inflación y consumo

La confianza del consumidor cayó 1,1% en agosto

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El Índice de Confianza del Consumidor (ICC) elaborado por el Centro de Investigación en Finanzas (CIF) de la Escuela de Negocios de la Universidad Torcuato Di Tella registró una caída de 1,08% en agosto y se ubicó en 40,23 puntos. El dato confirma un segundo retroceso mensual consecutivo, aunque todavía muestra una mejora marginal frente al mismo mes de 2025.

El relevamiento, realizado entre el 4 y el 13 de agosto, muestra una economía con señales contrapuestas en el ánimo de los hogares. Mientras la percepción sobre la situación macroeconómica mejoró y las expectativas a futuro permanecieron en terreno positivo, los consumidores se mostraron más cautelosos al evaluar su situación actual y, especialmente, frente a decisiones de compra de bienes durables e inmuebles.

La magnitud del retroceso es moderada, pero adquiere relevancia por su continuidad. El ICC había caído 4,78% en julio y ahora acumula dos meses consecutivos de deterioro. En términos interanuales, sin embargo, el índice todavía presenta una suba de 0,71%, lo que indica que el humor de los consumidores se mantiene levemente por encima del nivel de agosto de 2025.

El recorrido desde el inicio de la gestión de Javier Milei permite dimensionar mejor el escenario. El indicador acumula una caída de 15,09% desde el máximo registrado durante el actual gobierno, en enero de 2025, cuando alcanzó 47,38 puntos. Al mismo tiempo, se encuentra 13,01% por encima del piso de 35,60 puntos alcanzado en enero de 2024, luego de las primeras medidas económicas de la administración libertaria.

El dato más significativo aparece cuando se separan las expectativas de la percepción sobre el presente. En agosto, el componente de Situación Macroeconómica avanzó 3,06%, mientras que Situación Personal cayó 3,31% y Bienes Durables e Inmuebles retrocedió 4,03%, la mayor contracción entre los subíndices. La lectura sugiere que una eventual mejora de las variables agregadas todavía no se traduce de manera uniforme en una mayor disposición de los hogares a realizar compras relevantes.

La misma brecha aparece al observar el horizonte temporal. Las Condiciones Presentes disminuyeron 3,18%, mientras que las Expectativas Futuras crecieron 0,44%. Frente a agosto de 2025, las condiciones actuales se encuentran 1,65% por debajo, pero las expectativas para el futuro son 2,44% superiores. El consumidor, en otras palabras, conserva una mirada algo más favorable sobre lo que viene que sobre su situación económica concreta.

La dimensión territorial agrega otra señal para seguir de cerca. El Interior registró una caída de 3,79% en agosto, mientras que el Gran Buenos Aires mostró una mejora de 0,41% y la Ciudad de Buenos Aires avanzó 0,11%. Pese al retroceso, el Interior continúa exhibiendo el mayor nivel absoluto de confianza, con 43,82 puntos, por encima de CABA y GBA. Este último, con 38,27 puntos, permanece como la región con menor confianza relativa.

Por nivel de ingresos también se observa una dinámica divergente. La confianza entre los hogares de menores ingresos aumentó 2,13%, mientras que entre los hogares de ingresos altos disminuyó 1,76%. Sin embargo, el nivel absoluto continúa siendo mayor entre los hogares de ingresos altos, con 42,68 puntos, frente a los 36,76 puntos registrados entre los de menores ingresos.

La fotografía que deja el relevamiento es, por lo tanto, menos lineal que una simple caída de la confianza. El consumidor argentino no está modificando de manera homogénea su percepción sobre la economía: mejora su evaluación de la macroeconomía y conserva expectativas futuras levemente superiores a las de un año atrás, pero enfrenta mayores restricciones o cautela cuando debe evaluar el presente y comprometer recursos en bienes de mayor valor.

Ese comportamiento resulta especialmente relevante para la segunda mitad del año porque la confianza funciona como un puente entre la estabilización macroeconómica y las decisiones efectivas de los hogares. Una mejora sostenida de las expectativas puede favorecer el consumo y la inversión familiar si logra traducirse en mayor seguridad sobre los ingresos y capacidad de compra. Pero la persistencia de un deterioro en las condiciones presentes y en la intención de adquirir durables revela que esa transmisión todavía enfrenta obstáculos.

El desafío para la política económica pasa entonces por transformar la mejora de los indicadores macroeconómicos en una recuperación perceptible de las condiciones materiales. El dato de agosto no muestra un quiebre de las expectativas, pero sí una advertencia: la estabilización puede consolidar confianza hacia adelante sin que todavía exista el mismo convencimiento sobre la capacidad de consumo en el presente. Para que la recuperación gane profundidad, esa brecha deberá comenzar a cerrarse.

Confianza del consumidor 2026-08 UTDT by CristianMilciades

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Las ventas minoristas pyme descendieron 5,6% interanual en febrero

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En febrero, el sector minorista pyme registró un descenso del 5,6% interanual a valores constantes. La variación mensual evidenció un incremento del 2,6%. Con estas cifras, el indicador acumula una retracción del 5,2% en lo que va del año.

Sobre el estado de los comercios, el 52,6% de los propietarios reportó estabilidad interanual, cifra inferior en seis puntos al registro de enero. Dicho margen se trasladó a quienes señalaron un deterioro (38,8%) en comparación con el mismo período del ciclo anterior.


Las proyecciones de acá a un año indican que habrá paridad con la situación actual para el 46,6% de los encuestados, mientras el 42,9% aguarda una mejora y el 10,5% proyecta un retroceso. Respecto a la inversión, el 57,6% considera el marco como no apto para desembolsos, frente a un 15,5% que lo ve de forma oportuna y un 26,9% sin definición.

               
El relevamiento por rubros ratificó el proceso de contracción: seis de los siete sectores monitoreados cerraron con resultados negativos. Las bajas se encontraron en Bazar y decoración (-14,4%), Perfumería (-10,7%) y Alimentos y bebidas (-8,7%). Farmacia constituyó la excepción, con un incremento del 0,3% interanual.


En síntesis, febrero registró una mejora mensual del 2,6%, influenciada por el inicio del ciclo lectivo, sin lograr revertir la caída acumulada del 5,2%. El consumo se concentró en bienes de subsistencia y artículos escolares por la reasignación del gasto de los hogares. La demanda operó con selectividad, priorizando ofertas y financiamiento para sostener las operaciones. Los costos operativos y la presión tributaria condicionaron la rentabilidad de los locales. El escenario confirmó una contracción técnica pese al repunte estacional de fin de mes.

Hacia el futuro existe una expectativa de mejora económica para 2026 en el 42,9% de los casos. La inversión continúa sin variaciones por los costos de reposición y la rentabilidad de los comercios. El 57,6% de los comerciantes descartó desembolsos de capital ante las condiciones del mercado interno. El desafío reside en estabilizar los márgenes frente al incremento de los gastos fijos. La reactivación dependerá de la recomposición de los salarios y de la previsibilidad en los costos.

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El consumo no despega: la confianza comercial apenas se sostiene en 1,3%

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El comercio minorista argentino comenzó 2026 con una sensación dominante de cautela. No hay desplome, pero tampoco recuperación. El último relevamiento del INDEC sobre supermercados y autoservicios mayoristas muestra un Indicador de Confianza Empresarial (ICE) de apenas 1,3%, un valor que lo deja técnicamente en terreno positivo pero sin margen para el entusiasmo.

Detrás de ese número hay un clima empresarial que oscila entre la normalidad forzada y la preocupación contenida. Dos de cada tres empresas describen su situación comercial como “normal”, pero una de cada cuatro la considera directamente “mala”. El balance arroja -16,3%, confirmando que el humor sectorial todavía arrastra el desgaste de meses previos.

La fotografía financiera tampoco muestra alivio contundente. Predomina la estabilidad, aunque con sesgo negativo, y el acceso al crédito sigue siendo una de las principales restricciones: un tercio de las firmas lo considera difícil y casi nadie lo percibe como fácil. En un contexto de tasas reales altas y financiamiento selectivo, la liquidez no fluye con naturalidad hacia el canal comercial.

Sin embargo, el dato más revelador no está en la confianza sino en la demanda. Más de la mitad de las empresas identifica la debilidad del consumo como el principal factor que limita su capacidad de expansión. El comercio no enfrenta un problema de oferta ni de infraestructura: enfrenta un problema de compradores.

En ese escenario, los precios siguen ajustándose. El 57,5% de las empresas informó aumentos en el último mes, lo que sugiere que la desaceleración inflacionaria no elimina la necesidad de recomposición de márgenes o cobertura de costos.

De cara al trimestre febrero-abril, las expectativas mejoran levemente: uno de cada cinco empresarios espera una mejora y solo una minoría anticipa un deterioro. Pero la mayoría cree que todo seguirá igual. Y ese “igual” es, en realidad, el verdadero dato político y económico: estabilidad sin dinamismo.

La recuperación del consumo, si llega, será gradual y dependerá más del poder adquisitivo que de la confianza empresarial.

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La confianza del consumidor cayó en septiembre y refleja un clima económico dispar en Argentina

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El Índice de Confianza del Consumidor (ICC), elaborado por la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), descendió 0,3% en septiembre y se ubicó en 39,81 puntos, un retroceso leve respecto de agosto, pero que profundiza la tendencia de estancamiento iniciada a fines de 2024. Aunque el nivel actual es 2,08% superior al de un año atrás, el indicador acumula una caída de 13,5% desde diciembre de 2024, reflejando la dificultad de los hogares para sostener expectativas positivas en medio de la inestabilidad económica y política del país.

Un termómetro fragmentado: regiones e ingresos muestran realidades opuestas

El relevamiento —realizado entre el 5 y el 15 de septiembre sobre una muestra nacional de 1.000 casos en grandes centros urbanos— mostró diferencias marcadas según región e ingresos:

  • CABA registró un fuerte repunte del 9,58% mensual, con un índice de 40,63 puntos, señal de cierta recuperación de expectativas.
  • Gran Buenos Aires (GBA), en contraste, cayó 0,84% y se mantiene 1,93% por debajo de septiembre 2024.
  • Interior del país retrocedió 3,73% en el mes, aunque todavía se ubica 7,07% por encima interanual2025-09 ICC Informe.

El análisis por estratos socioeconómicos también evidenció una brecha:

  • Los hogares de ingresos bajos mejoraron 6,65% en septiembre, ubicándose un 10,67% arriba interanual.
  • En cambio, los hogares de mayores ingresos retrocedieron 5,2% mensual y quedaron 4,02% abajo respecto de un año atrás, reflejando la cautela de los sectores con mayor poder adquisitivo frente a la volatilidad cambiaria y financiera.

Expectativas a futuro vs. condiciones presentes: un desfasaje creciente

Dentro de los subíndices, se destacó el incremento de la Situación Macroeconómica (+7,41%) y la Situación Personal (+3,17%), aunque ambas mantienen caídas en la comparación interanual (-3,34% y -0,36%, respectivamente).

El contraste más fuerte se dio en el componente de Bienes Durables e Inmuebles, que cayó 14,87% mensual, señal de retracción en las decisiones de consumo de largo plazo. Aun así, permanece 17,33% por encima de septiembre 2024, mostrando que parte de la recuperación del crédito y las compras de electrodomésticos aún se sostiene2025-09 ICC Informe.

Al segmentar por horizonte temporal: Las Expectativas Futuras crecieron 6,59% en septiembre, aunque siguen 3,34% por debajo interanual. Las Condiciones Presentes retrocedieron 9,83%, en una señal de deterioro inmediato, aunque todavía están 12,30% arriba frente al año pasado.

Repercusiones: señales mixtas para la economía y la política

El ICC se consolidó en torno a los 40 puntos, un valor que los analistas consideran frágil para encarar el último tramo del año y el proceso electoral de octubre. Según Sebastián Auguste, director del Centro de Investigación en Finanzas de la UTDT, el índice refleja que “los hogares de menores ingresos mantienen expectativas positivas, pero la desconfianza en los sectores altos y en el Gran Buenos Aires marca un límite al optimismo generalizado”.

De cara al futuro, la brecha entre expectativas y condiciones presentes abre un interrogante: si el gobierno logra estabilizar las variables macroeconómicas, el rebote de la confianza podría sostenerse. De lo contrario, el riesgo es que la caída en las decisiones de consumo de bienes durables se traslade al resto de la economía real.

Octubre en clave política y económica

Con las elecciones legislativas a la vista, el comportamiento del ICC será clave para medir la capacidad del oficialismo de consolidar apoyo social. El informe advierte que, si persiste la presión cambiaria y el aumento de la incertidumbre, la confianza de los consumidores podría cerrar 2025 en niveles similares a los del inicio del año, limitando las chances de recuperación del consumo interno como motor del crecimiento.

LA CONFIANZA DE CONSUMIDORES CAE 0,3% SEPTIEMBRE by CristianMilciades

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