INCENDIOS

Entidades forestales y del agro crean la primera red de manejo del fuego rural de Argentina

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Coincidentemente con el Día Internacional del Combatiente de Incendios Forestales, sale a la luz esta red de carácter nacional que tiene como meta facilitar la coordinación para promover acciones conjuntas vinculadas a la prevención, presupresión y supresión de incendios rurales. La Red tiene como propósito principal agrupar la representación en el orden nacional de las organizaciones vinculadas a manejo del fuego rural a través de la Red de Manejo de Fuego Rural.  

Entre las prioridades de la RED se establece promover acciones de capacitación y formación continua de calidad aceptada en todos los niveles de gestión de incendios, así como facilitar la evaluación y certificación de combatientes de incendios y sus mandos medios. 

Impulsará la creación y fortalecimiento de las entidades asociativas en manejo integral de fuego rural (Consorcios, ACES etc.) y colaborará en la coordinación de la planificación anual de las temporadas de incendio en los ámbitos provinciales y regionales. 

Asimismo, tendrá bajo su ámbito la identificación y promoción de medidas que permitan cumplir con el objetivo de la RED -tal como la realización de Guías de Buenas Prácticas; elaboración y difusión de materiales de prevención; entre otras. Implementará una estrategia de comunicación articulada entre los miembros de la RED sobre temas identificados como importantes y será encargada de peticionar a las autoridades en forma conjunta en temas de interés mutuo.

Con el espíritu de sumar y compartir fuerzas y saberes, la Red se proponer articular con organizaciones internacionales con el mismo fin, organizar eventos, encuentros, seminarios, etc. que se consideren de interés y favorecer el desarrollo de estadísticas e información necesaria para el seguimiento de los incendios rurales. Además de monitorear toda otra actividad que se considere relevante encarar en forma conjunta por los miembros y que hace al objeto de la RED.  

Desde la Asociación Forestal Argentina, uno de los participantes de esta Red, Claudia Peirano, directora ejecutiva de la entidad explicó: “Sabemos ya que los incendios rurales y forestales han aumentado su incidencia y peligrosidad en el contexto del cambio climático en todo el mundo. La situación de emergencia de sequía y altas temperaturas de los últimos dos años generó situaciones catastróficas de incendios que pueden reducir su incidencia con acciones de prevención y detección temprana asi como un ataque rápido de focos.  La colaboración es esencial para estos logros”.

Además – continuó Peirano – “es fundamental la importancia de la profesionalización de los combatientes de incendios y los avances realizados en el marco del sistema nacional de certificación de competencias laborales del MTEySS brinda una herramienta esencial para avanzar en la profesionalización del combatiente de incendio rurales y en la mejora de la seguridad en las operaciones vinculadas a la supresión del fuego”.

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Misiones subsidiará a cañeros afectados por incendios

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El gobernador Oscar Herrera Ahuad, participó esta mañana en la rúbrica de un convenio para asistir económicamente al sector de cultivo y producción de caña de azúcar ante la situación crítica que viven los productores afectados por el déficit hídrico y otras contingencias climáticas. Al respecto, el ministro de Hacienda, Adolfo Safrán detalló los puntos del acuerdo para paliar la situación de las sequías y el bajo nivel de la cosecha. La medida habilita a abonar al productor el 50% de lo entregado el año pasado en el Ingenio Azucarero.  

La asistencia, explicó el titular de Hacienda, se da por “todo por un fondo total que la provincia, a través del Instituto de Fomento Agropecuario e Industrial, le va a pagar a los productores en concepto de subsidio para la cosecha de la caña de azúcar, esto ayuda a toda la cuenca cañera y la idea es que entre todos nos ayudemos”. 

A su turno, el presidente del Instituto de Fomento Agropecuario e Industrial, Roque Gervasoni, explicó que la iniciativa se da en respuesta a que “la cosecha de este año sería un tercio de la entrega del año anterior” y que busca beneficiar a 236 productores del sector. Algo que “tiene que ver con las políticas de Estado en lo rural, un Estado presente que atendiendo a la situación no permite que el productor se vea afectado en su calidad de vida”, explicó. Destacó entre las ventajas del acuerdo, que las 8 mil toneladas que se van a cosechar se convertirán en insumo, forraje o alimento para las asociaciones de ganaderos de Misiones. 

Por último, el presidente de la Asociación Civil Cañeros Sur, Eduardo Silveira, agradeció a las autoridades “por seguir a nuestro lado”. En especial “por estar aportando a cubrir aquellos sueños que tenemos para nuestros hijos, para nuestra familia y llevar el pan de cada día”, expresó. Y con el mismo énfasis, añadió que a pesar de las dificultades que aquejan al sector hay un Estado presente. 

En la rúbrica también participó el ministro Coordinador de Gabinete, Ricardo Wellbach. Por otra parte, cabe destacar que una reunión posterior a la conferencia, el mandatario pidió que la Asociación presente un plan de trabajo para poder diversificar su producción y de esa forma contar con el apoyo sostenido del Estado provincial a través de sus distintos programas. También abrió la posibilidad de que los cañeros cuenten con una cobertura social específica similar a la de los yerbateros que fue entregada recientemente.  

Un compromiso en favor de la producción cañera 

El convenio firmado hoy habilitó la colaboración entre el Ministerio de Hacienda, el Instituto de Fomento Agropecuario e Industrial con la Asociación Civil Cañeros Sur de San Javier para brindar atención la situación crítica en que se encuentran los productores de la cuenca cañera de Misiones en el inicio de la zafra azucarera de este año. Por eso, a través del mencionado instituto se implementará una política pública de asistencia a productores cañeros activos del Ingenio Azucarero durante el período 2021.  

El monto de cada asistencia será el que resulte de tomar la mejor entrega en toneladas que tuvieron en sus ingresos de caña en los períodos 2020 o 2021, por el 50% del precio abonado en el año 2021, incluyendo adicionales. Las sumas resultantes de las asistencias se abonarán en dos cuotas consecutivas e iguales, una en el mes de junio y otra en el mes de julio de 2022.  Inclusive, desde las partes se realizarán las gestiones a su alcance y se comprometen a facilitar la venta de las producciones de caña de azúcar actuales como alimento en las asociaciones ganaderas a precios que reflejen el compromiso social, empresarial y solidario de ambos sectores.  

Todo esto se da ante la actual situación del sector producto deldéficit hídrico y demás contingencias climáticas, como incendios que vienen afectando la zona desde el año 2020 y por lo tanto a los cultivos. Justamente, la Gerencia del Ingenio Azucarero, en su Informe Zafra 2021, da cuenta que no hay una buena perspectiva para la zafra de este año y que en estas condiciones se generaría pérdidas y gastos innecesarios.  

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Misiones 2022: especies exóticas, falta de agua e incendios

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Los primeros incendios de magnitud en la historia de Misiones ocurrieron en noviembre de 2020. La Reserva de Biósfera Yabotí y el Parque Cuña Pirú fueron los lugares emblemáticos más afectados. Un año después, el verano 2021 – 2022, aquel escenario se multiplicó, llevándose por delante no sólo áreas protegidas, como la Reserva Guaraní y el Parque Salto Encantado, sino también plantaciones de yerba mate, galpones con tabaco, animales y demás sustentos de los agricultores, extendiéndose tanto en norte, como en el centro y el sur provincial, en la vecina Corrientes, y en distintos momentos, desde diciembre hasta bien entrado marzo, cuando llegaron las lluvias. “Lo que vivimos fue cosa de película”. Como nunca antes, los misioneros nos sentimos acorralados, impotencia, con miedo. El avance imparable de las llamas y la escasez de agua se metió en la cotidianidad de cada uno de los hogares, en las chacras y en las ciudades. Reinó el desconcierto.
En los medios de comunicación, la situación que puso a todos en riesgo y destruyó bienes cada vez más preciados, como la Selva, se explicó mediante el fenómeno La Niña, presente desde hace al menos dos años, que provocó una merma importante de precipitaciones, y el Cambio Climático, con intensas olas de calor. El aire se sintió y se respiró seco. Pero las sequías no son una novedad en la región paranaense, se han manifestado en reiteradas ocasiones. ¿Qué hubo de distinto ahora? ¿Por qué los incendios se propagaron en magnitud?
Quizás la respuesta la encontremos en otra pegunta: ¿es lo mismo una sequía en las condiciones en que nos encontrábamos hace 40 años atrás, con 1.670.000 hectáreas cubiertas de Selva (“Bosques nativos, implantados y el pan nuestro de cada día”, El Territorio, septiembre de 1987), que una sequía en las condiciones actuales, con 429.000 hectáreas implantadas de especies exóticas, o sea el 17 por ciento de la superficie provincial ocupadas exclusivamente (esto es: excluyendo biodiversidad) por un ejército de pinos y eucaliptos, y un Corredor Verde (Ley XVI N 60, antes 3631/99, que establece la unión de las áreas protegidas y el monte nativo privado) fracturado, sin poder brindar uno de sus servicios colectivos más preciados, como lo es la generación de agua?
La Selva es fuente de vapor de agua, propicia condiciones para las lluvias, para la humedad ambiente, para la infiltración de agua al subsuelo y la alimentación de vertientes, arroyos y ríos, pero además mitiga los efectos de torrenciales lluvias y del intenso calor (actuando como un “aire acondicionado natural”).
Los misioneros ya no contamos con ese gran paraguas protector, el Monte en cantidad y calidad, proveedor de una riqueza incalculable. Lo que queda son fragmentos, mayormente degradados, y lo que cabe es una atención urgente, preferencial, de parte del Gobierno y de parte de cada uno de los ciudadanos y dirigentes de todos los sectores. Recuperar el monte, recuperar el equilibrio ecológico (si eso es posible), es la acción que debe unirnos y en la que tenemos que colaborar todos. Hay una sobreexplotación de los recursos, y un acelerado aniquilamiento de los bienes esenciales, con notable acento en el agua; el agua que necesitamos para sobrevivir, para obtener alimentos, productos que dinamizan la economía, energía y turismo.
Por supuesto, la crisis ambiental es mundial, también su repercusión. Esa es una condición que nos debería resultar útil: podríamos evitar las experiencias con resultados adversos aplicados en otros países. Debemos observar y evaluar el impacto del modelo productivo basado en monocultivo de especies exóticas.
Atendiendo lo más reciente, los incendios y la disminución del agua, alcanza con investigar qué ocurre en Australia, en Chile, o más cerca, en el sur de la Argentina.
Las especies de pino y eucalipto absorben (se llevan) grandes cantidades de agua en comparación con el monte, pastizales y otras plantaciones (el promedio de crecimiento de estas especies en la tierra colorada es de 32m3/ha/año, en tanto se realizan experiencias para elevar esa cifra a 42 e incluso a 52 m3/ha/año, y en este aspecto, la disponibilidad de agua y el clima resultan determinantes), y a medida que van creciendo se constituyen en material (biomasa) altamente inflamable para incendios de magnitud, o dicho de otro modo: son el alimento predilecto del fuego.
Contundente, un artículo publicado en Pressenza International Press Agency (“¡Hay que descolonizar el pino navideño, para recuperar el agua dulce de los ríos!, 21 de enero de 2022), basado en un estudio del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (“Consumo de agua en plantaciones de Pinus Taeda L. en la zona noroeste de la provincia de Misiones”, Aldo Keller; Nardia Bulfe y Javier Gyenge), señala que “un pino que mide 30 cm consume 30 litros de agua por día, mientras que si otro pino llega a medir 100 cm (1 metro) consume 100 litros de agua por día”. De esta forma, se infiere que “una plantación de 10 mil pinos de 10 metros cada consume 10 millones de litros de agua por día”.
En Australia, al eucalipto se lo conoce como “árbol gasolina” porque produce un aceite inflamable que reprime la actividad necesaria en el suelo para la descomposición de la hojarasca, y así contribuye a la acumulación de material seco combustible (Dra. Mary T. Kalin Arroyo, Premio Nacional de Ciencias Naturales de Chile 2010).
Un estudio de la Universidad Nacional del Comahue, en Neuquén, indica que en las plantaciones de pino, el fuego se propaga 5 veces más rápido que en el bosque nativo y 30 veces más rápido que en los arbustos de la estepa. “Cada incendio genera más masa combustible y da lugar a incendios más voraces”. Y por si fuera poco, sus semillas resisten a las llamas, o sea vuelven a germinar (“Monocultivo forestal, incendios, desalojos y sobreconsumo de agua”, publicado en Tierra Viva, agencia de noticias/ febrero 23, 2022 / Lino Pizzolon, biólogo, docente e investigador de la Universidad Nacional de la Patagonia).
En Chubut, un trabajo reciente mostró que la transpiración en las plantaciones de pinos adultos llegó hasta el 73 por ciento del flujo total de agua, mientras que en la estepa arbustiva fue solo del 10 por ciento. “Las plantaciones de pinos en la Patagonia semiárida evaporan todas las precipitaciones, resultando en cero drenaje profundo y cero recarga de agua subterránea“, concluye el estudio titulado “Hydrological impacts of afforestation in the semiarid Patagonia: A modelling approach” https://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1002/eco.2113).
En el centro-sur de Chile (Región del Maule, donde en 2016 el fuego arrasó en 2016 más de 8.000 hectáreas en menos de una hora), una investigación sobre los cambios bajo el suelo producidos por el monocultivo de pino (600 mil hectáreas) constató reducción en la abundancia de invertebrados, y disminución en la capacidad de infiltrar y en almacenar agua (Camila Cifuentes, Instituto de Ecología y Biodiversidad, revista Scientific Reports).
En la misma línea van las conclusiones de investigadoras del Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Medioambiente (INIBIOMA-CONICET-UNCo). Señalan que la proliferación de especies de foráneas de pino contribuyen a incendios forestales y van quitando espacio al bosque nativo y su biodiversidad, generando más combustible.
“Todas las especies de pinos presentes en Argentina están, sin dudas, adaptadas a un régimen diferente de ignición que el de las especies locales. Como hay pinos que copan todo en el post fuego, intervienen directamente con la regeneración de especies nativas que pueden haber quedado en el banco de semillas, y eso cambia completamente las características del ambiente”, dice la Melisa Blackhall, en un escrito publicado el 19 de marzo de 2021 en la web de CONICET Inibioma (https://inibioma.conicet.gov.ar/advierten-que-la-proliferacion-de-especies-de-pino-contribuye-a-los-incendios-forestales/) .
Incluso el actual viceministro de Ambiente de la Nación, Sergio Federovisky, compartió, en noviembre de 2019, las conclusiones de un equipo internacional de 50 científicos, publicado en la revista Science: “Una plantación masiva de árboles en pastizales y sabanas, aparte de los problemas para la biodiversidad, generaría paisajes muy homogéneos e inflamables que tarde o temprano acabarían siendo pasto de grandes incendios” (“Los incendios no cesan en el sur y apuntan a un enemigo invasivo: los pinos”, 1 de enero de 2022, Tiempo Argentino).
Se pueden seguir vsibilizando más evidencias. En cada rincón del planeta donde hay pinos y eucaliptos, disminuye el agua y hay incendios de magnitud.
Los especialistas coinciden en afirmar que 1) los incendios se incrementarán en los próximos años, alimentados por las condiciones meteorológicas y “la cantidad de combustible disponible para quemar” (informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente);

2) los incendios forestales retroalimentan el Cambio Climático al emitir a la atmósfera billones de toneladas de gases de efecto invernadero, por la combustión de la biomasa; y

3) y en nuestra región, el fenómeno La Niña -pocas lluvias- podría extenderse hasta el año 2023.
Aún así y con una persistente merma de agua en toda la región, se continúa subsidiando / incentivando plantaciones forestales (Ley 25080). En la Argentina hay 1,3 millones de hectáreas cultivadas (con proyección a 2 millones en 2030), y de ese total, 419.000 hectáreas están en Misiones (“La forestoindustria fue uno de los sectores más golpeados”, 6 de marzo de 2022, El Territorio).

Ello, sin contar las semillas que, llevadas por el viento, germinan dando vida a millones de pinos espontáneos, incluso donde no crece nada, ahí sobre las piedras.
Queda claro que la política forestal gubernamental no se condice con el tema más urgente y de interés para los ciudadanos de Misiones: la imperiosa necesidad de más agua, en todas sus formas y usos, y la latente posibilidad de nuevos incendios de magnitud.
Queda claro que la presencia masiva de especies foráneas no es una alternativa válida para quienes vivimos en esta provincia. Anulan el monte generador de lluvia, de humedad ambiente y de reserva de agua subterránea; sobre consumen el agua (ya escasa) disponible y son material de alto riesgo de combustión y propagación para grandes incendios, acrecentando la crisis hídrica y retroalimentando el calentamiento global. Ello, sin contar que expulsan a pueblos originarios y a agricultores, y ocupan las tierras que necesitamos para producir alimentos.

Frente Ciudadano Ambiental Kaapuera, 25 de marzo de 2022, Misiones, Argentina

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Luego de las llamas realizan operativos veterinarios en Corrientes

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Durante el mes de marzo un grupo de especialistas de Fundación Temaikèn viajó a la provincia de Corrientes –azotada por graves incendios que afectaron más del 10% de su territorio- para colaborar con el rescate de fauna silvestre y los trabajos de restauración del ecosistema dañado.

Durante las primeras semanas de operativo en la sala de atención primaria se recibió gran cantidad de animales con quemaduras en las patas o en el cuerpo que debían ser tratadas utilizando sedación y aplicando vendajes que muchas veces debían ser cambiados en un corto periodo de tiempo.  

El proceso de rehabilitación en muchos casos fue largo y complejo, sobre todo por el desafío del manejo del dolor y el estrés de cada ejemplar, algo que impacta, por ejemplo, en su capacidad de alimentarse. Tan importante como curarlos es ayudarlos a recuperar las fuerzas para poder volver a su hábitat natural. 

La misión del equipo de Fundación Temaikèn a Corrientes también incluyó ampliar la capacidad instalada. Se instruyó a los voluntarios en manejo del fuego y también al equipo de profesionales en manejo fauna.

Por ejemplo, con los materiales disponibles, los veterinarios de Fundación Temaikèn crearon una fórmula desarrollada especialmente para ayudar a cicatrizar las heridas, llamada familiarmente  “merengue” al estar compuesta, entre otros componentes, por azúcar. Este aporte técnico facilitó el proceso de rehabilitación, ayudando a los animales a manejar el dolor, reducir el estrés y así acelerar el proceso de curación.

Con la situación más controlada en cuanto a la recepción de animales vivos afectados por el fuego, y contando ya con la capacidad instalada y personal local capacitado para continuar con esta tarea en el Centro Aguará, el equipo de profesionales se trasladó hacia el Portal Cambyretá de los Esteros del Iberá para llevar a cabo actividades de relevamiento de fauna afectada por los incendios en el área.

El trabajo incluyó realizar necropsias y toma de muestras biológicas de los animales hallados sin vida, y la evaluación de los ambientes y poblaciones de fauna silvestre post incendio para colaborar a su futura restauración. En esta etapa se trabajó junto al Grupo de investigación en salud de los ecosistemas del IEGEBA-CONICET y la FCEN-UBA.

Gracias al apoyo de Banco Galicia y junto al equipo del Centro Aguará, instituciones, organizaciones de la sociedad civil, organismos públicos y toda la comunidad correntina, el equipo de Fundación Temaikèn trabajó codo a codo para relevar y asistir a la fauna afectada por los incendios en territorio correntino .Sabemos que no es una emergencia aislada y que queda mucho por hacer.

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Desde Playadito alertan que faltará un 30% de yerba mate y que Argentina podría tener que importarla en 2023

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Así lo planteó Orlando Strauss es el vicepresidente de la cooperativa Liebig, productores de Playadito, la yerba más vendida del país y que conquistó el mercado chino

Con casi 100 años de historia, la marca que fue fundada por una familia alemana hoy cuenta con 350 empleados y sufre las consecuencias de los incendios voraces de Corrientes, en donde se quemó más del 10% del territorio de toda la Provincia.

A pesar de haber aumentado en un 7% la producción de yerba por el mayor consumo durante la pandemia, hoy advierten que el año próximo habrá una caída del 30% y la yerba más elegida puede llegar a faltar en algunas góndolas.

Playadito conquistó el mercado en China, entra a Europa y a Estados Unidos. En esta entrevista para iProfesional, Strauss nos cuenta de lo dificultoso que es cambiar la mentalidad de aquellos que estigmatizan a los hombres de campo. “La planta empieza a dar yerba a los 5 años de haber sido plantada y recién a los 10 está en su capacidad máxima de producción, pero para el productor solo va el 37% del precio del paquete”, advierte.

-¿A dónde exportan?
-Hemos hecho un nicho importante y creo que el único en China y en el resto del mundo; son pequeños consumidores que llevan la costumbre de sus países de orígenes. Son latinos principalmente. Encontrás Playadito en las góndolas de Alemania, España, Barcelona, Irlanda, Estados Unidos, Chile.

-¿Y a los países limítrofes? ¿Brasil, Paraguay?
-No, Brasil tiene un hábito de consumo muy diferente al nuestro. Consume un producto que es totalmente verde, es un polvo verde al que llaman mate gaucho. Además, hacen un producto especial para Uruguay. Ellos ganaron el mercado uruguayo. Argentina no vende casi nada a Uruguay, pero sí estamos vendiendo muy bien a Chile.

-Entonces, ¿cuál es el orden entre los mercados que importan Playadito?
-A Chile es al país al que más le vendemos, después sigue China y posteriormente el resto del mundo.

-¿Cuál es el nivel promedio anual de venta de Playadito?
-Estamos en tres millones cuatrocientos mil kilos mensuales.

-Y en pandemia, ¿se produjo más? ¿el consumo aumentó?
-Sí. En la pandemia se consumió bastante más y el mate individual ha dado un aporte importante al aumento del consumo. No es lo mismo compartir un mate entre diez o doce, que usarlo en forma individual. Quizá se achicó el tamaño del mate, pero aumentó la cantidad de veces que se toma mate. Esto hace que el consumo de yerba venga creciendo en el país. En el último año se registraron 7 puntos de crecimiento. Esto nos alienta a seguir produciendo. La ventaja es que se está consumiendo mucho, es un producto totalmente natural, es energizante, antioxidante, tiene muchas propiedades que realmente son muy saludables para el consumo.

-¿Y la exportación también aumentó con la pandemia?
-No. La exportación en el mundo se mantuvo, pero en el mercado interno crecimos 7 puntos.

-¿Ustedes no pagan retenciones por ser economía regional?
-No. Siempre fue variando. Tuvimos retenciones en un momento de 3 puntos, después 5 puntos, ahora en los últimos meses nos han quitado las retenciones a las exportaciones de las economías regionales, que eso fue un punto importante para las industrias del vino, la yerba, el maní. Es para que puedan ser competitivas a pesar de los altos costos internos que vienen soportando.

-Ahora contextualicemos esta actividad en una Corrientes golpeadísima por los incendios…
-Lamentablemente en la provincia de Corrientes se ha quemado el 10% de la superficie, es una barbaridad. Es algo que nunca nadie pudo imaginarse a esta altura, de la realidad que vivimos. Es increíble que una provincia pueda llegar a tal magnitud de desastre. No hubo medios para controlar, no hubo recursos, no hubo bunkers preparados, realmente es algo muy triste lo que nos pasó.

Se nos quemó gran parte de nuestra fauna y de nuestra flora. Reservas naturales, como la de Galarza. Reservas que estuvieron miles de años con humedad. La cantidad de animales muertos, y que sufrieron, no tiene precedente. Eso nos ha golpeado durísimo. Tenemos pérdidas impresionantes en montes, bosques que estaban listos para ser cosechados y se quemaron totalmente. Un daño económico inimaginable.

La yerba mate sufrió sobre todo por la sequía más que por el fuego. Se nos murió toda la plantación joven que tiene menos de diez años. Entonces, tenemos un problema a futuro impresionante porque plantar yerba mate te lleva un año en el vivero, lo sacás al campo y al tercer año recién hacés la primera prueba de información. Al quinto año entra en producción y, después del décimo año, recién está en plena producción, o sea que acá hay un golpe importante que no sabemos cómo lo vamos a sobrellevar. En esta zona, en el noreste correntino, y en el sur misionero, las pérdidas hoy están cerca del 60%. Y a nivel zona productora, estamos haciendo una estimación de que vamos a tener un 30% menos de la producción de este año comparado a la del año pasado.

-¿30% menos de yerba calculan?
-30% en toda la producción de yerba mate argentina.

-¿Se va a ver menos yerba en góndola? ¿Ya están stockeados para todo este año?
-El 2022 está cubierto para la producción. Para el hábito de consumo argentino y en los mercados donde vendemos, la tenemos que tener estacionada como mínimo de 9 meses a 12. Entonces, para toda la venta que se va a realizar en el 2022, tenemos yerba suficiente. El problema va a ser el 2023, ahí va a haber un faltante del 30%. Bueno, primero hay que ver cómo reaccionan las plantas y en segundo lugar hay alguna alternativa de importación de yerba de los países hermanos, que son los que producen Brasil y Paraguay. Son los únicos que pueden compensar este faltante con una importación de yerba.

-¿Importarían para vender la misma cantidad?
-No. Nosotros nunca hemos importado y no vamos a importar tampoco. Puede que tengamos algún faltante de nuestro producto porque realmente no vamos a poder lograr el blend al que nosotros tenemos acostumbrados a nuestros consumidores. Para nosotros es una preocupación muy importante y muy grande.

No vamos a cambiar el sabor de nuestra yerba y no vamos a engañar a nuestros consumidores con otro producto.

-¿Reciben ayuda del Gobierno suficiente?
-El ser productor en la Argentina es un tema bastante complejo, es mucho riesgo. Nosotros decimos que ser productor acá es producir con un laboratorio a cielo abierto. Realmente estás expuesto a cualquier factor climático, cualquier desastre, tenés que sembrar, tenés que esperar que crezca, te tiene que llover, después cuando lo tenés a punto, lo tenés que cosechar, en ese momento no te tiene que venir ninguna plaga… es una actividad de altísimo riesgo y eso no se mide, lamentablemente, en la Argentina.

El productor siempre ha encontrado la vuelta de sobrevivir. Pero realmente la ayuda en el país es muy pequeña. Imagínate que no tenemos un seguro agrícola. En primer lugar, tendríamos que tener uno, como tienen todos los países organizados, entonces estás expuesto a la buena de Dios. Te va mal y te lleva cinco o seis años recuperarte; algunos desaparecen del mercado, es muy triste. Cada vez vamos siendo menos productores, y la producción se va concentrando en productos más grandes que realmente tienen capitales de otros lados para poder sobrellevar esta situación.

-¿Por qué cree que no reciben más ayuda del Gobierno?
-Primero, los productores tenemos que hacer mea culpa. Nosotros no sabemos organizarnos y no sabemos vender nuestra producción; es decir, no sabemos defender nuestra producción como otros gremios defienden a su gente: camioneros, docentes, telefónicas. Nos falta aprender, pero estamos trabajando. Es triste porque somos los que ponemos todos los productos en la mesa de los argentinos y a veces no conocen o no entienden el esfuerzo que hay para poder llegar. Se nos tilda de “oligarcas”, de “terratenientes”, y eso no existe. Son todos pequeños productores.

Los pequeños productores son los que han levantado a la Argentina y hoy no se lo protege y no se lo cuida. Esta parte de la Argentina es la que genera trabajo, genera mano de obra, invierte, reinvierte. El productor es el primero al que si le sobraron $2 cambia su tractor, su máquina, hace alambrado, invierte en toda la compra, agrega un ladrillo más en su casa, genera mano de obra. Entonces es realmente triste la situación del productor. Tenemos responsabilidad, porque por ahí no sabemos organizarnos y defendernos. En otros países el sector agropecuario está muy bien organizado, tiene aportes propios y recursos. Yo creo que eso es lo que nos falta a nosotros, y nos falta un seguro, nosotros tenemos que pelear por un seguro agrícola.

-¿Mantienen conversación permanente con el ministro Domínguez?
-Sí, se tienen reuniones. No solo con este gobierno, con anteriores también se han hecho muchos intentos, pero lamentablemente no hemos llegado a buen puerto.

-¿Cuánta gente tienen trabajando en lo que es producción?
-Empleados directos de Playadito hoy son 350 más los 126 socios, y cada socio tiene a sus empleados en forma individual para levantar la producción, porque la cooperativa Liebig lo que hace es el procesamiento desde la hoja verde que llega al secadero, el productor lo pone ahí y la cooperativa hace todo el proceso de secado, estacionado, molienda, envasado. La cooperativa tiene 350 empleados y después tenemos otro tanto de empleados en forma individual de cada socio.

-Aproximadamente, ¿cuánto le queda al productor yerbatero de cuando arranca? Teniendo en cuenta que es el que tiene que estar unos cinco años de cuidado de planta para que empiece a rendir…
La incidencia del productor de la yerba mate en el paquete es del 37%. Con eso se arregla el productor, el resto después es para la industria, tenemos otro tanto de impuestos y el resto es comercialización y marketing, pero el 37% es la incidencia del producto que va adentro del paquete.

-Queda muy poco para el productor en función del trabajo, ¿no?
-Es poco, para el trabajo y para lo que arriesga el productor.

-Y de impuestos, ¿qué porcentaje hace al precio de la yerba?
Tenemos alrededor del 30%, provinciales y nacionales. El socio mayoritario siempre, en toda la producción agropecuaria, es el Estado.

-¿El resto es marketing?
-En el resto tenés en comercialización y marketing.

-Por un lado, con la pandemia imagino que, al aumentar la producción, tal vez pudieron tomar más empleados… Ahora, con los incendios en Corrientes, ¿temen que tengan que, al achicarse la producción por la pérdida de suelo, despedir gente?
-Mirá, ese es el punto más triste que nos toca hoy. Es el problema social, el que hoy se está empezando a ver en muchas empresas de servicio. Se está reduciendo el trabajo, falta empleo en todas las economías regionales de la provincia de Corrientes. Va a haber un problema social gravísimo: eso es lo que más nos preocupa porque, dentro de todo, en la actividad yerbatera se podía sostener bien el equilibrio. El productor podía tener empleados en regla, podía pagar un salario digno, ahora se nos cambia totalmente el panorama. Veníamos invirtiendo, plantando, aplicando mucha tecnología, pero la sequía y el tiempo nos ha pasado una mala jugada y tuvimos que adaptarnos a esto y ver cómo salimos de esta situación.

-¿El Estado los ayuda?
-Nosotros pedimos ayuda a Dios y a medio mundo, a todos lados, tanto organismos provinciales como nacionales.

-¿Y alguien responde?
-Sí. Al menos se postergó la interzafra (Plan impulsado por el Gobierno para que el trabajador llegue al salario mínimo, vital y móvil, complementando la cifra que paga el empleador con la cifra que da la provincia y con una Tarjeta Alimentaria). Acá los obreros que en dos meses no trabajan, con el interzafra tienen un subsidio, entonces eso se ha prorrogado 2 ó 3 meses más. Vamos a ir observando cómo va hasta ver qué es lo que se puede rescatar de la producción para poder volver a insertar esa mano de obra.

-¿Cuánto tiempo creen que va a llevar recuperar y volver a la producción previa a los incendios?
-Si el año que viene es un año normal y tenemos nuestro régimen de lluvias, que son 1800, 1900 ml anuales, y con una humedad relativa del 50, 60% hacia arriba, nos llevaría volver a reponer nuestra unidad de producción unos cinco años. Pero es muy relativo, porque hay dos factores que no podemos manejar, que son el régimen pluviométrico y la humedad relativa.

Este año se dio algo inédito: tuvimos una brutal sequía de 4 meses y un calor que era como un horno andante, temperaturas de 44 grados, y dentro de los yerbales debe haber llegado a los 50 porque realmente no hay circulación de aire. Es una masa de árboles en la que las temperaturas suben y eso ha hecho muchísimo daño en las plantaciones.

Fuente iProfesional

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