Industria

Misiones oficializó la suspensión del pago a cuenta de Ingresos Brutos en rutas

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El Gobierno de Misiones oficializó este lunes la suspensión del régimen de pago a cuenta de los anticipos del Impuesto sobre los Ingresos Brutos sobre mercaderías que ingresaban a la provincia y sobre determinadas operaciones vinculadas al transporte de cargas.

La medida fue formalizada mediante el Decreto publicado en el Boletín Oficial, firmado el 30 de abril de 2026, y representa uno de los anuncios más esperados por el sector comercial e industrial, luego de que el gobernador Hugo Passalacqua lo anticipara el viernes pasado durante su discurso ante la Legislatura provincial.

Esta exclusión que será de oficio y sin necesidad de realizar trámite alguno, incluye a las pymes que en el año 2025 hubieran dado hasta $10 millones anuales de pago a cuenta y comprenderá a 16.500 pequeños y medianos contribuyentes sobre un total de 17.300 registrados.

Dicho de otra manera: el 95% del padrón de contribuyentes queda excluido del pago. Además, las restantes 873 grandes empresas que quedan incluidas realizarán el pago a cuenta de forma global, digital, mensual y simplificada, lo que les significará un ahorro del gasto administrativo, agilizando además el tráfico de ingreso a la provincia.

La decisión instruye al Ministerio de Hacienda, Finanzas, Obras y Servicios Públicos a implementar un régimen especial, excepcional y de carácter temporal destinado a flexibilizar y suspender la aplicación del sistema previsto en las Resoluciones Generales 56/2007 y 44/2021, que regulaban el pago a cuenta en los puestos de control fiscal sobre rutas.

Hasta ahora, ese mecanismo obligaba a realizar adelantos de Ingresos Brutos sobre productos o mercaderías que ingresaban a Misiones para su compraventa, remisiones entre fábricas o sucursales, entregas en depósito, consignación y también sobre la prestación del servicio de transporte de cargas con origen en la provincia.

Desde el Ejecutivo provincial explicaron que el actual contexto macroeconómico, marcado por restricciones financieras, caída de la actividad económica y aumento de los costos operativos, impacta de manera directa sobre la dinámica productiva y comercial, especialmente sobre las pequeñas y medianas empresas.

En ese marco, el decreto sostiene que la operatoria vigente en los puestos de control fiscal, si bien constituye una herramienta válida de fiscalización, genera en determinadas circunstancias costos financieros y administrativos que terminan afectando la actividad económica.

Por eso, el Gobierno consideró necesario avanzar en una simplificación de procedimientos que reduzca la carga administrativa tanto para los contribuyentes como para la propia Agencia Tributaria Misiones (ATM), sin resignar los objetivos de control y recaudación.

La norma remarca que se trata de una flexibilización transitoria, sin modificar la estructura normativa vigente, pero permitiendo una administración más eficiente de los recursos estatales y una fiscalización más focalizada en los sectores de mayor riesgo fiscal.

En la práctica, la medida implica el fin de uno de los reclamos históricos de comerciantes, industriales y transportistas, que cuestionaban el impacto financiero que generaban estos adelantos impositivos sobre el capital de trabajo, especialmente en un escenario de caída del consumo y retracción económica.

Durante su mensaje legislativo, Passalacqua había planteado la necesidad de sostener la actividad privada y aliviar cargas que afectan la competitividad provincial, en línea con otras herramientas como los programas Ahora y nuevas medidas de incentivo para el comercio y la producción.

El decreto faculta además tanto al Ministerio de Hacienda como a la Agencia Tributaria Misiones a dictar las normas complementarias necesarias para la aplicación del nuevo esquema, que entró en vigencia de manera inmediata desde su publicación oficial.

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Un par de casos testigo del industricidio premeditado y alevoso

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Dentro del amplio abanico de empresas cerradas, como consecuencia del industricidio premeditado y alevoso (perpetrado por libertarios y neoliberales), apoyados internamente por entes empresariales de claras complicidades para con el destructivo accionar industricida (como la SRA y la UIA), se destacan por sus lamentables cierres totales, dos empresas muy conocidas, del que fuera importante Sector Industrial Automotriz y de Autopartes de Argentina, Ceses totales que son lamentables y muy concretos casos de destrucción económica, que con toda aviesa intencionalidad, se abate sobre la Economía Argentina.

Este análisis consideró esos casos testigos, por la enorme importancia económica y estratégica que significa poseer una sólida industria automotriz, la cual posee relevante efecto multiplicador, y alcanzó a ser muy importante fuente laboral de buenos niveles remunerativos para muchos compatriotas.

Aquella Argentina falsamente considerada “potencia mundial” de los años del Centenario (alrededor de 1910), era en realidad una economía totalmente subdesarrollada, sin industrias, crónicamente endeudada básicamente con el Reino Unido, con una minoría hiper rica y con las grandes mayorías populares libradas a la miseria y el abandono total, con los principales sectores de su primarizada economía, manejados por empresas y entes extranjeros.

Esa pobre y subyugada realidad, no cambió mucho en las cuatro décadas transcurridas hasta que estalló la Segunda Guerra Mundial. Acá estábamos en los últimos estertores de la muy nefasta década infame (1930-1943), cargada de acciones de gobierno y negociados alevosos e impresentables (cualquier parecido con la actualidad no parece casual); y seguíamos siendo carecientes crónicos de la muy necesaria y estratégica estructura industrial y tecnológica, mientras que todo el mundo desarrollado y buena parte del subdesarrollado, se involucraba en un conflicto atroz.

Previsiblemente para mentes de estadistas, pero imprevisible para oligarcas carecientes de visión propia nacional, siempre subordinados al Reino Unido (hoy a EEUU y sus “socios”), la entrada al conflicto de EEUU en 1941, provocó que la prioridad de sus producciones, estuviera asignada a las demandas y urgencias bélicas. Ya desde un par de años antes, otras potencias industriales (Reino Unido, Alemania, Francia, y alguno que otro país europeo) dejaron de proveernos de diversos bienes manufacturados, por estar involucrados en el conflicto, y necesitar de todas sus producciones para asignarlas a las necesidades de la defensa.

Entre todos esos insumos importados, imprescindibles pero que no los producíamos, estaban los neumáticos.
Si bien el parque automotriz en uso en Argentina, era muy reducido comparando con el actual, las necesidades de recambio de neumáticos podían considerarse no tan significativas, pero el tema pasó a ser muy grave en el sector de vehículos de carga, de usos intensivos y por ello muy necesitado de reposiciones. ¡Y pronto se agotaron las existencias, sin existir proveedores externos alternativos a los tradicionales!

En las grandes ciudades, en particular en Buenos Aires y Gran Buenos Aires, la gente seguía necesitando desplazarse, y los pequeños colectivos urbanos eran imprescindibles, no pudiendo reemplazarse por los tranvías, trolebuses y subterráneos. ¡Y hubo que improvisar! Los colectivos, de no más de 15 asientos, por entonces casi todos “made in USA” con carrocerías nacionales, debieron circular como sea…¡en llantas! Para no romper tan rápido las llantas metálicas, circulaban sobre las vías de tranvías. Hay fotos de eso…

La solución era producir acá, los necesarios neumáticos, tanto para vehículos livianos como para los de carga y las maquinarias varias (tractores y otras).

Entonces, “desobedeciendo” los supuestos mandatos del “libre cambio”, del “Estado ausente” y otras aberraciones entronizadas como supuestas “verdades indiscutibles” y “leyes económicas”, impuestas por el entramado cultural liberal al servicio de la dependencia total, en 1940 se creó FATE (Fábrica Argentina de Telas Engomadas”, empresa que creció pasando a ser referencia muy importante en la producción local de neumáticos.

Como tantas otras empresas, FATE creció y se fortaleció en el marco proteccionista y promotor de industrias, del gobierno peronista (1946-1955), el cual también había comenzado la producción nacional de automotores, con lo que se amplió el parque automotor, y con ello, los potenciales compradores de autopartes, entre ellas neumáticos.

FATE superó el gobierno ultra liberal de “la fusiladora” (1955-1958), y de los gobiernos de “democracia proscriptiva” y otros dos golpes de Estado, hasta el tercer gobierno de Perón, en 1973, en el cual las políticas de fomento industrial crearon el marco propicio para crecer e incluso exportar. Antes, hubo períodos de industrialización, durante el breve desarrollismo de Frondizi (1958-1962), y en la Revolución Argentina (1966-1973), en la misma con la impronta nacional e industrialista del economista Aldo Ferrer.

FATE tuvo un notable período de diversificación tecnológica, cuando creó la División Electrónica en 1969, en la cual produjo calculadores de diseño y tecnología propia, de la marca Cifra, y posteriormente fabricó computadoras, compitiendo exitosamente en el mercado interno, en el cual también producía la empresa de capital italiano Olivetti.

FATE División Electrónica no pudo sobrevivir a la avalancha importadora, con la cual el personero de la SRA Martínez De Hoz, con el soporte de las bayonetas de Videla y el siniestro “proceso”, comenzó el industricidio neoliberal, el mismo que hoy, en forma brutal, aplica el gobierno libertario. Cerró en 1982.

Con distinto nombre social, FATE fundó ALUAR, productora de aluminio, la cual hasta hoy perdura.

Al igual que todo el sector industrial, FATE vio crecer su mercado consumidor, con el notable desarrollo industrial del período 2003 – 2015, en el cual se alcanzó el récord de producción automotriz, cercano al millón de unidades por año.

Lamentablemente, ese ícono de la industria argentina, sucumbió en 2026. Razonando con Sentido Nacional, esperemos que pueda resurgir de las cenizas, o ser suplantada por otra empresa similar, de capitales nacionales.

Mercedes Benz es el otro caso analizado, cuyo cierre es igualmente doloroso y negativo para la Economía Argentina.

La primera inversión en el extranjero, fue concretada poco antes de 1955 por Mercedes Benz en Argentina (su nombre internacional era Daimler Benz A.G. siendo su marca icónica más conocida), siendo creada en el marco de la fuerte promoción industrial general, y en particular, a los impulsos dados para crear la industria automotriz argentina, en la primera mitad de los años ’50, en el segundo mandato presidencial de Perón.

La empresa germana ensambló en Argentina, los icónicos MB 170, pequeños y muy robustos autos, de diseño de preguerra, con motor Diesel, que rápidamente se convirtieron en el tipo de taxi preponderante en Argentina, particularmente en Buenos Aires, a lo que se agregó en menores cantidades, el MB 180, de diseño más actualizado y tamaño mediano.

Llenaron una sentida necesidad, pues el parque automotor era muy viejo; pero Argentina necesitaba imperiosamente incorporar camiones y chasis para colectivos, pues los en uso eran ya muy anticuados y escasos en número.

En 1955 estaba en marcha el proyecto para producir -no solo “ensamblar”-, camiones y chasis para ómnibus, en Argentina, la que iba a ser también la primera inversión para producir vehículos de carga en el extranjero, por parte de Mercedes Benz.

Pero…”pasaron cosas”, frase acuñada después por cierto político de claro perfil cipayesco, por no decir considerado de mafioso accionar.

Cuando las maquinarias para montar la planta productora de camiones de Mercedes Benz Argentina, estaban a bordo con destino a nuestro país, estalló la muy sangrienta e infame ”revolución fusiladora”, la cual se dedicó con ahínco digno de mejor causa, a destruir todo lo concretado por el peronismo; y abundaron las “operaciones” de denigración de la empresa germana, y su supuesta filiación peronista. En pleno viaje, las maquinarias fueron desviadas a Brasil, donde fueron recibidas con los brazos abiertos…Al año o poco más, estábamos importando camiones y ómnibus de Brasil…¡que iban a ser de industria Argentina! La oligarquía vacuna, seguramente muy contenta, y los milicos gorilas, exultantes por haber abortado otra iniciativa del peronismo.

En el contexto de fuertes impulsos para desarrollar la industria automotriz, del gobierno de Frondizi, Mercedes Benz se radicó en González Catán (Buenos Aires), comenzando a producir en 1959 el camión L312 y su versión de chasis para ómnibus, vehículos que gozaron de gran aceptación.

Se radicaron cuatro empresas para producir camiones y chasis livianos y medianos. En particular, en el mercado de chasis para colectivos urbanos y de media distancia, la preponderancia de marca germana fue notable, abasteciéndolo en el orden del 90 %.

En el marco de la “Revolución Argentina” (1966 – 1973), el único período militar de la segunda mitad del siglo, que no fue crudamente liberal (léase antinacional), se planificó y puso en marcha el Plan Europa, para reequipamiento de las FFAA, con apoyatura tecnológica europea y énfasis en la producción nacional.

En ese contexto, se procedió a reemplazar los ya muy viejos vehículos “guerreros” comprados a EEUU como rezagos de guerra, produciéndose acá vehículos de uso militar tipo todo terreno, y la mayor parte de esas producciones salieron de la planta de González Catán, en particular camiones livianos Unimog, y medianos MB 1113. Esos robustos vehículos, fueron producidos por centenares (los vi en la visita que hice a esa fábrica, en 1974), y transcurridas más de cinco décadas, continúan prestando servicios en las unidades militares.

También se llegó a producir una pequeña camioneta, derivada del auto MB 220, que debía preceder a la fabricación local de ese prestigioso modelo, lo que no se concretó.

Con acentuados altibajos, según gobernaran neoliberales (anti industriales) o períodos de orientación nacional (industrialistas), se llegaron a producir camiones semi pesados y pesados, además de un versátil furgón liviano.

En 2026, como otra víctima de la motosierra destructiva y fuertemente industricida, Mercedes Benz Argentina dejó de producir en nuestro país.

Esperemos que esta destructiva acción industricida, sea prontamente anulada y revertida, para que volvamos a encauzarnos en la positiva y muy necesaria senda del desarrollo socio económico, anulando las claras intenciones de sectores retrógrados y apátridas, los que, de mínima, buscan recrear aquel entorno semi feudal que operaba como subordinado dócil a los mandatos extranjeros, que éramos en las épocas del Centenario; pero de máxima, claramente, buscan la disolución nacional.

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El índice de actividad económica cae en marzo y corta la racha positiva del año

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El nivel de actividad económica en Argentina mostró su primera señal de retroceso en 2026. Según el último informe del Índice Compuesto Coincidente de Actividad Económica (ICA-ARG), marzo cerró con una caída mensual del 0,1% y una contracción interanual del 1,3%, en un contexto donde la recuperación se vuelve heterogénea y pierde impulso en variables clave.

El dato marca un quiebre respecto a los primeros meses del año, donde la economía había mostrado señales de leve mejora. Sin embargo, la dinámica de marzo introduce una tensión central: la estabilización macroeconómica convive con deterioro en empleo, consumo y recaudación, poniendo en duda la consistencia del rebote.

El informe

El Índice Compuesto Coincidente de Actividad Económica de Argentina (ICA-ARG) presentó una variación mensual del -0,1% en marzo, constituyendo el primer dato negativo en lo que va del año, mientras que la variación interanual fue del -1,3%.

Así, el nivel de marzo del ICA-ARG se encuentra un 0,4% por encima de diciembre, pero un 1,4% por debajo del máximo relativo registrado en abril de 2025.

Durante marzo la mayoría de los indicadores tuvieron desempeño negativo, entre los que se destacan los retrasos en las labores agrícolas por el exceso de lluvias y frenos en la incipiente recuperación que se evidenciaba en la industria y la recaudación en los meses previos. Ello se combinó con la continuidad del deterioro del empleo y las ventas minoristas. Entre los datos positivos, resaltan la recuperación en la actividad de la construcción y una buena performance de los patentamientos de vehículos.


1.    Los indicadores del ciclo económico argentino

Al analizar la Tabla 1, se observa que siete de los diez indicadores presentaron tasas mensuales negativas y solo tres tuvieron un desempeño positivo. La Tabla 2, por su parte, señala que casi todas las series componentes del ICA-ARG se ubicaron por debajo del registro de igual mes del año pasado, con excepción del sector agrícola y la construcción/1.

Luego de cinco meses al alza y de alcanzar un récord histórico en febrero, el avance mensual de labores agrícolas registró una caída mensual del 4,3% en marzo. Ello se debió a excesos hídricos severos, especialmente en la provincia de Buenos Aires, que retrasaron las labores agrícolas. En la comparación con igual mes del año pasado, en cambio, presenta un balance positivo, con una suba del 22,1%.

En cuanto a la producción industrial, que había mostrado una leve recuperación en meses anteriores, en marzo se observa una caída del 0,4%, mientras que la variación interanual da cuenta de una merma del 5,7% en los últimos doce meses. A pesar de que las ramas con mayor competitividad continúan con un desempeño positivo –alimentos y bebidas, refinación de petróleo, productos químicos–, en las últimas mediciones tuvieron mayor preponderancia las ramas en las cuales la recuperación todavía no se hace presente –caucho y plástico, metalmecánica, textiles, prendas de vestir, entre otras–.

La actividad de la construcción tuvo en marzo una recuperación del 1,2% mensual, en tanto la comparación con igual mes del año pasado evidencia un incremento del 2,8%. De esta manera, la serie quiebra el entorno de estancamiento en el que se encuentra desde inicios de 2025, aunque la recuperación todavía se da de manera lenta, permaneciendo alrededor de un 20,0% por debajo de los máximos previos.

Las importaciones totales de bienes tuvieron un segundo repunte consecutivo en el tercer mes del año, del 0,6%. Sin embargo, en el mediano plazo se advierte que no hay señales claras de recuperación del indicador, que se encuentra en un entorno recesivo desde enero del 2025. La tasa de cambio interanual, por su parte, da cuenta de una caída del 5,6% respecto a marzo de 2025. Las exportaciones mantienen un buen desempeño e impulsan a la balanza comercial de bienes, que se ubica en niveles similares al observado durante los mejores meses de 2024, cuando las importaciones eran un 25,0% inferiores.

La estimación para marzo de las ventas minoristas da cuenta de un nuevo deterioro, del 0,3%, que deja atrás la incipiente recuperación que evidenció en los últimos dos meses de 2025. Además, la comparación interanual refleja una caída del 8,9%. Particularmente en marzo, la caída de las ventas en centros de compras más que compensó leves subas en las ventas en supermercados, autoservicios mayoristas y comercios de electrodomésticos y artículos del hogar.

Otro de los indicadores con desempeño positivo en el primer trimestre de 2026 está conformado por los patentamientos de vehículos nuevos, que presentaron una tasa de cambio mensual del 2,1%. De esta manera, la serie parece dejar atrás el importante deterioro sufrido en el segundo semestre del año pasado, beneficiado por mejoras en las tasas de interés y la estabilidad en el mercado cambiario. Sin embargo, la tasa de cambio interanual permanece en terreno negativo (-3,0%).

La recaudación total del gobierno nacional es otro de los componentes del ICA-ARG que había presentado algunos meses de leve recuperación, pero que se revirtió en base a los últimos datos disponibles. En marzo, este indicador presenta una variación prácticamente nula, del -0,02%, y no muestra signos positivos en lo que va del año. En la comparación interanual se observa una caída del 6,8%. En el último mes, la baja de la recaudación por impuestos internos (DGI) no logró ser compensada totalmente por el incremento mensual de la recaudación por impuestos aduaneros (DGA).

Otra de las variables que no presenta signos de recuperación es el número de asalariados privados registrados, que acumula diez meses consecutivos de caídas. Para marzo se estima una caída del 0,1% mensual, en tanto la tasa de cambio interanual exhibe una merma del 1,9%. Ello, representa alrededor de 120 mil puestos menos registrados en el sector privado con relación a igual mes del año pasado.

Por su parte, para la tasa de entrada al mercado laboral en marzo se estima una baja del 0,5%, luego de tres meses de recuperación. En la comparación interanual, se observa un nivel prácticamente idéntico al de marzo de 2025, con una variación de -0,4% (fue 1,92 en marzo de 2025 y 1,91 el último mes/2).

Por último, la remuneración bruta total de los empleados privados registrados se estima con una caída en marzo del 0,4%, alcanzando una merma en los últimos doce meses del 2,4%. De esta manera, la aceleración de la tasa de inflación puso un freno en la leve recuperación de los salarios que se había observado en los primeros dos meses del año.

2.    Síntesis y perspectivas

En los informes de los meses previos se advertía que, a pesar de que el nivel general de actividad económica presentaba signos positivos, la recuperación no alcanzaba a todos los sectores y persistían variables relevantes en deterioro –principalmente el empleo registrado y el consumo masivo–. Durante el último mes, a dichos indicadores se le sumaron otros factores que inclinaron la balanza hacia una variación mensual negativa: un amesetamiento en la senda ascendente del sector agrícola, junto a una reversión de la incipiente recuperación de la recaudación y del sector industrial. De esta manera, se observa una variación mensual negativa en marzo en el ICA-ARG, aunque los datos positivos de enero y febrero compensan para una variación trimestral positiva, del 0,5%.

El deterioro de la actividad también se ve reflejado en el Índice Compuesto Líder de Actividad de Argentina (ILA-ARG), que tuvo una caída del 0,2% en la última medición, interrumpiendo cuatro variaciones mensuales positivas consecutivas. De los doce indicadores líderes, solo cuatro aportaron con signo positivo, entre los que se destacan el patentamiento de maquinarias, el índice de precios de materias primas de exportación y el índice de tipo de cambio real multilateral. Entre los indicadores con desempeño negativo, se destacan los índices bursátiles, las transferencias de vehículos usados, las ramas líderes del sector industrial y el índice de confianza del consumidor.

A modo de síntesis, a pesar de que se mantienen los efectos positivos de la estabilización cambiaria y la baja de las tasas de interés, que se reflejaron particularmente en la construcción y en el consumo de bienes durables –patentamientos de vehículos y de maquinarias y ventas de electrodomésticos–, el último mes se ralentizó el otro driver que traccionaba los meses anteriores –el sector agrícola–, mientras que la mayor tasa de inflación también afectó de manera negativa variables importantes –salarios y recaudación–. De esta manera, la notoria heterogeneidad que se observa en el contexto económico nacional se mantiene, y la trayectoria futura de la inflación y el crédito resultarán clave para que la expansión se difunda hacia los sectores rezagados.
 

/1 La tonalidad de colores en las tablas se gradúa en base a la mayor tasa de cambio positiva y negativa, respectivamente, que haya presentado cada serie en su último ciclo completo (valle-pico-valle).

/2 La tasa de entrada al mercado laboral es un indicador expresado en tasas porcentuales, por lo cual para la construcción del ICA-ARG la misma se introduce como diferencia, en lugar de tasa de cambio. Sin embargo, en el análisis presentamos sus variaciones como tasas de cambio porcentual, para facilitar su lectura, en lugar de diferencia de puntos porcentuales en su nivel.

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Argentina y Paraguay sellan un acuerdo para atraer inversiones y reactivar el comercio bilateral

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Argentina y Paraguay avanzaron en la firma de un Memorándum de Entendimiento (MOU) entre PromArgentina y REDIEX, en un gesto que apunta a reforzar el clima de inversión y profundizar el comercio bilateral. La firma se concretó en Buenos Aires, con participación de autoridades de ambos países, en una instancia que combina agenda económica y señal política.

El dato central es el objetivo explícito: ordenar la cooperación para promover inversiones y ampliar negocios entre ambos mercados. En palabras del presidente ejecutivo de PromArgentina, Diego Sucalesca, el acuerdo busca “fomentar oportunidades de inversión mutuamente beneficiosas, planificar negocios y facilitar el intercambio de experiencias dentro de la comunidad empresarial”.

El movimiento no es aislado. Se inscribe en una estrategia más amplia de reposicionamiento regional, donde la relación con Paraguay aparece como un canal operativo dentro del Mercosur. La pregunta que queda abierta es si este tipo de acuerdos puede traducirse en flujo concreto de inversiones o si queda limitado a una señal institucional.

Un marco institucional que busca consolidarse

El entendimiento firmado entre PromArgentina —la agencia encargada de la promoción de inversiones y comercio internacional— y REDIEX —su par paraguaya— establece un esquema de cooperación formal para articular políticas y facilitar la interacción entre empresas.

Más allá del lenguaje técnico, el acuerdo apunta a reducir fricciones en la operatoria bilateral: facilitar rondas de negocios, coordinar agendas empresariales y generar condiciones más previsibles para el sector privado.

En ese marco, ambos gobiernos acordaron intensificar el comercio bilateral y promover la participación de empresas paraguayas en eventos organizados por Argentina. Uno de los primeros hitos será la posible presencia en Argentina Alimenta, la exposición global de la industria alimentaria que se realizará del 17 al 19 de noviembre en Buenos Aires.

El trasfondo institucional es claro: el Mercosur, integrado por Argentina, Paraguay, Brasil y Uruguay, sigue siendo la principal plataforma de integración económica regional. Este acuerdo bilateral funciona como una herramienta concreta dentro de ese esquema más amplio.

Comercio en expansión, pero con margen para crecer

Los números explican por qué ambos países buscan profundizar el vínculo. En 2025, Paraguay se ubicó como el 12° destino de las exportaciones argentinas, con un total de USD 1.334 millones. Dentro del Mercosur, es el segundo socio comercial, detrás de Brasil.

El intercambio tiene una estructura definida. El complejo petrolero y petroquímico lidera las exportaciones con USD 416 millones, seguido por el sector automotriz, con USD 123 millones, donde los vehículos representan el 95% del total.

Además, el crecimiento no se limita a grandes compañías. 2.098 empresas argentinas exportaron a Paraguay en 2025, lo que implica un aumento de 127 firmas respecto al año anterior. Este dato muestra una mayor capilaridad del comercio bilateral.

A nivel territorial, la provincia de Buenos Aires concentra la mayor parte de los envíos, con cerca de USD 808 millones, seguida por Santa Fe y Córdoba.

Señales hacia adentro y hacia la región

El acuerdo fortalece a los organismos técnicos de promoción comercial, que ganan centralidad en la estrategia económica. También posiciona a Paraguay como un socio prioritario en una etapa donde Argentina busca ampliar mercados sin depender exclusivamente de grandes economías.

En términos políticos, el entendimiento envía una señal de coordinación dentro del Mercosur, en un contexto donde el bloque enfrenta desafíos para consolidar una agenda común. La decisión de avanzar por la vía bilateral puede leerse como un intento de acelerar resultados sin esperar consensos más amplios.

Desde el punto de vista económico, el impacto dependerá de la capacidad de transformar estos acuerdos en operaciones concretas. La participación en ferias, las rondas de negocios y la articulación empresarial aparecen como los primeros test.

Un vínculo con potencial, pero en construcción

El acuerdo abre una nueva etapa en la relación entre Argentina y Paraguay, pero todavía en fase inicial. La clave estará en cómo evoluciona la implementación: si logra traducirse en inversiones efectivas y mayor volumen comercial o si queda en un marco de cooperación formal.

En las próximas semanas, el foco estará puesto en la ejecución: participación empresarial, concreción de negocios y continuidad del diálogo institucional. También en la capacidad de sostener esta agenda en un contexto regional donde cada país redefine sus prioridades.

El movimiento ya está hecho. Ahora resta ver si el Mercosur encuentra en estos acuerdos bilaterales un camino para reactivar su dinámica o si las tensiones internas del bloque vuelven a marcar el ritmo.

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Yerba desregulada: la producción perdió USD 260 millones y la deuda industrial creció 53%

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En un comercio de Entre Ríos se consiguen cinco paquetes de yerba Soberanía a 13.800 pesos el kilo. La yerba Progreso se ofrece a 800 el medio kilo. En un hipermercado, Playadito se consigue a 3.299 pesos y la Marolio a 1.999. Todos precios que rompen el mercado y que hacen imposible pensar en aumentar el valor de la hoja verde. La “competencia” provocada por la desregulación se está mordiendo la cola y las principales industrias pierden mercado por la irrupción de marcas económicas, beneficiadas con la compra de materia prima barata. Pisar los precios en góndola tiene también un efecto sobre la industria tradicional -las grandes marcas-, que se tiene que acostumbrar a competir con valores que no alcanzan para cubrir los costos de producción y operación, que se dispararon con la economía liberada: energía y combustible son las principales cargas. Básicamente trabajan al costo. 

La maquinaria está bajo presión. Según fuentes del sector industrial, algunos bancos comenzaron a analizar los pedidos de la industria bajo una luz amarilla, de riesgo. Esa calificación perjudica a los molinos y secaderos, que necesitan financiamiento. Lo que antes se conseguía apenas con la marca, ahora es mirado con lupa. Y más caro. Obviamente, esa situación perjudica a toda la cadena y en última instancia a los productores, que están peleando por un mejor precio. 

“Ojalá que a poquito empiece a recomponerse el precio. Creo que nos beneficiamos toda la cadena y todos, desde la estación de servicio, el almacén, toda la comunidad”. La frase no es de un productor, sino de un industrial que comienza a sentir los efectos de la desregulación. 

El cuadro de la cadena yerbatera muestra un descalce extremo entre costos y precios que explica el deterioro del sector productivo. Con un costo estimado por el INYM de $423,99 por kilo y un precio teórico con margen del 30% de $551,19, el productor terminó recibiendo en promedio apenas $240 por kilo, lo que implica una pérdida directa de $311,19 por kilo. Proyectado sobre una producción de 889.253.082 kilos de hoja verde en 2025, el resultado es una transferencia negativa de ingresos de $276.726 millones, equivalentes a unos USD 200 millones.

A marzo de 2026, el deterioro de la ecuación económica se profundiza sin freno. El costo de producción, ajustado por una inflación acumulada del 16,8% entre octubre y marzo, pasa de $423,99 a $495,22 por kilo, lo que eleva el precio teórico con margen al $643,79. Sin embargo, el precio efectivamente pagado al productor se mantiene en torno a los $240, lo que eleva la pérdida a $403,79 por kilo

Proyectado sobre el mismo volumen de producción de 2025 (889 millones de kilos), la transferencia negativa de ingresos asciende a $359.071 millones, equivalentes a unos USD 260 millones. Es decir, lejos de corregirse, el descalce entre costos y precios se agrava, consolidando un esquema en el que el productor absorbe cada vez una mayor porción de la crisis de la cadena. 

El núcleo productivo financió al resto de la cadena absorbiendo más de la mitad del valor potencial de su producción.

En paralelo, los datos del sector industrial refuerzan el cuadro de fragilidad. Entre 2023 y 2025, las ventas en el mercado interno pasaron de 285,3 millones de kilos a 266,8 millones, lo que representa una caída acumulada del 7,1%

Sin embargo, en ese mismo período, la deuda bancaria de los principales molinos saltó de $100.170 millones a $153.580 millones, con un incremento del 53,5%. La combinación es clara: caída de ventas y fuerte aumento del endeudamiento. Este patrón revela que la industria no solo enfrenta un mercado más débil, sino que además sostiene su operatoria con mayor apalancamiento financiero, elevando los riesgos de mora y profundizando la inestabilidad de toda la cadena.

Incluso las principales firmas, que exportan y están en números récord, tienen una rentabilidad acotada. El dólar planchado conspira bloquea mejores ingresos, mientras que el precio del combustible o la energía eléctrica se triplicaron. Y nadie puede mover para arriba el dólar exportador, porque la competencia de Brasil o Paraguay, acecha amenazante. 

Un informe del becario del CONICET y egresado de la Universidad Nacional de Misiones (Unam), Guillermo Gering, advierte que, pese al volumen récord exportado en 2025, la Argentina está capturando cada vez menos valor por unidad. Ese año se alcanzaron 58 millones de kilos exportados por 113 millones de dólares, pero con un precio promedio de apenas 1,95 dólares por kilo, el nivel más bajo de los últimos cinco años. Es decir, el crecimiento en volumen no se tradujo en una mejora de rentabilidad, sino más bien en una consolidación de un perfil exportador de bajo valor agregado.

La comparación con Brasil resulta elocuente y expone una brecha creciente en la estrategia productiva. Mientras Argentina colocó más de 58 mil toneladas, Brasil exportó alrededor de 48 mil toneladas, pero generó casi los mismos ingresos en dólares. 

La clave está en el precio: el producto brasileño promedió 2,44 dólares por kilo, un 25% más que el argentino. Según el informe, esto responde a un modelo basado en innovación, desarrollo tecnológico y diversificación de productos -extractos, polvos y derivados- que permiten capturar mayor valor en mercados internacionales cada vez más orientados a la yerba como “superalimento”.

Mientras el mercado global proyecta pasar de 2.400 millones de dólares en 2025 a 4.300 millones en 2035, impulsado por la demanda en Asia y Europa, la Argentina continúa concentrada en la exportación de materia prima para consumo tradicional. En paralelo, los beneficios del crecimiento exportador no se distribuyen en la cadena: “El récord de exportaciones descansa sobre una base de trabajo humano mal remunerado”, advierte Gering.

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