industria textil argentina

Educación técnica y compromiso social: inversión privada impulsa formación textil en Misiones

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La Escuela Provincial de Educación Técnica (EPET) N° 2 presentó el renovado equipamiento de su aula-taller de Indumentaria, en una iniciativa que combina innovación educativa, impacto social y responsabilidad social empresaria. El proyecto, que demandó una inversión superior a los $18.000.000, fue financiado por la firma Híper del Pollo a través del Programa de Crédito Fiscal, consolidando un modelo de articulación virtuosa entre el sector privado y la educación pública.

El nuevo equipamiento, con estándares industriales, representa un salto cualitativo en la formación de los estudiantes, que ahora acceden a herramientas de última generación alineadas con las exigencias del mercado laboral. La apuesta no sólo mejora la calidad de enseñanza, sino que amplía las oportunidades de inserción en una cadena productiva con creciente demanda de mano de obra calificada.

Pero el impacto del proyecto trasciende lo estrictamente formativo. En el marco de la iniciativa “Cobijar con amor”, los alumnos del curso Fundamentos del Diseño Textil Funcional ya comenzaron a traducir el aprendizaje en acción concreta: elaboran 100 mantitas bordadas destinadas al Hospital Materno Neonatal, a través de la Asociación Civil Dar a Luz. Se trata de un claro ejemplo de cómo la educación técnica puede generar valor social inmediato, integrando formación, solidaridad y territorio.

Desde la institución destacaron que este tipo de iniciativas fortalecen el ecosistema educativo-productivo y permiten actualizar contenidos, metodologías y prácticas en línea con la industria. En ese esquema, el rol del sector privado resulta determinante.

La participación de Híper del Pollo fue subrayada como un caso ejemplar de responsabilidad social empresaria con impacto tangible. A través de su aporte, la empresa no sólo contribuye al fortalecimiento de la educación técnica, sino que invierte en capital humano local, promoviendo desarrollo económico y cohesión social.

El proyecto también deja planteado un desafío hacia adelante: ampliar la base de empresas comprometidas con la formación técnica. Desde la EPET N° 2 convocaron a actores del sector productivo a sumarse a este tipo de iniciativas, que combinan inversión, innovación y compromiso social, y que resultan claves para construir una industria más competitiva y un entramado productivo con mayor inclusión.

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La industria textil responde a Caputo: “El problema no es la competitividad, sino la competencia fraudulenta”

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La Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA) salió al cruce de las declaraciones del ministro de Economía, Luis Caputo, quien afirmó públicamente que no compra ropa en la Argentina porque “es un robo”. Desde la entidad que nuclea a la cadena textil nacional advirtieron que ese tipo de afirmaciones simplifican un problema complejo y pueden derivar en diagnósticos incompletos que profundicen los desequilibrios del sector.

FITA sostuvo que el precio de la indumentaria no surge del costo industrial textil tomado de manera aislada, sino de la interacción de múltiples eslabones de una cadena productiva extensa, cada uno con estructuras de costos propias, condicionadas por un contexto macroeconómico que impacta sobre toda la economía. Reducir la discusión a una comparación directa de precios finales, remarcaron, invisibiliza factores clave como impuestos, logística, financiamiento y regulaciones.

En ese marco, la entidad señaló que las rebajas impositivas y los procesos de desburocratización implementados en los últimos años beneficiaron principalmente a las importaciones, mientras que la producción nacional continúa enfrentando una elevada carga tributaria, altos costos operativos, deficiencias logísticas y serias limitaciones de acceso al financiamiento para sostener la inversión y el empleo.

A esta situación se suma, según FITA, el crecimiento exponencial de plataformas internacionales como Shein y Temu, que comercializan productos en el mercado local sin pagar aranceles ni cumplir con las mismas obligaciones que la industria argentina. Esta asimetría competitiva, advirtieron, profundiza las distorsiones del mercado y debilita a toda la cadena productiva local.

Desde la federación remarcaron que la industria textil argentina “siempre compitió” y que el sector no se opone a la apertura comercial. De hecho, FITA acaba de suscribir una declaración conjunta con sus pares del Mercosur y de Europa para trabajar en la implementación del acuerdo birregional y promueve una negociación sectorial para avanzar en una mayor apertura comercial con Estados Unidos. El problema, subrayaron, no es la apertura en sí, sino el ingreso de productos subfacturados que impiden una competencia leal.

Según datos del sector, más del 70% de las importaciones textiles ingresan al país a valores significativamente inferiores a los antecedentes históricos, en muchos casos sin cubrir siquiera el costo de la principal materia prima. La ausencia de valores de referencia facilita prácticas de subfacturación que distorsionan los precios, perjudican a quienes compiten desde la formalidad y erosionan la producción nacional.

FITA alertó que estas prácticas se reflejan en una caída de la actividad cercana al 37% y en niveles de utilización de la capacidad instalada inferiores al 30% en el sector textil. “El problema actual no es la falta de competitividad, es la competencia fraudulenta”, afirmaron desde la entidad, que reclamó el cumplimiento de las normas vigentes de comercio exterior y el restablecimiento de condiciones de competencia justa como paso indispensable para recuperar producción, empleo y desarrollo industrial en la Argentina.

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