INTA MISIONES

Los palitos de yerba mate, de residuo industrial a insumo estratégico

Compartí esta noticia !

Un equipo del INTA Cerro Azul desarrolla un biocarbón elaborado a partir de palitos de yerba mate que podría mejorar sustratos, capturar carbono durante más de un siglo y generar una nueva alternativa de agregado de valor para la principal cadena agroindustrial de Misiones.

En una provincia donde la yerba mate concentra buena parte de la actividad agroindustrial, incluso los subproductos comienzan a adquirir un nuevo valor estratégico. Investigadores del INTA Cerro Azul avanzan en el desarrollo de un biocarbón elaborado a partir de los palitos de yerba mate, una biomasa residual que podría convertirse en un insumo de alto valor para la horticultura, la producción de plantines, la recuperación de suelos y las estrategias de mitigación del cambio climático.

La investigación es encabezada por la ingeniera agrónoma y magíster Lorena Bárbaro, quien trabaja en la evaluación del denominado biochar, un material sólido rico en carbono obtenido mediante pirólisis, un proceso térmico que transforma biomasa con una disponibilidad mínima de oxígeno. A diferencia del carbón vegetal convencional, cuyo destino es la combustión, el biocarbón está diseñado para permanecer incorporado al suelo o a sustratos durante décadas, reteniendo carbono y mejorando las condiciones físicas, químicas y biológicas del ambiente donde se aplica.

“El objetivo principal es transformar un descarte de la industria yerbatera en un producto con valor agregado y con beneficios tanto productivos como ambientales”, explicó Bárbaro.

La elección de los palitos de yerba mate no fue casual. Si bien representan apenas entre el 2% y el 5% del volumen industrial procesado, constituyen un flujo constante de biomasa disponible en la provincia. Además, presentan una granulometría particularmente adecuada para su utilización en mezclas de sustratos, permitiendo mantener la porosidad necesaria para una correcta retención de agua y aireación de las raíces.

Actualmente el equipo desarrolla el biocarbón utilizando un horno tipo Kon-Tiki, conocido también como horno de “cortina de llamas”, construido junto a una metalúrgica local. Se trata de una tecnología de bajo costo, adaptable a distintas escalas productivas y ampliamente utilizada en proyectos de biochar a nivel internacional.

Su funcionamiento consiste en incorporar sucesivas capas de biomasa dentro del horno, donde la propia cortina de llamas consume los gases liberados durante la pirólisis y evita el ingreso de oxígeno, condición indispensable para obtener un biocarbón de alta calidad.

“La geometría del horno es determinante. La inclinación permite que el proceso ocurra prácticamente sin oxígeno y eso garantiza una mayor estabilidad del carbono obtenido”, explicó la investigadora.

Antes de avanzar con aplicaciones agronómicas, el material fue sometido a una completa caracterización física y química siguiendo protocolos internacionales. Los resultados mostraron un contenido cercano al 70% de carbono estable y parámetros que cumplen con las normas internacionales para biocarbón de calidad.

Ese aspecto resulta central porque determina la permanencia del carbono en el ambiente. Mientras el carbón utilizado como combustible libera nuevamente dióxido de carbono durante su combustión, el biochar permanece incorporado al suelo durante períodos que pueden superar los cien años, funcionando como un mecanismo de secuestro de carbono.

Pero los beneficios no terminan allí. La estructura microscópica generada durante la pirólisis produce una enorme cantidad de microporos que incrementan significativamente la superficie específica del material. Esa característica le permite retener agua, nutrientes y ofrecer refugio para microorganismos beneficiosos, mejorando las propiedades biológicas del suelo o del sustrato donde se incorpora.

“Esos microporos actúan como reservorios de agua y nutrientes y generan un ambiente favorable para los microorganismos. Desde el punto de vista agronómico, ese es uno de los grandes aportes del biocarbón”, señaló Bárbaro.

La próxima etapa de la investigación estará orientada a evaluar su utilización como componente de sustratos para producción hortícola y plantines. El equipo trabaja inicialmente con mezclas comerciales y posteriormente avanzará hacia formulaciones propias, donde el biocarbón reemplazará parcialmente otros componentes tradicionales.

Uno de los desafíos consiste en determinar la proporción adecuada de incorporación. Debido a su elevado pH, el biocarbón no puede utilizarse como único componente del sustrato. Las primeras evaluaciones indican que porcentajes de entre el 20% y el 30% permiten aprovechar sus beneficios sin alterar el equilibrio químico necesario para el desarrollo de las plantas.

La línea de investigación también dialoga con otros proyectos que el INTA desarrolla sobre nuevos sustratos para sistemas de semihidroponía, donde se buscan alternativas locales para reemplazar insumos importados como la turba. En ese contexto, el biocarbón elaborado con palitos de yerba mate podría convertirse en un complemento estratégico para una horticultura más eficiente y sustentable.

Más allá de las aplicaciones productivas, el proyecto incorpora un componente ambiental cada vez más relevante. La valorización de residuos agroindustriales, la captura de carbono y la economía circular aparecen como ejes que posicionan a este tipo de investigaciones dentro de las nuevas estrategias de adaptación y mitigación frente al cambio climático.

Si las próximas etapas experimentales confirman los resultados obtenidos hasta ahora, un residuo históricamente subutilizado de la industria yerbatera podría convertirse en un nuevo insumo tecnológico desarrollado íntegramente en Misiones, agregando valor a la principal economía regional y abriendo nuevas oportunidades para una agricultura con menor impacto ambiental.

Compartí esta noticia !

Investigan cómo reemplazar la turba por insumos locales para reducir costos en la horticultura

Compartí esta noticia !

La búsqueda de sistemas de producción más eficientes y sostenibles llevó al Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) Misiones a avanzar en una investigación que podría reducir significativamente los costos de la horticultura intensiva en la provincia. El eje del trabajo consiste en desarrollar un sustrato elaborado con materiales locales que permita reemplazar la turba, uno de los principales componentes utilizados en los sistemas de semihidroponía y cuyo elevado costo está asociado a su origen y disponibilidad.

El proyecto es desarrollado por el ingeniero agrónomo Adolfo Vogel, becario profesional del INTA y maestrando en Cultivos Intensivos de la Universidad Nacional del Litoral, bajo la dirección de la ingeniera Lorena Barbaro. La investigación se lleva adelante en la Estación Experimental Agropecuaria Cerro Azul y se enfoca en adaptar tecnologías ya consolidadas en otras regiones del país a las condiciones productivas de Misiones.

La semihidroponía aparece como una alternativa para zonas donde la producción en suelo enfrenta limitaciones sanitarias. El sistema permite cultivar sobre sustratos inertes, controlando con mayor precisión variables como el riego, la nutrición y el desarrollo radicular, reduciendo además la incidencia de enfermedades propias del suelo y la necesidad de aplicar agroquímicos.

“En Misiones no existían estudios específicos sobre este sistema de producción. La idea fue comenzar a generar información local para que los productores puedan evaluar esta alternativa con datos obtenidos en nuestras condiciones”, explicó Vogel.

Actualmente, la investigación trabaja con cultivos de hoja implantados en canaletas bajo diferentes proporciones de corteza de pino y turba. La corteza de pino constituye un recurso ampliamente disponible en la provincia gracias a la actividad forestoindustrial y cumple la función de aportar estructura y aireación al sustrato. Sin embargo, la retención de agua y nutrientes continúa dependiendo de la turba, un recurso natural no renovable cuya extracción se realiza principalmente en países del norte de Europa y, en menor medida, en Tierra del Fuego.

“La turba es el componente que mejor funciona para retener agua y nutrientes, pero es un recurso no renovable, costoso y que, además, proviene de zonas muy alejadas. Nuestro objetivo es encontrar materiales disponibles en Misiones que puedan cumplir esa misma función”, señaló el investigador.

Una vez determinada la combinación óptima entre corteza de pino y turba, la segunda etapa del proyecto buscará reemplazar completamente este último componente mediante materiales generados en la provincia. Entre los candidatos aparecen el compost elaborado con bosta de vaca y el compost producido a partir de aserrín, dos subproductos abundantes en la actividad agropecuaria y forestal misionera.

La investigación también evaluará una tercera alternativa nacional basada en una turba vegetal proveniente de Chubut, aunque el objetivo principal continúa siendo desarrollar un sustrato con insumos íntegramente locales que reduzca la dependencia de materiales importados y mejore la competitividad de los productores.

Además del desarrollo del sustrato, el equipo analiza la posibilidad de adaptar otros componentes del sistema de semihidroponía. Actualmente los ensayos utilizan canaletas comerciales fabricadas por una empresa brasileña, elegidas por su estandarización para trabajos científicos. Sin embargo, una vez finalizada la etapa experimental, el desafío será diseñar soluciones con materiales disponibles en la provincia para disminuir aún más los costos de implementación.

Desde el punto de vista productivo, la semihidroponía ofrece ventajas relevantes para los cultivos intensivos. El sistema permite incrementar la eficiencia en el uso del agua y los fertilizantes, mejorar el control sanitario y sostener niveles de producción en establecimientos afectados por enfermedades del suelo, una problemática frecuente en producciones hortícolas como tomate o frutilla.

No obstante, Vogel aclara que su adopción depende de una evaluación económica. “Es un sistema más costoso que la producción tradicional en suelo, por eso resulta conveniente cuando las enfermedades limitan la producción o cuando el producto obtenido tiene un mayor valor comercial que justifica la inversión”, explicó.

La investigación representa un paso hacia la incorporación de tecnologías adaptadas a la realidad productiva de Misiones, combinando innovación, aprovechamiento de recursos locales y economía circular. Si los resultados son positivos, el desarrollo de un sustrato provincial podría disminuir costos, reducir la dependencia de insumos externos y abrir nuevas oportunidades para la horticultura intensiva en la región.

Compartí esta noticia !

INTA Misiones anticipa un año desafiante para la yerba mate por el fenómeno de El Niño

Compartí esta noticia !

La combinación entre un escenario climático desafiante y la necesidad de incorporar mayor innovación tecnológica marcará la agenda del sector yerbatero y tealero durante los próximos meses. Desde la Estación Experimental Agropecuaria Cerro Azul del INTA Misiones, la ingeniera agrónoma Sandra Molina anticipó que el fenómeno de El Niño podría generar pérdidas significativas en los yerbales si se repiten las condiciones de elevada humedad y prolongados períodos de nubosidad registrados en eventos anteriores.

La investigadora, que actualmente dirige el equipo de investigación en yerba mate y té del organismo, explicó que el principal riesgo no está asociado únicamente al exceso de precipitaciones, sino a la aparición de enfermedades que encuentran en ese contexto ambiental las condiciones ideales para desarrollarse. En particular, advirtió sobre el hongo responsable de la caída de hojas en yerba mate, una enfermedad que, según los ensayos realizados por el INTA, puede provocar mermas de entre el 20 y el 30% en el rendimiento de hoja verde.

Frente a ese escenario, el organismo recomienda anticipar la cosecha dentro de las posibilidades operativas de cada establecimiento. La estrategia busca reducir la exposición de las plantaciones a las condiciones que favorecen la propagación del patógeno, especialmente durante los meses en que se espera mayor intensidad del fenómeno climático.

El desafío adquiere una dimensión adicional para los establecimientos que incorporaron cosecha mecanizada. Molina explicó que las lluvias persistentes dificultan el ingreso de las máquinas a los lotes, ya que el suelo necesita varios días para recuperar la firmeza necesaria para soportar el peso de los equipos. Esa limitación reduce considerablemente las ventanas disponibles para cosechar y obliga a planificar con mayor precisión cada intervención.

En contraste, el cultivo de té presenta una realidad diferente. Si bien las precipitaciones intensas pueden complicar el ingreso de las cosechadoras durante el inicio de la zafra, previsto para octubre y noviembre, el cultivo no enfrenta actualmente problemas sanitarios de la magnitud observada en la yerba mate. El principal condicionante continúa siendo la operatividad de la cosecha mecanizada y no la aparición de enfermedades generalizadas.

Mientras monitorea el comportamiento climático, el INTA profundiza distintas líneas de investigación orientadas a mejorar la competitividad de ambas producciones estratégicas para Misiones.

Uno de los ejes centrales continúa siendo el mejoramiento genético. En yerba mate se desarrollan ensayos regionales que evalúan el comportamiento de distintos materiales en diversas zonas productivas de la provincia. El objetivo es identificar variedades con mejores niveles de rendimiento, pero también con mayor tolerancia frente a plagas, enfermedades y diferentes condiciones ambientales.

A esa línea se incorpora ahora un nuevo componente vinculado a la calidad industrial y comercial de la materia prima. El equipo comenzará a caracterizar los materiales disponibles según su contenido de cafeína y polifenoles, dos atributos que, aunque todavía no constituyen una demanda masiva del mercado, aparecen como variables de creciente interés para consumidores y segmentos específicos de mayor valor agregado.

La investigación busca anticiparse a una tendencia internacional que apunta hacia productos diferenciados según sus propiedades funcionales. Sin embargo, Molina remarcó que estos estudios requieren evaluaciones de largo plazo, ya que la concentración de esos compuestos depende no sólo de la genética sino también de factores ambientales como las precipitaciones, la temperatura y el estrés hídrico registrado en cada campaña.

En el caso del té, el programa de mejoramiento también ingresó en una nueva etapa. Durante el último año comenzaron cruzamientos dirigidos entre materiales ya inscriptos con el propósito de desarrollar nuevas variedades que combinen mayor productividad, calidad química y mejores características organolépticas. Se trata de un proceso que demanda varios años de evaluación antes de obtener nuevos cultivares disponibles para el sector productivo.

Otro de los frentes donde el organismo concentra esfuerzos es la adaptación de tecnologías de agricultura de precisión a las condiciones específicas de los cultivos perennes del noreste argentino. Según explicó la especialista, muchas de las herramientas digitales desarrolladas para la agricultura extensiva de la región pampeana requieren procesos de adecuación antes de ser utilizadas eficientemente en yerba mate y té.

Por esa razón, el INTA trabaja en protocolos específicos que permitan incorporar tecnologías de monitoreo, gestión y mecanización adaptadas a la realidad productiva misionera. El desafío, sostuvo Molina, no consiste únicamente en que los productores adquieran nuevas herramientas, sino en lograr una verdadera adopción tecnológica que permita mejorar la eficiencia en el uso de recursos y optimizar la toma de decisiones.

La investigadora también destacó el acompañamiento técnico que el organismo brinda a los elaboradores de té artesanal, un segmento donde la calidad final del producto adquiere un peso determinante en la comercialización. En ese ámbito, los estudios buscan identificar qué materiales genéticos resultan más adecuados para distintos tipos de elaboración, aportando información que permita diferenciar productos y agregar valor.

Respecto al impacto climático sobre la calidad del té, Molina explicó que las respuestas no son uniformes. Algunos materiales reducen su contenido de cafeína durante períodos de abundantes precipitaciones, generando infusiones más suaves, mientras que otros reaccionan de manera inversa y producen hojas con mayor concentración de cafeína, dando origen a tés más intensos y astringentes.

La combinación entre investigación genética, adaptación tecnológica y monitoreo climático configura una estrategia que apunta a fortalecer la competitividad de dos economías regionales centrales para Misiones en un contexto donde las condiciones ambientales y las exigencias de los mercados evolucionan con creciente rapidez.

Compartí esta noticia !

Jóvenes misioneros se capacitan en Alemania para fortalecer la industria metalmecánica

Compartí esta noticia !

A mediados de julio comienza un importante proceso de capacitación que tiene como protagonistas a jóvenes misioneros, que viajan a Alemania a partir de un ofrecimiento especial a la firma obereña Lory Máquinas de parte del prestigioso centro de capacitación DEULA.

DEULA está situado en la ciudad de Nienburg, en el norte alemán. Durante años ha sido socio estratégico del INTA Misiones en diferentes actividades, aunque la más relevante han sido las pasantías agropecuarias, en la que casi 200 jóvenes han podido capacitarse viviendo una experiencia de un año en establecimientos agropecuarios.

Sin embargo, el espectro de capacitaciones que puede ofrecer DEULA es mucho más amplio, abarcando otros aspectos relacionados con labores en metalmecánica, en particular orientado a maquinaria agrícola.

Jorge Lory, gerente de la firma, estuvo en noviembre en Nienburg a partir de una invitación de INTA, como parte de una visita a Agritechnica, la feria de maquinaria agrícola más importante del mundo. “Gracias al convenio que tiene INTA nos alojamos en DEULA y allí veía a los galpones, tractores, cosechadoras y ese centro de capacitación y formación, de la parte todo lo que tenga que ver con el agro, con la industria”, relató Lory.

Las reuniones de los misioneros con el Director Bernd Antelmann, permitieron avanzar en nuevas posibilidades, tanto para la empresa como para el convenio. Jorge Lory cuenta su sorpresa: “Nos ofrecieron un curso para los operarios de nuestra fábrica. Debían saber alemán y que se paguen el pasaje. Ese mismo día hablé con Silvia, mi señora, que es profesora de alemán en la escuela técnica, y a partir de noviembre del año pasado ya comenzamos a trabajar el idioma para los chicos que estaban interesados. Estamos a principios de julio, ya es un sueño hecho realidad”.

En esta primera etapa, que se desarrolla durante un mes en pleno verano europeo, participan dos miembros de la firma y otros dos viajarán el año próximo.

Guillermo Skölfman, uno de ellos, es el encargado de producción. “A partir de los pedidos de las máquinas vendidas, las reparaciones, o solicitud de cliente, organizo la producción y hago el seguimiento hasta la entrega final”, cuenta sobre su rol en la empresa.

Las expectativas del joven son amplias: “lo que más me gusta en este tipo de experiencia es ver cómo ellos hacen para hacer las cosas que nosotros ya hacemos acá. Tratar de aprender todo lo nuevo que nos ayude a mejorar. El programa de formación que nos pasaron va a abarcar muchos procesos productivos y eso yo creo que nos va a dar esa visión general de todo lo que hacemos, pero desde su mirada.”

La empresa metalúrgica obereña se especializa en cosechadoras de té y en los últimos años han hecho punta en la maquinaria destinada a cosecha mecanizada de yerba mate. En otro sector de su importante taller el joven Emerson Burger nos cuenta sus impresiones: “Yo soy de Los Helechos. Salí del colegio técnico con 18 años. En un estado en redes había una oferta laboral en una metalúrgica, me contacté y aquí estoy. Me desempeño en el puesto del pantógrafo, pero también estuve en el puesto de mecanizado, en torno CNC, torno paralelo, fresadora, la parte de montaje y soldadura”.

La experiencia acumulada por INTA con sus técnicos Héctor Boccanera y Evaldo Steger en los años de pasantías agrarias remarcaba la importancia del conocimiento del idioma alemán, sobre todo pensando en estadías cortas de capacitación, como este caso. Tanto Lory, como Emerson tomaron nota del tema: “En el colegio tuve alemán hasta nivel A1, y fue como un empujoncito más. Actualmente estamos teniendo clases tres veces a la semana. Al mediodía, un ratito paramos, y en la oficina tenemos una hora de alemán”.

Para Lory la capacitación es de gran importancia: “tornería, soldadura y todo lo que tenga que ver con maquinarias agrícolas. Hay un plan de cuatro semanas, todos los días tienen una capacitación distinta” 

La oportunidad del curso en DEULA Nienburg de Alemania es una experiencia que Emerson Burger no quiere desaprovechar: “Cuando Jorge llegó con la propuesta, todo el grupo acá estaba emocionado. Las expectativas son altas porque vamos a ver nuestro rubro, pero desde otro punto de vista. Qué hacen, cómo resuelven un problema. Cualquier capacitación es un crecimiento laboral, va a ser muy específica en cada punto. Voy a crecer laboralmente y la empresa también, vamos a adquirir muchos conocimientos”.

La iniciativa refleja cómo un vínculo de cooperación construido durante años por el INTA continúa generando nuevas oportunidades para Misiones, ampliando el alcance de la formación internacional hacia sectores estratégicos para el desarrollo productivo de la provincia.

Compartí esta noticia !

Conocer el suelo para conservarlo: una investigación del INTA busca descifrar los secretos de los suelos de Misiones

Compartí esta noticia !

El color rojo caracteriza a buena parte de los suelos de Misiones y sostiene gran parte de la producción agropecuaria provincial. Yerba mate, forestaciones, ganadería y numerosos cultivos de la agricultura familiar se desarrollan sobre estos suelos que, aunque a simple vista parezcan similares, esconden diferencias capaces de definir su fertilidad y el comportamiento de los cultivos.

Comprender esas diferencias es el desafío que aborda una investigación doctoral que desarrolla el becario del INTA Cerro Azul Lucas Hopechek, bajo la dirección del Dr. Lucas Moretti. El trabajo busca explicar cómo la composición mineralógica de los distintos tipos de suelos de Misiones condiciona su fertilidad química natural. El objetivo es lograr que a partir de ese conocimiento puedan generarse criterios más precisos y eficientes para el manejo nutricional de los cultivos.

“Cuando hablamos de suelos rojos no estamos hablando de suelos iguales”, explica Hopechek. En Misiones conviven distintos órdenes de suelos —oxisoles, ultisoles y alfisoles— que presentan diferencias en su evolución, profundidad, acidez y capacidad para retener e intercambiar nutrientes. Estas características condicionan tanto las propiedades físicas como químicas del suelo y, por lo tanto, su comportamiento productivo. El investigador destaca también que este estudio abarcara otro tipo muy importantes de suelos que son los pedregosos (denominados localmente como “toscosos”) destinados a otros usos, pero de los cuales se dispone menos información que los suelos rojos.

Una de las preguntas que dio origen a la investigación fue por qué dos lotes aparentemente similares pueden responder de manera diferente frente a un mismo manejo. Para encontrar la respuesta hay que mirar debajo de la superficie.

“La fertilidad no depende solamente de la materia orgánica. También está condicionada por la fracción mineral del suelo: las diferencias en tipos y cantidad de arcillas, la fracción gruesa (arenas y limos) y los óxidos e hidróxidos de Hierro y Aluminio, que influyen directamente sobre la disponibilidad de nutrientes y el comportamiento químico del suelo”, explica el investigador del INTA.

Un conocimiento estratégico para la provincia

En ese sentido, la investigación estudia cómo la composición mineralógica determina la capacidad del suelo para retener, liberar e intercambiar nutrientes, un aspecto clave para comprender el funcionamiento de los sistemas productivos de Misiones.

El trabajo se desarrolla en el departamento Guaraní, una de las regiones con mayor diversidad de suelos de la provincia. Además, este territorio cuenta con una herramienta fundamental para este tipo de estudios: la Carta de Suelos de este departamento, elaborada recientemente por un equipo liderado por INTA bajo la dirección del Dr. Lucas Moretti.

Su realización demandó años de relevamientos, muestreos y análisis de laboratorio que permitieron elaborar una cartografía en semidetalle, considerada una de las más completas disponibles para la provincia. Este trabajo no solo aporta información estratégica para la planificación del uso del suelo y su conservación, sino también para mejorar el manejo de los sistemas productivos.

El departamento Guaraní es apenas el segundo de Misiones que cuenta con este nivel de detalle cartográfico, junto con el departamento Leandro N. Alem. Contar con esta información permitió seleccionar con precisión los sitios representativos donde se desarrolla la investigación y comparar el comportamiento de distintos tipos de suelos bajo condiciones productivas similares.

Aunque el estudio posee un marcado componente científico, su finalidad es eminentemente práctica. El conocimiento que se genere permitirá comprender mejor el funcionamiento de los suelos misioneros y avanzar hacia estrategias de manejo y fertilización adaptadas a las características de cada ambiente, favoreciendo una producción más eficiente y sustentable.

Conservar también es conocer

Cada 7 de julio Argentina conmemora el Día de la Conservación del Suelo, una fecha que invita a reflexionar sobre la importancia de proteger uno de los recursos naturales esenciales para la producción de alimentos y el funcionamiento de los ecosistemas.

Para Hopecheck, conservar el suelo implica mucho más que prevenir la erosión, un desafío permanente en Misiones debido a las abundantes precipitaciones y las fuertes pendientes que caracterizan gran parte de su territorio. También significa preservar la materia orgánica, mantener la capacidad natural del suelo para retener y suministrar nutrientes, evitar procesos de acidificación y reducir la compactación que limita el desarrollo de las raíces.

Con esa premisa, la investigación que desarrolla el INTA Cerro Azul busca aportar nuevas respuestas sobre un recurso que muchas veces se da por conocido, pero que todavía guarda información esencial para el futuro de la producción misionera.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin