El ministro de Economía, Sergio Massa, remarcó hoy que es una “mentira que es magia bajar la inflación” y afirmó que su resolución vendrá de la mano de “política fiscal ordenada, acumulación de reserva y trabajo coordinado”, en el acto de lanzamiento del programa Precios Justos, un acuerdo de precios que mantendrá a más de 1.700 productos con los mismos valores hasta febrero. En el caso de Misiones, hay 1.823 productos incluidos, varios de ellos producidos en la tierra colorada, como la yerba mate.
El titular del Palacio de Hacienda remarcó que Precios Justos le permitirá al Estado “recorrer un sendero a la baja en lo que más impacta en la vida de los argentinos que es la inflación”.
Massa señaló que este nuevo acuerdo voluntario de precios que se extenderá hasta el 28 de febrero próximo, “resuelve uno de los problemas que tenemos en materia inflacionaria, no la inflación” ya que la misma – afirmó- “se resuelve con política fiscal ordenada, con acumulación de reservas y trabajo coordinado con las cadenas de insumo difundido”.
En el acto de lanzamiento, desarrollado en el porteño Centro Cultural Kirchner (CCK), el ministro instó a las empresas de consumo masivo que no firmaron el acuerdo a que lo hagan para “no perder el mercado”, ya que consideró que los consumidores se volcarán a los productos del mismo.
Según detalló el secretario de Comercio, Matías Tombolini, 102 empresas han manifestado su adhesión hasta el momento y anticipó que serán 114 al cierre de hoy y 125 para la semana que viene.
“Hay 1.788 productos que forman parte de la canasta de Precios Justos que van a tener el mismo precio hasta febrero”, precisó el funcionario refiriéndose al grupo de productos que se mantendrá sin modificaciones en sus valores.
Por su parte, las empresas que ingresen al programa sólo podrán aumentar hasta un 4% mensual al resto de sus productos, abarcando así a otros 30.000, según señaló Massa.
Tombolini aseguró que el programa permitirá “garantizar el orden en los precios, previsibilidad y alivio en la mesa de los argentinos, abastecimiento, cuidar los dólares y evitar los abusos”.
En la misma línea de Massa, afirmó que “no es un punto de llegada” sino “un punto de partida”, y que permitirá “operar sobre las expectativas de inflación”, tras tener “orden fiscal y acumulación de reservas”.
Por otro lado, el funcionario subrayó la fiscalización que tendrá la iniciativa
El secretario dijo que los intendentes tendrán la “potestad” para fiscalizar el cumplimiento “a lo largo y a lo ancho de la Argentina”.
El Gobierno dio a conocer hoy las principales características del programa Precios Justos, que lanzará mañana y abarcará a 1.500 productos elaborados por un centenar de empresas por un término de 120 días.
El programa abarcará a todo el país y desde el Ministerio de Economía aclararon que no se trata de un congelamiento de precios sino de “un acuerdo voluntario entre el Estado, empresas de consumo masivo, cámaras mayoristas y supermercados”.
Con el objetivo de “lograr la estabilidad de los precios de productos esenciales que consumen los hogares argentinos”, Precios Justos aspira a mantener constantes los precios de 1.500 productos de los rubros alimentos, bebidas, lácteos, higiene personal y limpieza, de acuerdo con la explicación oficial.
El acuerdo establece que “los productos que se mantendrán con precios fijos ingresan en el programa a un precio hasta un 4% superior al promedio registrado durante octubre de 2022 y se mantendrán estables los próximos 120 días”.
Mientras que “el resto de los productos que comercializan las empresas que se suman al programa tendrán una pauta de aumento mensual de hasta el 4% para los mismos 120 días en el precio de venta a los supermercados y mayoristas”.
“A su vez, el Estado otorga garantía y certidumbre en el proceso de importación de bienes intermedios, bienes terminados que son parte de la cadena de valor e insumos para las empresas que se comprometen en este acuerdo de precios”, indicaron a Télam fuentes oficiales.
Del acuerdo participan alrededor de cien empresas, que representan el 86% del consumo masivo en el país y entre las que se destacan Molinos, Coca Cola, Unilever, Quilmes, Mastellone, AGD, Ledesma y Las Marías, entre otras.
“Además, los supermercados podrán abastecer con productos de marcas propias”, se indicó.
Los interesados podrán consultar los productos y cadenas comerciales adheridas al programa ingresando a partir de mañana a https://www.argentina.gob.ar/preciosjustos o bien a través de una aplicación por celular, disponible en Android e IOS, además de dos chatbots para el canal minorista (+54 9 11 2879 0887) y mayorista (+54 9 11 2524 4728).
En el marco de los operativos de fiscalización para corroborar el cumplimiento de los acuerdos nacionales, la Secretaría de Comercio firmará convenios con intendentes e intendentas para fortalecer los monitoreos, de modo tal de ampliar la dotación de fiscalizadores en todo el país.
La Secretaría dará a las municipalidades “las pautas técnicas y las capacitaciones necesarias para la realización de las inspecciones y luego el proceso de sanción se realizará a través de los mecanismos habituales que lleva adelante la Subsecretaría de Acciones para la Defensa de las y los Consumidores”, aclaró la repartición dirigida por Matías Tombolini.
Los acuerdos “se replicarán con distintos municipios de todo el país para reforzar el carácter federal de la medida” y a su vez, Comercio precisó que “transferirá a la autoridad local correspondiente el 25% de lo recaudado por multas realizadas en cada distrito”.
A los efectos de garantizar el cumplimiento de la pauta de precios acordada, la Secretaría continuará monitoreando de manera diaria la variación de precios a través del Sistema Electrónico de Publicidad de Precios Argentinos (SEPA).
El ministro francés de Finanzas, Bruno Le Maire, expresó que la ley de reducción de la inflación de Estados Unidos es una gran amenaza para las empresas europeas y que la UE debe mantenerse firme contra ella.
El ministro francés de Economía, Finanzas, Industria y Seguridad Digital, Bruno Le Maire, y el ministro francés de Industria, Roland Lescure, salen tras la reunión semanal del gabinete en el Palacio del Elíseo en París, Francia. Fotografía: Reuters
Las industrias europeas temen que este proyecto de ley, que otorga un crédito fiscal por cada componente elegible producido en una fábrica de Estados Unidos, reste inversión potencial al continente.
Esta norma, se convirtió en ley en agosto, proporciona un crédito fiscal del 30% del coste a las fábricas nuevas o mejoradas que construyan componentes de energías renovables.
“Debemos decir claramente a nuestros socios estadounidenses que es un gran problema para nosotros. No es aceptable. Podría suponer un gran choque para la industria europea”. Señaló Le Maine, para BFM TV.
La Canasta Básica Alimentaria, sigue aumentando, esto, se evidenció en nuestro Índice Barrial de Precios, mostrando un aumento de 9,50% ( entre septiembre y octubre), en los comercios de los barrios populares; en este sentido, en octubre, una familia misionera de 4 integrantes, necesitó solamente para alimentarse $63.546,53, al mismo tiempo, esta cifra representó un 110,61% de incremento anual (es decir, de octubre 2021 a octubre 2022).
En lo que respecta a la Canasta Básica Total, ésta costó $143.615,16.
La variación de precios según los diferentes rubros se presentó de la siguiente manera: • El rubro almacén aumentó un 3, 64% entre septiembre y octubre y un 96,73% en un año. • El rubro verdulería tuvo un aumento intermensual del 28,61% y anual del 176,68% +. • En lo que respecta al rubro carnicería, se manifestó un aumento intermensual del 6,09% y anual del 94,70%.
En Argentina se vive un panorama complejo debido al aumento constante de los precios en los diferentes sectores como: el combustible, los materiales de construcción, el mercado de alquileres, los servicios, el transporte y de los alimentos; para las familias de los barrios populares estos incrementos golpean fuertemente, en particular los que se evidencian en los precios de los alimentos que se llevan más del 50% de sus ingresos.
En este sentido, otro estudio (Indicador Familiar de Acceso a Derechos) realizado por el Instituto en los barrios populares a 31.525 familias Argentinas que concurren a merenderos y comedores, evidenció que el ingreso declarado por los entrevistados ubicó a las dos terceras partes de los hogares relevados, (65.5%) en condiciones de indigencia, es decir, con ingresos inferiores al monto de la Canasta Básica Alimentaria, en el momento de la medición solo el 17% de los hogares tenía acceso a un empleo registrado mientras que el 83%, es decir, 26.222 hogares, no tienen ningún integrante con empleo registrado, es decir no cuentan con los aportes a la seguridad social y jubilación.
La inseguridad alimentaria, otra dimensión indagada por el estudio, mostró que, está presente en 7 de cada diez hogares relevados (70%). Operativamente se define como inseguridad alimentaria “La reducción de las porciones y/o supresión involuntaria de comidas en el hogar”, lo cual evidencia la dificultad de acceso a alimentos en los hogares entrevistados.
En este sentido, el aumento de los precios de los alimentos en comparación con los salarios que van detrás de la inflación, deteriora cada vez más la calidad de vida de las familias de estos sectores, y requieren de una inmediata acción por parte del Estado Nacional.
Índice Barrial de Precios (IBP)
El IBP es un proyecto de investigación-acción participativa, desde dónde se construyen procesos de reflexión acción entre las/os participantes. Tiene como objetivo estimar el costo de vida en los distintos barrios populares del país mediante el cálculo del valor y las variaciones de la Canasta Básica de Alimentos (CBA), compuesta por los 57 productos de los rubros almacén, verdulería y carnicería. Generando datos mensuales en relación con la pobreza e indigencia en diversas provincias del país.
En Argentina, la economía actual está caracterizada por tener un nivel de actividad real y un consumo privado que se mantienen en terreno positivo, combinado con una inflación alta y persistente.
De aquí se desprenden algunos interrogantes: ¿cuál es el vínculo entre el consumo privado y la suba de precios? ¿una aceleración inflacionaria golpea a la demanda interna, o por el contrario puede estimularla? ¿qué esperamos para el año electoral: será posible que la economía real y el consumo sigan creciendo en un contexto de elevada nominalidad?
Pasado reciente: pese a la aceleración inflacionaria creció el consumo privado
El “veranito” del consumo que se inició con la salida de la pandemia en la segunda parte del 2021 se extendió más tiempo de lo esperado, impactando también en buena parte del año actual. La economía creció 6,5% i.a. en el primer semestre, ubicándose a finales de junio a sólo 1 p.p. del máximo de la serie en noviembre 2017, mientras que la tasa de desempleo cayó por debajo del 7% de la Población Económicamente Activa en el segundo trimestre, representando el nivel más bajo desde 2015. Además, no sólo el consumo privado enmarcado en Cuentas Nacionales exhibió una notable mejora (+10,8% i.a.), sino que también varios indicadores de consumo, tanto públicos como privados, mostraron cifras favorables. Ejemplos de esto son las unidades vendidas de electrodomésticos (+15,6% i.a. en el primer semestre), la producción de indumentaria (+33,6% i.a.) y las ventas en supermercados (+2,5% i.a.).
Esta continuación en el crecimiento de la economía se dio a pesar de la fuerte escalada inflacionaria de principios de año y de un nuevo acuerdo con el FMI a finales del primer trimestre del año, que tuvo como objetivo primordial frenar la acumulación de desequilibrios macroeconómicos.
En este sentido, las cifras positivas del consumo de los hogares pueden verse explicadas por otros factores, señala un estudio de la consultora Ecolatina. En primer lugar, la continuidad de un consumo rezagado luego de las restricciones sanitarias del año anterior, donde prima la mayor demanda de servicios asociados a la recreación y esparcimiento producto de cierto “consumo de revancha” que se extiende en el tiempo por las huellas psicológicas que dejó la pandemia. En esta línea, cabe resaltar que, por ejemplo, sólo restaurantes ponderan alrededor del 7-8% en la totalidad del consumo privado.
A su vez, la fuerte aceleración inflacionaria a lo largo del primer semestre pudo tener un impacto positivo sobre la demanda determinados bienes de consumo (principalmente durables, pero también esenciales) y de servicios, dinamizando los efectos “los Pesos queman” y “ahorrar consumiendo”, en un escenario de fuerte tasa de interés real negativa durante la mayor parte del semestre y restricciones al ahorro en dólares. Esto fue acompañado con ingresos reales de las familias que se mantuvieron relativamente estables: por ejemplo, el salario real de los trabajadores registrados creció 2,6% i.a. en promedio en el primer semestre de 2022 gracias a las holgadas paritarias y el efecto arrastre que dejó el fin del año anterior.
Segundo semestre: nueva escalada en la nominalidad y ¿golpe a la demanda interna?
Un panorama algo más conservador comenzó a vislumbrarse hacia la última parte del primer semestre. Como es sabido, varios sucesos golpearon a la economía local, dejando como resultado una economía con elevada incertidumbre y una nueva fuerte aceleración inflacionaria. Como parte de su giro pragmático, el Gobierno ratificó el rumbo acordado con el FMI y llevó a cabo medidas más concretas para frenar la acumulación de desequilibrios macroeconómicos; ofreció mayores señales de austeridad fiscal; aplicó fuertes alzas en las tasas de interés, implementó nuevas restricciones a las importaciones y puso en marcha nuevas regulaciones, como el “dólar soja”.
En este contexto de mayor inflación es que algunos de los indicadores sectoriales de consumo analizados anteriormente empezaron a exhibir un estancamiento, o incluso caídas: las ventas en supermercados se estancaron en el último dato disponible (-0,2% i.a. en agosto); las ventas minoristas de PyMEs exhibieron dos caídas interanuales consecutivas (cayeron 3,5% i.a., 2,1% i.a. y 3,5% i.a. en julio, agosto y septiembre, respectivamente) y según Scentia, el consumo masivo cayó en septiembre (-0,8% i.a.) por primera vez en quince meses.
Sin embargo, cabe destacar que estos datos más desfavorables no tienen un claro correlato al compararlos con el consumo privado y la actividad económica en términos agregados. En este sentido, la actividad económica (EMAE) se mantuvo en terreno positivo hasta agosto (creció 1,6% mensual entre junio-agosto), mientras que el consumo privado crecería cerca del 8,0% i.a. en el tercer trimestre, según nuestras estimaciones. A su vez, nuestra proyección para el resto del año contempla un crecimiento del PIB del 2% i.a., en conjunto con un crecimiento del 5% i.a. del consumo privado para los últimos tres meses.
¿Cómo podría explicarse este aparente contraste? La estimación de consumo privado pondera con un peso importante a muchos servicios inelásticos -como salud privada, propiedad de la vivienda, telecomunicaciones, transporte por carretera, educación- que en conjunto pesan aproximadamente 25% y estimamos que se mantengan relativamente estables en el corto plazo. A diferencia, los indicadores sectoriales utilizados usualmente como termómetros del consumo privado, como los asociados a consumo masivo (que mostraron datos menos favorables en los últimos meses), pesan alrededor del 20%, por lo que tendrían un impacto relativo menor en términos agregados.
En síntesis, en el segundo semestre la actividad económica desaceleraría su ritmo de mejora, pero los impactos de las medidas del Gobierno anteriormente mencionadas (por caso, mayores restricciones a las importaciones y alza de tasas de interés) están teniendo un efecto negativo menor al esperado sobre la economía en general. Además, el consumo privado en términos agregados seguirá en terreno positivo, principalmente gracias a que en términos estadísticos existe una mayor ponderación de servicios, y esto ocurre pese a que algunos indicadores sectoriales muestren señales de estancamiento o incluso caídas.
Perspectivas para 2023
Para el año entrante estimamos un estancamiento de la actividad económica en conjunto con una inflación en niveles altos. Sin embargo, el consumo de las familias en términos agregados podría seguir creciendo y volver a ubicarse por encima de la evolución del PIB, aunque desacelerando la mejora respecto al año anterior. En este sentido, estimamos que los factores predominantes en la segunda parte de 2022 sigan presentes, por lo que proyectamos que la actividad económica crezca en torno al 1%, en conjunto con un consumo privado que treparía más de 2%.
Detrás de esta proyección se esconden varios factores. A grandes rasgos, el incentivo al consumo podría seguir presente -aunque perdiendo fuerza- vía un sostenimiento de la demanda de servicios (tanto los esenciales, que son más inelásticos, como los asociados al esparcimiento), que en conjunto pesan más de la mitad del consumo privado, y en menor medida de bienes durables.
Con paritarias que buscarán seguir el ritmo de la inflación en el año electoral estimamos que el salario real, al menos de los trabajadores registrados, se mantenga estable respecto al año anterior, lo cual tendería a favorecer a los sectores que tienen una mayor propensión al ahorro (y como vimos, existe una tendencia a ahorrar vía consumo).Si bien en un escenario de elevada inflación durante varios meses este efecto se puede ir diluyendo lentamente, este factor seguirá presente y los Pesos que sobren irán a parar a estos consumos “no esenciales”, que tienen importante peso sobre el consumo agregado. Además, esto dará margen a aumentos significativos de precios de algunos servicios, que quizás no son tan relevantes en el nivel general del IPC, pero alimentan la percepción general de una mayor inflación.
En lo que respecta al consumo de bienes durables, una política monetaria más restrictiva podría empezar a ser un condicionante para el financiamiento, en conjunto con determinados problemas de provisión de insumos y bienes (en un contexto de fuertes trabas a la importación) y pérdida de peso del efecto “consumo como alternativa de ahorro”, en un contexto en que constituyen consumos que se hacen pocas veces en un periodo largo de tiempo.
A contramano, en el año electoral el Gobierno se enfrentará al desafío de evitar un fuerte push fiscal. En un contexto de acuerdo con el FMI y la necesidad de cumplir con las metas fiscales, será difícil realizar políticas expansivas (como transferencias holgadas a los sectores más vulnerables), mientras que se combinará con nuevos ajustes en tarifas de servicios públicos, que terminarán por golpear más el ingreso disponible de los hogares. De todas maneras, este driver suele estar orientado a dinamizar el ingreso disponible de los hogares de menores ingresos, por lo que este menor margen de expansión en el consumo privado vía una menor demanda de bienes esenciales podría no ser tan grande en términos de consumo agregado.