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La Exposición Agroindustrial de Oberá tuvo con alto impacto y los empresarios ya miran a 2027

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La Exposición Agroindustrial Oberá no fue solamente una feria de stands ni una simple vidriera empresarial. Fue, sobre todo, una declaración de principios: Oberá quiere consolidarse como una ciudad que produce, invierte y genera negocios reales. Con más de 100 empresas participantes, una fuerte presencia de sectores industriales, agropecuarios, comerciales y de servicios, y un respaldo institucional clave del municipio, del Gobierno de Misiones y de las distintas entidades organizadoras que integran el ecosistema productivo local, la edición 2026 dejó una conclusión difícil de discutir: el evento fue un éxito y ya comienza a proyectar una versión todavía más fuerte para 2027.

Los números de la encuesta de satisfacción realizada entre los expositores permiten medir con precisión lo que muchas veces queda solo en la percepción: la exposición funcionó, generó resultados concretos y dejó una sensación general de crecimiento.

Uno de los datos más contundentes aparece en la evaluación general de resultados. El 41,8% de los expositores aseguró que su participación “superó ampliamente” las expectativas iniciales, mientras que otro 40% sostuvo que los resultados fueron “mejores de lo esperado”. Esto significa que más de ocho de cada diez empresas terminaron la feria con una valoración superior a la que habían proyectado antes de participar.

Solo el 16,4% consideró que los resultados fueron acordes a lo esperado, y apenas una porción mínima los calificó por debajo.

En un contexto económico nacional donde cada inversión exige retorno concreto y donde las empresas miden con extrema cautela cada decisión comercial, ese nivel de satisfacción no es un dato menor. Habla de una feria que dejó resultados palpables, oportunidades reales y un fuerte saldo positivo.

Pero una exposición productiva no se mide únicamente por la facturación inmediata. Uno de los mayores valores de este tipo de encuentros está en la posibilidad de abrir puertas que después se transforman en negocios sostenidos en el tiempo. En ese sentido, la encuesta fue todavía más reveladora: el 61,8% de los participantes afirmó que el evento les permitió abrir algunos nuevos canales de comercialización, mientras que otro 30,9% aseguró haber abierto varios.

En otras palabras, más del 92% encontró nuevas oportunidades comerciales. Incluso entre quienes no concretaron ventas inmediatas durante los días de feria, el balance siguió siendo positivo. Muchos señalaron que, aunque no cerraron operaciones en el momento, sí generaron contactos valiosos, reuniones futuras, oportunidades de expansión y vínculos estratégicos.

Ese es justamente uno de los principales activos de la Exposición Agroindustrial Oberá: no se trata solamente de vender durante tres días, sino de construir relaciones comerciales que pueden transformarse en negocios durante todo el año.

El regreso asegurado: 100% volvería a participar

Hay una pregunta que, por sí sola, resume el éxito del evento. Cuando se consultó a los expositores si volverían a participar en una próxima edición, la respuesta fue absoluta: el 100% respondió que sí. No hubo respuestas negativas. No hubo dudas. No apareció el “tal vez”.

Ese dato, por sí solo, explica la potencia que alcanzó la Exposición Agroindustrial Oberá y confirma que dejó de ser una experiencia puntual para transformarse en una plataforma consolidada dentro del calendario económico regional. Cuando todos quieren volver, el evento deja de ser una apuesta para convertirse en una certeza.

La valoración positiva también alcanzó a la organización general. El 88,9% calificó como “excelente” la atención brindada por el equipo organizador durante el evento, mientras que el 11,1% restante la consideró “buena”. No hubo respuestas negativas.

La logística, la infraestructura, los servicios, el acompañamiento previo y la asistencia durante la exposición también recibieron valoraciones mayoritariamente altas.

Entre los aspectos más destacados aparecieron de manera recurrente la entrada gratuita, la facilidad de acceso, el estacionamiento, el orden general del predio y la correcta distribución de los espacios.

Muchos expositores también remarcaron el valor simbólico y estratégico de haber contado con un espacio donde la industria y la producción regional pudieron mostrarse con verdadero protagonismo, algo que no siempre ocurre en otros formatos feriales.

Otro de los puntos más valorados fue la política de acceso libre al público. Los expositores destacaron especialmente que la entrada gratuita favoreció una mayor convocatoria y permitió un mejor flujo de visitantes durante toda la exposición. Para la mayoría, esa decisión amplió el alcance del evento y facilitó una llegada más diversa, más amplia y más efectiva.

La conclusión es clara: la exposición no solo logró convocar empresas, sino también atraer al público correcto. Y eso impacta directamente en los resultados, porque una feria productiva necesita volumen, pero también necesita calidad en la circulación de personas. Y en ese punto, la estrategia funcionó.

Oberá como ciudad que apuesta a la producción

Detrás del éxito del evento hay una lectura más profunda que excede lo estrictamente ferial.

Oberá viene consolidando desde hace años un perfil económico que combina industria, agro, comercio, servicios y una fuerte apuesta al emprendedurismo. La exposición funciona como una síntesis perfecta de esa identidad productiva.

La ciudad ya no aparece solamente como un centro comercial importante del interior misionero, sino como un nodo estratégico capaz de articular inversiones, innovación, agregado de valor y desarrollo territorial. Ese posicionamiento no ocurre por casualidad.

Requiere planificación, visión política y una articulación constante entre el sector público y el privado.

Por eso, en esta edición fue determinante el acompañamiento del Gobierno de la Provincia y del gobierno local, junto al trabajo conjunto de cámaras empresarias, entidades productivas, instituciones intermedias y toda la comisión organizadora que sostuvo la feria desde su diseño hasta su ejecución.

Allí radica una de las claves del éxito: cuando la producción deja de ser un discurso y se convierte en una agenda compartida, los resultados aparecen. En ese esquema, la Exposición Agroindustrial Oberá funciona también como una verdadera política de desarrollo.

Cuando una feria logra que todos quieran volver, la próxima edición empieza a construirse al día siguiente del cierre. Y eso es exactamente lo que ocurre hoy con la Exposición Agroindustrial Oberá.

Las expectativas para 2027 son altas: más empresas, mayor integración regional, fortalecimiento de las rondas de negocios, más innovación y una profundización del perfil agroindustrial que distingue a Oberá dentro de Misiones.

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Salarios en Misiones: entre el rebote y una recuperación tambaleante

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Hace algunas horas, la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social publicó la información referida a salarios de trabajadores registrados del sector privado por provincia, hasta el mes de diciembre de 2025, hecho que nos permite analizar el desempeño salarial en Misiones durante el año pasado. Al comparar los salarios promedios en términos reales del 2025 con los del 2024, observamos que Misiones registró un incremento del 6,8%. 

Sin embargo, esta dinámica de crecimiento durante 2025 no puede entenderse sin ponerla en perspectiva con el derrumbe previo. 

Lo que a primera vista aparece como una recuperación significativa, al desagregarse en su secuencia y contrastarlo con 2024, revela una trayectoria más compleja, con tres momentos bien marcados: caída profunda, rebote acelerado y, finalmente, desaceleración con signos de agotamiento.

Empecemos con lo que dejó 2024: los salarios reales atravesaron una contracción pronunciada durante prácticamente todo el período. Entre enero y agosto, las caídas interanuales fueron de dos dígitos, con un piso particularmente crítico en marzo (-17,3%). Recién hacia el último trimestre comenzó a observarse una moderación en el deterioro, hasta alcanzar un leve equilibrio en octubre (0,0%) y cerrar el año con mejoras interanuales en noviembre (1,5%) y diciembre (19,8%), esta última muy afectada en términos estadísticos por el derrumbe de diciembre 2023 debido a la devaluación y el enorme salto inflacionario (había sido -18,7% en ese mes). Por ende, el dato de diciembre 2024 debe leerse más como efecto base que como señal de recomposición estructural.

Sobre esa base deprimida se monta el desempeño de 2025. El inicio del año mostró tasas interanuales muy elevadas: 18,3% en enero, 16,4% en febrero y un pico de 20,7% en marzo. Este comportamiento responde en gran medida al efecto comparación contra los meses más críticos del año previo. Sin embargo, la serie desestacionalizada del salario (que nos permite medir la evolución mensual) introduce un matiz clave: las subas mensuales existen, pero son acotadas y con interrupciones (caídas en marzo y abril, por ejemplo), lo que revela una recuperación más frágil de lo que sugieren los datos interanuales.

A medida que avanzó el 2025, la desaceleración se volvió evidente. Las variaciones interanuales perdieron fuerza de manera sostenida: pasaron de 20,7% en marzo a 9,2% en mayo, 6,0% en junio y apenas 2,6% en agosto y septiembre. 

Hacia el último trimestre, el proceso se revirtió completamente, con caídas interanuales en octubre (-0,6%), noviembre (-1,6%) y diciembre (-1,1%). En otras palabras, el rebote se agota y el salario real vuelve a terreno negativo en la comparación anual.

La serie mensual desestacionalizada refuerza esta lectura. Luego de un primer semestre con variaciones moderadas pero mayormente positivas, el segundo semestre muestra un comportamiento más errático y débil. Aparecen caídas en varios meses y, hacia el cierre del año, las subas son marginales o directamente negativas, como el caso de octubre y noviembre con -0,2% y -0,3% respectivamente. Incluso cuando diciembre marca un incremento de 0,9%, el dato no alcanza para revertir la tendencia de enfriamiento.

Ahora bien, este recorrido agregado es solo una parte de la historia. Cuando se desagrega por sectores, la idea de una recuperación homogénea se desarma rápidamente y deja en evidencia un proceso mucho más fragmentado.

En términos de niveles salariales, la estructura salarial de Misiones muestra brechas claras. Los salarios del último dato disponible, que corresponde a diciembre 2025 (que incluyen medio aguinaldo) marcan profundas diferencias sectoriales. Los ingresos más altos se concentran en Electricidad, Gas y Agua ($ 3.974.687), en la Intermediación Financiera ($ 3.781.481) y en los servicios de Transporte, Almacenamiento y Comunicaciones ($ 2.529.329). Sin embargo, estos explican solo el 11% del empleo misionero. Luego le siguen, con salarios promedio por encima también del nivel general provincia, los sectores de Servicios Sociales y de Salud ($ 2.099.501), la Industria Manufacturera (con $ 2.042.704) y el Comercio ($ 1.893.626), con una concentración de empleo considerable mayor (44% entre los tres, explicado por la industria y el comercio que solo entre ellos explican el 41% del total provincial). En definitiva, los seis sectores con salarios promedios superiores a los del total provincial explican más de la mitad de los trabajadores provinciales del sector privado formal (55%).

En el otro extremo, los salarios más bajos se ubican en Agricultura, Ganadería, Caza y Silvicultura ($ 1.145.179), Enseñanza ($ 1.259.631) y Construcción ($ 1.378.061), que entre ellos concentran el 28% del empleo misionero. Por ende, si bien son mayoría los trabajadores en sectores de ingresos promedios mayores al nivel general, la desigualdad de base condiciona la capacidad de recuperación.

Más allá del dato nominal, ¿cómo evolucionó el salario sectorial? Si se toma como referencia la variación del salario promedio acumulado 2025 vs. 2024, la mejora aparece en la totalidad de los sectores, pero con intensidades muy dispares. Los mayores incrementos reales se observan en Hoteles y Restaurantes (16,6%), Explotación de Minas y Canteras (13,4%), el Agro (11,2%), la Enseñanza (11,0%), Servicios comunitarios, personales y otros (10,3%) y en la Construcción (10,0%), siendo estos los sectores de mayor expansión relativa (de doble dígito)

Los de expansión media (a un dígito pero superiores al total general provincial) fueron Electricidad, Gas y Agua (9,0%), Servicios Inmobiliarios y Empresariales (8,1%) y Servicios Sociales y de Salud (7,8%); y finalmente, los de expansión baja (suba inferior al total provincial) fueron la Industria Manufacturera (5,8%), Transporte y Comunicaciones (5,2%), Intermediación Financiera (3,7%) y Comercio (2,8%). Estos cuatro sectores explican el 50% del empleo, dato no menor.

Ahora bien, el escenario de recuperación generalizada en los sectores cobra otro sentido cuando se lo pone en perspectiva con lo ocurrido en 2024. 

La mayoría de los sectores que lideran la mejora en 2025 venían de caídas muy pronunciadas el año anterior. La actividad minera (-24,1%), Enseñanza (-19,9%), Construcción (-14,4%) y Agro (-5,9%) son ejemplos claros de sectores donde la suba reciente responde, en gran medida, a un rebote tras un deterioro profundo. En cambio, algunas actividades como Hoteles y Restaurantes o Electricidad, Gas y Agua muestran una dinámica más consistente, con mejoras tanto en 2024 como en 2025.

Con ello, cabe hacer entonces una comparación de más largo plazo: los salarios acumulados promedios de 2025 vs. contra los del 2023. Allí se observa que no todos los sectores lograron recuperar el terreno perdido. Los que presentan subas contra ese año con Hotelería y Restaurantes con 21,3%, Electricidad, Gas y Agua (11,4%), Intermediación Financiera (6,7%), Servicios Inmobiliarios (5,9%), el Agro (4,7%) y la Industria (3,4%), que en conjunto representan al 44% de los trabajadores misioneros. 

Por el contrario, el resto de los sectores presentó en 2025 un salario promedio acumulado inferior a los del 2023: Comercio con -0,6%, Servicios sociales y de salud -1,0%, Servicios comunitarios y otros -1,7%, Transporte y Comunicaciones -5,0%, Construcción -5,8%, Enseñanza -11,1% y Minas y Canteras -13,9%: explican el 56% del empleo total. Por ende, más de la mitad de los trabajadores privados formales de Misiones tienen salarios inferiores al 2023. 

Si vemos el nivel general provincial, el salario promedio misionero total crece 1,2% frente a 2023, pero este dato debe ser tomado en contexto de lo dicho anteriormente para entender que la recuperación está lejos de ser homogénea.

En definitiva, 2025 deja una conclusión clara para Misiones. Hubo recuperación del salario real, pero no cambio de tendencia. El repunte estuvo fuertemente influido por el efecto base de 2024, perdió fuerza a lo largo del año y se expresó de manera desigual entre sectores. Más que un proceso de mejora consolidada, lo que emerge es un escenario de recomposición parcial, con señales de fragilidad y un punto de llegada todavía abierto.

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