Industria

La Unión Europea consolida su liderazgo como principal inversor en Argentina

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La Unión Europea reafirmó su posición como el principal inversor extranjero en la Argentina. Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), el stock de Inversión Extranjera Directa (IED) proveniente del bloque europeo alcanzó en 2025 un máximo histórico superior a los US$ 73.000 millones, consolidando un liderazgo que se mantiene desde hace décadas y que cobra una nueva dimensión tras la entrada en vigencia del acuerdo Mercosur-Unión Europea el pasado 1° de mayo.

La Unión Europea es el principal inversor extranjero de la República Argentina. En 2025 el volumen de inversiones de la UE marcó récords. España, Países Bajos, Alemania y Francia como protagonistas. Oportunidades en el marco del acuerdo Mercosur – UE.

La inversión extranjera directa (IED) y el comercio internacional constituyen mecanismos complementarios de integración económica. Una mayor articulación comercial puede favorecer más inversiones de la mano de la integración a cadenas globales de valor y la incorporación de tecnología y conocimiento. Con el acuerdo Mercosur – UE vigente desde el 1ro de mayo de este año, resulta relevante analizar la evolución de la inversión proveniente de la Unión Europea en Argentina.

Tal como se ve en el gráfico anterior, la Unión Europea concentra cerca del 40% del stock de inversión extranjera directa (IED) de la Argentina. Es decir, 4 de cada 10 dólares de inversión extranjera radicada en nuestro país consiste en capitales de países de la UE. Esto lo convierte a la vez en el principal inversor extranjero de la República Argentina. No conforme con ello, en 2025 las inversiones de los países del bloque europeo superaron los US$ 73.000 millones, el valor más elevado de la serie histórica para stock de IED en el país.

A pesar de la reducción en su participación relativa respecto de los primeros años analizados (supo representar más de la mitad de la IED del país a principios de este siglo), la inversión europea continuó expandiéndose en términos absolutos. Esto permitió que la Unión Europea mantenga por décadas su posición como principal origen de la inversión extranjera en el país.

Abriendo del bloque europeo entre las 27 naciones que lo conforman, encontramos algunos países protagonistas. Al cierre de 2025, España y Países Bajos encabezaban el ranking de inversores europeos, con stocks de inversión en US$ 25.715 millones y US$ 21.580 millones, respectivamente, al cierre del 2025. Más atrás se ubican Francia, Alemania, Luxemburgo e Italia, completando el grupo de principales orígenes de capital dentro del bloque.

En conjunto, estos seis países explican cerca del 93% del stock de inversión de la Unión Europea en Argentina. La importancia de España y Países Bajos se vincula tanto a la presencia de empresas con operaciones productivas y de comercialización de bienes en el país, así como una amplia gama de servicios, desde bancos hasta empresas de seguros.

Santander, BBVA, Mapfre, Iberia, Zara, Meliá, Cabify, son empresas españolas con inversiones y presencia en el país. Por su parte, empresas provenientes de Países Bajos son Unilever, Heineken, Phillips, entre otras con filiales en Argentina. Reconocidas empresas francesas con inversiones en Argentina son Louis Dreyfus Company, TotalEnergies, Eramet, Peugeot, Citroën, Michelin, Carrefour, Air Liquide, Danone y L’Oreal. Finalmente, Mercedes-Benz, Volkswagen, Bayer, BASF, Siemens son relevantes empresas alemanas con inversiones en Argentina.

La composición por países refleja también cómo la relación de inversión entre Argentina y la Unión Europea se sustenta en diversos sectores de la actividad económica. Más allá de ello, aquí los protagonistas son la industria, la energía, la minería, el sector automotriz, los servicios financieros y las telecomunicaciones.

La inversión extranjera directa de la UE en Argentina se concentra principalmente en la industria manufacturera y la explotación de minas y canteras. Al cierre de 2025, estas actividades acumulaban stocks de inversión por US$ 26.037 millones y US$ 18.387 millones, respectivamente.

La relevancia de estos sectores refleja tanto el peso histórico de la actividad industrial dentro de la economía argentina, así como el creciente atractivo de los recursos naturales, particularmente en un contexto de expansión de proyectos vinculados a la minería. Detrás de estos rubros se ubicaron el comercio, la información y las comunicaciones y las actividades financieras, que también exhiben una importante participación dentro del stock de inversión extranjera.

La experiencia internacional muestra que los acuerdos comerciales con la Unión Europea suelen estar acompañados por una expansión de los vínculos de inversión. Según datos del BID, los países que suscribieron acuerdos con el bloque registraron importantes incrementos en el stock de inversión europea durante los años posteriores a su entrada en vigor.

Entre los casos analizados, Chile exhibió un aumento cercano al 278% en el stock de inversión europea desde la firma de su acuerdo en 2003 hasta el 2023, mientras que Costa Rica registró una expansión del orden del 368% en 10 años y Colombia del 82% en la misma década (2013-2023). Por su parte, Egipto y Sudáfrica mostraron crecimientos particularmente significativos, de aproximadamente 924% y 1.057% respectivamente desde los años que firmaron sus acuerdos (2004 y 2000). México también se destaca, con un incremento cercano al 569% entre la entrada en vigor de su acuerdo en el 2000 y el 2023.

De esta manera, el acuerdo Mercosur – UE da estabilidad regulatoria como mayor posibilidad de integración a las cadenas de valor vinculadas al bloque. La UE es el principal inversor externo del Mercosur, pero el Mercosur es el 5to destino de IED de la UE. Si bien la evolución de la inversión responde a múltiples factores económicos e institucionales, estos antecedentes nos muestran cómo una mayor integración comercial y la certidumbre de un acuerdo de asociación pueden contribuir a fortalecer los flujos de capital de la República Argentina.

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El poder de compra de los salarios en Misiones volvió a niveles de hace casi dos años

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Misiones cierra el primer trimestre de 2026 con una noticia que conviene mirar con atención: el salario promedio del sector privado registrado volvió a caer en términos reales. El dato de marzo exhibe una baja real interanual del 2,2% y una contracción mensual desestacionalizada del 1,8%, y esto no es un sobresalto aislado, sino la confirmación de una tendencia que se viene consolidando desde octubre del año pasado. Para esto, debemos hacer un breve repaso de cómo fue el desarrollo reciente de este indicador.

En el primer trimestre de 2025, los salarios privados misioneros llegaron a crecer más de 20% en términos reales contra igual período de 2024, un rebote potente aunque en gran parte, derivado de un efecto estadístico tras la fuerte licuación de finales de 2023 y principios de 2024. Ese envión se fue apagando mes a mes durante todo 2025 hasta llegar a octubre que comenzó a marcar nuevamente retrocesos. A partir de allí, se sucedieron caídas consecutivas en el período octubre 2025-marzo 2026

En concreto, el salario promedio de los trabajadores privados formales misiones cayó 1,0% en enero, -2,3% en febrero y -2,2% en marzo, todo en la comparación interanual.

Pero al mismo tiempo, hay otro dato relevante que agrava el escenario: la serie mensual (desestacionalizada para filtrar el ruido de los aguinaldos y otros efectos de calendario) presenta un cuadro aún más preocupante. Entre enero y junio de 2025, salvo en marzo, el salario mostraba crecimiento mensual real; sin embargo, hacia julio cambió la trayectoria y, desde allí, el salario no se recuperó: cayó de manera sistemática entre julio de 2025 y marzo de 2026 en la comparación mensual. Esto produjo que el salario de marzo 2026 (desestacionalizado) muestre el nivel más bajo desde junio de 2024. Es bueno para esto ver el número concreto: en marzo, el salario promedio misionero fue de $1.409.410; a su vez, el salario de junio 2024 (medido en moneda constante a precios de marzo 2026) era de $1.410.226. Así, el salario misionero, en términos de poder de compra, retrocedió unos 21 meses.  

En la comparación acumulada trimestral, se observa que el primer trimestre de 2026 marcó una caída salarial del 1,8% contra igual período de 2025, al tiempo que está -1,2% respecto a igual período de 2023. 

Como siempre, hay una gran heterogeneidad sectorial. En primer lugar, cabe analizar qué sectores son los que “pagan mejor” que otros. Tomando el dato puntual de marzo, hay seis sectores con salarios promedios mayores al total general provincial y otros siete por debajo, aunque tienen diferentes niveles de representatividad en términos de cuánto empleo tienen cada uno.

Electricidad, Gas y Agua es el sector con el mayor salario promedio misionero, con $ 3.091.891 en marzo 2026, ubicándose 119% por encima del promedio general provincial; sin embargo, emplea a sólo el 2% de los trabajadores privados formales de Misiones. En segundo lugar queda la Intermediación Financiera con $2.805.025 (99% superior al promedio provincial) que emplea apenas al 1% de los trabajadores. Luego, se ubica los Servicios de Transporte, Almacenamiento y Comunicación con $2.103.161 y concentra el 9% del empleo formal; cuarto queda la Industria Manufacturera con $1.577.821 y participa del 20% del empleo. Más atrás están los Servicios Sociales y de Salud con $1.556.228 y el 4% del empleo; y cierran los Servicios Comunitarios, Personales y Sociales n.c.p con $1.508.903 y explican el 8% del empleo. Es decir, los seis sectores con sueldos promedio mayor a la media provincial concentran menos de la mitad del empleo total misioneros; en concreto, el 43% del mismo.

A su vez, los sectores con salarios promedios inferiores a la media provincial son: Comercio con $1.359.731 (22% del empleo), Hoteles y Restaurantes con $ 1.301.869 (4% del empleo), Servicios Inmobiliarios, Empresariales y de Alquiler con $ 1.190.323 (6% del empleo), Explotación minera con $ 1.159.024 (0,2% de los trabajadores), Construcción con $ 1.045.133 (4% del empleo), Enseñanza con $ 951.609 (13% de la masa laboral) y cierra el Agro con $ 780.712 (explica el 7% del empleo). De este modo, los siete sectores con salarios promedio inferior a la media provincial explican el 57% del empleo

Ahora bien, ¿Cómo fue el desempeño relativo de estos sectores en el primer trimestre acumulado? Hay apenas dos sectores que lograron crecimiento: Electricidad, gas y agua con +1,0% y Servicios Comunitarios y otros con +4,4%

En cambio, el resto muestra contracción de diferente intensidad: los que “pierden menos” son la Construcción (-0,2%), la Industria Manufacturera (-0,5%) y Servicios de Transporte y otros (-1,0%) siendo los únicos casos con bajas igual o inferior a -1,0% real interanual acumulado y son, además, los únicos que bajas inferiores al total general provincial de -1,8%. Los otros exhiben descensos de mayor magnitud, siendo los más fuertes los registrados en Enseñanza (-5,2%), Hoteles y Restaurantes (-6,0%) y Explotación minera (-7,4%). 

En términos de volumen de empleo representado, la mejora salarial llegó a sólo el 9% de los trabajadores privados formales; el 33% perdió menos que el promedio provincial; y el 58% perdió más que la media general provincial. 

El dato misionero del primer trimestre del año es malo per se pero ¿Qué tan malo es respecto al resto de las provincias? En el acumulado de los primeros tres meses del año, solo tres provincias mostraron mejoras: Catamarca con +5,0%, San Juan con +0,8% y Formosa con +0,3%. A su vez, dos provincias no exhiben variación: Río Negro y La Pampa con 0,0% y, el resto, a la baja. Dentro de estos últimos, la caída misionera está a mitad de tabla: se ubica novena entre el grupo de veinte subnacionales con descensos y, en ese marco, la caída es inferior a la de Chaco (-2,4%) y a la de Corrientes (-3,3%), y se ubica lejos de los descensos más extremos (Chubut con -8,0%).   

Más allá de las diferencias sectoriales y del hecho de que Misiones no se ubique entre las provincias con peores desempeños del país, el balance del primer trimestre deja una señal clara: el proceso de recuperación salarial (en gran parte por efecto estadístico) que había caracterizado buena parte de 2025 quedó atrás y el poder de compra se deteriora cada día mes, con agravantes fuertes que impiden pensar que pueda haber una recuperación sólida hacia adelante. Sumado al hecho de que el mercado laboral formal se achica cada vez más, la conclusión es clara: el modelo económico que impera en la Nación golpea de lleno a la provincia.

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Misiones impulsa una agenda común para las economías regionales y busca fortalecer la integración del NEA

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La provincia de Misiones volvió a posicionar el debate sobre el desarrollo productivo regional en la agenda nacional. Durante el 1° Foro de Economías Regionales de la República Argentina, realizado en Santiago del Estero, la subsecretaria de Industria, Micaela Gacek, planteó la necesidad de consolidar una estrategia conjunta entre las provincias para potenciar la competitividad, atraer inversiones y ampliar la inserción internacional de las producciones del interior.

La funcionaria sostuvo que estos espacios representan una oportunidad para construir consensos entre los distintos actores públicos y privados, avanzar en agendas compartidas y fortalecer los vínculos institucionales con organismos y mercados internacionales. En ese sentido, afirmó que la articulación entre provincias resulta clave para enfrentar los desafíos que hoy atraviesan las economías regionales.

“Estos espacios sirven para definir agendas comunes, fortalecer los vínculos internacionales y promover la inversión”, señaló Gacek durante su participación en el encuentro, que reunió a más de 300 empresarios, productores, funcionarios y especialistas de distintos puntos del país.

El foro tuvo como eje central la búsqueda de herramientas que permitan fortalecer el desarrollo productivo del interior argentino, con especial énfasis en el agregado de valor en origen, la articulación público-privada y la internacionalización de las cadenas productivas.

Durante la jornada se desarrollaron paneles institucionales y técnicos donde referentes del sector privado compartieron experiencias vinculadas a la exportación de productos cárnicos, miel y alfalfa, exponiendo los procesos que les permitieron consolidar mercados internacionales y diversificar sus destinos comerciales. En ese marco, la yerba mate también ocupó un lugar destacado como uno de los principales productos de las economías regionales con creciente proyección exportadora.

Misiones propone fortalecer la representación regional del NEA

Uno de los planteos impulsados por la delegación misionera fue avanzar en una mayor integración institucional entre las provincias del nordeste argentino.

Gacek explicó que durante el foro se analizó la posibilidad de crear una oficina de representación del NEA que permita coordinar acciones conjuntas, fortalecer la promoción regional y generar una agenda compartida para atraer inversiones y mejorar el posicionamiento de la región en mercados nacionales e internacionales.

No obstante, aclaró que la propuesta aún se encuentra en una etapa de discusión y que todavía no existe una definición formal respecto de su implementación.

La iniciativa apunta a dotar al bloque regional de una herramienta institucional que facilite la coordinación de políticas productivas, la promoción comercial y la búsqueda de oportunidades de financiamiento para proyectos estratégicos.

Un espacio para construir políticas de desarrollo productivo

El 1° Foro de Economías Regionales se consolidó como un ámbito de intercambio entre gobiernos provinciales, empresas y organizaciones vinculadas a la producción, en un contexto donde las economías del interior enfrentan desafíos asociados a la competitividad, la logística, la apertura de mercados y el acceso a inversiones.

La participación de Misiones ratifica la estrategia provincial de fortalecer su presencia en ámbitos de articulación federal y de impulsar políticas que favorezcan la industrialización, el agregado de valor y la inserción internacional de su matriz productiva, especialmente en sectores emblemáticos como la yerba mate y otras actividades con potencial exportador.

En ese escenario, la provincia busca posicionarse no solo como un actor relevante dentro de las economías regionales, sino también como promotora de una mayor integración del norte argentino para potenciar las capacidades productivas y comerciales del NEA.

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Alem reducirá un 20% la Tasa de Industria para sostener el empleo privado

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El intendente de Leandro N. Alem, Matías Sebely, anunció el envío al Concejo Deliberante de un proyecto destinado a reducir en un 20% la Tasa de Industria, una medida orientada a fortalecer la competitividad del sector productivo local y preservar las fuentes de trabajo vinculadas a la actividad industrial.

La iniciativa contempla una disminución de la alícuota vigente del 0,4% al 0,32% final, con el objetivo de aliviar la carga tributaria sobre las empresas radicadas en el municipio y generar incentivos para la creación y el sostenimiento del empleo formal.

Según se explicó, el beneficio estará directamente vinculado a las firmas que acrediten generación de puestos de trabajo registrados, buscando premiar la inversión productiva y la contratación de mano de obra local.

Desde el municipio señalaron que la reducción de la recaudación derivada de esta medida será absorbida mediante una política de austeridad y moderación del gasto público, sin trasladar costos adicionales a los contribuyentes.

“Mientras las mayores cargas tributarias provienen de otros niveles del Estado, desde el municipio hacemos nuestro aporte para acompañar al sector productivo”, explicó Sebely.

La ciudad de Alem cuenta con alrededor de 4.000 puestos de trabajo vinculados a la actividad industrial, por lo que la propuesta busca convertirse en una herramienta de respaldo para las empresas y los trabajadores en un contexto económico desafiante.

La iniciativa se enmarca en una estrategia de fortalecimiento de la producción local, bajo la premisa de que proteger a la industria implica también resguardar el empleo y el movimiento económico de la ciudad.

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El comercio externo de la Argentina sigue por buen camino en un mundo cada vez más fragmentado

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Por Marcela Cristini y Guillermo Bermúdez / FIEL – El comercio y las inversiones internacionales son ejes centrales para el desarrollo de la Argentina, reconocidos como tales en el actual programa de gobierno. El objetivo de la política económica de ganar una mayor inserción internacional busca solucionar la escasez histórica de divisas para financiar el crecimiento y acelerar la modernización y el desarrollo de nuestro país.

La iniciativa local se ha dado en un momento crítico de las relaciones políticas y económicas del mundo, como ya se viene advirtiendo desde esta sección de Indicadores de Coyuntura. En lo político, las relaciones internacionales evolucionan con una marcada inestabilidad que incluye avances y retrocesos en los graves conflictos armados en curso (invasión rusa a Ucrania y guerra entre Irán y Estados Unidos/Israel), crecimiento del armamentismo, incluida la amenaza nuclear y distanciamiento entre aliados históricos (crisis de la OTAN) entre los aspectos más notables.

Los cambios son tan importantes como frecuentes y obligan a mantener el diagnóstico y las perspectivas actualizadas. En el plano económico mundial, el crecimiento volvería a disminuir en 2026 con pronósticos del 3,1% al 2,6% dependiendo de la evolución de los conflictos y la consecuente moderación de los precios internacionales de la energía. En el caso del conflicto actual en el Golfo Pérsico, los analistas internacionales ven cerca las posibilidades de un plan de paz que ayudaría a impulsar nuevamente el crecimiento mundial en 2027. También se prevé un aumento de la inflación, en especial en los Estados Unidos, y de la deuda internacional, con algún riesgo para la estabilidad financiera. En ese escenario, el comercio mundial mantiene una notable resiliencia. Luego de un importante aumento de su valor en 2025, el año 2026 muestra un primer cuatrimestre con un 7,5% de aumento en el valor del comercio de bienes y servicios, manteniendo la dinámica en bienes y con un recorte en el crecimiento de los servicios.  Parte de estos resultados se explican por el aumento de precios de los productos básicos (commodities) liderados por el petróleo y por la redistribución del comercio mundial a partir del “desacople” entre los Estados Unidos y China.

La competencia entre los Estados Unidos y China, en el marco de un intercambio comercial bilateral muy favorable al segundo país, tuvo un punto de aceleración luego de la pandemia del COVID 19. El gobierno demócrata del Presidente Biden ya había tomado medidas de protección al abastecimiento estratégico de los Estados Unidos y una política industrial de apoyo a la competitividad de las industrias locales. Desde abril de 2025, el gobierno del Presidente Trump hizo explícito el enfrentamiento económico entre los dos países por la vía de fijación de altos aranceles. Las medidas de represalia entre ambos países se matizaron con retrocesos tácticos y reuniones periódicas. Desde entonces, el comercio bilateral se redujo significativamente (ver Gráfico 1).

Gráfico 1

Fuente: FIEL con base en datos Bureau of Labor Statistics, USA.

En efecto, por detrás del escenario de fragmentación mundial creciente sigue vigente la competencia económica y también geopolítica entre las dos primeras economías globales. Las reuniones entre sus máximos líderes se caracterizan por buscar la reducción de las tensiones bilaterales sin presentar soluciones efectivas a los problemas (normalización de relaciones China-Taiwán, amenazas de limitación de exportación china de tierras raras, represalias de los Estados Unidos por falta de control en la provisión china de fentanilo, restricciones bilaterales al intercambio de nuevas tecnologías). Los presidentes Trump y Xi Jinping se reunieron 7 veces desde 2017 y en 2025-26 tuvieron dos reuniones en el marco del ya mencionado “desacople” comercial entre ambas economías.

En ese contexto, y en ausencia de tendencias reconocibles, los analistas utilizan técnicas prospectivas de escenarios para trazar estrategias. Estas técnicas parten de reconocer la situación de las principales variables que dan forma a las relaciones políticas y económicas internacionales para, a continuación, proyectar su evolución en escenarios alternativos. Generalmente se construirïa un escenario de tendencia, uno optimista, otro pesimista y alguno con algunas modificaciones frente a la tendencia principal. La dificultad actual es que tanto la ruptura del mundo multilateral en lo económico como del mundo unipolar en lo político, complica la proyección de una tendencia dominante a la vez que los escenarios pesimistas llevarían a resultados con gravísimas consecuencias al involucrar riesgos de ataques con armamento nuclear.

Por su parte, los países en desarrollo se encuentran alejados de los conflictos, pero enfrentan sus consecuencias. Si bien el crecimiento de estos países será en promedio más alto que el de los países avanzados en 2026, su tasa es mucho menor que la registrada durante el período de la globalización. En particular, en el caso de China la tasa pronosticada es del 4%, menos de la mitad de su tasa histórica reciente. También el resto de las economías en el Este asiático, las del Sur de Asia (India es la excepción con una tasa pronosticada del 6,5%) y las de Europa del Este tendrán tasas de crecimiento menores a las del año 2025. Las economías de América Latina alcanzarían un crecimiento del 2,2% (CEPAL), destacándose la Argentina con una tasa del 3,3%, mientras que México y Brasil estarían por debajo del promedio.

En términos del comercio mundial, los actuales conflictos llevaron a una intensificación de los flujos Sur-Sur. Las proyecciones para América Latina son de un crecimiento por debajo del promedio de esos flujos, en particular para el Mercosur, que todavía mantiene un nivel bajo de inserción mundial. Por último, el crecimiento de los flujos de inversión extranjera directa se ha concentrado en los países más avanzados con mermas para los países en desarrollo. En el caso de América Latina, México y Brasil siguen concentrando el 70% del total de los flujos de ingreso de inversiones. Los inversionistas en nuestra región se concentran en sectores estratégicos de recursos naturales.

El caso de la Argentina presenta algunas particularidades positivas derivadas de su reforma económica y de un buen año en términos de clima que favoreció una cosecha récord. En el capítulo del comercio exterior, el primer cuatrimestre de 2026 mostró novedades importantes en el crecimiento y en el patrón exportador, luego de un buen 2025 con un crecimiento del 9,3%. Así, las exportaciones argentinas de bienes del primer cuatrimestre totalizaron USD 30.820 millones, equivalente a un incremento de 21,5%. Las importaciones cayeron un -6,4% en línea con el menor nivel de actividad económica y la amplia recomposición de inventarios de los dos años anteriores.

En cuanto a la composición del comercio, las exportaciones de productos primarios y de la agroindustria mantienen su importancia con un 57% del total exportado y con un crecimiento del 31% y 8,6%, respectivamente. Como tendencia importante, la balanza de combustibles muestra un crecimiento de su saldo positivo como consecuencia del aumento de la producción de petróleo. Este resultado no muestra aún el impacto pleno del potencial de los yacimientos de gas no convencional de Vaca Muerta. Se estima un saldo positivo de USD 12000 millones proveniente de este sector para 2026 como resultado del aumento del volumen exportador, pero también por el significativo aumento de los precios internacionales derivado del conflicto entre Irán y Estados Unidos/Israel. En el caso de la industria automotriz, que es la exportación manufacturera más relevante de nuestro país, aunque la balanza se mantiene negativa, el primer cuatrimestre muestra la continuidad en el aumento de las exportaciones (28,8%), con base en los vehículos para transporte de mercancías.

Como parte del objetivo de ampliación de la inserción internacional de nuestro país, la firma reciente de acuerdos comerciales con la Unión Europea y el EFTA en el marco del MERCOSUR y del acuerdo bilateral con los Estados Unidos, muestran un sendero inicial prometedor.  En el caso de la Unión Europea, Argentina fue el primer miembro de MERCOSUR en ratificar el acuerdo y ocupar los cupos de exportación de algunos productos agroindustriales (huevos, miel). En una primera etapa estas cuotas se están cubriendo por orden de llegada y está pautada una negociación entre los miembros del MERCOSUR para coordinar su reparto. Este proceso está previsto para los próximos meses y no estará exento de roces hasta alcanzar algún mecanismo de asignación. En el caso de los Estados Unidos, la ampliación del cupo de importaciones de carne vacuna permitió un importante envío en el primer cuatrimestre de este año (en torno a 20000 toneladas).

A la vez, la política oficial se ha orientado a reducir la carga impositiva sobre los productos exportables con bajas de derechos de exportación. Como se ha repetido desde este espacio muchas veces, estos derechos se encuentran entre los instrumentos tributarios más distorsivos de la producción y las inversiones y reducen las oportunidades de crecimiento de largo plazo. Por esta razón son sólo utilizados excepcionalmente en el resto del mundo, mientras nuestro país ha abusado de su utilización a lo largo de nuestra historia. Durante el anterior gobierno (presidencia de A. Fernández) estos impuestos representaron el 8% de la recaudación total, para reducirse a un poco más del 4% en la actualidad, en el marco de un sendero descendente al que se ha comprometido el actual gobierno (Gráfico 2).

Gráfico 2

Fuente: FIEL con base en Ministerio de Economía de la Nación.

Estos aspectos describen las fortalezas que está adquiriendo nuestro país, a las que se han sumado varias iniciativas para atraer nuevas inversiones a través de regímenes especiales como el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y el Régimen de Incentivos para Medianas Inversiones (RIMI), que serían continuados por un “Súper RIGI”. Este último se orientaría a la creación de nuevas industrias y pensado para completar las cadenas de valor a partir de la explotación de recursos naturales como el litio o los productos de la energía. En todos los casos, las normas incluyen la amortización acelerada de inversiones y la devolución anticipada de los saldos tributarios favorables (IVA) entre los principales beneficios.

En síntesis, hasta el inicio del segundo cuatrimestre de 2026, el balance de la situación comercial externa parece favorecer a la Argentina, pese a los riesgos internacionales. La continuidad de esta tendencia dependerá de seguir reconociendo y corrigiendo nuestras debilidades históricas, promoviendo la inserción internacional y la ampliación de las inversiones.

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