INDUSTRIA MADERERA

Tormenta perfecta en la madera: exportaciones récord, nula demanda interna y rentabilidad mínima

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El contraste es tan llamativo como incómodo. Mientras el Gobierno nacional exhibe cifras récord de exportación forestal y celebra la apertura de mercados, buena parte de la industria maderera de Misiones atraviesa una de las crisis de rentabilidad más profundas de los últimos años. Las exportaciones crecen, pero las empresas aseguran que venden al costo. Los mercados externos se expanden, pero el mercado interno prácticamente desapareció. Y el dólar estable, que para la macroeconomía funciona como ancla antiinflacionaria, se convirtió para los industriales en un factor de pérdida de competitividad frente a Brasil, Paraguay y Uruguay.

En Misiones los industriales advierten sobre una crisis profunda marcada por la caída del mercado interno, el dólar atrasado, el aumento de los costos energéticos y una rentabilidad cada vez más estrecha.

Mientras el Gobierno nacional celebra el desempeño exportador de la forestoindustria argentina, en los aserraderos de Misiones el clima está lejos del optimismo. Los números oficiales muestran crecimiento. Los empresarios hablan de supervivencia.

La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca destacó que las exportaciones forestoindustriales crecieron 18% durante 2025 respecto del año anterior. La cadena logró presencia en 70 mercados para productos de madera, 75 para papel y cartón y 44 para taninos.

Los datos del primer trimestre de 2026 también muestran dinamismo. India incrementó sus compras un 350%; Estados Unidos un 56%; Vietnam un 33%; China un 9% y Chile un 2%. A su vez, las exportaciones de madera aserrada crecieron 30% en volumen, las colofonias 17% y las maderas perfiladas 15%.

Sin embargo, detrás de esas cifras aparece una realidad muy distinta en el corazón forestal argentino.

Estamos exportando porque ha desaparecido prácticamente el mercado interno y estamos exportando al costo para mantener nuestras empresas“, resume Guillermo Fachinello, presidente de la Asociación de Productores, Industriales y Comerciantes Forestales de Misiones y Norte de Corrientes y también de la Confederación Económica de Misiones. La frase sintetiza la paradoja que atraviesa al sector: se exporta más, pero se gana menos.

Exportar para sobrevivir

La expansión de las ventas externas no necesariamente implica mejores resultados económicos. Jerónimo Lagier, referente empresarial del sector, asegura que los números de crecimiento esconden una realidad incómoda.

“No son aumentos con una rentabilidad aceptable. Se exporta porque es el mercado que hoy está demandando. Las operaciones se tienen que cerrar para poder seguir girando la rueda”, explica el ex funcionario de Cambiemos.

La situación se repite en buena parte de los aserraderos medianos y pequeños.

Guillermo Sato sostiene que muchas empresas comenzaron a buscar mercados externos simplemente porque dejaron de encontrar demanda local.

“La exportación ha subido porque empresas que antes no exportaban hoy se están lanzando al mercado internacional. Pero el dólar actual no representa un negocio; representa algo que te salva por el momento mientras buscás cómo sostener la estructura”, afirma.

La ecuación es sencilla. Los precios internacionales se mantienen relativamente estables, mientras los costos locales aumentan en dólares.

Combustible, energía, salarios, logística y cargas sociales avanzan más rápido que el tipo de cambio. “La energía aumentó 26 por ciento el Kw y 10,77 por ciento la potencia contratada”, detalla Sato. 

Lo que subió el combustible en dólares y lo que subió la energía en dólares nos saca competitividad frente a Brasil, Paraguay y ahora Uruguay”, advierte Fachinello.

Un boom exportador concentrado

Los industriales también relativizan el alcance real del crecimiento exportador.

Fachinello sostiene que menos del 27% de las empresas misioneras exportan regularmente y que una parte importante de los embarques está concentrada en grandes jugadores.

“No llegamos al 27% de las empresas que exportan y las exportaciones están concentradas principalmente en dos grandes empresas”, señala.

Esto significa que buena parte de los aserraderos sigue dependiendo del mercado interno, precisamente el segmento que hoy muestra mayor debilidad.

Si existe un consenso absoluto entre los empresarios consultados es que el principal problema ya no está en las exportaciones, sino en la falta de demanda doméstica.

La construcción privada sigue sin recuperar niveles históricos y la paralización de la obra pública nacional eliminó uno de los motores tradicionales del consumo de madera.

Tenemos toda la capacidad para producir, pero no hay demanda“, resume Abel Gauto Fechtner. Guillermo Sato coincide.

“Hubo pequeñas reacciones del mercado interno en marzo y abril. Pensamos que podía ser una normalidad, pero solo fueron pequeños destellos”, explica.

El fenómeno alcanza incluso a productos industrializados con mayor valor agregado.

Marcela Berezozki, de Placas y Maderas, asegura que la caída del consumo es visible en toda la cadena.

La industria maderera en Misiones está atravesando uno de los momentos más difíciles de los últimos años. Hay muchos productos que están reemplazando a la madera y eso complica aún más las ventas”, señala.

La empresaria cita como ejemplo el avance de materiales sintéticos sobre segmentos históricamente dominados por la madera.

“El machimbre de pino fue reemplazado en muchos casos por machimbres de PVC”, explica.

Qué reclama la industria maderera

Los pedidos ya no apuntan al crecimiento, sino a la supervivencia.

Presión fiscal Reducción de impuestos y flexibilización de embargos.
Energía Medidas para abaratar el costo eléctrico industrial.
Construcción Incentivos a la obra privada y al crédito hipotecario.
Logística Mejoras vinculadas al puerto de Eldorado.
Transporte Reformas en la ley de cabotaje para reducir costos.
Biomasa Incentivos para generar energía a partir de residuos forestales.
Exportación Agilización de reintegros y recuperos impositivos.

A la falta de demanda se suma una nueva preocupación: el costo energético. Durante las últimas semanas, las industrias enfrentaron aumentos de entre 18% y 26% en sus facturas eléctricas, además de modificaciones en los esquemas de potencia contratada.

Nos han cambiado las categorías y hemos tenido casi un 19% de aumento en los grandes consumidores“, afirma Fachinello en respuesta a la decisión del Gobierno nacional de liberar tarifas y quitar definitivamente todos los subsidios. 

Lagier agrega que el problema no es coyuntural. “Estamos enfrentando una situación estructural. En otros lugares se cobra potencia consumida y acá se cobra potencia contratada. Eso encarece significativamente los costos industriales”.

El dirigente considera que resulta indispensable avanzar en incentivos para la generación mediante biomasa y energía solar.

Las consecuencias ya comienzan a sentirse. Fachinello recuerda que recientemente cerró una de las mayores fábricas de pallets de la provincia.

“La empresa dejó más de 150 trabajadores sin empleo directo y afectó a toda la cadena logística asociada”, señala.

Otras compañías redujeron turnos, suspendieron líneas de producción o disminuyeron horas de trabajo.

Muchas empresas están operando al 50% o 55% de su capacidad industrial“, advierte Sato.

Aunque el empleo todavía se sostiene en buena parte de la cadena, los empresarios reconocen que cada vez cuesta más mantener las estructuras.

“Sostener es difícil. Hoy estamos luchando por sobrevivir”, resume Berezozki.

Enrique Bongers, presidente de la Asociación Maderera, Aserraderos y Afines del Alto Paraná (Amayadap), coincide con el diagnóstico general del sector, pero advierte que la situación actual combina varios factores que están erosionando la competitividad de la industria de manera simultánea.

“El primer semestre arrancó muy complicado y acentuó el difícil momento que ya veníamos atravesando desde fines del año pasado”, señala. “Los aumentos de logística por el combustible, los incrementos en energía y potencia contratada profundizaron aún más la crisis”.

Según Bongers, durante los primeros meses del año la demanda interna se ubicó en niveles extremadamente bajos y recién en las últimas semanas comenzaron a observarse algunos movimientos puntuales.

“Los corralones empezaron a hacer algunos pedidos porque se estaban quedando sin determinadas medidas de madera y necesitaban reponer stock. Pero eso no significa una recuperación. Se está comercializando a márgenes cero, simplemente para sostener la actividad”, explica.

El dirigente remarca que la industria sigue operando con elevados niveles de capacidad ociosa y que la mejora observada en algunos indicadores de exportación no necesariamente se traduce en una mejora económica para los aserraderos.

“Los aserraderos que exportan están trabajando con precios de medios a bajos porque el mercado internacional está teniendo precios medios a bajos. Muchas veces se trabaja a contribución marginal”, sostiene.

A su entender, el problema es especialmente grave para los establecimientos pequeños que no cuentan con bosques propios ni integración vertical.

“Hay que diferenciar al aserradero chico del aserradero mediano que tiene forestación propia. El que tiene plantaciones puede darle un valor marginal a su materia prima y sostener algunas exportaciones. Pero hay aserraderos chicos que directamente no pueden salir a exportar porque no les cierran los números. Si sumás el costo de la madera, la logística y la energía para poner un contenedor FOB Buenos Aires, terminás perdiendo dinero”.

Para Bongers, la competitividad exportadora también está condicionada por el tipo de cambio.

“Nosotros creemos que el dólar está atrasado para la industria. Un dólar de 1.550 o 1.600 pesos nos daría mayor competitividad“, afirma.

Aunque aclara que la discusión no es lineal.

“También es cierto que muchos de los insumos que usamos para exportar están dolarizados. Consumimos polietileno, flejes y otros productos vinculados al dólar. Si el dólar sube, también aumentan esos costos. Pero claramente hoy estamos atrasados para competir”.

Otro de los factores que más preocupa a la entidad es el impacto de la energía sobre la estructura de costos.

Tuvimos un aumento del 18% en energía sin aviso previo. Nosotros vendemos a precios pactados y después nos encontramos con costos que no tenemos forma de trasladar. Así se hace muy difícil planificar”.

Por eso considera que debe existir un tratamiento diferencial para la industria.

Debería haber una tarifa energética diferencial para el sector productivo. Hoy estamos compitiendo con países que tienen costos mucho más bajos que los nuestros”.

A pesar del contexto, Bongers asegura que la prioridad sigue siendo sostener el empleo. “Lo que más priorizamos es la mano de obra. Es nuestro capital más importante. Son años de capacitación y experiencia. Por eso la mayoría de los socios de la cámara están haciendo un enorme esfuerzo para sostener a sus trabajadores”.

Sin embargo, reconoce que el panorama sigue siendo incierto.

“El contexto continúa siendo difícil. Sentimos que todavía no se tocó fondo. La demanda sigue siendo el principal problema y los costos continúan demasiado altos para el sector”.

Desde Amayadap impulsan una agenda concreta de medidas para recuperar competitividad. Entre ellas aparecen el fortalecimiento del Puerto de Eldorado, la reforma de la legislación de marina mercante para potenciar el transporte fluvial, la reducción de la carga impositiva, mejoras en el esquema energético y programas de promoción para viviendas de madera.

“Estamos convencidos de que el transporte por la hidrovía puede bajar significativamente los costos logísticos. Paraguay lo utiliza intensamente y obtiene ventajas competitivas. Nosotros también deberíamos aprovechar esa herramienta”, sostiene.

La entidad también promueve mecanismos para reactivar la demanda interna.

“Presentamos propuestas para fortalecer la construcción de viviendas de madera y viviendas mixtas financiadas con créditos hipotecarios. Si logramos reactivar ese mercado, los aserraderos más chicos podrán enfocarse en abastecer la demanda local mientras los grandes continúan exportando”.

Para Bongers, el futuro inmediato de la actividad dependerá menos de los mercados internacionales y más de la capacidad de corregir problemas estructurales.

“Hoy los tres grandes temas que están afectando a la industria son la logística, la energía y la carga impositiva. Si no trabajamos sobre esos costos, cada vez será más difícil competir”.

Otro dato que genera preocupación surge del censo forestoindustrial que realiza la Secretaría de Agricultura.

Según Lagier, los primeros resultados muestran una fuerte divergencia regional.

“Misiones y Entre Ríos aparecen prácticamente estancadas en cantidad de industrias, mientras Corrientes pasó de unas 150 a cerca de 300 plantas”, señala.

Para los industriales, el dato refleja diferencias vinculadas a costos energéticos, incentivos fiscales y condiciones de inversión.

El diagnóstico empresarial ya no gira alrededor del crecimiento. La prioridad pasó a ser sostener las empresas abiertas.

Las demandas incluyen reducción de la presión fiscal, alivio en materia energética, incentivos para la construcción, créditos hipotecarios accesibles, mejoras logísticas vinculadas al puerto de Eldorado, reformas al sistema de cabotaje y una mayor velocidad en los reintegros de exportación.

Pero detrás de esos reclamos aparece una preocupación más profunda.

Fachinello lanza una advertencia que resume el estado de ánimo de gran parte del empresariado. “Nos extraña mucho la pasividad que estamos teniendo en esta agresión y destrucción de la industria nacional“.

Y agrega: “Estamos adormecidos. Tenemos que darnos cuenta de la destrucción de la industria nacional y del parate que tenemos. Si no tomamos medidas ahora, los problemas serán mucho más graves.”

La forestoindustria argentina vive así una situación inédita. Exporta más que nunca, conquista nuevos mercados y amplía su presencia internacional. Pero puertas adentro, buena parte de las empresas trabaja con márgenes mínimos, capacidad ociosa creciente y un mercado interno que sigue sin reaccionar.

La paradoja es evidente: el sector vende más madera al mundo, pero cada vez encuentra menos rentabilidad para producirla.

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Fondo de Asistencia Laboral: el nuevo esquema que reemplaza el riesgo indemnizatorio

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La reglamentación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), uno de los capítulos más controvertidos de la Ley de Modernización Laboral, terminó de darle forma a un nuevo esquema para financiar indemnizaciones laborales en el sector privado. Aunque el Gobierno insiste en que no modifica el régimen indemnizatorio vigente, sí cambia la lógica financiera detrás de los despidos: las empresas comenzarán a constituir fondos específicos que funcionarán como una suerte de “seguro de indemnización” administrado a través del mercado de capitales.

Con el Decreto 408/2026, publicado este lunes en el Boletín Oficial, la administración de Javier Milei reglamentó los detalles operativos del sistema, que había quedado pendiente tras la sanción de la reforma laboral. Sin embargo, la propia norma difirió la entrada en vigencia efectiva del régimen al 1 de noviembre de 2026, otorgando tiempo para que la Comisión Nacional de Valores (CNV), ARCA, Trabajo y Economía dicten las regulaciones complementarias.

El corazón de la reforma es que las empresas privadas alcanzadas deberán constituir una Cuenta Individual del Empleador dentro de un Fondo de Asistencia Laboral.

Esos recursos serán administrados por entidades autorizadas por la CNV mediante dos instrumentos posibles: Fondos Comunes de Inversión. O Fideicomisos Financieros.

La lógica es similar a la de sistemas utilizados en otros países para anticipar contingencias laborales. En lugar de afrontar una indemnización íntegra al momento de un despido, las empresas irán realizando contribuciones periódicas que se acumularán en un patrimonio separado.

El Gobierno busca así reducir uno de los factores históricamente señalados por el sector empresario como un obstáculo para la contratación formal: la incertidumbre respecto del costo futuro de una desvinculación.

No obstante, el decreto es explícito en un punto clave: el FAL no reemplaza ni reduce las indemnizaciones previstas por la Ley de Contrato de Trabajo. El empleador sigue siendo responsable por la totalidad de las obligaciones laborales y deberá cubrir cualquier diferencia que el fondo no alcance a financiar.

Una herramienta pensada para el empleo registrado

La cobertura alcanza exclusivamente a trabajadores formalmente registrados y que cuenten con al menos doce meses de registración previa a la desvinculación.

La reglamentación incorpora además una penalidad indirecta para quienes mantengan relaciones laborales deficientemente registradas. En esos casos, el fondo sólo cubrirá los montos calculados sobre la información efectivamente declarada, mientras que el empleador deberá responder por el resto.

Es una señal alineada con uno de los objetivos centrales de la reforma laboral: incentivar la formalización del empleo.

La implementación combinará organismos laborales con el sistema financiero. ARCA será la encargada de recaudar las contribuciones mensuales mediante el esquema habitual de seguridad social.

Cada empresa deberá informar un identificador denominado “ID FAL”, asociado al fondo elegido.

Si el empleador no realiza esa registración: ARCA retendrá los aportes. No derivará fondos a ninguna cuenta. Si transcurre un mes sin regularización, la CNV asignará de oficio un vehículo financiero. De esta manera, el Estado busca evitar vacíos operativos que dejen trabajadores sin cobertura.

Por su parte, la CNV adquiere un rol central como organismo supervisor, autorizando los vehículos financieros, controlando las inversiones y estableciendo las condiciones de funcionamiento.

Un nuevo actor para el mercado de capitales

Más allá de la discusión laboral, el decreto introduce un elemento económico de relevancia. Los recursos del FAL deberán invertirse exclusivamente en instrumentos financieros emitidos y negociados en Argentina.

La decisión responde a una estrategia oficial que busca canalizar ahorro institucional hacia el mercado doméstico. Si el sistema logra una adopción masiva, podría convertirse en una fuente relevante de financiamiento para activos locales, generando un flujo permanente de fondos administrados.

En la práctica, cada aporte patronal pasará a formar parte de carteras financieras reguladas por la CNV, ampliando la profundidad del mercado de capitales argentino.

Para Economía, el FAL no sólo constituye una reforma laboral sino también una herramienta de desarrollo financiero.

Beneficio para las empresas: menos carga patronal

Uno de los aspectos menos difundidos de la reglamentación es que el aporte al Fondo de Asistencia Laboral tendrá una contrapartida inmediata para los empleadores.

El decreto establece que las contribuciones destinadas al FAL podrán descontarse de las contribuciones patronales que financian distintos subsistemas de la seguridad social.

Es decir, el aporte no se suma íntegramente al costo laboral sino que reemplaza parcialmente contribuciones existentes.

Además: los rendimientos obtenidos por los fondos estarán exentos del Impuesto a las Ganancias. Las cuentas utilizadas por los FAL estarán exentas del impuesto a los créditos y débitos bancarios. Las comisiones de administración tendrán un tope máximo del 1% anual sobre los activos.

El diseño apunta a reducir costos operativos y evitar que la estructura financiera absorba una parte significativa de los recursos.

Qué impacto puede tener en Misiones

Para una provincia como Misiones, donde predominan las pequeñas y medianas empresas ligadas al comercio, turismo, industria maderera, agroindustria yerbatera y servicios, la creación del FAL introduce una variable nueva en la gestión empresarial.

Sectores con alta estacionalidad laboral o con ciclos económicos sensibles podrían encontrar una herramienta para planificar mejor contingencias futuras.

Al mismo tiempo, la formalización del empleo se vuelve aún más relevante. El acceso a la cobertura dependerá de que los trabajadores estén correctamente registrados durante al menos un año antes de una eventual desvinculación.

La reglamentación del Fondo de Asistencia Laboral refleja una de las ideas centrales del programa económico libertario: trasladar parte de la gestión de riesgos desde el Estado hacia mecanismos de mercado.

El Gobierno intenta construir un esquema donde las indemnizaciones sigan existiendo, pero financiadas mediante fondos acumulados y administrados por instrumentos financieros supervisados.

La apuesta es doble: generar previsibilidad para las empresas y, simultáneamente, movilizar ahorro hacia el mercado de capitales argentino.

El verdadero examen llegará en noviembre, cuando el sistema entre en funcionamiento y comience a medirse si logra uno de los objetivos más ambiciosos de la reforma laboral: reducir el costo percibido de contratar sin deteriorar los derechos indemnizatorios de los trabajadores.

Decreto 408/2026 Reforma Laboral by CristianMilciades

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El Gobierno prorrogó la regularización de puertos y extiende el proceso de habilitación

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La Agencia Nacional de Puertos y Navegación (ANPyN) prorrogó por otros 180 días hábiles administrativos el plazo para que puertos preexistentes completen su proceso de habilitación definitiva. La decisión impacta sobre terminales estatales y privadas que operaban con autorizaciones precarias y que todavía están adecuando documentación técnica, jurídica y operativa.

La medida, formalizada mediante la Resolución 29/2026, tiene una lectura que excede el expediente burocrático. Para el NEA, donde el costo logístico explica buena parte de la pérdida de competitividad industrial y exportadora, el funcionamiento pleno de la infraestructura portuaria es un tema económico de primer orden.

Misiones observa el movimiento con atención porque la discusión sobre puertos y navegación está directamente vinculada a la posibilidad de reducir costos para la yerba mate, la madera, el té y las economías industriales orientadas a exportación.

El problema estructural: producir lejos y transportar caro

La competitividad del NEA no depende solamente del dólar o de la presión impositiva. El mayor diferencial frente al centro del país sigue siendo logístico.

Mientras una empresa radicada en Buenos Aires o Rosario tiene acceso directo a corredores portuarios consolidados, las industrias misioneras deben enfrentar:

largas distancias terrestres, mayores costos de flete, menor escala logística y dependencia del transporte por camión.

La hidrovía y los puertos regionales aparecen como una herramienta para compensar parcialmente esa desventaja estructural.

Por eso, aunque la resolución sólo extienda plazos administrativos, el trasfondo es otro: el Estado nacional reconoce que buena parte del sistema portuario todavía no terminó de regularizarse y necesita más tiempo para adecuarse a los requisitos definitivos.

Qué implica la prórroga

La ANPyN había establecido en 2025 un régimen transitorio que otorgó habilitaciones precarias a puertos existentes antes de la Ley de Actividades Portuarias. El objetivo era ordenar jurídicamente terminales que continuaban operando pero sin completar todos los requisitos formales exigidos por la normativa moderna.

Ahora, el organismo extiende el plazo para terminar ese proceso.

La señal es relevante porque evita que terminales queden en una situación de incertidumbre regulatoria que podría afectar operaciones comerciales, seguros, financiamiento o inversiones privadas.

Para operadores logísticos y exportadores, la previsibilidad regulatoria es tan importante como la infraestructura física.

Misiones juega una partida distinta al AMBA. La provincia compite directamente con Paraguay y Brasil bajo un esquema de asimetrías fronterizas, es decir, diferencias de carga tributaria, combustible, financiamiento y costos laborales que alteran la competitividad relativa.

Cuando el transporte interno argentino es caro, las economías regionales quedan doblemente presionadas: pierden margen exportador, encarecen el abastecimiento interno, y quedan expuestas al desvío comercial fronterizo.

La logística fluvial aparece entonces como una herramienta estratégica para reducir costos sistémicos.

Para sectores como la forestoindustria, donde el transporte representa una porción crítica del costo final, cada mejora en infraestructura portuaria puede modificar márgenes de rentabilidad.

El dato político detrás de la medida

La creación de la Agencia Nacional de Puertos y Navegación reemplazó a la vieja estructura de puertos y vías navegables bajo una lógica de centralización técnica y simplificación administrativa.

La resolución muestra además otro dato político: el Gobierno evita avanzar con cierres o sanciones sobre terminales que todavía no completaron procesos documentales, priorizando continuidad operativa.

La decisión tiene racionalidad económica. Frenar operatorias portuarias en plena búsqueda de generación de divisas hubiese impactado sobre exportaciones regionales y cadenas logísticas.

La prórroga resuelve un problema administrativo inmediato, pero no modifica el núcleo de la discusión logística del NEA.

La región todavía enfrenta: fletes caros, baja conectividad ferroviaria, dependencia del camión y escasa integración multimodal. Misiones necesita que el debate portuario avance hacia inversiones concretas en infraestructura, dragado, conectividad y reducción de costos operativos.

Sin esa escala logística, la competitividad exportadora seguirá dependiendo más del esfuerzo privado que de una política estructural de transporte.

El nuevo plazo otorgado por la ANPyN funciona como una ventana para ordenar jurídicamente el sistema portuario argentino sin interrumpir operaciones. El mercado observará ahora qué terminales logran obtener habilitación definitiva y cuáles continúan operando bajo esquemas transitorios.

Para el NEA, la discusión real no pasa solamente por habilitaciones. Pasa por si Argentina finalmente construirá una política logística capaz de integrar a las economías regionales al comercio internacional con costos compatibles con Brasil y Paraguay. Ahí se juega buena parte de la competitividad futura de la yerba, la madera, el té y la industria regional.

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Como en pandemia, Misiones sale al rescate de empresas y trabajadores

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La escena remite inevitablemente a los meses más duros de 2020. Empresas sin horizonte, mercados retraídos, exportaciones que no alcanzan para compensar la caída del consumo interno y la Provincia que vuelve a intervenir para evitar que la crisis se traduzca en cierres y despidos masivos.

En Misiones, el Gobierno provincial a través del ministerio de Trabajo, reactivó mecanismos excepcionales para contener el empleo en sectores estratégicos, especialmente en la industria maderera, donde la caída de la actividad ya encendió todas las alarmas. El instrumento central vuelve a ser el Artículo 223 bis de la Ley de Contrato de Trabajo, la misma herramienta que durante la pandemia permitió sostener miles de puestos laborales mediante suspensiones acordadas y pagos no remunerativos.

Hoy, el escenario tiene nombres propios: una de las principales firmas madereras de Eldorado; empresas nucleadas en la Asociación de Madereros, Aserraderos y Afines del Alto Paraná (Amayadap); firmas industriales en Puerto Rico; y casos recientes como una colchonería tradicional, que logró salir de una situación crítica tras aplicar un esquema similar. La lógica es simple: evitar despidos definitivos mientras se gana tiempo para atravesar la tormenta. En los procesos ya iniciados, se preservaron 600 puestos laborales. 

El Artículo 223 bis fue incorporado a la legislación laboral en 1996 como una válvula de escape para situaciones extraordinarias de crisis económica. Permite que, ante falta o disminución de trabajo o fuerza mayor no imputable al empleador, las empresas acuerden suspensiones temporales con sus trabajadores pagando una prestación no remunerativa en lugar del salario habitual.

Eso implica una reducción sustancial de la carga laboral: no se realizan aportes jubilatorios, aunque sí se mantienen contribuciones para obra social y cuota sindical.

Durante la pandemia, este mecanismo se volvió masivo. Desde marzo de 2020, miles de empresas en todo el país recurrieron al 223 bis para pagar, en general, al menos el 75% del salario neto mientras las plantas permanecían paralizadas.

Ahora, Misiones vuelve a apelar a esa herramienta. Uno de los casos más sensibles es el de una maderera, donde cerca de 300 trabajadores atraviesan una situación crítica. La empresa enfrenta una fuerte retracción del mercado interno, dificultades operativas y una estructura de costos que se volvió difícil de sostener. La salida acordada fue avanzar con suspensiones extraordinarias bajo el paraguas del 223 bis.

En términos concretos, el esquema permite que los empleados continúen cobrando prácticamente el 100% de sus ingresos, mientras la empresa logra un alivio financiero determinante: la firma eldoradense logró 120 millones de pesos mensuales de ahorro.

Ese margen surge principalmente de la descompresión de cargas laborales, aunque se mantienen seguros, obra social y cobertura básica para los trabajadores.

La premisa provincial fue clara: contener el empleo y evitar despidos. La situación no es aislada. Desde Amayadap advierten que entre nueve y diez grandes empresas del sector forestal-industrial ya están trabajando bajo este esquema o analizando su implementación inmediata.

En total, el universo alcanza a unos 600 trabajadores, aunque el número podría ampliarse si la crisis del mercado interno persiste. Desde la entidad empresarial resumen el momento con una frase contundente: “Es como en pandemia”.

La caída del consumo golpeó de lleno a la industria maderera, especialmente a las empresas más vinculadas a la demanda nacional. Aunque algunas mantienen exportaciones activas, eso no alcanza para compensar la debilidad del mercado doméstico.

En ese contexto, destacan que la única respuesta rápida llegó desde la Provincia, pese a que hace algunas semanas hubo encuentros con Maura Gruber, diputada de la Libertad Avanza que proviene del sector maderero. 

“Los únicos que vinieron a auxiliar fueron los del Ministerio de Trabajo”, reconocen desde Amayadap.

La tramitación exprés del 223 bis permitió evitar que la crisis escalara hacia despidos masivos o concursos preventivos, muchos de los cuales -según describen- permanecen estancados y sin resolución concreta.

No es la primera vez que Misiones utiliza este esquema en la actual desaceleración económica. Una tradicional colchonería había ingresado en una situación delicada y aplicó una extensión de 90 días bajo este régimen excepcional. Finalmente, logró salir de la emergencia en apenas 60 días.

Ese antecedente fortaleció la decisión oficial de replicar el modelo en otras actividades.

También aparecen otros sectores de la economía provincial bajo observación, incluyendo dos grandes empresas radicadas en Puerto Rico que analizan medidas similares.

Mientras a nivel nacional predominan los concursos preventivos demorados y una menor capacidad de respuesta institucional, en Misiones el Gobierno optó por una estrategia activa: sostener empleo antes que administrar despidos.

El formulario 931 -que refleja cargas y contribuciones patronales- representa en muchos casos cerca del 60% de la remuneración. Al flexibilizar ese peso durante tres meses, las empresas logran atravesar la coyuntura sin romper definitivamente la relación laboral.

La Provincia no está subsidiando salarios de manera directa, pero sí acelerando mecanismos que permiten ganar tiempo.

En una economía atravesada por la caída del consumo, la presión impositiva y la dificultad para sostener márgenes, ese tiempo puede ser decisivo.

Como ocurrió en pandemia, la prioridad vuelve a ser una sola: preservar el trabajo antes de que la crisis se vuelva irreversible.

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Nación celebra exportaciones forestales al mismo tiempo que la industria revela una profunda crisis

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Apenas dos días después de que las principales industrias madereras de Misiones aseguraran que atraviesan “una de las peores crisis” del sector, la secretaría de Agricultura de la Nación emitió un informe diametralmente opuesto, en el que celebran un “crecimiento sostenido” de la actividad.

“La foresto industria consolida la diversificación de mercados, avanza en las negociaciones sanitarias y el acuerdo Unión Europea -Mercosur abre nuevas oportunidades para el sector”, reza el comunicado oficial.

La oficina, que depende de Luis Caputo, festejó que las exportaciones de la foresto industria mantienen una tendencia positiva, al cerrar el año 2025 con una mejora del 18%, respecto al año anterior: “70 mercados para la madera; 75 para papel y cartón y 44 para taninos muestran el esfuerzo de la cadena para avanzar en el agregado de valor y la inserción internacional de sus productos”.

En el primer trimestre de 2026, destinos estratégicos mostraron incrementos en el volumen de compras: India creció un 350% respecto del mismo período de 2025; Estados Unidos, el 56%; Vietnam, un 33%; China, un 9% y Chile, un 2%, de acuerdo a las estadísticas de INDEC. A su vez, las ventas de madera aserrada crecieron un 30% en volumen; colofonias, un 17% y maderas perfiladas, un 15%.

En este marco, se destaca que el acuerdo Unión Europea- Mercosur, que comienza su implementación el próximo 1º de mayo, representa una oportunidad para mejorar las exportaciones, con algunos productos que al inicio del mismo tendrán arancel del 0% y otros con una canasta de desgravación que varía entre 4 y 8 años.

En esta línea, se desarrolló el primer encuentro de la Mesa de Inserción Internacional para la Foresto Industria en la cual se presentaron los avances con el mercado de India, quien aceptó el nuevo tratamiento térmico para la madera de eucalipto que propuso Argentina, lo que facilitará el proceso exportador. A su vez, se presentaron los avances de las negociaciones en curso con Paraguay, Túnez, Marruecos, Chile, Argelia y Turquía.

En la misma línea, Agricultura destaca “el potencial” de la cadena foresto industrial tras el anuncio de inversión por más de USD 2.000 millones para la producción de celulosa en Corrientes, considerada como una de las inversiones más importantes en la historia argentina para este sector. Sin embargo, en el sector todavía ponen en potencial ese anuncio, ya que no hay estudio de impacto ambiental aprobado y todavía no hay inversores confirmados. 

Pese al optimismo oficial, el propio tablero de Agricultura revela un escenario mucho más complejo y sin analizar la rentabilidad, impactada de lleno por la suba de costos y los aumentos de tarifas y combustible. En el capítulo de papel y cartón, marzo volvió a mostrar un deterioro marcado en los indicadores en rojo del balance mensual y del acumulado.

En exportaciones, las ventas externas cayeron -37,1% en toneladas frente a febrero, con apenas 3.667 toneladas exportadas, mientras que en valor la baja fue de -36,5%, totalizando US$ 5,015 millones. El acumulado enero-marzo también profundiza esa tendencia negativa: 13.769 toneladas exportadas (-36,6% interanual) y US$ 18,583 millones (-36,4%), confirmando una fuerte retracción del sector en comparación con igual período de 2025.

Del lado de las importaciones también aparecen números en rojo en el acumulado: aunque en marzo crecieron 18% en volumen y 33,5% en valor respecto al mes previo, alcanzando 52.439 toneladas y US$ 65,911 millones, el trimestre enero-marzo muestra una baja de -6,1% en dólares, con US$ 171,647 millones importados, pese a que en cantidades todavía conserva una suba de 7,9% (145.116 toneladas). Esta combinación agrava el déficit histórico del capítulo 48: la balanza comercial de marzo profundizó su rojo un 47% respecto de febrero, consolidando al rubro papel y cartón como el principal foco deficitario del monitor forestoindustrial.

En contraste con el desempeño de papel y cartón, el capítulo 44 de madera mostró en marzo una dinámica más favorable en exportaciones. Las ventas externas totalizaron 60.740 toneladas, con una leve baja mensual de -1,3%, pero con una suba acumulada interanual de 1,8% en el primer trimestre, alcanzando 181.879 toneladas. 

En valor, el resultado fue aún mejor: se exportaron US$ 25,573 millones en marzo, un crecimiento de 18,8% frente a febrero, mientras que el acumulado enero-marzo llegó a US$ 68,837 millones, con una mejora interanual de 26%. Es decir, aunque el volumen se mantuvo prácticamente estable, el ingreso de divisas creció con fuerza, impulsado por mejores precios y mayor peso de productos de mayor valor agregado.

La principal tracción provino de la madera aserrada (partida 4407), que exportó 30.655 toneladas en marzo por US$ 12,468 millones, representando el principal rubro del capítulo, aunque con leves bajas mensuales de -4,8% en volumen y -2,7% en valor.

También se destacó la madera perfilada longitudinalmente (4409), con una suba de 24,6% en toneladas y 22,1% en dólares, alcanzando US$ 3,911 millones; y los tableros de fibra (4411), que sumaron US$ 2,755 millones y una mejora acumulada de 31,5%. En cambio, la mayor caída volvió a registrarse en madera en bruto (4403), con apenas 121 toneladas exportadas y US$ 18 mil, desplomándose -98,9% en volumen y -96,7% en valor mensual, además de una baja acumulada superior al -58%. También los tableros de partículas (4410) siguen en rojo en el trimestre, con una caída acumulada de -9,2% en valor, pese a la recuperación puntual de marzo.

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