Iván Espósito, CEO de Suzano Argentina: “El sector forestal argentino tiene enorme potencial, pero necesita previsibilidad”
La industria forestal no se piensa en meses ni en balances trimestrales. Se mide en ciclos largos, en bosques que tardan años en madurar y en inversiones que sólo encuentran sentido cuando existe previsibilidad. En ese terreno, la mirada de Suzano sobre la Argentina combina entusiasmo y prudencia.
La compañía brasileña, uno de los mayores productores mundiales de celulosa y papel, emplea a más de 40 mil personas en el mundo, pero apenas unas cien en Argentina. La diferencia no responde a falta de interés, sino a una lógica de expansión que exige tiempo, escala y reglas claras.
“Argentina volvió a posicionarse como un mercado estratégico. La ven mejor desde afuera y hay mucho entusiasmo con el equilibrio macroeconómico y con la posibilidad de una economía más ordenada. Pero en industrias como la forestal, donde una inversión empieza a mostrar retorno en ocho o diez años, la previsibilidad no es un detalle: es la condición principal”, explicó Iván Espósito, CEO de Suzano Argentina, en diálogo con Economis.
La firma acaba de consolidar su operación local bajo una nueva identidad: la histórica Stenfar pasó a llamarse Suzano Argentina, en una decisión que busca integrar plenamente la filial al esquema global de la multinacional y ampliar su presencia en el mercado local.
La entrevista con Iván Espósito se realizó apenas horas después del anuncio del megaproyecto de Arpulp en Ituzaingó, una inversión proyectada en 2.000 millones de dólares que prevé la construcción de la planta de fibra larga de pino más grande del mundo, con capacidad estimada en 800 mil toneladas anuales y tecnología de última generación. Para el CEO de Suzano, el anuncio excede a una sola empresa y representa una señal estratégica para todo el país. “Para Argentina es sumamente positivo el anuncio de la pastera en Corrientes”, afirmó. A su juicio, proyectos de esa escala fortalecen la competitividad regional, muestran la verdadera capacidad de desarrollo del sector forestal y consolidan al NEA como plataforma exportadora.
El proyecto cuenta con respaldo del fondo Pegasus para estructurar el financiamiento internacional y, según explicó Alejandra Aranda, CEO de Arpulp, en 2026 se realizará un estudio ambiental bajo estándares internacionales de máxima exigencia; en 2027 avanzará la ingeniería básica y de detalle, mientras que la construcción está prevista entre 2028 y 2030. “El mercado se abrió, hay reacomodamiento y más oferta. Eso obliga a ser más eficientes y bajar los costos de operación”, resume Espósito, convencido de que la escala y la competitividad serán decisivas en la nueva etapa de la industria forestal.
El negocio forestal exige una lógica distinta a la de otros sectores industriales. No se trata sólo de montar una planta: primero hay que esperar que crezcan los árboles.
“La forestación demanda entre seis y siete años como mínimo en nuestra región. Después viene la inversión industrial, la transformación y recién ahí aparece el retorno. Estamos hablando de proyectos con horizonte de diez años. Por eso el largo plazo importa tanto”, señala Espósito.
Suzano opera bajo una política de producción cien por ciento renovable y en Brasil invierte miles de millones de dólares en toda su cadena forestal e industrial. Allí, además, encuentra algo que considera central: previsibilidad.
“Brasil tiene algo que para este tipo de decisiones vale muchísimo: previsibilidad. Más allá de Lula, más allá del modelo económico, más allá de las disputas políticas, existe estabilidad. El modelo político está descontado. Eso permite proyectar”, resume.
La comparación no es menor. Para una empresa acostumbrada a inversiones de gran escala, la diferencia entre un entorno previsible y otro sujeto a cambios pendulares puede definir una decisión.
El RIGI como herramienta clave
En ese escenario, el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones aparece como una herramienta observada con atención por el sector.
“El RIGI es clave para el largo plazo y para procesos de modernización. Ayuda a construir condiciones más razonables para inversiones de capital intensivo. El problema es que no todas las inversiones son gigantescas. También existen proyectos intermedios, de 50, 70 u 80 millones de dólares, que siguen necesitando financiamiento y reglas claras”, advierte.
La mirada empresarial no pasa únicamente por los beneficios fiscales, sino por la posibilidad de sostener un marco de confianza.
“A la Argentina la veo con mucho entusiasmo desde afuera. Si se consolidan algunas reformas y esa estabilidad se sostiene en el tiempo, el país se vuelve mucho más atractivo”, insiste.
Tissue, packaging y exportación: dónde está el futuro
Mientras el papel tradicional para impresión pierde espacio en todo el mundo, la reconversión del sector apunta hacia dos grandes motores: el tissue y el packaging.
El tissue -papel higiénico, servilletas, toallas descartables y productos de consumo masivo- aparece como uno de los segmentos más dinámicos a nivel global.
“Tissue es un fenómeno para explorar. Es una categoría que crece mucho y no descartamos evaluar inversiones en Argentina”, adelanta Espósito.
También el packaging gana protagonismo, impulsado por el comercio electrónico, la logística y la necesidad de envases más eficientes para exportación.
“Todo lo vinculado al packaging tiene muchísimo futuro. En un país con potencial exportador fuerte, como Argentina, especialmente en agroindustria, alimentos y frutas, mejorar embalajes también mejora competitividad”, sostiene.
Para Suzano, allí aparece una oportunidad concreta para la región y particularmente para el NEA.
En una provincia como Misiones, donde la base forestal forma parte de la estructura productiva, el diagnóstico tiene una lectura directa: hay mucho espacio para crecer.
“El sector forestal argentino tiene enorme potencial. No hubo grandes proyectos en los últimos años y todavía existe una brecha enorme de escala. Suzano en Brasil tiene cinco veces más capacidad que muchos jugadores locales”, explica.
La apuesta, sostiene, debe mirar menos al mercado interno y más a la exportación.
“Hay que enfocarse en exportación. El negocio forestal necesita escala y competitividad internacional. Tissue, packaging, reconversión industrial y una mirada exportadora son parte de ese camino”.
En esa visión, el papel no es una industria del pasado, sino una industria que cambia de forma.
“La industria del papel tiene futuro. Lo que cambia son los usos. La innovación está ahí: nuevos productos, nuevos procesos, mayor eficiencia y una lógica más sustentable”.
Con una estructura aún pequeña en el país, Suzano no plantea una expansión acelerada, sino una construcción gradual. “Tenemos más de 40 mil empleados en el mundo y cerca de cien en Argentina. Es un camino que toma tiempo. La estrategia hoy es consolidar presencia, ganar eficiencia, acercarnos más al cliente y construir una operación más robusta para el largo plazo”.

