INDUSTRIA MADERERA

Alemania explora con el sector foresto-industrial argentino un esquema de cooperación ligado al acuerdo Mercosur–UE

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En medio de las negociaciones y expectativas por la entrada en vigencia del acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea, representantes de la Embajada de la República Federal de Alemania en Argentina mantuvieron el 4 de marzo de 2026 una reunión de trabajo con las entidades que integran el Consejo Foresto Industrial Argentino (CONFIAR) para analizar la creación de un proyecto de cooperación bilateral orientado al desarrollo de la foresto industria argentina.

El encuentro, realizado en Buenos Aires, no fue un intercambio protocolar más. La iniciativa apunta a preparar el terreno para una plataforma de cooperación sectorial que podría activarse una vez que el acuerdo birregional entre en vigor. La pregunta estratégica es evidente: ¿puede la foresto industria convertirse en uno de los sectores donde el acuerdo Mercosur-UE genere inversiones concretas y transferencia tecnológica?

Un esquema de cooperación que involucra al Estado y al sector privado

Por parte de la representación diplomática alemana participaron María Victoria Ehret, oficial del Departamento de Agricultura para Argentina, Chile, Paraguay y Uruguay, y Cristabel Durán Rangel, project manager del programa de cooperación bilateral foresto industrial de GFA Consulting Group.

Del lado argentino estuvieron representantes de las entidades que integran CONFIAR —entre ellas la Asociación Forestal Argentina, la Asociación de Fabricantes de Celulosa y Papel, la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines y la Asociación de Fabricantes y Representantes de Máquinas, Equipos y Herramientas para la Industria Maderera— junto con la directora nacional de foresto industria.

Durante la reunión, los representantes alemanes transmitieron el interés del Ministerio de Agricultura de Alemania en impulsar un proyecto de cooperación que articule a ambos países en el marco del acuerdo comercial con la Unión Europea. Para avanzar en ese objetivo, la División de Política Forestal Internacional fue comisionada para iniciar un diálogo directo con el sector privado argentino y relevar prioridades, desafíos y oportunidades de cooperación.

La idea es construir una Plataforma de Intercambio que permita diseñar proyectos concretos de desarrollo sectorial. Según se explicó, iniciativas de este tipo suelen estructurarse con una duración estimada de tres años, lo que sugiere un esquema de cooperación técnica con impacto en innovación, inversiones y desarrollo productivo.

Certificación, tecnología y financiamiento: los ejes de la agenda sectorial

Durante el intercambio surgieron varios ejes posibles para estructurar un futuro programa bilateral.

Entre ellos se mencionaron certificaciones forestales vinculadas a la gestión sostenible, producción sustentable en la industria de celulosa y papel, agregado de valor en madera y muebles, y el acceso a financiamiento externo para la incorporación de maquinaria y tecnología industrial.

También apareció un componente institucional relevante: el análisis del marco legal y de inversión, incluyendo herramientas como el RIGI, que podrían facilitar proyectos industriales vinculados a la cadena forestal.

Desde la perspectiva del sector privado, la reunión permitió exponer la situación actual de la cadena foresto-industrial argentina y su potencial de expansión. En ese marco se mencionó un documento sectorial elaborado previamente junto con la embajada alemana que describe la estructura y competitividad de la actividad en el país.

Un punto subrayado durante el encuentro fue que Argentina es el único país de la región con margen significativo para ampliar su superficie forestada, con especies industriales como pino y eucalipto, genética avanzada y condiciones para atraer inversiones en plantas industriales vinculadas a tableros OSB y CLT.

Una agenda que conecta comercio internacional e inversión productiva

El diálogo con Alemania se inscribe en una discusión más amplia: cómo posicionar a la foresto industria argentina dentro de las oportunidades que podría abrir el acuerdo Mercosur-UE.

Para el sector privado agrupado en CONFIAR, la cooperación tecnológica y financiera aparece como una vía para acelerar procesos de industrialización y agregado de valor. Para el socio europeo, en cambio, el interés también está vinculado a estándares ambientales, certificaciones y cadenas de producción sostenibles, aspectos cada vez más relevantes en el comercio internacional.

En ese cruce de agendas —productiva, ambiental y comercial— se juega buena parte del potencial del sector.

Próximos pasos en la construcción de la plataforma bilateral

Como continuidad del encuentro, la embajada alemana gestionará una reunión virtual con entidades sectoriales de Alemania y CONFIAR, con el objetivo de avanzar en la conformación formal de la Plataforma de Intercambio.

Ese espacio debería definir los proyectos concretos que podrían desarrollarse dentro del esquema de cooperación bilateral una vez que el acuerdo Mercosur-Unión Europea entre en vigencia.

La foresto industria argentina, con fuerte presencia territorial y potencial de expansión, aparece así como uno de los sectores donde el comercio internacional, la política industrial y la cooperación tecnológica comienzan a entrelazarse. Pero la escala real de esa oportunidad todavía dependerá de cómo evolucione el acuerdo comercial y de la capacidad del sector para transformar estos primeros contactos diplomáticos en proyectos productivos.

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El acuerdo UE-Mercosur instala un nuevo escenario para la industria de la madera

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La firma del Acuerdo de Asociación entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur, se concretó el pasado 17 de enero, en Asunción, Paraguay. Establece una zona de libre comercio de más de 700 millones de consumidores, al mismo tiempo que introduce un inédito marco normativo en materia de sostenibilidad y cooperación técnica. Para el bloque Mercosur, el acuerdo implica el acceso preferencial al 92% de sus exportaciones hacia el mercado europeo. La UE logrará la eliminación progresiva de aranceles para el 91% de sus bienes industriales, señala un documento de la Asociación de Empresarios Metalúrgicos de la República Argentina.

Desgravación arancelaria: el horizonte de la forestoindustria

El sector de la madera y el mueble se posiciona como uno de los protagonistas de este acuerdo. Actualmente, los productos madereros del Mercosur enfrentan estructuras arancelarias que limitan su competitividad en Europa frente a proveedores de Europa del Este o el Sudeste Asiático.

Con la entrada en vigor del tratado, se prevé una eliminación gradual de los derechos de importación, que en ciertos productos de valor agregado (como muebles de diseño o paneles compensados) actualmente oscilan entre el 2% y el 10%. Esta ventana de oportunidad permite a las PyMEs regionales proyectar exportaciones de productos acabados, superando la histórica dependencia de la exportación de materia prima bruta.

El desafío de la trazabilidad y el Reglamento EUDR

La apertura de mercados viene acompañada de una exigencia técnica rigurosa: el cumplimiento del Reglamento de la UE sobre Productos Libres de Deforestación (EUDR).

Para la industria maderera del Mercosur, esto implica que cada metro cúbico exportado deberá contar con certificados de geolocalización que garanticen que su origen no proviene de tierras deforestadas después de diciembre de 2020. Si bien esto representa una barrera de entrada técnica para los productores informales, se convierte en un sello de calidad competitiva para las empresas que ya han invertido en certificaciones internacionales (como FSC o PEFC), posicionando a la región como un proveedor estratégico de biomasa y madera sostenible bajo estándares globales.

Modernización tecnológica y el efecto “catch-up”

El impacto para la industria del mueble será ambivalente. Por un lado, la reducción de aranceles para la importación de maquinaria de última generación y bienes de capital de origen europeo (especialmente de Alemania e Italia) facilitará la reconversión tecnológica de las plantas locales. Esto es crítico para mejorar la productividad y el acabado de los muebles regionales.

Sin embargo, la industria local deberá enfrentar la competencia de productos terminados europeos de alta gama que ingresarán con aranceles decrecientes. El éxito del sector dependerá de la capacidad de respuesta de las cámaras empresariales para aprovechar los programas de cooperación técnica y financiamiento que el acuerdo prevé para la transición productiva.

La perspectiva europea: entre la oportunidad de mercado y el blindaje ambiental

Mientras en el Mercosur el debate se centra en la competitividad, en los principales centros industriales de la UE (Alemania, Italia, Francia), las entidades representativas del sector ‒como CEI-Bois (Confederación Europea de Industrias de la Madera) y EFIC (Confederación Europea de Industrias del Mueble)‒ mantienen una postura de “optimismo vigilante”.

  1. Seguridad de suministros y materias primas críticas: Para la industria europea, el acuerdo es una pieza clave para diversificar sus fuentes de suministro. En un contexto de tensiones geopolíticas, la UE busca reducir su dependencia de mercados asiáticos. Las cámaras europeas ven al Mercosur como un proveedor de biomasa y madera certificada de escala industrial, esencial para cumplir con los objetivos del Green Deal europeo que exige sustituir materiales fósiles por renovables en la construcción y el mobiliario.
  2. Exportación de tecnología, el renovado rol de EUMABOISLa industria de la maquinaria para la industria de la madera (representada por Eumabois) es una de las más entusiasmadas con la firma del acuerdo. La eliminación de aranceles en el Mercosur para bienes de capital permite a los fabricantes europeos (especialmente italianos y alemanes) volver a consolidar su liderazgo tecnológico en la región. Para ellos, el acuerdo significa la posibilidad de recuperar la iniciativa en el mercado sudamericano donde hoy enfrentan una fuertísima competencia china. No se trata solo de vender máquinas, sino de establecer sus estándares técnicos y digitales como la norma a seguir en las fábricas del Mercosur.
  3. El “Level Playing Field” y la propiedad intelectual, estandartes de la sostenibilidad como “barrera” competitiva: Una de las mayores preocupaciones europeas ha sido históricamente la protección de diseños y la lucha contra la falsificación. El acuerdo firmado el 17 de enero incluye capítulos robustos sobre propiedad intelectual. Las cámaras europeas de diseño de muebles ven esto como una victoria, ya que les permite exportar productos de alto valor añadido con la garantía de que sus diseños industriales estarán protegidos legalmente en los cuatro países del bloque sudamericano.

Es importante destacar que, a diferencia de otros sectores, las entidades madereras europeas no temen a la competencia del Mercosur, siempre y cuando se aplique estrictamente el Reglamento EUDR. Su visión es clara: solo entrará al mercado común aquello que demuestre trazabilidad total. Esto “nivela el campo de juego” (el famoso level playing field), asegurando que las empresas europeas ‒que ya operan bajo costos ambientales altos‒ no se vean desplazadas por madera de origen incierto.

Implicancias para la industria de la madera del Acuerdo UE-Mercosur

Para la industria de la madera y el mueble, este acuerdo no solo reduce aranceles, sino que redefine las reglas de sostenibilidad y modernización tecnológica para los próximos veinte años.

  • La madera como vector de sostenibilidad y el reto de la trazabilidad. El acuerdo establece un marco de “cero arancel” para una vasta gama de productos de madera, pero la apertura no es un cheque en blanco. La UE ha dejado claro que el acceso al mercado común está intrínsecamente ligado al cumplimiento del Reglamento EUDR. Para los productores del Mercosur, la industria ya no se mide solo en metros cúbicos o calidad de fibra, sino en datos de geolocalización. Las cámaras empresarias europeas, como CEI-Bois, ven en este acuerdo una oportunidad para asegurar un flujo constante de madera de rápido crecimiento proveniente de Sudamérica, esencial para la bioeconomía europea, siempre que se garantice la ausencia de deforestación mediante sistemas de certificación robustos.
  • Transformación del sector del mueble: diseño y protección intelectual. El impacto en el sector del mueble presenta una dualidad técnica. Mientras que el Mercosur se beneficia de la eliminación de gravámenes para exportar mobiliario de madera maciza, la industria europea ‒liderada por la EFIC‒ celebra la armonización de estándares de Propiedad Intelectual. Esto protege los derechos de diseño industrial europeo en suelo sudamericano, fomentando una competencia basada en el valor añadido y no solo en el costo de materiales. Por otro lado, la reducción de aranceles para componentes y herrajes europeos permitirá a los fabricantes locales del Mercosur elevar el estándar de calidad de sus terminaciones, cerrando la brecha de calidad percibida en mercados internacionales.
  •  Bienes de capital, la carrera por la eficiencia productiva. Un componente crítico del acuerdo es la facilitación del comercio de maquinaria. Entidades como Eumabois han señalado que la eliminación de barreras técnicas y arancelarias para bienes de capital permitirá a las plantas de Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay acceder a tecnologías de Industria 4.0, centros de mecanizado CNC y sistemas de secado inteligente de origen europeo. Esta transferencia tecnológica es vista como el motor de un efecto “catch-up” (convergencia), donde la industria del Mercosur podrá procesar sus recursos forestales con la misma eficiencia técnica que sus pares nórdicos, aumentando la productividad por empleado y reduciendo el desperdicio de material.

El impacto país por país

 – Argentina: El sector de madera sólida en la región mesopotámica ve una puerta abierta para divisas. Sin embargo, el gran reto es la infraestructura logística. El impacto será positivo si se logra acoplar la oferta con los estándares de sostenibilidad europeos, pero negativo si la burocracia interna frena la agilidad de los certificados de exportación.

– Brasil: Posee la mayor escala del bloque. El impacto es netamente positivo en términos de volumen de exportación de tableros y celulosa. El desafío negativo reside en la fiscalización extrema que recibirá por parte de las ONGs y cámaras europeas sobre la cadena de custodia, lo que elevará los costos de auditoría interna.

– Uruguay: Con una industria forestal ya muy alineada a estándares internacionales, el impacto es de consolidación. El país se posiciona como el “puerto verde” de entrada de inversiones para CLT (madera laminada cruzada). El riesgo es la alta competitividad del mercado europeo que exigirá una especialización aún mayor en productos de ingeniería.

– Paraguay: El acuerdo actúa como un catalizador para la formalización. El impacto positivo será la llegada de capitales para reforestación comercial. El lado negativo es la vulnerabilidad de la pequeña industria del mueble artesanal, que podría verse desplazada por productos industriales importados si no se inicia un plan de reconversión técnica inmediato.

Un acuerdo que reconfigura el mapa del mercado global

El Acuerdo de Asociación UE-Mercosur, firmado tras años de negociación, busca crear una de las mayores zonas de libre comercio del mundo. Potenciará el intercambio comercial, eliminando aranceles en más del 90% del comercio bilateral.

Aspectos clave del acuerdo (actualizado a 2026):

  • Alcance comercial: Liberaliza el 91% de las importaciones del Mercosur desde la UE (especialmente autos, químicos, maquinaria) y el 92% de la UE desde el Mercosur (agroalimentos).
  • Desgravación: La UE eliminará aranceles al 82% de las exportaciones del Mercosur, con un 70% de desgravación inmediata.
  • Beneficios para el Mercosur: Mayor acceso de productos agrícolas (soja, carne, maíz) al mercado europeo.
  • Sostenibilidad y medio ambiente: Incluye el cumplimiento del Acuerdo de París y compromisos contra la deforestación.
  • Situación actual: El Consejo de la UE autorizó la firma a principios de 2026, iniciando la fase de ratificación, aunque persiste el debate político y técnico, con el- Parlamento Europeo solicitando un dictamen al Tribunal de Justicia de la UE sobre su validez jurídica

Más de un cuarto de siglo de negociaciones

El acuerdo entre la Unión Europea (UE) y Mercosur es el resultado de más de 25 años de negociaciones. Tras un principio de acuerdo alcanzado en 2019 y revisado posteriormente, los textos finales quedaron cerrados en diciembre de 2024. A comienzos de este año, el Consejo de la UE autorizó formalmente su firma, lo que marca el inicio de la fase de ratificación.

“El tratado es un acuerdo mixto, con dos pilares: el comercial regula el comercio de bienes y servicios, el acceso a los mercados y a la propiedad intelectual. Y el político y de cooperación, que abarca el diálogo institucional, la sostenibilidad y la cooperación. Esta estructura es clave porque determina cómo y cuándo puede aplicarse”, explica un análisis realizado por el reconocido estudio legal Marval, O’Farrell & Mairal.

El acuerdo prevé una liberalización progresiva:

  • La UE eliminaría aranceles para aproximadamente el 92 % de las importaciones provenientes del Mercosur;
  • El Mercosur haría lo propio con cerca del 91 % de las importaciones desde la UE.

“El sistema incluye plazos de transición, cuotas y mecanismos de protección para productos sensibles. Se verían directamente alcanzados los sectores agroindustriales, alimentos, bebidas, manufacturas e industria”, señala el estudio.

Por otra parte, el capítulo de propiedad intelectual es uno de los componentes técnicos más relevantes. Establece, por primera vez, un marco bilateral estructurado que cubre derechos de autor y derechos conexos, marcas, diseños industriales, patentes, variedades vegetales, indicaciones geográficas, secretos comerciales y medidas de observancia civil, administrativa y en frontera. El acuerdo prevé la protección recíproca de indicaciones geográficas (IG), contempla reglas de coexistencia con marcas y derechos preexistentes, evitando afectaciones automáticas.

El análisis de Marval, O’Farrell & Mairal recuerda que para que el acuerdo tenga efectos reales, aún deben cumplirse varias etapas:

  • Firma formal del tratado;
  • Aprobación del Parlamento Europeo;
  • Decisión de conclusión del Consejo de la UE;
  • Ratificación por los parlamentos de todos los Estados miembros de la UE;
  • Ratificación individual por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay;
  • Aprobación del tratado por el Congreso Nacional de cada Estado Parte del Mercosur;
  • Depósito del instrumento de ratificación ante la Secretaría del Mercosur;
  • Entrada en vigencia individual del tratado para cada Estado Parte del Mercosur, a medida que se completen las ratificaciones y se efectúe el depósito correspondiente.

“Solo cuando se cumplan estos pasos podrá entrar en vigencia. En el mejor escenario, podría aplicarse de forma provisional y parcial, limitada a materias de competencia exclusiva de la UE”, indica el análisis. Y puntualiza que el Parlamento Europeo remitió el acuerdo al Tribunal de Justicia para que evalúe la compatibilidad con la normativa comunitaria.

En el caso de Argentina, será necesaria, además, una adecuación normativa interna, incluida la legislación en materia de propiedad intelectual. A través del Decreto 24/2026, publicado en el Boletín Oficial el 19 de enero de 2026, el Poder Ejecutivo Nacional convocó a sesiones extraordinarias para tratar el proyecto de ley que ratifica el Acuerdo de Libre Comercio entre el Mercosur y la Unión Europea, formalizando así el comienzo de su etapa de internalización legislativa. “Hoy, el acuerdo no genera derechos ni obligaciones exigibles. Su relevancia está en lo que puede producir si se ratifica: cambios estructurales en comercio, inversión y en la gestión estratégica de la propiedad intelectual entre los países de ambos bloques”, concluye el estudio.

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Industria maderera en alerta: caída interna, costos en alza y exportaciones como único salvavidas

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La Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMA) trazó un balance 2025 atravesado por un escenario desafiante para las PyMEs del sector: caída del mercado interno, aumento de costos productivos y financieros, y mayores exigencias para sostener la actividad.

Según el monitoreo mensual que la entidad realiza desde marzo, muchas empresas debieron adecuar turnos y niveles de producción frente a una demanda que no logró recomponerse durante el año. En ese contexto, las exportaciones funcionaron como una herramienta clave para mantener en marcha las plantas, preservar capital de trabajo y sostener el empleo.

“El sector atravesó una combinación muy compleja de caída de la demanda e incremento de costos productivos y financieros, que obligó a las empresas a ajustar su funcionamiento y buscar en las exportaciones una alternativa para sostener la actividad”, señaló el ingeniero Gustavo Cetrángolo, autor del informe mensual de FAIMA.

Distintos relevamientos sectoriales coinciden en que la rentabilidad se vio afectada principalmente por factores externos a las plantas, como logística, energía, presión impositiva y financiamiento, más que por cuestiones de eficiencia interna.

Un 2026 de transición

Las perspectivas para 2026 muestran un escenario de transición. Analistas anticipan una posible recuperación con comportamientos heterogéneos entre rubros, en un marco de mayor competencia y reconfiguración de mercados.

Para la industria, el desafío será profundizar la modernización tecnológica, mejorar la productividad y fortalecer el abastecimiento de materia prima mediante forestaciones propias o acuerdos de largo plazo.

“Para que la transformación alcance a la mayor parte del entramado productivo será fundamental que el mercado recupere dinamismo y que existan condiciones de financiamiento adecuadas”, señalaron desde FAIMA.

Exportaciones como sostén operativo

Durante 2025 se observó un crecimiento relevante en varios segmentos. Las ventas externas de láminas más que se duplicaron respecto al año anterior, mientras que la madera aserrada de pino registró incrementos significativos, con Asia como principal destino.

En un contexto de recesión doméstica, muchas firmas priorizaron volumen y continuidad operativa, aun resignando margen, con el objetivo de reducir costos fijos, asegurar cobranzas y preservar puestos de trabajo.

Avances en calidad y valor agregado

En paralelo a la coyuntura, el sector avanzó en iniciativas estratégicas. Entre ellas, la implementación de la norma IRAM 9670 para madera de uso estructural —ya vigente para pino, eucalipto y araucaria— y el acompañamiento a aserraderos que trabajan en procesos de clasificación y certificación.

FAIMA impulsará además capacitaciones específicas, instructivos técnicos y articulación con laboratorios para ampliar la oferta de productos normalizados, con el objetivo de ofrecer soluciones confiables a arquitectos, ingenieros y desarrolladores.

Más información para decidir mejor

Otro hito del año fue la puesta en marcha del Observatorio de Monitoreo de la Industria de la Madera y del Mueble, desarrollado junto a la Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad Nacional de Misiones. La iniciativa busca generar datos continuos y confiables que fortalezcan la competitividad y aporten insumos tanto al sector privado como al diseño de políticas públicas.

Desde la entidad remarcaron que la participación empresaria será clave para consolidar esta herramienta. Para cerrar, el ingeniero Gustavo Cetrángolo explicó que “la rentabilidad de muchas PyMEs se vio afectada principalmente por factores externos a las plantas, mientras el mercado interno no logró recomponerse”.

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CTM Misiones impulsa el empleo forestoindustrial con operarios técnicos listos para trabajar

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El Centro Tecnológico de la Madera Misiones (CTMMi), dependiente del Ministerio de Industria, puso a disposición de las empresas del sector forestoindustrial un banco de capital humano conformado por operarios y operarias ya formados y listos para su inserción laboral inmediata. La iniciativa apunta a reducir la brecha entre formación técnica y demanda productiva, en un contexto donde la disponibilidad de mano de obra calificada se vuelve un factor clave para la competitividad industrial y el desarrollo sostenible del sector en Misiones.

La herramienta está orientada a facilitar la vinculación directa entre las industrias madereras y trabajadores con capacitación específica, fortaleciendo el entramado productivo local y promoviendo el empleo formal en uno de los sectores estratégicos de la economía provincial.

Formación técnica aplicada a los procesos productivos

El banco de capital humano del CTMMi está integrado por perfiles técnicos con formación teórico–práctica y experiencia en procesos productivos vinculados a la transformación de la madera. Los operarios y operarias fueron capacitados en el propio Centro Tecnológico, lo que garantiza conocimientos alineados con las necesidades actuales de la forestoindustria.

Entre los perfiles disponibles se incluyen operadores de secadero, operadores de aserradero y operadores de sala de afilado, todos ellos con competencias específicas en manejo de maquinaria, procesos industriales, seguridad laboral y buenas prácticas productivas. Esta preparación permite su incorporación inmediata a distintos eslabones de la cadena forestoindustrial, reduciendo tiempos de adaptación y costos de capacitación inicial para las empresas.

A través de esta herramienta, las industrias interesadas pueden conocer en detalle la formación y las competencias de cada trabajador o trabajadora, facilitando procesos de selección más eficientes y ajustados a los requerimientos técnicos de cada planta.

Articulación público-productiva y empleo local

Desde el Ministerio de Industria se remarcó que la iniciativa busca fortalecer el vínculo entre el sistema de formación y el entramado productivo, facilitar el acceso de las empresas a recursos humanos calificados y promover el empleo local. El enfoque apunta a acompañar el crecimiento del sector forestoindustrial, potenciando la mano de obra misionera y contribuyendo a una mayor competitividad industrial.

El banco de operarios se inscribe en una estrategia más amplia de desarrollo sostenible, en la que la capacitación técnica, la inserción laboral y la productividad industrial se articulan como ejes centrales. En ese marco, el organismo provincial se mantiene a disposición para ampliar información y articular necesidades específicas de cada industria interesada, ofreciendo un canal directo de contacto a través de WhatsApp al 3755 57-0584.

La medida busca consolidar un modelo de crecimiento basado en el fortalecimiento del capital humano local, con impacto directo en la eficiencia productiva y en la generación de empleo calificado en Misiones.

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TOLL Maderas certificó FSC y se posiciona para exportar a los mercados más exigentes

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En un contexto crítico para buena parte de la forestoindustria argentina, marcado por caída de actividad y amenazas de cierre de aserraderos, TOLL Maderas SRL se posiciona a contramano del ciclo recesivo. La empresa familiar con base en Eldorado, Misiones, confirmó la obtención de la certificación internacional FSC (Forest Stewardship Council) en los estándares de Cadena de Custodia (CdC) y Madera Controlada (MC), un sello clave para acceder a los mercados más exigentes del mundo y consolidar su perfil exportador.

El logro se conoció casi en simultáneo con la firma del acuerdo Unión Europea–Mercosur, que podría abrir oportunidades comerciales relevantes para sectores como el forestal. En ese marco, la certificación FSC adquiere un valor estratégico: garantiza trazabilidad, manejo responsable y cumplimiento de estándares ambientales y sociales, requisitos hoy ineludibles para competir en el comercio internacional.

Certificación FSC: trazabilidad total y acceso a mercados exigentes

La certificación obtenida por TOLL Maderas valida el manejo responsable de 6.000 hectáreas de plantaciones propias y asegura la transparencia absoluta del origen de la materia prima, desde el bosque hasta el cliente final. La empresa logró certificar tanto su Cadena de Custodia como el esquema de Madera Controlada, garantizando que la madera procesada cumple con estándares internacionales de sostenibilidad.

En un escenario global donde los compradores de productos forestales priorizan criterios ambientales y sociales, esta certificación se convierte en un factor determinante de competitividad. Así lo expresó el ingeniero forestal Daniel Muñoz, responsable del área, en diálogo con ArgentinaForestal.com: «Logramos garantizar la trazabilidad y dar certeza del origen de nuestra madera, adecuándonos a estándares que hoy son una exigencia innegociable en los mercados más competitivos del mundo».

El cumplimiento de estos estándares implica no solo un manejo forestal responsable, sino también la protección de la biodiversidad, el respeto de los derechos laborales y el bienestar de las comunidades locales, elementos cada vez más observados por los mercados de destino.

Inversión, bioenergía y tecnología para sostener competitividad

Lejos de frenar su expansión, TOLL Maderas mantiene desde 2022 un agresivo plan de inversiones, incluso en medio de la inestabilidad macroeconómica. La estrategia se apoya en la integración total de la cadena productiva, con foco en eficiencia energética y valor agregado.

Uno de los pilares es CT Toll Bioenergía, una central térmica de 3 MW de potencia que permite a la planta autoabastecerse de energía a partir de biomasa generada con subproductos del aserradero. El excedente se vuelca al Mercado Eléctrico Mayorista (MEM), transformando residuos en una unidad de negocio rentable y reduciendo costos estructurales.

A esto se suma la incorporación de una laminadora de última generación marca Benecke, que introdujo procesos automatizados, monitoreo remoto y una reducción significativa del consumo energético, con impacto directo en los costos operativos.

Además, mediante una alianza estratégica con una firma líder de Brasil, la empresa instaló una planta de tableros fenólicos destinada íntegramente a la exportación, con un flujo asegurado hacia el mercado de Estados Unidos, reforzando su perfil exportador en un contexto de creciente competencia internacional.

Un modelo de integración productiva con sello misionero

Fundada en Eldorado en 1987, TOLL Maderas SRL cuenta con más de tres décadas de trayectoria y se consolidó como un modelo de integración productiva en el NEA. La empresa familiar, dirigida y gerenciada por sus dueños, opera dos plantas industriales: una en Santa Rosa, Corrientes, y otra en Eldorado, Misiones, y emplea a más de 300 trabajadores.

La planta de 8 hectáreas, ubicada sobre Avenida Fundador Schwelm y Ruta Nacional 12, cuenta actualmente con un equipo de 320 empleados y abarca toda la cadena de valor: desde forestaciones propias con distintos estratos, hasta procesos de aserrado, debobinado y remanufactura, cerrando el ciclo con generación de energía a partir de biomasa.

Bajo la dirección de los hermanos Marcelo, Ángel y Fabián Toller, y con el impulso de la nueva generación liderada por “Piltra” Toller, la firma logró combinar tradición forestal y modernidad tecnológica, con la sostenibilidad como eje central del negocio.

«Seguimos apostando a optimizar el uso de los recursos. La excelencia, desde la silvicultura hasta el producto final, es el único camino», concluyó Muñoz.

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