En un mundo cada vez más digital, la presencia en Internet de las empresas es fundamental. Sin embargo, depender exclusivamente de plataformas gratuitas como Google y redes sociales puede resultar en una grave vulnerabilidad, tanto para la empresa como para sus clientes.
Como mencionamos en nuestra reciente nota sobre la nueva modalidad de estafa que afecta a las fichas de negocios en Google, los estafadores están encontrando formas ingeniosas de suplantar a empresas legítimas. Pero este no es el único riesgo al que se enfrentan las empresas que basan su presencia online en servicios gratuitos.
Redes sociales y aplicaciones de mensajería como WhatsApp también son blanco de estafadores. Estos pueden crear perfiles falsos, replicar perfiles de empresas y hasta modificar información para llevar a cabo sus engaños. Los clientes, confiando en la aparente autenticidad de estos perfiles, pueden caer en la trampa.
La solución a esta creciente amenaza es clara: las empresas deben contar con su propio sitio web. Este espacio, completamente administrado por la empresa, ofrece un nivel de seguridad y control que no se encuentra en plataformas gratuitas. Además, brinda una identidad digital sólida y confiable para la empresa, lo que fortalece la confianza de los clientes.
Al tener un sitio web propio, las empresas pueden implementar medidas de seguridad efectivas, como certificados SSL y sistemas de autenticación. Esto reduce significativamente el riesgo de ser víctima de estafas en línea y protege la integridad de la empresa y la información de sus clientes.
Es imperativo que las empresas comprendan los riesgos que implica depender exclusivamente de servicios gratuitos en línea. Al invertir en su propio sitio web seguro y bien administrado, están protegiendo no solo su negocio, sino también la confianza de sus clientes. La seguridad en línea no es un lujo, es una necesidad.
Ante una audiencia compuesta por estudiantes, docentes de la carrera de Ingeniería en Informática de la Universidad Gastón Dachary (UGD) y por emprendedores del sector, Carlos Pallotti brindó una charla acerca de la actualidad de la industria del software en la Argentina. La misma tuvo lugar en el Campus Urbano de la UGD y fue organizada por el Departamento de Ingeniería y Ciencias de la Producción.
Diego Godoy, Decano Coordinador del Departamento, brindó unas palabras de bienvenida a los presentes y expuso resumidamente el CV del disertante, dando formal inicio a la actividad.
Durante la charla, Pallotti, quien es un exitoso y experimentado profesional del rubro informático, con amplia trayectoria en la gestión de empresas, en el campo académico y en la elaboración de políticas públicas, intercambió conceptos con los estudiantes y respondió todo tipo de preguntas acerca del presente de una industria cuya fortaleza se viene expandiendo notablemente en la Argentina durante los últimos años, consolidándose como el tercer sector exportador en el país.
“La industria del software es hoy el pilar fundamental de la Economía del Conocimiento, por su potencial para generar empleo de alto valor agregado e ingresar divisas al país” señaló Pallotti en el primer tramo de su exposición. Así mismo, el especialista analizó las claves del crecimiento del sector y vaticinó “empleo pleno” para las nuevas generaciones de profesionales.
“A través de la industria del software ingresaron 2500 millones al país en 2022. Estamos en un momento histórico, en el que el país se va posicionando como una de las potencias en el competitivo mercado internacional” observó el disertante.
Próxima charla
El jueves 18 de mayo a las 18 hs, proseguirá el ciclo de charlas en el Campus Urbano de la mano de la Técnica en Comunicación Social y vicepresidenta de la Red Nacional de Comunicadores/as con Discapacidad Visual, Lucía Velázquez, quien expondrá acerca de la Accesibilidad Web.
El Gobierno aprobó el modelo de contrato de financiamiento del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF) por US$ 200 millones destinado a financiar el “Proyecto de Fortalecimiento a la infraestructura de datos para cerrar la brecha digital en Argentina”, a través del Decreto 197/2023 publicado hoy en el Boletín Oficial.
El objetivo del proyecto consiste en fortalecer las bases de la infraestructura de datos, aumentar la resiliencia digital, fomentar la adopción digital en Argentina y responder de manera efectiva en caso de una crisis o emergencia elegible.
El programa incluye la conectividad inclusiva de banda ancha, la infraestructura de datos resiliente, habilidades digitales, gestión y evaluación del proyecto y respuesta a emergencias contingentes.
Por otra parte, a través de los decretos 196/2023 y 198/2023, el Gobierno aprobó contratos de garantía para préstamos del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) a la provincia de Chaco, y del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) a la de Buenos Aires.
En el caso de Chaco, el BCIE otorgará financiamiento por US$ 15 millones ´para el Programa de Inversión Social en Seguridad Ciudadana, que consiste en contribuir a mejorar la calidad de la prestación del servicio y a garantizar estándares mínimos, dignos y seguros en establecimientos edilicios para las personas en contexto de encierro.
Por otra parte, el BID asistirá financieramente al gobierno bonaerense en la ejecución del Programa de Mejora de los Servicios de Provisión de Agua Potable por US$ 75 millones.
El gobierno nacional también suscribió contratos de contragarantía con ambas provincias, a través del cual se autoriza a la Nación a efectuar el débito automático de los fondos de la Cuenta de Coparticipación Federal de Impuestos, por el monto adeudado en caso que haya incumplimientos.
La idea de poder crear apps, sin saber nada de programación es una idea que sin duda va a revolucionar el futuro de la informática, además de una ayuda ante la falta de poder captar talentos tecnológicos.
Las nuevas herramientas “no-code” o “low-code” que nos permiten crear páginas web, o apps, sin tocar código fuente, están basadas en la idea de que cualquier persona sin conocimiento técnico pueda crear su propio “software” al alcance de su necesidad. Ante las circunstancias de un mundo que avanza cada vez más rápido, la imposibilidad de las escuelas tradicionales de adaptarse a ellos y formar personal especializado, además del costo que tiene contratar uno, abre una puerta a nuevos espacios como el español TypeForm, que esta a pasos de ser un nuevo unicornio.
Esto abre las puertas a las empresas que no pueden contar con un equipo de informática, ya que en general se desarrollan en plataformas donde hay que arrastrar y soltar elementos, para conseguir resultados profesionales. Lo que estimula a las empresas a buscar estas herramientas, que, a la vez, permiten adaptarse a los requerimientos de cada sector o actividad.
Durante la pandemia, muchos negocios tuvieron que hacer un salto al campo de lo digital, algunos solo difundían en redes sociales, pero si querían armar un Marketplace, había que contratar a alguien y eso encarecía los costos, en un panorama que no era alentador. “Hoy las Pymes no necesitan informáticos para todo, pueden programar por sí solas y más rápido, algo que antes era impensado ya que solo era posible contratando programadores” señala Alessandra Gorla, profesora e investigadora en la Universidad de Madrid.
Obviamente estos sistemas tienen limitaciones “puede que quieras algo muy específico y la plataforma que uses no te lo permita”, señala la experta. Es lo que ocurre cuando hay una dependencia de un tercero “Por un lado, el desarrollo queda en la responsabilidad de las plataformas que tiene que chequear la calidad del código o su seguridad. Eso es lo bueno, lo malo es que cuando hay un problema de seguridad, todas las apps que se desarrollaron van a tenerlo”.
Según la consultora Gartner, estas plataformas van a seguir creciendo, en el 2020 el 25% de las aplicaciones desarrolladas fueron “no-code” o “low-code”, que estiman que se triplique para el 2025. El New York Times, señalaba en un informe reciente que así como los íconos sustituyeron los comandos de programación en los ordenadores, las plataformas “no-code” van a sustituir los lenguajes de programación por interfaces web sencillas y familiares.
Solo van a sobrevivir las más potentes:
Actualmente una de las plataformas con un éxito histórico es WordPress, que desde el 2004 ofrece plantillas para crear un sitio web intuitivo, además de ofrecer ciertas personalizaciones a los que quieran algo más avanzado. Y allí radica la diferencia de los “no-code” y los “low-code”, el nivel de conocimientos, porque el primero deja el código intacto, mientras que el segundo permite hacer algunas modificaciones en él. Una herencia de este modelo es la británica Builer.ai o la estadounidense Bubble, que ya han levantado más de 100 millones de dólares.
Estas permiten crear aplicaciones para móviles de iOS y Android sin escribir una línea de código, solo arrastrando y soltando. Las grandes tecnológicas no son ajenas a este proceso, por lo que lanzaron herramientas similares, como Thunkable, incubada por Google y por el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) o Amazon Honeycode.
“Ahora está habiendo una tendencia creciente”, señala Gorla, que además sugiere que cada vez van a ser más las soluciones en el mercado “algunas van a ser de gran impacto, pero solo van a quedar las más potentes”.
Pero por otro lado la especialista sostiene que toda esta revolución no va a perjudicar la demanda de los perfiles de programación, porque “por la propia evolución tecnológica (…) siempre son necesarios los expertos que desarrolles soluciones y entiendan bien lo que está pasando, por si hay que cambiar o incorporar funciones”. Lo que sí, cambiara las tareas que tienen que realizar. “Antes tenías que saber desarrollar un software seguro y de calidad, pero ahora cada vez se escribe menos código”. Entonces, ¿A qué se dedicarán?: “A analizar los procesos internos de la plataforma y comprobar cómo genera código automáticamente”, responde.
La inversión tendrá como destinatarios específicos a docentes, no docentes y estudiantes de las unidades académicas que integran la Universidad Nacional de Misiones.
Según informó la rectora Alicia Bohren “Se trata de una decisión tomada recientemente en virtud de las demandas planteadas por la pandemia COVID-19 y dado el esfuerzo y compromiso puesto de manifiesto en estos meses por la comunidad universitaria en su totalidad”. En los tiempos actuales la virtualidad se ha convertido en casi el único modo de sostener los vínculos académicos, sociales y culturales con nuestros/as estudiantes y para ello es necesario el acompañamiento extra de la institución en la adquisición de equipamiento informático (computadoras, notebooks y otros dispositivos) que estarán a disposición en las seis facultades, dos escuelas y rectorado.