INDUSTRIA MADERERA

Como en pandemia, Misiones sale al rescate de empresas y trabajadores

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La escena remite inevitablemente a los meses más duros de 2020. Empresas sin horizonte, mercados retraídos, exportaciones que no alcanzan para compensar la caída del consumo interno y la Provincia que vuelve a intervenir para evitar que la crisis se traduzca en cierres y despidos masivos.

En Misiones, el Gobierno provincial a través del ministerio de Trabajo, reactivó mecanismos excepcionales para contener el empleo en sectores estratégicos, especialmente en la industria maderera, donde la caída de la actividad ya encendió todas las alarmas. El instrumento central vuelve a ser el Artículo 223 bis de la Ley de Contrato de Trabajo, la misma herramienta que durante la pandemia permitió sostener miles de puestos laborales mediante suspensiones acordadas y pagos no remunerativos.

Hoy, el escenario tiene nombres propios: una de las principales firmas madereras de Eldorado; empresas nucleadas en la Asociación de Madereros, Aserraderos y Afines del Alto Paraná (Amayadap); firmas industriales en Puerto Rico; y casos recientes como una colchonería tradicional, que logró salir de una situación crítica tras aplicar un esquema similar. La lógica es simple: evitar despidos definitivos mientras se gana tiempo para atravesar la tormenta. En los procesos ya iniciados, se preservaron 600 puestos laborales. 

El Artículo 223 bis fue incorporado a la legislación laboral en 1996 como una válvula de escape para situaciones extraordinarias de crisis económica. Permite que, ante falta o disminución de trabajo o fuerza mayor no imputable al empleador, las empresas acuerden suspensiones temporales con sus trabajadores pagando una prestación no remunerativa en lugar del salario habitual.

Eso implica una reducción sustancial de la carga laboral: no se realizan aportes jubilatorios, aunque sí se mantienen contribuciones para obra social y cuota sindical.

Durante la pandemia, este mecanismo se volvió masivo. Desde marzo de 2020, miles de empresas en todo el país recurrieron al 223 bis para pagar, en general, al menos el 75% del salario neto mientras las plantas permanecían paralizadas.

Ahora, Misiones vuelve a apelar a esa herramienta. Uno de los casos más sensibles es el de una maderera, donde cerca de 300 trabajadores atraviesan una situación crítica. La empresa enfrenta una fuerte retracción del mercado interno, dificultades operativas y una estructura de costos que se volvió difícil de sostener. La salida acordada fue avanzar con suspensiones extraordinarias bajo el paraguas del 223 bis.

En términos concretos, el esquema permite que los empleados continúen cobrando prácticamente el 100% de sus ingresos, mientras la empresa logra un alivio financiero determinante: la firma eldoradense logró 120 millones de pesos mensuales de ahorro.

Ese margen surge principalmente de la descompresión de cargas laborales, aunque se mantienen seguros, obra social y cobertura básica para los trabajadores.

La premisa provincial fue clara: contener el empleo y evitar despidos. La situación no es aislada. Desde Amayadap advierten que entre nueve y diez grandes empresas del sector forestal-industrial ya están trabajando bajo este esquema o analizando su implementación inmediata.

En total, el universo alcanza a unos 600 trabajadores, aunque el número podría ampliarse si la crisis del mercado interno persiste. Desde la entidad empresarial resumen el momento con una frase contundente: “Es como en pandemia”.

La caída del consumo golpeó de lleno a la industria maderera, especialmente a las empresas más vinculadas a la demanda nacional. Aunque algunas mantienen exportaciones activas, eso no alcanza para compensar la debilidad del mercado doméstico.

En ese contexto, destacan que la única respuesta rápida llegó desde la Provincia, pese a que hace algunas semanas hubo encuentros con Maura Gruber, diputada de la Libertad Avanza que proviene del sector maderero. 

“Los únicos que vinieron a auxiliar fueron los del Ministerio de Trabajo”, reconocen desde Amayadap.

La tramitación exprés del 223 bis permitió evitar que la crisis escalara hacia despidos masivos o concursos preventivos, muchos de los cuales -según describen- permanecen estancados y sin resolución concreta.

No es la primera vez que Misiones utiliza este esquema en la actual desaceleración económica. Una tradicional colchonería había ingresado en una situación delicada y aplicó una extensión de 90 días bajo este régimen excepcional. Finalmente, logró salir de la emergencia en apenas 60 días.

Ese antecedente fortaleció la decisión oficial de replicar el modelo en otras actividades.

También aparecen otros sectores de la economía provincial bajo observación, incluyendo dos grandes empresas radicadas en Puerto Rico que analizan medidas similares.

Mientras a nivel nacional predominan los concursos preventivos demorados y una menor capacidad de respuesta institucional, en Misiones el Gobierno optó por una estrategia activa: sostener empleo antes que administrar despidos.

El formulario 931 -que refleja cargas y contribuciones patronales- representa en muchos casos cerca del 60% de la remuneración. Al flexibilizar ese peso durante tres meses, las empresas logran atravesar la coyuntura sin romper definitivamente la relación laboral.

La Provincia no está subsidiando salarios de manera directa, pero sí acelerando mecanismos que permiten ganar tiempo.

En una economía atravesada por la caída del consumo, la presión impositiva y la dificultad para sostener márgenes, ese tiempo puede ser decisivo.

Como ocurrió en pandemia, la prioridad vuelve a ser una sola: preservar el trabajo antes de que la crisis se vuelva irreversible.

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Nación celebra exportaciones forestales al mismo tiempo que la industria revela una profunda crisis

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Apenas dos días después de que las principales industrias madereras de Misiones aseguraran que atraviesan “una de las peores crisis” del sector, la secretaría de Agricultura de la Nación emitió un informe diametralmente opuesto, en el que celebran un “crecimiento sostenido” de la actividad.

“La foresto industria consolida la diversificación de mercados, avanza en las negociaciones sanitarias y el acuerdo Unión Europea -Mercosur abre nuevas oportunidades para el sector”, reza el comunicado oficial.

La oficina, que depende de Luis Caputo, festejó que las exportaciones de la foresto industria mantienen una tendencia positiva, al cerrar el año 2025 con una mejora del 18%, respecto al año anterior: “70 mercados para la madera; 75 para papel y cartón y 44 para taninos muestran el esfuerzo de la cadena para avanzar en el agregado de valor y la inserción internacional de sus productos”.

En el primer trimestre de 2026, destinos estratégicos mostraron incrementos en el volumen de compras: India creció un 350% respecto del mismo período de 2025; Estados Unidos, el 56%; Vietnam, un 33%; China, un 9% y Chile, un 2%, de acuerdo a las estadísticas de INDEC. A su vez, las ventas de madera aserrada crecieron un 30% en volumen; colofonias, un 17% y maderas perfiladas, un 15%.

En este marco, se destaca que el acuerdo Unión Europea- Mercosur, que comienza su implementación el próximo 1º de mayo, representa una oportunidad para mejorar las exportaciones, con algunos productos que al inicio del mismo tendrán arancel del 0% y otros con una canasta de desgravación que varía entre 4 y 8 años.

En esta línea, se desarrolló el primer encuentro de la Mesa de Inserción Internacional para la Foresto Industria en la cual se presentaron los avances con el mercado de India, quien aceptó el nuevo tratamiento térmico para la madera de eucalipto que propuso Argentina, lo que facilitará el proceso exportador. A su vez, se presentaron los avances de las negociaciones en curso con Paraguay, Túnez, Marruecos, Chile, Argelia y Turquía.

En la misma línea, Agricultura destaca “el potencial” de la cadena foresto industrial tras el anuncio de inversión por más de USD 2.000 millones para la producción de celulosa en Corrientes, considerada como una de las inversiones más importantes en la historia argentina para este sector. Sin embargo, en el sector todavía ponen en potencial ese anuncio, ya que no hay estudio de impacto ambiental aprobado y todavía no hay inversores confirmados. 

Pese al optimismo oficial, el propio tablero de Agricultura revela un escenario mucho más complejo y sin analizar la rentabilidad, impactada de lleno por la suba de costos y los aumentos de tarifas y combustible. En el capítulo de papel y cartón, marzo volvió a mostrar un deterioro marcado en los indicadores en rojo del balance mensual y del acumulado.

En exportaciones, las ventas externas cayeron -37,1% en toneladas frente a febrero, con apenas 3.667 toneladas exportadas, mientras que en valor la baja fue de -36,5%, totalizando US$ 5,015 millones. El acumulado enero-marzo también profundiza esa tendencia negativa: 13.769 toneladas exportadas (-36,6% interanual) y US$ 18,583 millones (-36,4%), confirmando una fuerte retracción del sector en comparación con igual período de 2025.

Del lado de las importaciones también aparecen números en rojo en el acumulado: aunque en marzo crecieron 18% en volumen y 33,5% en valor respecto al mes previo, alcanzando 52.439 toneladas y US$ 65,911 millones, el trimestre enero-marzo muestra una baja de -6,1% en dólares, con US$ 171,647 millones importados, pese a que en cantidades todavía conserva una suba de 7,9% (145.116 toneladas). Esta combinación agrava el déficit histórico del capítulo 48: la balanza comercial de marzo profundizó su rojo un 47% respecto de febrero, consolidando al rubro papel y cartón como el principal foco deficitario del monitor forestoindustrial.

En contraste con el desempeño de papel y cartón, el capítulo 44 de madera mostró en marzo una dinámica más favorable en exportaciones. Las ventas externas totalizaron 60.740 toneladas, con una leve baja mensual de -1,3%, pero con una suba acumulada interanual de 1,8% en el primer trimestre, alcanzando 181.879 toneladas. 

En valor, el resultado fue aún mejor: se exportaron US$ 25,573 millones en marzo, un crecimiento de 18,8% frente a febrero, mientras que el acumulado enero-marzo llegó a US$ 68,837 millones, con una mejora interanual de 26%. Es decir, aunque el volumen se mantuvo prácticamente estable, el ingreso de divisas creció con fuerza, impulsado por mejores precios y mayor peso de productos de mayor valor agregado.

La principal tracción provino de la madera aserrada (partida 4407), que exportó 30.655 toneladas en marzo por US$ 12,468 millones, representando el principal rubro del capítulo, aunque con leves bajas mensuales de -4,8% en volumen y -2,7% en valor.

También se destacó la madera perfilada longitudinalmente (4409), con una suba de 24,6% en toneladas y 22,1% en dólares, alcanzando US$ 3,911 millones; y los tableros de fibra (4411), que sumaron US$ 2,755 millones y una mejora acumulada de 31,5%. En cambio, la mayor caída volvió a registrarse en madera en bruto (4403), con apenas 121 toneladas exportadas y US$ 18 mil, desplomándose -98,9% en volumen y -96,7% en valor mensual, además de una baja acumulada superior al -58%. También los tableros de partículas (4410) siguen en rojo en el trimestre, con una caída acumulada de -9,2% en valor, pese a la recuperación puntual de marzo.

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El aserradero ASECOR de Virasoro paga salarios con vales y expone el deterioro del sector

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Un aserradero ubicado en Gobernador Virasoro comenzó a pagar parte de los salarios con vales, en un contexto de atraso en los haberes y caída del consumo interno que ya había sido advertido por referentes del sector. La situación, que surge del testimonio directo de trabajadores de la firma ASECOR, introduce un dato incómodo para la política productiva regional: cuando una actividad estratégica como la forestoindustria recurre a mecanismos informales de pago, la discusión deja de ser sectorial y pasa a ser estructural.

El hecho ocurre en una provincia que, junto a Misiones, concentra buena parte del complejo maderero del país. Y aparece en un momento donde el discurso público todavía apuesta a la expansión industrial basada en recursos forestales. La pregunta se vuelve inevitable: ¿se trata de un caso puntual de crisis empresaria o de una señal temprana de un ajuste más profundo en la cadena?

Un síntoma que desborda lo laboral

La situación en ASECOR se conoció a partir de testimonios difundidos por el portal Corrientes Hoy de trabajadores, quienes aseguran que “hace meses” no perciben sus salarios en efectivo y que, ante la falta de alternativas, aceptan vales para adquirir mercadería. La práctica no solo implica un deterioro directo del ingreso, sino que también tensiona los marcos regulatorios laborales vigentes.

El dato no es menor: el pago en vales remite a esquemas que históricamente fueron cuestionados por desnaturalizar la relación laboral formal. En términos concretos, limita la capacidad de los trabajadores para decidir sobre su consumo, reduce liquidez en economías locales y desdibuja la trazabilidad del salario.

El contexto empresarial tampoco es ajeno. Según se indicó, la firma tendría entre sus socios a una referente del sector maderero que recientemente había advertido sobre la crisis derivada de la caída del consumo interno. Esa lectura sectorial ahora encuentra una expresión concreta en el territorio.

Marco productivo: una cadena estratégica bajo presión

La industria maderera en la región se apoya en un esquema integrado que va desde la producción forestal hasta la industrialización y exportación. Sin embargo, el eslabón industrial —especialmente los aserraderos— suele ser el más expuesto a variaciones en la demanda y a los costos operativos.

Cuando el consumo interno se retrae, el impacto se traslada rápidamente a la actividad de transformación. En ese escenario, las empresas con menor espalda financiera enfrentan tensiones de liquidez que terminan trasladándose a la variable más sensible: el salario.

El caso de ASECOR se inscribe en esa lógica. No aparece como una decisión aislada, sino como la consecuencia de un desequilibrio económico que todavía no encuentra mecanismos de compensación. Y que, además, convive con un escenario donde otras provincias impulsan inversiones forestales de gran escala, buscando posicionar al sector como motor exportador.

Correlación de fuerzas: entre la crisis empresarial y la respuesta estatal

El episodio deja expuesta una zona gris en la articulación entre el sector privado y el Estado. Por un lado, la forestoindustria continúa siendo presentada como un eje de desarrollo regional. Por otro, emergen situaciones que cuestionan la sostenibilidad de ese modelo en el corto plazo.

En términos de poder, el caso coloca en tensión a varios actores: Empresas del sector, que advierten sobre la caída del consumo y la necesidad de sostener la actividad. Trabajadores, que quedan atrapados en esquemas informales para sostener ingresos. Estado, que enfrenta el desafío de garantizar condiciones laborales sin desarticular la producción.

La aparición de pagos en vales no solo afecta a los empleados involucrados. También introduce ruido en el conjunto de la cadena, porque puede anticipar conflictos laborales, inspecciones o incluso intervenciones regulatorias si la situación escala.

Además, impacta indirectamente en la economía regional: menos ingreso líquido implica menor circulación de dinero en comercios locales, lo que retroalimenta la caída del consumo que originó el problema.

Un escenario abierto: señales a monitorear

El caso ASECOR no define por sí solo el rumbo del sector maderero, pero sí funciona como indicador temprano. Sobre todo en un contexto donde la política económica nacional apuesta a la generación de divisas a través de complejos productivos como el forestal.

En las próximas semanas habrá variables clave a observar: Si la situación se replica en otras empresas del sector. Si aparecen respuestas institucionales para regularizar los pagos. Si el mercado interno muestra señales de recuperación o profundiza su retracción.

También quedará bajo análisis la capacidad del sistema productivo para absorber shocks de demanda sin trasladarlos directamente al empleo. Porque, en definitiva, el equilibrio entre competitividad y condiciones laborales sigue siendo uno de los puntos más sensibles de la agenda industrial.

Por ahora, el episodio en Virasoro pone en evidencia que, detrás de los grandes anuncios de inversión, la realidad cotidiana de algunas empresas empieza a mostrar fisuras que todavía no encuentran respuesta clara.

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Alemania explora con el sector foresto-industrial argentino un esquema de cooperación ligado al acuerdo Mercosur–UE

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En medio de las negociaciones y expectativas por la entrada en vigencia del acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea, representantes de la Embajada de la República Federal de Alemania en Argentina mantuvieron el 4 de marzo de 2026 una reunión de trabajo con las entidades que integran el Consejo Foresto Industrial Argentino (CONFIAR) para analizar la creación de un proyecto de cooperación bilateral orientado al desarrollo de la foresto industria argentina.

El encuentro, realizado en Buenos Aires, no fue un intercambio protocolar más. La iniciativa apunta a preparar el terreno para una plataforma de cooperación sectorial que podría activarse una vez que el acuerdo birregional entre en vigor. La pregunta estratégica es evidente: ¿puede la foresto industria convertirse en uno de los sectores donde el acuerdo Mercosur-UE genere inversiones concretas y transferencia tecnológica?

Un esquema de cooperación que involucra al Estado y al sector privado

Por parte de la representación diplomática alemana participaron María Victoria Ehret, oficial del Departamento de Agricultura para Argentina, Chile, Paraguay y Uruguay, y Cristabel Durán Rangel, project manager del programa de cooperación bilateral foresto industrial de GFA Consulting Group.

Del lado argentino estuvieron representantes de las entidades que integran CONFIAR —entre ellas la Asociación Forestal Argentina, la Asociación de Fabricantes de Celulosa y Papel, la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines y la Asociación de Fabricantes y Representantes de Máquinas, Equipos y Herramientas para la Industria Maderera— junto con la directora nacional de foresto industria.

Durante la reunión, los representantes alemanes transmitieron el interés del Ministerio de Agricultura de Alemania en impulsar un proyecto de cooperación que articule a ambos países en el marco del acuerdo comercial con la Unión Europea. Para avanzar en ese objetivo, la División de Política Forestal Internacional fue comisionada para iniciar un diálogo directo con el sector privado argentino y relevar prioridades, desafíos y oportunidades de cooperación.

La idea es construir una Plataforma de Intercambio que permita diseñar proyectos concretos de desarrollo sectorial. Según se explicó, iniciativas de este tipo suelen estructurarse con una duración estimada de tres años, lo que sugiere un esquema de cooperación técnica con impacto en innovación, inversiones y desarrollo productivo.

Certificación, tecnología y financiamiento: los ejes de la agenda sectorial

Durante el intercambio surgieron varios ejes posibles para estructurar un futuro programa bilateral.

Entre ellos se mencionaron certificaciones forestales vinculadas a la gestión sostenible, producción sustentable en la industria de celulosa y papel, agregado de valor en madera y muebles, y el acceso a financiamiento externo para la incorporación de maquinaria y tecnología industrial.

También apareció un componente institucional relevante: el análisis del marco legal y de inversión, incluyendo herramientas como el RIGI, que podrían facilitar proyectos industriales vinculados a la cadena forestal.

Desde la perspectiva del sector privado, la reunión permitió exponer la situación actual de la cadena foresto-industrial argentina y su potencial de expansión. En ese marco se mencionó un documento sectorial elaborado previamente junto con la embajada alemana que describe la estructura y competitividad de la actividad en el país.

Un punto subrayado durante el encuentro fue que Argentina es el único país de la región con margen significativo para ampliar su superficie forestada, con especies industriales como pino y eucalipto, genética avanzada y condiciones para atraer inversiones en plantas industriales vinculadas a tableros OSB y CLT.

Una agenda que conecta comercio internacional e inversión productiva

El diálogo con Alemania se inscribe en una discusión más amplia: cómo posicionar a la foresto industria argentina dentro de las oportunidades que podría abrir el acuerdo Mercosur-UE.

Para el sector privado agrupado en CONFIAR, la cooperación tecnológica y financiera aparece como una vía para acelerar procesos de industrialización y agregado de valor. Para el socio europeo, en cambio, el interés también está vinculado a estándares ambientales, certificaciones y cadenas de producción sostenibles, aspectos cada vez más relevantes en el comercio internacional.

En ese cruce de agendas —productiva, ambiental y comercial— se juega buena parte del potencial del sector.

Próximos pasos en la construcción de la plataforma bilateral

Como continuidad del encuentro, la embajada alemana gestionará una reunión virtual con entidades sectoriales de Alemania y CONFIAR, con el objetivo de avanzar en la conformación formal de la Plataforma de Intercambio.

Ese espacio debería definir los proyectos concretos que podrían desarrollarse dentro del esquema de cooperación bilateral una vez que el acuerdo Mercosur-Unión Europea entre en vigencia.

La foresto industria argentina, con fuerte presencia territorial y potencial de expansión, aparece así como uno de los sectores donde el comercio internacional, la política industrial y la cooperación tecnológica comienzan a entrelazarse. Pero la escala real de esa oportunidad todavía dependerá de cómo evolucione el acuerdo comercial y de la capacidad del sector para transformar estos primeros contactos diplomáticos en proyectos productivos.

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El acuerdo UE-Mercosur instala un nuevo escenario para la industria de la madera

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La firma del Acuerdo de Asociación entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur, se concretó el pasado 17 de enero, en Asunción, Paraguay. Establece una zona de libre comercio de más de 700 millones de consumidores, al mismo tiempo que introduce un inédito marco normativo en materia de sostenibilidad y cooperación técnica. Para el bloque Mercosur, el acuerdo implica el acceso preferencial al 92% de sus exportaciones hacia el mercado europeo. La UE logrará la eliminación progresiva de aranceles para el 91% de sus bienes industriales, señala un documento de la Asociación de Empresarios Metalúrgicos de la República Argentina.

Desgravación arancelaria: el horizonte de la forestoindustria

El sector de la madera y el mueble se posiciona como uno de los protagonistas de este acuerdo. Actualmente, los productos madereros del Mercosur enfrentan estructuras arancelarias que limitan su competitividad en Europa frente a proveedores de Europa del Este o el Sudeste Asiático.

Con la entrada en vigor del tratado, se prevé una eliminación gradual de los derechos de importación, que en ciertos productos de valor agregado (como muebles de diseño o paneles compensados) actualmente oscilan entre el 2% y el 10%. Esta ventana de oportunidad permite a las PyMEs regionales proyectar exportaciones de productos acabados, superando la histórica dependencia de la exportación de materia prima bruta.

El desafío de la trazabilidad y el Reglamento EUDR

La apertura de mercados viene acompañada de una exigencia técnica rigurosa: el cumplimiento del Reglamento de la UE sobre Productos Libres de Deforestación (EUDR).

Para la industria maderera del Mercosur, esto implica que cada metro cúbico exportado deberá contar con certificados de geolocalización que garanticen que su origen no proviene de tierras deforestadas después de diciembre de 2020. Si bien esto representa una barrera de entrada técnica para los productores informales, se convierte en un sello de calidad competitiva para las empresas que ya han invertido en certificaciones internacionales (como FSC o PEFC), posicionando a la región como un proveedor estratégico de biomasa y madera sostenible bajo estándares globales.

Modernización tecnológica y el efecto “catch-up”

El impacto para la industria del mueble será ambivalente. Por un lado, la reducción de aranceles para la importación de maquinaria de última generación y bienes de capital de origen europeo (especialmente de Alemania e Italia) facilitará la reconversión tecnológica de las plantas locales. Esto es crítico para mejorar la productividad y el acabado de los muebles regionales.

Sin embargo, la industria local deberá enfrentar la competencia de productos terminados europeos de alta gama que ingresarán con aranceles decrecientes. El éxito del sector dependerá de la capacidad de respuesta de las cámaras empresariales para aprovechar los programas de cooperación técnica y financiamiento que el acuerdo prevé para la transición productiva.

La perspectiva europea: entre la oportunidad de mercado y el blindaje ambiental

Mientras en el Mercosur el debate se centra en la competitividad, en los principales centros industriales de la UE (Alemania, Italia, Francia), las entidades representativas del sector ‒como CEI-Bois (Confederación Europea de Industrias de la Madera) y EFIC (Confederación Europea de Industrias del Mueble)‒ mantienen una postura de “optimismo vigilante”.

  1. Seguridad de suministros y materias primas críticas: Para la industria europea, el acuerdo es una pieza clave para diversificar sus fuentes de suministro. En un contexto de tensiones geopolíticas, la UE busca reducir su dependencia de mercados asiáticos. Las cámaras europeas ven al Mercosur como un proveedor de biomasa y madera certificada de escala industrial, esencial para cumplir con los objetivos del Green Deal europeo que exige sustituir materiales fósiles por renovables en la construcción y el mobiliario.
  2. Exportación de tecnología, el renovado rol de EUMABOISLa industria de la maquinaria para la industria de la madera (representada por Eumabois) es una de las más entusiasmadas con la firma del acuerdo. La eliminación de aranceles en el Mercosur para bienes de capital permite a los fabricantes europeos (especialmente italianos y alemanes) volver a consolidar su liderazgo tecnológico en la región. Para ellos, el acuerdo significa la posibilidad de recuperar la iniciativa en el mercado sudamericano donde hoy enfrentan una fuertísima competencia china. No se trata solo de vender máquinas, sino de establecer sus estándares técnicos y digitales como la norma a seguir en las fábricas del Mercosur.
  3. El “Level Playing Field” y la propiedad intelectual, estandartes de la sostenibilidad como “barrera” competitiva: Una de las mayores preocupaciones europeas ha sido históricamente la protección de diseños y la lucha contra la falsificación. El acuerdo firmado el 17 de enero incluye capítulos robustos sobre propiedad intelectual. Las cámaras europeas de diseño de muebles ven esto como una victoria, ya que les permite exportar productos de alto valor añadido con la garantía de que sus diseños industriales estarán protegidos legalmente en los cuatro países del bloque sudamericano.

Es importante destacar que, a diferencia de otros sectores, las entidades madereras europeas no temen a la competencia del Mercosur, siempre y cuando se aplique estrictamente el Reglamento EUDR. Su visión es clara: solo entrará al mercado común aquello que demuestre trazabilidad total. Esto “nivela el campo de juego” (el famoso level playing field), asegurando que las empresas europeas ‒que ya operan bajo costos ambientales altos‒ no se vean desplazadas por madera de origen incierto.

Implicancias para la industria de la madera del Acuerdo UE-Mercosur

Para la industria de la madera y el mueble, este acuerdo no solo reduce aranceles, sino que redefine las reglas de sostenibilidad y modernización tecnológica para los próximos veinte años.

  • La madera como vector de sostenibilidad y el reto de la trazabilidad. El acuerdo establece un marco de “cero arancel” para una vasta gama de productos de madera, pero la apertura no es un cheque en blanco. La UE ha dejado claro que el acceso al mercado común está intrínsecamente ligado al cumplimiento del Reglamento EUDR. Para los productores del Mercosur, la industria ya no se mide solo en metros cúbicos o calidad de fibra, sino en datos de geolocalización. Las cámaras empresarias europeas, como CEI-Bois, ven en este acuerdo una oportunidad para asegurar un flujo constante de madera de rápido crecimiento proveniente de Sudamérica, esencial para la bioeconomía europea, siempre que se garantice la ausencia de deforestación mediante sistemas de certificación robustos.
  • Transformación del sector del mueble: diseño y protección intelectual. El impacto en el sector del mueble presenta una dualidad técnica. Mientras que el Mercosur se beneficia de la eliminación de gravámenes para exportar mobiliario de madera maciza, la industria europea ‒liderada por la EFIC‒ celebra la armonización de estándares de Propiedad Intelectual. Esto protege los derechos de diseño industrial europeo en suelo sudamericano, fomentando una competencia basada en el valor añadido y no solo en el costo de materiales. Por otro lado, la reducción de aranceles para componentes y herrajes europeos permitirá a los fabricantes locales del Mercosur elevar el estándar de calidad de sus terminaciones, cerrando la brecha de calidad percibida en mercados internacionales.
  •  Bienes de capital, la carrera por la eficiencia productiva. Un componente crítico del acuerdo es la facilitación del comercio de maquinaria. Entidades como Eumabois han señalado que la eliminación de barreras técnicas y arancelarias para bienes de capital permitirá a las plantas de Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay acceder a tecnologías de Industria 4.0, centros de mecanizado CNC y sistemas de secado inteligente de origen europeo. Esta transferencia tecnológica es vista como el motor de un efecto “catch-up” (convergencia), donde la industria del Mercosur podrá procesar sus recursos forestales con la misma eficiencia técnica que sus pares nórdicos, aumentando la productividad por empleado y reduciendo el desperdicio de material.

El impacto país por país

 – Argentina: El sector de madera sólida en la región mesopotámica ve una puerta abierta para divisas. Sin embargo, el gran reto es la infraestructura logística. El impacto será positivo si se logra acoplar la oferta con los estándares de sostenibilidad europeos, pero negativo si la burocracia interna frena la agilidad de los certificados de exportación.

– Brasil: Posee la mayor escala del bloque. El impacto es netamente positivo en términos de volumen de exportación de tableros y celulosa. El desafío negativo reside en la fiscalización extrema que recibirá por parte de las ONGs y cámaras europeas sobre la cadena de custodia, lo que elevará los costos de auditoría interna.

– Uruguay: Con una industria forestal ya muy alineada a estándares internacionales, el impacto es de consolidación. El país se posiciona como el “puerto verde” de entrada de inversiones para CLT (madera laminada cruzada). El riesgo es la alta competitividad del mercado europeo que exigirá una especialización aún mayor en productos de ingeniería.

– Paraguay: El acuerdo actúa como un catalizador para la formalización. El impacto positivo será la llegada de capitales para reforestación comercial. El lado negativo es la vulnerabilidad de la pequeña industria del mueble artesanal, que podría verse desplazada por productos industriales importados si no se inicia un plan de reconversión técnica inmediato.

Un acuerdo que reconfigura el mapa del mercado global

El Acuerdo de Asociación UE-Mercosur, firmado tras años de negociación, busca crear una de las mayores zonas de libre comercio del mundo. Potenciará el intercambio comercial, eliminando aranceles en más del 90% del comercio bilateral.

Aspectos clave del acuerdo (actualizado a 2026):

  • Alcance comercial: Liberaliza el 91% de las importaciones del Mercosur desde la UE (especialmente autos, químicos, maquinaria) y el 92% de la UE desde el Mercosur (agroalimentos).
  • Desgravación: La UE eliminará aranceles al 82% de las exportaciones del Mercosur, con un 70% de desgravación inmediata.
  • Beneficios para el Mercosur: Mayor acceso de productos agrícolas (soja, carne, maíz) al mercado europeo.
  • Sostenibilidad y medio ambiente: Incluye el cumplimiento del Acuerdo de París y compromisos contra la deforestación.
  • Situación actual: El Consejo de la UE autorizó la firma a principios de 2026, iniciando la fase de ratificación, aunque persiste el debate político y técnico, con el- Parlamento Europeo solicitando un dictamen al Tribunal de Justicia de la UE sobre su validez jurídica

Más de un cuarto de siglo de negociaciones

El acuerdo entre la Unión Europea (UE) y Mercosur es el resultado de más de 25 años de negociaciones. Tras un principio de acuerdo alcanzado en 2019 y revisado posteriormente, los textos finales quedaron cerrados en diciembre de 2024. A comienzos de este año, el Consejo de la UE autorizó formalmente su firma, lo que marca el inicio de la fase de ratificación.

“El tratado es un acuerdo mixto, con dos pilares: el comercial regula el comercio de bienes y servicios, el acceso a los mercados y a la propiedad intelectual. Y el político y de cooperación, que abarca el diálogo institucional, la sostenibilidad y la cooperación. Esta estructura es clave porque determina cómo y cuándo puede aplicarse”, explica un análisis realizado por el reconocido estudio legal Marval, O’Farrell & Mairal.

El acuerdo prevé una liberalización progresiva:

  • La UE eliminaría aranceles para aproximadamente el 92 % de las importaciones provenientes del Mercosur;
  • El Mercosur haría lo propio con cerca del 91 % de las importaciones desde la UE.

“El sistema incluye plazos de transición, cuotas y mecanismos de protección para productos sensibles. Se verían directamente alcanzados los sectores agroindustriales, alimentos, bebidas, manufacturas e industria”, señala el estudio.

Por otra parte, el capítulo de propiedad intelectual es uno de los componentes técnicos más relevantes. Establece, por primera vez, un marco bilateral estructurado que cubre derechos de autor y derechos conexos, marcas, diseños industriales, patentes, variedades vegetales, indicaciones geográficas, secretos comerciales y medidas de observancia civil, administrativa y en frontera. El acuerdo prevé la protección recíproca de indicaciones geográficas (IG), contempla reglas de coexistencia con marcas y derechos preexistentes, evitando afectaciones automáticas.

El análisis de Marval, O’Farrell & Mairal recuerda que para que el acuerdo tenga efectos reales, aún deben cumplirse varias etapas:

  • Firma formal del tratado;
  • Aprobación del Parlamento Europeo;
  • Decisión de conclusión del Consejo de la UE;
  • Ratificación por los parlamentos de todos los Estados miembros de la UE;
  • Ratificación individual por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay;
  • Aprobación del tratado por el Congreso Nacional de cada Estado Parte del Mercosur;
  • Depósito del instrumento de ratificación ante la Secretaría del Mercosur;
  • Entrada en vigencia individual del tratado para cada Estado Parte del Mercosur, a medida que se completen las ratificaciones y se efectúe el depósito correspondiente.

“Solo cuando se cumplan estos pasos podrá entrar en vigencia. En el mejor escenario, podría aplicarse de forma provisional y parcial, limitada a materias de competencia exclusiva de la UE”, indica el análisis. Y puntualiza que el Parlamento Europeo remitió el acuerdo al Tribunal de Justicia para que evalúe la compatibilidad con la normativa comunitaria.

En el caso de Argentina, será necesaria, además, una adecuación normativa interna, incluida la legislación en materia de propiedad intelectual. A través del Decreto 24/2026, publicado en el Boletín Oficial el 19 de enero de 2026, el Poder Ejecutivo Nacional convocó a sesiones extraordinarias para tratar el proyecto de ley que ratifica el Acuerdo de Libre Comercio entre el Mercosur y la Unión Europea, formalizando así el comienzo de su etapa de internalización legislativa. “Hoy, el acuerdo no genera derechos ni obligaciones exigibles. Su relevancia está en lo que puede producir si se ratifica: cambios estructurales en comercio, inversión y en la gestión estratégica de la propiedad intelectual entre los países de ambos bloques”, concluye el estudio.

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