importaciones Argentina

La industria textil se desploma 33,2% y profundiza la pérdida de empleo por la apertura importadora

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La actividad textil registró en febrero una caída interanual del 33,2%, muy por encima del descenso del 8,7% del conjunto de la industria, según el último informe de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA). El dato, correspondiente al inicio de 2026, confirma un deterioro sectorial que combina caída del consumo, aumento de importaciones y pérdida sostenida de empleo.

El retroceso marca un punto de inflexión en un sector que ya venía en contracción y que, desde mediados de 2025, pierde en promedio 1.400 puestos de trabajo por mes en los rubros de textil, confección, cuero y calzado.

Capacidad ociosa y menor inversión: el cuadro productivo

El informe muestra una estructura productiva operando muy por debajo de su potencial. La utilización de la capacidad instalada se ubicó en apenas 40%, lo que implica una caída de 6,5 puntos porcentuales respecto del año anterior y una brecha de más de 10 puntos frente al promedio industrial (54,6%).

Este nivel de ociosidad impacta directamente en la inversión: las compras de maquinaria retrocedieron un 11%, reflejando la falta de expectativas de recuperación en el corto plazo. A la par, el consumo interno debilitado continúa presionando sobre la actividad.

En términos laborales, la contracción se traduce en más de 21.000 puestos de trabajo perdidos desde fines de 2023, con una aceleración en los últimos meses.

Importaciones y exportaciones en alza, con presión competitiva

Uno de los factores que atraviesa el deterioro es el incremento de las importaciones. En particular, el ingreso de prendas terminadas creció 104% en cantidad, consolidando una tendencia que se viene profundizando.

El fenómeno introduce una presión directa sobre la producción local: mayor oferta externa en un contexto de demanda interna deprimida. Según el relevamiento, este escenario amplía la brecha entre el sector textil y el resto de la industria.

En paralelo, el sector muestra una dinámica opuesta en el frente externo. Durante el primer trimestre de 2026, las exportaciones crecieron 143%, impulsadas por un proceso de reconversión que permitió mejorar la inserción internacional.

Sin embargo, ese desempeño no logra compensar el deterioro del mercado interno. Desde FITA advierten que la competitividad externa no alcanza por sí sola para sostener niveles de actividad y empleo sin condiciones de competencia equilibradas.

Apertura, empleo y agenda industrial

El cuadro expone una tensión estructural en la política económica: la apertura comercial y el ingreso de importaciones aparecen como variables que condicionan a sectores intensivos en empleo.

En este escenario, el sector textil pierde capacidad de incidencia frente a un esquema donde la dinámica macro prioriza otras variables. A la vez, el dato de exportaciones sugiere que existen segmentos competitivos, aunque sin capacidad suficiente para traccionar al conjunto.

La pérdida de empleo y la caída de inversión también introducen un factor de presión sobre la agenda pública, especialmente en un año donde la sostenibilidad del crecimiento y el impacto social comienzan a ganar centralidad.

El deterioro del sector tiene efectos directos sobre el mercado laboral y el consumo. La pérdida de puestos de trabajo reduce ingresos y retroalimenta la caída de la demanda, configurando un círculo contractivo.

Al mismo tiempo, la menor inversión y la alta capacidad ociosa afectan la productividad y la posibilidad de recuperación futura, en un contexto donde la industria textil representa un entramado de más de 4.000 empresas en distintas etapas productivas.

En ese contexto, la combinación de menor actividad, presión importadora y caída del consumo podría trasladarse a dinámicas locales, especialmente en segmentos vinculados a la producción y confección.

Entre la reconversión y la presión estructural

El sector enfrenta un escenario dual. Por un lado, muestra capacidad para insertarse en mercados externos. Por otro, continúa perdiendo terreno en el mercado interno.

Las variables a observar pasan por la evolución del consumo, el ritmo de importaciones y la posibilidad de recomposición de la inversión. También será clave el comportamiento del empleo y si la dinámica exportadora logra sostenerse.

El equilibrio entre apertura, competitividad y sostenimiento del tejido productivo aparece como uno de los ejes en disputa.

Informe Mensual FITA Abril by CristianMilciades

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El superávit comercial del primer trimestre cierra cinco veces arriba del balance positivo de 2025

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El comercio exterior argentino consolidó en marzo una de sus mejores performances de los últimos años. Con un superávit de USD 2.523 millones -el mayor para ese mes desde 2010- el país acumula ya 28 meses consecutivos con saldo positivo en la balanza comercial.

El dato no es menor: el resultado supera en USD 1.899 millones al de marzo de 2025 y se apoya en una dinámica clara -exportaciones en fuerte expansión y una demanda de importaciones todavía contenida- que refleja tanto oportunidades como limitaciones estructurales de la economía argentina.

En el acumulado del primer trimestre, el superávit alcanzó USD 5.508 millones, quintuplicando el registro del mismo período del año pasado, detalla un estudio de la consultora ABECEB.

El motor: exportaciones en máximos históricos

El principal driver del resultado fue el salto exportador. Las ventas externas totalizaron USD 8.645 millones en marzo, un récord histórico mensual, con un crecimiento interanual del 30,1% y un fuerte avance también respecto a febrero.

La expansión estuvo explicada principalmente por mayores cantidades exportadas (+25,3% interanual), mientras que los precios mostraron una suba más moderada.

El impulso vino, en gran medida, del sector primario, que creció 56,2% interanual, traccionado por cereales, pesca y oleaginosas. El maíz se consolidó como el principal producto exportado del mes, con USD 992 millones y una suba del 51,3%.

A esto se sumó un fuerte desempeño del complejo minero —con subas en oro, litio y plata— y del sector energético, que aportó un superávit de USD 945 millones gracias a mayores exportaciones y una fuerte caída de importaciones.

También las manufacturas de origen agropecuario mostraron una mejora relevante, impulsadas por carnes y aceites, en un contexto donde los precios internacionales acompañaron.

Importaciones: el límite de la actividad

Del otro lado de la balanza, las importaciones mostraron un crecimiento muy moderado del 1,7% interanual, totalizando USD 6.122 millones.

Sin embargo, detrás de ese leve aumento hay una señal clara: las cantidades importadas cayeron 3,7%, lo que refleja una economía con bajo nivel de actividad, especialmente en sectores como la industria.

El incremento en valores respondió, en realidad, a un aumento de precios (+5,8%), lo que sugiere que la recuperación de la demanda interna sigue siendo débil.

Los datos sectoriales refuerzan esta lectura. Mientras crecieron los bienes intermedios y de consumo, cayeron rubros clave como combustibles y piezas para bienes de capital, vinculados a la inversión y la producción.

Una mejora que es también síntoma de debilidad

El superávit comercial elevado es, en parte, una buena noticia: fortalece las cuentas externas y aporta dólares en un contexto de restricciones financieras.

Pero también expone una fragilidad: el resultado se explica más por la debilidad de las importaciones que por una expansión equilibrada del comercio.

La caída en las cantidades importadas, especialmente en bienes de capital, sugiere un freno en la inversión y en la capacidad de crecimiento futuro de la economía.

Perspectivas: más superávit, pero con interrogantes

Para el resto de 2026, el escenario mantiene un sesgo positivo en términos de saldo comercial. Las proyecciones apuntan a un superávit en torno a los USD 13.000 millones, con posibilidad de acercarse a los niveles de 2024.

El impulso vendría, nuevamente, por el lado exportador: cosecha agrícola, minería y energía aparecen como los principales motores.

Sin embargo, hay factores de riesgo. El menor dinamismo global, los costos logísticos elevados y la evolución del conflicto en Medio Oriente pueden alterar tanto precios como volúmenes de comercio.

En paralelo, el desempeño de las importaciones seguirá atado a la evolución de la actividad económica local: sin recuperación del consumo y la industria, el superávit podría seguir creciendo, pero más por restricción que por expansión.

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Federico Panozzo sobre las importaciones: “El comercio está en rojo, solo se habla de aguantar”

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En un contexto económico marcado por la apertura de importaciones, caída del consumo y fuerte presión sobre las pymes, Federico Panozzo fue elegido nuevo presidente de la Cámara de Comercio e Industria de Posadas. La designación se concretó el viernes pasado, tras la asamblea del Consejo Directivo de la entidad.

En diálogo con Open1017.com, Panozzo trazó un diagnóstico crudo sobre la situación del sector: “Hoy el comercio y la industria están en zona roja. La crisis duró mucho tiempo y hay rubros que desde la pandemia no terminaron de recuperarse”.

Consultado sobre la política de importaciones del Gobierno nacional, el flamante presidente reconoció que el impacto es tangible en el mercado local.

“No se puede negar: los productos están en las casas de nuestros familiares, amigos, y el comerciante posadeño lo está sufriendo”, afirmó. Sin embargo, señaló que los efectos no son homogéneos.

Según explicó, algunos rubros -como el de artículos electrodomésticos- lograron adaptarse y aprovechar la simplificación de importaciones para ampliar su oferta y mejorar precios al consumidor. “Hay socios que tenían más espalda financiera y pudieron organizarse para traer marcas y competir”, indicó.

No obstante, advirtió que el problema de fondo es la falta de previsibilidad. “En Argentina no planificamos a largo plazo. Un gobierno cierra importaciones y apuesta a la industria local; otro las abre de golpe buscando beneficiar al consumidor. Así es muy difícil que las empresas inviertan en tecnología y maquinaria para competir con el mundo”, sostuvo.

Para Panozzo, el debate central debería ser estratégico: “Tenemos que decidir qué tipo de país queremos ser: si uno prestador de servicios o uno industrial”.

Competencia externa y presión regional

El comercio posadeño enfrenta múltiples frentes. A la competencia de productos importados -muchos provenientes de Asia y comercializados a través de plataformas digitales- se suma la histórica competencia fronteriza con Encarnación.

“El diálogo hoy con el comerciante es ver cómo aguanto, cómo llego. No se habla de crecer ni de tomar personal. Se habla de resistir”, describió.

Esa resistencia tiene costos humanos. “Reducir personal no es un triunfo. Para un comerciante es durísimo tener que decirle a un colaborador que no puede seguir. Se pierde calidad de vida bajo presión constante”, remarcó.

Panozzo anticipó que 2026 será un año de ajuste y repliegue para buena parte del sector. “Entendemos que la Nación está apostando a una macroeconomía que en algún momento debería dar resultados positivos. Pero eso no va a suceder en el corto plazo para nuestra economía regional”, advirtió.

En ese marco, el rol de la Cámara será, según definió, “ser representativa de todos los rubros y conseguir herramientas para aguantar”.

La entidad mantiene diálogo fluido con el Gobierno provincial, con el objetivo de articular medidas paliativas. “La caída de ventas también impacta en la recaudación provincial. Estamos en una situación compleja tanto el sector público como el privado”, explicó.

Una gestión enfocada en la representación activa

Panozzo venía desempeñándose como vicepresidente y miembro del Consejo Directivo, por lo que aseguró que su gestión mantendrá una línea de trabajo ya iniciada: fortalecer la representación sectorial y sostener una Cámara activa frente a un escenario desafiante.

“Tenemos distintas realidades según el rubro. Algunos tienen pequeños repuntes por herramientas como los programas Ahora; otros están muy golpeados. El desafío es contener a todos”, afirmó.

Con un panorama marcado por la apertura comercial, la presión impositiva y la caída del consumo, el nuevo presidente no dejó margen para eufemismos: el comercio posadeño atraviesa una etapa crítica. Y la palabra que hoy domina el sector no es expansión ni inversión, sino supervivencia.

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Apertura comercial: marcas importadas vuelven a las góndolas y ya cuestan menos que las nacionales

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La apertura comercial impulsada por el Gobierno está reconfigurando el mapa de consumo en la Argentina. En las grandes cadenas de supermercados, un aluvión de alimentos importados volvió a ocupar espacio en las góndolas con precios que, en muchos casos, resultan entre 15% y 30% más bajos que los productos nacionales. El fenómeno combina el regreso de marcas históricas, nuevas opciones “low cost” y una presión creciente sobre la competitividad de la industria local, con impacto directo en inflación, producción y empleo.

El regreso de marcas y la diversificación de la oferta importada

Las góndolas argentinas exhiben una transformación visible. Según relevamientos de Infobae y Clarín, productos identificados con banderas de Francia, Alemania y Brasil dejaron de ser una rareza de free shops o tiendas gourmet para competir de igual a igual con la producción nacional en supermercados de primera línea.

El retorno más simbólico es el de la cooperativa uruguaya Conaprole, que volvió a comercializar manteca, dulce de leche y crema luego de haberse retirado de manera progresiva por las trabas cambiarias. En el segmento de dulces, reaparecieron las clásicas galletitas danesas en lata azul, con marcas como Jacobsen Wonderfull y Dan Cake, íconos del consumo de los años 90.

A este regreso se suman cafés italianos como Lavazza y Viaggio, además del chocolate Feastables, impulsado por el youtuber MrBeast. La oferta se completa con conservas, pastas y salsas provenientes de mercados poco habituales para el consumidor argentino, como Ecuador, Albania e Italia, ampliando el abanico de opciones y elevando la competencia por precio y calidad.

Precios y competitividad: por qué lo importado resulta más barato

La principal sorpresa para los consumidores está en el precio. En categorías como conservas, café y lácteos, los alimentos importados se venden entre 15% y 30% por debajo de los valores de productos nacionales comparables. Los relevamientos en góndola muestran diferencias concretas:

  • Atún: marcas ecuatorianas como Bulnez y Máxima se ofrecen a valores sensiblemente más bajos que las nacionales.
  • Pastas: los fideos Pasta Bella (Albania) cuestan $1.498, frente a los $1.800 de una marca nacional líder como Matarazzo.
  • Salsas: el puré de tomate italiano Mazza ($4.094 los 680 g) resulta más económico que la passata nacional Rina ($5.300 los 500 g).
  • Galletitas: Traviata ($2.071) supera en precio a las Coquetel brasileñas ($2.000).

La explicación combina varios factores: desregulación del comercio exterior, reducción de costos asociados a aranceles e impuestos a productos importados y economías de escala de países con estructuras productivas más competitivas. Para el Gobierno, este escenario potencia la competencia y actúa como ancla de precios en un contexto de lucha contra la inflación.

Productos frescos, carnes y el impacto sobre la industria local

El fenómeno no se limita a los alimentos procesados. En el Mercado Central se volvió habitual la presencia de naranjas españolas, manzanas chilenas y bananas ecuatorianas, mientras que en carnes las importaciones —principalmente desde Brasil— crecieron 580% interanual en 2025.

Desde la industria alimenticia, la COPAL advierte que la producción local enfrenta una presión tributaria elevada y costos logísticos que reducen su competitividad frente a los productos importados. El ingreso masivo de alimentos más baratos, señalan, puede traducirse en menor utilización de la capacidad instalada, caída de márgenes y riesgos para el empleo en sectores sensibles.

La tensión entre el objetivo oficial de bajar precios y la sostenibilidad del entramado productivo local abre un debate económico e institucional de fondo. Mientras el Ejecutivo celebra la competencia como herramienta antiinflacionaria, las empresas nacionales alertan por el impacto de una apertura acelerada en un contexto de costos internos altos y consumo todavía frágil.

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Impuesto PAIS: restablecen devoluciones a importadores, con registro abierto en octubre

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ARCA restablece la devolución de pagos a cuenta del Impuesto PAIS para importadores: plazos y condiciones

La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) oficializó la Resolución General 5765/2025, que restablece el procedimiento especial de devolución de pagos a cuenta del Impuesto Para una Argentina Inclusiva y Solidaria (PAIS) no computados por operaciones de importación. La medida, publicada en el Boletín Oficial, apunta a regularizar saldos a favor generados entre 2023 y 2024, en un contexto de restricciones cambiarias y utilización de títulos BOPREAL. Importadores deberán reinscribirse en el registro habilitado y presentar sus solicitudes entre el 6 de octubre y el 19 de noviembre de 2025.

Importaciones, BOPREAL y vigencia del Impuesto PAIS

El esquema de pagos a cuenta del Impuesto PAIS fue regulado originalmente por la Resolución General 5.393, y alcanzó operaciones de importación encuadradas en los Decretos 433/2023, 14/2024 y 777/2024. La posterior imposibilidad de computar esos pagos surgió por dos factores:

  • La exigencia de autorización previa del Banco Central para acceder al mercado de cambios en operaciones registradas hasta el 12 de diciembre de 2023.
  • La utilización de los Bonos para la Reconstrucción de una Argentina Libre (BOPREAL), creados mediante la Comunicación “A” 7918 del BCRA y el Decreto 72/2023, que estuvieron gravados con alícuota 0% del PAIS hasta el 31 de enero de 2024.

Al finalizar la vigencia del impuesto el 22 de diciembre de 2024 —dejada sin efecto por la Resolución General 5604—, numerosos importadores quedaron con saldos inmovilizados. ARCA ya había establecido un mecanismo de devolución con la Resolución General 5720, cuyo plazo inicial venció el 4 de septiembre de 2025. La nueva norma amplía y reabre el procedimiento.

Reapertura del Registro y procedimiento de devolución

La Resolución 5765 dispone la reapertura del “Registro de despachos de importación con pagos a cuenta no computados del Impuesto PAIS”. Podrán acceder quienes:

  1. Hayan registrado operaciones de importación hasta el 12 de diciembre de 2023 sin acceso al mercado de cambios ni suscripción de títulos, o con suscripción parcial/gravada al 0%.
  2. Hayan realizado importaciones entre el 13 de diciembre de 2023 y el 24 de noviembre de 2024, pero no computaron el pago a cuenta por no acceder al MULC o por hacerlo luego de la finalización del gravamen.

Los importadores deberán presentar la Declaración Jurada de Devolución de pagos a cuenta del Impuesto PAIS por Importaciones de Bienes (DJIP), ingresando con clave fiscal nivel 3 al portal institucional de ARCA (www.arca.gob.ar).

El plazo de inscripción y carga de declaraciones juradas se extenderá desde el 6 de octubre hasta el 19 de noviembre de 2025. La información tendrá carácter vinculante y quedará sujeta a las previsiones sancionatorias de la RG 5720.

El esquema de devolución se instrumentará en cuotas mensuales, comenzando el 15 de diciembre de 2025. ARCA notificará a cada operador el crédito reconocido y su aplicación podrá destinarse al pago de derechos de importación.

Alivio parcial para importadores y desafíos pendientes

La reapertura del registro y el reconocimiento de créditos fiscales representa un alivio para importadores que, en algunos casos, llevan casi dos años con capital inmovilizado. El canal de “Consultas web” estará habilitado hasta el 20 de noviembre para reclamos o subsanaciones.

No obstante, la medida también refleja la complejidad que dejó la transición del Impuesto PAIS en operaciones de comercio exterior, marcada por cambios normativos, restricciones cambiarias y utilización de instrumentos financieros como los BOPREAL.

En términos económicos e institucionales, la decisión de ARCA busca restituir previsibilidad a los operadores y cerrar un capítulo de saldos pendientes en un tributo que dejó de regir en diciembre de 2024. El impacto concreto dependerá de la magnitud de los montos a devolver y de la capacidad administrativa de canalizar las solicitudes en tiempo y forma.

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