Inflaciòn

El crédito hipotecario marcó un cambio de régimen y fue la línea de mayor expansión en 2025

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Los créditos hipotecarios se consolidaron en 2025 como la línea de mayor crecimiento de todo el sistema de préstamos en pesos al sector privado, con una expansión real del 173,9% interanual, según un informe de First Capital Group. El stock total alcanzó los $6,5 billones al cierre de diciembre, en un desempeño que superó ampliamente al resto de las líneas de financiamiento y marcó un cambio de régimen tras años de estancamiento, con implicancias directas sobre el mercado inmobiliario y la intermediación financiera.

El avance, que incluye los créditos ajustables por inflación (UVA), se dio en un contexto de reactivación progresiva del crédito, con una fuerte aceleración durante los primeros nueve meses del año y una moderación hacia el cierre, asociada a ajustes de tasas y a un escenario macroeconómico más cauteloso.

Un crecimiento excepcional impulsado por la reactivación del crédito

De acuerdo con el relevamiento, el stock de créditos hipotecarios registró en 2025 un crecimiento interanual nominal del 258,8%, lo que, una vez descontada la inflación, se tradujo en un avance real del 173,9%. Este desempeño no solo encabezó el ranking del sistema financiero, sino que además fue el único segmento que expandió su volumen real por encima de lo observado en 2024.

Guillermo Barbero, socio de First Capital Group, señaló que “el crédito hipotecario fue la línea que marcó el mayor crecimiento porcentual de todo 2025, tanto en términos nominales como reales, consolidando una tendencia que se viene gestando desde el año pasado”. En ese sentido, el informe subraya que la mejora responde tanto a la demanda contenida como a la normalización gradual de la operatoria, luego de un período prolongado de virtual parálisis.

No obstante, el análisis también pone el crecimiento en perspectiva: pese a la magnitud del salto, los créditos hipotecarios representan actualmente alrededor del 5% del total de los préstamos en pesos al sector privado, lo que evidencia una baja base de comparación y, a la vez, un amplio margen para su desarrollo futuro.

Dinámica trimestral: aceleración inicial y moderación al cierre

El desempeño del crédito hipotecario mostró comportamientos diferenciados a lo largo del año, con una marcada aceleración en los primeros trimestres y una desaceleración hacia el final.

Durante el primer trimestre (enero–marzo), el año comenzó con un fuerte impulso, con crecimientos reales mensuales cercanos o superiores al 10%, traccionados por la demanda acumulada y la inercia de trámites iniciados con anterioridad.

El segundo trimestre (abril–junio) fue el período de mayor dinamismo. Abril se consagró como el mejor mes del año, con una suba real del 11,6% y un stock que alcanzó los $3,0 billones. El trimestre cerró con un crecimiento interanual nominal superior al 500%, reflejando la aceleración de las colocaciones.

En el tercer trimestre (julio–septiembre) se observó una leve desaceleración en las tasas, aunque el ritmo de expansión se mantuvo firme. El stock superó los $5,3 billones, con incrementos reales mensuales en torno al 8,5%, señal de una mayor cantidad de operaciones efectivamente liquidadas.

Finalmente, el cuarto trimestre (octubre–diciembre) mostró una clara moderación. Noviembre registró el menor crecimiento del año, con una suba real del 2,7%. Según el informe, esta desaceleración respondió a ajustes en las tasas de interés, suspensiones parciales de nuevas colocaciones y a un contexto macroeconómico más prudente por parte de las entidades financieras.

Impacto y desafíos: el rol del crédito hipotecario hacia adelante

Para First Capital Group, la performance de 2025 confirma que el crédito hipotecario volvió a tener protagonismo dentro del sistema financiero. “Existe un cambio de régimen respecto de años anteriores, con un producto que recuperó relevancia”, sostuvo Barbero, aunque advirtió que el desafío será sostener el crecimiento.

En ese sentido, el informe plantea que la expansión futura dependerá de fuentes de fondeo estables y de condiciones que permitan ampliar el acceso al crédito sin comprometer la sostenibilidad del sistema. La evolución de las tasas, la disponibilidad de financiamiento de largo plazo y la estabilidad macroeconómica aparecen como factores clave para consolidar la tendencia.

De este modo, la reactivación del crédito hipotecario en 2025 no solo marca un punto de inflexión para el sistema financiero, sino que también lo posiciona como una pieza central para potenciar el mercado inmobiliario en los próximos años, en un contexto donde la profundización del crédito resulta estratégica para el desarrollo económico.

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El programa Ahora Gas garantiza acceso a energía a precios accesibles en Misiones

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Después de diez meses sin aumentos, el programa provincial “Ahora Gas” mantiene su esquema de precios subsidiados y refuerza su presencia territorial en noviembre. Las familias misioneras podrán acceder a garrafas de 10 kg a $11.500, un valor sensiblemente inferior al de mercado.

Misiones sostiene una política activa para garantizar el acceso a un servicio esencial

El Ministerio de Hacienda de Misiones anunció la continuidad del programa “Ahora Gas”, una herramienta social y económica clave que busca garantizar el acceso al gas licuado de petróleo (GLP) a precios accesibles para los hogares misioneros.

Durante noviembre, el operativo seguirá recorriendo los municipios con una amplia agenda que incluye el Mercado Concentrador de Posadas —donde estará presente todos los martes del mes— y distintos puntos del interior provincial. El programa actualizó su valor después de diez meses sin modificaciones, fijando el precio de la garrafa de 10 kg en $11.500, muy por debajo del valor que se observa en estaciones de servicio, comercios y cooperativas, donde el costo promedio oscila entre $15.000 y $16.000.

El esquema de subsidio provincial permite mantener un precio bonificado que reduce significativamente el gasto de los hogares, en un contexto de alta inflación y aumento de costos energéticos. Desde su creación en 2018, durante el primer mandato del gobernador Hugo Passalacqua, el programa se consolidó como una política pública de referencia, garantizando el acceso a un insumo básico para las familias que dependen del gas envasado.

Cronograma de operativos y cobertura territorial

Durante noviembre, Ahora Gas desplegará su operativo móvil en distintos municipios de la provincia:

  • Posadas: todos los martes en el Mercado Concentrador; además, el miércoles 5 en los barrios Sol de Misiones y Chacra 92.
  • Garupá: jueves 6.
  • Cerro Azul: viernes 7.
  • San José: martes 11.
  • Apóstoles: miércoles 12.
  • Azara: jueves 13.
  • Oberá: viernes 14.
  • Jardín América: martes 18.
  • Puerto Leoni: miércoles 19.
  • Puerto Rico: jueves 20.
  • Puerto Esperanza: martes 25.
  • Wanda: miércoles 26.
  • Puerto Libertad: jueves 27.

El operativo —organizado junto al Ministerio de Hacienda, Finanzas, Obras y Servicios Públicos y los municipios— permite que centenares de familias por semana accedan a la recarga de garrafas sin intermediarios, con control de precios y mecanismos de fiscalización para garantizar la transparencia del servicio.

La política de acercar los servicios públicos a cada localidad misionera es un eje estructural del modelo provincial, especialmente relevante en una jurisdicción que aún no cuenta con red de gas natural, a diferencia de otras regiones del país.

Un programa que combina inclusión social y eficiencia económica

La continuidad del Programa Ahora Gas refleja la decisión del Gobierno provincial de sostener subsidios focalizados que impactan directamente en el poder adquisitivo de los hogares. En la práctica, implica una reducción de más del 25% respecto del valor comercial promedio, al tiempo que fomenta la competencia y la regulación de precios en el mercado minorista del GLP.

Desde su implementación, Ahora Gas se convirtió en un referente de gestión descentralizada, al llegar con operativos semanales a todos los departamentos y municipios. Y al garantizar que las familias de menores recursos puedan acceder a un servicio esencial sin depender de redes de distribución centralizadas.

La política, además, tiene una dimensión económica regional: el dinero que las familias ahorran en la compra de garrafas se reinvierte en el comercio local. Dinamizando el consumo y fortaleciendo los circuitos de proximidad.

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Ecolatina advierte que el rebote económico es débil y recién se consolidará en 2026

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La actividad económica mostró señales de rebote en agosto, pero la recuperación sigue frágil. La industria y la construcción registraron leves subas mensuales tras dos meses de caídas. Sin embargo, los niveles de producción continúan por debajo de los de 2024 y el repunte aún no logra consolidarse, según la consultora Ecolatina.

¿Rebota la actividad en agosto? La industria y la construcción mostraron leves mejoras en agosto, pero la recuperación sigue débil. Ecolatina prevé que el crecimiento real recién se consolide en 2026.

El Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI manufacturero) registró en agosto una suba mensual s.e. del 0,6%, luego de dos meses de caídas consecutivos. Con este dato la actividad del sector se ubicó 4,4% por debajo de septiembre del año pasado. En consecuencia, el indicador volvió a niveles previos al repunte de la actividad, borrando casi todo lo que había recuperado desde el año pasado.

El Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) subió 0,5% en agosto, continuando con los altibajos iniciados a fin del año pasado. De este modo, si bien acumula un crecimiento del 8,6% interanual en lo que va del año, esto es ayudado por una baja base de comparación, ya la mejora respecto a agosto del año pasado es solo el 0,4%. De hecho, en lo que va del año no ha crecido, posicionándose al mismo nivel que en diciembre.  

 El resultado de las elecciones, favorable o no para el Gobierno, abrirá la posibilidad para una recalibración del esquema económico que brinde previsibilidad y estimule el crecimiento de la actividad. Sin embargo, en el mejor de los casos, los efectos serán notorios una vez entrados en 2026, cuando una baja sostenida de la tasa de interés vuelva a permitir un aumento del crédito a empresas y familias y la reanudación del proceso de desinflación brinde una mejor perspectiva a la recuperación del poder adquisitivo.

Parcial recuperación de la industria en agosto

El Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI manufacturero) registró en agosto una suba mensual s.e. del 0,6%, luego de dos meses de caídas consecutivos. Con este dato la actividad del sector se ubicó 4,4% por debajo de septiembre del año pasado. En consecuencia, el indicador volvió a niveles previos al repunte de la actividad, borrando casi todo lo que había recuperado desde el año pasado.

La leve suba de este mes no alcanzó para compensar una caída acumulada 4% entre junio y julio, producida por la volatilidad cambiaria-monetaria de esos meses. De este modo, la industria se posiciona 3,6% por debajo del máximo alcanzando en noviembre del 2024.

Al interior del índiceocho de los dieciséis sectores crecieron en agosto. Alimentos y bebidas, la categoría con mayor peso dentro del índice, fue el impulsor de la suba del mes al crecer 2,1% en la serie desestacionalizada. Entre las mejoras también se destacaron Productos de tabaco (+8,2%) y la Vehículos automotores (+5,4%). Por el lado de las caídas mensuales, la más pronunciada se observó en Otros equipos de transporte (-3,6%), seguido por Productos minerales no metálicos (-3,2%) y Productos de metal (-3,0%).

La construcción continua en modo serrucho

El Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) subió 0,5% en agosto, continuando con los altibajos iniciados a fin del año pasado. De este modo, si bien acumula un crecimiento del 8,6% interanual en lo que va del año, esto es ayudado por una baja base de comparación, ya la mejora respecto a agosto del año pasado es solo el 0,4%. De hecho, en lo que va del año no ha crecido, posicionándose al mismo nivel que en diciembre.  

Si bien la construcción difícilmente vuelva a los niveles los niveles del 2023, el sector logró sostener una lenta recuperación impulsada principalmente por el crédito y la obra privada desde mediados del año pasado. Sin embargo, la meseta registrada en la actividad durante los últimos meses terminó afectando al sector, ubicando a la construcción 2,1% por debajo del máximo alcanzado en abril de este año.

En cuanto a los insumos para la construcción, siete de los doce insumos crecieron en la serie desestacionalizada. La principal incidencia positiva vino dada por Asfalto (+11,2%), seguido por Cemento (+1,9%) Y hierro (+1,4%). En contraste, Placas de yeso (-6,5%) y Hormigón (-4,3%) fueron las principales caídas.

Entre los principales motivos de obstaculización de la construcción se encuentran la caída de la actividad económica los altos costos de la construcción, que se está revirtiendo tímidamente en los últimos meses con el aumento del tipo de cambio. En ese sentido, entre las empresas privadas relevadas por el INDEC que esperan una caída en la actividad del sector en los próximos meses, el 30,7% atribuye esta perspectiva a una menor actividad económica, mientras que el 16% señala como principal causa el elevado costo de la construcción. Este segundo motivo se continuó reduciendo entre los encuestados, ya que representaba el 18,2% en el informe pasado. Esto puede deberse a la mejora en los costos en dólares desde julio, considerando que los precios del sector se determinan en dólares debido a su alto componente importado.

En materia de empleo, se registró un aumento en la proporción de empresas de obra privada que anticipan una caída en el sector durante los próximos tres meses. Mientras que el mes pasado el 18% de las firmas encuestadas preveía una reducción, en la última medición la cifra ascendió a 24,5%. A su vez, el 70,2% considera que el empleo no variará.

¿Qué esperamos hacia adelante?

La actividad económica comenzó el año en máximos, un nivel que no pudo ser sostenido a lo largo de los últimos meses que seguramente redundarán en dos trimestres (el segundo y el tercero) recesivos. En ese sentido, los indicadores adelantados de actividad para septiembre son mixtos.

Respecto a la industria, la producción de automóviles retoma las bajas al caer 1,9% s.e. en septiembre, posicionándose 5,0% por debajo del mismo mes del 2024. En la misma línea, el patentamiento de autos cayó 0,4% por primera vez en varios meses de subida (+28,2% i.a.).

La construcción presenta una mejora respecto a septiembre, aunque con señales mixtas. El Índice Construya registró una subió 1,1% s.e., del quedando un incluso por debajo de agosto del 2024 (-8,6% i.a.). Los despachos de cemento volvieron a caer en agosto (-1,8%), y se posicionaron con una contracción de 0,4% respecto a igual mes del 2024.

De todas formas, pese a la mejora en la competitividad de las últimas semanas y la expectativa de que se sostenga así incluso después de las elecciones, la incertidumbre acerca del rumbo económico, la volatilidad -ya que volvieron a subir en las últimas ruedas- de las tasas de interés y el freno en la recuperación de los ingresos reales no auguran un repunte significativo y/o sostenido de la actividad económica en lo que resta del año. En este sentido, seguimos previendo un crecimiento promedio de la actividad en el orden del 4% i.a.

El resultado de las elecciones, favorable o no para el Gobierno, abrirá la posibilidad para una recalibración del esquema económico que brinde previsibilidad y estimule el crecimiento de la actividad. Sin embargo, en el mejor de los casos, los efectos serán notorios una vez entrados en 2026, cuando una baja sostenida de la tasa de interés vuelva a permitir un aumento del crédito a empresas y familias y la reanudación del proceso de desinflación brinde una mejor perspectiva a la recuperación del poder adquisitivo.

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El FMI advierte que las políticas industriales pueden frenar la productividad si no se aplican con precisión

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El FMI destaca la fortaleza de los mercados emergentes y advierte sobre los límites de la política industrial

El nuevo informe “Perspectivas de la Economía Mundial” analiza la resiliencia de los mercados emergentes ante la volatilidad global y plantea los desafíos fiscales y productivos de las políticas industriales en un contexto de endeudamiento alto y escaso margen presupuestario.

Los mercados emergentes resisten la volatilidad global gracias a marcos de política más sólidos

En su informe “Perspectivas de la Economía Mundial” de marzo de 2025, el Fondo Monetario Internacional (FMI) dedica un capítulo central al análisis de la resiliencia de los mercados emergentes frente a los episodios de aversión al riesgo financiero. El organismo concluye que esta capacidad de resistencia no fue producto exclusivo de condiciones externas favorables —la “buena suerte”—, sino del fortalecimiento institucional y la mejora en la credibilidad de las políticas monetarias y fiscales —las “buenas políticas”—.

Según el documento, los bancos centrales de los países emergentes han logrado reducir su dependencia de intervenciones cambiarias gracias a marcos de política más independientes y previsibles, lo que permitió moderar las presiones inflacionarias y mantener el acceso al financiamiento internacional aun en contextos de alta volatilidad.

El FMI subraya que los países con instituciones más sólidas y reglas fiscales claras enfrentan menores costos de ajuste y disyuntivas de política menos complejas en períodos de tensión. Por el contrario, aquellas economías con marcos más débiles corren el riesgo de retrasar la contracción monetaria ante presiones inflacionarias persistentes, generando pérdidas de producción y forzando intervenciones cambiarias costosas que “solo brindan alivio temporal”.

El organismo remarca que la consistencia macroeconómica será clave para sostener la confianza de los mercados en un contexto global caracterizado por la suba de tasas en las economías avanzadas, la reconfiguración de los flujos de capital y el aumento de la deuda soberana.

Política industrial: oportunidades, riesgos y necesidad de disciplina fiscal

El capítulo 3 del informe aborda el resurgimiento de la política industrial como herramienta para redefinir estructuras productivas, promover la autonomía tecnológica y reducir la dependencia energética externa. El FMI reconoce que estas políticas pueden impulsar la productividad y fortalecer sectores estratégicos, pero advierte que su éxito depende de una focalización precisa, una implementación eficiente y el respaldo de instituciones sólidas.

“El traslado o relocalización de industrias estratégicas puede generar beneficios sectoriales, pero también encarecer los precios al consumidor durante largos períodos”, señala el documento. Además, el FMI advierte que este tipo de programas suelen tener costos fiscales elevados, especialmente en países con deuda alta y limitada capacidad presupuestaria.

El informe enfatiza que, incluso cuando los resultados en determinados sectores sean positivos, las políticas industriales pueden provocar efectos indirectos negativos en otros segmentos de la economía, al desviar recursos de manera ineficiente y reducir la productividad total. Por ello, recomienda acompañarlas con reformas estructurales complementarias y una política macroeconómica coherente que evite tensiones en el frente fiscal.

Desafíos para los emergentes: consolidar instituciones y evitar desequilibrios

El FMI proyecta que los mercados emergentes enfrentarán en 2025 una combinación de desafíos simultáneos: presiones inflacionarias persistentes, costos financieros altos, exigencias de consolidación fiscal y la necesidad de mantener el crecimiento inclusivo.

En ese marco, el organismo reitera que la resiliencia no puede sostenerse sin instituciones fuertes, transparencia fiscal y disciplina monetaria. Los países que mantengan reglas claras y credibilidad en sus políticas podrán resistir mejor los shocks externos y aprovechar la transición hacia una economía global más diversificada en materia energética y tecnológica.

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Entre la recuperación y la desigualdad: radiografía de los ingresos en Posadas

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La semana pasada adelantamos que íbamos a analizar la evolución de los ingresos de los habitantes de Posadas según los datos de la EPH-INDEC. El dato central es que, en el primer trimestre de 2025, el ingreso per cápita familiar (IPCF) alcanzó los $510.450, el valor más alto del NEA y con un crecimiento real del 39% respecto al mismo período de 2024. A partir de allí, retomamos el tema para profundizar en sus componentes.

En primer lugar, ¿a qué se refiere el ingreso per cápita familiar (IPCF)? Según la definición del INDEC, se trata del cociente entre la suma de los ingresos totales individuales de los miembros del hogar y su cantidad de integrantes. Naturalmente, en hogares con más miembros el ingreso total suele ser mayor, pero también lo son las necesidades de gasto. Además, no todos los integrantes de un hogar generan ingresos. 

Dicho de manera simple: no es lo mismo un hogar de cuatro personas con dos perceptores de ingresos que uno de siete personas con solo tres perceptores.

En línea con esto, no debe confundirse IPCF con salario, por ejemplo, no solo por el hecho de que, al ser per cápita considera a miembros sin ingresos, sino porque además los ingresos de un hogar están determinados por salario (en caso de que exista) y por ingresos no laborales, que pueden ir desde el cobro de un programa social como de la renta de inversiones. Aún con estas consideraciones, el IPCF es un buen indicador de condiciones de vida en aspectos monetarios y es una de las variables (no la única) para determinar, por ejemplo, indicadores de pobreza. 

Como se dijo, al primer trimestre de 2025 el IPCF de Posadas fue de $510.450, el mayor valor en el NEA. Si se observa la serie histórica, la capital misionera se mantuvo siempre en esa posición, lo cual se verifica tanto en los informes semestrales de pobreza del INDEC como en el análisis de microdatos de la EPH de frecuencia trimestral.

Ahora bien, cómo se desagrega ese IPCF: para esto, cabe observar los IPCF para cada decil de ingresos, que son una herramienta estadística utilizada para analizar la distribución del ingreso en la población. Consisten en dividir a todos los hogares (o personas) en diez grupos de igual tamaño, ordenados desde el menor hasta el mayor nivel de ingresos. De este modo, cada decil representa al 10% de la población: el primer decil corresponde al 10% con menores ingresos, mientras que el décimo decil agrupa al 10% con mayores ingresos. Este enfoque permite observar con mayor precisión las brechas entre distintos segmentos sociales y evaluar la desigualdad en la distribución de los recursos económicos.

En Posadas, el decil 1, es decir, el de menores ingresos, mostró un IPCF de $ 207.205, un 60% menos que la media del IPCF del aglomerado. 

Por su parte, el decil 10 (el de mayores ingresos) mostró un IPCF de $ 1.382.183 (+171% de la media general). Entre el decil 1 y decil 10, hay una brecha de 6,67, cuando en el primer trimestre era de 6,78. Es una diferencia menor, pero marca una reducción de la brecha de ingresos. ¿Por qué se produjo esa brecha? Porque el decil 1 mostró una variación interanual real del 22,6% de su IPCF mientras el decil 10 creció en 20,7%. Esa diferencia permitió reducir la brecha de desigualdad y mostró un mejor desempeño en los hogares de menores ingresos. 

Ahora bien, el IPCF total de Posadas creció 39,2%. Esto demuestra que tanto el decil 1 como el 10, si bien mejoraron con fuerza, lo hicieron bastante por debajo del total general. ¿Dónde estuvo entonces el mayor impulso en el aglomerado? Hubo una mejora muy importante en el decil 3, donde el IPCF creció al 78,2%, aunque debe destacarse el hecho de que venía bastante retrasado: por caso, en el cuarto trimestre 2024 había caído 7,2%, mientras que en el decil 1, por ejemplo, ya había mostrado alzas del 26,2%. La otra suba fuerte se ve en el decil 6 con 49%, siendo también que había caído en el trimestre anterior (-5,8%) y en el decil 9 con +47,3% (con baja en el trimestre previo del -14,8%).

Es decir, se puede observar una especie de corrección: los deciles con mayores alzas se recuperan de caídas en el período anterior y los de crecimiento más moderado ya habían iniciado un proceso de recuperación.

El dato más relevante es que, más allá de la intensidad desigual, todos los deciles mostraron aumentos de su IPCF en el primer trimestre de 2025, algo que no había ocurrido ni en 2023 ni en 2024.

Para comprender mejor estas variaciones, es útil observar otro indicador: el Ingreso Total Individual (ITI). Este refleja el monto total que percibe cada persona, tanto de fuentes laborales como no laborales. La diferencia con el IPCF es metodológica: mientras el ITI mide ingresos a nivel individual, el IPCF los ajusta por tamaño del hogar. Esto explica que, aunque el ITI crezca con fuerza, el incremento en el IPCF puede ser menor, dado que los ingresos deben repartirse entre todos los miembros del hogar.

¿Para qué miramos el ITI? Para ver si la mejora de ingresos viene de fuentes laborales o de las no laborales. Pero antes, ¿qué entendemos por fuentes no laborales? Esto abarca un amplio abanico de opciones, desde jubilaciones o pensiones; alquileres, rentas o intereses; utilidades, beneficios o dividendos; seguro de desempleo; indemnización por despido; beca de estudio; cuota de alimento; aportes de personas que no viven en el hogar, subsidios estatales; venta de pertenencias personales; y herencias, entre otros. Algunos ingresos no laborales pueden ser fijos (es decir, lo cobran todos los meses como una jubilación, un alquiler o una AUH) y otros pueden ser de única vez o de vez ocasional, pero todo lo efectivamente percibido se suma al momento de elaborar estos datos.

¿Qué nos muestran los datos para Posadas? En primer lugar, hay que señalar que el ITI promedio de Posadas se ubicó en $ 744.209 y creció 46%, un alza superior al del IPCF. La diferencia en las variaciones se explica por la forma en que se construyen ambos indicadores. Mientras que el ITI refleja la evolución de los ingresos de cada persona en particular, el IPCF pondera esos ingresos según el tamaño del hogar y la cantidad de integrantes que lo componen. De esta manera, aun cuando los ingresos individuales crezcan con cierta intensidad, al distribuirlos entre más miembros de un hogar el aumento efectivo per cápita puede ser menor.

Ahora bien, volviendo al ITI, los datos muestran que el 74% del total corresponde a ingresos laborales y el 26% a ingresos no laborales. Pero dicha distribución cambia según el decil donde nos paremos. En los deciles 1 y 2, los ingresos no laborales explican entre el 45% y 48% del ingreso individual total; pero en los deciles 9 y 10 explican el 11% y 23% respectivamente. Este último dato parece ser algo extraño: mayor ingreso no laboral en el decil más rico: esto responde a una recomposición de ingresos por revaloración de activos, algo que los deciles más chicos no tienen.

¿Pero cómo cambió esta composición entre el inicio del 2024 y el de 2025? En el primer trimestre 2024, los ingresos no laborales del decil 1 explicaban el 34% del ITI, pasando al 48% en el primer trimestre 2025; similar, pero en mucha menor intensidad, en el decil 2 pasó del 44% al 45%. ¿Qué puede explicar esto? Posiblemente, la mejora real en asignaciones familiares (la “Asignación Universal para Protección Social”, AUH entre otros, creció 36% en el primer trimestre). Por su parte, en el otro extremo, los ingresos no laborales explican el 35% en el decil 9 en 2024 y bajaron al 11% en 2025, pero en el decil 10 pasó de 18% al 23%. ¿Cómo entenderlo? En el caso del decil 9, esta caída en la participación de los ingresos no laborales puede vincularse a la importancia relativa que tienen en este grupo las jubilaciones y pensiones de haberes altos, así como algunas rentas secundarias (por ejemplo, alquileres) que tendieron a rezagarse en el último tiempo. 

Por el contrario, en el decil 10 los ingresos no laborales están más asociados a rentas de capital y financieras, que se expandieron en términos relativos y lograron incrementar su participación en 2025. 

Por ende, vemos un comportamiento similar entre el decil 1 y el decil 10, aunque por razones muy diversas. 

En resumen, Posadas muestra un escenario de mejora generalizada, con un IPCF que creció con fuerza y, por primera vez en varios años, con todos los deciles en alza. Esta expansión se tradujo en una leve reducción de la brecha entre los extremos de la distribución, aunque la desigualdad estructural sigue siendo significativa y aquí hay que estar muy alertas para poder conocer niveles de pobreza: aun con un incremento de los ingresos, la distribución podría “contener” con cierta intensidad una eventual mejora en esa tasa.

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