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Passalacqua crece tras el terremoto político y se encienden señales de alarma para Milei

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El escenario político empieza a parecerse demasiado a la previa de 2023. Los gobernadores vuelven a construir una fortaleza propia mientras el poder presidencial atraviesa un ciclo de desgaste. Y cuando ambas curvas se separan, el calendario electoral deja de ser una cuestión administrativa para convertirse en una herramienta política.

La encuesta de agosto de CB Global Data ofrece una señal particularmente relevante para Misiones. Hugo Passalacqua quedó tercero entre los 24 gobernadores del país, con 53,4% de imagen positiva, solamente detrás de Rolando Figueroa, de Neuquén, con 55,7%, y Osvaldo Jaldo, de Tucumán, con 55,1%.

Pero el dato no está solamente en la posición. Está en el movimiento. Passalacqua tenía 52,6% en julio y llegó a 53,4% en agosto, una mejora de 0,8 punto porcentual. La medición se realizó entre el 10 y el 14 de agosto, sobre 1.059 casos en Misiones.

Es decir, la encuesta alcanzó a registrar los primeros efectos del terremoto político que modificó el tablero del oficialismo misionero, con Passalacqua tomando distancia de Carlos Rovira y construyendo el Movimiento por lo que Viene.

La primera evidencia demoscópica disponible indica que el sacudón no erosionó al Gobernador. Al contrario: Passalacqua salió fortalecido.

La ruptura produjo incertidumbre hacia adentro de la política, pero no aparece -al menos en esta primera medición- trasladándose como incertidumbre hacia la sociedad. El Gobernador mejora su valoración y permanece en el podio nacional.

La segunda fotografía misionera aparece en Posadas. Leonardo “Lalo” Stelatto sigue siendo uno de los intendentes mejor valorados de la Argentina: ocupa el tercer lugar nacional con 56,4% de imagen positiva, detrás de Susana Laciar, de San Juan capital, con 57,1%, y Jorge Jofré, de Formosa, con 56,8%.

Sin embargo, la tendencia es inversa a la de Passalacqua. Stelatto venía de 58,5% en julio y cayó a 56,4% en agosto: 2,1 puntos menos en un mes. La encuesta municipal se realizó sobre 499 casos en Posadas.

Los dos dirigentes misioneros continúan, de todos modos, en un lugar excepcional: Passalacqua es tercero entre los gobernadores y Stelatto tercero entre los principales intendentes relevados por CB.

El regreso de los gobernadores

La fotografía nacional es todavía más sugestiva. El peor gobernador del ranking de CB es Gildo Insfrán, de Formosa, con 40,7% de imagen positiva. Lo anteceden Ricardo Quintela, con 42,6%, y Axel Kicillof, con 44,2%.

Mientras tanto, Javier Milei cayó en agosto al 35,1% de aprobación a nivel nacional, contra 36,8% en julio. Su imagen negativa escaló a 62,8%. En el ranking latinoamericano de CB Global Data quedó 15º entre 18 presidentes, apenas por encima de José Raúl Mulino, Bernardo Arévalo y Delcy Rodríguez.

La comparación entre encuestas no debe hacerse como si fueran una única muestra -los relevamientos tienen universos y fechas diferentes-, pero políticamente deja una señal difícil de ignorar: hasta el gobernador ubicado último en el ranking argentino tiene cinco puntos más de valoración positiva que Milei en la medición presidencial nacional de CB.

Es una situación que recuerda a 2022 y 2023. Cuando la marca del Gobierno nacional comienza a convertirse en una carga, los gobernadores buscan provincializar la discusión. Separan gestión provincial de administración nacional, enfatizan agendas territoriales y, cuando el sistema institucional se los permite, separan también las urnas.

Eso ocurrió masivamente en 2023: la gran mayoría de las provincias desacopló sus comicios locales de la elección presidencial.

Si esta brecha entre gobernadores y Presidente se sostiene, desdoblar las elecciones probablemente vuelva a convertirse en la regla de 2027 y no en la excepción.

La dificultad para Milei es adicional porque su fortaleza electoral de 2023 tuvo una característica particular: construyó una mayoría presidencial prácticamente sin poder territorial propio.

La Libertad Avanza llegó a la Casa Rosada sin gobernadores. Milei pudo nacionalizar completamente aquella elección porque encarnaba el voto contra el sistema político existente.

Cuatro años después, si busca la reelección, la ecuación será distinta. Será el Presidente en ejercicio frente a gobernadores que pueden exhibir gestión, territorio, estructura y -según las mediciones actuales- mejores niveles de valoración personal.

La comparación regional agrega presión. En marzo Milei todavía aparecía octavo en el ranking latinoamericano de CB, con 46,8% de imagen positiva. Ahora registra 35,1% y ocupa el puesto 15.

En agosto perdió otros 1,7 puntos porcentuales respecto de julio.

Misiones, un territorio difícil para Milei

En Misiones, donde Milei ganó sin pisar el territorio, esa dificultad venía apareciendo antes de agosto. La medición provincial de CB difundida en junio ubicaba a Milei con 36,2% de imagen positiva y 60,4% negativa en la provincia. Dentro del NEA, Corrientes registraba 38,5% de aprobación presidencial, Entre Ríos -incluido en aquella comparación regional ampliada- 37,6%, Chaco 33,1% y Formosa apenas 21,2%.

Passalacqua llega a agosto con 53,4% y tendencia ascendente, mientras la última medición provincial localizada de Milei mostraba un respaldo considerablemente menor.

Eso condiciona cualquier estrategia libertaria para 2027.

Misiones fue históricamente un distrito donde la política provincial logró diferenciar el voto local del nacional. El elector puede acompañar una opción para la Presidencia y otra completamente distinta para la Gobernación. Con una administración provincial que conserva niveles altos de aprobación, esa capacidad de desacople vuelve a adquirir valor.

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Milei sigue entre los presidentes con peor imagen de América Latina

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La estabilización económica que el Gobierno exhibe como principal carta política todavía no logra traducirse en una recuperación contundente de la imagen presidencial. Javier Milei mejoró su valoración durante junio, pero continúa ocupando uno de los lugares más rezagados del ranking de mandatarios latinoamericanos, una señal de que la normalización de algunas variables macroeconómicas no ha conseguido disipar el malestar social acumulado tras más de dos años de ajuste.

El relevamiento de CB Global Data ubica al presidente argentino en el puesto 13 entre los 18 jefes de Estado evaluados en América Latina. Su imagen positiva alcanzó el 37,9%, frente a una negativa del 59,6%. Si bien representa una mejora respecto del 34,8% registrado en mayo, el dato sobresaliente es otro: Milei sigue formando parte del grupo de los seis presidentes con peor valoración de toda la región.

La encuesta refleja una realidad incómoda para la Casa Rosada. Mientras el oficialismo insiste en que la inflación dejó de ser el principal problema y que la economía atraviesa una fase de recuperación, la mayoría de los argentinos continúa evaluando negativamente la gestión presidencial.

El rechazo no sólo supera ampliamente a la aprobación, sino que además presenta una intensidad significativa. El 50,5% de los consultados calificó la gestión como “muy mala”, mientras que apenas el 27,2% la consideró “muy buena”. En otras palabras, el núcleo duro opositor aparece considerablemente más amplio que el segmento de adhesión incondicional al Presidente.

La comparación regional tampoco favorece al mandatario argentino. Nayib Bukele lidera el ranking con una aprobación del 69,1%, Claudia Sheinbaum alcanza el 65,5% y Laura Fernández llega al 56,1%. Incluso presidentes que atraviesan escenarios políticos complejos, como Lula da Silva en Brasil, conservan niveles de respaldo superiores a los de Milei.

La ubicación del Presidente resulta particularmente llamativa porque se produce en un contexto donde el Gobierno considera que logró sus principales objetivos iniciales: reducir drásticamente la inflación, sostener el equilibrio fiscal y estabilizar el mercado cambiario. Sin embargo, los resultados sugieren que buena parte de la sociedad aún no percibe esas mejoras como suficientes para compensar los costos sociales del programa económico.

La lectura política del estudio deja una conclusión relevante. Milei parece haber detenido la erosión de imagen que caracterizó buena parte de 2025 y comienzos de 2026, pero todavía está lejos de construir una mayoría social sólida. La mejora registrada en junio muestra capacidad de recuperación, aunque sobre una base relativamente baja y con niveles de rechazo que continúan siendo elevados.

De hecho, entre los presidentes sudamericanos analizados, sólo algunos mandatarios atravesados por fuertes crisis políticas o institucionales exhiben números peores. La Argentina aparece así en una situación paradójica: el Gobierno reivindica logros macroeconómicos que pocos meses atrás parecían difíciles de alcanzar, pero esos avances todavía no encuentran un correlato equivalente en la opinión pública.

Más que una consolidación, los datos parecen describir una tregua. Milei mejora, pero no despega. Recupera algunos puntos, pero continúa lejos de los liderazgos regionales. Y mientras el oficialismo celebra cada indicador económico favorable, la encuesta recuerda que el principal desafío del Presidente sigue siendo político: transformar la estabilización en legitimidad social duradera.

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Encuesta marca que la imagen negativa de Milei alcanzó en mayo su nivel más alto en Posadas

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El último monitoreo mensual de la consultora misionera MRVT revela el fin de la neutralidad en la capital provincial. El derrumbe de los indecisos migró de manera lineal hacia el rechazo de la gestión, dejando un saldo político crítico: la imagen negativa ya duplica a la positiva y abre una brecha neta de -31 puntos para el Presidente.

Como dato destacado, un módulo especial de la encuesta muestra que el factor económico, bajo distintas modalidades, alcanza al 90% de los posadeños.

De acuerdo con el desglose estratégico de los indicadores de mayo, la imagen negativa de Javier Milei rompió su techo y alcanzó un nuevo récord del 63%, consolidando el fuerte malestar que ya se había detectado en abril, cuando había llegado al 60%.

Este comportamiento coincide con un marcado descontento en el segmento de entre 35 y 55 años —considerado motor de la economía local— y entre los adultos mayores.

Por su parte, la imagen positiva quedó congelada en su núcleo duro, con un 32%, frente al 56% que registraba al inicio de la serie. Esto confirma una pérdida de confianza transversal que dejó la brecha neta de capital político en un piso histórico de -31 puntos, diferencia que surge de contrastar el 32% de apoyo con el 63% de rechazo.

La principal clave analítica del período radica en el indicador de NS/NC (indecisión), que cayó hasta un mínimo histórico del 5%. Desde la consultora explicaron que la interpretación es contundente: el panel se definió por completo, la postura neutral desapareció y quienes antes respondían que “no sabían” se volcaron en su totalidad hacia la imagen negativa.

El correlato cronológico real (agosto de 2025 – junio de 2026)

Etapa 1: La expectativa sufriente y la incertidumbre

Meses: agosto, septiembre y octubre de 2025.

El panel comenzó en pleno invierno y primavera del año pasado. Predominaba una combinación de esperanza e incertidumbre. El porcentaje de indecisos o respuestas neutrales era el más alto de toda la serie porque los ciudadanos de Posadas evaluaban el impacto inicial de las grandes reformas y preferían esperar resultados antes de emitir un juicio definitivo.

Etapa 2: El esfuerzo de fin de año y las fiestas

Meses: noviembre y diciembre de 2025, y enero de 2026.

El cierre del año y las vacaciones sostuvieron una tensa calma. La inflación y el costo de vida ya comenzaban a golpear, pero operaban factores estacionales como las fiestas y el optimismo asociado al cambio de año. El crédito social se mantenía bajo la lógica del “esfuerzo necesario”, aunque la tensión empezaba a hacerse evidente.

Etapa 3: El quiebre de la rutina y la alarma doméstica

Meses: febrero, marzo y abril de 2026.

Fue el momento del golpe de realidad. El inicio de las clases, el fin de las vacaciones y, especialmente, la llegada de facturas de servicios públicos con fuertes incrementos marcaron el paso de la esperanza a la decepción. La preocupación dejó de ser una expectativa futura y pasó a convertirse en una crisis cotidiana dentro de los hogares.

Etapa 4: La consolidación y el escenario de definición forzada

Meses: mayo y junio de 2026.

Tras casi un año completo de seguimiento, el panel terminó de procesar el ciclo económico. La abrupta reducción de los indecisos constituye el cierre de ese proceso de diez meses. Según la interpretación de la consultora, los ciudadanos ya no esperan para ver qué ocurre: la presión sobre el bolsillo los obligó a tomar una posición definida, eliminando las zonas grises.

Módulo especial: el humor social y las prioridades del día a día

Como aporte adicional al monitoreo de este mes, MRVT Consultora incorporó una medición específica sobre las preocupaciones cotidianas de los trabajadores bajo la consigna: “Con el día a día como está, ¿dónde tenés puesta tu cabeza hoy?”.

Los resultados son contundentes y reflejan con claridad la realidad percibida por la población.

Al consolidar las variables relevadas, la centralidad de la economía alcanza un impacto global del 90% en los hogares posadeños. Este amplio consenso social se compone de un 57% que manifiesta tener su atención puesta exclusivamente en la situación económica —precios, tarifas de servicios y capacidad de compra del ingreso— y un 33% que afirma repartir su interés entre economía y política por igual.

En ambos casos, la economía aparece como el denominador común de las preocupaciones.

En el extremo opuesto, la denominada “rosca política” tradicional —los debates partidarios, las internas y los posicionamientos de dirigentes considerados de manera aislada— concentra apenas un 3% de interés exclusivo.

Finalmente, un 7% declaró encontrarse completamente desconectado de la agenda pública.

Los datos consolidados muestran que el humor social en Posadas abandonó las posiciones intermedias y que la ciudadanía evalúa la gestión pública bajo una estricta mirada microeconómica. El respaldo o el rechazo al actual escenario político ya no se define en discusiones partidarias abstractas, sino en la capacidad de respuesta concreta frente a los problemas cotidianos del bolsillo.

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La confianza en Milei perfora otro piso: cinco caídas consecutivas y desgaste del “núcleo blando”

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La luna de miel política de Javier Milei empieza a mostrar señales de agotamiento más visibles. El último Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) de la Universidad Torcuato Di Tella registró en mayo una nueva caída mensual y consolidó una secuencia que ya preocupa incluso dentro del oficialismo: el Gobierno acumula cinco retrocesos consecutivos en lo que va de 2026.

El indicador se ubicó en 1,99 puntos sobre una escala de 0 a 5, con una baja mensual de 1,6% y un retroceso interanual de 18,7%. La caída acumulada desde diciembre ya alcanza el 19,2%, en una dinámica descendente que comenzó en enero y que todavía no encuentra piso político.

El dato tiene una lectura más profunda que la mera estadística mensual. La administración libertaria sigue sosteniendo niveles de confianza superiores a los que exhibía Alberto Fernández a esta altura de su mandato y también por encima de los dos gobiernos de Cristina Fernández de Kirchner. Pero el deterioro empieza a impactar sobre variables sensibles que hasta ahora funcionaban como activos del mileísmo: la percepción de capacidad, honestidad y preocupación por el interés general.

La señal más delicada aparece precisamente en el componente “Capacidad para resolver los problemas del país”, que cayó a 2,36 puntos y marcó el nivel más bajo de toda la gestión Milei. También descendieron los indicadores vinculados a honestidad y preocupación por el interés general, ambos en sus peores registros de 2026.

Políticamente, el dato resulta relevante porque el corazón del apoyo libertario siempre estuvo menos asociado a la empatía o al consenso y más ligado a la idea de eficacia. La narrativa del “ajuste inevitable pero eficiente” empieza a mostrar signos de desgaste en sectores que inicialmente acompañaban el rumbo económico aun soportando caída del consumo, deterioro salarial y recesión.

Sin embargo, el informe también revela que Milei conserva todavía un piso político relativamente sólido comparado con experiencias recientes. En el mes 30 de gestión, el ICG del Presidente se ubica prácticamente en línea con el que tenía Mauricio Macri en igual momento de mandato y claramente por encima de Alberto Fernández.

La diferencia es que el actual Gobierno llegó a ese nivel de confianza tras aplicar el ajuste económico más severo desde el retorno democrático, lo que explica por qué en la Casa Rosada siguen leyendo el escenario con relativa tranquilidad. El problema es que la tendencia dejó de ser estable y comenzó a deteriorarse de forma persistente.

Otro dato políticamente sensible es el comportamiento social de la caída. El desplome más fuerte se registró entre mujeres, donde la confianza cayó 13% en apenas un mes, ampliando nuevamente la brecha de género. Entre los hombres, en cambio, el indicador incluso mejoró.

También aparece una fractura etaria importante. El segmento de 30 a 49 años sufrió la caída más pronunciada y quedó muy por debajo de los jóvenes y mayores de 50 años. Esa franja concentra buena parte de la clase media económicamente activa, precisamente el núcleo más golpeado por la licuación de ingresos, la presión tarifaria y la desaceleración económica.

En términos territoriales, el estudio vuelve a mostrar un patrón que ya se repite desde hace meses: el interior del país mantiene mejores niveles de confianza que el Área Metropolitana de Buenos Aires. El interior registró 2,17 puntos, por encima de la Ciudad de Buenos Aires y bastante arriba del conurbano bonaerense, donde el índice apenas alcanzó 1,65.

Ese dato explica parte de la estrategia política libertaria para 2026: reforzar presencia en provincias y sostener el vínculo con electorados alejados del AMBA, donde el desgaste económico golpea con mayor intensidad y donde la conflictividad social se volvió más visible.

El informe además confirma otra constante del ciclo Milei: la economía sigue siendo el principal ordenador político. Entre quienes creen que la situación económica mejorará dentro de un año, la confianza en el Gobierno alcanza 4,17 puntos. Entre quienes creen que empeorará, se derrumba a apenas 0,37.

En otras palabras, el sostén político del Presidente continúa íntimamente ligado a la expectativa futura más que a la situación presente. Mientras exista una porción significativa de la sociedad convencida de que el sacrificio actual desembocará en estabilidad, inflación baja y recuperación, Milei conservará margen político. El interrogante es cuánto tiempo puede sostenerse esa expectativa en un contexto donde los indicadores sociales siguen deteriorados y la mejora económica todavía no logra derramar sobre amplios sectores de ingresos medios y bajos.

El trabajo de la Universidad Di Tella funciona así como una radiografía precisa del momento político: Milei todavía conserva una base de apoyo competitiva para estándares argentinos, pero el desgaste dejó de ser episódico y comenzó a transformarse en tendencia. Y en política, cuando la percepción de capacidad empieza a erosionarse, el capital simbólico suele consumirse mucho más rápido que la paciencia social.

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Passalacqua y Stelatto comienzan 2026 entre los dirigentes mejor valorados del país

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Misiones volvió a quedar bien posicionada en el mapa político nacional. El último ranking interprovincial de imagen pública correspondiente a febrero de 2026 mostró que Hugo Passalacqua y Leonardo Stelatto integran el grupo de dirigentes con mejor evaluación ciudadana entre gobernadores e intendentes del país, en un contexto de alta fragmentación política y fuerte volatilidad de la opinión pública.

En el caso de los gobernadores, Passalacqua se ubicó quinto a nivel nacional, con 54,7% de imagen positiva entre los misioneros. El mandatario provincial quedó muy cerca del lote de punta, encabezado por Marcelo Orrego (San Juan), Osvaldo Jaldo (Tucumán) y Claudio Poggi (San Luis), y por encima de la mayoría de los gobernadores del país. En el otro extremo del ranking aparecen figuras como Alberto Weretilneck (Río Negro) y Axel Kicillof (Buenos Aires), entre los peores desempeños del mes.

El posicionamiento de Passalacqua consolida a Misiones como una de las provincias con mayor estabilidad política y respaldo ciudadano, en un escenario nacional marcado por tensiones fiscales, ajuste económico y reconfiguración de liderazgos.

A nivel municipal, el desempeño de Leonardo Stelatto fue aún más contundente. El intendente de Posadas quedó segundo entre los jefes comunales con mejor imagen positiva del país, con 60,3%, apenas por debajo de Matías Stevanato (Maipú, Mendoza). De este modo, la capital misionera se ubicó entre las ciudades con mayor aprobación de gestión local, superando a intendentes de grandes centros urbanos y capitales provinciales.

El contraste es significativo si se observa la parte baja del ranking, donde aparecen intendentes como Julio Alak (La Plata) o Pablo Grasso (Río Gallegos), con niveles de aprobación que no alcanzan el 40%.

Milei y Kicillof en Misiones: amplia brecha

El estudio también midió la imagen de las principales figuras nacionales por provincia. En Misiones, el presidente Javier Milei registró 49,4% de imagen positiva, ubicándose en la mitad alta del ranking nacional por distritos. En cambio, el gobernador bonaerense Axel Kicillof alcanzó apenas 29,8%, una diferencia de casi 20 puntos porcentuales.

A nivel país, Milei supera a Kicillof en 21 de las 24 jurisdicciones, mientras que el mandatario bonaerense solo logra ventaja en Buenos Aires, Formosa y Santiago del Estero. En Misiones, la medición confirma una clara sintonía con el liderazgo presidencial y una baja adhesión al referente del kirchnerismo.

El doble posicionamiento de Passalacqua y Stelatto en los primeros lugares del ranking no solo refleja altos niveles de aprobación individual, sino también una coherencia política provincial, donde tanto la conducción provincial como la municipal muestran respaldo social sostenido. En un año de definiciones electorales y reacomodamientos nacionales, Misiones aparece así como uno de los distritos con mayor capital político propio.

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