inflación junio 2026

El dólar cerró una semana de calma pese al rebote diario

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El mercado cambiario cerró la semana con un comportamiento que refleja el delicado equilibrio que atraviesa la economía argentina. Aunque el dólar volvió a subir este viernes y alcanzó los $1.500 en las principales entidades bancarias, la cotización terminó acumulando una baja semanal, en un escenario donde la desaceleración de la inflación comenzó a moderar las presiones sobre el tipo de cambio.

En el Banco Nación, el dólar minorista avanzó $5 hasta los $1.500 para la venta, mientras que el promedio de las entidades financieras relevadas por el Banco Central se ubicó en $1.500,44. El dólar tarjeta, por su parte, quedó en $1.950.

En el segmento mayorista, referencia para el comercio exterior, la divisa subió $2 y cerró en $1.478, aunque todavía acumula una caída de $10 en lo que va de julio. De este modo, el tipo de cambio oficial continúa lejos del techo de la banda cambiaria, hoy ubicado en $1.827,63, una distancia cercana al 24%, lo que reduce, por el momento, las expectativas de una intervención cambiaria.

El dato de inflación de junio, que mostró una variación mensual de 1,9%, comenzó a modificar las expectativas del mercado. Con una nominalidad más baja, los operadores ajustaron sus proyecciones para el dólar oficial, que actualmente estiman en torno a los $1.486,5 hacia fines de julio y cerca de $1.629,5 para diciembre, según las cotizaciones implícitas en el mercado de futuros.

En los segmentos financieros, el dólar MEP finalizó en $1.519,05, mientras que el contado con liquidación (CCL) cerró en $1.574,84. El dólar blue, en tanto, permaneció estable en $1.525 para la venta, consolidando un escenario de menor dispersión entre las distintas cotizaciones.

Sin embargo, la relativa estabilidad cambiaria no alcanzó para sostener el desempeño de los activos argentinos. La Bolsa porteña atravesó su peor semana de julio, con una caída del S&P Merval de 2,4% en pesos y de 3,8% medido en dólares. Los bonos soberanos también retrocedieron, impulsando un incremento del 4% en el riesgo país, que finalizó en 419 puntos básicos, su mayor avance en casi dos meses.

La reacción del mercado respondió menos a factores domésticos que al deterioro del escenario internacional. La persistencia de presiones inflacionarias en Estados Unidos modificó las expectativas sobre la política monetaria de la Reserva Federal, mientras que la renovada tensión geopolítica en Medio Oriente fortaleció al dólar como activo de refugio y elevó los precios internacionales del petróleo.

En contraste con ese escenario, el Banco Central volvió a mostrar fortaleza en el mercado oficial de cambios. La autoridad monetaria cerró la semana con compras netas por US$1.154 millones, el mejor resultado semanal desde 2023 y un cambio de tendencia respecto de junio, cuando la acumulación de reservas había perdido dinamismo.

En lo que va de julio, las compras netas ya alcanzan los US$1.444 millones y, durante 2026, el organismo acumula adquisiciones por US$12.619 millones. Además, extendió a 129 ruedas consecutivas su saldo comprador en el Mercado Libre de Cambios (MULC), una señal que el Gobierno considera clave para fortalecer la posición externa sin alterar el actual esquema cambiario.

El panorama deja una lectura dual para la economía. Por un lado, la desaceleración de la inflación y la capacidad del Banco Central para recomponer reservas contribuyen a reducir la volatilidad del dólar. Por otro, el comportamiento de los mercados financieros evidencia que la confianza de los inversores continúa condicionada por factores externos y por la necesidad de consolidar la estabilidad macroeconómica en el mediano plazo.

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La inflación mayorista fue de 1,1% en junio y acumuló 33,7% en doce meses

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La inflación mayorista volvió a mostrar señales de desaceleración durante junio y se consolidó por debajo del ritmo de aumento de los precios al consumidor. Según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), el Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) registró un incremento del 1,1% respecto de mayo, mientras que la variación interanual alcanzó el 33,7%.

El dato representa una reducción de 1,4 puntos porcentuales frente al registro de mayo, cuando la inflación mayorista había sido del 2,5%, y marca el segundo mes consecutivo de desaceleración. Además, el indicador se ubicó por debajo del Índice de Precios al Consumidor (IPC), que en junio fue del 1,9% y acumuló una suba interanual del 33,5%.

En el acumulado del primer semestre de 2026, los precios mayoristas avanzaron un 15,6%, reflejando una dinámica de costos que continúa moderándose tras los fuertes ajustes registrados en los primeros meses del año.

La variación mensual del IPIM estuvo explicada por un incremento del 1% en los productos nacionales y del 2,3% en los productos importados. Dentro de la producción local, las mayores incidencias correspondieron a las subas en sustancias y productos químicos, productos agropecuarios, productos refinados del petróleo y energía eléctrica. Estos aumentos fueron parcialmente compensados por la caída registrada en petróleo crudo y gas, que ejerció un efecto moderador sobre el índice general.

El comportamiento fue similar en los restantes indicadores de precios mayoristas. El Índice de Precios Internos Básicos al por Mayor (IPIB), que excluye el efecto de los impuestos, también registró un aumento del 1,1%, impulsado por incrementos del 1,1% en los productos nacionales y del 2,2% en los importados.

En tanto, el Índice de Precios Básicos del Productor (IPP) mostró una suba del 1,1%, resultado de una disminución del 0,6% en los productos primarios y un aumento del 1,8% en los productos manufacturados y en la energía eléctrica.

La desaceleración del IPIM constituye un dato seguido de cerca por analistas y empresas, ya que los precios mayoristas suelen anticipar parte de la evolución futura de los precios minoristas. Una menor presión sobre los costos de producción podría contribuir a moderar la transmisión hacia el consumidor final, aunque ese efecto depende también de factores como el tipo de cambio, la demanda y la política tarifaria.

Tras conocerse el informe del INDEC, el presidente Javier Milei destacó el resultado y felicitó públicamente al ministro de Economía, Luis Caputo, a quien volvió a definir como “el mejor ministro de Economía de todos los tiempos”, en una nueva señal de respaldo al programa económico basado en el equilibrio fiscal y la desaceleración inflacionaria.

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La inflación en el NEA volvió a desacelerar y tuvo la menor suba en nueve meses

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El Índice de Precios al Consumidor (IPC) de la región del NEA registró un alza del 1,9% en el mes de junio de 2026, presentando una nueva desaceleración respecto al mes anterior y marcando su mejor resultado desde septiembre 2025. A nivel acumulado del primer semestre los precios del nordeste crecen 19,9% y 36,5% en la trayectoria interanual; en los dos últimos los casos, el NEA muestra la mayor suba de precios del país.

En el NEA, la suba mensual de junio 2026 presentó una desaceleración de 0,7 puntos porcentuales respecto al mes previo (2,6% en mayo 2026), mayor a la observada para el total país (-0,2 p.p.). A nivel interanual, la suba de precios fue del 36,5%, en este caso acelerando contra el mes anterior y llegando al mayor nivel desde junio de 2025.

En la comparación con las otras regiones del país, el NEA presentó la segunda mayor suba mensual de precios de todo el país, al tiempo que sostiene el incremento más alto en el acumulado anual y en la trayectoria interanual.

Otra vez, Vivienda y servicios empujó la suba en la región

Desagregando por divisiones, durante junio hubo seis divisiones que mostraron expansiones superiores al total general regional: la más fuerte se vio, por tercer mes al hilo, en Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles con 5,0% que estuvo explicado fundamentalmente por nuevas subas en tarifas de electricidad y gas (6,4%); le siguió Salud con 3,0% impulsado por medicamentos; y más atrás se ubicaron completó el podio Recreación y Cultura y Educación (2,8% en cada caso); Bebidas alcohólicas y tabaco (2,4%) y Bienes y servicios varios (2,2%).

A su vez, las divisiones que arrojaron alzas inferiores al nivel general regional fueron Equipamiento y mantenimiento del hogar (1,8%), Alimentos y bebidas no alcohólicas (1,5%), Restaurantes y Hoteles (1,2%), Prendas de vestir y calzado (0,7%), Transporte (0,4%) y Comunicación mostró caída de precios (-0,1%).

En el análisis de la comparación interanual, la división de Vivienda y servicios sostiene el liderazgo en la región con una suba del 70,7%, casi dos veces más que el nivel general regional (36,5%); le sigue Educación (42,3%) y Restaurantes y Hoteles (41,1%); en el extremo opuesto, Prendas de vestir y calzado (14,4%) muestra la menor suba año/año.

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Una familia tipo ya necesita más de $1,53 millones para no ser pobre: la canasta básica subió 35,7% en un año

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El costo de vida vinculado a los consumos esenciales continúa en ascenso, aunque a un ritmo menor que el registrado durante gran parte de 2024 y 2025. En junio, una familia tipo integrada por dos adultos y dos hijos necesitó $1.531.473 para no ser pobre, un incremento del 2,2% respecto de mayo y del 35,7% en comparación con igual mes del año pasado, según informó el INDEC.

La cifra surge de la actualización de la Canasta Básica Total (CBT), indicador que además de los alimentos incorpora bienes y servicios indispensables como transporte, indumentaria, salud, educación y vivienda. Su evolución constituye una referencia clave para empresas, negociaciones salariales y el diseño de políticas sociales, ya que determina el umbral estadístico para superar la línea de pobreza.

En paralelo, la Canasta Básica Alimentaria (CBA) —que fija la línea de indigencia— alcanzó los $689.853 para ese mismo hogar, tras registrar una suba mensual del 1,3% y un incremento interanual del 36,3%. Para un adulto equivalente, el costo mensual de la alimentación básica ascendió a $223.253, mientras que la canasta total llegó a $495.622.

Más allá del dato estadístico, las cifras reflejan un escenario de fuerte presión sobre los ingresos de los hogares. Aunque la variación mensual de la canasta alimentaria volvió a ubicarse por debajo de la de la canasta total, el encarecimiento de los servicios y de los componentes no alimentarios explica que el costo para no caer bajo la línea de pobreza haya crecido por encima del de los alimentos básicos.

Para el sector privado, especialmente en actividades intensivas en mano de obra, la evolución de la CBT constituye un indicador que trasciende el plano social. Su comportamiento suele influir en las discusiones paritarias, en la actualización de escalas salariales y en las proyecciones de consumo interno. En las economías regionales, donde una parte importante del empleo depende de actividades agroindustriales, forestales, comerciales y de servicios, la capacidad de compra de los hogares continúa siendo un factor determinante para la dinámica del mercado interno.

Los datos del primer semestre muestran, además, que la canasta básica total acumuló un incremento del 17% entre enero y junio, mientras que la alimentaria registró la misma variación en ese período. La convergencia entre ambos indicadores evidencia que, tras varios meses de desaceleración inflacionaria, los gastos esenciales mantienen una trayectoria ascendente, aunque con una velocidad considerablemente menor a la observada un año atrás.

El desafío hacia la segunda mitad del año será determinar si la desaceleración de la inflación logra consolidarse también en el costo de las canastas básicas. Para el Gobierno, una menor velocidad de crecimiento de estos indicadores fortalece la estrategia de estabilización. Para empresas y trabajadores, el foco seguirá puesto en la evolución del poder adquisitivo real, una variable que continúa condicionando el nivel de actividad y las decisiones de consumo.

Canasta 07 26 INDEC by CristianMilciades

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La inflación fue de 1,9% en junio y el NEA tiene el acumulado más alto del país

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La inflación volvió a mostrar señales de desaceleración en junio. El Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró una suba de 1,9%, por debajo del 2,1% de mayo y el menor registro mensual desde el cambio de gobierno. Con este resultado, el aumento acumulado durante 2026 alcanza 16,8%, mientras que la variación interanual quedó en 33,5%, consolidando una fuerte reducción respecto de los niveles registrados un año atrás.

Sin embargo, detrás del promedio nacional aparecen diferencias regionales importantes. El NEA volvió a ubicarse entre las zonas más afectadas por la inflación, con un incremento mensual del 1,9%, igual al promedio nacional, pero con una inflación acumulada de 19,9% en el primer semestre, tres puntos por encima del promedio argentino y la más alta del país. En términos interanuales, además, registró 36,5%, también el mayor registro regional.

Para una provincia como Misiones, estos datos muestran que, aun cuando el proceso de desaceleración inflacionaria es generalizado, la región sigue enfrentando presiones de precios superiores al resto del país, especialmente en servicios públicos, alimentos y algunos rubros regulados.

El turismo empujó la inflación de junio

El mayor aumento del mes fue Recreación y Cultura (+4,2%), impulsado casi exclusivamente por el inicio de las vacaciones de invierno y la fuerte suba de paquetes turísticos, hoteles y pasajes aéreos.

Los bienes estacionales crecieron 3,4%, muy por encima del promedio general.

En una provincia turística como Misiones, este comportamiento tiene un doble efecto: encarece algunos servicios para los residentes pero también refleja una mayor actividad económica vinculada al receso invernal.

Vivienda volvió a ser uno de los principales motores

El segundo gran impulsor fue Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (+3,3%).

En el NEA este rubro aumentó 5%, muy por encima del promedio nacional. Las mayores presiones provinieron de electricidad, alquileres y garrafas de gas.

De hecho, el INDEC señala que en el NEA la mayor incidencia sobre la inflación mensual provino justamente de este capítulo.

IPC | JUNIO 2026

Los productos que más subieron y los que bajaron

Variación mensual de precios informada por el INDEC.

Los mayores aumentos

Verduras +8,3%
Papa +4,8%
Lechuga +4,6%
Cebolla +3,9%
Fideos +3,4%
Quesos Hasta +3%
Pan y cereales +2,4%

Los productos que bajaron

Naranja -18,9%
Frutas -2,6%
Banana -2,2%
Asado -1,8%
Nalga -0,9%
Cuadril -0,5%
Yerba mate -0,4%
Vino común -0,3%

Uno de los datos más positivos fue la moderación en Alimentos y bebidas no alcohólicas, que aumentó apenas 1,3% a nivel nacional. El alivio observado en alimentos respondió principalmente a la caída de frutas y algunos cortes de carne, mientras que los productos básicos derivados del trigo continuaron aumentando.

Qué pasó en el NEA

El comportamiento del NEA volvió a diferenciarse del promedio nacional y explica por qué la región continúa registrando una inflación más elevada que el resto del país. En junio, los mayores aumentos se concentraron en Electricidad, gas y otros combustibles (+6,4%), alquileres (+3,8%), salud (+3%), recreación (+2,8%) y educación (+2,8%), rubros que tienen un peso creciente en el presupuesto de los hogares. En contrapartida, algunos capítulos contribuyeron a moderar el índice regional, como la adquisición de vehículos (-0,7%) y los servicios de telefonía e internet (-0,7%), aunque su incidencia fue insuficiente para compensar el fuerte avance de los servicios regulados y de la vivienda.

Esa dinámica también se refleja en la composición de la inflación. A nivel nacional, los bienes aumentaron 1,4% en junio, mientras que los servicios lo hicieron 2,9%. En el NEA la brecha fue algo menor, aunque mantuvo la misma lógica: los bienes subieron 1,7% y los servicios 2,7%. El dato confirma una tendencia que se repite desde comienzos del año: la inflación ya no está impulsada principalmente por los productos de consumo masivo, sino por tarifas, alquileres, salud, educación y otros servicios que siguen ajustándose por encima del promedio.

Para Misiones, el escenario deja una lectura con luces y sombras. Por un lado, la inflación nacional consolida su proceso de desaceleración y ya se ubica por debajo del 2% mensual, un objetivo que hasta hace pocos meses parecía difícil de alcanzar. Pero, al mismo tiempo, el NEA continúa mostrando una inflación estructuralmente más alta que el promedio del país: acumula 19,9% en el primer semestre, el registro más elevado entre todas las regiones, impulsado principalmente por los aumentos en vivienda, servicios regulados y alimentos. En una provincia donde el empleo público, el comercio y las economías regionales tienen un peso determinante sobre la actividad económica, esta diferencia implica que la recuperación macroeconómica todavía convive con un costo de vida que crece por encima de la media nacional y continúa erosionando el poder adquisitivo de los hogares.

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