La formación vinculada a oficios industriales continúa expandiéndose en Misiones con una estrategia que busca acercar capacidades técnicas a los trabajadores y, al mismo tiempo, responder a las necesidades de personal calificado de las empresas. En Santo Pipó se realizó una nueva jornada del curso de Operador de Calderas, la sexta edición desarrollada durante este año.
La actividad contó con el acompañamiento de la subsecretaria de Industria, Micaela Gacek, y forma parte de una agenda de capacitación impulsada por el Ministerio de Industria de Misiones con alcance territorial. El objetivo es que la formación profesional no quede concentrada en los principales centros urbanos y pueda llegar a trabajadores de distintos municipios.
Durante este año, el curso de Operador de Calderas ya pasó por Andresito, Salto Encantado y Apóstoles, incorporando una especialización vinculada con procesos industriales que requieren conocimientos técnicos específicos. La capacitación apunta a mejorar las competencias laborales y ampliar las posibilidades de inserción y desarrollo dentro de establecimientos productivos.
“Seguimos llevando capacitación a cada municipio porque sabemos que hay trabajadores que necesitan estas herramientas y empresas que requieren personal cada vez más preparado”, señaló Gacek durante la jornada en Santo Pipó.
La lógica detrás del programa combina dos necesidades del mercado laboral. Por un lado, trabajadores que buscan incorporar conocimientos técnicos y mejorar sus oportunidades laborales. Por otro, industrias que necesitan contar con personal capacitado para operar equipamiento y procesos que demandan formación específica.
La decisión de sostener una agenda descentralizada adquiere relevancia en un contexto en el que la capacitación profesional puede convertirse en un mecanismo para reducir la distancia entre las competencias disponibles y los perfiles que requieren las empresas. Llevar los cursos al territorio también reduce barreras vinculadas con el traslado y permite que trabajadores de localidades alejadas de los grandes centros accedan a formación especializada.
La agenda del Ministerio de Industria continuará próximamente en Leandro N. Alem, Puerto Rico y Eldorado. La expansión permitirá ampliar la cantidad de trabajadores alcanzados y consolidar una red de capacitación vinculada con las demandas de la estructura industrial misionera.
El desafío será que estas instancias de formación puedan sostenerse en el tiempo y articularse cada vez más con las necesidades concretas de cada polo productivo. La capacitación técnica adquiere mayor impacto cuando se conecta con empleos existentes, nuevas inversiones o procesos de tecnificación que demandan perfiles especializados.
En ese sentido, el curso de Operador de Calderas forma parte de una estrategia más amplia: acercar conocimiento técnico a los municipios y generar condiciones para que la formación acompañe el desarrollo productivo. Para Misiones, la federalización de estas herramientas busca que las oportunidades de capacitación y empleo no dependan exclusivamente de la ubicación geográfica de los trabajadores.
Del 1 al 4 de septiembre, el Gobierno de Misiones, a través del Ministerio de Industria, llevará adelante la Semana de la Industria 2026, con una agenda de actividades en Oberá, Puerto Rico y Posadas orientada a fortalecer la competitividad de las empresas, promover la innovación, acercar a los jóvenes al mundo productivo y profundizar la articulación entre el Estado, el sector privado y el sistema educativo.
Organizada por el Ministerio de Industria, la propuesta tendrá actividades en Oberá, Puerto Rico y Posadas, además de una agenda previa que comenzará a fines de agosto con rondas de negocios, una misión académica y una competencia vinculada con el sector productivo.
La iniciativa se desarrolla en una provincia que concentra cerca del 46% de la actividad industrial del Nordeste Argentino (NEA), el 48% del empleo sectorial y más del 40% de las empresas industriales de la región. A partir de esa base, la Semana de la Industria busca consolidar herramientas para acompañar a las empresas, generar nuevas oportunidades comerciales y acercar a los jóvenes al mundo productivo.
Una agenda federal para fortalecer la industria
La programación comenzará el martes 1 de septiembre en Oberá con “Diseño que Impulsa la Industria”, desde las 9 en el Espacio INN. La actividad buscará visibilizar al diseño como una herramienta estratégica para el desarrollo industrial y el agregado de valor.
El miércoles 2, en coincidencia con el Día de la Industria, Puerto Rico será sede de la jornada central “Tendencias que Transforman la Industria: mercados, innovación y oportunidades de crecimiento”. Desde las 17, en el Aula Magna del Polo Educativo Municipal, empresarios, emprendedores, profesionales y representantes del sector productivo participarán de espacios destinados a analizar nuevas tendencias y generar herramientas para el crecimiento de las empresas.
La jornada incluirá una conferencia de Ximena Díaz Alarcón y un panel sobre sostenibilidad con el ingeniero Alberto González, de ATS Energy, junto a industriales misioneros. El encuentro buscará además promover el intercambio de experiencias y la construcción de nuevas iniciativas para el desarrollo sostenible de la región.
El jueves 3, la agenda continuará en el Parque Industrial y de la Innovación Posadas (PIIP) con “Industria y Futuro”, una jornada educativa destinada a estudiantes secundarios de distintos municipios. La propuesta permitirá acercarlos al mundo de la industria, la innovación y la tecnología a través de recorridos y experiencias vinculadas con el sector productivo.
Acercar a los jóvenes al mundo productivo
La formación será uno de los ejes centrales de la Semana de la Industria, con propuestas destinadas a fortalecer el vínculo entre el sistema educativo y las necesidades actuales y futuras de las empresas.
En ese marco, “Industria y Futuro” permitirá que estudiantes secundarios conozcan de manera directa espacios productivos y tecnológicos y puedan identificar nuevas posibilidades de formación y desarrollo profesional dentro de Misiones.
La estrategia se complementará con una Misión Industrial prevista para los días 27 y 28 de agosto en Buenos Aires, destinada a estudiantes de cuarto y quinto año de Ingeniería Industrial de la Universidad Nacional de Misiones (UNaM).
La iniciativa apunta a ampliar la formación profesional y académica de los futuros ingenieros y fortalecer el contacto entre las nuevas generaciones, las empresas y los procesos tecnológicos que atraviesan actualmente a la industria.
Rondas de negocios para ampliar mercados
Antes del inicio formal de la Semana de la Industria, la Provincia participará el miércoles 26 de agosto de la Ronda de Negocios de la Cadena Minera en el predio de La Rural, en Buenos Aires.
La actividad permitirá acercar capacidades productivas y servicios de empresas misioneras a potenciales compradores y explorar nuevas oportunidades de inserción en cadenas de valor de otros sectores económicos.
Estas acciones se integran a una política de vinculación comercial que busca generar contactos directos entre oferta y demanda, ampliar mercados y promover que las empresas locales puedan desarrollar nuevos proveedores y alianzas estratégicas.
La agenda previa se completará el sábado 29 de agosto en Salto Encantado con la Copa Industrial de Autoelevadores 2026, que se realizará en el Centro Tecnológico de la Madera.
Kaizen day: integración productiva entre Argentina y Paraguay
El cierre de la Semana de la Industria tendrá lugar el viernes 4 de septiembre, desde las 8.15, con una nueva edición del Kaizen Day en el Museo Regional Aníbal Cambas de Posadas.
Este año, el encuentro tendrá carácter binacional y reunirá a participantes de Argentina y Paraguay en torno a metodologías de mejora continua, eficiencia productiva, gestión empresarial y transferencia tecnológica.
La incorporación de una dimensión internacional busca fortalecer la cooperación productiva con Paraguay y ampliar los vínculos entre empresas, profesionales e instituciones de ambos países.
De esta manera, la Semana de la Industria combinará formación, vinculación empresarial, innovación y cooperación regional en una agenda que busca fortalecer las capacidades del sector productivo misionero.
Una política para potenciar el desarrollo industrial
La tercera edición de la Semana de la Industria profundizará cuatro ejes: la articulación entre Estado, empresas y sistema educativo; la realización de actividades en distintos puntos de la provincia; la formación y participación de estudiantes; y la integración regional mediante la cooperación productiva.
La propuesta se suma a distintas herramientas que la Provincia viene impulsando para mejorar la competitividad de las empresas, generar nuevas oportunidades comerciales y fortalecer la incorporación de conocimiento y tecnología a los procesos productivos.
Como sostuvo Passalacqua durante la edición anterior, esa estrategia parte de una concepción basada en el trabajo conjunto: “La única salida es empujar todos juntos en la misma dirección”.
Con una agenda que combina negocios, capacitación, innovación y formación, la Semana de la Industria 2026 busca traducir esa articulación en oportunidades concretas para las empresas, los trabajadores y los jóvenes, fortaleciendo un sector que ocupa un lugar central en la economía del Nordeste argentino.
La expansión de una empresa suele medirse en cantidad de locales, volumen de producción o nuevos mercados. Pero hay ocasiones en las que la respuesta de los consumidores ofrece una medida bastante más gráfica: Duomo llegó a Formosa y se quedó sin helado durante su primer fin de semana de actividad.
La marca nacida en Misiones inauguró una franquicia en la esquina de las avenidas Juan Domingo Perón y González Lelong, en el barrio San Miguel de la capital formoseña, y la demanda inicial superó las previsiones del nuevo franquiciado.
El propietario del establecimiento, Gianluca Citadini, explicó que el movimiento fue tan intenso durante el fin de semana largo que el lunes por la tarde debieron cerrar anticipadamente: habían agotado todos los baldes disponibles.
La situación obligó a activar rápidamente la logística entre provincias. Un camión salió desde Posadas con una nueva carga para reponer el stock y permitir la reapertura del comercio.
Más allá de la anécdota comercial, el desembarco en Formosa representa otro paso en la regionalización de una compañía nacida y desarrollada en Misiones, que durante los últimos años comenzó a extender su red hacia otros mercados del Nordeste y el Litoral.
Duomo ya tiene presencia fuera de la provincia y también desembarcó en Corrientes capital, además de contar con antecedentes de expansión hacia localidades correntinas, Chaco y Entre Ríos. La apertura formoseña amplía ahora ese mapa.
Del viaje a Misiones a invertir en una franquicia
Citadini proviene del ámbito deportivo y conoció los productos de Duomo durante un viaje familiar a Misiones. A partir de aquella experiencia surgió el interés por llevar la marca a Formosa.
El debut encontró una combinación particularmente favorable para una heladería: altas temperaturas, buen tiempo, el movimiento generado por el Día del Niño y el fin de semana largo. La suma de esos factores derivó en una afluencia que terminó desbordando la capacidad inicialmente prevista.
El local había comenzado a operar con una cámara y un pozo de frío cargados a máxima capacidad. No alcanzó.
Los sabores más demandados fueron pistacho, chocolate y crema griega con pasta de maní. Pero para el nuevo franquiciado, el producto constituye solamente una parte del modelo que intenta instalar.
“El trato no se negocia”, resumió Citadini al destacar que la propuesta busca combinar la calidad del helado con la atención al cliente.
La frase conecta, además, con una idea que forma parte de la cultura empresarial de Duomo desde sus comienzos.
Una empresa que empezó en 27 metros cuadrados
La escala actual contrasta con los orígenes de la compañía. En una entrevista realizada por Economis a Carlos Lancioni, fundador de Duomo, el empresario recordó que el primer establecimiento funcionó en un pequeño local alquilado sobre avenida Uruguay, en Posadas, a comienzos de los años 90.
Lancioni prácticamente hacía todo. Atendía, cobraba, elaboraba y hasta participó personalmente de las refacciones del inmueble. La primera etapa estuvo marcada más por el trabajo propio que por la disponibilidad de capital.
El salto comenzó cuando dejó de limitarse a comercializar helados de terceros y empezó a producirlos. La elaboración propia arrancó alrededor de 1992 y, según relató Lancioni en aquella entrevista, la producción inicial rondaba los 20 mil kilos anuales. Años después, la fábrica había alcanzado 1,3 millón de kilos por año.
Ese cambio de escala fue acompañado por otra transformación: pasar de una heladería a una organización empresarial capaz de crecer sin depender exclusivamente de su fundador. El modelo de franquicias terminó convirtiéndose en una de las claves de esa transformación. Esa estrategia permitió transformar una empresa nacida en Posadas en una marca con alcance regional. Hoy es una marca que emplea más de 500 personas en Misiones y la región.
La mandioca misionera dio un paso decisivo en el Congreso. La Comisión de Presupuesto y Hacienda de la Cámara de Diputados emitió dictamen favorable al proyecto que propone reducir la alícuota del Impuesto al Valor Agregado (IVA) para la fécula de mandioca y extendió el beneficio a harinas, farináceos y una amplia gama de alimentos elaborados a partir de esta materia prima.
La iniciativa tiene como uno de sus principales impulsores al diputado nacional por Misiones Oscar Herrera Ahuad y quedó formalmente incorporada a la Orden del Día Nº 210, impresa este 18 de agosto. El expediente tiene como término reglamentario del artículo 113 el próximo 27 de agosto, un paso parlamentario que deja el dictamen en condiciones de avanzar hacia su tratamiento por el pleno de la Cámara.
El dato político y económico relevante es que la Comisión de Presupuesto no solamente acompañó la propuesta, sino que unificó dos proyectos que perseguían el mismo objetivo: el expediente 2.115-D.-2026, encabezado por Herrera Ahuad, y el 3.829-D.-2026, presentado por Yamila Ruiz junto con legisladores misioneros. Después de analizarlos, la comisión resolvió dictaminarlos favorablemente mediante un único texto.
La decisión representa un avance concreto para una cadena productiva particularmente importante para Misiones y el Nordeste y, al mismo tiempo, amplía significativamente el alcance que tenía la iniciativa original.
Del almidón a toda una cadena de alimentos
El proyecto inicial proponía incorporar la fécula de mandioca, identificada en la posición 1108.14.00 de la Nomenclatura Común del Mercosur, entre los productos alcanzados por la reducción prevista en el artículo 28 de la Ley de IVA.
Sin embargo, el texto que finalmente obtuvo dictamen de Presupuesto y Hacienda fue más lejos. La redacción aprobada incorpora dentro del régimen a la fécula de mandioca o yuca, pero también a la harina y fariña de mandioca, comprendidas en la posición 1106.20.00 de la Nomenclatura Común del Mercosur. Además, incluye a los demás farináceos derivados de la raíz.
El alcance económico es todavía mayor: también ingresan los productos de panadería, pastelería y galletería y cualquier otro alimento elaborado total o parcialmente a base de farináceos de mandioca.
Ese cambio transforma una modificación tributaria inicialmente concentrada en la fécula en una herramienta con potencial impacto sobre diferentes eslabones de la cadena de agregado de valor.
No se trata solamente de aliviar la carga fiscal sobre el producto industrial primario obtenido de la mandioca. El texto abre la puerta para que el tratamiento impositivo reducido alcance también a las empresas que utilizan esa materia prima para producir alimentos.
En términos productivos, el diseño busca generar un incentivo que se extienda desde la industrialización de la raíz hasta las góndolas.
Para Misiones, la discusión excede la modificación puntual de una alícuota. La mandioca forma parte de las economías regionales históricas de la provincia y tiene una cadena que conecta producción primaria, cooperativas, industrias elaboradoras de fécula y alimentos y un creciente universo de productos con valor agregado.
La modificación del IVA apunta precisamente sobre ese punto: reducir la carga tributaria de una producción regional y mejorar las condiciones para industrializarla en origen, en lugar de limitar el beneficio a la venta de materia prima.
También introduce una dimensión de competitividad. La fécula de mandioca compite como insumo industrial y alimenticio dentro de mercados en los que el componente tributario puede incidir sobre el precio final. Una menor alícuota permitiría achicar esa incidencia y mejorar el posicionamiento de los productos derivados.
Qué cambia si se convierte en ley
La modificación se realiza sobre el artículo 28 de la Ley 23.349 del Impuesto al Valor Agregado. El dictamen propone incorporar como nuevo punto 10 del inciso a) del cuarto párrafo a la fécula, harina, fariña y demás farináceos de mandioca, además de los alimentos elaborados total o parcialmente con ellos.
En términos tributarios, la incorporación a ese apartado implica que estos productos quedarían alcanzados por la alícuota reducida equivalente al 50% de la tasa general del IVA. Con una tasa general del 21%, el tratamiento efectivo sería del 10,5%.
Ese es el corazón económico de la iniciativa: llevar del 21% al 10,5% la imposición sobre los productos comprendidos por la reforma.
La norma tampoco tendría efectos inmediatos desde el momento mismo de su eventual promulgación. El texto dictaminado establece que comenzará a aplicarse a los hechos imponibles perfeccionados a partir del primer día del segundo mes inmediato siguiente al de su publicación en el Boletín Oficial.
El dictamen favorable conseguido por Herrera Ahuad y los legisladores que acompañaron la iniciativa constituye apenas una etapa del recorrido parlamentario: la reducción todavía no es ley. Deberá ser aprobada por la Cámara de Diputados, posteriormente atravesar el Senado y completar el proceso de promulgación.
Pero el avance en Presupuesto y Hacienda es significativo porque la discusión dejó de ser solamente una propuesta de representantes de una provincia productora para convertirse en un dictamen formal de una de las comisiones centrales del Congreso en materia fiscal.
Para Misiones, detrás de la discusión sobre algunos puntos de IVA aparece una cuestión bastante más amplia: cuánto pesa la estructura tributaria nacional sobre las economías regionales y qué herramientas puede utilizar el Congreso para estimular que una provincia productora transforme su materia prima antes de sacarla de su territorio. La mandioca es, en ese sentido, un caso testigo.
Llegar a una góndola puede parecer el final del recorrido. Para Federico Fachinello es exactamente lo contrario: es apenas el comienzo.
El ministro de Industria de Misiones habla de fábricas, pero rápidamente la conversación deriva hacia supermercados, distribuidores, rutas, contenedores, puertos, certificaciones, tiendas online y compradores. En su diagnóstico, una parte importante de la industria provincial atravesó durante los últimos años una primera frontera: aprendió a producir mejor, incorporó tecnología, mejoró envases, avanzó con registros y, en algunos sectores, comenzó a sumar diseño y profesionales.
El problema aparece después. Hay que vender. Y, sobre todo, hay que vender afuera de Misiones.
“La comercialización es como la pata más débil”, sintetiza Fachinello.
La distancia de los grandes centros de consumo, los costos logísticos, la energía, el estado de las rutas, la escala y las debilidades de gestión forman una suerte de peaje invisible que una empresa misionera debe pagar antes de competir en Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe o un mercado internacional.
Por eso, detrás de una noticia aparentemente sencilla -productos elaborados en Misiones que consiguieron ingresar a Carrefour- hay una política que el Ministerio intenta convertir en método: preparar a las empresas, resolver previamente la logística, sentarlas frente a compradores y acompañarlas después del primer pedido.
Una cosa es conseguir una góndola. Otra, mucho más difícil, es quedarse en ella.
La llegada de productos misioneros a Carrefour es uno de los resultados más visibles de esa estrategia. Mamayuca y Regional Alfajores ya consiguieron ingresar a la cadena y otros productos están en distintas instancias de negociación.
El mecanismo tiene una particularidad. Carrefour trabaja con acuerdos regionales, lo que permite avanzar por zonas antes de intentar una expansión mayor.
“Vos cerrás con Carrefour, pero cerrás por zona”, explica Fachinello.
La estrategia inmediata apunta al NEA y contempla también acciones comerciales y degustaciones. “No es solamente llegar a la góndola. Después es: ¿cómo te conocen? Esa parte también es un pasito”, advierte.
La experiencia empieza además a mostrar cuáles son los productos capaces de despertar interés rápidamente. Fachinello menciona yerba mate, chips de mandioca, alfajores y derivados de la caña de azúcar.
Pero la verdadera prueba será la recompra.
Un supermercado puede aceptar una partida después de una ronda comercial, una gestión institucional o una negociación con el proveedor. El segundo pedido ya depende del consumidor.
Y allí comienza otro desafío: convertir un producto regional en una marca capaz de disputar mercados mucho más grandes.
La Anónima: una puerta potencial hacia 183 sucursales
La estrategia sumó en las últimas horas otro capítulo. El viernes Fachinello mantuvo una reunión con representantes de La Anónima, acompañado por la subsecretaria de Industria, Micaela Gacek, y Sebastián Najle. El objetivo fue comenzar a construir una agenda comercial para incorporar progresivamente productos misioneros a la cadena.
La conversación adquiere una dimensión particular porque La Anónima desembarcó recientemente en Posadas, pero su escala excede ampliamente el mercado provincial: cuenta con 183 sucursales distribuidas en el país.
Para una pyme misionera, ingresar como proveedor y eventualmente conseguir escala dentro de esa red significaría algo bastante más profundo que ocupar un espacio en una góndola posadeña: supondría empezar a convertir un vínculo comercial local en una plataforma de expansión nacional.
Fachinello salió conforme de la primera reunión. “Buena onda la gerencia, marcamos agenda de trabajo para ir sumando productos misioneros”, resumió después del encuentro.
La discusión conecta directamente con lo que había planteado en la entrevista con Economis. El objetivo no consiste simplemente en conseguir un lugar para las marcas provinciales dentro de supermercados instalados en Misiones. La apuesta mayor es utilizar esos vínculos como puerta de entrada hacia las redes comerciales de las grandes cadenas.
“El objetivo es claro: queremos que el trabajo de nuestros productores misioneros llegue más lejos. Que una cadena con la trayectoria de La Anónima apueste por sumar productos locales a sus góndolas es un paso fundamental para afianzar el desarrollo de nuestras empresas y abrir nuevas oportunidades de comercialización a nivel nacional”, señaló Fachinello después de la reunión.
Carrefour ofrece una primera experiencia concreta. La Anónima abre ahora otra puerta. Fachinello también menciona gestiones con Día y conversaciones con distribuidores.
En lugar de esperar que los grandes compradores descubran a las empresas misioneras, salir a buscarlos.
Ese cambio también puede observarse en los números.
La segunda Ronda de Negocios Inversa +Mercado reunió a más de 120 empresas, generó más de 1.800 entrevistas comerciales y el 52% de las firmas participantes concretó oportunidades de negocios durante el encuentro.
Fachinello se reunió con los directivos de La Anónima para ampliar la presencia en góndola de los productos misioneros.
Fachinello insiste en una diferencia que parece semántica, pero no lo es: no quiere medir el resultado por la cantidad de rondas organizadas sino por los negocios que sobreviven después de ellas.
“Para la empresa, en este momento, todo lo que es venta suma”, resume.
El diagnóstico que atraviesa toda la conversación es incómodo: Misiones tiene empresas que aprendieron a producir, pero muchas todavía no desarrollaron con la misma intensidad la capacidad de comercializar. La distancia geográfica amplifica esa debilidad.
Una pyme puede fabricar un buen alimento, contar con un packaging atractivo y cumplir los estándares sanitarios. Pero si cuando se sienta frente al comprador no sabe cuánto cuesta entregar una caja en Buenos Aires, el negocio empieza perdiendo.
Por eso, antes de intensificar las rondas hubo que “destrabar la parte logística”.
Se trabajó con distribuidores y operadores para permitir incluso el envío de pequeños volúmenes y resolver la última milla. La intención es que el empresario pueda sentarse frente al supermercado con un precio final y una solución logística concreta, no con la promesa de averiguar después cuánto costará el flete.
En paralelo apareció otra dificultad: empresas que vendían dentro de Misiones, pero todavía necesitaban completar registros o habilitaciones para dar el salto.
El balance del primer semestre del Ministerio muestra que se realizaron visitas técnicas a más de 50 empresas de toda la provincia, con asistencia en procesos, registros, comercialización y financiamiento.
Fachinello define ese trabajo como un acompañamiento prácticamente cuerpo a cuerpo.
“Con la sensibilización sola no alcanza. Con el curso solo no alcanza”, plantea.
Una pyme está atendiendo proveedores, empleados, impuestos, energía, producción, clientes y bancos al mismo tiempo. Pretender que después de una capacitación pueda resolver por sí sola una estrategia comercial, logística o digital suele ser insuficiente.
El Estado, en su mirada, tiene que ayudar a recorrer el tramo que va de la teoría a la implementación.
¿Por qué acelerar ahora? Porque el mercado doméstico ofrece pocas respuestas.
“Todo lo que es mercado interno está muy deprimido”, sostiene Fachinello.
La situación se vuelve particularmente compleja en actividades asociadas a la construcción y la infraestructura, como la forestoindustria.
“Lo forestal, que depende de la obra pública o del desarrollo de infraestructura -escuelas, casas-, está quieto, está parado. Con lo cual, ahí no va a estar tu mercado. Tenés que buscar cómo salir a otro lado. Para eso tenés que prepararte”.
La frase explica buena parte de la estrategia industrial que intenta desplegar.
Si el mercado interno no tracciona, la empresa enfrenta dos caminos: achicarse o buscar nuevos clientes.
Pero exportar tampoco funciona como un interruptor que se enciende cuando cambia el tipo de cambio.
Fachinello ironiza sobre esa expectativa recurrente: sube el dólar y parece que “al otro día todos somos exportadores”.
No funciona así. Una empresa necesita productividad, escala, certificaciones, logística, calidad, financiamiento, capital humano y continuidad comercial.
Y, sobre todo, necesita competir con precios que no se deciden en Misiones.
“Nosotros no somos marcadores de precio”, remarca Fachinello.
Un importador puede comparar el mismo producto entre Argentina, Brasil, Chile u otro proveedor internacional. No le interesa cuánto cuesta producirlo en Misiones. Tiene un precio de referencia y pregunta si la empresa puede abastecerlo.
Ahí aparece uno de los conceptos que Fachinello repite durante la conversación: mejorar “puertas adentro”.
“Tenemos que hacer un cambio muy fuerte en seguir ganando mercado y mejorar puertas adentro un montón las condiciones de nuestras empresas”.
Pero la productividad fabril no explica todo.
Una empresa misionera carga con costos que no controla: energía, fletes, distancia e infraestructura. Fachinello pone especial énfasis en las rutas.
Una ruta abandonada -como lo están ahora las rutas nacionales- no significa únicamente que el camión tarde más. Significa roturas, neumáticos, mantenimiento, combustible y riesgo. Cada pozo termina incorporándose, de alguna manera, al precio final del producto.
“Todo eso tira para atrás la competitividad. Todo el esfuerzo que pueda hacer la empresa hay que acompañarlo trabajando muy fuerte en esas condiciones”, sostiene.
El Puerto de Posadas: una pieza que tiene que funcionar
En ese mapa aparece inevitablemente el Puerto de Posadas. Para Fachinello, el desafío ya no pasa por demostrar que Misiones puede contar con infraestructura portuaria. La infraestructura existe. El paso siguiente es conseguir frecuencia, volumen, precio competitivo y gestión comercial.
En determinados momentos, transportar una carga desde el norte provincial hasta Posadas y embarcarla terminaba acercándose demasiado al costo de enviarla directamente en camión hacia Buenos Aires. Si, además, la frecuencia del servicio era baja, el empresario elegía la previsibilidad del transporte carretero.
“Tenemos que bajar el número bastante para que sirva. Pero eso va con frecuencia y con carga”, explica.
La Provincia implementó además un Programa de Beneficio Logístico para exportadores. Durante el primer semestre alcanzó a cinco empresas con asistencia para optimización de embalajes, acondicionamiento de productos, selección de vías logísticas y operadores especializados.
Fachinello espera que la nueva etapa del puerto permita profesionalizar especialmente su funcionamiento comercial.
La ecuación es sencilla de describir y difícil de ejecutar: sin carga no hay frecuencia; sin frecuencia no hay precio competitivo; sin precio competitivo las empresas no llevan la carga al puerto.
Hay que romper ese círculo.
La otra pieza que Fachinello considera estratégica es Eldorado.
Una parte sustancial de la producción exportable se origina en el corredor industrial del norte. Obligar a que toda esa mercadería baje hasta Posadas agrega kilómetros y costos antes incluso de iniciar el viaje hacia el mercado de destino.
Por eso insiste en estudiar la viabilidad de la infraestructura portuaria de Eldorado.
“Entre Puerto Esperanza y Eldorado tenés” una parte central de las exportaciones, señala.
“No es competencia con Posadas. Lo que tenemos que trabajar es todo junto: algo en Eldorado, algo en Posadas”.
Incluso la disponibilidad de contenedores vacíos provenientes de Paraguay puede modificar sustancialmente la ecuación. Llevar un contenedor vacío desde Buenos Aires hasta Misiones para recién entonces cargarlo puede volver inviable una operación antes de que la mercadería abandone la provincia.
La logística, otra vez, deja de ser un asunto accesorio para convertirse en política industrial.
Exportar más, pero también sumar exportadores
Misiones exporta. El problema que señala Fachinello es otro: la cantidad de empresas que efectivamente exportan cambia poco.
“Lideramos las exportaciones, sí. Vos mirás para atrás y tenemos la misma cantidad de empresas”, observa.
Pueden aumentar los dólares exportados o los volúmenes colocados por los grandes jugadores. Eso no necesariamente significa que la base exportadora provincial se esté ensanchando.
“Logramos que los que están exportando sigan exportando más. Ahora, que se sumen las pequeñas y medianas que pueden dar el salto, eso tenemos que trabajarlo mucho”.
El balance del Ministerio muestra que la estrategia de inteligencia comercial alcanzó a 15 empresas yerbateras, dos tealeras y diez forestales, con elaboración de estudios de mercado y perfiles de compradores potenciales.
En total, 27 empresas de tres cadenas centrales de la economía misionera.
Además, fue presentado el proyecto de creación de una Agencia de Exportación de Misiones, concebida como una herramienta para incrementar y diversificar las ventas externas y acompañar la internacionalización de las empresas provinciales.
El objetivo de fondo es que exportar deje de ser patrimonio casi exclusivo de las compañías grandes. Pero tampoco alcanza con sumar toneladas.
Fachinello introduce otra discusión: importa qué se exporta y a qué precio.
La yerba mate ofrece un ejemplo evidente.
Una empresa puede exportar grandes cantidades a granel. Otra puede colocar menos kilos, pero hacerlo en paquetes terminados, con marca, diseño y posicionamiento propio. El valor obtenido por tonelada cambia sustancialmente.
“No digo que no haya que vender a dos; hay que vender más de dos. Ahora, también tenemos que lograr que se venda mucho más con paquete”, grafica.
El desafío es subir escalones en la cadena: producción, industrialización, envase, marca, distribución y consumidor final.
Esa lógica atraviesa a la yerba, el té, la madera, la mandioca, la caña de azúcar y buena parte de las economías regionales.
El acuerdo Mercosur-Unión Europea aparece en la conversación como una oportunidad, aunque Fachinello evita imaginar que la firma de un tratado abrirá automáticamente las puertas.
Europa compra. Pero también exige.
Trazabilidad, certificaciones ambientales, estándares productivos, transformación digital y documentación pueden convertirse en barreras tan relevantes como un arancel.
El Ministerio presentó tres proyectos para acceder a fondos del paquete de cooperación relacionado con el acuerdo Mercosur-Unión Europea, con foco precisamente en certificación, trazabilidad, transformación digital y apertura de mercados.
Misiones, considera Fachinello, tiene atributos ambientales que pueden capitalizarse, especialmente en forestoindustria, té y alimentos. Pero existen tareas pendientes. En yerba mate, por ejemplo, menciona las exigencias vinculadas a procesos productivos y secaderos libres de humo. Los mercados de productos orgánicos o diferenciados pueden pagar valores superiores, pero exigen adecuaciones de instalaciones y procesos. “Va a ser una oportunidad por lo que están haciendo”, afirma sobre las empresas que avanzan en esa dirección.
La paradoja de la caña
El azúcar mascabo ofrece otra fotografía de los problemas productivos. Durante años hubo dificultades de precio. Ahora que aparece demanda, falta materia prima.
“¿Qué te falta? Caña. Falta caña. Es una cosa muy loca: sobraba en un momento, no valía nada. Con razón dejaron de plantar”, describe Fachinello.
El Ministerio trabaja en industrialización, desarrollo de nuevos productos y generación de espacios de promoción y comercialización para la cadena de la caña de azúcar. Paralelamente, acompaña a más de 20 apicultores, cooperativas y asociaciones en habilitaciones y registros de productos.
La escena de la caña resume un problema habitual de las economías regionales: cuando durante demasiado tiempo el precio desalienta la producción, recuperar después la oferta no ocurre de un día para otro.
Fachinello tampoco esquiva otro problema estructural: la informalidad.
En determinadas actividades y zonas de Misiones, sostiene, alcanza niveles extremadamente elevados. Y el problema no se resuelve exclusivamente aumentando controles porque detrás existe una ecuación económica.
La industria provincial enfrenta particularidades que, según el ministro, deberían incorporarse a cualquier discusión sobre competitividad federal: la condición fronteriza, la estructura de minifundios y las desventajas energéticas y logísticas, entre ellas la ausencia de gas natural.
De allí surge el planteo a Nación para generar instrumentos diferenciales.
“Dame algo. Un voucher de logística para las empresas que están llevando a Buenos Aires, dame algo. Tenés que bajarme algo porque si no acá la informalidad sigue siendo alta y no va a cambiar porque es muy difícil”, reclama.
¿Y qué respuesta encuentra en Nación?
La respuesta de Fachinello marca una diferencia política clara. “Sabíamos que era un Gobierno que no iba a apostar a la industria, que la industria no era su prioridad. Creo que lo demuestra en todas las acciones y también cuando tiene que hablar lo dicen muy abiertamente”.
La Provincia, contrapone, considera a la industria una herramienta para generar empleo de mayor calidad y oportunidades de desarrollo. “Gran mayoría de las medidas que tomamos como para acompañar son provinciales”, afirma.
Su cuestionamiento apunta más a la ausencia de una política industrial nacional como prioridad estratégica que a la inexistencia de interlocución.
De la universidad a la fábrica
Fachinello quiere que los futuros profesionales conozcan las industrias antes de graduarse. “Salen de la carrera y algunos no conocen un molino o un secadero”, plantea.
Por eso el esquema incluye recorridos y experiencias en empresas de mayor escala, dentro y fuera de Misiones. Ver un almacén inteligente, una línea automatizada o un sistema industrial avanzado permite comprender en pocas horas aquello que dentro del aula puede permanecer abstracto.
El ministro lo observa también como una cuestión cultural.Si universidad e industria permanecen separadas, las empresas reclaman profesionales que no encuentran y los profesionales terminan desarrollando sus carreras lejos del sistema productivo.
La competitividad, entonces, también se construye formando gente.
El e-commerce también es política industrial
La transformación comercial no termina en los supermercados.
Fachinello pone otro ejemplo que parece pequeño, pero explica una dificultad enorme para una pyme del interior. Una empresa participa de una feria en Buenos Aires. Cientos de personas conocen y prueban su producto. La exposición funciona. Pero cuando esas personas regresan a sus casas descubren que no tienen dónde volver a comprarlo.
La venta termina junto con la feria.
“No es la idea”, dice. La solución es construir canales digitales capaces de convertir aquel contacto ocasional en un cliente recurrente.
El Ministerio desarrolló un programa de aceleración en comercio electrónico y marketing digital. Hubo alrededor de 60 postulaciones, fueron seleccionadas ocho empresas para el proceso de aceleración y se avanzó en el diseño y construcción de sus tiendas online. Paralelamente, otras diez pymes recibieron acompañamiento para desarrollar estrategias de posicionamiento de marcas y productos en mercados nacionales.
Pero montar una tienda virtual tampoco resuelve todo. Hay que fotografiar productos, actualizar precios, administrar inventarios, organizar despachos y responder al consumidor.
“Una Tiendanube, si le ponés media pila, no te cuesta tanta plata y lo podés hacer rápido. Pero también tenés que trabajar en manejar el stock”, ejemplifica Fachinello.
La internacionalización tiene también una lógica regional.
Antes de pensar exclusivamente en destinos situados a miles de kilómetros, Misiones tiene mercados literalmente enfrente.
El Ministerio trabaja con cámaras empresariales paraguayas y participa de ferias y rondas en Brasil. El balance semestral registra una agenda conjunta con la Cámara de Comercio e Industria de Itapúa, además de vinculaciones comerciales con Alemania, India, Emiratos Árabes Unidos, Medio Oriente y Estados Unidos.
También se proyecta para 2027 la primera ronda inversa internacional del sector forestal junto con entidades empresarias de la actividad.
Fachinello considera que hay que simplificar especialmente el comercio de cercanía.
Las fronteras que cultural y económicamente funcionan como espacios profundamente integrados siguen teniendo procedimientos administrativos pensados para operaciones mucho más complejas.
“Tenemos que tratar de solucionar, por lo menos, lo que es más cerca acá”, plantea.