Industria

La apertura sin control y la desregulación dejan heridas abiertas en la economía de Misiones

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Hay indicadores que miden la temperatura de una economía y otros que miden la solidez de su tejido productivo. La cantidad de trabajadores registrados pertenece a la primera categoría: sube y baja con el ciclo económico y suele recuperarse cuando la actividad rebota. La cantidad de empleadores (personas físicas o jurídicas que declaran al menos un trabajador) pertenece a la segunda. Cuando una empresa cierra, no vuelve a abrir automáticamente cuando mejora el contexto. Se pierde capital organizacional, relaciones comerciales, clientela, experiencia y conocimiento acumulado. La destrucción de firmas es, en términos económicos, un fenómeno de histéresis: deja cicatrices.

Por eso conviene observar con atención lo que muestran los datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo para Misiones. En abril de 2026 la provincia registró 8.399 empleadores privados activos, el nivel más bajo desde, al menos, enero de 2023 y un nuevo piso durante la gestión de Javier Milei. Frente a abril de 2025, la caída fue del 7,2% (-653 empleadores). Respecto de noviembre de 2023, el último mes previo al cambio de gobierno nacional, alcanza el 11,4% (-1.081 firmas). Y si la comparación se hace contra el máximo de la serie, registrado en septiembre de 2023, la pérdida asciende a 1.414 empleadores, equivalente al 14,4% del entramado empresarial provincial.

La magnitud del deterioro se aprecia mejor en la comparación nacional. Mientras Misiones perdió 7,2% de sus empleadores en el último año y 11,4% desde noviembre de 2023, el promedio argentino mostró bajas del 2,8% y 5,2%, respectivamente. Es decir, la crisis económica destruye empresas en Misiones aproximadamente al doble de velocidad que el conjunto del país. No se trata de un fenómeno exclusivamente misionero (otras provincias, especialmente del norte argentino, también atraviesan fuertes retrocesos) pero sí de uno de los casos más severos.

La cronología también aporta información relevante. Sería un error imaginar un deterioro lineal desde diciembre de 2023. Los datos muestran una dinámica distinta. Entre noviembre de 2023 y abril de 2025, Misiones perdió 428 empleadores, a un ritmo promedio de 25 firmas por mes. Incluso hubo un breve período de recuperación: entre febrero y junio de 2025 el número de empleadores aumentó de manera consecutiva, pasando de 8.996 a 9.261. Ese repunte coincidió con una desaceleración de la inflación y una tenue reaparición del crédito, alimentando la expectativa de que la recuperación había comenzado.

Sin embargo, esa mejora fue transitoria. Desde julio de 2025 el indicador acumula diez caídas mensuales consecutivas y, en ese período, desaparecieron 862 empleadores, un 9,3% del total existente. El ritmo de destrucción más que se duplicó: en los últimos doce meses la provincia perdió, en promedio, 54 firmas por mes, frente a las 25 mensuales del período previo. 

Dicho de otro modo, seis de cada diez empleadores desaparecidos desde noviembre de 2023 cerraron durante el último año. La segunda mitad de la historia fue considerablemente peor que la primera.

Este comportamiento no es un accidente misionero. La misma secuencia (una recuperación breve durante el primer semestre de 2025 seguida por una aceleración de la destrucción empresarial) también aparece en las estadísticas nacionales de empleo registrado y de empresas empleadoras. La estabilización de los precios no vino acompañada por una recomposición del entramado productivo. El ajuste que durante 2024 se procesó principalmente mediante salarios reales más bajos y menores márgenes de rentabilidad comenzó, desde la segunda mitad de 2025, a traducirse crecientemente en cierres de empresas.

¿Quiénes están cerrando? La respuesta es clara: las microempresas. De los 1.081 empleadores perdidos desde noviembre de 2023, 990 tenían diez trabajadores o menos. Es decir, el 91,6% de toda la destrucción empresarial provincial se concentró en ese segmento. Solo las firmas de 1 a 5 trabajadores explican 855 bajas (-12,9%), mientras que las de 6 a 10 aportan otras 135 (-12,4%).

La fotografía del último año muestra exactamente el mismo patrón. De las 653 empresas desaparecidas entre abril de 2025 y abril de 2026, 605 (el 92,6%) correspondían a establecimientos con hasta diez empleados.

Podría pensarse que esto simplemente refleja que las empresas pequeñas son mayoría. Sin embargo, la comparación entre tramos muestra que las tasas de cierre no fueron homogéneas. Las firmas de 11 a 25 trabajadores incluso crecieron levemente en el último año (+0,5%), mientras que las de 51 a 100 permanecieron prácticamente estables. En cambio, las empresas de 26 a 50 empleados registraron la peor performance interanual (-10,6%).

Este comportamiento revela un fenómeno importante. Parte de las bajas observadas en los tramos intermedios no necesariamente responde a cierres, sino a empresas que redujeron personal y descendieron de categoría estadística. Una firma que pasa de 30 a 22 trabajadores deja de computar entre las empresas de 26 a 50 empleados y pasa a integrar el tramo de 11 a 25. Desaparece de un segmento, pero sigue existiendo.

Ese mecanismo no funciona para las microempresas. Una firma de tres trabajadores que despide a sus tres empleados no desciende de categoría: desaparece del registro. Por eso, la fuerte caída del segmento de 1 a 5 trabajadores (que concentra el 68,6% de todos los empleadores privados de Misiones) constituye el mejor indicador de mortalidad genuina de empresas.

El cruce con los datos de empleo registrado refuerza esta conclusión. Mientras la cantidad de trabajadores privados cayó 3,9% interanual, el número de empleadores retrocedió 7,2%. Como consecuencia, el tamaño promedio de la empresa sobreviviente pasó de aproximadamente 11,2 a 11,6 trabajadores. No se trata de un aumento de productividad, sino de un proceso de concentración: la economía no está produciendo empresas más eficientes, sino menos empresas.

Si el tamaño de las empresas responde al “quién”, la distribución sectorial ayuda a responder el “por qué”. La destrucción empresarial en Misiones tiene una concentración muy marcada. Desde noviembre de 2023, el comercio perdió 437 empleadores (-13,6%) y explica, por sí solo, cuatro de cada diez cierres registrados en la provincia. Si se suman transporte y almacenamiento (-114), alojamiento y gastronomía (-65), industria manufacturera (-143) y construcción (-92), esas cinco actividades concentran cerca del 80% de toda la pérdida de empresas.

No es una distribución aleatoria. Las ramas más afectadas son precisamente aquellas cuya actividad depende del mercado interno, del consumo de los hogares y de la inversión privada. Cuando cae la demanda, son las primeras en sentir el impacto.

Dentro de ese escenario existe, sin embargo, un caso particular: el agro. Hasta 2025 había mostrado una capacidad de resistencia superior al resto de los sectores. Entre noviembre de 2023 y abril de 2025 incluso aumentó la cantidad de empleadores, pasando de 1.388 a 1.416. Pero esa resiliencia terminó quebrándose. En abril de 2026 el agro registraba apenas 1.360 empleadores, evidenciando que el deterioro llegó con mayor intensidad durante el último año.

La explicación está estrechamente vinculada con la crisis de la yerba mate. El desmantelamiento de las facultades regulatorias del INYM produjo inicialmente una fuerte compresión de los márgenes de los productores y, con el correr de los meses, comenzó a traducirse en menor producción y retracción empresarial. El ingreso de hoja verde a secaderos cayó de 268 millones de kilos en el primer cuatrimestre de 2024 a apenas 151,9 millones en igual período de 2026: un desplome del 43% en apenas dos años. En un mercado integrado por miles de productores y muy pocos compradores, la persistencia de precios por debajo de los costos de producción termina deteriorando inevitablemente el entramado empresarial.

Las razones que explican este proceso pueden resumirse en cinco factores. El primero es la debilidad del mercado interno. La combinación de salarios reales deprimidos, empleo formal en retroceso y bajo dinamismo del crédito redujo la capacidad de consumo de los hogares. No sorprende, entonces, que las actividades más castigadas sean precisamente aquellas orientadas al mercado interno.

El segundo factor es específico de Misiones: la frontera. La provincia convive con más de treinta pasos internacionales y con la única capital provincial del país ubicada frente a una ciudad extranjera. En un contexto de apreciación cambiaria, una parte creciente del consumo migra hacia Paraguay, Brasil o plataformas digitales del exterior. Sus efectos aparecen tanto en la actividad privada como en las cuentas públicas. Durante el primer semestre de 2026 la recaudación real de Ingresos Brutos cayó 20,9%, el peor resultado del país, mientras que las ventas de combustibles retrocedieron 12,1% interanual frente a apenas 0,2% a nivel nacional. La diferencia refleja mucho más que un ciclo económico: evidencia una fuga sostenida de transacciones.

En tercer lugar aparece el costo del capital. Para una microempresa, tasas de interés reales elevadas durante un período prolongado equivalen, en los hechos, a la ausencia de crédito. Cuando el capital de trabajo deja de financiarse, muchas firmas no cierran por falta de rentabilidad, sino por falta de liquidez.

El cuarto factor es la mayor competencia importada. La apertura comercial afecta especialmente a la industria manufacturera y al comercio local. En una provincia con escasa capacidad exportadora fuera de sus economías regionales, la competencia externa no encuentra nuevos sectores dinámicos capaces de absorber los recursos que se liberan. En lugar de reasignación, el resultado predominante es la reducción de la actividad.

Finalmente aparece el shock regulatorio sobre la principal economía regional: la yerba mate. Si el agro logró resistir durante buena parte del período y recién comenzó a deteriorarse con fuerza en el último año, ello responde a que los efectos de la desregulación demoraron en trasladarse plenamente desde los precios hacia la estructura productiva.

Frente a este diagnóstico existe, naturalmente, una interpretación alternativa. Desde el Gobierno nacional y sus voceros se sostiene que una parte importante de estas bajas responde a una depuración registral (CUIT que dejaron de declarar actividad más que empresas que efectivamente cerraron), a la sustitución del empleo asalariado por monotributistas y a un proceso de destrucción creativa que reasigna recursos desde firmas menos eficientes hacia otras más productivas.

Los tres argumentos merecen discusión, pero encuentran límites cuando se los confronta con la evidencia. La depuración registral puede explicar una parte de las bajas entre las microempresas, pero difícilmente alcance para justificar la magnitud del deterioro observado en sectores como la construcción, la industria manufacturera o el comercio.

La sustitución de empleo asalariado por trabajo independiente tampoco constituye, por sí misma, una mejora del tejido productivo. En la mayoría de los casos representa un cambio en la forma de inserción laboral que implica mayor precariedad, menor protección social y una transferencia del riesgo económico hacia el trabajador.

El tercer argumento es el más interesante desde el punto de vista económico. La destrucción creativa, en el sentido schumpeteriano, supone que las empresas menos productivas desaparecen porque otras nuevas, más eficientes, ocupan su lugar. Pero para que ese proceso exista deben observarse simultáneamente destrucción y creación. Eso no es lo que muestran los datos de Misiones. No aparece ningún sector vinculado al mercado que esté incorporando empleadores a una velocidad capaz de compensar las pérdidas del resto de la economía. La reasignación de recursos, simplemente, no se observa. Por eso resulta prematuro interpretar este proceso como una transformación productiva. 

Lo que hoy muestran las estadísticas es otra cosa: una reducción persistente del entramado empresarial. Y esa diferencia no es menor. Una economía puede recuperar rápidamente el nivel de actividad cuando cambian las condiciones macroeconómicas. Lo que tarda mucho más en reconstruirse es el tejido de empresas que sostiene esa actividad. Cada firma que desaparece implica perder relaciones comerciales, experiencia acumulada, capacidad de inversión y conocimiento productivo. Todo eso puede volver a construirse, pero lleva años.

Ese es, probablemente, el dato más preocupante que dejan las estadísticas de Misiones. 

La provincia no solo está perdiendo empresas; está perdiendo capacidad productiva. Y cuando una economía empieza a destruir de manera sistemática su entramado empresarial, el problema deja de ser exclusivamente coyuntural. Empieza a comprometer las posibilidades de crecimiento del futuro.

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La economía volvió a crecer en mayo, pero la recuperación pierde fuerza y sigue sin superar el techo de 2025

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La recuperación de la economía argentina continúa, pero a un ritmo cada vez más moderado. Así lo refleja la última medición del Índice Compuesto Coincidente de Actividad Económica de Argentina (ICA-ARG), elaborado por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), que registró una variación mensual de apenas 0,03% en mayo, acumulando siete meses consecutivos de crecimiento. No obstante, la comparación interanual todavía arroja un resultado negativo de 0,8%, confirmando que la actividad aún no logra superar el máximo relativo alcanzado durante 2025.

El informe describe una economía que continúa avanzando, aunque de forma heterogénea y con crecientes diferencias entre sectores. Mientras el agro volvió a convertirse en el principal sostén de la actividad, la industria, la construcción, el consumo y parte de la inversión comenzaron a mostrar signos de agotamiento, configurando una recuperación que todavía carece de una base suficientemente amplia para consolidarse.

El Índice Compuesto Coincidente de Actividad Económica de Argentina (ICA-ARG) tuvo una variación del 0,03% en mayo, mientras que la comparación contra igual mes del año pasado exhibe una caída del 0,8%.

Este resultado indica un proceso de recuperación de la actividad económica a bajo ritmo, que no logra superar el máximo relativo alcanzado en 2025, a pesar de que el ICA-ARG acumula siete meses consecutivos de variaciones mensuales positivas.

En el quinto mes del año se destaca la recuperación del sector agrícola, que nuevamente alcanzó un máximo histórico, acompañado por buenos datos de recaudación del gobierno nacional y de ventas minoristas. En contraposición, en mayo se observaron deterioros puntuales en el sector industrial y en la construcción, que se suman a la caída de las importaciones de bienes y del patentamiento de vehículos de los últimos dos meses.


1.    Los indicadores del ciclo económico argentino

Al analizar la Tabla 1, se observa que sólo cuatro de los diez indicadores presentaron tasas mensuales positivas, dos con variaciones neutras y las restantes con desempeño negativo. La Tabla 2, por su parte, señala que cuatro de las series componentes del ICA-ARG se ubicaron por encima del registro de igual mes del año pasado/1.

Luego de dos meses de caída, durante mayo las labores agrícolas compensaron el retraso provocado por las lluvias en los meses previos. En efecto, el avance mensual de labores agrícolas tuvo una variación mensual del 2,6%, mientras que los buenos resultados globales de la actual campaña agrícola se reflejan en un incremento del 10,5% en la comparación con igual mes del año pasado. El avance récord en las labores de cosecha de soja registrado en mayo impulsó al indicador a un nuevo máximo histórico.

La producción industrial, por su parte, tuvo un impasse en el quinto mes del año, presentando una caída mensual luego de cinco meses consecutivos de recuperación. En la comparación interanual, por su parte, se advierte una caída del 0,3% frente a igual mes de 2025. Entre las ramas que explican la caída se destaca la industria automotriz, a la par que las exportaciones de Manufactura de Origen Industrial (MOI) tuvieron en mayo una caída mensual desestacionalizada luego de varios meses consecutivos de subas.

La actividad de la construcción interrumpió el incipiente proceso de recuperación que mostraba con la primera variación mensual negativa en lo que va del año, del -0,7%. En relación con mayo de 2025, en cambio, se observa un incremento del 2,7%, gracias al buen inicio de año en el sector.

Las importaciones totales de bienes continúan alternando breves periodos de caídas y recuperaciones que configuran una evolución negativa desde comienzos de 2025. En el último mes el ingreso de bienes desde el exterior disminuyó un 1,2% mensual, en tanto la variación interanual evidencia una merma del 6,1%. Se destaca que, el entorno recesivo en el que se encuentra el indicador se explica primordialmente por una disminución de importaciones relacionadas con la producción (insumos, bienes de capital y sus piezas y accesorios) y las importaciones energéticas (gracias a mayor producción doméstica), mientras que las asociadas al consumo (bienes de consumo, vehículos automotores y courier) presentan un desempeño positivo.

En las ventas minoristas se estima para mayo una variación mensual del 0,3%, constituyendo el segundo dato mensual positivo, mientras la comparación interanual exhibe una caída del 7,0%. Si bien el indicador continúa en niveles similares al mínimo de 2024, el repunte de los últimos dos meses representa una noticia alentadora, apuntalada por una leve mejora de las ventas en supermercados.

El indicador de patentamientos de vehículos nuevos presenta su segundo mes de contracción mensual significativa, con una merma del 5,2%. En la comparación contra igual mes del año pasado, el nivel de patentamientos del quinto mes del año se ubica un 18,6% por debajo del registrado en mayo de 2025 y ya perdió toda la recuperación acumulada durante los primeros tres meses del año.

La recaudación total del gobierno nacional encadena tres meses consecutivos de recuperación, con una suba en mayo del 1,5%. La tasa de cambio interanual, por su parte, se ubicó en terreno positivo por primera vez desde mediados del 2025, al registrar un incremento del 0,3%. En el quinto mes del 2026, se observa una mejora de la recaudación por impuestos internos (DGI) –impulsada por el impuesto a las ganancias–, aunque continúa en disminución la recaudación por el impuesto al valor agregado (IVA), mientras que la recaudación por impuestos aduaneros (DGA) tuvo una caída mensual por primera vez en 2026.

El número de asalariados privados registrados pone pausa al deterioro que exhibe desde inicios del año pasado, con una recuperación mensual en abril y una tasa de cambio neutral estimada para mayo. La variación mensual el último mes fue de -0,02%, mientras que la variación interanual se ubicó en -1,7%. Ello representa una caída de alrededor de 107 mil trabajadores menos en relación con el mismo mes del año pasado.

Por su parte, la tasa de entrada al mercado laboral presenta seis meses en línea de recuperación, con una variación estimada para mayo del 0,7%. Así, la comparación interanual da cuenta de una suba del 8,5%, que representa un incremento de 0,17 puntos porcentuales en la tasa (fue 1,96 en mayo de 2025 y 2,13 el último mes/2).

Por último, se estima un comportamiento estable en mayo de la remuneración bruta total de los empleados privados registrados, con una tasa de cambio mensual de -0,02%. La comparación con igual mes del año pasado evidencia un deterioro del 1,5%, aunque el balance en los primeros cinco meses del año arroja un saldo levemente positivo con relación a diciembre de 2025.


2.    Síntesis y perspectivas

El buen inicio del 2026 en materia de actividad económica se debilitó en mayo, particularmente por caídas en dos sectores que habían traccionado en los meses previos: la construcción y la industria. Sin embargo, el sector agrícola sostuvo al índice de actividad agregado, mientras que los indicadores del mercado laboral comienzan a exhibir algunas señales positivas, aunque con comportamientos dispares.

En el quinto mes del año sólo cuatro de los diez indicadores que conforman el ICA-ARG tuvieron un desempeño positivo, aunque el índice de difusión de series coincidentes/3 se incrementó levemente (3 puntos porcentuales), superando la línea del 50% por primera vez desde comienzos de 2025. Si bien dicho umbral constituye un parámetro relevante para el análisis cíclico, el nivel actual del indicador es muy inferior al que usualmente se observa luego de siete meses de variaciones positivas del ICA-ARG. Ello da cuenta de que la marcha de la actividad continúa de manera heterogénea para los distintos sectores de la economía argentina.

/1 La tonalidad de colores en las tablas se gradúa en base a la mayor tasa de cambio positiva y negativa, respectivamente, que haya presentado cada serie en su último ciclo completo (valle-pico-valle).
/2 La tasa de entrada al mercado laboral es un indicador expresado en tasas porcentuales, por lo cual para la construcción del ICA-ARG la misma se introduce como diferencia, en lugar de tasa de cambio. Sin embargo, en el análisis presentamos sus variaciones como tasas de cambio porcentual, para facilitar su lectura, en lugar de diferencia de puntos porcentuales en su nivel.
/3 Este índice representa el porcentaje de indicadores que tuvieron variaciones positivas durante los últimos seis meses.

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La Unión Europea consolida su liderazgo como principal inversor en Argentina

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La Unión Europea reafirmó su posición como el principal inversor extranjero en la Argentina. Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), el stock de Inversión Extranjera Directa (IED) proveniente del bloque europeo alcanzó en 2025 un máximo histórico superior a los US$ 73.000 millones, consolidando un liderazgo que se mantiene desde hace décadas y que cobra una nueva dimensión tras la entrada en vigencia del acuerdo Mercosur-Unión Europea el pasado 1° de mayo.

La Unión Europea es el principal inversor extranjero de la República Argentina. En 2025 el volumen de inversiones de la UE marcó récords. España, Países Bajos, Alemania y Francia como protagonistas. Oportunidades en el marco del acuerdo Mercosur – UE.

La inversión extranjera directa (IED) y el comercio internacional constituyen mecanismos complementarios de integración económica. Una mayor articulación comercial puede favorecer más inversiones de la mano de la integración a cadenas globales de valor y la incorporación de tecnología y conocimiento. Con el acuerdo Mercosur – UE vigente desde el 1ro de mayo de este año, resulta relevante analizar la evolución de la inversión proveniente de la Unión Europea en Argentina.

Tal como se ve en el gráfico anterior, la Unión Europea concentra cerca del 40% del stock de inversión extranjera directa (IED) de la Argentina. Es decir, 4 de cada 10 dólares de inversión extranjera radicada en nuestro país consiste en capitales de países de la UE. Esto lo convierte a la vez en el principal inversor extranjero de la República Argentina. No conforme con ello, en 2025 las inversiones de los países del bloque europeo superaron los US$ 73.000 millones, el valor más elevado de la serie histórica para stock de IED en el país.

A pesar de la reducción en su participación relativa respecto de los primeros años analizados (supo representar más de la mitad de la IED del país a principios de este siglo), la inversión europea continuó expandiéndose en términos absolutos. Esto permitió que la Unión Europea mantenga por décadas su posición como principal origen de la inversión extranjera en el país.

Abriendo del bloque europeo entre las 27 naciones que lo conforman, encontramos algunos países protagonistas. Al cierre de 2025, España y Países Bajos encabezaban el ranking de inversores europeos, con stocks de inversión en US$ 25.715 millones y US$ 21.580 millones, respectivamente, al cierre del 2025. Más atrás se ubican Francia, Alemania, Luxemburgo e Italia, completando el grupo de principales orígenes de capital dentro del bloque.

En conjunto, estos seis países explican cerca del 93% del stock de inversión de la Unión Europea en Argentina. La importancia de España y Países Bajos se vincula tanto a la presencia de empresas con operaciones productivas y de comercialización de bienes en el país, así como una amplia gama de servicios, desde bancos hasta empresas de seguros.

Santander, BBVA, Mapfre, Iberia, Zara, Meliá, Cabify, son empresas españolas con inversiones y presencia en el país. Por su parte, empresas provenientes de Países Bajos son Unilever, Heineken, Phillips, entre otras con filiales en Argentina. Reconocidas empresas francesas con inversiones en Argentina son Louis Dreyfus Company, TotalEnergies, Eramet, Peugeot, Citroën, Michelin, Carrefour, Air Liquide, Danone y L’Oreal. Finalmente, Mercedes-Benz, Volkswagen, Bayer, BASF, Siemens son relevantes empresas alemanas con inversiones en Argentina.

La composición por países refleja también cómo la relación de inversión entre Argentina y la Unión Europea se sustenta en diversos sectores de la actividad económica. Más allá de ello, aquí los protagonistas son la industria, la energía, la minería, el sector automotriz, los servicios financieros y las telecomunicaciones.

La inversión extranjera directa de la UE en Argentina se concentra principalmente en la industria manufacturera y la explotación de minas y canteras. Al cierre de 2025, estas actividades acumulaban stocks de inversión por US$ 26.037 millones y US$ 18.387 millones, respectivamente.

La relevancia de estos sectores refleja tanto el peso histórico de la actividad industrial dentro de la economía argentina, así como el creciente atractivo de los recursos naturales, particularmente en un contexto de expansión de proyectos vinculados a la minería. Detrás de estos rubros se ubicaron el comercio, la información y las comunicaciones y las actividades financieras, que también exhiben una importante participación dentro del stock de inversión extranjera.

La experiencia internacional muestra que los acuerdos comerciales con la Unión Europea suelen estar acompañados por una expansión de los vínculos de inversión. Según datos del BID, los países que suscribieron acuerdos con el bloque registraron importantes incrementos en el stock de inversión europea durante los años posteriores a su entrada en vigor.

Entre los casos analizados, Chile exhibió un aumento cercano al 278% en el stock de inversión europea desde la firma de su acuerdo en 2003 hasta el 2023, mientras que Costa Rica registró una expansión del orden del 368% en 10 años y Colombia del 82% en la misma década (2013-2023). Por su parte, Egipto y Sudáfrica mostraron crecimientos particularmente significativos, de aproximadamente 924% y 1.057% respectivamente desde los años que firmaron sus acuerdos (2004 y 2000). México también se destaca, con un incremento cercano al 569% entre la entrada en vigor de su acuerdo en el 2000 y el 2023.

De esta manera, el acuerdo Mercosur – UE da estabilidad regulatoria como mayor posibilidad de integración a las cadenas de valor vinculadas al bloque. La UE es el principal inversor externo del Mercosur, pero el Mercosur es el 5to destino de IED de la UE. Si bien la evolución de la inversión responde a múltiples factores económicos e institucionales, estos antecedentes nos muestran cómo una mayor integración comercial y la certidumbre de un acuerdo de asociación pueden contribuir a fortalecer los flujos de capital de la República Argentina.

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El poder de compra de los salarios en Misiones volvió a niveles de hace casi dos años

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Misiones cierra el primer trimestre de 2026 con una noticia que conviene mirar con atención: el salario promedio del sector privado registrado volvió a caer en términos reales. El dato de marzo exhibe una baja real interanual del 2,2% y una contracción mensual desestacionalizada del 1,8%, y esto no es un sobresalto aislado, sino la confirmación de una tendencia que se viene consolidando desde octubre del año pasado. Para esto, debemos hacer un breve repaso de cómo fue el desarrollo reciente de este indicador.

En el primer trimestre de 2025, los salarios privados misioneros llegaron a crecer más de 20% en términos reales contra igual período de 2024, un rebote potente aunque en gran parte, derivado de un efecto estadístico tras la fuerte licuación de finales de 2023 y principios de 2024. Ese envión se fue apagando mes a mes durante todo 2025 hasta llegar a octubre que comenzó a marcar nuevamente retrocesos. A partir de allí, se sucedieron caídas consecutivas en el período octubre 2025-marzo 2026

En concreto, el salario promedio de los trabajadores privados formales misiones cayó 1,0% en enero, -2,3% en febrero y -2,2% en marzo, todo en la comparación interanual.

Pero al mismo tiempo, hay otro dato relevante que agrava el escenario: la serie mensual (desestacionalizada para filtrar el ruido de los aguinaldos y otros efectos de calendario) presenta un cuadro aún más preocupante. Entre enero y junio de 2025, salvo en marzo, el salario mostraba crecimiento mensual real; sin embargo, hacia julio cambió la trayectoria y, desde allí, el salario no se recuperó: cayó de manera sistemática entre julio de 2025 y marzo de 2026 en la comparación mensual. Esto produjo que el salario de marzo 2026 (desestacionalizado) muestre el nivel más bajo desde junio de 2024. Es bueno para esto ver el número concreto: en marzo, el salario promedio misionero fue de $1.409.410; a su vez, el salario de junio 2024 (medido en moneda constante a precios de marzo 2026) era de $1.410.226. Así, el salario misionero, en términos de poder de compra, retrocedió unos 21 meses.  

En la comparación acumulada trimestral, se observa que el primer trimestre de 2026 marcó una caída salarial del 1,8% contra igual período de 2025, al tiempo que está -1,2% respecto a igual período de 2023. 

Como siempre, hay una gran heterogeneidad sectorial. En primer lugar, cabe analizar qué sectores son los que “pagan mejor” que otros. Tomando el dato puntual de marzo, hay seis sectores con salarios promedios mayores al total general provincial y otros siete por debajo, aunque tienen diferentes niveles de representatividad en términos de cuánto empleo tienen cada uno.

Electricidad, Gas y Agua es el sector con el mayor salario promedio misionero, con $ 3.091.891 en marzo 2026, ubicándose 119% por encima del promedio general provincial; sin embargo, emplea a sólo el 2% de los trabajadores privados formales de Misiones. En segundo lugar queda la Intermediación Financiera con $2.805.025 (99% superior al promedio provincial) que emplea apenas al 1% de los trabajadores. Luego, se ubica los Servicios de Transporte, Almacenamiento y Comunicación con $2.103.161 y concentra el 9% del empleo formal; cuarto queda la Industria Manufacturera con $1.577.821 y participa del 20% del empleo. Más atrás están los Servicios Sociales y de Salud con $1.556.228 y el 4% del empleo; y cierran los Servicios Comunitarios, Personales y Sociales n.c.p con $1.508.903 y explican el 8% del empleo. Es decir, los seis sectores con sueldos promedio mayor a la media provincial concentran menos de la mitad del empleo total misioneros; en concreto, el 43% del mismo.

A su vez, los sectores con salarios promedios inferiores a la media provincial son: Comercio con $1.359.731 (22% del empleo), Hoteles y Restaurantes con $ 1.301.869 (4% del empleo), Servicios Inmobiliarios, Empresariales y de Alquiler con $ 1.190.323 (6% del empleo), Explotación minera con $ 1.159.024 (0,2% de los trabajadores), Construcción con $ 1.045.133 (4% del empleo), Enseñanza con $ 951.609 (13% de la masa laboral) y cierra el Agro con $ 780.712 (explica el 7% del empleo). De este modo, los siete sectores con salarios promedio inferior a la media provincial explican el 57% del empleo

Ahora bien, ¿Cómo fue el desempeño relativo de estos sectores en el primer trimestre acumulado? Hay apenas dos sectores que lograron crecimiento: Electricidad, gas y agua con +1,0% y Servicios Comunitarios y otros con +4,4%

En cambio, el resto muestra contracción de diferente intensidad: los que “pierden menos” son la Construcción (-0,2%), la Industria Manufacturera (-0,5%) y Servicios de Transporte y otros (-1,0%) siendo los únicos casos con bajas igual o inferior a -1,0% real interanual acumulado y son, además, los únicos que bajas inferiores al total general provincial de -1,8%. Los otros exhiben descensos de mayor magnitud, siendo los más fuertes los registrados en Enseñanza (-5,2%), Hoteles y Restaurantes (-6,0%) y Explotación minera (-7,4%). 

En términos de volumen de empleo representado, la mejora salarial llegó a sólo el 9% de los trabajadores privados formales; el 33% perdió menos que el promedio provincial; y el 58% perdió más que la media general provincial. 

El dato misionero del primer trimestre del año es malo per se pero ¿Qué tan malo es respecto al resto de las provincias? En el acumulado de los primeros tres meses del año, solo tres provincias mostraron mejoras: Catamarca con +5,0%, San Juan con +0,8% y Formosa con +0,3%. A su vez, dos provincias no exhiben variación: Río Negro y La Pampa con 0,0% y, el resto, a la baja. Dentro de estos últimos, la caída misionera está a mitad de tabla: se ubica novena entre el grupo de veinte subnacionales con descensos y, en ese marco, la caída es inferior a la de Chaco (-2,4%) y a la de Corrientes (-3,3%), y se ubica lejos de los descensos más extremos (Chubut con -8,0%).   

Más allá de las diferencias sectoriales y del hecho de que Misiones no se ubique entre las provincias con peores desempeños del país, el balance del primer trimestre deja una señal clara: el proceso de recuperación salarial (en gran parte por efecto estadístico) que había caracterizado buena parte de 2025 quedó atrás y el poder de compra se deteriora cada día mes, con agravantes fuertes que impiden pensar que pueda haber una recuperación sólida hacia adelante. Sumado al hecho de que el mercado laboral formal se achica cada vez más, la conclusión es clara: el modelo económico que impera en la Nación golpea de lleno a la provincia.

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Misiones impulsa una agenda común para las economías regionales y busca fortalecer la integración del NEA

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La provincia de Misiones volvió a posicionar el debate sobre el desarrollo productivo regional en la agenda nacional. Durante el 1° Foro de Economías Regionales de la República Argentina, realizado en Santiago del Estero, la subsecretaria de Industria, Micaela Gacek, planteó la necesidad de consolidar una estrategia conjunta entre las provincias para potenciar la competitividad, atraer inversiones y ampliar la inserción internacional de las producciones del interior.

La funcionaria sostuvo que estos espacios representan una oportunidad para construir consensos entre los distintos actores públicos y privados, avanzar en agendas compartidas y fortalecer los vínculos institucionales con organismos y mercados internacionales. En ese sentido, afirmó que la articulación entre provincias resulta clave para enfrentar los desafíos que hoy atraviesan las economías regionales.

“Estos espacios sirven para definir agendas comunes, fortalecer los vínculos internacionales y promover la inversión”, señaló Gacek durante su participación en el encuentro, que reunió a más de 300 empresarios, productores, funcionarios y especialistas de distintos puntos del país.

El foro tuvo como eje central la búsqueda de herramientas que permitan fortalecer el desarrollo productivo del interior argentino, con especial énfasis en el agregado de valor en origen, la articulación público-privada y la internacionalización de las cadenas productivas.

Durante la jornada se desarrollaron paneles institucionales y técnicos donde referentes del sector privado compartieron experiencias vinculadas a la exportación de productos cárnicos, miel y alfalfa, exponiendo los procesos que les permitieron consolidar mercados internacionales y diversificar sus destinos comerciales. En ese marco, la yerba mate también ocupó un lugar destacado como uno de los principales productos de las economías regionales con creciente proyección exportadora.

Misiones propone fortalecer la representación regional del NEA

Uno de los planteos impulsados por la delegación misionera fue avanzar en una mayor integración institucional entre las provincias del nordeste argentino.

Gacek explicó que durante el foro se analizó la posibilidad de crear una oficina de representación del NEA que permita coordinar acciones conjuntas, fortalecer la promoción regional y generar una agenda compartida para atraer inversiones y mejorar el posicionamiento de la región en mercados nacionales e internacionales.

No obstante, aclaró que la propuesta aún se encuentra en una etapa de discusión y que todavía no existe una definición formal respecto de su implementación.

La iniciativa apunta a dotar al bloque regional de una herramienta institucional que facilite la coordinación de políticas productivas, la promoción comercial y la búsqueda de oportunidades de financiamiento para proyectos estratégicos.

Un espacio para construir políticas de desarrollo productivo

El 1° Foro de Economías Regionales se consolidó como un ámbito de intercambio entre gobiernos provinciales, empresas y organizaciones vinculadas a la producción, en un contexto donde las economías del interior enfrentan desafíos asociados a la competitividad, la logística, la apertura de mercados y el acceso a inversiones.

La participación de Misiones ratifica la estrategia provincial de fortalecer su presencia en ámbitos de articulación federal y de impulsar políticas que favorezcan la industrialización, el agregado de valor y la inserción internacional de su matriz productiva, especialmente en sectores emblemáticos como la yerba mate y otras actividades con potencial exportador.

En ese escenario, la provincia busca posicionarse no solo como un actor relevante dentro de las economías regionales, sino también como promotora de una mayor integración del norte argentino para potenciar las capacidades productivas y comerciales del NEA.

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