríos y lagunas que forman parte del ambiente natural.