INDUSTRIA DEL CALZADO

Dass baja las persianas, pero las máquinas quedan en Eldorado y algunos operarios apuestan a fabricar sus propias zapatillas

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El sonido de las máquinas se apagó este viernes por última vez en la planta de Dass en Eldorado. Terminó así una historia de casi dos décadas en la que la fábrica produjo zapatillas para marcas internacionales como Nike y Adidas y se convirtió en uno de los principales empleadores industriales del norte de Misiones, con un pico de 1.500 empleos.

El cierre deja a 150 trabajadores sin empleo y representa uno de los golpes más significativos para la industria manufacturera misionera en el contexto de apertura importadora y retracción de la producción nacional. Sin embargo, detrás del cierre definitivo aparece un dato que abre una pequeña ventana hacia el futuro: la empresa no desmantelará la planta ni trasladará la maquinaria fuera de la provincia.

Fuentes del Ministerio de Trabajo de Misiones confirmaron a Economis que Dass mantendrá la infraestructura industrial de Eldorado. La decisión responde a una expectativa empresarial de regresar si en el futuro cambian las condiciones macroeconómicas y las políticas vinculadas a la producción nacional.

“No se van a llevar las máquinas. La idea de la empresa es preservar la planta porque existe la expectativa de volver si las condiciones cambian”, señalaron desde la cartera laboral, donde continúan las negociaciones con la firma y el acompañamiento a los trabajadores afectados.

Otro aspecto relevante del cierre es el esquema acordado para las desvinculaciones. Según confirmó el delegado gremial de la Unión de Trabajadores de la Industria del Calzado de la República Argentina (UTICRA), Gustavo Melgarejo, las indemnizaciones serán abonadas conforme al régimen anterior, lo que implica que los trabajadores percibirán la totalidad de los montos que les corresponden, sin aplicación de las nuevas modalidades previstas por la reforma laboral.

Pero no todos optaron por cobrar íntegramente en efectivo. Según pudo saber Economis, un pequeño grupo de operarios decidió destinar parte de esa compensación a recibir maquinaria industrial con el objetivo de poner en marcha un emprendimiento propio de fabricación de calzado. La iniciativa todavía se encuentra en etapa de organización, pero representa una alternativa para aprovechar el conocimiento técnico acumulado durante años de trabajo en la planta.

En paralelo, el Ministerio de Trabajo mantiene un programa de contención para las familias afectadas. Las acciones incluyen capacitación y formación laboral destinada a los 150 operarios despedidos, con el objetivo de facilitar su reinserción en otras actividades productivas o acompañar proyectos de empleo independiente.

El último día

La jornada estuvo cargada de emoción. Hubo un almuerzo de despedida entre compañeros y una audiencia formal para concluir el proceso administrativo de cierre.

En declaraciones a Eldópolis Radio 106.3, Melgarejo, definió la jornada como “un día muy triste”, marcado por la bronca y la impotencia de quienes perdieron su fuente laboral.

Melgarejo sostuvo que aún conserva la esperanza de que en algún momento puedan modificarse las condiciones para la industria nacional y se regulen nuevamente las importaciones, escenario que, a su entender, permitiría recuperar la producción local.

El dirigente también destacó el acompañamiento recibido por parte de autoridades provinciales y municipales durante el conflicto y pidió a los empresarios de la región que tengan en cuenta la experiencia y capacitación de los trabajadores despedidos al momento de incorporar personal.

Además, confirmó que ocho empleados aceptaron una propuesta para trasladarse temporalmente a una planta de Dass en Brasil, donde realizarán un período de prueba de tres meses antes de decidir si permanecen allí de manera definitiva.

Melgarejo también cargó contra referentes de La Libertad Avanza en Misiones. Cuestionó especialmente a la dirigente Maura Gruber, de quien dijo que “paga como quiere a sus empleados“, y afirmó que no tiene expectativas de recibir apoyo de su parte. También apuntó contra el diputado nacional Diego Hartfield, a quien criticó por sus declaraciones públicas y calificó de “desafortunadas”. “Hartfield, con las boludeces que dice (perdón el vocabulario), dice que muchos van a sufrir, el único que no sufre es él, dice que el gobierno nacional está sacando muchos argentinos de la pobreza, yo creo que son todos los miembros de su gabinete nada más”, remarcó.  

La Libertad Avanza es responsable de lo que hoy sucede, no solamente en esta industria, sino en muchas otras que están siendo golpeadas“, afirmó el dirigente sindical, quien atribuyó el cierre de Dass a las políticas económicas del Gobierno nacional. 

Una fábrica que espera

La decisión de conservar la planta y la maquinaria introduce un elemento diferente respecto de otros procesos de cierre industrial ocurridos en el país. No habrá desguace ni mudanza del equipamiento productivo.

La fábrica permanecerá inactiva, pero técnicamente en condiciones de volver a operar si el contexto económico cambia y la producción local recupera competitividad frente a las importaciones.

Para Eldorado, sin embargo, el impacto es inmediato. Son 150 familias que pierden un ingreso estable y una ciudad que despide una industria que durante años fue símbolo del empleo formal y del desarrollo manufacturero del Alto Paraná.

El cierre de Dass no sólo refleja la crisis de una empresa. También resume el desafío que enfrenta la industria del calzado argentino en un escenario donde las grandes marcas continúan abasteciendo el mercado con producción importada mientras las plantas locales reducen actividad o bajan definitivamente sus persianas.

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El último turno en Dass: el día en que 150 trabajadores apagaron las máquinas y cerraron una historia de casi dos décadas en Eldorado

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No fue una jornada más. El ruido de las máquinas que durante casi veinte años marcó el ritmo de miles de familias de Eldorado se apagó definitivamente. Este viernes, la planta de Dass cerró sus puertas y con ella terminó una historia que supo convertir a la fábrica en uno de los mayores símbolos del empleo industrial de Misiones.

El último turno no estuvo marcado por la producción ni por las metas de fabricación. En lugar de cajas con zapatillas, hubo abrazos. En lugar de planillas de producción, despedidas. La empresa organizó un almuerzo para sus trabajadores y entregó un presente a cada uno de los 150 empleados que permanecían en la planta, un gesto que intentó poner un cierre digno a una decisión que desde hace meses parecía inevitable.

“Hola, mañana es el último día”, resumió ayer al ser consultado por Economis, Gustavo Melgarejo, delegado de la Unión de Trabajadores de la Industria del Calzado de la República Argentina (UTICRA). Detrás de esa frase se condensan meses de incertidumbre, negociaciones y una realidad que terminó imponiéndose: ya no había pedidos para fabricar.

Antes del cierre definitivo, los representantes sindicales mantuvieron una audiencia para definir las condiciones finales de la desvinculación. El eje estuvo puesto en garantizar las indemnizaciones, conocer el futuro del predio y dejar establecido un compromiso para que, si algún día la producción vuelve a Eldorado, los actuales trabajadores tengan prioridad para regresar.

Pero la preocupación va mucho más allá del acuerdo laboral.

Para muchos empleados, Dass no fue solamente un lugar de trabajo. Fue el proyecto alrededor del cual organizaron su vida adulta. Allí crecieron profesionalmente, formaron familias, accedieron a una vivienda o sostuvieron durante años la economía de sus hogares. Hoy, con el cierre consumado, el interrogante ya no pasa por la fábrica sino por el día después.

“No sé qué voy a hacer con mi vida”, reconoció Melgarejo días atrás. Su reflexión refleja el sentimiento de buena parte de sus compañeros. En una ciudad con escasas alternativas industriales, la pérdida del empleo formal deja un horizonte incierto. Algunos intentarán insertarse en actividades informales; otros evalúan migrar temporalmente a Brasil para trabajar en cosechas estacionales, aun cuando los salarios tampoco resultan alentadores.

La Municipalidad de Eldorado comenzó a elaborar un registro laboral para vincular a los despedidos con empresas que puedan requerir personal. Sin embargo, incluso desde el propio sindicato reconocen que la posibilidad de absorber a semejante cantidad de trabajadores especializados es muy limitada.

El cierre también representa el final de un ciclo para la industria misionera

Dass desembarcó en Eldorado en 2007, impulsada por políticas de promoción industrial articuladas entre los gobiernos nacional, provincial y municipal. En pocos años se convirtió en uno de los principales empleadores privados de Misiones y llegó a superar los 1.500 trabajadores, con picos cercanos a los 1.700 empleados y una producción diaria que alcanzó los 23.000 pares de zapatillas para marcas globales como Nike y Adidas.

La planta atravesó distintos ciclos económicos. Creció al calor del mercado interno, sufrió una fuerte retracción durante la apertura importadora de fines de la década pasada, recuperó parte de su actividad con nuevas inversiones en 2021 y finalmente quedó atrapada nuevamente por la caída de los pedidos y el avance del calzado importado.

Los propios trabajadores sintetizan el cambio con un dato contundente: mientras Adidas habría importado cerca de 12 millones de pares de zapatillas, la producción local no alcanzó el medio millón. Esa diferencia terminó dejando sin volumen suficiente a una planta diseñada para fabricar a gran escala.

Paradójicamente, el final deja una pequeña puerta entreabierta. Según explicó el sindicato, la empresa no desmanteló completamente las instalaciones ni retiró la maquinaria. El compromiso expresado por sus directivos fue mantener la infraestructura disponible ante la eventualidad de que un cambio en las condiciones del mercado permita retomar la producción.

Hoy esa posibilidad aparece lejana. Mientras tanto, las máquinas permanecen en silencio.

Para Eldorado, el cierre de Dass no representa únicamente la pérdida de una fábrica. Significa el final de un espacio donde miles de misioneros construyeron su identidad laboral durante casi dos décadas. Las indemnizaciones podrán cerrar el vínculo contractual, pero no reemplazan la rutina, el oficio, la pertenencia ni la certeza de volver el lunes al mismo lugar.

El último día de trabajo terminó con un almuerzo compartido. Sin embargo, para 150 familias, el verdadero desafío comienza cuando se apagan las luces de la planta y cada trabajador emprende el camino de regreso a su casa, esta vez sin saber dónde será su próximo destino laboral.

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El último turno en Dass: se apagarán las máquinas que durante casi dos décadas marcaron el pulso de Eldorado

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Este viernes 17 de julio cuando suene la sirena que anuncia el final del turno, no será una jornada laboral más. Será la última vez que las máquinas de Dass funcionen en Eldorado. Después de casi veinte años de producción, miles de historias compartidas y generaciones de trabajadores que hicieron de la fábrica su proyecto de vida, la planta cerrará definitivamente sus puertas.

El viernes no estará marcado por los objetivos de producción ni por los controles de calidad. En su lugar habrá abrazos, fotografías, un almuerzo de despedida organizado por la empresa y la entrega de un presente para cada uno de los 150 trabajadores que aún permanecen en la planta. Será un intento de ponerle un cierre humano a una historia que durante meses pareció inevitable.

“Hola… mañana es el último día”, resumió con una mezcla de resignación y tristeza Gustavo Melgarejo, delegado de la Unión de Trabajadores de la Industria del Calzado de la República Argentina (UTICRA). La frase, breve y sin dramatismos, refleja el estado de ánimo de quienes pasaron gran parte de su vida detrás de esas líneas de producción.

Antes de la despedida habrá una última audiencia entre el sindicato y la empresa. Allí buscarán dejar garantizado el pago de las indemnizaciones, conocer qué destino tendrá el predio y obtener un compromiso para que, si algún día la producción regresa a Eldorado, los actuales trabajadores sean los primeros convocados.

Pero el problema excede ampliamente la relación laboral.

Para cientos de familias, Dass nunca fue solamente un empleo. Fue el lugar donde crecieron profesionalmente, donde sostuvieron la economía de sus hogares y desde donde proyectaron su futuro. Ahora ese horizonte desaparece en una ciudad donde las oportunidades industriales son escasas.

“No sé qué voy a hacer con mi vida”, había reconocido Melgarejo. La preocupación atraviesa a toda la plantilla. Algunos buscarán insertarse en otras actividades, otros analizan cruzar la frontera para trabajar temporalmente en Brasil y muchos todavía no tienen una respuesta para la pregunta más inmediata: qué harán el lunes.

Mientras tanto, la Municipalidad de Eldorado puso en marcha un registro laboral para vincular a los trabajadores con empresas que puedan requerir personal. Es una respuesta necesaria, aunque insuficiente frente al cierre de uno de los principales empleadores privados que tuvo la provincia.

La historia de Dass también resume buena parte de la evolución de la industria argentina. La compañía desembarcó en Misiones en 2007 y, en sus mejores años, llegó a emplear a más de 1.500 personas y fabricar hasta 23.000 pares de zapatillas diarios para marcas internacionales como Nike y Adidas. La expansión del mercado interno impulsó su crecimiento, mientras que los cambios en el modelo económico, la caída de los pedidos y el aumento de las importaciones fueron reduciendo progresivamente su actividad.

Hoy la planta produce menos de 3.000 pares diarios, un volumen insuficiente para sostener la operación. Según relatan los trabajadores, las marcas dejaron de realizar pedidos y optaron crecientemente por abastecerse mediante importaciones.

Paradójicamente, el cierre deja una pequeña señal de esperanza. La empresa no retiró la maquinaria ni desmanteló completamente la planta. Según explicó el sindicato, los directivos manifestaron que, si las condiciones del mercado cambian, las instalaciones permanecerán disponibles para una eventual reactivación.

Esa posibilidad hoy parece lejana. Lo concreto es que mañana terminará una etapa que marcó la identidad productiva de Eldorado.

Porque las indemnizaciones podrán cerrar un vínculo laboral, pero difícilmente compensen lo que representa perder el lugar donde durante años se construyeron amistades, proyectos familiares y una rutina que organizaba la vida cotidiana.

Este viernes no cerrará solamente una fábrica. También terminará un capítulo de la historia industrial de Misiones, escrito durante casi dos décadas por miles de trabajadores que, hasta el último turno, siguieron apostando por mantener encendidas las máquinas.

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Dass en alianza con el grupo Texcin traslada producción a Paraguay

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La relocalización industrial ya dejó de ser una hipótesis para convertirse en un movimiento concreto dentro del sector manufacturero regional. La empresa brasileña Dass, fabricante de calzado e indumentaria para marcas internacionales como Adidas, Nike y Fila, trasladó gran parte de su producción desde Argentina hacia Paraguay, donde desde marzo opera una nueva planta industrial junto al grupo brasileño Texcin.

La inversión, estimada en USD 400 millones, se instaló bajo el esquema de maquila impulsado por el Gobierno paraguayo de Santiago Peña, un régimen que permite producir con menores costos tributarios y exportar hacia Brasil y otros mercados regionales con ventajas fiscales.

Mientras la expansión toma forma en Paraguay, en Argentina el proceso deja señales opuestas: cierre de plantas, despidos y reducción de personal. En Misiones, la fábrica de Dass en Eldorado abrió un programa de retiros voluntarios para 50 trabajadores, en un escenario de fuerte retracción productiva y sin certezas sobre la continuidad operativa de la planta.

Eldorado, entre la reducción de personal y el temor al vaciamiento

La planta misionera concentra actualmente lo que queda de la producción de Dass en Argentina. Según la información difundida, hoy trabajan allí unos 230 operarios, aunque la empresa llegó a emplear cerca de 1.500 personas en sus años de mayor actividad.

Si se concretan las desvinculaciones previstas, el plantel podría reducirse a alrededor de 180 trabajadores. Los retiros voluntarios contemplan indemnización completa y forman parte de un proceso de reducción de costos frente a la caída de pedidos de sus principales clientes.

La empresa ya había advertido meses atrás que tenía asegurada carga de trabajo solamente hasta junio si no aparecían nuevos contratos de producción.

La situación en Eldorado replica lo ocurrido previamente en Coronel Suárez, provincia de Buenos Aires, donde Dass cerró su planta, trasladó maquinaria hacia Paraguay y despidió a unos 850 trabajadores. La magnitud del impacto llevó al intendente Ricardo Moccero a declarar la emergencia laboral en la ciudad.

Paraguay acelera su estrategia industrial

El movimiento de Dass expone uno de los ejes centrales de la política económica paraguaya: captar inversiones manufactureras regionales mediante incentivos fiscales y menores costos operativos.

El régimen de maquila paraguayo grava apenas el 1% del valor agregado para exportación, mientras el esquema tributario general contempla 15% de impuesto a la renta personal, 10% de IVA y 8% sobre dividendos.

El ministro de Industria y Comercio de Paraguay, Marco Riquelme, viene promoviendo activamente estas ventajas competitivas ante empresarios argentinos y brasileños. Incluso visitó la planta de DassTex en Mariano Roque Alonso durante marzo, en plena expansión de operaciones.

Aunque desde el Gobierno paraguayo sostienen que el objetivo es generar “complementariedad” y no reemplazar producción argentina, el caso Dass aparece como un ejemplo concreto de traslado industrial efectivo.

El deterioro del sector no se explica por un único factor. Según el texto base, la empresa enfrenta simultáneamente apertura de importaciones, caída del consumo y recesión económica.

El último informe industrial del INDEC citado en el reporte mostró una caída de 23,3% en textiles y de 8,9% en prendas de vestir, cuero y calzado, indicadores que reflejan la presión que atraviesa la industria manufacturera orientada al mercado interno.

La estructura de Dass, basada en producción tercerizada para grandes marcas deportivas, quedó particularmente expuesta frente al ingreso de productos importados a menores precios.

La disputa regional por las industrias

La situación de Dass también refleja una competencia silenciosa pero cada vez más intensa entre países de la región por atraer producción industrial.

Mientras Paraguay profundiza un esquema de promoción manufacturera basado en costos fiscales y laborales más bajos, Argentina enfrenta tensiones derivadas de la apertura comercial y la pérdida de competitividad en sectores intensivos en empleo.

Para Misiones, el caso tiene una sensibilidad especial. La planta de Eldorado fue durante años uno de los principales motores industriales del norte provincial y su eventual reducción o cierre tendría impacto directo sobre empleo, comercio y actividad económica local.

El escenario también expone una tensión más amplia: cómo sostener producción industrial en provincias periféricas frente a esquemas regionales que ofrecen menores costos y reglas más estables para exportación.

Impacto económico en Misiones

Aunque la empresa no confirmó un cierre definitivo en Eldorado, la reducción de personal y la incertidumbre operativa ya generan efectos sobre la economía local.

La planta tiene un fuerte efecto multiplicador sobre servicios, comercios y consumo en la zona norte de Misiones. La caída de actividad industrial en una ciudad con fuerte dependencia del empleo fabril impacta no sólo en los trabajadores directos, sino también en proveedores y circuitos comerciales asociados.

Además, la situación se produce en un contexto donde otras industrias manufactureras argentinas también observan a Paraguay como alternativa para reducir costos.

El futuro de Dass en Misiones dependerá de variables que todavía permanecen abiertas: la evolución del consumo interno, la continuidad de contratos con marcas internacionales, la dinámica de las importaciones y la capacidad de la planta de sostener competitividad frente al nuevo polo industrial paraguayo.

También quedará bajo observación si el caso Dass se convierte en un episodio aislado o en una señal de una reconfiguración más profunda del mapa industrial regional.

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Dass abre retiros voluntarios y profundiza la incertidumbre sobre su planta en Eldorado

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La fábrica de calzado Dass abrió un proceso de retiros voluntarios para 50 trabajadores en su planta de Eldorado, en medio de un escenario de fuerte retracción productiva y creciente incertidumbre sobre su continuidad operativa en Misiones.

La empresa, que en sus años de mayor actividad llegó a emplear a cerca de 1.500 personas, podría reducir su plantel a apenas 180 trabajadores si se concretan las desvinculaciones previstas, lo que refleja la magnitud de la crisis que atraviesa el sector.

Según trascendió, los retiros voluntarios contemplan el pago de la indemnización completa y forman parte de una estrategia para achicar costos ante la fuerte caída en los pedidos de sus principales clientes.

Desde hace varios meses, la firma viene advirtiendo sobre las dificultades para sostener la producción. Incluso, había señalado que, de no revertirse la situación, tenía asegurada carga de trabajo solamente hasta junio.

El problema, sin embargo, excede a la planta misionera. La industria nacional del calzado atraviesa una etapa crítica, marcada por la apertura de importaciones y la creciente competencia de productos provenientes del exterior a precios considerablemente más bajos, una combinación que golpea especialmente a las fábricas orientadas a marcas deportivas y producción tercerizada.

La propia Dass ya había dado una señal de ese deterioro a comienzos de 2025, cuando anunció el cierre de su planta en Coronel Suárez, provincia de Buenos Aires, argumentando dificultades similares vinculadas a la pérdida de competitividad frente al avance de las importaciones.

En Eldorado, la situación genera preocupación no solo por el impacto directo sobre los trabajadores y sus familias, sino también por el efecto multiplicador que la planta tiene sobre la economía local. La fábrica fue durante años uno de los principales motores del empleo industrial en el norte misionero.

Ahora, con una estructura cada vez más reducida y sin certezas sobre nuevos contratos de producción, el futuro de Dass en Misiones vuelve a quedar bajo un manto de incertidumbre.

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